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Cine y Filosofía polí­tica

 
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Autor Mensaje
Antonio Muñoz Ballesta



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 194
Ubicación: Mazarrón (España)

MensajePublicado: Dom Sep 26, 2004 12:01 am    Título del mensaje: Cine y Filosofía política Responder citando

Estimados foristas,

En todas las grandes películas se tratan los temas centrales del Hombre, del Mundo y de Dios. Pero las grandes películas históricas se desarrollan, por lo general, en la Historia política del pasado más o menos reciente. Hoy la película premiada en San Sebastián es un caso ejemplar.
Varios temas de la filosofía política están presente en ella: la Guerra de resistencia de los Kurdos, la Guerra de Irak contra Sadam Hussein que había gaseado a los kurdos, etc.

Cita:
CONCHA DE ORO
"Las tortugas pueden volar", la sed de estar informados

El filme narra cómo los habitantes de un campo de refugiados entre Irán y Turquía buscan una antena parabólica para estar informados sobre el inminente ataque de EE.UU. sobre Irak.


| 26 de septiembre

La película "Las tortugas pueden volar" (Turtles can fly), una coproducción irano-iraquí del director kurdo Bahman Ghobadi ambientada en los días antes de la guerra de Irak, se alzó el sábado con la codiciada Concha de Oro de la 52º edición del Festival de Cine de San Sebastián. La coproducción de Irán e Irak se destacó en días pasados como la preferida por la crítica.

La película danesa "Hermanos", de Susanne Bier, consiguió por su parte los galardones interpretativos, llevándose el premio al mejor actor Ulrik Thomsen y recayendo la Concha de Plata a la mejor actriz en Connie Nielsen.

El premio a la dirección se lo llevó la realizadora china Xu Jinglei por "Carta a una mujer desconocida", mientras que "Sueño de una noche de invierno", de Goran Paskalievic, ganó el Premio Especial del Jurado por "el modo en que evoca las trágicas consecuencias de un conflicto civil a través de la relación entre un sobreviviente y una niña autista".

El Premio Especial de la Crítica recayó sobre la argentina "Bombón, el perro" de Carlos Sorín, mientras que el de Fotografía se lo llevó Marcel Zyskind por su trabajo en la polémica película del británico Michael Winterbottom "Nueve canciones", en la que la música en directo y el sexo comparten protagonismo.

El director Ghobadi, nativo del Kurdistán iraní, narra en su película cómo los habitantes de un campo de refugiados situado en la frontera entre Irán y Turquía buscan con desesperación una antena parabólica para estar informados sobre el inminente ataque estadounidense sobre Irak.

La cinta muestra la angustia ante la proximidad de la guerra de un niño mutilado, que llega al campo desde otro pueblo acompañado por su hermana pequeña.

Los actores estadounidenses Jeff Bridges y Annette Bening también fueron galardonados en esta edición con este premio que concede el certamen en homenaje a toda una carrera.


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Antonio Muñoz Ballesta



Registrado: 11 Oct 2003
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Ubicación: Mazarrón (España)

MensajePublicado: Dom Feb 06, 2005 2:33 pm    Título del mensaje: El cine , el primer arma de la política democrática Responder citando

La política de propaganda nazi fue de las primeras en utilizar el cine para la propaganda política. Porque comprendió que para mantener el poder en la política de las nuevas democracias era necesario mantener continuamente a la opinión pública de " su lado". Y para conseguirlo necesitaba los medios de propaganda más " populares". El cine primero, y más tarde la televisión hace treinta años, han convertido al " control" de la opinión pública como la clave para mantener y conquistar el poder político en las democracias de Occidente y para derribar a los países contrarios a su ideología. El cine no se puede entender sin el análisis de la opinión pública. Ella es la que quita y pone gobiernos.

Atentamente,
Antonio
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Antonio Muñoz Ballesta



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 194
Ubicación: Mazarrón (España)

MensajePublicado: Sab Feb 12, 2005 5:11 pm    Título del mensaje: La naturaleza humana en el mejor cine Responder citando

La sociedad política tiene su curso y en dicho curso la naturaleza humana tiene mucho que decir. Santiago Navajas lo ha visto muy bien: C. Eastwood es el último de los clásicos: Eastwood a hombros de gigantes,Por Santiago Navajas :" A veces los lugares comunes son también verdades como puños; en este caso, que Eastwood es el último de los clásicos. Pero no lo es sólo porque coloque la cámara a la altura de los ojos, siguiendo el estilo invisible de puesta en escena de Howard Hawks, sino ante todo porque cree que mediante el arte se puede seguir investigando acerca de la naturaleza humana, intentando esclarecer las sombras y misterios de esos seres maravillosos y bárbaros que pueden llegar a ser, a veces al mismo tiempo, los humanos.

