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Libro "En defensa de España", por Abascal y Gustav

 
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Autor Mensaje
Pedro Insua Rodríguez



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MensajePublicado: Sab Nov 29, 2008 12:36 pm    Título del mensaje: Libro "En defensa de España", por Abascal y Gustav Responder citando

Estimados contertulios:
Acaba de publicarse el libro En defensa de España. Razones para el patriotismo español, por la Editorial Encuentro.
En Libertad Digital http://findesemana.libertaddigital.com/en-defensa-de-espana-1276235854.html sacan publicado el siguiente extracto:

Cita:
NOVEDAD EDITORIAL
En defensa de España
Por Santiago Abascal y Gustavo Bueno

En el presente España, como nación soberana, está amenazada desde diversos frentes. En efecto, hacia ella dirigen sus acciones determinados grupos políticos (o parapolíticos) cuyo propósito es el de causar daño a España (en su singularidad política) con el fin último de acabar con su existencia (globalmente considerada).

(...) la amenaza realizada por esos grupos no se dirige (o no sólo) contra aspectos institucionales, desarrollados en el seno de la nación española (contra el rey o la monarquía, contra el gobierno, contra los empresarios, contra el ejército o la policía, contra la fiesta nacional, etc.), sino que las amenazas se dirigen contra España, contra su existencia como nación política y en tanto que tal (así, por ejemplo, la "fiesta nacional" es atacada muchas veces, no por lo que tiene de espectáculo cruel, sino por lo que tiene de nacional; incluso diríamos que es atacada al contemplar en ella el alineamiento perfecto entre la crueldad y lo español). España, para estos grupos, representa en fin un mal con el que hay que acabar, siendo así que tales grupos manifiestan explícitamente su animadversión contra la esencia de España, sea como fuere que la definan, y anuncian de múltiples maneras su pretensión de acabar con su existencia.

Amenazas formales y amenazas materiales

Por eso, hay que distinguir entre las amenazas que recaen sobre España por lo que ésta representa en los programas de esos grupos –hablaríamos así de amenazas formales– de aquellas otras amenazas –digamos materiales– que le puedan sobrevenir (...) como sociedad política o antropológica en general (...) Por ejemplo, no es lo mismo la amenaza que pueda representar para España el calentamiento global que la amenaza que representa el yihadismo (por más que José Luis Rodríguez Zapatero haya alguna vez sugerido, sin tener en cuenta esta distinción, que aquella amenaza es más grave que ésta porque produce más víctimas anuales). Mientras que la amenaza del calentamiento global no está dirigida contra España por lo que ésta singularmente representa (de hecho ni siquiera se puede hablar de amenaza en sentido propio, sino más bien análogo, pues la naturaleza no es un sujeto que profiera propósito de amenaza alguno), sí se dirige explícitamente como amenaza contra España el yihadismo: grupos yihadistas han anunciado, en reiteradas ocasiones, dirigir sus acciones contra España con el propósito de acabar con su existencia al representar ésta la "tragedia de al-Andalus". Igualmente, la gripe aviar o la enfermedad de las vacas locas pueden representar una amenaza para España, pero serían amenazas materiales, distintas de la que representaría la amenaza de un ataque con ántrax por parte de un grupo terrorista.

Amenazar la esencia de España (o de algún atributo suyo) no tiene por qué suponer amenazar su existencia

(...) entre las amenazas dirigidas contra España hay que distinguir entre aquellas que van dirigidas contra su esencia de aquellas que van dirigidas contra su existencia, pues dirigir amenazas contra la esencia de España, según ésta se conciba, no tiene por qué suponer amenazar su existencia. Así, por ejemplo, se puede amenazar a España, desde el comunismo, por ser (esencialmente) un país capitalista (un "estado burgués"), pero ello no implica amenazar su existencia; al contrario, se pretende, desde esa amenaza, salvar la existencia de España por entender que el capitalismo terminaría por arruinar su existencia. La amenaza iría dirigida contra el capitalismo en España, pero no contra España en sí, cuya unidad se trataría de salvaguardar para convertirla, vía revolucionaria ("dictadura del proletariado"), en un "estado socialista" (otra cosa es que lo que termine siendo ruinoso sea el comunismo).

Distinto sería el sentido de las amenazas si éstas vinieran dirigidas desde el anarquismo, pues éstas estarían motivadas por la esencia estatal de España (por ser España un estado, entre otros), y por tanto aquí sí amenazar su esencia supondría también amenazar su existencia como sociedad política (y es que amenazar a España en tanto que sociedad política es amenazarla formalmente en su existencia).

