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El Anarquismo.
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Mar Dic 13, 2005 11:39 pm    Título del mensaje: El Anarquismo. Responder citando

Hola.

Estoy muy de acuerdo con Juan A. Rodríguez Molina en abrir aquí, en el Foro de Política este tema del anarquismo. Sin duda el tema de “Pio Moa y la guerra civil” en el Foro de España no es el lugar más adecuado para hablar de esto. Pego aquí lo que ya le he contestado alli. Así pues, los comienzos de esta discusión se encuentran en el foro España y en dicho tema.

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<Acaso yo lo vea todo como algo demasiado vivo y tú como algo demasiado muerto.>

Es al revés. Y es al revés porque lo que tu crees ver sólo está en tu calenturienta imaginación. No existe ni existirá jamás. Por eso está peor que muerto.

Este orden o mundo es el que es y sus cambios y prolepsis responden a concatenaciones causales físicas –una de las cuales, en parte, es tu propia imaginación-..., pero el realismo político para nada necesita de la phantasía desmesurada. A la postre sólo habrá cambios en este orden siguiendo unas concatenaciones que nada tienen que ver con tus píos deseos: la libertad respecto de la esclavitud no ha venido de la mano de los deseos de los cristianos o de los esclavos –pongo por caso-, sino de la innecesidad de esa esclavitud en determinadas concatenaciones causales de los “medios de producción” que diría un marxista. No son los deseos los que cambian el mundo, sino al revés: es ese mundo (la Ingleterra de los principios de la máquina de vapor, por ejemplo) los que hacen germinar los deseos... y los desos son las ideologías. Y no es “Inglaterra”, claro, sino la necesidad de abaratar costos, la máquina de vapor y el tornillo de hierro y físico que la posibilita, etc.

Esta idea, la idea que consiste en decir o saber que la máquina de vapor proviene a su vez del los telares hidráulicos, molinos de agua, etc., y las necesidades físicas y humanas que los posibilitaron, puede ser defendida muy bien frente a la otra idea de que las ideas provienen de la “cabeza”, del intelecto (el idealismo clásico), etc. Unas ideas en tanto ideas verdaderas pueden ser muy defendibles frente a las meras verdaderas ideas, que no por ser ideas verdaderas, que son solo verdaderas en cuanto “ideas”, son en modo alguno defendibles: así la idea de “igualdad”, “autogobierno”, “Paraíso”, &c. que no pueden ser defendibles porque no encontrarán jamás un mundo de concatenaciones causales en el cual ser aplicadas. Eso sería la reducción de todas las esencias a una sola esencia a la cual declararíamos absoluta: Aquel mayor que pensarse otro no pueda. Puro substancialismo estéril.

Ciertamente tú puedes ser un substancialista absoluto y defender la idea de Pegaso... o la idea de “un mundo mejor” (¿cómo de mejor? ¿Absolutamente mejor? ¿O sólo un poquito mejor?...y mejor para quién?), pero tu defensa entrará de lleno en el campo de la pasión, en el terreno de la ideología, fuera del “pragmatismo” que caracteriza al racionalismo no creyente...Quiero decir que tu falta de pragmatismo estará apoyada por creencias, no por saberes. Serás pasto de cualquier populismo demagógico!

< Pues bien, al hablar de anarquismo quizá des con algún beato (espero no ser yo uno de ellos), pero no puedes toparte con “autoridad” alguna porque non habemus papam. No niego la existencia de algún axioma volandero, pero ni sobre ellos encontrarás unanimidad de pareceres o de argumentos.>

Tienes toda la razón: no puede haber autoridad donde no se sabe nada. El saber ha tenido su desarrollo en las jerarquías sacerdotales, en el encriptamiento del poder: saber es poder jerárquico, jeroglífico, secreto, de gremios y de especialistas. ¿Consideras acaso la mera posibilidad de la construcción de un mero tornillo sin la existencia de múltiples jerarquías? Eres un ingenuo.

No hay papam por que no hay dominio, porque nada hay que dominar: un anarquista es un asocial. Es un asocial en su idealismo, pues a la postre, en la práctica, usa Internet (fruto de los códigos militares de los USA jerarquizados), y de paso él es dominado por otros “Papas”, tanto si le gusta como si no: tu práctica de supeditación reconoce las estructuras jerarquizadas. Para nada aquí se necesitan argumentos “ideológicos” que las nieguen dentro o fuera de sí mismos, nos basta con que no puedas vivir sin esas jerarquías, sin este “orden” del mundo.

< Así pues, decir que el anarquismo propugna que el único buen gobierno es el autogobierno, es erróneo.>

¿Sabes tú qué es lo que propugna el anarquismo? Pues si no propugna nada entonces nada es..., quiero decir que es asocial: confuso, divagante y fundamentalista. Como corresponde a una “creencia” y a una “ideología” vaga. El anarquismo yo lo reduzco simplemente a mala educación, a poco sentido común.

