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	<docs>http://nodulo.trujaman.org</docs>
	<title>los foros de nódulo</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org//</link>
	<description></description>
	<managingEditor>lechuza@trujaman.org</managingEditor>
	<webMaster>lechuza@trujaman.org</webMaster>
	<lastBuildDate>Tue, 09 Feb 2010 10:57:52 GMT</lastBuildDate>
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	<title>Economía :: RE: Los escolásticos y su presunta paternidad</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13224#13224</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=15&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;José Mª Rodríguez Vega&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Vaya una manera ignominiosa de escurrir el bulto!!&lt;br /&gt;
Publicado: Mar Feb 09, 2010 9:21 am (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 28&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;¿Excusas baratas? Vaya una manera ignominiosa de escurrir el bulto!!
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Has de reconocer que te has quedado un poco mudo y ahora te verás obligado a argumentar si no deseas hacer el ridículo una vez más.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Te enrollas con eso del &amp;quot;anarcocapitalismo&amp;quot; y el &amp;quot;separatismo catalán&amp;quot;... Todo eso es morralla y hojarasca para escurrir el bulto y a mi no me ofende en nada, pues ni soy catalanista ni soy liberal (lo que tú pienses de esto sólo les agrada a tus amiguitos septimianos).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;el muy sensato escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;&amp;lt;Anarcocapitalismo para demoler el estado, en este caso España, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;y de paso tergiversar la tradición española&lt;/span&gt;. He ahí la doctrina del insensato catalán, que no sabe ni por dónde le baila el agua. Al final es tan separatista catalán como el brazo derecho del gran abogado Laporta. Vivir para ver.&amp;gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
De todo este párrafo delirante (cuya intención sólo es ofender) sólo nos puede interesar esto:&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;quot;...y de paso tergiversar la tradición española&amp;quot;&lt;/span&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Es evidente que esto no es cierto, que esto es una MENTIRA, pues la tradición española no cree en los &amp;quot;equivalentes&amp;quot; como se muestra en Tomás de Mercado y aquí abajo (esa tradición, la escolástica de la llamada escuela de Salamanca, no cree en eso de Bueno: en la...&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;equivalencia objetiva de los valores intercambiados&amp;gt;&amp;gt;&lt;/span&gt;. Se podrían traer textos de casi de todos estos escolásticos, y si el muy sensato lo desea, puede demostrar eso de la &amp;quot;equivalencia&amp;quot; católica en Azpilcueta, por ejemplo. 
&lt;br /&gt;
En azpilcueta, como en casi todos los escolásticos, la razón de la diferencia en los cambios tiene su base en que siempre para ellos valen más los bienes presentes (se estiman más) que los ausentes, que se estiman menos (de ahí el cobro de interés)...&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;Pues el cambio o trueco de aqui para alla, o de alli para aca, es desigual.&amp;gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; (Martin de Azpilcueta. Comentario resolutorio de cambios. Cap. XIV, párrafo 70. Cf. Corpus Hispanorum de Pace, pág. 95)
&lt;br /&gt;
Lo que ocurre es que muchos &amp;quot;marxistas&amp;quot; aún siguen ignorando que el valor no es intrínseco a las mercancías, y que depende -como dicen los escolásticos- &amp;quot;de cómo sopla el viento en cada plaza&amp;quot;, pues &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;&amp;quot;las mercaderías suben y baxan por copia o falta&amp;quot;&lt;/span&gt;, no porque conserven su valor de trabajo con ellas y lo lleven a cuestas todo el rato para ser cambiadas por sus respectivos &amp;quot;equivalentes&amp;quot;. No hay duda, por otra parte, que el cambio total y absoluto entre &amp;quot;equivalentes&amp;quot; -este absurdo- sería el cambio de una naranja por otra de igual calidad y peso. Esto es irrisorio, pues si se cambia es porque siendo el cambio desigual para ambos, ambas partes siempre ganan. Si no fuese así no habría ningún tipo de cambio, pues efectivamente nadie va al mercado para volverse de él igual como marchó.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En fin, que donde no hay uno nada ha de poder encontrar. Este, el &amp;quot;muy sensato&amp;quot;, es aquí y ahora una verdadero cardo en mi Jardín del Edén o una máquina de hacer continuamente el ridículo de manera espantosa.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Esto es lo que hay que refutar...con &amp;quot;RACIONALIDAD&amp;quot; de tradición española:
&lt;br /&gt;
..................
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Bueno ha dicho:&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Contratos que en principio, y esto se olvida con frecuencia, no tienen por qué tener un significado económico, sino ético o moral (te doy culto para que me des la vida eterna), pero que, a través del contrato de los hombres con los dioses, alcanza un significado económico o una racionalidad fundada en la equivalencia objetiva de los valores intercambiados...&amp;gt;&amp;gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¡Parece que sólo yo, el insensato, saca los textos &amp;quot;fuera de contexto&amp;quot;!
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Muy bien...¿y qué? Eso de la &amp;quot;la equivalencia objetiva de los valores intercambiados&amp;quot; podrá ser muy &amp;quot;racional&amp;quot;, pero podrá ser también falso y muy falso. No hay duda de que hay y ha habido un pensamiento que siempre ha ignorado los descubrimientos -en economía- de Marjorie_Grice-Hutchinson y de la escolástica tardía española, y no pasa nada, es muy normal.
&lt;br /&gt;
Si Don Gustavo Bueno sigue creyendo en la &amp;quot;equivalencia objetiva de los valores intercambiados&amp;quot;, ese es su problema, no el mío.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y yo, lo diga Don Gustavo Bueno o lo diga San Pedro, afirmo que no hay en el mercado &amp;quot;intercambios equivalentes&amp;quot; y que los escolásticos españoles negaban esa equivalencia tal y como la entienden los muy sensatos en su dogmatismo patanegrero. Y como a mi me importa un carajo demostrar nada pues que en ello no me va ni la honra ni la fama ni la vida, daré un sólo ejemplo por boca de uno de los más importantes escolásticos españoles en cuestiones de &amp;quot;cambios&amp;quot; y con esto la cosa quedará para mi zanjada:&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;...Y dentro del mismo reino, un cesto de aceituna gordal, en Valladolid se puede cambiar, con cuatro en Manzanilla, y serían cambios y trueques justos, y habría en ellos igualdad. De esta forma pasa en las monedas, que por estimarse más en una parte que en otra vienen, a ser iguales, aunque sea diversa la cantidad, noventa y tres en Flandes con ciento en Sevilla, no por ser de otra ley el ducado, ni de otro valor, sino porque la tierra de suyo lleva (como dicen) hacer más caso del dinero.
&lt;br /&gt;
Solemos decir, más quiero aquí un real que en otras dos: no porque no valga uno aquí, treinta y cuatro, y dos sesenta y ocho, sino porque en más se estiman aquí los treinta y cuatro, que en otra parte los sesenta y ocho..../...../.....Así en la moneda hay dos cosas, que es la una su valor y ley, lo cual es su substancia y naturaleza en ser de moneda: y lo otro su estima..............y dado que en algunas cosas anden hermanados precio y estima; en las más andan apartados...............Como, cien ducados en Sevilla, y noventa y cinco en Amberes, son iguales en estima, por ser desiguales en cantidad............Que el cambio gana por la distancia y diferencia de lugares do se estima diferentemente el dinero...&amp;gt;&lt;/span&gt; (Tomás de Mercado. Suma de tratos y contratos. Editora Nacional, Madrid 1975, pág. 331 y 332).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;...resta probar, dice, que la diversa estima del dinero basta para justificar la ganancia que en los cambios se alcanza...&amp;gt;&lt;/span&gt; (Op. cit. Pág. 43)
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y lo que sigue..., pero lo que sigue que se lo trabaje el muy sensato que no me he de cansar yo para nada. Al fin y al cabo, el resultado será otro lío con la usura, el precio, el valor y la justicia..., o con las &amp;quot;interpretaciones sectarias&amp;quot;...
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Está muy claro, lo diga Don Gustavo Bueno o lo diga San Pedro, que los &amp;quot;intercambios justos, dentro de la tradición escolástica&amp;quot;, son los que dice Tomás de Mercado (&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;...y serían cambios y trueques justos&lt;/span&gt;), por poner un sólo ejemplo, y no lo que dice la inmensa sensatez andante o quien quiera que sea. Adiós.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Mi foro está aquí: &lt;a href=&quot;http://forodespaa.creatuforo.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://forodespaa.creatuforo.com/&lt;/a&gt;  
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¡Visítanos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Teoría Política :: RE: El Gran Jardín del Edén.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13223#13223</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=15&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;José Mª Rodríguez Vega&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Los problemas mentales son legítimos en ciencia.&lt;br /&gt;
Publicado: Mar Feb 09, 2010 8:33 am (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;¿Pero quién puede ser tan idiota de pensar que en cualquier parte de África no se vende  agua a los turistas? 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Los problemas mentales son legítimos en ciencia, pero aún y con todo, yo he estado en Egipto y la botella de agua vale más del doble que aquí y eso a pesar de tener allí el Nilo, un río más caudalosos que todos los españoles juntos... Una botella de agua en Abu Simbel (&amp;#1571;&amp;#1576;&amp;#1608; &amp;#1587;&amp;#1606;&amp;#1576;&amp;#1604; o &amp;#1571;&amp;#1576;&amp;#1608; &amp;#1587;&amp;#1605;&amp;#1576;&amp;#1604;) vale el doble que en el Cairo. Y cien euros en Barcelona valen menos que en Oviedo, tanto si el muy sensato lo sabe como si no.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
No hay dudas de que el ejemplo podría ser de un pisito en Córdoba o en Salas comparado con otro en Madrid, ya que la tierra plana es en todas partes la misma y el costo debería serlo también... Ocurre que un trabajador en Salas vale en salarios menos que en Madrid, y no porque sea peor, sino porque está menos requerido.
&lt;br /&gt;
Los ejemplos cuanto más simples mejor.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Lo que ocurre es que el muy sensato elude el verdadero problema y jamás ha estado en África ni en ningún otro sitio fuera de su bonito pueblo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
.................
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La débil perorata contra Von Mises a mi no me atañe (ni ese artículo es su obra). Yo no soy ni su primo ni su albacea y ese rollo enmascara la cuestión. De todas formas el muy sensato tiene mucha &amp;quot;ciencia&amp;quot; y mucha &amp;quot;sensatez&amp;quot; cuando pone ahí juicios completamente absurdos y que yo no voy a entrar a discutir. Que el lector juzgue por sí mismo, pero si afina un poco el análisis, se partirá de risa.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Mi foro está aquí: &lt;a href=&quot;http://forodespaa.creatuforo.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://forodespaa.creatuforo.com/&lt;/a&gt;  
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¡Visítanos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Economía :: RE: Los escolásticos y su presunta paternidad</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13222#13222</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Excusas&lt;br /&gt;
Publicado: Lun Feb 08, 2010 11:08 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 28&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Excusas baratas del insensato catalán: lleva todo el rato diciendo que Bueno es lo mismo que los anarcocapitalistas Von Mises y demás miembros de su secta, y cuando aparece en el horizonte un texto que lo desdice por completo, dice que está fuera de contexto y vuelve a la carga con más anarcocapitalismo. Doctrina por cierto del separatismo catalán, defendida por eminentes economistas como Xavier Sala i Martin. Anarcocapitalismo para demoler el estado, en este caso España, y de paso tergiversar la tradición española. He ahí la doctrina del insensato catalán, que no sabe ni por dónde le baila el agua. Al final es tan separatista catalán como el brazo derecho del gran abogado Laporta. Vivir para ver.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Zarpax nazi.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Teoría Política :: RE: El Gran Jardín del Edén.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13221#13221</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Robinsonadas&lt;br /&gt;
Publicado: Lun Feb 08, 2010 10:56 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Por cierto, ¿quién puede ser tan idiota de pensar que en el desierto de Túnez va a encontrar una botella de agua mineral dispuesta para calmar su sed? ¿No son meras robinsonadas decimonónicas las que el insensato catalán pretende endosarnos una y otra vez? Al final volveremos a la concha de la madre de Robert Nozick, por cierto otro tonto (quiero decir, Robinson) contemporáneo, y discípulo de Von Mises para más señas.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Zarpax nazi.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Teoría Política :: RE: El Gran Jardín del Edén.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13220#13220</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: La gran flor del chumbo: Von Mises&lt;br /&gt;
Publicado: Lun Feb 08, 2010 10:53 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Estimados amigos:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Lo prometido es deuda. Aquí está la gran flor del chumbo, Von Mises y su artículo de 1961, publicado en Schoeck and Wiggins, eds., &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;Relativism and the Study of Man&lt;/span&gt;, que es todo un resumen de su magna obra.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Relativismo epistemológico en las ciencias de la acción humana&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Ludwig von Mises
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
I
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
 Hasta el siglo XVIII, los historiadores casi no prestaron atención a los problemas
&lt;br /&gt;
epistemológicos de su disciplina. Al referirse al tema objeto de sus estudios hablaban, una y
&lt;br /&gt;
otra vez, de algunas regularidades que tanto ellos como su público consideraban válidas
&lt;br /&gt;
para cualquier tipo de acción humana, independientemente del tiempo y del lugar
&lt;br /&gt;
geográfico, así como de las cualidades personales e ideas de los individuos actuantes. Sin
&lt;br /&gt;
embargo, no se plantearon la cuestión de si estas regularidades eran inherentes a la
&lt;br /&gt;
verdadera naturaleza de la acción humana o, por el contrario, ajenas a ella. Aunque sabían
&lt;br /&gt;
muy bien que el hombre no puede conseguir todo lo que desea, no se preguntaron si las
&lt;br /&gt;
limitaciones de su poder estaban determinadas completamente por las leyes de la naturaleza
&lt;br /&gt;
y por la milagrosa intervención de la Divinidad en ellas o por el poder superior de otros
&lt;br /&gt;
hombres.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Los historiadores, como todos los demás, también distinguieron entre la conducta acorde
&lt;br /&gt;
con las leyes morales y aquella que las transgrede. Pero también, como todos los demás,
&lt;br /&gt;
tenían plena conciencia de que en esta vida la violación de las leyes de la ética no impide
&lt;br /&gt;
necesariamente alcanzar los fines deseados. Cualquiera que sea la suerte que le espera al
&lt;br /&gt;
pecador después de la muerte y en el día del Juicio Final, los historiadores no pueden menos
&lt;br /&gt;
que darse cuenta de que en la tierra a veces le va muy bien, mejor que a muchos hombres
&lt;br /&gt;
piadosos.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¿Pero era economía? Realmente, lo que preparaban esos autores anteriores al XVIII era normalmente Teología o, en el caso de lo que denominan como «precursores de la Economía de libre mercado», autores que trataban temas de filosofía moral. No conviene confundir los términos. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando los economistas descubrieron que en la secuencia e interdependencia de los
&lt;br /&gt;
fenómenos del mercado prevalece la regularidad, se abrieron perspectivas totalmente
&lt;br /&gt;
nuevas. Éste fue el primer paso hacia una teoría general de la acción humana, la
&lt;br /&gt;
praxeología. La gente se dio cuenta por primera vez de que el éxito de la acción humana
&lt;br /&gt;
depende de que esté subordinada no sólo a las llamadas leyes de la naturaleza sino también
&lt;br /&gt;
a las leyes específicas que rigen dicha acción. Algunas cosas, que si se las considera desde
&lt;br /&gt;
el punto de vista de las ciencias naturales no parecen imposibles, no pueden ser realizadas
&lt;br /&gt;
ni siquiera por los funcionarios más eficientes de un gobierno poderoso.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Es obvio que las pretensiones de esta nueva ciencia no pueden dejar de ser ofensivas, y esto
&lt;br /&gt;
desde tres puntos de vista. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;En primer lugar, están los gobiernos. Ni a los déspotas ni a las
&lt;br /&gt;
mayorías democráticas les gusta saber que su poder no es absoluto. Emprenden una y otra
&lt;br /&gt;
vez políticas destinadas a fracasar, y fracasan porque no toman en cuenta las leyes de la
&lt;br /&gt;
economía. Pese a ello, no aprenden la lección y recurren a numerosos seudoeconomistas
&lt;br /&gt;
para desacreditar lo que llaman las enseñanzas “abstractas” (i.e., vanas) de la economía
&lt;br /&gt;
correcta&lt;/span&gt;.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Esto no deja de ser una proclama anarquista: el rechazo a cualquier forma de gobierno, ya sea despótica, ya democrática, porque degenera en absolutista. Pero por muy absolutista que llegue a ser, ninguna fórmula es rechazable en nombre de una economía pura, porque la economía pura no existe sino involucrada en las sociedades políticas. Por lo tanto, habrá que rechazar esas enseñanzas «abstractas» o más bien etéreas de Von Mises, en tanto que no se engarcen con ningún régimen político concreto. Este anarquismo desacredita a quien pretende dar lecciones a cualquier gobierno. Anarcocapitalismo en estado puro, basura doctrinal.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Hay, pues, doctrinas éticas que echan sobre la economía el fardo del materialismo ético, por
&lt;br /&gt;
considerar que el hombre debe apuntar exclusivamente, o en primer lugar, a la satisfacción
&lt;br /&gt;
de los apetitos de los sentidos. Se niegan obstinadamente a aceptar que la economía es
&lt;br /&gt;
neutral con respecto a la elección de los fines últimos y que sólo le interesan los métodos
&lt;br /&gt;
para alcanzar dichos fines, sean éstos cuales fueren.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Algunos autores, por último, rechazan la economía por su supuesto “enfoque ahistórico”.