Frente a la banalidad de una postmodernidad adolescente y fatua, brillante pero vacía como una sesión de fuegos de artificio, Eastwood es un clásico porque cree que los conflictos irresolubles a los que se enfrentan sus personajes son reales, que no se pueden diluir ni deconstruir mediante jerga y retórica. Porque desde el planteamiento de sus películas permite reflexionar al espectador sobre la tragedia que se desarrolla ante sus ojos, sin imponerles una solución apriorística.

Frankie Dunn (Clint Eastwood) es un hombre complejo. Regenta un decadente gimnasio y hace ocasionalmente de entrenador y manager de boxeadores, asistido por Scrap (Morgan Freeman), un exboxeador con el que Dunn se siente en deuda. Pero hay una deuda que le lacera aún más: el alejamiento de su hija, a la que escribe todos los días infructuosamente. Asiste a misa diaria y le gusta discutir problemas teológicos con el sacerdote, al que exaspera. Un día aparece Maggie Fitzgerald (Hilary Swank), una camarera que tiene un sueño: convertirse en boxeadora profesional, y le pide que la entrene.

Innisfree es un lugar sagrado para los amantes del cine porque allí rodó John Ford El hombre tranquilo. En este pueblecito irlandés se bajó de un tren John Wayne, a la búsqueda del tiempo perdido entre las raíces de una cultura que se había trasplantado al nuevo continente. Innisfree es también el poema de Yeats que Frankie leerá a Maggie, a la que se resiste a entrenar.

¿Cómo un viejo machista, apasionado por el hedor de las lonas del cuadrilátero y el cuero golpeado hasta reventar, aprende a leer gaélico para recitar a un poeta exquisito? En esta película repleta de sangre, sudor y lágrimas no hay puntada suelta, aunque muchas de ellas no se acaban de resolver en el interior del propio film.

Pero Million Dollar Baby es más, mucho más. Es también una película sobre la heroicidad cotidiana de quienes persiguen unos sueños en los que nadie más que ellos creen; es una película sobre el esfuerzo y el sacrificio, sobre el respeto ganado a golpes. "El boxeo es algo antinatural: cuando aparece el dolor, en lugar de huir de él, tienes que aprender a dar un paso adelante", dice Scrap, el exboxeador tuerto que no pudo superar la pelea número 109. La pérdida de su ojo será una de las cicatrices que marcan el espíritu roto de Frankie.

Million Dollar Baby trata de tipos que perdieron su batalla más importante, pero Eastwood los trata como ganadores, sin piedad teñida de conmiseración y superioridad. Las lágrimas que podemos derramar por Maggie no son de lástima, sino de reconocimiento a una voluntad de hierro, a su tenacidad y determinación sin fisuras. Incluso se permite el lujo de ser una película enardecidamente feminista, para disgusto de los jerarcas de Hollywood (podemos imaginar su ceño fruncido contemplando las peleas de “chicas”) y las feministas de cuota y salón.

"Winners are simply willing to do what losers won’t", reza un cartel en el gimnasio de Frankie, detrás de la saca en la que comienza su entreno Maggie; y podría ser el lema también de los personajes de John Huston, al estilo de El hombre que pudo reinar o de Fat city (otra gran película de temática boxeística). No olvidemos que Eastwood hizo de Huston en Corazón blanco, corazón negro. Eastwood-Huston le explicaba lo que sigue a su escéptico guionista: "En el arte hay cientos de reglas; la clave está en saber cuales elegir".

El primer tramo, durante una hora y media, juega a ser una película de género, la típica de boxeo sobre el ascenso hacia el éxito desde la penuria y a través del sufrimiento. Los ecos de Rocky resuenan en las carreras por la playa al atardecer. La planificación de Eastwood es de todos modos magistral, con una coreografía minuciosa de los combates de boxeo, combinando la precisión del ballet con la contundencia de unos golpes que hacen salpicar de sangre la pantalla.

La interpretación coral es deslumbrante. Sobresalen Hillary Swank, una casi segura ganadora del Óscar, y ese rostro tallado de Eastwood, perfecto en el equilibrio entre la rudeza de su cuerpo de entrenador musculoso y la caracterización de viejo en declive, especialmente en la secuencia en la que sigue el combate de su anterior pupilo por televisión.

Pero es en el tramo final donde la película alcanza un nivel sublime. Los roces de los cuerpos y las miradas de Frankie y Maggie configuran una historia de amor fou filial en la que Frankie paulatinamente va revelando, bajo una apariencia rocosa, la fragilidad de un espíritu a punto de romperse. Encuentra en Maggie una segunda oportunidad para rehacer los errores de una vida, que lo han ido enrocando sobre sí mismo.