De lo que es el anarquismo, por el resto de lo que nos explicas, se deduce que es simplemente un Joker, una comparsa de comodín:< Luego, más tarde, después, al desarrollar los principios nucleares, se podrá ser anarco-socialista, id-comunista, id-individualista, id-sindicalista e, incluso, id-capitalista; o anarquista sin adjetivos...>, esto es, que el anarquismo aún y admitiendo –como dices- este real mundo, solo es una mera “oposición idealista”, ya que tú dices:< Si regresamos por la Idea, veremos que se constituye por oposición a otras, no a la realidad.>... Tremendo.

Una verdadera idea (aunque sea vaga y confusa) se opone a otra “verdadera idea” (acaso igual de vaga y de confusa)... de mollera a mollera... ¿Y eso para qué diablos sirve? Pero estoy de acuerdo contigo: precisamente eso es el anarquismo

Está muy claro que el MF de Bueno ataca las verdaderas ideas con el arma de otra verdadera idea junto con su correlato físico (symploké) de idea verdadera. Junto con sus concatenaciones físicas y causales y su practicidad en este mundo real como idea verdadera... que es algo más que una mera idea que aun y siendo una idea puede ser muy falsa, como falsa es la idea de Pegaso o de “un mundo mejor” o de un anarquista que se limita a serlo siempre sin ser nada en concreto nunca.

Claro que las ideas influyen. Influyen las ideas verdaderas... y las falsas... Pero las falsas sólo influyen como ideología, como parte del dominio jerarquizado de un determinado y real poder. La idea del anarquismo sólo puede influir como “vector ascendente” de agitación para que otros recojan las nueces del nogal movido. Como idea falsa, como mera ideología, el anarquismo no puede tener nunca aquella concatenación causal física propia del realismo. El anarquismo es una pérdida de energías y tiempo.
El anarquismo no se apoya ni se apoyara jamás en “una doctrina materialista” –como dices-, pues su núcleo es la más absoluta subjetividad del individuo... asocial... Individuo que cree incluso que su mismo cerebro no es un producto “social”, esto es, concatenado al causalismo físico del mundo real y jerarquizado.

Desde el momento en que este causalismo sea admitido por el anarquismo, desde ese momento el anarquismo desaparece y se transforma en cualquier otra cosa: la base del anarquismo es aquí puramente hegeliana: cree que todo lo racional puede ser real y eso es mentira o falso: Pegaso es pensable pero no será jamás real en tanto caballo alado. Un mundo mejor es pensable pero siempre a ese mundo se le podrá encontrar otro “mundo mejor” aún, y así ad infinitum, por tanto esto también es falso, etc. etc. Suma y sigue.

¿Y qué nos quedará después de vapulear al anarquismo? Pues lo de siempre: sus meras buenas intenciones, su eterna subjetividad descoyuntada. El anarquismo es “autónomo”, se cree atónomo como si él tuviera una “verdadera naturaleza”, pero en realidad es inactividad.
Cualquier actividad social conlleva una heteronomía, una jerarquización y una estructura concatenada al causalismo físico, a la naturaleza real: Savater puede ser un filósofo... pero por el mero hecho de serlo no es anarquista, sino un hipócrita.

Lo peor puede venir precisamente por ese meneo del nogal por parte del “vector ascendente anarquista”: siempre recogen las nueces los peores (los absolutistas de la jerarquía, los más déspotas)... Ya que la eutaxia es precisamente la quietud del nogal y el dejar las nueces donde están: en su lugar, en su real lugar.

Algunos postulan la honradez como una de las principales características del anarquismo. Para mi es la peor de todas, pues lo más peligroso que hay es un ideologema en la mollera de un perfecto. Lo mejor que puede hacer un anarquista es dejar de serlo.

Los verdaderos anarquistas son siempre anacoretas: se van a la montaña y viven como las cabras por siempre. No usan Internet. Amén.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Mar Dic 20, 2005 6:51 pm    Título del mensaje: Las circunstancias Responder citando

Para que veáis que estoy de acuerdo con parte de la crítica que hacéis, voy a autocitarme con algo que dije, el pasado mes de julio en el otro foro que participo, porque me puede ahorrar explicaciones. Algunas cosas también las he dicho en éste, hace más o menos tiempo. (La verdad es que, de un tiempo a esta parte, ando “obsesionado” con el anarquismo).
Cita:
Yo no soy anarquista. No voto, soy ateo, estoy afiliado a la CNT, me parece una tomadura de pelo la participación política que se me ofrece para calmar las ansias de ciudadanía y que me considere “demócrata”, pienso que la sociedad puede ser más justa y libre... y otro montón de cosas que me invita a preferir el anarquismo a cualquier otra ideología o lo que sean. Pero pago mis impuestos, cumplo la ley, recibo un sueldo del Estado, adquiero lujos innecesarios casi sin darme cuenta... soy un burgués; (…).