La amenaza contra España también supone la amenaza contra sus partes, pero no al revés

En ese sentido, las amenazas dirigidas contra la existencia de España se dirigen también contra sus partes (es imposible amenazar al todo sin amenazar a sus partes regionales, municipales, personales, etc.), lo cual no quiere decir que por amenazar a las partes ello suponga amenazar también a España. Es más, a veces las amenazas que se pueden dirigir contra las partes buscan, precisamente, el bien –y no el mal– del todo, en este caso, de España. Por ejemplo, a veces las amenazas dirigidas contra un gobierno buscan el bien de la nación y no su ruina (¡Abajo el gobierno, viva la Nación; "¡Para que viva la Nación, debe morir Luis XVI!", que dijo Robespierre). Sin embargo, si se amenaza a un gobierno o al rey o a cualquier otro ciudadano porque representa a la nación, entonces la amenaza involucra a todas las partes de la nación, y no sólo al gobierno o al rey (aunque sólo sea éste el que éste explícitamente amenazado). Durante el franquismo la lucha antifranquista mantuvo cierta ambigüedad mientras el régimen permanecía (ambigüedad que se aclaró durante la transición), porque mientras que parte del antifranquismo procuraba el bien de España con el intento de liquidación del régimen, otra parte, confundiendo al régimen franquista con España (y, en ese sentido, tragándose la propia propaganda franquista), procuraba terminar con España atacando al régimen franquista (el magnicidio etarra contra Carrero Blanco en 1973, del que muchos se alegraron neciamente, iba, naturalmente, en esta dirección).

Del mismo modo, las amenazas dirigidas recientemente contra el Rey, por parte del republicanismo catalanista, buscan terminar con la existencia de España, y no sólo contra la monarquía en España.

(...)

España, amenazada formal y explícitamente en su existencia

(...) si acaso es discutible que España esté en peligro, lo que no se puede discutir de ningún modo es que España está formalmente amenazada en su soberanía por determinados grupos políticos y parapolíticos. Y es que mientras que estar en peligro es un concepto relativo (dependiente de la diferencia de potencial entre los grupos), el concepto de amenaza es absoluto (independiente de esa relación de potencial), pues la amenaza ya está presente (no ya tanto su solvencia) en cuento que es declarada por el grupo que amenaza (y ello al margen de que el grupo amenazado crea estarlo o no). (...)

El secesionismo, amenaza formal y explícita

Sin duda España está amenazada en su existencia por grupos secesionistas.

Todo grupo (partido, sindicato, etc.) nacionalista fraccionario, desde el Partido Nacionalista Vasco hasta Andecha Astur, defiende la idea de la disolución de España (la propia negación de su existencia es ya, de hecho, una amenaza para la misma), en cuanto que defienden la constitución nacional de lo que no son sino partes de la Nación español. Una nación, la española, cuya existencia, desde tales grupos, o es negada sin más, o es concebida como una superestructura política imperial residual con la que definitivamente hay que acabar.

Así, estos grupos, si bien no amenazan directamente la soberanía española (y es que ni siquiera la reconocen como existente), sí representan una amenaza indirecta (no por ello menos grave, quizá más), al buscar, y a ello dirigen su actividad política, que una parte de la nación española pase a ser reconocida como un todo nacional, lo que directamente implicaría, si este fin se consuma, la fragmentación y ruina de la nación española. El solo no-reconocimiento de la soberanía nacional española (...) pone ya en marcha tales fines, promovidos en el seno de dichos grupos.

La mera existencia de estos grupos, en definitiva, representa ya una amenaza formal para la nación española.


NOTA: Este texto es un extracto editado del libro de SANTIAGO ABASCAL y GUSTAVO BUENO EN DEFENSA DE ESPAÑA. RAZONES PARA EL PATRIOTISMO ESPAÑOL, que acaba de publicar la editorial Encuentro.

Saludos,
Pedro Insua
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Santiago Armesilla Conde



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MensajePublicado: Sab Nov 29, 2008 12:56 pm    Título del mensaje: Responder citando

Te me adelantaste. Aún así, yo pongo lo que aparece en la web de la Editorial Encuentro:

Cita:
En defensa de España
Razones para el patriotismo español


AUTOR: Santiago Abascal, Gustavo Bueno Sánchez

ISBN: 978-84-7490-943-2
COLECCIÓN: Ensayo
PÁGINAS: 208
MEDIDAS: 15x23 cm
PVP: 15.00 €
DESCRIPCIÓN:



La Fundación DENAES, para la Defensa de la Nación española, ha elaborado este texto institucional en el que cumplidamente ofrecemos, del modo más abierto pero también más exhaustivo posible, todo el bagaje argumental e ideológico que da sentido e inspira tanto nuestra razón de ser como la diaria actividad que desarrollamos con un primordial objetivo: rescatar y fomentar desde la sociedad civil el conocimiento y la reivindicación de la Nación Española y de la realidad histórica, política, social y cultural a la que ésta ha estado durante siglos inseparablemente unida. Es imprescindible destacar que no cabe confundir soberanía nacional y soberanía popular (concepto de origen rousseuaniano y de estirpe plebiscitaria ---de plebe---, contractualista), como en cierto modo hace la Constitución del 78, del mismo modo que no cabe reducir la Nación al Pueblo. En efecto «Pueblo» designa, ante todo, a una muchedumbre viva que, en el presente, es concebida como capaz de expresar su voluntad política («voluntad general») mediante el sufragio; pero la «Nación» no sólo designa al Pueblo que vive en ella, sino también a los muertos que la constituyeron y mantuvieron, y a los hijos que todavía no han empezado a vivir, pero que ya están, sin embargo, contemplados en los planes presentes dirigidos al mantenimiento futuro de la Nación. Por eso, el pueblo no puede decidir, y menos aún una parte suya, sobre la Nación española, aunque sí puede, si las divergencias entre sus componentes son muy fuertes, hacer inviable la recurrencia de la Nación, lo que implicaría a su vez la dispersión de la propia muchedumbre popular, y con ello su ruina. Tiempos como los que ahora vivimos, tan necesitados de un patriotismo sano y desacomplejado para beneficio de la sociedad en su conjunto, añaden al extenso entramado argumental que sigue un matiz de urgencia que quizá en otras épocas no hubiera tenido. Y es que de su aplicación, de su asimilación al menos por el conjunto de ciudadanos depende, entendemos, salvar finalmente la unidad y la salud hoy amenazadas de la Nación española.


Por cierto, gran portada.
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Pedro Insua Rodríguez



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MensajePublicado: Sab Dic 13, 2008 12:25 pm    Título del mensaje: Reseña Responder citando

Estimados contertulios:
Gran reseña de Carmelo López-Arias, en el Semanal Digital, del libro En Defensa de España concibiéndolo, creo que con toda justicia clasificatoria, como alegato:

Cita:
UNA OBRA ÚNICA

Documentado alegato por España de Santiago Abascal y Gustavo Bueno

Carmelo López-Arias

Somos la nación más antigua de Europa y el Estado que antes se consolidó, pero la sostenida manipulación de los separatismos ha hecho que libros como éste sean imprescindibles.


La palabra alegato, en su sentido más noble, es la que mejor conviene a esta obra. La segunda acepción que ofrece la Real Academia proviene del mundo del derecho: "Escrito en el cual expone el abogado las razones que sirven de fundamento al derecho de su cliente e impugna las del adversario". Y eso exactamente nos ofrecen Santiago Abascal y Gustavo Bueno Sánchez En defensa de España: argumentos en favor de su derecho a ser y existir, y argumentos que deshacen las falacias de quienes se lo niegan.

Pero van más allá de una mera crítica al nacionalismo, teórica y práctica. Formulan una auténtica sustanciación del patriotismo español, que no debería ser necesaria en el país más viejo de Europa, pero que se ha hecho imprescindible. La propaganda nacionalista, por antihistórica e incoherente que resulte, ha hecho mella más allá de las filas separatistas. Muchos compatriotas, ante un silencio académico, político y mediático que ha durado décadas, se enfrentan a los hijos de Sabino Arana y Enric Prat de la Riba con poco más que su sentimiento de ser españoles y su voluntad de seguir siéndolo. Y eso está bien, pero hacen falta razones incluso cuando se tiene la razón. Tal hueco es el que cubre En defensa de España. No es que sea el primer libro que lo hace, pero nos atreveríamos a decir que sí es el más sistemático, estructurado y exhaustivo.

La misma presentación del volumen aclara su paternidad. Abascal (activo militante del PP vasco, ex concejal en Llodio, diputado autonómico, presidente de la Fundación Defensa de la Nación Española y colaborador de El Semanal Digital) y Bueno (director del Centro de Estudios de DENAES y profesor de Historia de la Filosofía Española en la Universidad de Oviedo) dan nombre a un trabajo colectivo que debe mucho a la inspiración de Ricardo Garrudo y al borrador inicial redactado por Pedro Insua Rodríguez, trabajo que se prevé vaya actualizándose en sucesivas ediciones de la obra en un intento de dar continuidad a esta defensa de España en función de las circunstancias que lo requieran, que evolucionan en el tiempo.