&lt;br /&gt;
Los economistas pretenden que se reconozca validez absoluta a lo que llaman leyes de la
&lt;br /&gt;
economía; afirman que en el curso de los asuntos humanos interviene un factor que
&lt;br /&gt;
permanece inmutable con el fluir de los acontecimientos históricos. Para muchos autores
&lt;br /&gt;
ésta es una tesis indefendible que, si se la acepta, conduce a los historiadores a una
&lt;br /&gt;
irremediable confusión. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Al ocuparnos de esta clase de relativismo debemos tener en cuenta que debe su popularidad
&lt;br /&gt;
a consideraciones prácticas, no epistemológicas. La economía ha hecho notar que muchas
&lt;br /&gt;
políticas ampliamente promovidas no tuvieron como resultado los efectos que esperaban
&lt;br /&gt;
conseguir los gobiernos que las implementaron sino otros que -desde el punto de vista de
&lt;br /&gt;
los que defendieron y aplicaron esas políticas- fueron aun más insatisfactorios que las
&lt;br /&gt;
condiciones que se trataba de cambiar con ellas. La única conclusión que puede inferirse de
&lt;br /&gt;
esto es que esas medidas eran contrarias a la finalidad que se perseguía y que su derogación
&lt;br /&gt;
habría de favorecer los intereses de todos a largo plazo, o sea, el interés general bien
&lt;br /&gt;
entendido. Esto explica las acerbas críticas dirigidas contra la “funesta ciencia” por todos
&lt;br /&gt;
aquellos cuyos intereses a corto plazo habían sido beneficiados por esas políticas. Los
&lt;br /&gt;
escrúpulos epistemológicos de algunos filósofos e historiadores hallaron una respuesta
&lt;br /&gt;
entusiasta por parte de los aristócratas y terratenientes que ansiaban preservar sus antiguos
&lt;br /&gt;
privilegios y de los pequeños comerciantes y asalariados que deseaban adquirir privilegios
&lt;br /&gt;
nuevos. Las “escuelas históricas” europeas y el institucionalismo norteamericano ganaron
&lt;br /&gt;
un apoyo político y popular que por lo general se niega a las doctrinas teóricas.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
No obstante, el establecimiento de este hecho no debe hacernos menospreciar la seriedad e
&lt;br /&gt;
importancia de los problemas involucrados. El relativismo epistemológico que se expresa
&lt;br /&gt;
en las obras de algunos historicistas, por ejemplo en las de Karl Knies y Max Weber, no
&lt;br /&gt;
está motivado por el celo político. Estos notables exponentes del historicismo estaban
&lt;br /&gt;
exentos, hasta donde era posible estarlo en los medios académicos de la Alemania de su
&lt;br /&gt;
tiempo, de cierta predilección emocional en favor de las políticas intervencionistas y del
&lt;br /&gt;
prejuicio chauvinista contra la ciencia económica desarrollada en otros países, i.e.,
&lt;br /&gt;
Inglaterra, Francia y Austria. Knies escribió, además, un libro muy importante acerca de la
&lt;br /&gt;
moneda y el crédito y Weber demostró el carácter anticientífico de los juicios de valor, con
&lt;br /&gt;
lo cual dio el golpe de gracia a los métodos aplicados por las escuelas de Schmoller y
&lt;br /&gt;
Brentano. Sin duda, en los argumentos de los campeones del relativismo histórico hay
&lt;br /&gt;
ciertos puntos que deben ser aclarados. &lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
No creo que de las palabras de Von Mises se deduzca neutralidad. ¿Neutralidad ante la intervención del Estado? Para nada. ¿Neutralidad ante sus rivales económicos? Ni en sueños. Vaya manera de ponerse en ridículo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;II
&lt;br /&gt;
Antes de abocarnos a un análisis de las objeciones que se plantean contra el “absolutismo”
&lt;br /&gt;
de la economía es necesario señalar que el rechazo de ésta por parte de los representantes
&lt;br /&gt;
del relativismo epistemológico no tiene nada que ver con el repudio que manifiestan los
&lt;br /&gt;
positivistas hacia los métodos empleados actualmente por los historiadores.
&lt;br /&gt;
El positivismo considera que el trabajo de los historiadores no es más que charlatanería o, a
&lt;br /&gt;
lo sumo, acumulación de enormes cantidades de materiales que no saben cómo usar. Lo que
&lt;br /&gt;
hace falta es una ciencia de las leyes que rigen los acontecimientos históricos, ciencia que
&lt;br /&gt;
debe ser desarrollada empleando los mismos métodos de investigación que hacen posible
&lt;br /&gt;
desarrollar empíricamente las ciencias naturales.
&lt;br /&gt;
La refutación de la doctrina positivista con respecto a la historia se debe a varios filósofos
&lt;br /&gt;
alemanes, sobre todo a Wilhelm Windelband y a Heinrich Rickert, quienes señalaron en qué
&lt;br /&gt;
consiste la diferencia fundamental entre la historia, o sea, el registro de las acciones de los
&lt;br /&gt;
hombres, y las ciencias naturales. La acción humana es deliberada, dirigida hacia fines
&lt;br /&gt;
previamente elegidos y definidos y no se la puede considerar independientemente de ellos;
&lt;br /&gt;
en este sentido -y sólo en este sentido-, la historia es finalista. En cambio, el concepto de
&lt;br /&gt;
fines y causas últimas es ajeno a las ciencias naturales.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Lo dudo mucho: la finalidad no es algo unívoco ni basado en intenciones y deseos. Hay una finalidad de múltiples modulaciones. Ver el artículo de Bueno sobre el Fin de la Historia de Fukuyama, &lt;a href=&quot;http://www.filosofia.org/rev/bas/bas21101.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://www.filosofia.org/rev/bas/bas21101.htm&lt;/a&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Hay otra diferencia esencial. En las ciencias naturales es posible realizar experimentos de
&lt;br /&gt;
laboratorio que permiten observar los cambios que se producen al alterar sólo uno de los
&lt;br /&gt;
factores intervinientes, permaneciendo invariables todos los demás. De este modo se puede
&lt;br /&gt;
encontrar lo que esas ciencias denominan hechos experimentalmente establecidos. En el
&lt;br /&gt;
ámbito de la acción humana no se pueden aplicar esas técnicas; cada experiencia es
&lt;br /&gt;
histórica, i.e., una experiencia de fenómenos complejos, de cambios producidos por la
&lt;br /&gt;
operación conjunta de un sinnúmero de factores. Una experiencia de esta índole no puede
&lt;br /&gt;
tener como resultado “hechos”, en el sentido en que emplean este término las ciencias
&lt;br /&gt;
naturales. No hay un teorema que pueda ser verificado o falsado. Si no se la pudiera
&lt;br /&gt;
interpretar valiéndose de una teoría derivada de otras fuentes distintas de la experiencia
&lt;br /&gt;
histórica, sería un enigma inexplicable.
&lt;br /&gt;
Por supuesto, Rickert y los otros autores del grupo al que pertenecía, los “filósofos de la
&lt;br /&gt;
Alemania sudoccidental”, así como los historiadores que compartían sus concepciones, no
&lt;br /&gt;
llegaron tan lejos como para arribar a la conclusión que hemos expuesto. Para ellos,
&lt;br /&gt;
profesores de las universidades alemanas a fines del siglo XIX y comienzos del XX, la sola
&lt;br /&gt;
idea de que pudiera haber una ciencia que postulara la tesis de la validez universal de toda
&lt;br /&gt;
acción humana, independientemente del tiempo, el lugar geográfico y las características
&lt;br /&gt;
raciales y nacionales de las personas, era desconocida. En el clima espiritual del Segundo
&lt;br /&gt;
Reich se daba por sobreentendido que las pretensiones de una teoría económica “abstracta”
&lt;br /&gt;
eran vanas y que la wirtschaftliche Staatswissenschaften (los aspectos económicos de la
&lt;br /&gt;
ciencia política), una disciplina enteramente histórica, había reemplazado a las
&lt;br /&gt;
insustanciales generalizaciones de la escuela de Hume, Adam Smith y Ricardo. Desde el
&lt;br /&gt;
punto de vista de esos hombres, la única manera de considerar científicamente la acción
&lt;br /&gt;
humana -fuera de los ámbitos de la teología, la ética y la jurisprudencia- era la historia. Su
&lt;br /&gt;
empirismo radical les impedía cualquier consideración de la posibilidad de una ciencia a
&lt;br /&gt;
priori de la acción humana.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El dogma positivista que demolieron Dilthey, Windelband, Rickert y sus seguidores no era
&lt;br /&gt;
relativista. Por él se postulaba una ciencia -la sociología- que extraería del tratamiento de
&lt;br /&gt;
los datos empíricos proporcionados por la historia un cuerpo de conocimiento que sería tan
&lt;br /&gt;
útil para el pensamiento, con referencia a la acción humana, como la física lo era respecto
&lt;br /&gt;
de los fenómenos naturales. Estos filósofos alemanes demostraron que no era posible
&lt;br /&gt;
elaborar tal ciencia general de la acción con un razonamiento a posteriori. Ni siquiera se les
&lt;br /&gt;
ocurrió la idea de que podía ser producto de un razonamiento a priori.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Al declararse heredero, en cierta medida de estos filósofos neokantianos, Von Mises confiesa su formalismo, que se apreciará a lo largo de este plácido e idílico artículo.
&lt;br /&gt;
 
&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;III
&lt;br /&gt;
Los economistas clásicos intentaron trazar una neta línea de demarcación entre las
&lt;br /&gt;
“actividades puramente económicas” y todos los demás intereses y acciones humanas; éste
&lt;br /&gt;
fue su error. Su gran proeza fue el descubrimiento de que en la concatenación y en la
&lt;br /&gt;
secuencia de los fenómenos del mercado predomina una regularidad comparable con la que
&lt;br /&gt;
existe en la concatenación y secuencia de los fenómenos naturales. No obstante, al ocuparse
&lt;br /&gt;
del mercado y de sus relaciones de intercambio se vieron frustrados porque no habían
&lt;br /&gt;
podido resolver el problema de la valuación. Pensaban que en los intercambios
&lt;br /&gt;
interpersonales los objetos no eran valuados de acuerdo con su utilidad, ya que si fuera así
&lt;br /&gt;
el “hierro” tendría un valor más alto que el “oro”. No advertían que la aparente paradoja se
&lt;br /&gt;
debía únicamente a su formulación viciosa del problema. Los juicios de valor que realizan
&lt;br /&gt;
los hombres actuantes no se refieren al “hierro” o al “oro” como tales, sino siempre a
&lt;br /&gt;
cantidades determinadas de cada uno de esos metales entre las que se ven obligados a
&lt;br /&gt;
elegir, ya que no pueden tener las dos. Los economistas clásicos no descubrieron la ley de la
&lt;br /&gt;
utilidad marginal, lo cual les impidió llegar al origen de las transacciones del mercado, a
&lt;br /&gt;
saber, las decisiones de los consumidores. Solamente se ocuparon de las acciones de los
&lt;br /&gt;
comerciantes, para quienes las valuaciones de los consumidores son simples datos. Sólo
&lt;br /&gt;
para ellos tiene sentido la famosa regla según la cual “hay que comprar en el mercado más
&lt;br /&gt;
barato y vender en el más caro”; para los consumidores no significa nada.
