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	<docs>http://nodulo.trujaman.org</docs>
	<title>los foros de nódulo</title>
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	<managingEditor>lechuza@trujaman.org</managingEditor>
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	<lastBuildDate>Fri, 09 May 2008 13:35:56 GMT</lastBuildDate>
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	<title>América :: México según  último libro del ex presidente Carlos Salinas</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12381#12381</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=27&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Eliseo Rabadán Fernández&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: México según  último libro del ex presidente Carlos Salinas&lt;br /&gt;
Publicado: Mie May 07, 2008 8:35 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 0&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;El texto que pongo a continuación puede ser interesante sobre la reciente evolución del modelo político ejercitado en México en la última década
&lt;br /&gt;
Aparte del interés que nos pueda surgir del hecho de ser una referencia de un ex presidente muy polémico, podemos utilizar las referencias que se citan para intentar conocer un poco mejor la compleja evolución de un país como México en los últimos sexenios &lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;La “década perdida”. 1995-2006. Neoliberalismo y populismo en México&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
 
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Salinas-juez, Salinas-Dios (Proceso 1644/4 de mayo de 2008 [url]http://www.proceso.com.mx  [/url])&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Renuente al ostracismo, enfermiza su necesidad de estar presente en la vida pública nacional, el expresidente Carlos Salinas de Gortari reaparece en ella, impetuoso y con ganas de polemizar, con un nuevo libro: &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;La “década perdida”. 1995-2006. Neoliberalismo y populismo en México&lt;/span&gt;, que en estos días estará en librerías. El título es la síntesis exacta de lo que pretende documentar a lo largo de más de 500 páginas: &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox, pero también el de Andrés Manuel López Obrador en la capital de la República, llevaron al traste al país en lo económico, en lo político y en lo social; dejaron una población sumida en la miseria y en la desesperanza, en el egoísmo y en la soledad&lt;/span&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Los tres, dice Salinas, paralizaron al país y frenaron la modernización que él impulsó en su administración, de 1989 a 1994&lt;/span&gt;. Pero, fiel a su costumbre, nunca los menciona por su nombre. Ni falta que hace, pues las alusiones son directísimas. Sabido es su encono contra Ernesto Zedillo –a quien él mismo escogió como su sucesor, tras el asesinato de Colosio— por haber frustrado sus pretensiones de gran estadista y presidente sin par y, además, por encarcelar a su hermano Raúl. A toro pasado, emprende una incisiva crítica a Vicente Fox --con quien se sabe que colaboró, al menos, en su intento fallido de sacar adelante una reforma fiscal--, así como a una parte de su gabinete, particularmente a Jorge Castañeda Gutman, su primer secretario de Relaciones Exteriores, a quien –usando la voz de otros– califica de miope, torpe e irresponsable; incapaz de definir una política exterior digna y eficaz, que lastimó las relaciones con América Latina y Cuba, que se plegó a los intereses de Estados Unidos y no logró nada en el tema del acuerdo migratorio ni en ningún otro. En este caso también se muestra desmemoriado: con Castañeda tuvo deferencias inusuales cuando, por ejemplo, le hizo en una entrevista revelaciones que a otros les había negado Y con él fue aquella célebre reunión sigilosa en un restaurante de Bruselas, en los inicios del sexenio foxista. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pero, sin duda, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;llama la atención que por primera vez se refiera públicamente –por supuesto, sin mencionar su nombre– a López Obrador, a quien define como el máximo exponente del populismo autoritario, que no es otra cosa que la restauración del viejo PRI&lt;/span&gt;. Es decir, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;el de López Obrador es el populismo de los programas clientelares, para quien el pueblo es una masa disponible, sin capacidad para conducir organizadamente su destino; el populismo de las obras de relumbrón sin sustento financiero transparente (segundos pisos, por ejemplo), sin rendición de cuentas, que debilita a las instituciones y al estado de derecho y que pretende perpetuarse en el poder.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
De hecho, Salinas no deja títere con cabeza. Además de su villano favorito, Ernesto Zedillo, que según él propició la peor crisis económica de la historia reciente del país y avaló el saqueo descomunal al erario y a todos los mexicanos a través del Fobaproa; además de &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Vicente Fox, el gobernante frívolo que denigró la política exterior con sus garrafales deslices diplomáticos (el “comes y te vas” a Fidel Castro) y culminó la obra zedillista de entregar a los extranjeros la banca nacional; además de Jorge Castañeda, que quería la enchilada completa y nada logró; además de López Obrador, a quien pinta como el populista intolerante y manipulador&lt;/span&gt;… Con todos ellos, Salinas incluye en sus críticas a una larga lista de personajes públicos.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Por ejemplo, de Francisco Labastida Ochoa (que tampoco menciona por su nombre) dice que perdió la elección presidencial de 2000 por sus notables errores en la campaña, pero también por su incapacidad para aprovechar todo lo que tenía a su favor: economía al alza, apoyos gubernamentales de dinero público, información reservada, medios de comunicación afines, pero sobre todo “enormes recursos desviados del presupuesto público hacia su campaña (el Pemexgate)”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En la misma tesitura, sostiene que &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;los procuradores de los dos gobiernos neoliberales, el panista Antonio Lozano Gracia –con Zedillo– y Rafael Macedo de la Concha –con Fox– hicieron uso de la PGR con “agendas políticas” y la deterioraron institucionalmente, al grado de propiciar “la explosión del narcotráfico y la pérdida de la seguridad y la paz en territorios de muchas comunidades a manos de los cárteles&lt;/span&gt;”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Casi nada escapa a la espada desenvainada del expresidente.&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt; Los partidos políticos, desprestigiados y sin propuestas claras. Los programas sociales de los gobiernos neoliberales de Zedillo y Fox, y el populista de AMLO, son sólo clientelares, electorales y asistencialistas, más inclinados a la dádiva que a promover la participación social, a convertir a los pobres en objetos y no en sujetos de su transformación&lt;/span&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Con autorización del autor y de la editorial Random House Mondadori, Proceso reproduce fragmentos relevantes del prólogo y del capítulo 4. (Carlos Acosta Córdova) 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Carlos Salinas de Gortari
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Prólogo
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Al inicio del siglo XXI, México padece serios y graves problemas. Éstos han derivado de dos alternativas convertidas en gobierno: el neoliberalismo y el populismo autoritario. A causa de ellas, el país perdió una década, ha enfrentado la encrucijada entre la entrega excesiva al mercado y la dependencia desmesurada en el Estado y ha sido colocado en el falso dilema de escoger entre el mercado o el Estado. Una y otra alternativas se han ido enraizando en la vida diaria de los mexicanos y en sus mentalidades.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
El freno de la modernización
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Esta década perdida significó la paralización, entre 1995 y 2006, del proceso modernizador de México. Sin duda, durante ese periodo se dieron cambios importantes que resultaron benéficos para el país, unos promovidos por políticas públicas y otros por acontecimientos determinados por la realidad social y política.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pero entre 1995 y 1998 el país padeció un viraje histórico que se
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
enraizó durante toda la década en estudio. En esos años se tomaron
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
decisiones que convirtieron un problema en una crisis y provocaron
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
la ruina económica y social más grave desde la revolución de 1910.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El cataclismo fue tan profundo que, 10 años después, muchos mexicanos
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
todavía consideraban que el país seguía en crisis.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Además de provocar dicha crisis, durante esos años y por primera vez en la historia contemporánea de México, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;el gobierno mexicano solicitó ayuda al gobierno estadounidense y se entregó el sistema de pagos, con los bancos del país (previamente refinanciados), a los extranjeros. Esto significó la pérdida del control del motor que promueve el desarrollo nacional&lt;/span&gt;. Al mismo tiempo, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;México sufrió un saqueo de recursos sin precedente, tanto por el costo del llamado rescate bancario como por el envío de las utilidades bancarias a sus matrices en el exterior (pagadas con impuestos de los mexicanos). El país se quedó sin financiamiento para su desarrollo, a lo cual se agregó la suspensión de las reformas de nueva generación que México necesitaba para alcanzarlo&lt;/span&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Durante esos años se canceló el programa social que promovía la organización popular, Solidaridad, y en su lugar se introdujo otro, Progresa-Oportunidades, que privilegió el individualismo posesivo, debilitó la formación democrática y desalentó la participación social. Convirtieron a los pobres en objetos, en lugar de sujetos, de su transformación.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Por eso cundió el desánimo entre la mayoría de los mexicanos: más de medio millón decidieron emigrar cada año a Estados Unidos. Una emigración de esa magnitud en tiempos de paz reflejó un rompimiento interno de los lazos familiares y sociales largamente anudados; es decir, la salida de millones de mexicanos fue no sólo un terrible fenómeno económico, sino también una debacle moral y &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;derivó en un veredicto muy adverso para el neoliberalismo.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Además,&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt; tanto los neoliberales como los populistas destruyeron estructuras económicas y sociales cuya edificación había requerido mucho esfuerzo, para construir totalmente de nuevo, “como si no tuviéramos pasado”. Un pequeño grupo actuó en nombre de un mejor futuro, pero dejó a la sociedad mexicana desalentada, sin horizonte de progreso justo y soberano, y muy dividida. El pueblo pagó las consecuencias de estas alternativas fallidas&lt;/span&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Durante esa década predominó el desánimo social y, ante la falta de ese horizonte, por la pérdida de la gran oportunidad de salir del subdesarrollo, aumentó el desencanto entre los adultos y jóvenes. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Hacia una caracterización del neoliberalismo&lt;/span&gt;…
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;esencia del neoliberalismo &lt;/span&gt;está en su&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt; fundamentalismo de mercado&lt;/span&gt;(lo cual, sorprendentemente en México se complementó con el apoyo a los monopolios); asimismo, el neoliberalismo en México consideró que la nación no era más que un mero agregado de individuos, aislados y sin organización, y la soberanía era un asunto del pasado. Abatieron la autodeterminación popular. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Los gobiernos neoliberales convirtieron en doctrina el llamado Consenso de Washington. Todo, en el marco de un país postrado social y económicamente, pues en unos cuantos años entregaron el sistema de pagos, duplicaron la deuda pública y lo contaminaron de la enfermedad holandesa.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Entre los neoliberales el mercado representó la realidad absoluta. La sociedad fue considerada un complejo de mercados: &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;los mecanismos del mercado bastaban para resolver el reto de la justicia y, en última instancia, la injusticia se resolvía por sí sola. Para los neoliberales, el crecimiento económico fue una meta privada. En lo social, promovieron el asistencialismo: el apoyo individualizado, focalizador, impuesto desde la autoridad para debilitar la organización popular. En las zonas donde resultó más evidente la inequidad, como las rurales, promovieron métodos individualistas de producción. En general, alentaron el voluntarismo y la creación de asociaciones sin objetivos expresamente sociales. El resultado final fue el egoísmo y la soledad.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
…&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;y del populismo autoritario&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Frente al neoliberalismo que gobernó durante más de una década, se promovió una alternativa fundada en la tradición mexicana que consideraba la acción dominante y omnipresente del Estado como la única opción que permitía alcanzar los propósitos nacionales.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;El Estado como el gran instrumento de la transformación social. Quienes impulsaron esta alternativa privilegiaron al Estado como el gran propietario de la economía, dispensador de servicios, supuesto árbitro entre el capital y el trabajo, sustituto de la sociedad organizada. Postularon un capitalismo de Estado que en realidad es capitalismo subsidiado por el Estado. Fue una alternativa que fundó su tesis y acción en hacer depender a la sociedad en el Estado, y otra vez ofreció prosperidad sin esfuerzo, a partir de generalidades carentes de sustento. Para ellos el pueblo es una masa disponible sin capacidad para conducir organizadamente su destino. Confundieron lo social con lo estatal y los derechos sociales con los deberes del Estado y culminaron con la tutela sobre las organizaciones populares, a las que hicieron depender del subsidio estatal. Convirtieron el ideario de las varias revoluciones mexicanas en una camisa de fuerza marcada por el estatismo, el corporativismo, el proteccionismo y el control vertical sobre los movimientos populares. Es un nacionalismo estatificador. La lógica tras esta doctrina ha sido el control y la desconfianza.&lt;/span&gt;Se trató del &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;populismo autoritario, ejercido desde el Gobierno de la Ciudad de México entre 2000 y 2006. Fue una alternativa que ya tenía antecedentes de gobierno: en México, en la década de 1970; en América Latina, durante la segunda mitad del siglo XX. Es el tipo de populismo que, con sus programas sociales clientelares, su debilitamiento de las organizaciones populares, sus obras de relumbrón sin sustento financiero transparente, sin rendición de cuentas, debilita a su vez a las instituciones y al estado de derecho, y pretende perpetuarse en el poder. Burocratizaron las fuerzas populares de reforma. Es en realidad el clientelismo de la burocracia.&lt;/span&gt;También &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;incurre en paradojas, como el privilegiar circunstancias de mercado y grupos empresariales afines a él, junto con la omnipresencia del Estado&lt;/span&gt;. En realidad, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;no ofrece un gobierno nuevo, pues sus principales miembros ya gobernaron desde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) vinculado con la nomenklatura&lt;/span&gt;. Tampoco es una repetición de la historia, a menos que antes fuera tragedia y ahora terminara en comedia. Pero&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt; sus repercusiones son tan adversas que se ha vuelto un dique para el desarrollo soberano y popular del país.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Este populismo mexicano ha sido la restauración de un viejo PRI. Por eso recurre a procedimientos, intolerancias y manipulaciones del pasado, que la nomenklatura mexicana convirtió en obstáculo para nuestro desarrollo. Esos procedimientos presentaban como cualidad nacionalista la supuesta protección estatal, que en realidad era discrecional, tutelar, centralizadora y autoritaria. Expropiaron progresivamente la libertad individual al convertir las organizaciones y demandas sociales en asunto de Estado. Su intolerancia consistió en considerar que todo el que no estaba de acuerdo con ellos era su enemigo y que ellos eran los únicos acertados; su manipulación, en querer identificar la lucha de la nación con su doctrina: todo el que no aceptara sin discusión esa doctrina era presentado como opositor al país. Han promovido la polarización al interior de su partido y a lo largo de la nación.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso se trata de &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;una vuelta al pasado que incluye las peores prácticas de ese modelo anquilosado. Y al promover el debilitamiento de las instituciones y el desprecio al estado de derecho, así como al evitar la rendición de cuentas, ese populismo resultó autoritario.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Neoliberalismo y populismo: de un programa por el pueblo a un programa para la gente
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt; neoliberalismo colocó al individuo aislado dentro del mercado; el populismo colocó al ciudadano como menor de edad, dependiente del Estado: uno y otro agruparon a los individuos como “la gente”. &lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(...) &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;El populismo autoritario abate las redes de solidaridad a partir de la imposición de controles verticales de autoridad y de la práctica del clientelismo mediante las organizaciones sociales controladas desde el gobierno, lo cual refuerza la dependencia en el Estado. Al final, en lugar de pretender representar y hablar por el pueblo, su dirigente actúa como si él fuera “el pueblo”. &lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(...)