Si por reconocer que en esta sociedad que vivo hay cosas buenas; si por afirmar que muy cegado o soñoliento por idílicos parajes futuros hay que estar para no verlo; si por no ver “sujeto revolucionario” ni entre los que se resisten a tener que abandonar las aspiraciones de sus abuelos; si por considerar que entre mis correligionarios abundan conceptos caducos, utópicos y poco consistentes; si por todo esto, y alguna cosa más, no llego al grado de anarquismo necesario, decidme cuál es, a ver si puedo llegar. Porque lo único que estoy diciendo en este foro es que necesitamos rigor, compromiso y perseverancia.

Rigor. Con desear algo no se consigue. Tenemos que discutir de economía con los del G-8 o 9, de política con los “demócratas”, de filosofía con los filósofos, de historia con los historiadores...
Compromiso. ¿Cómo vamos a comprometernos con el “libre pensamiento” (si es que existe)? Tendremos que tener, al menos, una minúscula creencia básica y común? Si no quéreis llamarlo “dogma” por no sé qué connotaciones, llamadlo como queráis, pero especificadlo y describidlo, por favor.
Perseverancia. Con o sin Revolución a la vista, no os desaniméis; que hay mucho anarquista hasta los 20 y muy pocos a los 50. Por cierto, habrá que ver qué parte de culpa tiene el anarquismo en tal “desencanto”.

¿Por qué digo esto? Porque tenemos que meternos en politica sin fundar un partido y luchar por el poder. Nada más y nada menos. No podemos dibujar la sociedad ideal y esperar que nos caiga del cielo (o que los demás dibujen igual) ni destruir todo lo existente. Luego habrá que intentar transformar lo que hay; de acuerdo a nuestros principios y maneras, claro está. Llamadme anti-anarquista, si queréis, pero yo creo que seguimos aferrados a la Revolución, aunque no nos la creamos ni nosotros, porque sabemos que, hoy por hoy, no podemos hacer otra cosa; es decir, nada, no podemos hacer nada. Triste, pero cierto. Ahora bien, tiene remedio. Para dar un salto, hay que encogerse. ¿Estamos desarbolados? Pleguemos velas, remendémoslas y volvamos a despleguerlas. [Juan, en ANED, 2005/07/08]


Muy ingenuo (por no decir tonto de baba) tendría que ser como para no admitir la importancia de las «concatenaciones causales físicas», pero fijarse sólo en ellas implicaría relegar a un excesivo segundo plano dos géneros de materialidad, el 2º y el 3º; lo cual es una reducción, o sea un formalismo ontológico. Nuestra Idea no proviene del intelecto (la damos forma gracias a él), sino precisamente de una concatenación causal. No se nos llama "libertarios" porque hayamos imaginado un mundo ideal libre, paradisíaco, el Reino de la Libertad (no lograrás que ningún anarquista te lo describa; prueba evidente de que no lo ve ni en su imaginación), sino porque estamos en un mundo real poco libre. Sí, ya sé lo que podéis replicar: "¡Que opresión sufres tú, puñetero; bien que te aprovechas del capitalismo opresor!" Es lo que habéis hecho los dos contertulios, Vega y Marcos. ¿Me vais a decir que todo lo que "disfruto" se lo debo al capitalismo y al Estado? Sois vosotros los que olvidáis las concatenaciones causales de los tres géneros de materialidad. Aunque el anarquismo fuera un sueño idílico, no es discutible su aportación histórica, real, a que vosotros y yo disfrutemos del nivel de vida actual. Junto a otros -ismos, claro, pero, he aquí mi tesis, lo que pretendo defender: es el anarquismo el que está en la base y no los otros. O dicho a tu manera, Vega, es el que agita el nogal. Claro que somos ingenuos, somos, políticamente, la gilipollez personificada pues vareamos el nogal, no nos comemos una nuez y nos echan a palos de la finca.

Si no me equivoco, lo que venís a decir, a fin de cuentas, es que las circunstancias (que engloban todas las ideas —y el idealismo y materialismo— circulantes) impiden, no permiten, no admiten o no casan con el anarquismo. ¡Toma claro! Por supuesto que no se puede ser anarquista, pero tampoco se puede ser comunista ni fascista... ni nada; ni siquiera socialista, como se dice nuestro actual Gobierno. Yo creo que no se puede ser ni liberal, opción tan vaga o más que la de anarquista; lo único que se puede ser es demócrata. Pero la democracia no es una doctrina política (un partido fascista puede ser más democrático en su funcionamiento interno que otro socialista, demócrata-cristiano o liberal), sino una forma de gobierno, un sistema político, un tipo de sociedad política que nunca se da sin mezcla de algunos de los otros tipos clásicos (aristocracia y oligarquía) y que generalmente se muestra en su aspecto degenerado (demagogia). Mostrarse así acaso sea —o en gran parte— debido a que en su aspecto final influyen diferentes doctrinas y no todas democráticas. Pero no admitir en esa diferencia doctrinal al anarquismo sería como no admitir al ateísmo en las diferencias doctrinales del ámbito religioso. ¿Es el ateísmo ajeno a la religión? (Ojo, que el ateo no ve dioses, pero el anarquista si ve estados).