&lt;br /&gt;
De esta manera los economistas clásicos, obligados a limitar su análisis a las actividades
&lt;br /&gt;
comerciales, elaboraron el concepto de una ciencia de la riqueza o de la producción y
&lt;br /&gt;
distribución de la riqueza. Según su definición, riqueza es todo aquello que puede ser
&lt;br /&gt;
comprado o vendido. Desde el punto de vista ventajoso de esta ciencia, los esfuerzos
&lt;br /&gt;
destinados a la obtención de riquezas eran considerados como una esfera de actividades
&lt;br /&gt;
particular, y todos los demás intereses humanos, sólo como elementos perturbadores.
&lt;br /&gt;
En realidad, pocos economistas clásicos estaban conformes con esta limitación de la esfera
&lt;br /&gt;
de acción de la economía, pero sus esfuerzos
&lt;br /&gt;
para encontrar un concepto más satisfactorio fueron infructuosos hasta que los marginalistas
&lt;br /&gt;
sustituyeron las diversas tentativas frustradas de los economistas clásicos y de sus epígonos
&lt;br /&gt;
por la teoría del valor subjetivo. Como se consideraba que el tema del análisis económico
&lt;br /&gt;
era el estudio de la producción y distribución de la riqueza, era preciso distinguir entre las
&lt;br /&gt;
acciones económicas y no económicas del hombre. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Por ende, la economía aparecía como
&lt;br /&gt;
una rama del conocimiento que se ocupaba sólo de un segmento de la acción humana.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Aquellas acciones de los hombres que caían fuera de este campo no eran de la incumbencia
&lt;br /&gt;
de los economistas. Precisamente el hecho de que los adeptos de la nueva ciencia no
&lt;br /&gt;
abordaran aquellos asuntos humanos que, a su juicio, eran extraeconómicos aparecía ante
&lt;br /&gt;
los ojos de muchos como una desestimación de esos asuntos dictada por un insolente
&lt;br /&gt;
prejuicio materialista.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La economía moderna, con su doctrina de la interpretación subjetiva de la valuación, ve las
&lt;br /&gt;
cosas desde un ángulo diferente. En este contexto carece de sentido la distinción entre fines
&lt;br /&gt;
económicos y otros que supuestamente no lo son. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Los juicios de valor que hacen los
&lt;br /&gt;
consumidores no sólo expresan sus esfuerzos en procura de más bienes materiales,
&lt;br /&gt;
tangibles, sino además los que realizan en favor de todos los demás intereses humanos. &lt;/span&gt;Se
&lt;br /&gt;
ha superado el estrecho punto de vista de una ciencia de la riqueza material. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Más allá de la
&lt;br /&gt;
disciplina de la riqueza se desarrolla una teoría general de todas las elecciones realizadas
&lt;br /&gt;
por los hombres actuantes, una teoría general de la acción humana, cualquiera que sea: la
&lt;br /&gt;
praxeología. La conducta de los hombres en el mercado pone de manifiesto, además de sus
&lt;br /&gt;
deseos de adquirir más bienes materiales, todas sus otras preferencias. Los precios de
&lt;br /&gt;
mercado reflejan no sólo el “lado materialista” del hombre sino sus ideas filosóficas, sus
&lt;br /&gt;
conceptos éticos y sus convicciones religiosas. &lt;/span&gt; La observancia de los preceptos religiosos -
&lt;br /&gt;
la construcción y el mantenimiento de templos para el culto, la prohibición de trabajar en
&lt;br /&gt;
los días santos, la evitación de ciertos alimentos, siempre o en días y semanas específicos,
&lt;br /&gt;
la abstención de bebidas alcohólicas y de tabaco, la obligación de ayudar a los necesitados,
&lt;br /&gt;
y muchos otros- es uno de los factores determinantes de la oferta y la demanda de bienes de
&lt;br /&gt;
consumo y, con ello, del manejo de los negocios. En lo que respecta a los fines últimos que
&lt;br /&gt;
los individuos aspiran a alcanzar, la praxeología es neutral; lo que le interesa no son los
&lt;br /&gt;
fines, sino simplemente los medios para llegar a ellos, el hecho de que sean adecuados o no
&lt;br /&gt;
para lograr los fines buscados.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En los últimos ciento cincuenta años se ha publicado una enorme cantidad de obras
&lt;br /&gt;
contrarias al enfoque de la economía, todas las cuales desarrollan un único argumento. Sus
&lt;br /&gt;
autores repiten una y otra vez que el hombre, tal como verdaderamente es y actúa, no sólo
&lt;br /&gt;
se esfuerza por conseguir más comodidades materiales sino que tiene además otras metas
&lt;br /&gt;
más elevadas, o ideales. Desde este punto de vista la autodenominada escuela histórica ha
&lt;br /&gt;
dirigido sus ataques
&lt;br /&gt;
contra lo que llama el absolutismo de la doctrina económica y ha propugnado un enfoque
&lt;br /&gt;
relativista. No tenemos el propósito de investigar en este trabajo si los economistas de la
&lt;br /&gt;
escuela clásica y sus epígonos son realmente culpables por no haber prestado la debida
&lt;br /&gt;
atención a las preocupaciones no materialistas del hombre. Pero es necesario destacar que,
&lt;br /&gt;
en relación con las enseñanzas de la economía moderna, todas las objeciones planteadas por
&lt;br /&gt;
la escuela histórica, e.g., por Knies en su famoso libro, son insustanciales y carentes de
&lt;br /&gt;
valor.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Ahora Von Mises acomete su habitual diatriba de la utilidad marginal, con el ejemplo del hierro y el oro. Pero si así fuera el tema de la utilidad, ¿por qué nunca se usó como moneda el hierro y sin embargo el oro, que es menos útil que el hierro, era hasta reclamado como equivalente por la Escuela Austríaca? Eso del a priori y de la utilidad marginal no deja de ser el cuento de la lechera: como todo depende de la subjetividad, y ésta se basa en algo tan genérico como la acción humana, no hay modo de comprobar tales extremos. No existe tal cosa como la praxeología, en tanto que disciplina global de la acción humana, sencillamente porque la acción humana para comprar un bien es muy distinta de la acción humana para ejercer de controlador aéreo. No puede hablarse de una praxeología como disciplina a priori de la acción humana. Es falso que los juicios de valor de los humanos se hagan siempre en favor de los demás intereses humanos. Eso es una mera fantasía digna del Gran Jardín del Edén, donde la oferta se coordina de manera perfecta con la demanda, y todas las acciones humanas están armonizadas de forma preestablecida. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;En la literatura política alemana se acostumbra distinguir entre una escuela histórica antigua
&lt;br /&gt;
y otra más reciente. Los exponentes más destacados de la primera son Roscher, Bruno
&lt;br /&gt;
Hildebrand y Knies. La segunda está formada por los seguidores de Schmoller que
&lt;br /&gt;
ocuparon las cátedras de economía de las universidades alemanas después del
&lt;br /&gt;
establecimiento del Reich en 1870. Esta división de la historia de las ideas en períodos es
&lt;br /&gt;
una consecuencia de la estrechez de miras que indujo a los autores alemanes a desdeñar
&lt;br /&gt;
todo aquello que se hacía en los demás países. No se dieron cuenta de que la oposición
&lt;br /&gt;
“histórica” contra lo que se denominó el absolutismo de la economía comenzó fuera de
&lt;br /&gt;
Alemania. Su representante más destacado fue Sismondi, no Roscher ni Hildebrand. Pero es
&lt;br /&gt;
mucho más importante comprender que todos los que después de la publicación de las obras
&lt;br /&gt;
de Jevons, Menger y Walras criticaron la doctrina económica a causa de su supuesto
&lt;br /&gt;
materialismo, tanto en Alemania como en otros países, estaban luchando contra molinos de
&lt;br /&gt;
viento.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
IV
&lt;br /&gt;
Si bien el concepto de Max Weber de una ciencia general de la acción humana -a la que dio
&lt;br /&gt;
el nombre de sociología- ya no se relaciona con la distinción entre la acción económica y
&lt;br /&gt;
las demás actividades del hombre, este autor virtualmente hace suyas las objeciones
&lt;br /&gt;
historicistas respecto de la economía al diferenciar entre la acción auténticamente racional,
&lt;br /&gt;
por un lado, y otros tipos de acción, por el otro. Su doctrina está estrechamente conectada
&lt;br /&gt;
con ciertas peculiaridades intraducibles de la lengua alemana, por lo que resulta un poco
&lt;br /&gt;
difícil exponerla en otro idioma.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La distinción que hace Weber entre la “acción social” y otras acciones tiene poca
&lt;br /&gt;
importancia para el problema que estamos tratando. Lo principal es que diferencia
&lt;br /&gt;
correctamente la sinnhaftes Handeln de las reacciones fisiológicamente determinadas del
&lt;br /&gt;
organismo humano. La sinnhaaftes Handeln está regida por el Sinn que el individuo
&lt;br /&gt;
actuante le atribuye, es decir, por el sentido que el actor asigna a su acción y por el fin que
&lt;br /&gt;
trata de alcanzar mediante ésta. En esta definición aparece una neta separación entre la
&lt;br /&gt;
acción humana, a saber, el esfuerzo para lograr un fin determinado, y las reacciones
&lt;br /&gt;
fisiológicas -casi automáticas- de los nervios y células del organismo humano. Ahora bien,
&lt;br /&gt;
dentro de la clase de las sinnhaftes Handeln Weber distingue cuatro subclases diferentes.
&lt;br /&gt;
Denomina a la primera zweckrationales Handeln, y la define como la acción que se dirige a
&lt;br /&gt;
un fin específico. Da a la segunda el nombre de wertrationales Handeln, definiéndola como
&lt;br /&gt;
la acción determinada por la creencia en el valor intrínseco incondicional (unbedingter
&lt;br /&gt;
Eigenwert) de cierto tipo de conducta en sí misma, independientemente de su éxito, desde
&lt;br /&gt;
el punto de vista de la ética, la estética, la religión u otros principios. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Pero lo que Weber no
&lt;br /&gt;
advierte es que también la aceptación de ciertas ideas específicas, éticas, estéticas y
&lt;br /&gt;
religiosas, es un fin en sí misma, no menos importante que los otros fines que el hombre
&lt;br /&gt;
trata de alcanzar. &lt;/span&gt;El católico que se persigna, el judío que se abstiene de tomar alimento y
&lt;br /&gt;
bebida en el Día del Perdón, el melómano que se olvida de cenar para escuchar una sinfonía
&lt;br /&gt;
de Beethoven, apuntan a fines que son, para ellos, más deseables que las cosas a las que
&lt;br /&gt;
tienen que renunciar para alcanzarlos. Unicamente un juicio de valor personal puede negar a
&lt;br /&gt;
sus acciones el calificativo de zweckrational, es decir, que se orienta hacia un fin definido.
&lt;br /&gt;
¿Y qué significan, en la definición de Weber, las palabras “independientemente de su
&lt;br /&gt;
éxito”? El católico se persigna porque considera que este acto es un eslabón en una cadena
&lt;br /&gt;
de conductas que lo conducirán al fin que, para él, representa el logro más importante que el
&lt;br /&gt;
hombre puede alcanzar en su peregrinaje sobre la tierra. Es trágico que precisamente Max
&lt;br /&gt;
Weber, el hombre que trató de liberar al pensamiento sociológico alemán de su ingenua
&lt;br /&gt;
sujeción a los juicios de valor, no haya advertido las contradicciones de su doctrina.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Eso del «fin en sí mismo» es regresar al formalismo kantiano: todo el mundo tiene intereses que van más allá del mero conocimiento, no hay un conocimiento puro, luego el fin en sí mismo no existe más que en la débil mente de Von Mises y otros insensatos de su cuerda. Otra cosa es que podamos considerar que, aunque el fin que moviliza la acción humana sea ilusorio, éste puede movilizar diversos medios, pero no a nivel puramente subjetivo como pretenden Weber y Von Mises, sino a un nivel objetivo; de lo contrario estaríamos cayendo en el delirio psiquiátrico. Como bien decía Sartre, si alguien dice hablar con Dios diremos de él que está rezando. Pero si cree que Dios le habla a él, diremos que está loco, independientemente de la fe que deposite en ese fin al que el creyente piensa que se llega por medio del rezo. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Hubo asimismo otras tentativas destinadas a establecer una distinción entre la acción
&lt;br /&gt;
racional y las acciones no racionales o irracionales, que fracasaron por estar basadas en
&lt;br /&gt;
crasos errores de interpretación. La mayoría de ellas tildaron de “irracional” la conducta
&lt;br /&gt;
dirigida por ideas y expectativas erróneas con respecto a los efectos de determinados
&lt;br /&gt;
procedimientos. Por ejemplo, hoy en día se consideran irracionales las prácticas de la
&lt;br /&gt;
magia. Aunque, por cierto, no eran adecuadas para lograr los objetivos deseados, las
&lt;br /&gt;
personas que recurrían a ellas creían que eran correctas, así como a mediados del siglo
&lt;br /&gt;
pasado los médicos pensaban que las sangrías eran efectivas para prevenir y curar diversas
&lt;br /&gt;
enfermedades. Al hablar de la acción humana nos referimos a la conducta que, para el
&lt;br /&gt;
individuo que actúa, es la más apropiada para la consecución del fin deseado,
&lt;br /&gt;
independientemente de que esta opinión sea compartida o no por un espectador más
&lt;br /&gt;
informado o por un historiador. El modo como los médicos luchan en la actualidad contra
&lt;br /&gt;
el cáncer no es irracional, aunque esperamos que algún día se descubrirán métodos de
&lt;br /&gt;
profilaxis y terapéutica más eficaces. Si se tilda de irracionales las actividades de otras
&lt;br /&gt;
personas cuyos conocimientos son más imperfectos que los del informante, el informe será
&lt;br /&gt;
confuso. Como nadie puede considerarse omnisciente, al calificar una acción como
&lt;br /&gt;
irracional por lo menos hay que hacer la salvedad de que lo es desde el punto de vista
&lt;br /&gt;
personal del observador.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El epíteto de “irracional” se aplica a menudo de otra manera, no con referencia a los medios
&lt;br /&gt;
sino a los fines de ciertas conductas. Así, algunos autores califican como “irracional” la
&lt;br /&gt;
conducta de quienes prefieren sustentar intereses relacionados con la religión, la
&lt;br /&gt;
independencia nacional u otros objetivos comúnmente considerados
&lt;br /&gt;
no económicos en lugar de optar por satisfacer mejor sus necesidades materiales (y esta
&lt;br /&gt;
calificación puede tener un matiz de aprobación o de desaprobación). Con respecto a esta
&lt;br /&gt;
terminología tan inconveniente y confusa es necesario hacer hincapié, una y otra vez, en el
&lt;br /&gt;
hecho de que ningún hombre puede tomarse la atribución de juzgar los juicios de valor de
&lt;br /&gt;
otros hombres con respecto a los fines últimos. No se puede considerar “irracional” la
&lt;br /&gt;
conducta de los hugonotes, que prefirieron perder todas sus posesiones materiales, los
&lt;br /&gt;
castigos más crueles y el exilio a la adopción de un credo que para ellos era idolátrico.