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Sus prácticas muestran a un gobierno alejado del populismo revolucionario, así como de las luchas populares ocurridas en México al inicio del siglo XX. En realidad, estamos &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;ante un populismo autoritario, similar a las expresiones más retrasadas de la región latinoamericana.&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;La pretensión de esta alternativa es ser considerada de izquierda, sin embargo sus acciones la ubican en otra posición&lt;/span&gt;. El saldo del populismo autoritario mexicano fue desfavorable para el avance democrático y el progreso popular: no pudo construir una alternativa moderna de izquierda. Se consolidó el clientelismo de la burocracia, en el marco del debilitamiento institucional y su convocatoria a la polarización social.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(…) &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;En la ciudad de México la dirigencia en el gobierno impuso la alternativa populista autoritaria a partir de finales del año 2000. Sin embargo, dentro del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se han distinguido dirigentes y militantes comprometidos con una verdadera alternativa progresista. Ellos sostienen principios de soberanía, justicia, libertad y democracia. Promueven el respeto al estado de derecho y el fortalecimiento de la vía institucional. Han trabajado en la lucha popular, y alentado la participación en organizaciones autónomas. Están comprometidos con la nación. Por eso, los problemas y las deficiencias de quien encabezó la Jefatura del Gobierno en la capital durante esos años no deben generalizarse al partido que lo llevó al poder.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Capítulo 4. Soberanía nacional, instituciones y democracia
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
1995-1998: un viraje histórico
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Entre 1995 y 1998 se dio un gran viraje en la conducción del desarrollo
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
nacional. Esto comenzó durante los 30 días iniciales de la primera administración neoliberal en el poder: en ese breve lapso, dicho gobierno rechazó la ratificación temporal del talentoso secretario de Hacienda saliente, dio de baja a la mayor parte del equipo financiero, a continuación duplicó la emisión de Tesobonos y finalmente un pequeño grupo de empresarios agotó las reservas internacionales, pues el gobierno les avisó anticipadamente sobre la devaluación. Así, sin recursos y con una deuda de Tesobonos enorme, las autoridades llevaron al país a la insolvencia financiera: convirtieron un problema en una crisis. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Posteriormente, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;durante 1995, el gobierno mexicano tomó tres decisiones muy adversas al desarrollo nacional: para enfrentar la crisis de insolvencia que había generado, solicitó la ayuda del gobierno estadunidense, un hecho sin precedente en el siglo XX. Esto significó aceptar las decisiones propuestas por aquel gobierno. En consecuencia, durante ese año elevaron las tasas de interés de manera inusitada, lo que provocó la quiebra de miles de empresas y la pérdida del patrimonio de cientos de miles de familias.&lt;/span&gt;A continuación, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;el gobierno asumió los pasivos de los bancos, que también habían quebrado, a causa de la imposibilidad de sus acreditados de cubrir las elevadísimas tasas de interés. A cambio de sus pasivos, el gobierno entregó a los bancos un pagaré de un fideicomiso privado llamado Fobaproa. Después, en lo que diversos autores han denominado “el saqueo a los mexicanos”, remató esos pasivos a la mínima parte de su valor.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Simultáneamente, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;el gobierno neoliberal canceló Solidaridad, el programa social que alentaba la organización popular, y en su lugar introdujo Progresa-Oportunidades, programa que privilegió el individualismo posesivo, debilitó la formación democrática y evitó la participación social. Convirtieron a los pobres en objetos, en lugar de sujetos, de su transformación. Consolidaron así el clientelismo de la tecnocracia&lt;/span&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
A finales de&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt; 1998, estas acciones culminaron en otras dos decisiones que resultaron muy perjudiciales para el desarrollo soberano del país: primero, convirtieron en deuda pública el saldo de Fobaproa (llamado a partir de entonces IPAB). Con esta sola decisión, duplicaron el monto de la deuda histórica nacional. La segunda medida se dio en forma paralela: reformaron las leyes para autorizar y promover la propiedad mayoritaria de extranjeros en los bancos mexicanos. Durante los tres años siguientes, 90% de éstos pasaron a propiedad de los extranjeros&lt;/span&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Además de &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;duplicar la deuda histórica en esos años, al entregar los bancos el país perdió el control de su sistema de pagos, que es el centro neurálgico de la actividad económica mexicana. Esto canceló la capacidad para tomar decisiones soberanas a favor del desarrollo nacional&lt;/span&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La propaganda oficial de la época presentó como salvamento lo que en realidad fue una capitulación y la entrega de áreas fundamentales a extranjeros. Esto se sumó a la crisis económica y social, lo que produjo una gran desmoralización entre amplias capas de la población. Tuvo su reflejo en el deterioro de las instituciones y de la vida democrática y en la pérdida de la soberanía como principio fundamental del proyecto nacional.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Deterioro en cultura cívica, libertad de expresión y partidos políticos
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El desprestigio de los partidos también era grande. El Revolucionario
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Institucional (PRI) enfrentaba la acusación de uso ilegal de recursos públicos en la campaña presidencial de 2000, escándalo conocido como Pemexgate. El Partido Acción Nacional (PAN), por su parte, fue acusado de haberse financiado con recursos ilegales del extranjero durante la misma campaña presidencial; el escándalo creció en noviembre de 2006, cuando Fox, todavía presidente, pocos días antes de concluir su periodo, fue denunciado penalmente por no cubrir los pagos a los abogados que lo habían defendido de esa acusación.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Un poco antes, en 2004, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) fue afectado por videos que mostraban a sus principales operadores políticos llenándose las bolsas con dólares, supuestamente para gastos ilegales de campaña. Los partidos menores sufrían un embate a sus dirigencias y estatutos. Todos enfrentaban multas millonarias impuestas por el IFE.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;escándalo alcanzó a miembros destacados de todos los partidos. Un gobernador priista del sureste era sospechoso de haberse fabricado un atentado para elevar su popularidad y ganar votos para su sucesor en la elección local. Un gobernador panista del centro del país fue acusado de proteger al narcotráfico y se promovió su desafuero en el Congreso local. El alcalde de Cancún, vinculado con el PRD, fue acusado de corrupción y desaforado.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
La peor &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;consecuencia neoliberal: la soberanía desapareció como prioridad y de la agenda presidencial&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Durante el neoliberalismo la soberanía dejó de ser principio fundamental y esencia del Estado nacional. Esto se reflejó en la ayuda solicitada a una potencia extranjera para resolver una crisis provocada internamente. También al aceptar que los extranjeros impusieran el programa de salvamento, y al entregarles áreas estratégicas para la soberanía nacional: así se hizo con el sistema de pagos. El debilitamiento de la autosuficiencia en la producción de energéticos fue otra política dañina para el desarrollo soberano del país.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La culminación de lo anterior fue que el término soberanía prácticamente desapareció de los informes presidenciales. En 1995, en el primer informe presidencial del neoliberalismo, se hicieron 12 menciones a la soberanía; para el cuarto, sólo siete; en el quinto y sexto, ya no figuró como vocablo ni como tema. No fue casual: precisamente en 1999 y 2000 ese gobierno procedió a entregar el sistema de pagos del país a los extranjeros.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El segundo gobierno neoliberal confirmó el desprecio por la soberanía. En 2001 sólo una vez –por mera formalidad– se refirió a ella durante el informe presidencial, para hacer referencia ¡a la soberanía del Congreso! En los cinco informes de gobierno restantes, el presidente ignoró el concepto y el compromiso: no hizo referencia a ella en informe alguno, lo que confirmó el desprecio neoliberal por la soberanía como fundamento y prioridad nacionales.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Retrocesos en la política exterior
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En el ámbito internacional, una política exterior alejada de los principios históricos de defensa de la soberanía y no intervención en los asuntos de otros países hizo que el respeto a México declinara mundialmente.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Ante una nueva realidad internacional, la primera administración neoliberal no supo definir una política exterior digna y eficaz para promover la soberanía de México en relación con otras naciones, en particular con Estados Unidos. Su corolario estuvo en la pretensión del gobierno mexicano de intervenir en los asuntos internos de otras naciones, de Cuba en particular, acción que fue calificada como “una política exterior servil ante los intereses externos”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
“Una devaluación sin precedente de la política exterior”
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Posteriormente, en la prensa se descalificó la política exterior de la segunda administración neoliberal por “sus múltiples desaciertos, garrafales deslices diplomáticos, desencuentros y apuestas equivocadas. Tiene el descrédito de no haber logrado casi nada. Propició una devaluación sin precedente de la política exterior”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Esa administración neoliberal no leyó adecuadamente la modificación de las relaciones geopolíticas a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001. El problema principal al abordar la nueva etapa de relaciones con Estados Unidos estuvo tanto en la forma como en el fondo: planteó los temas adecuados –acuerdo migratorio y recursos para el desarrollo–, pero lo hizo sin sentido estratégico, sin talento negociador y de manera inepta. El peor error fue haber perdido una ventaja que sólo se presenta cada 12 años: ambas administraciones, en México y en Estados Unidos (Bush hijo y Fox) iniciaron en la misma fecha, lo cual abría enormes oportunidades para fijar una agenda común y arrancar las negociaciones con celeridad y eficacia.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El gobierno mexicano pretendió, torpemente, negociar a través de los medios estadunidenses, en lugar de construir alianzas al interior de la nueva administración, el Congreso y los grupos de opinión. Al actuar sin estrategia precisa a favor de los intereses nacionales, la política exterior del segundo gobierno neoliberal equivocó el rumbo y perdió el tiempo. Los conductores iniciales de esta política exterior habían sido, años atrás, los más contumaces opositores mexicanos al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), incluso al presentarse ante el Congreso estadunidense para oponerse a la ratificación del acuerdo. Pero cuando formaron parte del gobierno neoliberal, y tuvieron la oportunidad de construir, fracasaron en alcanzar el acuerdo migratorio. Al final fueron derrotados en la batalla principal: no lograron avance alguno en materia migratoria ni en mejorar la relación al norte del país.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Cuando ocurrieron los atentados de septiembre de 2001, ya había pasado el momento de relanzar la relación con Estados Unidos. Quedará para la historia esta oportunidad desperdiciada. Una conducción de la política exterior –se la ha definido– caracterizada por “miopía, torpeza e irresponsabilidad”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Este segundo gobierno neoliberal mantuvo su agresividad contra 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Cuba, en busca de simpatías en Estados Unidos, pero se enredó en el resto de la relación: por un lado, anunció un voto, que al final no hizo falta, contra la guerra de Irak, pero votó por que un ejército de ocupación controlara el petróleo de esa nación, inconcebible proviniendo de un país como México, que es importante productor de petróleo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Perdieron el sentido de dirección en la política exterior
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Los comentaristas que coincidían con algunas de las acciones del neoliberalismo fueron los que hicieron la crítica más severa a su política
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
exterior. Así, uno de ellos señaló: “Aunque planteada con bombos y platillos, la administración perdió el sentido de dirección en la política exterior antes de comenzar”. Apuntó que en ese ámbito la responsabilidad era sólo del presidente y que esa responsabilidad exclusiva se reflejó en “nuestra lamentable posición internacional”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Además de ser adversa para la soberanía nacional, la política exterior neoliberal sumó la pérdida de rumbo, en razón de que “se diseñó una estrategia que pretendía todo a una misma vez: gran cercanía con Washington y una activa presencia en todos los espacios multilaterales, un reencuentro con América Latina y un protagonismo en todos los ‘nuevos temas’, como la Corte Internacional de Justicia y el Protocolo de Kioto”. La ineptitud se reflejó en la incapacidad de “reconocer las contradicciones inherentes a una propuesta tan ambiciosa, los riesgos que entrañaba cada uno de los componentes o, mucho más grave aún, los intereses que se afectarían con un despliegue tan amplio y que, tarde o temprano, se revertiría con toda su fuerza”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La política internacional de los dos gobiernos neoliberales fue contraria a los fundamentos de la política exterior mexicana (...).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Explotó el narcotráfico, y para combatirlo cedieron soberanía nacional. La seguridad y la paz se desplomaron en amplios territorios que pasaron a control de las bandas
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(…) Durante esa década el narcotráfico explotó en el país y en amplios territorios puso en riesgo permanente la seguridad de las familias mexicanas, debilitó la salud de las instituciones y, ante el reto que significó para el Estado mexicano, agravó la debilidad de la soberanía nacional.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Paradójicamente, los neoliberales dificultaron la defensa de la soberanía, pues, al olvidar la máxima de que “el que paga manda”, el gobierno mexicano aceptó recursos extranjeros para el combate contra las drogas. Fue una cesión más de soberanía. En el informe del Departamento de Estado estadunidense sobre narcotráfico para 1996 se exaltó esa decisión del gobierno neoliberal:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