Sinceramente, no sé yo quién será más ingenuo. Creo que se minusvalora exgeradamente al anarquismo y a quienes lo defienden, que es de lo que se trata cuando se dice que se es, o sea que se adscribe uno a tal doctrina, no que la practique pues las doctrinas políticas sólo pueden practicarse en sociedad, no entre cabras. El anarquismo no sabemos aún que será, pero sin duda es político; sin ir más lejos, la libertad a la que apela es la política, no la libertad en abstracto; es más comprende que para tener esa, hay que renunciar a otras o, al menos, posponerlas (actitud que, creo yo, nos excluye sin discusión del fundamentalismo democrático). A mí me parece que es una idea racional rodeada de creencias míticas (como todas) y lo que me gustaría es “pelarla” para ver qué es en realidad. Desde luego, negar su influencia real es absurdo histórica, lógica y materialmente. Por otra parte, considerarla únicamente negativa (con más delito desde el materialismo) es un jucio de valor, sin más. O fijarse sólo en los defectos. (Ojo, que la negación del anarquista no es una consecuencia errónea de sus principios, sino consustancial a ellos). De hecho, realmente, no se minusvalora al anarquismo; se le exagera y deforma; se le teme. Pero, claro, exagerado y deformado es realmente peligroso.

Parece que lo más común entre todos los anarquismos (en la actualidad, la pretensión de algunos capitalistas e individualistas complica el asunto) son los dos rasgos que señala, p.e., F. García Moriyón en Del socialismo utópico al anarquismo [Madrid: Cincel, 1992 (1985)], obra recomendable por su brevedad y concisión, pero discutible.
- Especial énfasis en la crítica al Estado
- Defensa radical de la libertad individual compatible con la solidaridad
Entiendo que, como no hay libertad individual sin libertad colectiva, no pueden separarse ambos rasgos: no niega al Estado, le critica ferozmente, ni es individualista, al estilo liberal, sabe que el individuo ha de supeditarse a la sociedad y por eso todo su esfuerzo consiste en «mantener un difícil equilibrio entre las dos dimensiones de la vida, la personal y la colectiva.» (p, 19).

¿Váis a negar que éste es un problema (si no el Problema político) actual, compatibilizar lo privado con lo público, lo individual con lo colectivo, cuando hay incluso “religión a la carta”? ¿No es el Estado, ahora, el que promociona lo individual? El consumo de masas, ¿paradójicamente?, es el reino del consumidor autosuficiente: mi coche, mi casa, mi home cinema, mi... ¿Por qué ocurre esto cuando sabemos que el individualismo es consecuencia de la sociedad y no a la inversa; cuando sabemos que durante gran parte del pasado (y el presente, no obstante) el individuo ha sido “cantidad despreciable”; cuando sabemos que el Estado es anterior al individualismo e incluso a la nación; cuando sabemos que “persona” es un concepto tardío, &c.? Es en este problema en el que incide el anarquismo; no os dejéis llevar por la literatura anti-anarquista, exageradora de sus errores y deformadora de sus aciertos. Pues también sabemos que no hay dos seres idénticos, que la personalidad tiene una base material primogenérica: unos pocos elementos pueden combinarse de incontables maneras. Pienso —y espero no incurrir en excusa no pedida...— que el anarquismo quizá tenga tantos problemas de comprensión, precisamente, por no ser reduccionista. Ni fundamentalista.

Os dije que me lo iba a tomar sin prisas porque no sabía cómo empezar y quiero medir bien los conceptos antes de emplearlos. Habría comenzado por tratar su relación con el liberalismo pues casi toda la literatura a favor y en contra lo hace proceder de él y, a mí, me parece tan incierto y dudoso que no creo que deba aceptarse sin más investigación. Pudiera ser al contrario: Proudhon, al adoptar (provocativamente, pero sólo etic) una expresión hasta entonces negativa, estaría reafirmando una tradición que el liberalismo estaría, justamente, desvirtuando. Pero ya que, de una u otra forma, hemos empezado, admitiré estar discutiendo sobre el anarquismo “realmente existente” desde el s. XIX, por lo tanto “sigamos” viendo si es materialista o idealista.