&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Tampoco merece esta calificación la de Luis XIV, cuando privó a su reino de muchos de
&lt;br /&gt;
sus ciudadanos más distinguidos para seguir los dictados de su conciencia.&lt;/span&gt; Por cierto, el
&lt;br /&gt;
historiador puede estar en desacuerdo con los fines de los perseguidores y de sus víctimas,
&lt;br /&gt;
pero esto no le da derecho a tildar de irracionales los medios a que recurrieron para alcanzar
&lt;br /&gt;
sus fines. Los términos “racional” e “irracional” están tan fuera de lugar cuando designan a
&lt;br /&gt;
los fines como cuando se los aplica a los medios. En lo que respecta a los fines últimos, al
&lt;br /&gt;
hombre sólo le cabe aprobar o desaprobar, según sus juicios de valor personales. En lo que
&lt;br /&gt;
respecta a los medios, lo único que interesa es si son adecuados o no para alcanzar los fines
&lt;br /&gt;
previstos. &lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Seguramente las acciones de los hugonotes y de Luis XIV tienen una racionalidad intrínseca, independientemente de sus aciertos o fracasos, pero lo que es irracional, porque carece de engarce alguno con la realidad, es justificar ambas decisiones porque fueron dictadas por la conciencia. Eso es puro formalismo protestante, en tanto que evacua los contenidos de tales decisiones y los hace depender de una última decisión subjetiva y personal. Luis XIV no siguió sin más «los dictados de su conciencia» sino lo que consideró más conveniente para mantener la estabilidad (eutaxia) de su reino: acabar con la herejía a sangre y fuego antes de que la herejía acabase con su reino, Francia. Los hugonotes se movilizaron para acabar con los católicos y que prevaleciera su fe reformada. Al igual que hicieron los calvinistas en Suiza, como bien sabemos con éxito. En todo caso, pretender valorar una decisión de esta clase, sin comprobar sus resultados, sus efectos, a nivel histórico, eso sí es puro irracionalismo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;La mayoría de nuestros contemporáneos creen que el peor de los crímenes es obligar a un
&lt;br /&gt;
hombre, por medio de la violencia, a proceder de acuerdo con los dictados de una doctrina
&lt;br /&gt;
religiosa o política que desprecia. Pero el historiador sabe muy bien que hubo épocas en las
&lt;br /&gt;
cuales esta convicción sólo era sustentada por una minoría, y los príncipes o las mayorías
&lt;br /&gt;
fanáticas cometieron actos cuyo horror es inenarrable. Está en lo cierto cuando señala que
&lt;br /&gt;
Luis XIV infligió daños irreparables a Francia en su intento de proscribir el protestantismo,
&lt;br /&gt;
pero también debe tener en cuenta que el rey desconocía las consecuencias que acarrearía su
&lt;br /&gt;
política y que, aun cuando hubiera podido vislumbrarlas, es posible que hubiese
&lt;br /&gt;
considerado que el logro de la uniformidad religiosa era un bien para el cual ningún precio
&lt;br /&gt;
habría sido demasiado alto.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Los cirujanos que acompañaban a los ejércitos en épocas pasadas hacían cuanto estaba a su
&lt;br /&gt;
alcance para salvar las vidas de los soldados heridos. Lamentablemente, sus conocimientos
&lt;br /&gt;
terapéuticos eran inadecuados, ya que sangraban a aquellos a quienes sólo una transfusión
&lt;br /&gt;
de sangre podría haber salvado y, de este modo, prácticamente les causaban la muerte. A
&lt;br /&gt;
causa de su ignorancia, su tratamiento era contrario al propósito que perseguían. No
&lt;br /&gt;
obstante, sería inadecuado y engañoso llamarlo irracional. Tampoco son irracionales los
&lt;br /&gt;
médicos de nuestros días, aunque es probable que en el futuro algunas de sus técnicas
&lt;br /&gt;
terapéuticas sean consideradas perjudiciales y contrarias a su propósito por médicos mejor
&lt;br /&gt;
informados.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Eso no es correcto de ningún modo. Si los medios usados entonces en medicina no servían para lograr el fin, esto es, curar al paciente, han de ser vistos como irracionales, sencillamente porque carecen de engarce material con los cuerpos sobre los que operar. Nuevamente vemos lo perjudicial que es el formalismo para analizar estos casos.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;V
&lt;br /&gt;
Cuando la distinción entre racional e irracional se aplica a los fines últimos, esto significa
&lt;br /&gt;
que el que habla o escribe aprueba o desaprueba los juicios de valor subyacentes en la
&lt;br /&gt;
elección del fin de que se trata. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Pero el hombre, en su carácter de praxeólogo, economista o
&lt;br /&gt;
historiador, no tiene la función de formular juicios de valor. Esta tarea corresponde más
&lt;br /&gt;
bien a la religión, la metafísica o la ética. La historia de la religión no es teología, y la
&lt;br /&gt;
teología no es historia de la religión.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando la distinción entre racional e irracional se aplica a los medios, esto quiere decir que
&lt;br /&gt;
el que habla o escribe afirma que los medios en cuestión no sirven a su propósito
&lt;br /&gt;
específico, i.e., que no son adecuados para alcanzar los fines previstos por aquellos que los
&lt;br /&gt;
emplean. Indudablemente, una de las tareas más importantes de la historia consiste en
&lt;br /&gt;
ocuparse de la utilidad de los medios a que recurren los hombres en sus esfuerzos para
&lt;br /&gt;
alcanzar sus fines. También es cierto que el objetivo práctico fundamental de la
&lt;br /&gt;
praxeología, y de su parte más desarrollada hasta la fecha, la economía, es distinguir entre
&lt;br /&gt;
los medios que son adecuados para lograr los fines deseados y aquellos que no lo son. Pero
&lt;br /&gt;
los términos “racional” e “irracional” son, como hemos visto, inconvenientes para realizar
&lt;br /&gt;
esta distinción, y más bien inducen a confusión. Es más apropiado hablar de medios
&lt;br /&gt;
correspondientes y de medios no correspondientes al propósito de que se trata.
&lt;br /&gt;
Esto también es cierto en lo que respecta al modo como los psicoanalistas utilizan los
&lt;br /&gt;
términos “racional” e “irracional”. Éstos “denominan conducta irracional a aquella que es
&lt;br /&gt;
predominantemente emocional o instintiva” y, además, “a todas las funciones
&lt;br /&gt;
inconscientes”; en este sentido, distinguen entre “acción irracional (instintiva o emocional)
&lt;br /&gt;
como opuesta a acción racional, y pensamiento irracional como opuesto a pensamiento
&lt;br /&gt;
racional”. Los psicoanalistas deben decidir si esta terminología conviene al tratamiento de
&lt;br /&gt;
los problemas terapéuticos del psicoanálisis. Desde el punto de vista de la praxeología, las
&lt;br /&gt;
reacciones espontáneas de los órganos y la actividad de los impulsos instintivos del hombre
&lt;br /&gt;
no son acciones. Por otra parte, el hecho de considerar irracionales las acciones
&lt;br /&gt;
emocionales -por ejemplo, el modo como un hombre reacciona ante el sufrimiento de sus
&lt;br /&gt;
semejantes- es, indudablemente, el resultado de un juicio de valor personal. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;Además, es
&lt;br /&gt;
obvio que la única connotación que puede adscribirse a la expresión “pensamiento
&lt;br /&gt;
irracional” es la de ser un pensamiento carente de validez lógica y que lleva a conclusiones
&lt;br /&gt;
erróneas&lt;/span&gt;.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La praxeología no constituye ninguna ciencia, sino que es una disciplina de corte filosófico en muchos casos. Pese a estar de acuerdo en que las manifestaciones espontáneas de los órganos no constituyen acción propiamente dicha, el mero hecho de que un pensamiento no tenga validez lógica no lo invalida. Dependerá de los parámetros en los que se contenga el pensamiento lógico. Tampoco las conclusiones erróneas son necesariamente irracionales. Son simplemente erróneas.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;VI
&lt;br /&gt;
La filosofía del relativismo histórico, o historicismo, no advierte la existencia de algo
&lt;br /&gt;
invariable que, por un lado, constituye la esfera de la historia y de los acontecimientos
&lt;br /&gt;
históricos, diferente de las esferas de los otros acontecimientos, y, por el otro, permite al
&lt;br /&gt;
hombre ocuparse de ellos, i.e., registrar su sucesión y tratar de descubrir su concatenación;
&lt;br /&gt;
en otras palabras, entenderlos. Este fenómeno invariable es el hecho de que el hombre no es
&lt;br /&gt;
indiferente al estado de su medio (inclusive a las condiciones de su propio cuerpo) y trata,
&lt;br /&gt;
en la medida en que le es posible hacerlo, de sustituir mediante la acción deliberada un
&lt;br /&gt;
estado de cosas menos satisfactorio por otro más satisfactorio. En una palabra: &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;el hombre
&lt;br /&gt;
actúa&lt;/span&gt;. Esto &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;por sí solo distingue la historia humana de la historia de los cambios que se
&lt;br /&gt;
producen fuera del ámbito de la acción humana, la diferencia de la “historia natural” y sus
&lt;br /&gt;
diversas divisiones, como por ejemplo, la geología o la evolución de las distintas especies
&lt;br /&gt;
de seres vivos&lt;/span&gt;. La historia humana trata sobre los fines que orientan el accionar de los
&lt;br /&gt;
hombres, es decir, sobre las causas últimas. &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;En la historia natural, como en las otras ramas
&lt;br /&gt;
de las ciencias naturales, no hay conocimiento alguno de las causas últimas.&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Todas las ciencias, todas las ramas del conocimiento humano, se ocupan únicamente de
&lt;br /&gt;
aquel segmento del universo que la mente humana puede percibir y estudiar, y al hablar de
&lt;br /&gt;
la acción humana como de algo invariable sólo nos referimos a las condiciones imperantes
&lt;br /&gt;
en este segmento. Algunos autores presuponen que el estado del universo -el cosmos- puede
&lt;br /&gt;
cambiar de un modo del cual simplemente no sabemos nada y que todo lo que afirman las
&lt;br /&gt;
ciencias naturales acerca de, por ejemplo, el comportamiento del sodio o de la palanca,
&lt;br /&gt;
puede carecer absolutamente de validez en ese nuevo estado. En este sentido, niegan “todo
&lt;br /&gt;
tipo de universalidad a los enunciados de la química o de la mecánica” y sugieren que se los
&lt;br /&gt;
considere como “históricos”. Ni la razón ni la ciencia pueden disputar con tal
&lt;br /&gt;
hiperhistoricismo agnóstico, cuyas afirmaciones versan sobre condiciones quiméricas
&lt;br /&gt;
acerca de las cuales -como ellos mismos lo admiten sin reservas- no sabemos ni podemos
&lt;br /&gt;
saber nada.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
O sea, como Goethe y Fichte: en el principio era la acción, y el hombre es un creador a priori. Maravilloso. Nada se dice de las transformaciones del mundo heredado. Además, no sólo el hombre actúa: también los animales actúan, tienen conducta, cosa que para Von Mises parece que no existe. Además, el negar las causas finales es para Von Mises en la práctica la negación de toda causalidad, como sucedía para Kant: sólo hay leyes a priori que coordinan el movimiento de los sujetos unos con otros. Pero eso de leerlo causa auténtico sonrojo: ahora va a resultar que la caída de un objeto desde lo alto no es un efecto de la causa llamada gravedad.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;El hombre pensante no considera el mundo con una mente semejante a una tabla rasa (como
&lt;br /&gt;
lo expresa Locke) en la que la realidad escribe su propia historia. La tabla de su mente tiene
&lt;br /&gt;
una cualidad especial que le permite transformar la materia prima de la sensación en
&lt;br /&gt;
percepción y los datos de la percepción en una imagen de la realidad. Y es precisamente
&lt;br /&gt;
esta cualidad específica o poder de su intelecto -la estructura lógica de su mente- lo que le
&lt;br /&gt;
confiere la facultad de ver en el mundo mucho más de lo que ven los seres que no son
&lt;br /&gt;
humanos. Pero este poder, que es útil para el desarrollo de las ciencias naturales, no lo
&lt;br /&gt;
capacita para descubrir en la conducta de los otros hombres más de lo que puede ver en el
&lt;br /&gt;
comportamiento de las estrellas o en el de las piedras, en el de las amebas o en el de los
&lt;br /&gt;
elefantes.