“La crisis económica, combinada con la creciente preocupación en México sobre la amenaza de los traficantes de drogas y el crimen organizado, convenció a la administración de Zedillo a modificar la política de ‘mexicanización’ establecida en 1992, bajo la cual México había asumido el financiamiento total de su programa antinarcóticos. Ahora se ha reanudado la asistencia técnica y material de Estados Unidos”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Al año siguiente el informe estadunidense remató: “El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha completado la transferencia de aviones y equipo a las unidades militares mexicanas, y mantenido su amplio programa de entrenamiento y apoyo técnico”. Poco después, las autoridades de esa nación elogiaron la actitud del procurador mexicano “frente a críticas por la violación de la soberanía”, al aceptar que funcionarios estadunidenses realizaran en nuestro territorio funciones que eran de la competencia exclusiva de los mexicanos. Dentro del país, la violencia de los grupos de narcotraficantes desplomó la seguridad y la paz social en muchas comunidades y sus bandas controlaron espacios territoriales crecientes. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La soberanía nacional, en riesgo innecesario: el voto de México en el Consejo de Seguridad
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Casi al final de la década neoliberal, la política exterior de México cometió dos errores notables. Después de buscar afanosamente un lugar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en 2003 erró en su comportamiento: primero, al demorar su posición respecto a la guerra en irak. Cuando la expresó, lo hizo tardíamente. Segundo –el error de mayor repercusión negativa para el futuro soberano del país–, al votar dentro del Consejo de Seguridad, en octubre de 2003, a favor de la ocupación militar de un país productor de petróleo. El presidente neoliberal justificó el voto aduciendo que era “una vía para fortalecer el multilateralismo y (…) las instituciones internacionales”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El error no pudo ser más adverso para los intereses soberanos de México. Dado que nuestro país era uno de los principales productores de petróleo en el mundo, el gobierno debió de abstenerse de apoyar el uso de tropas militares para ocupar una nación con enormes reservas petroleras. Pocos sucesos en la historia de la diplomacia mexicana registran un acto tan contraproducente para la soberanía nacional.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Debilitaron la soberanía de México con una crisis que en sólo seis años duplicó el saldo de la deuda nacional
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La política económica seguida a partir de 1995 provocó un alza sin precedente de las tasas de interés en México: en los primeros meses de ese año pasaron de 7% a más de 100%. Se ha confirmado que esta política tan perjudicial fue diseñada por autoridades estadunidenses y aceptada por el gobierno mexicano a cambio de la ayuda que solicitó al país del norte.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Esta súbita alza provocó la quiebra de cientos de miles de familias y de miles de empresas; se perdieron más de un millón de empleos, patrimonios familiares y proyectos empresariales largamente construidos. Esa fue la crisis económica: en unos cuantos meses, más de 10 millones de mexicanos se sumaron a los que ya vivían en condiciones de pobreza. Fue, asimismo, un cataclismo social, cuyo origen estuvo en la forma en que el gobierno iniciado en diciembre de 1994 convirtió un problema en una crisis. Por eso la de 1995 se convirtió en la más severa desde la Revolución de 1910.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Ante los terribles y difíciles acontecimientos entre enero y noviembre de 1994, se dio la transmisión pacífica y constitucional del poder, después de una elección, organizada por el IFE y por primera vez en manos de ciudadanos independientes, cuyo resultado fue aceptado por todos los contendientes.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En diciembre de ese año, durante su primer mes de ejercicio, el nuevo gobierno rechazó la ratificación del secretario de Hacienda saliente, lo que impidió que la política económica del arranque se condujera con capacidad. Al mismo tiempo, dio de baja a la mayoría de los cuadros más calificados de esa secretaría, con lo que se acabó con un auténtico servicio civil de la más alta calidad hacendaria y financiera.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Peor aún: a mediados de diciembre de 1994 el nuevo gobierno hizo saber a un pequeño grupo de empresarios que planeaba (después recularía) devaluar el peso. Esa información privilegiada permitió a unos cuantos cambiar sus pesos por dólares al tipo de cambio previo y, así, saquear en unas horas las reservas internacionales del Banco de México. El país se quedó sin reservas y el peso se devaluó sin control, mientras que el nuevo gobierno emitía, sólo en diciembre, casi 15 mil millones de dólares de Tesobonos adicionales (el doble de los emitidos hasta esa fecha): sin reservas y ante los vencimientos de los bonos, México entró en quiebra financiera. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La crisis destruyó ahorros construidos durante años por millones de mexicanos, empobreció a la mayoría de la población y llevó a cientos de miles a emigrar hacia el norte, a Estados Unidos, para encontrar un trabajo para sobrevivir y tratar de recuperarse.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Provocaron la quiebra de los bancos, promovieron un saqueo sin precedente y entregaron el sistema de pagos a los extranjeros
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Una de las consecuencias de la crisis fue el quebranto de los bancos mexicanos: quebraron la mayoría de los que fueron privatizados (unos cuantos se salvaron) y también los que no se privatizaron, como los de fomento, propiedad del Estado. El gobierno argumentó que tenía que proteger los ahorros de los cuentahabientes, lo cual era correcto, pero en realidad cometió uno de los peores atracos registrados en la historia económica, mediante el llamado rescate de los bancos (se le ha denominado el saqueo bancario). El gobierno procedió a rescatarlos mediante un fideicomiso privado, llamado Fobaproa, al cual convirtió en deuda pública en 1998, y lo denominó IPAB. La deuda adicional incurrida para apoyar a los bancos se encajó sin autorización del Congreso y sin rendición de cuentas: se elevó a 1 billón 200 mil millones de pesos (casi 120 mil millones de dólares).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Esa deuda de los bancos se convirtió en deuda de los mexicanos, quienes han tenido que pagarla desde entonces con los impuestos que cubren cada año, y desviando así el gasto público hacia el pago de ese endeudamiento, en lugar de destinarlo al gasto social y en infraestructura básica.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Mediante ese pillaje, duplicaron la deuda histórica total del país, que pasó de 19.8% del PIB en 1994 a 42.3% del PIB en 2000. Además, el pago anual de intereses de esa deuda adicional se hizo con cargo al erario federal, lo que desbordó el déficit fiscal, que al contabilizarlo llegaba a casi 4% del PIB, contrario al supuesto equilibrio publicitado por los neoliberales.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
La soberanía también fue debilitada con un error de dimensiones históricas: la entrega del sistema de pagos a los extranjeros
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La culminación de hechos tan adversos fue la entrega de los bancos mexicanos a los extranjeros. Los bancos son el corazón que bombea a las arterias de la economía. Por eso nunca debieron entregarse a los extranjeros. Haberlos cedido constituyó un gran viraje en la historia nacional. Esta entrega se realizó sin subasta pública y sin informar al Congreso sobre la disposición de los
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
fondos públicos ni de los mecanismos utilizados para asignarlos a
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
sus nuevos propietarios.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Una vez en manos extranjeras, los bancos decidieron a quién le prestaban (a muy pocos), cuándo prestaban (pocas veces) y, además,
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
contabilizar en sus activos los pagarés que el gobierno les había entregado a cambio de sus carteras vencidas. Los intereses que obtenían de esos pagarés, y que el gobierno pagaba, les permitieron obtener altas utilidades sin necesidad de prestar. Procedieron entonces a enviar rápidamente sus utilidades a sus matrices en otros países.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Si en diciembre de 1994 unos cuantos mexicanos amasaron grandes fortunas con la información privilegiada sobre la inminente devaluación, y algunos incluso obtuvieron ganancias extraordinarias con la venta de sus bancos (sin pago de impuestos), también unos cuantos extranjeros hicieron el gran negocio de quedarse con los bancos del país, y con las enormes utilidades, pagadas con impuestos de los mexicanos, derivadas de los rendimientos del pagaré Fobaproa-IPAB que les dio el gobierno.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Este proceso significó la entrega del sistema de pagos de México
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
a los extranjeros. Nuestro país perdió soberanía en el control de este conducto fundamental para su desarrollo. Entregar los bancos y la remisión de sus utilidades a las matrices fue equivalente, en el terreno financiero, a otros desgarramientos en la historia de la nación, como la consolidación de vales reales antes de la Independencia y la pérdida de más de la mitad de nuestro territorio durante la intervención estadunidense en México, entre 1846 y 1847.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(...) A partir de 1995 ya no perdimos territorio, pero se canceló la capacidad soberana del país de conducir su sistema de pagos. Además, las enormes utilidades obtenidas del saqueo bancario, su pago a través del presupuesto público y la remisión inmediata a sus matrices han significado la
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
expoliación financiera de la nación.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Los bancos se entregaron a los extranjeros sin que mediara subasta
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
pública ni se precisaran criterios públicos para seleccionar a los compradores; tampoco se rindieron cuentas al Congreso sobre los recursos obtenidos por su venta, ni se informó sobre el destino que se dio a esos ingresos. En la prensa se denunciaron acuerdos “ocultos” mediante los cuales el gobierno garantizó a los nuevos dueños extranjeros de los bancos “que no tendrían pérdidas en sus inversiones”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¿Por qué no le funcionó al gobierno el estímulo económico para alcanzar la victoria en la elección de 2000?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Gracias al extraordinario aumento del gasto público, la primera administración neoliberal terminó en 2000 con un crecimiento económico alto y con inflación baja. Esa situación económica tan propicia debió haber funcionado a favor del candidato oficial. Sin embargo, entre los ciudadanos existía un ánimo adverso hacia el partido en el poder (creado en gran parte por la propia administración, al promover una campaña de desprestigio contra las políticas y los políticos de su partido que la habían precedido). No habían sido suficientes algunos años de crecimiento económico para que la población superara los terribles estragos de la crisis económica y social de 1995. La memoria de esa crisis monumental
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
estaba presente en la colectividad.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
A pesar de los beneficios de una economía en ascenso, el candidato oficial y el partido en el poder perdieron la elección presidencial. Fueron derrotados, a pesar de todas esas maniobras presupuestales para acelerar la economía durante el primer semestre. Ese candidato contó asimismo con enormes recursos desviados del presupuesto público hacia su campaña (peculado conocido como Pemexgate), con el uso de información confidencial para atacar a su principal competidor y con una presencia abrumadoramente favorable en los medios masivos de comunicación.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La derrota del PRI en la elección de 2000 encuentra su explicación en dos elementos. El primero fue la incapacidad del candidato presidencial del partido para aprovechar el dinamismo económico y los otros apoyos gubernamentales de dinero público, información reservada y medios afines. El segundo, igualmente importante: la memoria de la crisis económica y los efectos adversos que perduraban actuaron contra el PRI.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Contrario a lo que sucede en otros países, la campaña jugó un papel decisivo en el resultado electoral: uno de cada tres votantes cambió su intención de voto dentro de los cinco meses previos al día de la elección. La derrota del candidato oficial se explica por los errores durante su campaña, a pesar de que seis meses antes de la elección ese candidato arrancó con una ventaja de 20 puntos porcentuales arriba del candidato de Acción Nacional, el cual resultó ganador.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Diversos análisis han documentado con claridad el motivo de esa debacle. Así, han señalado que el candidato del PRI “no logró vincular la economía en expansión con la campaña presidencial. El candidato y sus estrategas de campaña prefirieron identificar al cambio como el tema principal”. Era obvio para cualquier estratega electoral mínimamente competente que para el partido en el gobierno ésa era la propuesta equivocada. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La elección presidencial de 2006: los ciudadanos “se sentaron en sus manos”, pues una proporción menor de electores votó. La victoria fue por un margen mínimo
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En la elección de 2006, los ciudadanos emitieron en las urnas el veredicto sobre la década neoliberal. En primer lugar, el desencanto se reflejó en la caída de la participación electoral; ésta se agudizó. Los datos al respecto muestran que en 1994 votó 77% de los ciudadanos, un récord histórico todavía no superado. Para 2000 la participación bajó a 63.9%, y en la elección de 2006 disminuyó todavía más: sólo votaron 58.5% de los ciudadanos inscritos en el
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
padrón electoral, como antes se precisó. La participación durante el neoliberalismo no alcanzó siquiera la proporción de la elección intermedia de 1991, cuando llegó a 66%.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Ya en la elección intermedia de 2003 se había dado la tasa de
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
participación más baja desde 1946: sólo votó 42% del electorado, y entre los que no votaron (más de la mitad del electorado), dos terceras partes expresaron insatisfacción con la democracia y desilusión con la política: “Esa tendencia no cambió para la elección presidencial de 2006”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En segundo lugar, los que decidieron votar en la elección presidencial
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
de 2006 lo hicieron masivamente por opciones diferentes del partido en el gobierno (65% de los que votaron lo hicieron por un partido distinto del PAN). El resultado electoral mostró que la victoria no fue por mayoría absoluta, sino que se alcanzó por una pluralidad de votos, y el margen fue mínimo: 35% de los electores votaron por el candidato triunfante y su victoria fue por 0.5% de diferencia.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La mayoría de los electores, en el centro. ¿Y el PRI? “Es un partido de extrema derecha y neoliberal”
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La elección presidencial de 2006 significó para el PRI su segunda derrota consecutiva. Dos resultados observados en esa elección fueron sorprendentes. El primero fue que, entre los electores, la mayoría se colocaban en el centro (33% se autoclasificaron de centro, 21% de izquierda y 18% de derecha). El segundo, que ciertos actos que tradicionalmente se habían considerado de izquierda eran ahora evaluados por las nuevas generaciones de manera diferente. Así, 49% de los ciudadanos en la Ciudad de México, con educación superior a secundaria, asociaron la nacionalización de los bancos (realizada en 1982) ¡con la derecha!