Un planteamiento que agota el tema

Por ahora se articula en 107 tesis que responden a una veintena de preguntas: desde si existe España, o cómo definir "la nacionalidad histórica", a una explicación de lo que suponen el federalismo o el "patriotismo constitucional", pasando por una exposición detallada de las amenazas que pesan sobre España (internas formales tácitas, internas formales explícitas y externas formales tácitas) y peligros como la balcanización o la islamización. Todo, agrupado en tres grandes capítulos sobre la existencia, la esencia y la defensa de España.

Esos 107 epígrafes son variados en su concepto y hacen la lectura muy fluida: uno sostiene un argumento en positivo y el siguiente rebate un argumento contrario, o tras una aclaración histórica nos llega una afirmación de corte cuasi-filosófico. Y en cada una de ellas, una cita extensa de quienes han amado a nuestro país o de quienes, siendo españoles, lo han odiado, o bien de textos legales o referencias históricas que abarcan de la Edad Media a las controversias decimonónicas.

A los autores les mueve un principio capital: procurar una defensa puramente sentimental de España sólo lleva al enfrentamiento sentimental, "que sólo se resuelve con la fuerza de los sentimientos opuestos", situación harto indeseable. Por tanto es el esfuerzo de racionalidad lo más destacado de estas páginas, junto a transmitir la conciencia de que la defensa es imprescindible: "Es indiscutible el que España está amenazada", sostienen y justifican para quienes se escudan en el optimismo con objeto de rehuir la lucha.

Al señalar enemigos, Abascal y Bueno nos hacen también reparar en algunos que pasan desapercibidos: el federalismo como supuesta solución inocua a los separatismos, el panfilismo que cree posible integrar a partidos como PNV, CiU o ERC o un cierto europeísmo que busca la inocente disolución de los Estados nacionales en aras de la unidad superior.

Aunque la obra admite un enriquecedor debate sobre ciertos puntos que provienen de posicionamientos filosóficos concretos, en su conjunto resulta difícil discrepar de cómo se ha planteado y cómo se ha resuelto esta "defensa de España". Estamos de enhorabuena con su aparición, y con una deuda de gratitud a sus autores.


Saludos,
Pedro Insua
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Pedro Insua Rodríguez



Registrado: 09 Oct 2003
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MensajePublicado: Lun Ene 05, 2009 6:28 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados contertulios:
Nueva reseña sobre el libro en
http://www.hispanidad.com/libros/critica.aspx?ID=943


Cita:
En defensa de España. Razones para el patriotismo español
Una aproximación objetiva a la historia


Autor: Santiago Abascal y Gustavo Bueno
Editorial: Ediciones Encuentro
Número de páginas: 204
Fecha publicación: 29/12/2008




Una aproximación objetiva a la historia
Hacía tiempo que no encontraba un libro cuyo título refleje tan fielmente el contenido. En efecto, con “En defensa de España”, Santi Abascal y Gustavo Bueno se proponen, precisamente, dar “razones para el patriotismo español”. Razones que si bien podemos encontrar estructuradas en tres apartados (“Sobre la existencia de España”, “Sobre la esencia de España”, “Sobre la defensa de España”), podemos apreciar que brotan con fuerza de un corazón apasionado, lo cual explica que en ocasiones se acumulen datos, razones, citas históricas y doctrinales de manera un tanto deshilvanada.

Probablemente esto se deba a que el autor principal del libro es Santi Abascal, político que a la “temeridad” de militar en el PP del País Vasco (con todo lo que esto implica de peligro para la propia vida, como por desgracia atestiguan tantos militantes vilmente asesinados) une el “sinsentido” de trabajar en el plano cultural desde la sociedad civil, apartándose de la habitual competición por el puesto y las prebendas oficiales. No es de extrañar, por tanto, que alguien que arriesga tanto su vida como su carrera política por España lleve a ésta en su corazón, y que quiera compartir con sus compatriotas las razones que explican ese amor a la Patria común.

Comienza dando fe de la existencia de España, no sólo como Estado reconocido en la escena internacional sino como nación histórica y política. Existencia de España que sólo desde el sectarismo puede negarse o desconocerse. Una aproximación objetiva a la historia demuestra que España como nación histórica existe desde hace siglos, y que muchos de los acontecimientos en los que los nacionalismos periféricos se basan para defender la ruptura nacional o bien son mitos o bien responden a causas diferentes de las que nos quieren hacer creer. Así sucede, por ejemplo, en el caso de Cataluña y la caída de Barcelona en 1714, durante la guerra de Sucesión: a pesar de ser el origen de la Diada (“fiesta nacional de Cataluña” según el Estatuto de Autonomía) y celebrarse como la conquista de Cataluña por parte de España, en realidad no es más que episodio de una guerra entre españoles para dirimir quién debía heredar el trono de España, si el archiduque Carlos de Habsburgo o Felipe de Borbón.