"Protégete siempre" es la máxima que le repite una y otra vez a su discípula, y en su despacho hay otro cartel con esta advertencia: "La valentía no es suficiente". Pero una de esas alternativas que te llevan a elegir irremediablemente entre lo malo y lo peor le conduce a un callejón sin salida. El sacerdote le advierte de que le podría llevar a la perdición total (una secuencia realizada en ¡una sola toma! porque Eastwood quería conseguir un instante de alta intensidad).

En la confluencia entre la moral y la religión se produce la revelación por parte de Eastwood del significado del nombre con que bautizó a su pupila-hija adoptiva: Mo Cusha, el secreto bello y terrible con el que se cierra la película de un gigante."


Million Dollar Baby. Director: Clint Eastwood. Intérpretes: Clint Eastwood, Hilary Swank, Morgan Freeman. Guión: Paul Haggis. Calificación: Imprescindible.


Atentamente,
Antonio
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Bruno Cicero Poo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 43
Ubicación: Santander

MensajePublicado: Lun Mar 07, 2005 12:06 pm    Título del mensaje: Responder citando

Hola a todos:

En su último mensaje Antonio Muñoz Ballesta se limita a hacer un (acertado) análisis estético de la triunfadora película Million Dollar Baby. A mi también me parece una gran película. Lo que no entiendo es la elección del foro de Filosofía y Cine para insertar su reseña. Me parece que su critica encajaría mejor en el foro de Cine.

Además Million Dollar Baby es una de esas películas de las cuales, sin mucho esfuerzo, pueden derivarse discusiones filosóficas. El problema es que Muñoz Ballesta no lo hizo en su mensaje. Para intentar mantener la reseña en este foro y no moverla al de cine podríamos derivar la discusion, aprovechando el exito en los Oscar de Mar Adentro, a una comparación entre la de Eastwood y la de Amenabar en tanto que ambas intentan decir algo acerca de la eutanasia. ¿Qué diferencias y similitudes hay en la visión que una y otra película dan al problema de la eutanasia?

Me parece que la cuestión así planteada si tiene sentido en un foro de Filosofia y Cine.

Un saludo.
Bruno
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Lun Mar 07, 2005 4:50 pm    Título del mensaje: Adentro del charco. Responder citando

Hola.

Lamento no haber visto aún la película de Almenabar (por venganza hacia la Farándula almodovariana), por tanto es muy posible que me equivoque de medio a medio. Sí que vi un largo documental sobre Ramón de Sampedro y de cómo fue hecha esa película, aparte de su fama y de lo discutido en estos foros, no tengo otras premisas...La que si conozco es el film de Eastwood.

Pues partiendo de eso, yo digo: que el manager de Million Dollar Baby va a misa cada domingo sin saber muy buen para qué, con lo que Eastwood nos adentra en una muy determinada moral, la moral católica, que se tiene aunque no se sepa ni cómo. Y al final -y para abreviar mucho- no puede menos de decidirse a practicar a su boxeadora pupila la eutanasía por cuenta propia, a “escondidas” y entre mil remordimientos...y va y se confiesa con el cura de semejante acto o disparate para luego desaparecer para siempre de los rumores del mundo y de la fama. Tal es el horror moral que ha cometido Frankie al dar prioridad a su particular ética.

Los eutanasiadores de Sampedro, no sólo no desaparecen, sino que lo predican a los cuatro vientos y están muy orgullosos (en su palurdismo labriego) de salir en la tele, de dar una “muerte digna” a una “vida indigna”, que, y por ello y en tanto sujeto operatorio, Ramón de Sampedro hacía desde luego muchas más operaciones que la Baby Dollar del Eastwood.
Están orgullosos y no van a misa: son unos bautizados laicos que saben mejor que nadie donde está la raya (trágica para Eastwood) entre el bien y el mal...Aquí no se esconden ni desaparecen avergonzados..., aquí buscan la fama y el aplauso del mundo y lo fácil de la muy ética lágrima...lágrima privada, particular...la lágrima de la <libertad> de ser cada cual aquello que mejor se le ocurre y antoja sin importar para nada <el mundo> ni las leyes. La película de Eastwood plantea el debate; la película de Almenabar ya lo ha resuelto. Somos así: más papistas que el Papa. Los católicos nos lutaranizamos cuando los luteranos se universalizan, se catolizan.
La película de Eastwood explica la truncación de una vida digna por la indigna tetraplegia y por la indigna eutanasia asistida y clandestina..., la película de Almenabar explica la ruptura de una vida operatoria considerada indigna (?), por la eutanasia asistida y pública (grabada en vídeo incluso) o el crimen inducido, disfrazados ambos de lo supremo aureolar: la “muerte digna” (que fue en la realidad una verdadera chapuza), la muerte digna y la digna eutanasia clínica por lo particular (?).
En el film de Eastwood todo es dignidad y superación de Frankie y Maggie hasta que entra el azar (de una banqueta en el ring)...en el film de Almenabar todo lo digno es indignante y la indignidad es digna pues jamás hay aquí azar...Todo es según el <yo lo creo>, según el supuesto deber de la ética privada del individualismo almodovariano y pequeñoburgués.
En la película de Eastwood la vida hacía el triunfo (de la púgil Maggie) acaba con el azar y la eutanasia clandestina asistida..., en la película de Almenabar tal vez no aparezca ni el azar del accidente de tráfico que causó la tetraplegia de Sampedro, azar que fue el comienzo de su “vida indigna”, no el final, de la enfermedad digna para dar paso a su muerte “digna”...En una se aplica la eutanasia sobre un gran fracaso por culpa de la fortuna..., en la otra se corta sin vergüenza alguna una vida que escribía incluso libros, pintaba, &c., y muy digna (como dice Bueno al final de su Bioética), para el logro pueril de una idea, idea seguramente inducida.