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Eso podía explicar la sorprendente clasificación que los ciudadanos
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
hicieron del PRI: lo consideraron como “el partido de la extrema derecha”. Además, el candidato del PRI obtuvo la mayor parte de los votos de electores que se consideraban de derecha (al inicio de la campaña, 30% de los que se identificaban como priistas se ubicaban a la derecha del espectro ideológico, y sólo 13% en la izquierda). El candidato del PRI “era considerado neoliberal”.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Por su parte, el PAN era evaluado como de centro-derecha (su candidato fue el que más votos obtuvo del centro) y el PRD como de izquierda. Esto fue confirmado por una encuesta publicada posteriormente: 68% de los priistas se consideraron de centro-derecha y sólo 9% de centro-izquierda (entre la población en general, 49% consideró que el PRI debería ser una opción política de centro-derecha). 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Los independientes decidieron la elección
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Una gran proporción de los electores se consideraban independientes (44% del total en abril de 2006). Fueron los independientes los que más probablemente decidieron el resultado de la elección. Y para ellos el PRI era el que estaba peor calificado para ejercer un buen gobierno y promover un mejor futuro (el candidato del PRI sólo lograba atraer a la décima parte de los independientes).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El PRD era evaluado por los independientes como el partido que más se interesaba en personas como ellos (pero 53% de esos votantes consideraron a su candidato como el más agresivo, aunque lo denominaron “un populista democrático”). El PAN resultó el partido más asociado con el crecimiento económico y menos con el conflicto. Su candidato fue el que más votos obtuvo de los jóvenes (los votantes entre 18 y 34 años de edad representaban 45% del electorado).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Democracia, instituciones, progreso y soberanía disminuidos. ¿Y las libertades?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Aunque la confianza en el IFE y el tribunal se mantuvo después de la elección, los votantes continuaron perdiendo confianza en todos los partidos y, en consecuencia, en las instituciones, como el Legislativo, donde dominan los partidos.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Es así como el desenlace del neoliberalismo en México ha sido soberanía debilitada, economía sin dinamismo, programa social equivocado, instituciones desmadejadas y proceso democrático disminuido. 
&lt;br /&gt;
 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Religión :: RE: Ignoramus... luego semos (VI Encuentros Nódulo Madrid)</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12380#12380</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=210&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Juan A. Rodríguez Molina&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;

Publicado: Mie Abr 30, 2008 4:35 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Sinceros hemos de ser todos, estimado Pardo. Y, sinceramente, respondo que no «defiendo» nada. En todo caso, eso que Zapatero llamaría “derecho a preguntar”, pero que yo considero un “deber”, no un derecho. Hay derecho a &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;no responder&lt;/span&gt;, pero no a &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;preguntar&lt;/span&gt;. Preguntar es obligación del que no sabe; responder es potestad del que sabe. Yo creo que sobre lo que pregunto no sabe nadie y, por eso, tenemos que discutir. (Me alegro de que no te hayas tomado como “ataque” lo que decía de la Filosofía, cuya función más creativa es originar discusiones sobre lo que no se sabe a ciencia cierta).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Es evidente que no sabemos a ciencia cierta qué es la materia (aunque hayamos descubierto mucho de ella), pero qué es el espíritu y qué es Dios sí que lo sabemos: son ideas; formas con un principio cronológico, difiícil de ubicar (con exactitud temporo-espacial), pero no de comprender: ideas sólo tiene el hombre, y el hombre no ha existido siempre. (No entremos ahora en la indudable, pero muy menguada respecto a la nuestra, capacidad formalizadora de otros animales). Las ideas forman parte de la historia, la materia ya estaba. Lo que desconocemos es la materia de las ideas. Por eso, dije que acaso, debieramos ocuparnos de cómo se forman, más que de qué están hechas. Pues sabemos que hay materia muy sutil y cuerpos pequeñísimos. Pudiera ocurrir que las ideas tuvieran tal velocidad que, a nivel macroscópico, la masa pudiera considerarse despreciable. Desde luego, si a alguna materialidad podemos asemejarlas es a la energía (todas las formas de energía, dependen, de una u otra forma, pero siempre, de la masa y de la velocidad); por eso ponderaba lo de la inmaterialidad que permite conocer de Sto. Tomás como una intuición muy aproximada a la realidad, pero con la exagerada gratuidad de pretender dar la vuelta al proceso; cambiar el antes y el después; un Dios, posiblemente infinito, sí, pero radicalmente anacrónico. Su Dios, su Espíritu infinito, etc. sería la Materia Ontológico general de un materialista; la diferencia está en que éste, el materialista, no tergiversa la historia, el proceso cronológico; atiende al fenómeno en lugar de al noúmeno, como dijiste. El Dios al que se puede llegar no es el que nos ha podido traer. Vamos, que Dios, más que una paraidea, es una paramateria. Materialmente un Dios Creador es imposible porque los procesos son irreversibles. Incluso admitiendo la “causa final” de los filósofos o el feed back de los científicos, hemos, como hacen ambos, someternos a la inexorable flecha del tiempo que no puede girarse a voluntad, por muy lógica que resulte la “revuelta”. Que los efectos puedan influir sobre las causas inmediatas (grosera definición del feed back) no quiere decir que puedan hacerlo sobre las, no ya mediatas, sino remotas. Por todo esto, es un riesgo enorme para el conocimiento (y, en mi opinión, para la eutaxia social), no distinguir adecuadamente entre materia y forma.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Esto es lo que estaría dispuesto a defender si no tuviera algunas dudas, es decir, si no me viera obligado a realizar ciertas preguntas. Entre otras, ésta, sobre la codeterminación.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Si por codeterminación entendemos la forma de determinar(se) los cuerpos, obligatoriamente lo que no es cuerpo no se codetermina, pero esto no implica que no se determine, o delimite, de una u otra manera la materia incorpórea. Si por codeterminación entendemos la delimitación de unas partes frente a otras (&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;D&lt;/span&gt;F, [65]), no veo la imposibilidad de que las ideas se codeterminen, porque no son totalidades; y, en todo caso, siempre podrían codeterminarse los conceptos, los fonemas y los morfemas. De hecho, yo, ahora mismo, espero estar delimitando cosas de esas, digamos. Ocurre que lo hago, naturalmente, espontáneamente; o sea a una velocidad tal que no me da tiempo a ser consciente de todo el proceso. Por eso he de retroceder, tachar, cambiar; acción que no puedo realizar externamente, es decir si le doy a “Enviar”, ya no puedo modificarlo. Puedo pensar si voy a dar un paso hacia adelante o no, pero si le doy, para retroceder, tendré que dar otro paso, no puedo “borrar” el que he dado.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Así, no sé si admitir una imposibilidad de codeterminación a lo incorpóreo (por mucho que se sustituya, en el caso de las formas, por una &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;conformación&lt;/span&gt;: &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;DF&lt;/span&gt;, [84]), no favorece suponer algo inmaterial. Cierto, no hay porque confundir materia y cuerpo, pero tampoco conviene confundir vida con materia. Lo incorpóreo pudiera tener sus “(in)cuerpecillos”. Sinceramente, no me imagino, no consigo formarme la imagen de un viviente incorpóreo real, pero sí puedo representarme una materia de masa tan pequeña que, prácticamente energía y velocidad se confundan. Y, además, que sea esa energía la que capacite para “fotografiar” y “reproducir” la materia de mayor masa que forma cuerpos. Porque, claro, supongo que un fotón es cuerpo, ¿no?; es decir, no me refiero a la luz, que también es “fotografiable”: formalizable. Me refiero a la velocidad, que es una relación espacio/tiempo...
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Bueno, no quiero liarme yo solito. Lo que quiero decir es que observo cierta, no contradicción, sino desconexión, o como si faltara algo (que a lo mejor hay, pero yo no veo), entre reducir la codeteminación a los cuerpos y definir el hiperrealismo y la kenosis, como se hace en &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;DF&lt;/span&gt;, [88] y [89]. O sea, que acaso lo que no veo bien es el &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;determinismo formal&lt;/span&gt; (&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;DF&lt;/span&gt;, [85]), pues no me parece que evite la «paradoja ontológica»: que la forma comience «dándosenos como algo que, de algún modo, &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;no es material&lt;/span&gt; ». [84]
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Salud
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Textos :: Efectos secundarios.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12379#12379</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=10&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Montserrat Abad Ortiz&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Efectos secundarios.&lt;br /&gt;
Publicado: Lun Abr 28, 2008 10:02 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 0&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Coloco aquí está noticia, de hace un par de meses, sobre una &amp;quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;confusión&lt;/span&gt;&amp;quot; de fechas en el nombre de un colegio publico en Bailén.
&lt;br /&gt;
 
&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;LORENA CÁDIZ en Ideal.es escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;La Ley de la Memoria Histórica se ha propuesto eliminar los símbolos franquistas que permanecen hoy en cualquier ámbito de nuestras vidas. Una Ley que pretende favorecer el respeto y devolver la dignidad a quienes durante muchos años tuvieron que permanecer en silencio. Pero, como todo, cualquier decisión tiene sus límites y en este caso parece que aún no se han establecido.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Recientemente, la Comisión Permanente del Consejo Escolar del Estado ha aprobado la resolución presentada por el Sindicato de Estudiantes, instando a que se cambien los nombres y se retiren los símbolos de los centros educativos que mantienen denominaciones de personajes vinculados a la dictadura franquista. En este caso, la lógica que debería aplicarse, tratándose de centros educativos, es la de la formación y la cultura. Pero no ha sido así. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;En la provincia de Jaén se ha solicitado el cambio de nombre al colegio público Diecinueve de Julio de Bailén.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Lo que viene a decir, poco más o menos, que a nadie del consejo escolar se le ha pasado por la cabeza que &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;el 19 de julio de 1808 se libró en Bailén una de las batallas más importantes de la Guerra de la Independencia Española, y que supuso la primera derrota en la historia del potentísimo ejército napoleónico. Nada que ver con el alzamiento militar de 1936, que, por cierto, según las fechas oficiales, ocurrió el 18 de julio y no el 19, con lo que el error es doble.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Así, otros tres centros a los que se solicita el cambio de nombre es el colegio privado Pedro Poveda, en Jaén capital, el colegio Público Padre Poveda, en Torrubia (Torreblascopedro), y el Padre Poveda de Venta de los Santos. Pues bien, Pedro Poveda, fue un sacerdote, pedagogo y escritor español, represaliado de la Guerra Civil, cuyo trabajo se centró en trabajar con los más desamparados. Poco tiene esto que ver con un símbolo franquista.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
«La aprobación de la resolución es muy importante porque, en primer lugar, se ayuda a que se comience a subsanar una injusticia histórica: el hecho de que padres, estudiantes y profesores tengan que acudir a centros educativos donde se sigue homenajeando la dictadura franquista. Y en segundo lugar, nos ayuda en la tarea de eliminar estos vestigios, ya que han sido varias las juntas educativas de centros educativos públicos que han puesto trabas», dice el Sindicato de Estudiantes en un comunicado que se ha mandado a los colegios citados.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pero es que, en este caso, no puede haber otra respuesta más que una oposición porque se parte de fallos históricos graves por parte de los propios miembros del sistema educativo.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
No se que es peor, si saber que los sindicatos de estudiantes se renuevan con cada promoción, o pensar en como serán los que vengan detrás...