Para ello, voy a pediros vuestra opinión sobre un párrafo de Bakunin; junto al anterior mentado, sin duda “padres” del anarquismo moderno, pero no Papas : entre otras cosas, el deshonesto Marx atacaba a los anarquistas, con razón y no poca suficiencia de intelectual, con aquello de que no tenían teoría. El honesto Mijail (que, en la práctica, tenía más seguidores que Karl) reconocía no estar dotado para la arquitectura literaria y jamás escribió un libro; del que voy a extraer la cita que me gustaría se comentara forma parte de otro, inacabado, El Imperio Knuto-Germánico y la Revolución Social. Me refiero a Dios y el Estado. ¿Qué intenta desarrollar en esa obra? Arranca de una pregunta «¿Quiénes tienen razón, los idealistas o los materialistas?» y una respuesta: los materialistas porque «Sí, los hechos están antes que las ideas». Ahora bien, tras afirmar que la humanidad, el mundo social, el puramente (sic) humano, es un desenvolvimiento de la animalidad, añade:
Cita:
Pero como todo desenvolvimiento implica necesariamente una negación, la de la base o del punto de partida, la humanidad es al mismo tiempo y esencialmente una negación, la negación reflexiva y progresiva de la animalidad en los hombres; y es precisamente esa negación tan racional como natural, y que no es racional más que porque es natural, a la vez histórica y lógica, fatal como lo son los desenvolvimientos y las realizaciones de todas las leyes naturales en el mundo, la que constituye y crea el ideal, el mundo de las convicciones intelectuales y morales, las ideas.
Muy poco después comienza a resultarme discutible; es muy discutible colocar al hombre —gorila o primo suyo— dos facultades diferenciadoras, la de pensar y la de rebelarse, sin más explicación; a pesar de que, evidentemente, se corresponda con lo dicho. Mas lo de que todo desenvolvimiento implique la negación de lo que parte no me parece ninguna tontería y estaría encantado (dadas mis lagunas filosóficas) si alguien me sacara del error. Pues, aparte de que históricamente parece cierto (más adelante intenta mostrarlo ayudándose de la historia y, aunque también resulta discutible, creo que debe tenerse en cuenta), no me parece incompatible con la apuesta balmesiana de que la filosofía surge, no de la duda, sino de su afirmación (la negación viene con el “desenvolvimiento”, como dice Bakunin) ni con la del MF de que siempre se filosofa contra algo.

Salud
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
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MensajePublicado: Mie Dic 21, 2005 10:02 am    Título del mensaje: Bakunin es un animal. Responder citando

La práctica burguesa tuya te hace burgués (o pequeñoburgués). La práctica es lo que cuenta. Nadie niega la función y realidad de las ideas (M2) en los procesos materiales de todo tipo ni la realidad de la teoría (M3) en las luchas efectivamente llevadas a cabo. Esto se ha de dar por supuesto cuando hablamos de las “concatenaciones causales”.

No sabía que fueses un “funcionario”...pero el colmo de un anarquista no es el ser un funcionario, sino que el colmo es que un funcionario sea anarquista. Uno no es lo que es por sus ideas, sino que sus ideas lo son por lo que uno es. En este caso un funcionario idealista, ya que sus ideas no se corresponden con su práctica social.

La libertad de los modernos permite estas cosas y otras más alucinantes. Es la inconsecuencia entre lo que se es y lo que se piensa: es posible pensar lo que uno jamás ha sido y jamás será... Una prueba de ello es la moda de ser -todos los millonarios hoy- de “izquierdas”, por ejemplo.

Respecto a lo “público y lo privado” eso ya lo ha resuelto el liberalismo mucho mejor que el anarquismo: la esencia política (el clásico Bien general) no debe inmiscuirse demasiado con la esencia económica, con el bien particular. Este desarrollo es lo que entendemos por “orden” social, orden al cual le es por completo necesario la Unidad política, el Estado.

Dejaré todo esto porque la cosa se me hace muy farragosa y exige mucho escribir para no llegar a nada. Vayamos a tu cita de Bakunin:

Cita:
<<Pero como todo desenvolvimiento implica necesariamente una negación, la de la base o del punto de partida, la humanidad es al mismo tiempo y esencialmente una negación, la negación reflexiva y progresiva de la animalidad en los hombres; y es precisamente esa negación tan racional como natural, y que no es racional más que porque es natural, a la vez histórica y lógica, fatal como lo son los desenvolvimientos y las realizaciones de todas las leyes naturales en el mundo, la que constituye y crea el ideal, el mundo de las convicciones intelectuales y morales, las ideas.>>


Y tú mismo, mi apreciado Molina, nos dices que: “Mas lo de que todo desenvolvimiento implique la negación de lo que parte no me parece ninguna tontería y estaría encantado (dadas mis lagunas filosóficas) si alguien me sacara del error”.

Bakunin es un ser religado y religioso... Él cree lo propio de su tiempo, él cree o piensa lo mismo que Feuerbach, pero mucho más imperfectamente, más confuso. Porque más confuso es creer en la “negación” de la animalidad para entrar de lleno en una humanidad “desanimalizada”, esto es: espiritual. En ese mi artículo citado se dice:<“Por tanto Feuerbach, arranca la génesis de la religión de la oposición del hombre respecto de los animales, pero –como dice Bueno- como teoría oblicua, como antropologismo que no abandona nunca “las relaciones del hombre consigo mismo, si bien, no desde el espíritu absoluto, sino precisamente, como antropologismo, esto es, desde el espíritu del hombre mismo...”>...¿Cómo idealismo? Efectivamente, como idealismo animal, humano.