&lt;br /&gt;
El individuo, al ocuparse de sus semejantes, recurre no sólo al a priori lógico, sino también
&lt;br /&gt;
al a priori praxeológico. Por ser él mismo un ser actuante, sabe lo que significa esforzarse
&lt;br /&gt;
para alcanzar las metas fijadas. Entiende mejor la agitación y las perturbaciones de los otros
&lt;br /&gt;
hombres que los cambios que tienen lugar en el entorno no humano y puede indagar acerca
&lt;br /&gt;
de los fines que orientan su conducta. Hay algo en él que le permite distinguir los
&lt;br /&gt;
movimientos de los microorganismos en un medio de cultivo observado al microscopio de
&lt;br /&gt;
los movimientos de la multitud en la estación Gran Central de Nueva York. Sabe que hay
&lt;br /&gt;
algún “sentido” en el hecho de que un hombre corra o permanezca sentado en silencio.
&lt;br /&gt;
Considera su medio humano con una disposición mental que no le hace falta (y que más
&lt;br /&gt;
bien le estorba) para explorar su medio no humano. Esa capacidad mental específica es el a
&lt;br /&gt;
priori praxeológico.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pero esos a priori no existen; sólo desde una posición que niega la historia y, más aún, la biología, pueden sostenerse. Las presuntas cualidades a priori son en realidad a posteriori: si hasta Piaget, que también usaba de la lógica formal, se dio cuenta que las coordenadas para interpretar la realidad son adquiridas en un proceso evolutivo ontogenético, en el propio desarrollo individual desde la niñez hasta la adolescencia, «la edad de la razón». No existen los juicios a priori, porque sencillamente eso va en contra de cualquier materialismo: todo juicio es necesariamente a posteriori, resultado de operaciones previas.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Al ignorar este hecho, el empirismo radical de los historicistas fue por mal camino. No se
&lt;br /&gt;
puede hacer referencia a la conducta de un hombre sin remitirse al a priori praxeológico.
&lt;br /&gt;
Hay algo que es absolutamente válido para todas las acciones humanas, prescindiendo del
&lt;br /&gt;
tiempo, el lugar geográfico y las características raciales, nacionales y culturales de los
&lt;br /&gt;
individuos actuantes. No existe acción humana que pueda considerarse sin hacer referencia
&lt;br /&gt;
a categorías tales como fines y medios, éxito y fracaso, costos, ganancias y pérdidas. Lo que
&lt;br /&gt;
Ricardo describe en su ley de asociación, más conocida como ley de costos comparativos,
&lt;br /&gt;
tiene validez absoluta para cualquier tipo de cooperación humana voluntaria en el marco de
&lt;br /&gt;
la división del trabajo. Lo que describen las leyes económicas, que han sido objeto de tanto
&lt;br /&gt;
escarnio, es precisamente aquello que ocurre siempre y en todo lugar si están presentes las
&lt;br /&gt;
condiciones especiales que esas leyes presuponen.
&lt;br /&gt;
De buen o mal grado, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;la gente se da cuenta de que hay cosas que no se pueden lograr
&lt;br /&gt;
porque son contrarias a las leyes de la naturaleza, pero es reacia a admitir que existen
&lt;br /&gt;
algunas que ni el gobierno más poderoso es capaz de conseguir, porque son contrarias a las
&lt;br /&gt;
leyes de la praxeología&lt;/span&gt;.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
No hay tal cosa como una «naturaleza». Si el socialismo específico soviético era imposible, como sentenció a su modo Von Mises en su obra homónima, ello no era debido a que el socialismo en sí fuera contrario a la naturaleza humana, sino porque existía una contradicción entre la planificación del socialismo soviético y los resultados finales del mismo. Pero la economía de las sociedades del bienestar está en más del sesenta por ciento en manos del estado, que es planificador, y ello no implica necesariamente ningún desastre: peor sería dejarlo todo en manos de la iniciativa privada, totalmente descoordinada y sin ese ajuste perfecto que, en su gran irenismo, postula Von Mises.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;VII
&lt;br /&gt;
El caso de los autores que pertenecen a las diversas escuelas de economía históricas,
&lt;br /&gt;
“realistas” e institucionales es diferente del de los historiadores renuentes a tomar
&lt;br /&gt;
conocimiento del a priori praxeológico. Si esos eruditos fuesen consecuentes, se limitarían a
&lt;br /&gt;
estudiar lo que se denomina historia económica; se ocuparían exclusivamente del pasado y
&lt;br /&gt;
se abstendrían cuidadosamente de hacer ninguna afirmación acerca del futuro. Sólo se
&lt;br /&gt;
pueden predecir los acontecimientos venideros si se reconoce una regularidad en la
&lt;br /&gt;
sucesión de los eventos que es válida para cualquier acción, independientemente del
&lt;br /&gt;
momento, el lugar y las condiciones culturales en que se lleve a cabo. La actitud de los
&lt;br /&gt;
economistas que profesan el historicismo o el institucionalismo es antinómica, sea que
&lt;br /&gt;
asesoren a los gobiernos de sus propios países o a los de los países subdesarrollados. Si no
&lt;br /&gt;
hay una ley universal que describa los efectos necesarios de determinadas maneras de
&lt;br /&gt;
actuar, no es posible predecir nada ni recomendar o desaconsejar ninguna medida destinada
&lt;br /&gt;
a obtener resultados definidos.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Completa falacia, de principio a fin: Marx defendía una posición historicista, el materialismo histórico, y ello no le impidió establecer regularidades normadas, tales como los modos de producción. Esa distinción entre teorías y hechos es en el fondo la distinción kantiana entre medios y fines que está colando constantemente en este texto.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Lo mismo ocurre con algunos autores que rechazan la idea de que existen leyes económicas
&lt;br /&gt;
válidas en todos los tiempos, en todos los lugares y para todas las personas, pero dan por
&lt;br /&gt;
sentado que cada período histórico tiene sus propias leyes económicas, que deben ser
&lt;br /&gt;
descubiertas a posteriori estudiando la historia de ese período. Y, si bien pueden decirnos
&lt;br /&gt;
que han logrado conocer las leyes que regían los acontecimientos hasta ayer, no pueden
&lt;br /&gt;
aceptar -porque se lo impide su propia doctrina epistemológica- que las mismas leyes
&lt;br /&gt;
determinarán también lo que va a suceder mañana. Lo único que están autorizados a afirmar
&lt;br /&gt;
es lo siguiente: La experiencia del pasado nos muestra que A dio origen a B; pero no
&lt;br /&gt;
sabemos si mañana A dará origen a otros efectos diferentes de B.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
 La doctrina de la tendencia es otra variedad del rechazo de la economía. Sus partidarios
&lt;br /&gt;
presuponen con toda ligereza que las tendencias evolutivas que se han manifestado en el
&lt;br /&gt;
pasado seguirán haciéndolo en el futuro. Sin embargo, no pueden negar que las tendencias
&lt;br /&gt;
de épocas pasadas experimentaron cambios y que no hay razón alguna para suponer que las
&lt;br /&gt;
que imperan en el presente no cambiarán también algún día. En consecuencia, esta filosofía
&lt;br /&gt;
no sirve para hacer pronósticos acerca del futuro. Esto se pone en evidencia especialmente
&lt;br /&gt;
cuando los hombres de negocios, preocupados con respecto a la continuidad de las
&lt;br /&gt;
tendencias predominantes, consultan a los economistas y a los peritos en estadística, para
&lt;br /&gt;
recibir invariablemente la misma respuesta: Las estadísticas demuestran que la tendencia
&lt;br /&gt;
que le interesa continuaba hasta el día en que obtuvimos nuestros datos estadísticos más
&lt;br /&gt;
recientes; en ausencia de factores que perturben esta continuidad, no hay razón alguna para
&lt;br /&gt;
suponer que pueda cambiar; sin embargo, no sabemos nada sobre la posibilidad de que esos
&lt;br /&gt;
nuevos factores puedan presentarse o no.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Reducir el historicismo a mero empirismo que pondría en duda las leyes económicas no deja de ser un mal chiste. Si las leyes económicas son distintas en diferentes épocas, ello no se deberá a que empíricamente sea así, sino a que las relaciones sociales de producción han cambiado en base a transformaciones materiales (industria, poder adquisitivo, etc.).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Cita:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;VIII
&lt;br /&gt;
El relativismo epistemológico, doctrina esencial del historicismo, debe distinguirse
&lt;br /&gt;
claramente del relativismo ético de otras escuelas de pensamiento. Algunos autores asocian
&lt;br /&gt;
el relativismo praxeológico con el relativismo ético, pero también hay otros que hacen
&lt;br /&gt;
ostentación de su absolutismo ético a la vez que rechazan el concepto de leyes
&lt;br /&gt;
praxeológicas con validez universal. De esta manera, muchos adeptos de la escuela
&lt;br /&gt;
histórica de economía y del institucionalismo juzgan el pasado histórico desde el punto de
&lt;br /&gt;
vista de lo que consideran como preceptos morales indiscutibles e inmutables, por ejemplo,
&lt;br /&gt;
la igualdad en lo que respecta al ingreso y a la riqueza. Para algunos de ellos la propiedad
&lt;br /&gt;
privada como tal es moralmente censurable. Acusan a los economistas por su supuesta
&lt;br /&gt;
alabanza de las riquezas materiales y su desestimación de otros intereses más nobles.
&lt;br /&gt;
Condenan como inmoral el sistema de empresa privada y defienden el socialismo
&lt;br /&gt;
basándose en lo que consideran su valor moral superior. En su opinión, la Rusia soviética
&lt;br /&gt;
observa los principios inmutables de la ética mucho mejor que las naciones occidentales,
&lt;br /&gt;
entregadas al culto de Mamón.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En contraste con toda esta palabrería retórica, es necesario destacar nuevamente que la
&lt;br /&gt;
praxeología y la economía, que es hasta ahora su rama mejor desarrollada, son neutrales con
&lt;br /&gt;
respecto a los preceptos morales, cualesquiera que sean. Se ocupan de los esfuerzos de los
&lt;br /&gt;
hombres actuantes para alcanzar los fines que han elegido, sin tomar en consideración el
&lt;br /&gt;
hecho de que estos fines sean aprobados o desaprobados desde cualquier punto de vista. El
&lt;br /&gt;
hecho de que la inmensa mayoría de los hombres prefieren una cantidad mayor de bienes
&lt;br /&gt;
materiales a una cantidad menor es un dato de la historia, que no ocupa lugar alguno en la
&lt;br /&gt;
teoría económica. La economía no defiende el capitalismo ni rechaza el socialismo;
&lt;br /&gt;
simplemente trata de mostrar cuáles son los efectos necesarios de cada uno de esos
&lt;br /&gt;
sistemas. El que esté en desacuerdo con sus enseñanzas debería tratar de refutarlas mediante
&lt;br /&gt;
el razonamiento discursivo, sin apelar al abuso, las insinuaciones y las normas arbitrarias,
&lt;br /&gt;
presuntamente éticas.&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Nuevamente presume de neutralidad, cuando Von Mises ya manifestó que iba contra toda forma de gobierno, simplemente porque no se ajusta a lo que él denomina como «naturaleza humana». Por lo tanto, no hay tal neutralidad desde el anarcocapitalismo que defiende. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En suma, la creencia de que el mercado todo lo resuelve porque lo natural es la libre asociación humana, sin coacciones de ningún tipo, la &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;res publica noumenon &lt;/span&gt;de la Paz Perpetua de Kant, el mundo en el que todos los hombres serán vistos como fines en sí mismos y no como medios para lograr nuestros particulares fines. El abrazaos millones del Himno de la Alegría. He aquí el auténtico Gran Jardín del Edén, el mejor mundo de los posibles en forma de neoliberalismo vonmisiano. La gran flor del chumbo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Un cordial saludo,
&lt;br /&gt;
José Manuel Rodríguez Pardo.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Zarpax nazi.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Economía :: RE: Los escolásticos y su presunta paternidad</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13219#13219</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=15&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;José Mª Rodríguez Vega&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Marjorie_Grice-Hutchinson y los equivalentes.&lt;br /&gt;
Publicado: Lun Feb 08, 2010 5:58 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 28&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;el muy sensato escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;&amp;lt;José Mª Rodríguez Vega escribió:
&lt;br /&gt;
Reseña muy incompleta, pues nada se dice de Rothbard o de Marjorie Grice-Hutchison.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Es que si no nombran a la secta marginalista la soberana subjetividad nunca está contenta.&amp;gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Es que, efectivamente, si no se nombra a Marjorie Grice-Hutchinson es que la cosa es muy incompleta, diga lo que diga este sensato inmenso. Grice es historiadora del pensamiento económico especializada en la Escuela de Salamanca y en el pensamiento económico medieval y fue discípula de Hayek, y es la que saca la tesis de que el origen del capitalismo liberal no puede explicarse como consecuencia del calvinismo ya que puede encontrarse la defensa de la libertad económica en los jesuitas de la Escuela de Salamanca. ( &lt;a href=&quot;http://www.eumed.net/cursecon/economistas/Grice-Hutchinson.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://www.eumed.net/cursecon/economistas/Grice-Hutchinson.htm&lt;/a&gt; ), y que es -sin duda- &amp;quot;Escuela de Salamanca&amp;quot; diga lo que diga esta inmensa sensatez andante.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.libertaddigital.com/ilustracion_liberal/articulo.php/402&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://www.libertaddigital.com/ilustracion_liberal/articulo.php/402&lt;/a&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.eumed.net/cursecon/textos/mghandalucia.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://www.eumed.net/cursecon/textos/mghandalucia.htm&lt;/a&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Marjorie_Grice-Hutchinson_y_los_or%C3%ADgenes_del_liberalismo_en_Espa%C3%B1a&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Marjorie_Grice-Hutchinson_y_los_or%C3%ADgenes_del_liberalismo_en_Espa%C3%B1a&lt;/a&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Bueno ha dicho:&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;&amp;lt;Contratos que en principio, y esto se olvida con frecuencia, no tienen por qué tener un significado económico, sino ético o moral (te doy culto para que me des la vida eterna), pero que, a través del contrato de los hombres con los dioses, alcanza un significado económico o una racionalidad fundada en la equivalencia objetiva de los valores intercambiados...&amp;gt;&amp;gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¡Parece que sólo yo, el insensato, saca los textos &amp;quot;fuera de contexto&amp;quot;!
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Muy bien...¿y qué? Eso de la &amp;quot;la equivalencia objetiva de los valores intercambiados&amp;quot; podrá ser muy &amp;quot;racional&amp;quot;, pero podrá ser también falso y muy falso. No hay duda de que hay y ha habido un pensamiento que siempre ha ignorado los descubrimientos -en economía- de Marjorie_Grice-Hutchinson y de la escolástica tardía española, y no pasa nada, es muy normal.