&lt;br /&gt;
Salud.
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Textos :: Efectos secundarios.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12378#12378</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=10&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Montserrat Abad Ortiz&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Efectos secundarios.&lt;br /&gt;
Publicado: Lun Abr 28, 2008 10:00 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 0&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Coloco aquí está noticia, de hace un par de meses, sobre una &amp;quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;confusión&lt;/span&gt;&amp;quot; de fechas en el nombre de un colegio publico en Bailén.
&lt;br /&gt;
 
&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;LORENA CÁDIZ en Ideal.es escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;La Ley de la Memoria Histórica se ha propuesto eliminar los símbolos franquistas que permanecen hoy en cualquier ámbito de nuestras vidas. Una Ley que pretende favorecer el respeto y devolver la dignidad a quienes durante muchos años tuvieron que permanecer en silencio. Pero, como todo, cualquier decisión tiene sus límites y en este caso parece que aún no se han establecido.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Recientemente, la Comisión Permanente del Consejo Escolar del Estado ha aprobado la resolución presentada por el Sindicato de Estudiantes, instando a que se cambien los nombres y se retiren los símbolos de los centros educativos que mantienen denominaciones de personajes vinculados a la dictadura franquista. En este caso, la lógica que debería aplicarse, tratándose de centros educativos, es la de la formación y la cultura. Pero no ha sido así. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;En la provincia de Jaén se ha solicitado el cambio de nombre al colegio público Diecinueve de Julio de Bailén.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Lo que viene a decir, poco más o menos, que a nadie del consejo escolar se le ha pasado por la cabeza que &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;el 19 de julio de 1808 se libró en Bailén una de las batallas más importantes de la Guerra de la Independencia Española, y que supuso la primera derrota en la historia del potentísimo ejército napoleónico. Nada que ver con el alzamiento militar de 1936, que, por cierto, según las fechas oficiales, ocurrió el 18 de julio y no el 19, con lo que el error es doble.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Así, otros tres centros a los que se solicita el cambio de nombre es el colegio privado Pedro Poveda, en Jaén capital, el colegio Público Padre Poveda, en Torrubia (Torreblascopedro), y el Padre Poveda de Venta de los Santos. Pues bien, Pedro Poveda, fue un sacerdote, pedagogo y escritor español, represaliado de la Guerra Civil, cuyo trabajo se centró en trabajar con los más desamparados. Poco tiene esto que ver con un símbolo franquista.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
«La aprobación de la resolución es muy importante porque, en primer lugar, se ayuda a que se comience a subsanar una injusticia histórica: el hecho de que padres, estudiantes y profesores tengan que acudir a centros educativos donde se sigue homenajeando la dictadura franquista. Y en segundo lugar, nos ayuda en la tarea de eliminar estos vestigios, ya que han sido varias las juntas educativas de centros educativos públicos que han puesto trabas», dice el Sindicato de Estudiantes en un comunicado que se ha mandado a los colegios citados.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pero es que, en este caso, no puede haber otra respuesta más que una oposición porque se parte de fallos históricos graves por parte de los propios miembros del sistema educativo.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
No se que es peor, si saber que los sindicatos de estudiantes se renuevan con cada promoción, o pensar en como serán los que vengan detrás...
&lt;br /&gt;
Salud.
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Religión :: RE: Ignoramus... luego semos (VI Encuentros Nódulo Madrid)</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12377#12377</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Brevemente&lt;br /&gt;
Publicado: Lun Abr 28, 2008 9:46 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Estimados amigos:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pregunto en primer lugar: ¿por qué todo lo que existe ha de poder codeterminarse? ¿Pueden acaso codeterminarse los símbolos abstractos? Pues no, ya que son incorpóreos. Lo que sí puede determinarse son sus referentes. De ahí que Dios, en tanto que viviente incorpóreo, no pueda existir, pues su existencia lo anegaría todo y sería imposible cualquier tipo de codeterminación con otros cuerpos. Corporeidad implica codeterminación. La incorporeidad no. No sé qué es lo que no entiende Molina de esto.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Por otro lado, reconozco que me equivoqué al confundir la materia determinada con la indeterminada. Pero eso no significa que la materia determinada sea principio de nada. Y sobre todo, los principios no son absolutos ni de todo. Podemos hablar de los principios y modos de las ciencias, como podrían ser los teoremas de una ciencia dada. Pero la materia determinada no es principio de nada, sencillamente porque primero hay que determinar de qué categoría estamos hablando.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Si Molina abjura del espiritualismo ahora con claridad meridiana, algo que yo no veía en anteriores mensajes, me parece bien. Pero tampoco sé muy bien qué es lo que defiende, si soy sincero.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Un cordial saludo,
&lt;br /&gt;
José Manuel Rodríguez Pardo.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Jose Mª Rodríguez Vega, en un alarde de sinceridad y de arbitrariedad, escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Yo varío de opinión tanto como me place&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Religión :: RE: Ignoramus... luego semos (VI Encuentros Nódulo Madrid)</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12376#12376</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=210&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Juan A. Rodríguez Molina&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Todo empezó...&lt;br /&gt;
Publicado: Lun Abr 28, 2008 7:55 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Todo comenzó intentando distinguir, confrontando, el Espíritu —como esa inmaterialidad que permite conocer (según Sto. Tomás)— del tercer género de materialidad del MF. Os limitasteis a indicarme —como si yo fuera, no ya un espiritualista, sino un espiritista— que no toda la materia es cuerpo. De paso, nos liamos (pluralizo porque es Rubén quien lo introduce, pero yo le sigo porque también conviene aclararlo) con la continuidad de la materia. Sobre esto, advierto que, como estábamos empezando a ver, no toda la materia es cuerpo y que afirmar la continuidad de la primera no implica afirmar la de los segundos, antes al contrario. Aprovecho para concretar el asunto: ¿de qué están hechas las ideas? Desgraciadamente, se me ocurre re-formularlo con palabras de Pardo. Éste había dicho: «Serían &amp;quot;espirituales&amp;quot; aquellas entidades que, aun siendo materiales, no pueden codeterminarse físicamente».
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Dado que, para mí al menos, si sabemos algo cierto de la materia es gracias a la Física, y se me está confirmando que el espíritu es material, realizo la pregunta en los términos más claros posibles: «¿Cómo se codeterminan &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;físicamente&lt;/span&gt; las ideas?» Y resulta que lo único que puede codeterminarse son los cuerpos. Es decir, el resto de la materia, la incorpórea, no se codetermina, sino que se ¿&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;identifica sintéticamente&lt;/span&gt;? De paso, se me informa que «una doctrina que afirme la existencia de vivientes que no son corpóreos, esto es, que no pueden codeterminarse por carecer de referentes corpóreos, no puede ser materialista. Esto se llama Metafísica y, por extensión, espiritualismo». Antes de responder, solicita Rubén que me defina. A lo mejor piensan que en el siglo XXI hay espiritualistas que afirman la existencia de tales entes, digo yo para mis adentros. Puede haberlos, claro... ¡horror! ¡no están seguros de que no sea uno de esos! No puede ser. Pero empiezo a darme cuenta de que no parecen muy dispuestos a entrar al ruedo y prefieren estudiar más al toro —o becerro— y les advierto que lo único que voy a aceptar como &amp;quot;materia&amp;quot; (incluyendo al espíritu) es lo que la ciencia sabe de ella. Desgraciadamente, no me limito a eso y, por tanto, he de reconocer públicamente mi culpa en el proceso de oscurecimiento del asunto. Para paliarlo, esquematizo en tres guiones, tras, como quería Rubén, definirme: materialista y ateo; no por seguir alguna doctrina filosófica, sino, repito, por lo que conocemos de la materia a ciencia cierta, no especulativa ni, menos, metafísicamente.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La respuesta de Rubén me parece una buena manera de encarrilar el asunto, pero la intervención de Robles me hace posponerlo para intentar despejar su duda, antes de seguir con otras. Desgraciadamente (y van tres), lo hago, pero en lugar de encarrilar como pretendía, lo difumino aún más cuando, al anexar un párrafo &amp;quot;perdido&amp;quot;, adoso una contextualización que contiene zonas oscuras, incluso, para mí. A partir de ahora, es ese &amp;quot;adosado&amp;quot; el objeto de crítica. Pero Rubén no se olvida de lo otro y vuelve sobre ello de una manera que, lo reconozco, me resulta más bien insidiosa; no sólo por percibir un exceso de puntillosidad rayana en tergiversación, sino porque ya tenemos bastante con lo demás. ¿Qué pintamos un filósofo (supongo) y un historiador (hemos de suponer) discutiendo de Física, no de Filosofía o Historia de la Física, sino de Física pura y dura. Claro que, así, también pudiéramos considerar qué pinta un presunto historiador discutiendo con filósofos. Y esto es algo que vosotros no parecéis terminar de ver: no estoy discutiendo más que forzado por las circunstancias.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&amp;quot;En el principio fue la pregunta&amp;quot;, digamos, poniéndonos bíblicos. Tan sólo preguntaba. Olvidé que preguntar a un filósofo supone acabar discutiendo con él; que la Filosofía no resuelve problemas, sino que los crea. Y mantiene aunque se hayan resuelto. Pero el que yo sacaba aquí, la cuestión materia/forma, no parece resuelto; por eso lo sacaba. Como historiador, no veo resuelta la cuestión materia/forma. Puede que espiritualistas y materialistas, cada uno por su lado, lo tengan muy claro, pero el caso es que viven juntos; no hay una sociedad espiritualista y otra materialista. ¿Me explico? Dudo mucho que haya espiritualistas y materialistas &amp;quot;de pura raza&amp;quot;, sin cruce, pero lo que es seguro es que la sociedad es de lo más &amp;quot;chucha&amp;quot; o &amp;quot;callejera&amp;quot;. Que las ideas son objetivas es algo que ningún historiador osará discutir jamás porque lo ve en el presente y en el pasado. Nuestra sociedad es tan materialista como espiritualista y es el conjunto social lo que interesa a un historiador. Para conocerlo bien, tendrá que saber que significan (emic) el espiritualismo y el materialismo; y como son designaciones filosóficas, tendrá que recurrir a la Filosofía. Investigando, me surge una duda y la pregunto. Eso es todo. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Ocurre que, al no obtener una respuesta directa y nítida, lo intento proponiendo respuestas. Pero es peor; porque se toman como desacuerdos. ¿Desacuerdos, con qué?, si no habéis dicho ni mú sobre la pregunta: ¿de qué materia están hechas las ideas? Cada propuesta es criticada, rechazada, pero no soltáis prenda. Sinceramente, ¿cómo no va a estar varada la cuestión si os agarráis a un clavo ardiendo para no abordarla? Reconozco que muchas &amp;quot;respuestas&amp;quot; me han servido para consolidar mi precario (por falta de formación filosófica, no ya siempre conveniente, sino imprescindible para profundizar en algunos asuntos) conocimiento del MF, pero no entiendo por qué creen que estoy atacándole a él sólo o, precisamente, en lo que no voy a atacarle porque estoy de acuerdo. Dejemos la anamnesis sobre la discusión y veamos esto más despacio porque es lo que deberíamos haber discutido, si no resuelto.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La táctica filosófica, tanto de espiritualistas como de materialistas, parece ser exigir, al interlocutor, unas demostraciones de lo que ellos mismos dicen. Claro, eso no es &amp;quot;petición de principio&amp;quot;, es pretender que te solucionen el problema que tú solito has creado. La petición de principio es la Ontología de la que partís y no volvéis a tratar, dándola por hecha; y bien hecha. Los que solucionan problemas (los científicos, p.e.) no toman una postura previa ni posterior ante la solución; si la tienen (postura) han de abandonarla, si de verdad quieren resolver algo; y como una cuestión como esta no se acaba de resolver nunca, jamás la adoptan al final: no hay final (Ignoramus, Ignorabimus). Si no me equivoco Newton era espiritualista, ¿dónde está el espiritualismo en la ley de la gravedad? Acaso lo haya guardado para explicar «la germinación de la manzana» o a por qué tiene que caerse la pobre, pero para explicar cómo ocurre el fenómeno de la caída —que es lo que se limita a hacer— no aparece nada que, ni por asomo, pueda tildarse de espiritualista. Ni de materialista. Salvo que la ley de la gravedad la intente explicar alguien desde su postura, sea cual sea, pues, entonces, deja de ser ley física y pasa a ser idea filosófica. Si en la ley de la gravedad no hay postura alguna y es la única manera de explicar indiscutiblemente algo sobre la gravedad ¿por qué sobre lo que no hay leyes tenemos que seguir adoptando posturas que no explican nada y lo confunden todo? ¿Cuál es la ley sobre la disociación materia/forma? ¿No se fuerzan ahí los límites regresivos y hasta los progresivos?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Sirva como muestra de que no soy el único culpable de la situación el último párrafo del último mensaje de Pardo.  Me limito a copiar resaltando lo que dije y lo que se leyó:
&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:
&lt;br /&gt;
Eso del «principio» es una de las cosas —no sé si te has fijado— que más critico. Para mí, el principio es la materia &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;de&lt;/span&gt;terminada; el problema es que no sé quién es esa moza tan bien o mal determinada que parece sustentarla.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La Materia &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;in&lt;/span&gt;determinada no es un principio de nada. Eso es algo que supones tú desde tu espiritualismo. Y desde luego, tantas vueltas nos llevan a un callejón sin salida desde el que es imposible avanzar un solo paso. Considero que esta discusión está completamente varada.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
Si digo una cosa y se me adjudica otra, ¿cómo no va a estar varada la discusión? La moza es la materia indeterminada, no la determinada, que es &amp;quot;mi&amp;quot; principio y conozco gracias a la forma. Me autocito: «Sin formas, no sabríamos de la materia.» Es un principio cronológico; si los filosóficos, axiomáticos, también lo fueran nos evitaríamos mucha confusión. El problema es que en este tema (materia/forma) confundir tales principios es más fácil que distinguirlos porque lo precedente, la materia, se percibe después, gracias a la forma (por cierto, v. entrada 65 del &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;DF&lt;/span&gt;); luego, habrá que realizar una distinción entre la cronología &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;desde&lt;/span&gt; la materia y la cronología &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;desde&lt;/span&gt; la forma (no os toméis la expresión al pie de la letra, que para eso uso la cursiva), antes de ponerse a hablar de cronología y principios. Si conocemos la materia a través de (no, exactamente, &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;por&lt;/span&gt;) la forma —y en esto han de estar de acuerdo espiritualistas y materialistas— está claro que habrá una materia indeterminada (no indeterminable), no sólo como futuro, sino como base, sustento, apoyo; ya que conocerla no significa precederla. Es evidente que la materia precede a la forma, pero no sólo como indeterminada o amorfa, ni como límite regresivo o progresivo, sino, también, como objeto que no se ha visto. Dije hace unos cuantos días que en el Pleistoceno también había quarks. Hay, pues, que hacer un esfuerzo para no confundir la determinación material que se produce, la veamos o no, y la que vemos. Que no es que sea otra, es la misma, pero sin ser observada. Por eso dije, también, que había que introducir el par sujeto/objeto.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El caso es que esa observación (que procede de una materia determinada: un animal determinado), no sólo ve (es sujeto, además de objeto), sino que crea (no de la nada, claro está); realiza determinaciones artificiales (no sólo quirúrgicas) que son mucho más permanentes que las naturales o espontáneas. El famoso &amp;quot;descubrimiento&amp;quot; del fuego, no es más que conseguir que permanezca el que sólo se producía espontáneamente. ¿Que más que crear, copia, imita? Vale, bastante es. Para empezar, no está mal. Dale tiempo y creará creadores de la nada, Sumos Hacedores.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Todo lo artificial procede de la naturaleza, pero ya no es natural solamente.
&lt;br /&gt;
Todo lo formal procede de la materia, pero ya no es material solamente.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Si a lo artificial lo seguimos llamando naturaleza y a lo formal, materia, ¿qué aclaramos? O, mejor dicho: ¿de qué sirve la aclaración? Sencilla y llanamente, no hay aclaración, sino oscurecimiento, difuminación, emborronamiento.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Por supuesto, seguimos sin saber cómo un Sumo Hacedor inmaterial ha podido surgir de la materia. Pues aunque sólo esté en las ideas de algunos, ya me diréis cómo coño ha podido llegar allí materialmente. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Salud
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Religión :: RE: Ignoramus... luego semos (VI Encuentros Nódulo Madrid)</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12375#12375</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=196&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Rubén Álvarez Arias&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;

Publicado: Jue Abr 24, 2008 4:42 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Saludos
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La dureza de un mineral, medida mediante la escala de Mohs, establece la resistencia a ser rayado, arañado, que un mineral ofrece a otro. El diamante ocupa en esa escala el 10, máximo nivel de dureza, mientras que el talco está en el 1. Tú, que dices querer erosionar el materialismo filosófico desde lo que hemos diagnosticado espiritualismo asertivo, ¿qué resultados podrías obtener en ese &amp;quot;experimento&amp;quot;? Desde luego, si te tomáramos al pie de la letra, no podrías ni llegar a la altura del talco, pues como J. M. Pardo lleva diciéndote ya rato ¿cómo va a rayarse la materia con la inmaterialidad si no hay codeterminación posible entre las dos? 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Por otra parte no parece muy sensato que niegues haber cometido (y seguir cometiéndola) una petición de principio si desconoces lo que es un argumento y una falacia. En este punto harías mejor en seguir la intención de aprender que habías declarado tener. ¿No eras tú quien prometía unas intenciones de las que no debíamos dudar ni por un momento?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Finalmente González Ibeas da una explicación del metabolismo humano en función del concepto termodinámico de la entropía más que en el de calorías y energía. Pero ¿en qué sentido es aceptable tal incursión en la Medicina por parte de la Física? Sin duda la manzana que le cayó encima a Newton estaba sometida como todo cuerpo a la ley de la gravedad que se dice descubrió entonces. Sin embargo ¿cómo podríamos explicar la germinación de esa misma manzana mediante la ley gravitacional? Pues solo cometiendo un abuso imperdonable. Y volvemos entonces al punto en que habíamos dejado la cuestión anteriormente. La entropía es una magnitud de la disipación de la energía que tiende a ser positivo para todos los sistemas en transformación. Al menos estadísticamente, claro. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Hasta pronto
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Actualidad :: RE: Fernando Savater, intelectual español más influyente</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12374#12374</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: ¿Qué es un intelectual?&lt;br /&gt;
Publicado: Jue Abr 24, 2008 11:27 am (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Estimados amigos:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Lo más curioso es hablar de los intelectuales más influyentes y no definir qué sea un intelectual. Hablar de la vanguardia de las ideas no es más que un brindis al sol que desde luego, por muy prestigiosa que sea la revista, no merece el más mínimo respeto. Más que de intelectuales habría que hablar de «impostores» por simular que están a la vanguardia de las ideas, como si un mecánico conocedor de los más avanzados motores no estuviera «a la vanguardia de las ideas».
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Un cordial saludo,
&lt;br /&gt;
José Manuel Rodríguez Pardo.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Jose Mª Rodríguez Vega, en un alarde de sinceridad y de arbitrariedad, escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Yo varío de opinión tanto como me place&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Religión :: RE: Ignoramus... luego semos (VI Encuentros Nódulo Madrid)</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12373#12373</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Confusión total y discusión varada&lt;br /&gt;
Publicado: Jue Abr 24, 2008 11:05 am (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;La verdad, no sé por qué seguís empeñados en adosarme a un espiritualismo que, inevitablemente, debo sacar aquí porque se trataba de contraponerlo al materialismo. [...]Vamos a ver si consigo, de una vez por todas, aclarar mi posición para los demás (yo esto sí lo tengo claro; como posición, no como conclusión ni, siquiera, como tesis; más bien como hipótesis): &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;la forma es materia inmaterial&lt;/span&gt;. Es forzar el lenguaje, pero no se me ocurre otra manera de expresarlo. [...] A la conocida expresión &amp;quot;El espíritu, ¿quién es ese mozo?&amp;quot; acaso convendría añadir (no suplir por) &amp;quot;La materia, ¿quién es esa moza?&amp;quot;.
&lt;br /&gt;
&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pregunto yo: ¿qué tipo de materia? ¿Qué es lo inmaterial? No deja de ser gracioso acusarnos insidiosamente de petición de principio y caer en tan grosera petición de principio. Contraponer la pregunta sobre el Espíritu a la pregunta sobre la Materia nos sitúa en la famosa perspectiva de Poncio Pilatos. Nos lavamos las manos sobre la cuestión pero no respondemos a la misma. Es Molina, en tanto que define la forma en función de la materia, quien tiene que explicarnos la naturaleza de su definición, y no perderse en cuestiones retóricas.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Ocurre que Molina (como acaba de decir) las pasa canutas con las sustancias, las esencias, las materias y todos los conceptos filosóficos. (Y añado &amp;quot;filosóficos&amp;quot; porque no me ocurre con las sustancias químicas, la esencias de los perfúmenes o los materiales de construcción). Pero, ahora, también las estoy pasando canutas con la codeterminación. ¿Qué es eso de que para determinarse a sí misma ha ser determinada por terceros antes? ¿Las sustancias preexisten a la materia prima? Yo creía que la sustancia era materia, claro, pero en cuanto soporte, sustento.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Codeterminación significa existencia frente a otros. No puede haber una existencia que sea posición absoluta. Por eso no puede existir Dios ni el Alma inmaterial, pues ni son codeterminables, ni tienen referente corpóreo alguno, pues se les suponen infinitos: Dios es omnipotente, el alma es inmortal, etc.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;En mi opinión, toda Ontología es formalista. De aquí partía y aquí llego; me estáis ayudando a demostrarlo. Vamos a ver, si no puedes transitar por la Materia indeterminada, ¿a santo de qué sale por aquí y allá la Materia indeterminada? No puedes transitar materialmente, pero sí formalmente. ¿Cómo iba a haber, si no, paraideas? La abstracción forma conceptos, no ideas; &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;las ideas son producto de lo que he llamado abstracción de la abstracción; operación, manejo no quirúrgico (porque no se hace con las manos) de los conceptos que forman ideas&lt;/span&gt; [sic]. ¿Por qué hay tres y no dos géneros de materialidad (en rigor, rematerialización)? Porque todo es, en realidad, en actualidad, formalización. Sin formas, no sabríamos de la materia, determinada o indeterminada. No pretendo hacer de las ideas cosas (como dicen de Berkeley), sino poner cada cosa en su sitio. Por que una cosa son las ideas y otras las cosas. Es más lógico.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
No entiendo por qué ha de ser formalista una Ontología, ni que sus elementos sean prescindibles. Cuando Kant habla del noúmeno, que tampoco es la Materia indeterminada, dice que no se puede conocer, porque está más allá de la experiencia. Y el noúmeno, «aunque no se pueda transitar por él», puesto que es un límite regresivo del conocimiento en Kant, es un elemento central en el sistema kantiano, y sin él estaríamos aún en Leibniz o Wolff. Y las formas son necesarias, pero no se pueden sustantivar. Sobre por qué hay tres géneros de materialidad, ya te expliqué los motivos, pero tú lo despachaste diciendo que era un simple proceso de abstracción. Además, eso de que la abstracción no necesita de las manos, me parece una gran extravagancia: ¿acaso las operaciones matemáticas no necesitan del manejo quirúrgico del papel y el lápiz?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
Otro ejemplo de lectura rápida, aunque reconozco parte de culpa. Por supuesto que quien está cruzando aquí soy yo, de hecho voy a seguir haciéndolo con una pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la Materia indeterminada del MF y la Materia Prima, sin forma, de Sto. Tomás? Si estoy cruzando, mejor: comparando, Ontologías es porque, a cierto nivel, no veo ninguna diferencia; no digo que no la haya, sino que no la veo; no es retórica la pregunta que acabo de hacer, es que no sé la respuesta. &lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La diferencia está en que la Materia Prima de Santo Tomás supone la eternidad del mundo, ya conocida previamente, y la Materia indeterminada del MF niega precisamente que se pueda conocer el mundo en su eternidad. La Materia Prima es preexistente al estado del mundo tal y como lo conocemos, por lo tanto metafísica, mientras que la Materia indeterminada es un límite que encontramos a nuestro conocimiento del mundo, porque muchas cosas las ignoramos: ignoramos si el Universo tuvo un principio; no disponemos del estado del mundo como era en el Precámbrico, etc. Por lo tanto, hemos de reconstruir situaciones del pasado desde los conocimientos actuales que tenemos, ignorando muchas cosas. De ahí la Materia indeterminada, porque precisamente se refiere a elementos que no tienen determinaciones en el presente. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Como tampoco sé qué es eso que no es materia, pero tampoco inmaterialidad y, al final, intento expresar mejor: más que inmaterialidad, ocurre que no lo puedo llamar materia porque no sé de qué está hecho. Soy así de incapaz. Salvo, claro está, que la admita en ese tercer género de materialidad del MF, pero es que esto es lo que da lugar a todo este follón. ¿Me explico? Por eso quizá, lo mejor sea olvidarse del tomismo y el espiritualismo, como he dicho antes. Así, quizá sea suficiente con cambiar la pregunta anterior por la siguiente (nada retórica, tampoco): Si, como dices tú mismo el día 7 de abril, «serían &amp;quot;espirituales&amp;quot; aquellas entidades que, aun siendo materiales, no pueden codeterminarse físicamente», ¿cómo se “codeterminan” los conceptos para formar ideas? ¿Metafísicamente? &lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