Lo que ni Feurbach ni Bakunin pueden ver es lo que ha visto hoy Gustavo Bueno: que el hombre es “un exceso de animalidad” (¡esto es una verdadera genialidad!), no la negación de la animalidad. ¿Cómo habría de poder la naturaleza animal del hombre “negarse” a sí misma? Eso sólo lo logra el espiritualismo. Bakunin cree en la mejorabilidad, en la naturaleza “progresiva” del hombre respecto de los animales. Bakunin es aquí un perfecto progre neokantiano, un idealista filosófico.

¿Se supone aquí que el mundo de las “ideas” es el resultado de una evolución hacia lo mejor, esa evolución “que constituye y crea el ideal, el mundo de las convicciones intelectuales y morales, las ideas.”?

¿Y qué es lo mejor? ¿La bomba atómica? Porque la bomba atómica también está compuesta por unas buenas ideas, es una idea –aparte de otras cosas (M1 y M3)- bastante buena, esto digo.

El exceso de animalidad no nos mete en algo muy diferente del animal, no niega al animal... sino que lo corrobora.

Por tanto la idea que dice que el hombre supera al animal es sólo una idea animal, de un animal, de uno que es más animal (un exceso) que el resto de los otros animales, precisamente... porque es capaz de tener ideas animales, no ideas espirituales (puesto que las ideas son materiales)... Y los “hechos” no son antes que las ideas en tanto la idea de superación del animal es también un hecho: que una idea es un hecho, tanto si es falsa como si es verdadera, y por eso es una verdadera idea aunque no sea a veces una idea verdadera.

La concatenación causal es isotrópica, no es unidereccional: las ideas de la “eterna mejorabilidad” no nos conducen a un triunfo apoteósico ni a una symploké excelsa en la cual las antiguallas animalescas hayan desaparecido. Con más animalidad no se arraeza el hombre como animal, no se pierde como animalidad que es, sino que se afinca más en ello.

Esto de “la negación reflexiva y progresiva de la animalidad en los hombres” lo podría suscribir cualquier cristiano o espiritualista. Eso hoy es una verdadera sandez. El enfrentamieto con los demás animales no los supera, sino que ahínca aún más al hombre como especie que es en la animalidad, como `exceso de animalidad´.

No siempre “todo desenvolvimiento impliqua la negación de lo que parte”, como dices tú y Bakunin. El evolucionismo puntuado de las especies no elimina a los animales (no hay ni existe un “animal superior”)... Este evolucionismo no puede salirse de esta animalidad. De parecida manera el desarrollo o evolucionismo de la sociedad no elimina ni puede eliminar el conflicto político ya que precisamente la esencia de la sociedad es la relación social dada como conflicto eminentemente político: decir sociedad es decir conflicto, roce, enfrentamiento político... y su base es etológica, esto es... muy animal. Perennemente animal. Y es que la materia se mueve y se moverá siempre. Adiós.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Sab Dic 24, 2005 4:15 pm    Título del mensaje: Felices conflictos Responder citando

No soy funcionario exactamente aunque sí algo muy parecido. Lo que no creo es ser un idealista por tener ideas que no se correspondan con mi "práctica social". ¿Acaso esas ideas que tengo no pueden ser materialistas? El materialismo son ideas, ¿no? Además, si tuviera que acomodar mis ideas a la práctica social, no sé si tendría alguna. Quiero entenderte porque ya hemos hablado de esto, y es un asunto más serio e intrincado de lo que estos comentarios introductorios puedan dar a entender. Según tu parecer, no habría movilidad social, no habría clases, sino castas. Sería mucho más ordenado, pero tan ideal como que no haya clases, pues a pesar de mucho progresista exagerado y algún conservador cegato, cierto progreso y evolución hay, no es una sensación moderna: los egipcios de hace unos cuantos miles de años ya veían la vida como una corriente de inmensurable potencia que arrastra todo a su paso. Las clases serían una "inconsecuencia" de las castas. (Sobre "mi" inconsecuencia particular, ¿qué hago?, ¿construyo mi utopía y me voy a ella?, ¿me voy con las cabras?. No, no soy tan idealista).

Otra cuestión es qué poder tenemos los animales humanos para influir en tan inocente devenir, pero al ver que plantamos tomates en el desierto y partimos un continente por la mitad para ahorrarnos un buen paseo en barco, la verdad, algo influiremos. Una cosa es separar al Hombre de la Naturaleza, atribuyéndole poderes extranaturales, y otra no distinguir absolutamente nada peculiar en esa parte del todo. Soy un animal, si, pero no como los demás animales. No habría materialismo sin una peculiaridad exclusivamente humana que le permite crear un mundo ideal; el problema es creerse todas las ocurrencias que esa peculiaridad permite, y esto es lo que advierte el materialista al idealista sin freno; pero él también es ideal, si bien no ideal-ísta. La partícula -ismo siempre indica exageración, apuesta por; no es una división real, óntica, sino lógica. Por supuesto, la lógica es real; lo cual no implica —al menos lógicamente— que la realidad toda sea lógica. No es el Verbo el que se encarna, dice el materialismo.