Todo al revés!


Si las dos han obtenido <Oscares> ello se debe, tal vez, a lo que presumiblemente nos espera a todos: el gerentocidio discriminado ante el abandono del Estado del bienestar, para que vayamos haciéndonos a la idea.
Yo al Eastwwood le daría otro Oscar más..., y al Almenabar le quitaría el Oscar que le han dado y le aplicaría la eutanasia cinematográfica: ni un duro de las arcas públicas para semejante inmoralidad.

Cuando vea el film español (en casa) ya veré si me he equivocado en mi juicio. Ahí queda. Adiós.
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Rufino Salguero Rodríguez



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 88
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Mar Mar 08, 2005 2:20 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados foristas:
Suscribo, en general,las palabras de Rodríguez Vega, y eso que no ha visto la película de Amenábar. Por eso aporto algunas precisiones:
Sampedro no tuvo un accidente de tráfico, sino que se pegó una leche al arrojarse desde un acantilado al mar: cuando llegó al suelo no había agua. La escena sí aparece en la película, como contraste de la vitalidad de la juventud del personaje frente a la "indignidad" de su vida actual. Lo significativo es que es salvado de morir ahogado por un amigo y, la película, Sampedro afirma que "tendría que haber muerto allí".
Estoy totalmente de acuerto con José María en que la película de Amenábar resuelve el problema y la de Eanstwood lo plantea. Aunque Aménabar diga una y otra vez que la película es un "canto a la vida", hay, al menos, dos planteamienos en la película que nos indican a qué vida se está refiriendo:
Uno es el tratamiento del personaje que interpreta Belén Rueda: personaje ficticio que no se atreve a matar a Sampedro y tampoco a terminar con su vida, aún sabiendo que tiene una enfermedad degenerativa. El final supone un castigo por su "cobardía", pues, se diría, al fin y al cabo, todos tenemos que morir y más vale morir lúcidamente que no ser un cadáver andante, que es en lo que se convierte este personaje. Como contraste está la "lucidez" y "valentía" de Sampedro y la maternidad y vida "plena y feliz" de la amiga de Belén Rueda.
El segundo es el tratamiento que en ambas películas recibe el personaje del "cura". En la de Amenábar es ridiculizado: amigos progre no han visto una ridiculización sino una descripición, pues "los curas son así". Pero lo importante es la banalización de los argumentos del catolicismo, que aparece como ciego frente a la lucidez de Sampedro. Pero si lo analizamos veremos que Sampedro utiliza argumentos, a lo largo de la trama, mucho más voluntaristas que los utilizados por la Iglesia Católica.
Es cierto que el personaje del cura de Eanstwood, tampoco sale muy bien parado: una amiga me comenta que no da respuesta a su pregunta, pues el cura le responde diciéndole que le va a ocurrir a él, mientras que al protagonista lo que le interesa es qué va a pasar con su amiga. Pero estoy de acuerto con Vega en que, aunque las primeras apariciones lo presentan como alguien que no es capaz de responder a los aprietos de Eantswood sobre los misterios de la Santa Madre, en la escena final sí se le trata con cierto respeto y supone un verdadero contrapunto dramático de Eanstwood: sabemos que el cura tiene razón y que su alma se va a condenar, como efectivamente ocurre.
Respecto al final, ¡qué razón tiene Vega de lo genial de la tragedia presentada por Eanstwood, de su dramática desaparición del mundo, frente al circo montado por Amenábar y que ha hecho que la asesina de Sampedro confiese orgullosa (después de que prescriba su delito) su acción. (Frente a ella la cuñada de Sampedro, recuerdo, ya que parece que a Amenábar y secuaces se les olvida,mantiene que para ella es una asesina).
Un saludo
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