Una vez sentada la existencia de España, indagan cuál es su esencia. Coincidiendo con mucho de lo afirmado en el libro (España es católica, España es europea, España pertenece a la Comunidad Hispánica), a mi modo de ver es la parte más débil del libro, quizá debido a la metafísica que subyace a la misma.

De acuerdo con la filosofía clásica, la esencia de una cosa (aquello que la hace ser como es) es lo que le permite existir. Es decir, para poder existir algo debe, previamente ser. Y, si deja de ser lo que es, no puede seguir existiendo, porque sería algo distinto. En cambio, en algún momento parece que para los autores del libro España puede cambiar su esencia y seguir existiendo como España, en aplicación de una metafísica que prima la existencia por encima de la esencia.

Es más, a mi modo de ver dar prioridad a la esencia de España (por tanto, también a la de sus partes) es una de las mejores armas para combatir el nacionalismo disgregador. Y es que el nacionalismo, en la medida en que necesita construir una identidad nacional desde el poder (por eso siempre es intervencionista), debe privilegiar aquel factor identitario que permita presentar su región como nación diferente de España, pero al precio de olvidar el resto de factores culturales que conforman la identidad de esa región. Por volver con el ejemplo catalán: si lo que define a la nación catalana es la lengua, la acción política debe privilegiar todo lo relativo a la lengua, con el resultado de acabar subvencionando cualquier manifestación cultural en lengua catalana, aunque el contenido de la misma sea completamente ajeno a la tradición catalana.

Esta metafísica lleva a los autores a sostener, por ejemplo, que “amenazar a la esencia de España no tiene por qué suponer amenazar su existencia”. Ahora bien, imaginemos que por algún fenómeno dejara de haber españoles, subsistiendo todo el patrimonio histórico-artístico de España, y la península ibérica pasara a ser habitada por treinta millones de chinos. ¿Podríamos seguir hablando de la existencia de España? En mi opinión, esta pregunta sólo puede responderse de forma negativa.

La última parte del libro, en mi opinión, es la más lograda. En ella se trata de la defensa de España, para lo cual en primer lugar se señalan las amenazas a ésta. Es particularmente interesante el tratamiento que hacen los autores de las amenazas presentes contra la nación española, tanto las explícitas, como los nacionalismos separatistas (valga el pleonasmo) como las amenazas internas tácitas (el buenismo, el panfilismo, el ingenuo autoengaño que despreciando las amenazas a España incapacita para la defensa de la patria). Asimismo, abordan la amenaza yihadista, que si bien en este momento no causa demasiado peligro, está latente en la reivindicación de grupos radicales que pretenden islamizar España (considerar la islamización, por cierto, implica en el fondo considerar que un atentado grave a la esencia de España puede afectar a su existencia; contrariamente a lo sostenido en sede teórica, el buen sentir de los autores les lleva a considerar que un hipotético triunfo de las tesis islamistas sería letal para España, pues ese nuevo Al Andalus sería algo completamente diferente a ésta).

Y para hacer frente a las amenazas, un renovado patriotismo, que no es el hueco patriotismo constitucional. Conocer nuestra historia, justificar racionalmente el amor a España, y trabajar activamente en su defensa. Dando la batalla cultural, aportando razones.

Pablo Nuevo


Saludos,
Pedro Insua
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Pedro Insua Rodríguez



Registrado: 09 Oct 2003
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MensajePublicado: Lun Ene 05, 2009 6:33 pm    Título del mensaje: Responder citando

Y un comentario -más que reseña-, hoy en La Razón por parte de Vidal-Quadras.