De esto trata Dios y el Estado. Ocurre que no sólo ataca al idealismo... Sigamos.

Cita:
Respecto a lo “público y lo privado” eso ya lo ha resuelto el liberalismo mucho mejor que el anarquismo: la esencia política (el clásico Bien general) no debe inmiscuirse demasiado con la esencia económica, con el bien particular. Este desarrollo es lo que entendemos por “orden” social, orden al cual le es por completo necesario la Unidad política, el Estado.


O sea, que la "esencia económica" es el "bien particular". Permíteme decir que eso es empresarialismo individualista, neoliberalismo puro y duro; gran colaborador del desorden social. No todo los liberales son tan animales. "Eco-nomía" viene de oikos, no de ego. Resolver así lo de "lo público y lo privado" es eludir el problema, no resolverlo; además de que tal problema no se reduce a lo económico (por muy amplio que sea), es limitarse a afirmar la doctrina triunfadora. Mi casa es, más bien, una habitación de otra casa. ¿Qué sentido tendría, si no, el Estado y su -nomía? Puede que sea farragoso pero, de seguir tratando el anarquismo, habrá que encararlo más temprano que tarde, no te quepa la menor duda. A mí tampoco me gusta ni me veo muy suelto, pero no queda más remedio.

Como vemos por la respuesta a la pregunta del "desenvolvimiento". Por cierto, creí que ibas —si no lo conocías— a contextualizar un poco la frase, pero deduzco que no lo has hecho. Completaré la cita (es el comienzo del escrito, p. 33 de la 5ª ed. de Júcar, 1992):
Cita:
¿Quiénes tienen razón, los idealistas o los materialistas? Una vez planteada así la cuestión, vacilar se hace imposible. Sin duda alguna los idealistas se engañan y sólo los materialistas tienen razón. Sí, los hechos están antes que las ideas; el ideal, como dijo Proudhon, no es más que una flor de la cual son raíces las condiciones materiales de existencia. Toda la historia intelectual y moral, política y social de la humanidad es un reflejo de su historia económica.
Todas las ramas de la ciencia moderna, concienzuda y seria, convergen a la proclamación de esa grande, de esa fundamental y decisiva verdad: el mundo social, el mundo puramente humano, la humanidad, en una palabra, no es otra cosa que el desenvolvimiento último y supremo —para nosotros al menos y relativamente a nuestro planeta—, la manifestación más alta de la animalidad. Pero como todo desenvol...
(Negritas mías)

¿Dónde dice Bakunin que se evoluciona «hacia lo mejor»? ¿Por qué le atribuyes una creencia en cosas que no pueden sacarse de la frase citada? Bakunin no dice que uno u otro desenvolvimientos sean buenos o malos, pero, además, no se está refiriendo a la negación de la animalidad, sino a la de la humanidad, que es la que ha surgido negando la anterior (animalidad). Así lo entiendo. Por eso mi pregunta era (y es) si, filosóficamente, es correcto eso de que todo desenvolvimiento implique una negación. No habla de saltos ni juzga si es bueno o malo.

Quizá sea confuso (y algo torpe) porque es más complejo de lo que parece. Por ejemplo, permitiría "traducir" la «genialidad» de Bueno de esta forma: fuimos animales, fuimos humanos, somos superanimales. Algún iluso pensará que el próximo paso (desenvolvimiento) nos hará superhombres; y, luego, hiper-superanimales, hiper-superhombres... Pero el progresismo de Bakunin no llega a tanto al formular ese "pero"; porque es un "pero" a una respuesta muy clara: las ideas no son lo primero, pero, siendo ya, nos devolverán a los "hechos" — como él dice (o su traductor).

Lo que resulta discutible, por indemostrable (no deja de ser una posible explicación, sin pruebas) es que se deba a ser el hombre un animal con
Cita:
dos facultades preciosas: a facultad de pensar y la facultad, la necesidad de rebelarse.
Estas dos facultades, combinando su acción progresiva en la historia, representan propiamente el "factor", el aspecto, la potencia negativa en el desenvolvimiento positivo de la animalidad humana, y crean, por consiguiente, todo lo que constituye la humanidad en los hombres. (p. 34) [Y, más adelante, p. 37:] Tres elementos o, si queréis, tres principios fundamentales, constituyen las condiciones esenciales de todo desenvolvimiento humano, tanto colectivo como individual, en la historia: 1º la animalidad humana; 2º el pensamiento, y 3º la rebeldía. A la primera corresponde propiamente la economía social y privada; a la segunda, la ciencia y a la tercera, la libertad [Cursivas del libro]


Por supuesto, el hombre es un animal, pero recuerda que Bakunin veía la materia como algo vivo, en movimiento, no como algo vil y bajo, que era de lo que acusaba al idealismo espiritualista. Por otra parte, ¿cómo va a ser pacifista el anarquismo si, dialécticamente, no cree en la síntesis y, políticamente, todo el que "se le sube a la chepa" es su enemigo? No te confunda la izquierda indefinida que le rodea; y también le confunde a él, a veces. Lo que quería saber es si el "pero" de Bakunin, no su manera de justificarle, tiene alguna relación con el regressus y el progressus. Quería apartar, por el momento, si el fuego hace al hombre o...