&lt;br /&gt;
Si Don Gustavo Bueno sigue creyendo en la &amp;quot;equivalencia objetiva de los valores intercambiados&amp;quot;, ese es su problema, no el mío.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y yo, lo diga Don Gustavo Bueno o lo diga San Pedro, afirmo que no hay en el mercado &amp;quot;intercambios equivalentes&amp;quot; y que los escolásticos españoles negaban esa equivalencia tal y como la entienden los muy sensatos en su dogmatismo patanegrero. Y como a mi me importa un carajo demostrar nada pues que en ello no me va ni la honra ni la fama ni la vida, daré un sólo ejemplo por boca de uno de los más importantes escolásticos españoles en cuestiones de &amp;quot;cambios&amp;quot; y con esto la cosa quedará para mi zanjada:&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;...Y dentro del mismo reino, un cesto de aceituna gordal, en Valladolid se puede cambiar, con cuatro en Manzanilla, y serían cambios y trueques justos, y habría en ellos igualdad. De esta forma pasa en las monedas, que por estimarse más en una parte que en otra vienen, a ser iguales, aunque sea diversa la cantidad, noventa y tres en Flandes con ciento en Sevilla, no por ser de otra ley el ducado, ni de otro valor, sino porque la tierra de suyo lleva (como dicen) hacer más caso del dinero.
&lt;br /&gt;
Solemos decir, más quiero aquí un real que en otras dos: no porque no valga uno aquí, treinta y cuatro, y dos sesenta y ocho, sino porque en más se estiman aquí los treinta y cuatro, que en otra parte los sesenta y ocho..../...../.....Así en la moneda hay dos cosas, que es la una su valor y ley, lo cual es su substancia y naturaleza en ser de moneda: y lo otro su estima..............y dado que en algunas cosas anden hermanados precio y estima; en las más andan apartados...............Como, cien ducados en Sevilla, y noventa y cinco en Amberes, son iguales en estima, por ser desiguales en cantidad............Que el cambio gana por la distancia y diferencia de lugares do se estima diferentemente el dinero...&amp;gt;&lt;/span&gt; (Tomás de Mercado. Suma de tratos y contratos. Editora Nacional, Madrid 1975, pág. 331 y 332).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;...resta probar, dice, que la diversa estima del dinero basta para justificar la ganancia que en los cambios se alcanza...&amp;gt;&lt;/span&gt; (Op. cit. Pág. 43)
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y lo que sigue..., pero lo que sigue que se lo trabaje el muy sensato que no me he de cansar yo para nada. Al fin y al cabo, el resultado será otro lío con la usura, el precio, el valor y la justicia..., o con las &amp;quot;interpretaciones sectarias&amp;quot;...
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Está muy claro, lo diga Don Gustavo Bueno o lo diga San Pedro, que los &amp;quot;intercambios justos, dentro de la tradición escolástica&amp;quot;, son los que dice Tomás de Mercado (&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;...y serían cambios y trueques justos&lt;/span&gt;), por poner un sólo ejemplo, y no lo que dice la inmensa sensatez andante o quien quiera que sea. Adiós.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Mi foro está aquí: &lt;a href=&quot;http://forodespaa.creatuforo.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://forodespaa.creatuforo.com/&lt;/a&gt;  
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¡Visítanos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Economía :: RE: Los escolásticos y su presunta paternidad</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13218#13218</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Moral, no Economía&lt;br /&gt;
Publicado: Lun Feb 08, 2010 2:49 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 28&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Estimados amigos:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En mis lecturas de fin de semana, preparando un gran advenimiento, he encontrado un curioso texto que deja en ridículo a alguno.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Gustavo Bueno escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Otra línea de investigación de las influencias de las religiones secundarias o terciarias en el desarrollo de las categorías económicas, nos la proporcionan &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;las religiones que se rigen por los principios de la equivalencia como norma de los contratos justos, el &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;do ut des&lt;/span&gt;, «dar para recibir». Contratos que en principio, y esto se olvida con frecuencia, no tienen por qué tener un significado económico, sino ético o moral&lt;/span&gt; (te doy culto para que me des la vida eterna), pero que, &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;a través del contrato de los hombres con los dioses, alcanza un significado económico o una racionalidad fundada en la equivalencia objetiva de los valores intercambiados&lt;/span&gt; (dado que no cabe hablar de equivalencia entre las personas humanas y las divinas que contratan con ellas).&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;La fe del ateo&lt;/span&gt;. Temas de Hoy, Madrid 2007, páginas 208-209.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Esta tesis de Gustavo Bueno deja en evidencia a quienes sostienen que la escolástica española es el precedente del marginalismo. Pues si el marginalismo sostiene una Economía donde los juicios de valor han de quedar en suspenso, y reniega de los equivalentes en nombre de la utilidad subjetiva, ¿qué tiene que ver todo eso con la filosofía moral en la que se encuadraban esos intercambios justos, dentro de la tradición escolástica? Evidentemente, no puede considerarse más que como una interpretación sectaria.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Un cordial saludo,
&lt;br /&gt;
José Manuel Rodríguez Pardo.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Zarpax nazi.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Teoría Política :: RE: El Gran Jardín del Edén.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13217#13217</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=15&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;José Mª Rodríguez Vega&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Valor para nosotros.&lt;br /&gt;
Publicado: Lun Feb 08, 2010 9:00 am (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Efectivamente, Bueno señala &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;quot;la importancia de la percepción sensible para la propia vida por una razón de mera supervivencia&amp;quot;...&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;
Suponiendo a un &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt; accidentalmente en el desierto de Túnez y muerto de sed, no sería el valor &amp;quot;intrínseco&amp;quot; (trabajo socialmente necesario entrañado en la botella de agua) lo que pagaría por ella nuestro objetivista &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt;, sino lo que el morito le pidiese según su propio criterio o &amp;quot;percepción sensible&amp;quot; de la escasez de agua en la boca del sediento &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt;.
&lt;br /&gt;
Pues es muy cierto que &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;quot;si no tuviéramos constancia de nuestra situación en el entorno y de los objetos que nos rodean, no podríamos ni dar un paso, seríamos peor que ciegos&amp;quot;&lt;/span&gt;. El resto también es cierto, por eso &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;quot;es más importante, por lo tanto, que nuestros propioceptores y nuestras sensaciones cinestésicas funcionen a pleno rendimiento&amp;quot;&lt;/span&gt; a la hora de pagar la botella, que no guiarnos por el &amp;quot;valor&amp;quot; objetivo del socialismo fracasado que, como no tenía ni mercado no podía tener ni precios. Habían anulado la única manera que tenían de tener &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;quot;constancia de nuestra situación en el entorno y de los objetos que nos rodean&amp;quot;...&amp;quot;para poder sobrevivir en el mundo&amp;quot;&lt;/span&gt;. Así les fue.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;quot;Pero ello no supone encarecer hasta el máximo la subjetividad&amp;quot;&lt;/span&gt; ¡Claro que no! Lo que se encarece es la botella de agua, o mejor, el agua dentro de la botella. El morito tunecino tiene en sus manos al sediento &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt;, ya que él es un verdadero monopolio sujeto a la ley de &amp;quot;causa y efecto&amp;quot; con la que empieza Carl Menger su Teoría general del bien ( &lt;a href=&quot;http://www.eumed.net/cursecon/textos/menger/index.htm&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://www.eumed.net/cursecon/textos/menger/index.htm&lt;/a&gt; ).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;el Sensato escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;Sin embargo, Menger no habla en su texto de la situación descrita por Bueno en el primer párrafo. Habla simple y llanamente de la satisfacción de una necesidad.&amp;gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt; ¡Claro que sí! Pues eso es la economía antes que nada: satisfacción de las necesidades. Luego vienen las teorías supuestamente objetivistas a enturbiarlo todo. Menger se queda varado en el deseo del morito de esquilmar todo lo posible al purísimo &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt; y en la sed abrasadora de este &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt; perdido en el desierto de Túnez:&lt;a href=&quot;http://www.eumed.net/cursecon/textos/menger/3valor.htm&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;&amp;lt;Cuando la necesidad de un bien, dentro del espacio temporal a que se extiende la actividad previsora humana, es mayor que la cantidad de dicho bien dentro de este espacio de tiempo, los hombres se esfuerzan por satisfacer sus necesidades de la forma más completa que les es posible en la situación dada. Y precisamente de este esfuerzo en torno al bien en cuestión surge el impulso hacia la actividad descrita en páginas precedentes y que hemos designado como su economía. Ahora bien, el conocimiento de la anterior relación promueve la aparición de otro fenómeno, cuya más exacta comprensión tiene una decisiva importancia para nuestra ciencia. Nos referimos al valor de los bienes.&amp;gt;&lt;/a&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;el Sensato escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;...todos los seres vivos satisfacen sus necesidades.....Lo mismo diríamos de los hombres, pero ¿qué tiene que ver esa satisfacción de las necesidades con una actividad como la Economía Política?&amp;gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt; ¡Mucho y todo!
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pues es evidente que definir &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;quot;la economía por la satisfacción de una necesidad&amp;quot;&lt;/span&gt; es tanto como decirlo todo, porque &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;¿acaso al comprar una botella de agua en el desierto de Túnez no satisfago mi necesidad de aplacar mi imperiosa sed si no deseo morir por la falta de agua?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; Y el gran sensato, presa de su inmensa sensatez, nos contesta: &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;&amp;quot;Pues vaya perogrullada, que deja de lado todo el proceso de producción donde se generan los valores económicos&amp;quot;.&amp;gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y es que la verdad es a veces efectivamente muy perogrullesca, y deja el valor como aquello que surge en un cambio en el desierto al valorizar los sujetos la escasez del bien del agua. Ya que el valor -según Marx incluso, como el precio- se realiza en la venta, no en el &amp;quot;proceso de producción&amp;quot;, que allí lo que se producen no son &amp;quot;valores&amp;quot; sino mercancías o bienes aún no situados en el mercado (y que si son situados a destiempo para su posible venta pueden llegar a estar desprovisto de valor alguno futuro. 
&lt;br /&gt;
¿Qué valor podría tener para nuestro &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt; perdido en el desierto una botella de agua situada en el &amp;quot;proceso de producción&amp;quot; situado en Oviedo o en la misma ciudad de Túnez cuando él se halla en ese desierto de Túnez a expensas del acuífero monopolista del morito? Nos hablarán ahora del &amp;quot;costo&amp;quot; del transporte y etc., pero si nuestro morito puede no nos cobrará los costos, sino su antojo mientras sepa que el sediento &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt; tiene suficientes euros para pagar si no quiere morir de sed.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Evidentemente, los &amp;quot;valores&amp;quot; (costos) dentro del &amp;quot;proceso de producción&amp;quot; también existen para el productor, como pudiera ser por ejemplo el plástico para la fabricación de las botellas de agua, o la botella de vidrio o plástico misma para su llenado de agua... Pero el morito no vende el agua en la ciudad de Túnez o de Oviedo, sino en medio del desierto. Si no fuera así sería el morito el que se vería obligado a bajar el precio del agua so pena de morir de hambre, ya que en Oviedo el agua es &amp;quot;estimada&amp;quot; en mucho menos que en el desierto de Túnez.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Por otra parte, si es en el &amp;quot;proceso de producción donde se generan los valores económicos&amp;quot;, no vemos como y parta qué sirve eso de &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;&amp;quot;la importancia de la percepción sensible (estética estimativa) para la propia vida es mucho mayor -para nosotros- que la que pueda tener la profundidad inodora de un teorema de geometría proyectiva&amp;quot;&lt;/span&gt; si al final nos compramos un automóvil inseguro y que no funciona... Pudiendo, nadie se compra lo peor y más caro, sino lo mejor y más barato... Ningún  &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt; muerto de sed se comprará en el desierto -si puede- una botella de agua vacía o un Audi..., (tan tontos no los creemos) se comprará una botella llena de agua al precio que pida el morito, y lo que pague..., ese será su precio y su valor, porque es así como la ha valorizado. No el que supuestamente se &amp;quot;genera en el proceso de producción&amp;quot;..., ya que suponiendo al &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt; forrado de euros y muerto de sed, y si la botella llena de agua fresca vale en Túnez 2 euros y el transporte hasta el desierto vale 5 euros, su hipotético valor debería ser de 7 euros, ni uno más ni uno menos..., pero el morito que no ama precisamente a los infieles católicos &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negras&lt;/span&gt; pide el muy aprovechado 15 euros... Está muy claro que si nuestro &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;pata negra&lt;/span&gt; no es muy tonto pagará esa suma y lo que se tercie rápidamente por una botella de agua para así aplacar su imperiosa sed. Ese es su valor pues que es así, ya que la percepción sensible (estética estimativa) del sediento para la propia vida es mucho mayor aquí que cualquier otra consideración.
&lt;br /&gt;
La economía no se da en el &amp;quot;proceso de producción&amp;quot; (aunque en este proceso de producción hay a su vez también unos &amp;quot;cambios&amp;quot;) sino en el mercado, en el cambio mercantil. Se produce para cambiar, no se cambia para producir, y se cambia para vivir y para nada más. Ya me he cansado. Adiós.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.eumed.net/cursecon/textos/menger/3valor.htm&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;&amp;lt;Por tanto, aquel fenómeno vital que llamamos valor de los bienes brota de la misma fuente que el carácter económico de estos últimos, es decir, de la antes descrita relación entre necesidad y masa de bienes disponible [2]. La diferencia entre ambos fenómenos radica en que el conocimiento de aquella relación cuantitativa impulsa por un lado nuestra actividad previsora y, con ello, los bienes que se hallan en esta relación se convierten en objetos de nuestra economía, es decir, en bienes económicos. Por otro lado, este conocimiento nos lleva a la conciencia de la significación que tiene para nuestra vida o, respectivamente, para nuestro bienestar, el poder disponer de cada cantidad parcial concreta [3] de la masa de bienes que poseemos. De este modo, los bienes que se encuentran en la relación antedicha adquieren valor para nosotros [4]..&amp;gt;&lt;/a&gt; (Ed. Unión editorial, pág. 173).