Cita:
Aleix VIDAL-QUADRAS

España, nuestra libertad
4 Enero 09

El surgimiento de la Nación constitucional española en 1812 marcó el comienzo del fin de los privilegios estamentales y de los fueros territoriales que impedían el crecimiento económico y que sometían a la población a la explotación de oligarquías ociosas Una de las iniciativas más meritorias y útiles surgidas de nuestra sociedad civil en tiempos recientes ha sido sin duda la creación y posterior consolidación de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, que preside el diputado autonómico vasco Santiago Abascal y en cuyo patronato figuran conocidas figuras del mundo académico, empresarial, político y periodístico. La Fundación DENAES, acróstico con el que se la conoce y que la ha popularizado, ha publicado hace pocas semanas un libro titulado «En defensa de España: razones para un patriotismo español», en el que de manera clara, precisa, documentada y contundente, demuestra que España como Nación se encuentra seriamente amenazada en su misma existencia, sobre todo por fuerzas internas a la propia Nación. La lectura de este breve pero intenso texto de denuncia y a la vez alegato en favor de la pervivencia de España, pone ante nuestros ojos la magnitud del absurdo en el que hemos vivido instalados durante treinta años y que cada día nos aproxima un paso más al desastre. Nuestra historia desde que se cerrara el pacto de la Transición en 1978, será estudiada en el futuro con incredulidad y asombro y como uno de los casos de ceguera colectiva más notorios jamás acaecidos en el devenir de un país occidental avanzado. Porque, en efecto, cuesta creer que un sistema político diseñado para proporcionar a sus ciudadanos estabilidad, seguridad y paz, permita que operen en su seno aprovechando todas las ventajas y derechos que el propio sistema contempla, a grupos organizados que proclaman que su propósito principal es la destrucción del orden establecido y la disolución de la matriz nacional que le da sentido y sustento. Si a este hecho disparatado se añade la circunstancia de que estos partidos y sectores sociales desleales y agresivos representan apenas una décima parte del cuerpo electoral nacional, lo inaudito de la situación adquiere tintes esperpénticos. La Fundación DENAES es implacable en su análisis de este fenómeno sorprendente que reúne equilibradamente mezclados los peligrosos ingredientes del masoquismo, la irresponsabilidad, el acomplejamiento, la debilidad, el oportunismo, la pusilanimidad y la ignorancia. Así, los errores, las renuncias y las capitulaciones se han ido multiplicando y superponiendo hasta tejer una malla tan tupida y viscosa que romperla se ha convertido en una hazaña sólo al alcance de héroes o en el resultado previsible de una catástrofe de tales proporciones que obligue a los españoles a despertar del letargo en el que vegetan y que los pone a merced de sus más porfiados enemigos. Me limitaré citar dos ejemplos que ilustran elocuentemente la riqueza argumental desplegada por la Fundación DENAES en su ensayo en defensa de España. Suele aceptarse mansamente que los nacionalismos de raíz étnico-lingüística, como el catalán o el vasco, son movimientos progresistas y que aquellos que se les oponen demuestran encontrarse inmersos en la reacción más retrógrada. Sin embargo, la realidad es exactamente la contraria. El surgimiento de la Nación constitucional española en 1812 marcó el comienzo del fin de los privilegios estamentales y de los fueros territoriales que impedían el crecimiento económico y que sometían a grandes capas de la población a la explotación de oligarquías ociosas. Por tanto, la reclamación del regreso a una España fragmentada en nacioncillas inventadas quebrando la igualdad de los españoles ante la ley, signo inequívoco de modernidad ilustrada, constituye un retroceso inaceptable y un empobrecimiento general en lo material y en lo moral. Los reaccionarios, los arcaicos, los carcas, son obviamente los nacionalistas, no los patriotas españoles. Otro desenfoque notable lo suministra esa idea aberrante en virtud de la cual los particularismos secesionistas encarnan los valores del pluralismo por lo que poseen un plus democrático y que, en consecuencia, los que nos resistimos a sus maniobras disolventes carecemos de sensibilidad democrática y destilamos un desagradable tufillo dictatorial. De nuevo la verdad es diametralmente opuesta. Los totalitarios, los que se apresuran a aplastar los derechos fundamentales de los individuos en los terrenos lingüístico y cultural allí donde ejercen el poder son los nacionalistas, mientras que los genuinos campeones de los principios de la sociedad abierta militan en el campo constitucional español y propugnan la unidad y la cohesión de una Nación de ciudadanos en contraste a la agregación de tribus afanosamente perseguida por los Carod, Mas, Ibarretxe y Quintana de turno. A los dos grandes partidos supuestamente nacionales se les va agotando el tiempo para recuperar la lucidez y el coraje necesarios para detener e invertir el proceso de voladura de una de las Naciones más antiguas y admirables del planeta. En tanto no llega este momento glorioso, la Fundación DENAES hace muy bien en recordarles el artículo 30 de nuestra maltrecha Constitución, de acuerdo con el cual todos los españoles tenemos el deber y el derecho de defender a España. Todos, conviene no olvidarlo.


Saludos,
Pedro Insua
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Lun Ene 05, 2009 9:54 pm    Título del mensaje: Metafísica Hispanidad Responder citando

Estimados amigos:

La reseña que nos aporta Pedro Insua nos muestra bien a las claras las coordenadas absolutamente metafísicas del periódico Hispanidad, aparte de una ideología un tanto difusa. Fijémonos:

Cita:
podemos apreciar que brotan con fuerza de un corazón apasionado, lo cual explica que en ocasiones se acumulen datos, razones, citas históricas y doctrinales de manera un tanto deshilvanada.