NO SE CODETERMINAN, PORQUE NO SON CORPÓREOS. Dios, como ya señalé, no existe, porque es un viviente no corpóreo, infinito, que lo anega todo, y no puede codeterminarse con otros vivientes que sí son corpóreos. Si tú mismo pones mi respuesta justo debajo y no te das cuenta de lo que dice, o una de dos: o no sabes leer, o simplemente eres incapaz de comprender una sola palabra de lo que digo. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:
&lt;br /&gt;
Re-pregunto: ¿Cómo se codeterminan físicamente las ideas?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Respuesta [de Pardo]: las Ideas, en un sentido objetivo, no pueden codeterminarse porque no son corpóreas. Una operación matemática, en tanto que identidad sintética (E = mc2, por ejemplo) no puede codeterminarse; serán en todo caso sus referenciales físicos, el papel y el bolígrafo, o el encerado y la tiza, los que se codeterminen. Por eso mismo, una doctrina que afirme la existencia de vivientes que no son corpóreos, esto es, que no pueden codeterminarse por carecer de referentes corpóreos, no puede ser materialista. Esto se llama Metafísica y, por extensión, espiritualismo.&amp;gt; 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Re-repreguntaba, yo, el mismo día: &amp;lt;Una identidad sintética (en este caso sistemática, supongo) no es cuerpo, sino materia, pero ¿qué materia? ¿Qué energía o masa tiene y cuánta velocidad desarrolla?&amp;gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Es materia terciogenérica, pero tú mismo has negado tal género de materialidad, señalando que es una «abstracción», como si lo abstracto fuera sinónimo de inmaterial. Además, ¿qué tienen que ver la energía, la masa o la velocidad con las matemáticas? Mezclar las categorías científicas es metafísica.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Eso del «principio» es una de las cosas —no sé si te has fijado— que más critico. Para mí, el principio es la materia determinada; el problema es que no sé quién es esa moza tan bien o mal determinada que parece sustentarla.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La Materia indeterminada no es un principio de nada. Eso es algo que supones tú desde tu espiritualismo. Y desde luego, tantas vueltas nos llevan a un callejón sin salida desde el que es imposible avanzar un solo paso. Considero que esta discusión está completamente varada.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Un cordial saludo,
&lt;br /&gt;
José Manuel Rodríguez Pardo.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Jose Mª Rodríguez Vega, en un alarde de sinceridad y de arbitrariedad, escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Yo varío de opinión tanto como me place&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Religión :: RE: Ignoramus... luego semos (VI Encuentros Nódulo Madrid)</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12372#12372</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=210&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Juan A. Rodríguez Molina&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: No sólo de lógica vive el conocimiento&lt;br /&gt;
Publicado: Mie Abr 23, 2008 8:54 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;Los números indican el orden de los párrafos de Rubén Álvarez.&lt;/span&gt; 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
1. Bien, entonces ¿qué es un argumento? 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
2, 3. No era yo quien estaba cometiendo una presunta (como dicen los prudentes) petición de principio. ¿No advertí de no tomar al pie de la letra todo lo que escribo? ¿No soy un espiritualista? Te admito y hasta agradezco las clases de Lógica, pero no des a la vuelta a mis argumentos o lo que sean. Una cosa es la inmaterialidad tomista y otra la mía que, muy posiblemente, no lo sea. En todo caso, dudo mucho que haya sido capaz de formar un silogismo con ambas.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
4. Por seguir en plan espiritualista: Esa dureza, da que pensar.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
5. ¿Quién ha reducido «la explicación del sujeto corpóreo a un sistema termodinámico»? ¿Quién está mezclando la Física con la Medicina?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Salud
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Religión :: RE: Ignoramus... luego semos (VI Encuentros Nódulo Madrid)</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12371#12371</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=210&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Juan A. Rodríguez Molina&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Inmovilización&lt;br /&gt;
Publicado: Mie Abr 23, 2008 8:23 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;¿Y desde qué Ontología se hace eso? Evidentemente, desde el espiritualismo de Caffarena y adláteres. Por lo tanto, eso de que no se defiende la inmaterialidad de las formas, no convence.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
La verdad, no sé por qué seguís empeñados en adosarme a un espiritualismo que, inevitablemente, debo sacar aquí porque se trataba de contraponerlo al materialismo. ¿No advertí, al iniciarlo, de la influencia del último libro de Caffarena? ¿No acepté la posibilidad de un mayor influjo espiritualista &amp;quot;ambiental&amp;quot;? ¿No influyó también el VI Encuentro y su poca, aparentemente, irreconciliabilidad? Vamos a ver si consigo, de una vez por todas, aclarar mi posición para los demás (yo esto sí lo tengo claro; como posición, no como conclusión ni, siquiera, como tesis; más bien como hipótesis): &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;la forma es materia inmaterial&lt;/span&gt;. Es forzar el lenguaje, pero no se me ocurre otra manera de expresarlo. Lo intenté con &amp;quot;materia insustancial&amp;quot; (en lugar de &amp;quot;sustancia inmaterial&amp;quot;), pero aficionado, que no experto, a la Filosofía no tengo nada claras sus diferencias. Y la verdad es que cuanto más recurro a la Filosofía, más se me oscurecen, salvo que corte por lo sano y adopte una escuela, doctrina o como queráis llamarlas. Precisamente, buscando esas diferencias, topé con la &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;abstracción&lt;/span&gt;, y vi una posibilidad de engarce, de dar algún significado a esa contradictoria (e hipotética) definición de forma.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
A la conocida expresión &amp;quot;El espíritu, ¿quién es ese mozo?&amp;quot; acaso convendría añadir (no suplir por) &amp;quot;La materia, ¿quién es esa moza?&amp;quot;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;¿Qué significa eso de que la materia «se determina a sí misma»? Para determinarse a sí misma tiene que haber sido determinada previamente por terceros, codeterminada. ¿O Molina piensa en una materia prima que preexiste a las sustancias? Eso vuelve a ser espiritualismo.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
Ocurre que Molina (como acaba de decir) las pasa canutas con las sustancias, las esencias, las materias y todos los conceptos filosóficos. (Y añado &amp;quot;filosóficos&amp;quot; porque no me ocurre con las sustancias químicas, la esencias de los perfúmenes o los materiales de construcción). Pero, ahora, también las estoy pasando canutas con la codeterminación. ¿Qué es eso de que para determinarse a sí misma ha ser determinada por terceros antes? ¿Las sustancias preexisten a la materia prima? Yo creía que la sustancia era materia, claro, pero en cuanto soporte, sustento.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Aquí vemos cómo Molina es espiritualista, pues pretende que las formas del coco sean un producto psicológico separado de alguna materia concreta. Los esquimales seguramente no sepan lo que es un coco, en primer lugar, porque no viven en un clima tropical ni en un mercado pletórico de bienes que les abastezca de cocos. No es lícito convertir las formas en algo psicológico y propio de todos los seres humanos, porque esas formas están ya en los objetos particulares: es imposible saber qué es una ventana al margen de las figuras cuadradas y rectangulares que la componen.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
No estoy diciendo que el esquimal se forme un concepto de coco, de repente, cazando focas en el Polo Norte, sino que si alguien que ha visto cocos le habla de ellos, inevitablemente se formará una imagen de coco y que esa imagen no puede ser precisa, pero haberla `haila' sin necesidad de coco. La forma coco puede, pues, transmitirse sin el coco. Será un coco deforme, pero una forma de coco.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Estaba intentado advertir sobre la diferencia entre materia y forma respecto a la determinación. Y me parece que acabo de darme cuenta por qué insistís con mi espiritualismo; sería más exacto llamarlo formalismo. Estoy haciendo demasiado hincapié en la forma. ¿Por qué? Porque es lo que me sirve para determinar la materia, independientemente de que sea la materia la que se determine a sí misma antes. Por eso traigo a la arena la abstracción; que entiendo como una inmaterialización de la materia seguida de una rematerialización que es la forma propiamente dicha (tanto un sonido como una letra son materia). Es decir, la forma no es tanto materia inmaterial cuanto inmaterialización de la materia para poder distinguirla, para saber de qué moza hablamos en cada momento. Una cosa es la forma como figura y otra la forma como abstracción. Sin abstracción no habría formas; por supuesto de algo hay que abstraer, de materia determinada; no se puede abstraer de la abstracción. Aunque sí de lo abstraído; si no me equivoco, el campo de la Filosofía es precisamente ese: lo abstraído. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:
&lt;br /&gt;
Lo que pretendo decir no es que las formas no sean materiales, sino que, formalmente, pueden ser hasta indeterminadas. Que, en rigor, materia indeterminada no es materia, sino forma; indeterminada, claro, no pura o separada. Que las formas no se someten a las leyes físicas de tiempo y espacio. Y si no se someten a esas leyes, ¿por qué no admitir inmaterialidad formal, no real (pues, evidentemente es absurda una materia inmaterial; no podemos tomárnosla al pie de la letra; es una expresión formal, no material)?&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Falso, rotundamente, y eso demuestra la nula comprensión que tiene Molina de todo lo que he afirmado. Precisamente me referí a la Materia indeterminada (M) como límite regresivo, desde el que se no se puede transitar, no como forma, que por mucho que se empeñe Molina, en este caso será pura, por la Ontología espiritualista en la que se maneja.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
En mi opinión, toda Ontología es formalista. De aquí partía y aquí llego; me estáis ayudando a demostrarlo. Vamos a ver, si no puedes transitar por la Materia indeterminada, ¿a santo de qué sale por aquí y allá la Materia indeterminada? No puedes transitar materialmente, pero sí formalmente. ¿Cómo iba a haber, si no, paraideas? La abstracción forma conceptos, no ideas; las ideas son producto de lo que he llamado abstracción de la abstracción; operación, manejo no quirúrgico (porque no se hace con las manos) de los conceptos que forman ideas. ¿Por qué hay tres y no dos géneros de materialidad (en rigor, rematerialización)? Porque todo es, en realidad, en actualidad, formalización. Sin formas, no sabríamos de la materia, determinada o indeterminada. No pretendo hacer de las ideas cosas (como dicen de Berkeley), sino poner cada cosa en su sitio. Por que una cosa son las ideas y otras las cosas. Es más lógico.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Si bien las ideas son el producto de la abstracción, lo cierto es que producen o inducen a fabricar las materias más determinadas y permanentes que hay: los objetos artificiales que construimos. No son imperecederos, pero duran inifinitamente (exagerando) más que los naturales. Y es porque no cambian. Son naturalezas muertas. Por tanto, acaso se trate más de &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;inmovilización&lt;/span&gt; que de inmaterialización. Sin olvidar que inmovilizamos a una velocidad pasmosa; como una congelación instantánea. Ahora. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Esto ya es el colmo: ahora resulta que Santo Tomás no reconoce la existencia de formas separadas, sino indeterminadas. ¿No está confundiendo Molina los planteamientos escolásticos con los del materialismo filosófico? Además, el «conocerse a sí mismo» es una fórmula propia del espiritualismo más acentuado. ¿Cómo puede uno conocerse a sí mismo, al margen de toda determinación previa?&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