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Mi foro está aquí: &lt;a href=&quot;http://forodespaa.creatuforo.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://forodespaa.creatuforo.com/&lt;/a&gt;  
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¡Visítanos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Teoría Política :: RE: El Gran Jardín del Edén.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13216#13216</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Más tergiversaciones del insensato&lt;br /&gt;
Publicado: Sab Feb 06, 2010 11:25 am (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Estimados amigos:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Se está cociendo en el horno la gran flor del chumbo. Pero mientras, señalemos algunas tergiversaciones más del insensato, para ilustración de las masas:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Gustavo Bueno escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;«la importancia de la percepción sensible (estética estimativa) para la propia vida es mucho mayor que la que pueda tener la profundidad inodora de un teorema de geometría proyectiva» (Gustavo Bueno. &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;El fundamentalismo democrático&lt;/span&gt;, pág. 70-71) &lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Carl Menger escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;«La significación que la satisfacción de una necesidad tiene para nosotros no tiene su medida en nuestro capricho, sino, por el contrario, en la significación -independiente de nuestro capricho- que la satisfacción de una necesidad tiene para nuestra vida o nuestro bienestar» (Carl Menger, &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;Principios de economía política&lt;/span&gt;, pág. 207)&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Vemos que en el primer texto Gustavo Bueno señala la importancia de la estética (la percepción sensible) para la propia vida. Por una razón de mera supervivencia: si no tuviéramos constancia de nuestra situación en el entorno y de los objetos que nos rodean, no podríamos ni dar un paso, seríamos peor que ciegos. Es más importante, por lo tanto, que nuestros propioceptores y nuestras sensaciones cinestésicas funcionen a pleno rendimiento, que el conocimiento matemático, para poder sobrevivir en el mundo. Pero ello no supone encarecer hasta el máximo la subjetividad; al fin y al cabo, la subjetividad por sí misma no vale nada, salvo engranada en mecanismos grupales e &lt;a href=&quot;http://symploke.trujaman.org/index.php?title=Instituci%F3n&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;institucionales&lt;/a&gt; varios.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Sin embargo, Menger no habla en su texto de la situación de descrita por Bueno en el primero. Habla simple y llanamente de la satisfacción de una necesidad. Pero todos los seres vivos satisfacen sus necesidades: las plantas al chupar el agua de la tierra satisfacen su necesidad de alimento, los depredadores satisfacen su necesidad de proteínas cazando a otros animales, etc. Lo mismo diríamos de los hombres, pero ¿qué tiene que ver esa satisfacción de las necesidades con una actividad como la Economía Política? Definir la Economía por la satisfacción de una necesidad es tanto como no decir nada, porque ¿acaso al comprar un auto satisfago mi necesidad de tener un auto? Pues vaya perogrullada, que deja de lado todo el proceso de producción donde se generan los valores económicos. Y sobre todo vaya forma de destruírse a sí misma una teoría.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Un cordial saludo,
&lt;br /&gt;
José Manuel Rodríguez Pardo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
PD: Por cierto,  tras más de dos años de crisis, la vivienda nueva no ha bajado su precio, entre otras cosas porque los salarios (los equivalentes que el insensato no ve por ningún lado) de los españoles tampoco lo han hecho. ¿A quién pretende engañar el insensato?
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Zarpax nazi.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Teoría Política :: RE: El Gran Jardín del Edén.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13215#13215</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: El gran sofista manipulador e insensato&lt;br /&gt;
Publicado: Vie Feb 05, 2010 9:16 am (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Estimados amigos:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Antes de dejar aquí la gran flor del chumbo, conviene aclarar cómo razona el insensato. Comencemos con la cita que incluyó sobre el libro &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;El fundamentalismo democrático&lt;/span&gt;:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Gustavo Bueno escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;Sin embargo hoy cabe decir que Marx se equivocó en algunos presupuestos que él consideraba axiomáticos, como por ejemplo...&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Gustavo Bueno, &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;El fundamentalismo democrático&lt;/span&gt;, página 272.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Ahora veamos los «ejemplos» que señala Bueno:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;Gustavo Bueno escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;(1) Ante todo en su teoría de la alienación, según la cual la humanidad, precisamente al distribuir la propiedad de modo originario según clases antagónicas, se habría alienado. Es decir, con el Estado habría dejado de ser contingente esa desigualdad, y por tanto el Estado sería el acontecimiento histórico que habría consolidado más profundamente la alienación del Género Humano. Pero esta conclusión es de todo punto errónea, desde el punto de vista histórico. Sencillamente porque antes de esa alienación no había tampoco hombre histórico, sino hombre en sentido antropológico, en estado de salvajismo o de barbarie. Cuando el hombre comienza a ser lo que ha sido históricamente, está precisamente organizado en Estados políticos, que implican las desigualdades más escandalosas. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(2) La historiografía marxista convierte a la clase universal, al proletariado, en agente de la revolución, en «ese fantasma que recorre Europa». Pero hoy sabemos que tal fantasma no existe. Jamás hubo una tal unidad del proletariado internacional en el siglo XIX y XX, y porque hoy el proletariado mismo, como tal, ha desaparecido, al menos de los Estados del primer mundo. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(3) La dictadura del proletariado que ensayó la Unión Soviética no solamente fracasó estrepitosamente, sino que tuvo (al menos en cuanto «experimento») costes excesivos, más de cincuenta millones de asesinatos.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(4) Fue errónea y sin sentido la condenación de cualquier filosofía realista o materialista que enseñara la imposibilidad de borrar la desigualdad, «porque lo que hace falta es cambiar al mundo y no solo conocerlo, como la filosofía ha hecho hasta ahora». Esta tesis famosa es, sin embargo, de todo punto errónea: desde Platón los filósofos quisieron cambiar el mundo, pero había que determinar qué caminos eran posibles o deseables. Y lo que los filósofos habían hecho hasta entonces no era tanto intentar conocer lo que es el hombre, sino intentar infructuosamente determinar qué caminos eran posibles y cuáles eran imposibles&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Gustavo Bueno, &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;El fundamentalismo democrático&lt;/span&gt;, páginas 272-273.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Los cuatro errores que Bueno le atribuye a Marx o al marxismo (de hecho, justo una línea más arriba, Bueno habla de «el proyecto de Marx y de Lenin», lo que el insensato omite de forma sofística) son: 1) La teoría de la alienación, que parece calcada de la de San Pablo, 2) El proletariado como clase universal por encima de los Estados, 3) El fracaso de la URSS, que Marx no llegó a conocer y sobre la que nada escribió (lo que más se acerca es precisamente su crítica al comunismo planificado desde el Estado, que aparece en los &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;Manuscritos&lt;/span&gt; de 1844) y 4) La Tesis 11 sobre Feuerbach.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Nada se dice ahí de la teoría de la plusvalía, ni del análisis del modo de producción capitalista de &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;El Capital&lt;/span&gt;, ni de la visión materialista de la Historia, que es precisamente de lo que yo hablo. Las cuatro críticas que realiza Bueno a Marx, que por cierto yo suscribo al cien por cien, no invalidan otros tramos de la doctrina. No deja de ser curioso que el insensato se dedique a recortar, retorcer y manipular sofísticamente las tesis de Bueno como si fueran dogmas de fe adaptados a sus pensamientos subjetivos, comparándolos a su vez con sucesivos dogmas de otros autores de su gusto subjetivo. Para mí ni Bueno ni ningún autor constituyen dogmas de fe. No me dedico a recortar las citas de nadie para dejarlas a mi gusto y reafirmarme en mis subjetivos pensamientos. &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;Sic transit gloria mundi&lt;/span&gt;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pronto, como digo, la gran flor del chumbo: Von Mises.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Un cordial saludo,
&lt;br /&gt;
José Manuel Rodríguez Pardo.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Zarpax nazi.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>España :: CABALLO LOCO.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13214#13214</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=15&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;José Mª Rodríguez Vega&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: CABALLO LOCO.&lt;br /&gt;
Publicado: Jue Feb 04, 2010 11:10 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 0&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;&lt;a href=&quot;http://forodespaa.creatuforo.com/caballo-loco-temas1150.html?highlight=#1150&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;Caballo loco&lt;/a&gt; el fraternal, el solidario, ha hablado:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;&amp;quot;No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas o un extranjero que vive en algunas de las ciudades de tu país, págale su jornal ese mismo día, antes de que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal&amp;quot;, leyó el presidente, que se ha declarado laico.
&lt;br /&gt;
Además, pidió &amp;quot;velar por la buena integración por quienes han venido a trabajar y a convivir a nuestros países&amp;quot; y &amp;quot;por aquellos que (...) pasan hambre y miseria en tantos lugares de la tierra, como las personas que viven en Haití, y cuyo infortunio nos ha movido a hacer un gran ofrecimiento de solidaridad&amp;quot;.&amp;gt;&lt;/span&gt;( &lt;a href=&quot;http://es.noticias.yahoo.com/10/20100204/tes-oestp-eeuu-espana-oracion-7c25e9c.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://es.noticias.yahoo.com/10/20100204/tes-oestp-eeuu-espana-oracion-7c25e9c.html&lt;/a&gt; ).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¿Qué será eso de &amp;quot;la buena integración&amp;quot;? ¿Se debe referir a llevar todos el fantasmal burka? Este Caballo loco, en su afán por desmontar el &amp;quot;protergo&amp;quot; del Estado según le dicta su neoliberalismo y su Amo, está dispuesto a salvar a toda la humanidad metiéndola entera en España para así perdernos del todo a nosotros: las cadenas se rompen siempre por el eslabón más débil.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¡Qué buena persona que es este imbécil! (Podría bajar el sueldo a sus lacayos y dejar de meter funcionarios parásitos a porrillos!) Menudos hipócritas (con perdón de Hipócrates).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pero mejor: podría dimitir y dejar de estropear a la Nación aunque con eso acabásemos de reírnos.¡Donde estás..., Oh, General Mena!!!
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Ahora y después de apoyar la persecución contra los católicos y los crucifijos junto con sus amiguitos los infames de IU, hecha &amp;quot;plegarias&amp;quot; en un lugar yankee..., lugar de la bandera ante la cual no se levantó en su momento... este botarate más loco que una brújula en el Polo Norte náuseas da, pues sólo busca y sólo buscaba el voto... Pero ya lo sabíamos. Todos lo sabíamos.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Encima está convencido el muy ignorante de esto que dice:&amp;lt;&amp;quot;España ya fue en el pasado ejemplo de convivencia entre las tres religiones del libro: judaísmo, cristianismo e islam y hoy defiende en el mundo la tolerancia religiosa, el respeto a la diferencia, el diálogo, la convivencia de las culturas, la alianza de civilizaciones&amp;quot;.&amp;gt;
&lt;br /&gt;
¡Rediós! &lt;a href=&quot;http://www.facebook.com/group.php?gid=112222550545&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;María, Madre de la Humanidad!!&lt;/a&gt; Zopencus Caballo loco sanctus ora pro nobis!! La tierra no es de nadie, salvo del viento!!
&lt;br /&gt;
Tenemos al presidente más loco de toda Europa (¡que ya es decir!) que aún predica eso de &amp;quot;la convivencia de las culturas, y la alianza de civilizaciones&amp;quot;.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Mentiras a go-gó para los infames crédulos de este pueblo de mierda. Caballo loco ni conoce a Sanchez Albornoz ni a Maillo Salgado como demuestra la patraña esa de la supuesta convivencia entre &amp;quot;judaísmo, cristianismo e islam&amp;quot;...Que se lo diga a Fernando de Aragón!! el émulo del sabio de Maquiavelo. 
&lt;br /&gt;
Un asco nuestro &amp;quot;for president&amp;quot; que sólo es émulo para botarates y fofos profetas de pacotilla... Un buen presidente para unos buenos imbéciles!
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
(Felipe Maillo Salgado: En general: &lt;a href=&quot;http://www.tesisymonografias.net/maillo-salgado/1/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://www.tesisymonografias.net/maillo-salgado/1/&lt;/a&gt;
&lt;br /&gt;
Y en concreto sobre la convivencia supuesta de las tres &amp;quot;culturas&amp;quot;: &lt;a href=&quot;http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/ceclm/ARTREVISTAS/Toletum/tol33/toletum33_porresreflexiones.pdf&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/ceclm/ARTREVISTAS/Toletum/tol33/toletum33_porresreflexiones.pdf&lt;/a&gt; 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y de Sánchez Albornoz, aparte de su España un enigma histórico, ver en concreto &lt;a href=&quot;http://books.google.es/books?id=okhFEBjINLkC&amp;amp;printsec=frontcover&amp;amp;dq=De+la+Andaluc%C3%ADa+isl%C3%A1mica+a+la+de+hoy&amp;amp;source=bl&amp;amp;ots=Lm4M_Mpsni&amp;amp;sig=GvGj-WC5itG6E0n6GIp3JAcVfUQ&amp;amp;hl=es&amp;amp;ei=KCtrS42ACtTNjAfO3Y3-BQ&amp;amp;sa=X&amp;amp;oi=book_result&amp;amp;ct=result&amp;amp;resnum=1&amp;amp;ved=0CAcQ6AEwAA#v=onepage&amp;amp;q=&amp;amp;f=false&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;&amp;quot;De la Andalucía islámica a la de hoy&amp;quot;&lt;/a&gt; Ed. Rialp. Madrid 1998.)
&lt;br /&gt;
...............
&lt;br /&gt;
Para autoflagelarse uno con la &amp;quot;convivencia&amp;quot; de las tres culturas: &lt;a href=&quot;http://www.islamyal-andalus.org/bd/index.php?option=com_content&amp;amp;view=article&amp;amp;id=74:hombres-de-luz-ii-volver-a-ser-lo-que-fuimos-&amp;amp;catid=59:bibliografia&amp;amp;Itemid=150&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://www.islamyal-andalus.org/bd/index.php?option=com_content&amp;amp;view=article&amp;amp;id=74:hombres-de-luz-ii-volver-a-ser-lo-que-fuimos-&amp;amp;catid=59:bibliografia&amp;amp;Itemid=150&lt;/a&gt;
&lt;br /&gt;
................