No se puede comenzar la reseña de forma más desafortunada, pues si por algo se caracteriza el libro es por enumerar de forma sistemática cuestiones fundamentales para definir España: su existencia, su esencia, sus amenazas. Y lo que el autor de la reseña denomina como datos deshilvanados no son otra cosa que ejemplos y razones que explican las teorizaciones. En suma, argumentos para quienes quieren defender España pero carecen de ellos. Mal comienzo.

Es más, esta afirmación tan curiosa no se puede equilibrar con el elogio a la labor de Santiago Abascal, al menos doctrinalmente hablando. Sobre todo si los argumentos para explicar el motivo de la publicación de este libro son tan peregrinos como «llevar a España en el corazón». Pero los etarras también llevan a su Euskal Herria en el corazón, por lo que estamos todos empatados. Y con tanta psicología barata, de defender a España bien poquito.

Cita:
Una vez sentada la existencia de España, indagan cuál es su esencia. Coincidiendo con mucho de lo afirmado en el libro (España es católica, España es europea, España pertenece a la Comunidad Hispánica), a mi modo de ver es la parte más débil del libro, quizá debido a la metafísica que subyace a la misma.

De acuerdo con la filosofía clásica, la esencia de una cosa (aquello que la hace ser como es) es lo que le permite existir. Es decir, para poder existir algo debe, previamente ser. Y, si deja de ser lo que es, no puede seguir existiendo, porque sería algo distinto. En cambio, en algún momento parece que para los autores del libro España puede cambiar su esencia y seguir existiendo como España, en aplicación de una metafísica que prima la existencia por encima de la esencia.


Por lo tanto, Dios existe. Es el argumento ontológico de San Anselmo: la esencia implica la existencia. Pero esencia y existencia no pueden considerarse desligadas, y menos aún como entidades eternas e inmutables. España puede seguir existiendo pese a que se caracterice su esencia por otras cuestiones históricas: comenzó siendo un Estado imperialista en la Edad Media, que se consolidó como Imperio universal tras el descubrimiento de América. En el siglo XIX, la acción combinada de la derecha extravagante y la izquierda liberal produjeron la transformación de ese Imperio en un conjunto de naciones políticas cuya esencia es precisamente la lengua española, esto es, la Hispanidad que da nombre al periódico donde se publica la reseña. ¿Qué tiene de metafísico todo esto? Nada. Es materialismo en estado puro.

Cita:
Es más, a mi modo de ver dar prioridad a la esencia de España (por tanto, también a la de sus partes) es una de las mejores armas para combatir el nacionalismo disgregador. Y es que el nacionalismo, en la medida en que necesita construir una identidad nacional desde el poder (por eso siempre es intervencionista), debe privilegiar aquel factor identitario que permita presentar su región como nación diferente de España, pero al precio de olvidar el resto de factores culturales que conforman la identidad de esa región. Por volver con el ejemplo catalán: si lo que define a la nación catalana es la lengua, la acción política debe privilegiar todo lo relativo a la lengua, con el resultado de acabar subvencionando cualquier manifestación cultural en lengua catalana, aunque el contenido de la misma sea completamente ajeno a la tradición catalana.


Todo lo contrario: dar prioridad a la esencia aporta argumentos al nacionalismo disgregador de catalanes y vascos. ¿Acaso no existe «en esencia» la Cataluña independiente o el Euskal Herria en el que Adán balbució sus primeras palabras en eusquera? Pensar que privilegiar un elemento como la lengua acabará por destruir al propio nacionalismo es ser muy ignorante: precisamente, en el momento que sólo se hable catalán en Cataluña y no español, no será posible decir que haya algo común a España en Cataluña.

Cita:
Esta metafísica lleva a los autores a sostener, por ejemplo, que “amenazar a la esencia de España no tiene por qué suponer amenazar su existencia”. Ahora bien, imaginemos que por algún fenómeno dejara de haber españoles, subsistiendo todo el patrimonio histórico-artístico de España, y la península ibérica pasara a ser habitada por treinta millones de chinos. ¿Podríamos seguir hablando de la existencia de España? En mi opinión, esta pregunta sólo puede responderse de forma negativa.