Te olvidas del condicional y del paréntesis. Si lo lees bien, verás que no hay tanto desacuerdo. Debo insistir en que si no meto espiritualismo no tendríamos nada de lo que discutir, aquí, en este tema tal y como se inició.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Podríamos empezar de nuevo; acaso evitaríamos confusiones innecesarias si nos limitáramos a criticar al MF, como era mi intención antes de leer a Caffarena, lo de J. Pérez Jara y acudir a los VI Encuentros. En realidad, mi intención se ha dejado llevar por las circunstancias, pues no esperaba la respuesta de Rubén y demás; el caso es que, entonces, decidí que más valía seguir, que ya procuraría completar relecturas y afinar la crítica. Y, sinceramente, creo que si, además de apartar lo susceptible de &amp;quot;tirantez&amp;quot; nos leyéramos con más atención y procuráramos buscar lo interesante y no sólo lo desacertado, podríamos continuar tranquilamente en beneficio de lo acertado y perjuicio de lo errado. Si no hay nada acertado, decirlo y no sigo; porque no es que me moleste ser tildado de espiritualista es que no me ayuda para ver las diferencias, digamos reales y no nominales, entre la sustancia inmaterial de unos y el tercer género de materialidad de otros.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;¿Pero qué cruzamientos de Ontologías? Lo que yo estoy haciendo es lo que se hace desde tiempos de Aristóteles: explicar los sistemas opuestos desde unas coordenadas propias. Es intolerable decir que la materia para el materialista es lo mismo que el espíritu para el espiritualista, «su materia». Además, el concepto de la Materia indeterminada lo usa el materialismo filosófico, no Santo Tomás, que habla de Materia Prima, sin forma, no de materia indeterminada. Quien está cruzando dos ontologías desde una de ellas, y de forma completamente ilícita, eres tú, Molina. No nos atribuyas acciones que no hemos realizado. Además, ¿qué significa eso de que todo procede de la materia, aunque no todo es materia? Entonces, ¿me quieres decir qué es?&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
Otro ejemplo de lectura rápida, aunque reconozco parte de culpa. Por supuesto que quien está cruzando aquí soy yo, de hecho voy a seguir haciéndolo con una pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la Materia indeterminada del MF y la Materia Prima, sin forma, de Sto. Tomás? Si estoy cruzando, mejor: comparando, Ontologías es porque, a cierto nivel, no veo ninguna diferencia; no digo que no la haya, sino que no la veo; no es retórica la pregunta que acabo de hacer, es que no sé la respuesta. Como tampoco sé qué es eso que no es materia, pero tampoco inmaterialidad y, al final, intento expresar mejor: más que inmaterialidad, ocurre que no lo puedo llamar materia porque no sé de qué está hecho. Soy así de incapaz. Salvo, claro está, que la admita en ese tercer género de materialidad del MF, pero es que esto es lo que da lugar a todo este follón. ¿Me explico? Por eso quizá, lo mejor sea olvidarse del tomismo y el espiritualismo, como he dicho antes. Así, quizá sea suficiente con cambiar la pregunta anterior por la siguiente (nada retórica, tampoco): Si, como dices tú mismo el día 7 de abril, «serían &amp;quot;espirituales&amp;quot; aquellas entidades que, aun siendo materiales, no pueden codeterminarse físicamente», ¿cómo se “codeterminan” los conceptos para formar ideas? ¿Metafísicamente? Voy a transcribir lo que respondiste cuando pregunté, resaltando en negrita (“físicamente”) lo que ahora suprimo y re-re-repregunto porque no respondistéis:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&amp;lt;Juan A. Rodríguez Molina escribió:
&lt;br /&gt;
Re-pregunto: ¿Cómo se codeterminan físicamente las ideas?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Respuesta [de Pardo]: las Ideas, en un sentido objetivo, no pueden codeterminarse porque no son corpóreas. Una operación matemática, en tanto que identidad sintética (E = mc2, por ejemplo) no puede codeterminarse; serán en todo caso sus referenciales físicos, el papel y el bolígrafo, o el encerado y la tiza, los que se codeterminen. Por eso mismo, una doctrina que afirme la existencia de vivientes que no son corpóreos, esto es, que no pueden codeterminarse por carecer de referentes corpóreos, no puede ser materialista. Esto se llama Metafísica y, por extensión, espiritualismo.&amp;gt; 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Re-repreguntaba, yo, el mismo día: &amp;lt;Una identidad sintética (en este caso sistemática, supongo) no es cuerpo, sino materia, pero ¿qué materia? ¿Qué energía o masa tiene y cuánta velocidad desarrolla?&amp;gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Vamos a ver, ¿me quieres decir, Molina, cómo puede surgir algo inmaterial de lo que es material?&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
Repito que uso &amp;quot;inmaterial&amp;quot; porque no tengo otra palabra más apropiada a que no sea material; que, por cierto, tampoco sé lo que es.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Ahora resulta que la materia desaparecerá y se transformará en energía, que nosotros como materia determinada desapareceremos y nuestras formas subsistirán. Más espiritualismo no, por favor, Molina, te lo ruego.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
Molina no ha dicho tal cosa; no sabe si es materialista o espiritualista porque, al fin y al cabo no depende de él, sino de lo que les parezca a otros, pero sí sabe lo que ha dicho porque basta releerlo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;¿Qué ideas? ¿Que la forma no se puede separar de la materia? ¿No dice Aristóteles en De anima que el alma muere con el cuerpo? Mayor materialismo no cabe.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
¿No es eso lo que estaba diciendo yo con lo que ocurrirá cuando muramos, y no lo que me has adjudicado antes?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Pero vamos a ver, ¿no habíamos quedado en que las formas eran indeterminadas y no inmateriales? Ahora resulta que son inmateriales y preexisten a la situación actual. O, incluso, no son, dice. Pero si las formas no son hasta que la materia se ha determinado «a sí misma» [sic]. Pero si no son antes de que haya materia determinada, no preexisten a ella, ¿por qué serían inmateriales? Además, Vuelvo a repetir: ¿eso Molina cómo lo sabe? ¿Tiene la omnisciencia divina?&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
Que yo sepa aquí no hemos quedado en nada, salvo que soy un espiritualista. Sobre la inmaterialidad de las formas no voy a estar repitiendo y repitiendo. Tampoco sostengo (si es que sostengo algo; precisamente es lo que me gustaria: poder sostener algo más que una hipótesis o suposición, según se juzge) que las formas sean indeterminadas, sino que es lo único que nos remite, realmente, a indeterminación; que es lo que nos permite suponer algo más allá de lo conocido. Lo que no entiendo es que se de más importancia a la suposición, en lugar de a lo conocido. Defecto incomparablemente mayor en el espiritualismo; y por lo que espero no serlo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Ontología viene del griego to on, es decir, lo que es. Se refiere a lo que existe. Lo del verbo me recuerda a «En el principio era la acción» del Fausto de Goethe.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
Eso del «principio» es una de las cosas —no sé si te has fijado— que más critico. Para mí, el principio es la materia determinada; el problema es que no sé quién es esa moza tan bien o mal determinada que parece sustentarla.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;En resumen: Molina es espiritualista asertivo, en concreto tomista.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y por qué no materialista asertivo, en concreto ignorante ontológico? Con vuestro permiso, voy a responder yo mismo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Si sólo definimos forma como materia determinada (que, si no me equivoco) no discuten &amp;quot;espis&amp;quot; ni &amp;quot;matis&amp;quot; —ni yo, por supuesto; sólo lo hago por suponer, pero sin levantar los pies del suelo— no veo las diferencias entre éstos. La cuestión, pues, no es la definición de forma, sino que unos dan preeminencia a la codeterminación que determina la materia y otros a la materia; o sea, unos a lo activo y otros a lo pasivo; unos a la causa y otros al efecto. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que la causa no la sabe nadie, ni unos ni otros, luego la diferencia estará en que unos se atienen a lo que se conoce y otros a lo que se puede conocer. Llegando a, en el colmo de la suposición (para los matis, los del efecto, lo conocido, la materia; o sea los que no suponen tanto), que esa posibilidad de conocer tiene que ser la causa de la materia. Es evidente que si nos atenemos a lo conocido, los espis son unos ilusos. Entonces, ¿por que tienen más éxito social, digamos? Esto es lo que a mí (historiador) me interesa. Pero, si sólo me fijo en esa parte del asunto, su éxito indiscutible, nunca conoceré la auténtica causa del mismo porque los propios triunfadores aseguran desconocerla: se limitan a &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;querer&lt;/span&gt; conocerla. Esto es lo que me llamó poderosamente la atención del libro de Caffarena; justamente porque es un trabajo muy serio de filosofía espiritualista, pero filosofía; si no me equivoco. Sigo sin darle la razón, pero reconozco que tiene mucha. Supongo que es cuestión de decidirse por una postura. Y aquí viene mi duda: ¿Por qué? ¿Por qué he de adoptar una postura, no socialmente, sino filosóficamente? Y es por lo que vuelvo y vuelvo al origen de la separación entre materia y forma, cuando ni espis ni matis, la separan porque ambos son aristótélicos en esto (y ya puede decir Sto. Tomás misa en gregoriano pero no separa nada, ya que hay un Espíritu que lo crea todo, absolutamente todo). No entiendo nada. Salvo que, realmente, sí haya que separarlas: una cosa es la materia y otra la forma. Nos guste o no; disguste a todos. Porque, esa separación, también desagradaría mucho a los ilusos: nunca verán a Dios. ¿Por qué desagrada a los materialistas? Porque se han empeñado siempre en que no están separadas. Pero Platón no creía en dioses, con mayúscula o con minúscula; creía en el conocimiento. Remarcó las formas, no las divinizó. Dio origen a la Filosofía, no a la Verdad. A partir de él &amp;quot;es otra historia&amp;quot;; justo la que pretendo desentrañar. ¿Cómo es que si la Filosofía comienza no separando las formas de la materia, sino dándose cuenta de que no pueden estar hechas de lo mismo —pues eso y sólo eso es materia: aquello de lo que está hecho algo—, toda la Filosofía dominante desde entonces, haga lo contrario, o sea no separarlas, precisa y paradójicamente, porque son cosas distintas? Por enésima vez, no entiendo nada.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Salud
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Actualidad :: Fernando Savater, intelectual español más influyente</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12370#12370</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=341&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Santiago Armesilla Conde&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Fernando Savater, intelectual español más influyente&lt;br /&gt;
Publicado: Mie Abr 23, 2008 4:16 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Savater es el único español de la lista de los cien intelectuales más influyentes&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El cofundador de UPD, Fernando Savater, figura en la lista de las revistas &amp;quot;Foreing Policy&amp;quot; y &amp;quot;Prospect magazine&amp;quot;. Entre este centenar de hombres y mujeres que están a la vanguardia de las ideas, sólo se encuentran cuatro de habla hispana: además del mencionado Savater, está el historiador mexicano Enrique Krauze; la periodista Alma Guillermoprieto, también de México; y el novelista peruano Mario Vargas Llosa.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://img410.imageshack.us/img410/3378/pcnebanderaondeandofa4.png&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;a href=&quot;http://izquierdahispanica.wordpress.com/&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;Izquierda Hispánica&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Religión :: Paraguay y la involucración del catolicismo en el Estado</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=12369#12369</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Paraguay y la involucración del catolicismo en el Estado&lt;br /&gt;
Publicado: Mie Abr 23, 2008 3:08 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 0&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Estimados amigos:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El pasado domingo las elecciones presidenciales en Paraguay dieron como vencedor a Fernando Lugo, antiguo Arzobispo de la diócesis de San Pedro. El vencedor se presentó con la Alianza Patriótica por el Cambio, que incluye al Partido Liberal, tradicional rival del Partido Colorado, hoy derrotado tras más de sesenta años en el poder, &lt;a href=&quot;http://www.elrevolucionario.org/rev.php?articulo621&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;como señala &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;El Revolucionario &lt;/span&gt;en su información sobre el proceso electoral&lt;/a&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Independientemente de las ideas propias de la Teología de la Liberación que sostiene Lugo (ha llegado a decir que Cristo es un revolucionario y no Dios, en la línea de lo que era el movimiento herético del cristianismo llamado arrianismo), el triunfo del ex obispo ha dependido de algo tan simple como su aura de ministro de la Iglesia, frente a una candidatura apoyada por el anterior Presidente, Nicanor Duarte Frutos, hombre de orígenes humildes pero de quien se supo, tras ser elegido en 2003, que era evangélico y, como suelen decir allí con buen tino, ateo (ateo respecto al catolicismo, diríamos nosotros siguiendo &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.fgbueno.es/gbm/gb2007fa.htm&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;La fe del ateo&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
No dejaba de ser curioso que un país cuyo lema es Fe y Patria, y en el que Estado e Iglesia están sumamente involucrados (todos los templos de Paraguay llevan el escudo de la República), tuvieran a un ateo en la cúspide del poder. Tanto así, que la Fiesta Nacional de Paraguay es el 8 de diciembre, día de la Virgen de Caacupé, onomástica en la que se manifiesta una gran devoción mariana, comparable en intensidad a la de la Virgen de Guadalupe o incluso la Virgen de Fátima. Por supuesto, Nicanor Duarte, como buen evangélico, menospreció esos símbolos, no acudió nunca a los fastos del 8 de D