&lt;br /&gt;
Hasta las verdades evidentes pierden con Caballo loco toda su importancia, pues oró pro nobis diciendo que...:&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;&amp;quot;la lengua en la que por primera vez se rezó al Dios del Evangelio en esta tierra&amp;quot;&amp;gt;&lt;/span&gt;. ¡Qué bonito! A buena hora se acuerda este Caballo loco de que Colón plantó el pendón de Castilla y de España no sólo con su &amp;quot;ora pro nobis&amp;quot;, sino con su toma de la tierra, afirmando espada en mano esa tierra no como propiedad del viento, sino como propiedad -el nomos- de sus majestades los Reyes católicos. ¡Por tanto la tierra no es del viento, sino de quién la toma!, so paleto.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Esta es la corrupción de la imbecilidad, y de la Nación española podrida e imbecilizada, del santo pueblo imbecilizado y con el vector ascendente por los suelos y hecho polvo..., &lt;a href=&quot;http://www.fgbueno.es/gbm/gb2010fd.htm&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;ya que efectivamente, todo esto de la desintegración de España no se fundamenta en los partidos políticos, sino en el dictamen mismo del pueblo soberano que se entrega al juego de esos partidos, es decir, a la partitocracia,,,,,,dándole su voto mayoritario.....&amp;gt;&lt;/span&gt; (página 339)&lt;/a&gt; ¡¡Imbéciles, imbéciles!!
&lt;br /&gt;
Nunca como hasta hoy estuvo tan claro que el pueblo no es hoy el que recibe la ideología de sus dirigentes o &amp;quot;representantes&amp;quot;, de la llamada clase dominante, sino que ocurre al revés, que son estos representantes los que sabiendo y adivinando la ideología del pueblo -ya archiformada, pues siempre hay algo previo- se la revierten más condensada y clara que nunca:&lt;a href=&quot;http://www.fgbueno.es/gbm/gb2010fd.htm&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;EL pueblo, al votar mayoritariamente a un partido o a unas leyes, no hará, en pleno subjetivismo, sino votarse a sí mismo. Y en este sentido podría subscribirse la sentencia de Mirabeau:&amp;quot;Cada pueblo tiene el gobierno que se merece&amp;quot;.&amp;gt;&lt;/span&gt;(pág.  394)&lt;/a&gt; ¡Yo lo subscribo: cada pueblo tiene la mierda que se merece!
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Mi foro está aquí: &lt;a href=&quot;http://forodespaa.creatuforo.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://forodespaa.creatuforo.com/&lt;/a&gt;  
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¡Visítanos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
</description>
</item>
<item>
	<title>Teoría Política :: RE: El Gran Jardín del Edén.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13213#13213</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=15&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;José Mª Rodríguez Vega&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Valor y precio...?&lt;br /&gt;
Publicado: Jue Feb 04, 2010 4:49 pm (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Si &amp;quot;está en las mercancías&amp;quot; -en ese &amp;quot;lugar&amp;quot;- es que está &amp;quot;dentro&amp;quot; de las mercancías, o por fuera, al rededor de ellas..., y como por fuera lo que hay son cosas que nada tienen que ver con esa mercancía, está sin lugar a dudas &amp;quot;adentro&amp;quot;, y &amp;quot;adentro&amp;quot; es lo mismo que &amp;quot;entrañado&amp;quot;... El valor está. pues, en las &amp;quot;entrañas&amp;quot; de las mercancías según San Marx (lo dijese o no, que no es cosa de que yo vaya ahora a averiguar)... Y no es eterno..., claro que no..., pero es &amp;quot;perenne&amp;quot; a las mercancías mismas, que es lo que dije yo:&lt;/span&gt;&lt;table width=&quot;90%&quot; cellspacing=&quot;1&quot; cellpadding=&quot;3&quot; border=&quot;0&quot; align=&quot;center&quot;&gt;&lt;tr&gt; 	  &lt;td&gt;&lt;span class=&quot;genmed&quot;&gt;&lt;b&gt;zarpax escribió:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;	&lt;tr&gt;	  &lt;td class=&quot;quote&quot;&gt;&amp;lt;Aquí Marx supone que las mercancías tienen siempre un valor perenne...(&amp;quot;su&amp;quot; valor...entrañado).&amp;gt;&lt;/td&gt;	&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;&lt;span class=&quot;postbody&quot;&gt; 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Para nada he hablado yo de que ese valor fuese un...&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;quot;un valor eterno e inmutable&amp;quot;&lt;/span&gt;. Eso se lo saca de la manga este mago tan &amp;quot;sensato&amp;quot; que nunca manipula nada de nada y que todo lo entiende con suma perfección.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Quedamos pues que el valor de las mercancías es &lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;&amp;quot;perennis&amp;quot;&lt;/span&gt;, esto es=&amp;quot;Continuo, incesante, que no tiene intermisión...Que vive más de dos años&amp;quot;...perennis a la mercancía, la cual no existe siempre.
&lt;br /&gt;
Bueno..., vivan lo que vivan, los valores varían...&amp;quot;sometidos ahora a la &amp;quot;la variación de la propia producción&amp;quot;...
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
O sea que un valor X -primario- varía según varían otros valores A, B, o C -secundarios, etc.-, dados no en Marte, sino en la producción (esto es, en el mercado)...¿A distancia? ¿La influencia es a distancia -metafísica-, o es esta influencia cosa de los costes? No puede ser de ninguna manera por el hecho de que las mercancías sean ahora más caras que mañana como afirman los economistas &amp;quot;burgueses&amp;quot;...¡imposible!
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El resto es lo mismo: un lío conceptual de uno que parece no haberse ni ojeado nada de la economía más elemental, pues si los precios de ese hipotético automóvil bajan (porque otros automóviles son &amp;quot;mejores&amp;quot; o cuestan menos &amp;quot;tiempo&amp;quot;), la trasmisión del nuevo valor a los de &amp;quot;restos de serie&amp;quot; (mermándolos) es a distancia y altera su valor antiguo del &amp;quot;trabajo social necesario&amp;quot; sito en ellos (&amp;quot;entrañados&amp;quot; y no en las nubes: &amp;quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;está en las mercancías&lt;/span&gt;&amp;quot;, dice el sensato) con el que fueron fabricados... Y el ejemplo es muy malo porque ni falta que hace que los automóviles sean &amp;quot;mejores&amp;quot;... Es muy curioso que este gran economista crea que &lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;&amp;quot;esa superación y mejora no tiene lugar en el mercado bajando precios, sino previamente en la producción de un modelo mejor en menos tiempo.&amp;quot;&amp;gt;&lt;/span&gt; (???), ¿mejor a qué? ¿No es esto una estimación subjetiva? ¡como si eso no fuera debido a unas valoraciones menores que dan lugar a una bajada de los precios de los bienes secundarios!.., cuando es de todos sabido que cuando no hay demanda (subjetiva siempre, por las crisis o por lo que sea) los precios caen, porque por otra parte bajan también los precios de los costos...&amp;quot;en la producción&amp;quot;, de los valores secundarios o terciarios. Evidentemente a veces ocurre que sin bajar los costos en la producción caen, sin embargo, por la ausencia de demanda, los precios en el mercado y hay entonces pérdidas.
&lt;br /&gt;
Y es evidente que la competencia altera el nivel de precios, ya que el monopolio, por ejemplo, incide en los precios de las mercancías puestas a la venta encareciéndolas, etc., al limitar o controlar la oferta. Si la competencia entre concesionarios no ha rebajado su precio del automóvil tampoco lo bajará ni lo subirá el sistema del monopolio y este gran economista supersensato no pondrá ninguna objeción política a ellos. En lugar de pensar en cosas complejas podría pensar en las arenas de la playa o en las almendras o naranjas españolas cuyos precios están por lo suelos gracias a la competencia californiana y de otros lugares foráneos que las hacen superabundantes.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Sobre el valor -que no se &amp;quot;percibe por los sentidos&amp;quot; (lo único que perciben los sentidos es el precio)-, me remito a la concepción de Carl Menger: Principios de economía política. Unión editorial 1997. Cap. III. Para Menger el valor no es &amp;quot;inherente&amp;quot; a las mercancías, ya que depende de las valorizaciones subjetivas y su &amp;quot;precio de mercado&amp;quot; (ambas cosas son factores temporales), es decir: su &amp;quot;JUSTO&amp;quot; precio. Tampoco el valor de dos o más mercancías -en sentido objetivo- es nunca &amp;quot;equivalente&amp;quot;. NO existe eso. La prueba está en que un pisito teniendo el mismo valor entrañado o &amp;quot;socialmente necesario&amp;quot; (???) vale menos ahora que antes de la crisis actual y que esto no puede ser debido a que hayan &amp;quot;aparecido otros modelos que lo superan y mejoran&amp;quot;..., como dice el sensatísimo, pues se trata en nuestro ejemplo del mismo pisito. Los pisos bajan porque no se venden. Desde el momento en que se vendiesen por haber liquidez y si fuesen  asu debido tiempo escasos, subirían.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Cualquier productor sabe que si de lo que él produce hay mucho, la cosa tiende a valer cero y dejará de producirla. Sólo ignora esto la romántica sensatez que por lo visto no consume nada de nada ya que no &amp;quot;estima&amp;quot; nada de nada de tan supremamente objetivo que es.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Sobre el precio véase de Menger su Cap.V...(por ejemplo). 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-style: italic&quot;&gt;Iustum pretium... in quadam aestimatione consistit!&lt;/span&gt; (Santo Tomás).
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Dice Gustavo Bueno:&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;&amp;quot;la importancia de la percepción sensible (estética estimativa) para la propia vida es mucho mayor que la que pueda tener la profundidad inodora de un teorema de geometría proyectiva&amp;quot;&amp;gt;&lt;/span&gt; (Gustavo Bueno. &lt;a href=&quot;http://www.fgbueno.es/gbm/gb2010fd.htm&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;El fundamentalismo democrático, pág. 70-71&lt;/a&gt;) Cotéjese eso con esto de Carl Menger:&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;La significación que la satisfacción de una necesidad tiene para nosotros no tiene su medida en nuestro capricho, sino, por el contrario, en la significación -independiente de nuestro capricho- que la satisfacción de una necesidad tiene para nuestra vida o nustro bienestar.&amp;gt;&lt;/span&gt; (Op. cit. Pág. 207)
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y lo &amp;quot;independiente de nuestro capricho&amp;quot; es lo subjetivamente objetivo. pues nadie desea mandrágora o conium maculatum u adelfa para alimentarse.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Esperemos que esta vez se meta los insultos por donde le quepan! Parece mentira que un filósofo tan grande como tú, dedique su tiempo a un enano vulgar como yo. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Te estás haciendo famoso y llenando de mierda por mi roce... ¡Animo! que acabarás ridiculizándote una vez más.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Mi foro está aquí: &lt;a href=&quot;http://forodespaa.creatuforo.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://forodespaa.creatuforo.com/&lt;/a&gt;  
&lt;br /&gt;

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¡Visítanos!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
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	<title>Teoría Política :: RE: El Gran Jardín del Edén.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13212#13212</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=11&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;J.M. Rodríguez Pardo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: Abstracciones&lt;br /&gt;
Publicado: Jue Feb 04, 2010 10:03 am (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Estimados amigos:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El insensato, preso de su subjetivismo, pregunta que dónde está el valor del trabajo socialmente necesario. Pues evidentemente en las mercancías, pero no por ello es un valor eterno e inmutable. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Es un valor abstracto pero sometido a la variación de la propia producción. El valor de un automóvil recién llegado al concesionario no es el mismo que cuando ese mismo automóvil es ofrecido como resto de serie, sencillamente porque han aparecido otros modelos que lo superan y mejoran. Claro que esa superación y mejora no tiene lugar en el mercado bajando precios, sino previamente en la producción de un modelo mejor en menos tiempo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Así, la clave no es que la competencia entre concesionarios haya rebajado su precio, que ese es un error propio del necio, que como dijo Machado piensa que son iguales el valor y el precio. El precio no es más que una manifestación empírica de un valor que es abstracto, al igual que la multa de tráfico es una manifestación empírica de una ley abstracta sobre la circulación de carreteras. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Un cordial saludo,
&lt;br /&gt;
José Manuel Rodríguez Pardo.
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Zarpax nazi.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
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	<title>Teoría Política :: RE: El Gran Jardín del Edén.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13211#13211</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=15&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;José Mª Rodríguez Vega&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;

Publicado: Jue Feb 04, 2010 9:30 am (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;Ya...¿Y el &amp;quot;valor resultante del trabajo socialmente necesario&amp;quot;, donde está?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
¿En las nubes o en las mercancías?
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Mi foro está aquí: &lt;a href=&quot;http://forodespaa.creatuforo.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://forodespaa.creatuforo.com/&lt;/a&gt;  
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	<title>Economía :: La estimación sensible.</title>
	<link>http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?p=13210#13210</link>
	<description>Autor: &lt;a href=&quot;http://nodulo.trujaman.org//profile.php?mode=viewprofile&amp;u=15&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;José Mª Rodríguez Vega&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Asunto: La estimación sensible.&lt;br /&gt;
Publicado: Jue Feb 04, 2010 9:23 am (GMT 1)&lt;br /&gt;
Tema Respuestas: 0&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="postbody"&gt;&lt;a href=&quot;http://forodespaa.creatuforo.com/viewtopic.php?p=1198#1198&quot; target=&quot;_blank&quot; class=&quot;postlink&quot;&gt;Valor o precio y precio justo, cambio entre equivalentes, trabajo socialmente necesario... Todo esto -en tanto materialidad terciogenérica sublime- es lo que se nos muestra aquí en esta maravilla de la &amp;quot;objetividad&amp;quot; y la concordancia entre la materia primogénerica y las locas materialidades segundogenéricas o caprichos subjetivistas&amp;quot;... de los &amp;quot;especuladores&amp;quot;, de los tontos que están dispuestos a pagar 104,3 millones de dólares por esto:&lt;span style=&quot;font-weight: bold&quot;&gt;&amp;lt;Una estatua de Giacometti bate el récord en una subasta.&amp;gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
&lt;br /&gt;_________________&lt;br /&gt;Mi foro está aquí: &lt;a href=&quot;http://forodespaa.creatuforo.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://forodespaa.creatuforo.com/&lt;/a&gt;  
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