Pero quienes están presos de la metafísica esencialista más acusada son los autores de Hispanidad, pues ¿en qué sentido los presuntos chinos seguirían siendo chinos y no españoles, una vez que hayan asimilado la lengua y el patrimonio histórico y artístico de España? Evidentemente, si en España nos ponemos a hablar chino mandarín, entonces seguramente dejaríamos de ser españoles y nos encontraríamos bajo la órbita del Imperio del Centro, pero ese no es el caso que plantea Hispanidad. De hecho, las posiciones que defiende el autor de Hispanidad son las propias de organizaciones encuadradas en lo que denominaríamos como «derechas no alineadas», tipo Democracia Nacional, quienes consideran que la inmigración, por sí misma, es un ataque a la identidad de España. Pero la inmigración hispanoamericana no puede considerarse un ataque a la identidad española, en tanto que es un momento más de los constantes flujos migratorios que se han producido entre España e Hispanoamérica desde hace más de quinientos años. Sólo desde una metafísica esencialista ligada además a una derecha no alineada, con connotaciones racistas, podrían defenderse semejantes tesis. No digo que Hispanidad sea un periódico racista, ni mucho menos, pero las tesis que señala el autor de la reseña entroncan con esas posiciones.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Rubén Álvarez Arias



Registrado: 01 Feb 2004
Mensajes: 98
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Mar Ene 06, 2009 2:35 am    Título del mensaje: Responder citando

Cita:
Ahora bien, imaginemos que por algún fenómeno dejara de haber españoles, subsistiendo todo el patrimonio histórico-artístico de España, y la península ibérica pasara a ser habitada por treinta millones de chinos. ¿Podríamos seguir hablando de la existencia de España? En mi opinión, esta pregunta sólo puede responderse de forma negativa.



Si dejara de haber españoles, es decir, si la nacionalidad española fuera inexistente sería porque la soberanía y España misma han dejado de existir. Luego no podría subsistir ningún "patrimonio" como el autor nos propone y no podemos imaginarnos el caso.

Sería como imaginar que Numancia continuaba poseyendo un patrimonio propio aún después de no quedar ni un solo numantino. Cosas de la archimetafísica.
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Pedro Insua Rodríguez



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MensajePublicado: Lun Ene 19, 2009 10:09 pm    Título del mensaje: Responder citando

Esta noche a las 22:45 hs en Libertad Digital TV, Santiago Abascal habla del libro "En Defensa de España":http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/beta/notasdeprensa.html/santiago_abascal_visita_esta_noche_ld_libros/

Saludos,
Pedro Insua
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Pedro Insua Rodríguez



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MensajePublicado: Mar Feb 17, 2009 10:25 pm    Título del mensaje: Responder citando

A continuación otra reseña del libro En Defensa de España en Periodista Digital:

Cita:
En defensa de España

Inmaculada Sánchez Ramos

16.02.09 @ 22:05:51. Archivado en Política, Sociedad

Acabo de terminar de leer el libro editado por Ediciones Encuentro cuyo título es el de este artículo. El libro es un estudio llevado a cabo por la Fundación para la Defensa de la Nación Española y, en particular, los autores son Santiago Abascal y Gustavo Bueno, Presidente y Director de estudios, respectivamente, de dicha fundación.

Como ensayo que es, el texto persigue el objetivo de proveer datos para demostrar que España es una gran nación, una nación indiscutible, pese a que ahora esté discutida. Los autores dan datos, argumentos y razones para probar, inequívocamente, que España es una nación con independencia de que sea o no sentida como tal por alguno de sus nacionales.

Utilizo los términos demostrar y probar, ya que el texto no es un texto emotivo basado en sentimientos, en lo simbólico y en definitiva en lo que atañe a la esfera de la sensibilidad, sino que el texto, como hemos indicado, constituye un ensayo y, por tanto, es de investigación, de estudio, de corte intelectual, si bien, por su objetivo pedagógico, es divulgativo, sin, por ello, perder el rigor.

Introduce los conceptos de nación histórica y de nación política. Provee los datos históricos que muestran al lector, el nacimiento de la nación española, tanto cuando lo hizo como nación histórica, como cuando lo hizo como nación política. Exponen la existencia de un conjunto de activos que compartimos los españoles como son: nuestra cultura, la vasta historia común, la gesta española, y, en definitiva, ese patrimonio colectivo que hemos generado entre todos. Patrimonio que constituye nuestro bagaje, nuestra patria, nuestro lugar común, sin ser propiedad en exclusiva de ninguno de sus miembros y siéndolo de todos, a modo de comunidad de bienes.

Por último, expone, claramente, los síntomas- o más bien las obviedades - que muestran que la nación española está actualmente amenazada.

En definitiva, el texto nos dota de razones para el patriotismo español como indica el co-título de la obra. Léanla, hoy día, se hace imprescindible equiparnos de solidez argumental
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