Pero tu respuesta me ha hecho acelerar las ganas de leer a J. Freund que me entraron al tener noticias suyas en un tema abierto por A. Muñoz Ballesta en este mismo foro. No sabía nada de él antes de autocalificarme como "anarquista rancio" y, claro, saber que otro se autodenominaba "reaccionario de izquierdas", junto a lo que tú mismo aportaste de otro Molina... Déjame leer La esencia de lo político, a ver si acierto a plantear el anarquismo (al menos el "mío") correctamente para poder juzgarle correctamente (aunque yo adopte el papel de abogado defensor, también juzgo). Paciencia, que lo tengo desde ayer y no es un opúsculo: ¡959 páginas!

Salud y que no cesen los “conflictos” ni en Navidad.

P.S.: Por cierto, ¿qué tribunal tiene jurisidicción en materia política?
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Sab Dic 24, 2005 9:17 pm    Título del mensaje: Uno más... Responder citando

Holita.

Cita:
<Por cierto, ¿qué tribunal tiene jurisidicción en materia política?


En materia política el tribunal que decide es la fuerza, los factores reales de poder de Fernando Lassalle, por ejemplo.

...............

No importa que las ideas sean o no materialistas. El materialismo no son sólo las ideas materialistas tambien lo es la práctica... La práctica de las ideas y las ideas de la práctica. Lo que importa es el reconocimiento del mundo exterior respecto de la conciencia. Eso es ser materialista (que no ha de ser necesariamente académico) aunque se tengan pocas ideas o estas ideas sean muy confusas... La idea de Materia es una idea, ciertamente, pero no porque de la materia tengamos una idea hemos de deducir de ahí que la materia sea el “materialismo”. La idea del materialismo es in media res un resultado, no un origen (Cfr. Gustavo Bueno. Ensayos materialistas, pág. 44).

No entiendo lo que me dices de las clases y las castas.

¿Acaso las transformaciones culturales han cambiado al hombre, lo han hecho menos animal? Es evidente que la transformación del mono en hombre es la transformación de un animal en otro. Nada más y nada menos. Lo que yo afirmo es que el hombre en tanto animal y una vez constituido como tal se queda así hasta la consumación de la especie: como animal hombre. Nada más. Este su ser y por la evolución cultural es lo que lo hace ser un “exceso de animalidad”.
Claro que tenemos influencia sobre nuestro entorno y dintorno, eso nadie lo niega, pero.. ¿qué animal no tiene y sufre esas influencias?.

Dices: <“Soy un animal, si, pero no como los demás animales. No habría materialismo sin una peculiaridad exclusivamente humana que le permite crear un mundo ideal.”>

¿Entonces como eres en tanto animal? Eso mismo podría (¡malditas hipostasis!) decirse una hormiga respecto de un elefante, ya que las hormigas también son “diferentes” a todos los demás animales.

Por supuesto que eres un animal como los demás animales en tanto animal. ¿Acaso podrías tu como animal humano hacer un hormiguero? Lo que es, es perfecto en tanto que es. Tampoco habría hormigueros sin hormigas. El cerebro nos hace más animales, no menos ni otra cosa. Todo darwinismo ha de ser puesto al día.

Dije: “la esencia política (el clásico Bien general) no debe inmiscuirse demasiado con la esencia económica”... Después de leerte a Freund acaso esto lo entiendas de manera diferente, aunque yo ahora lo vulgarizo así: Cuando bajo el bien general se postula la desaparición de lo particular, lo que tenemos no es un bien general, sino la anarquía o la tiranía. De todas formas la economía viene efectivamente del oikos, “eco”, esto es, casa o morada...particular... y que luego y por extensión se aplica a los bienes públicos (asuntos de la Polis, de la política), no del ego... Por lo tanto la Polis no debe inmiscuirse demasiado en el “eco”, en el oikos particular, sino que le debe dejar su esfera de autonomía propia como esencia que es del mismo rango que la esencia política. De aquí que el liberalismo a ultranza sea tan pernicioso como la tiranía del bien general cuando este lo reduce todo a la esfera política suya. Yo ya no se concebir el bien general sin el bien particular.

La esencia económica no sólo es el bien particular... sino los bienes particulares y públicos. Aquí el plural es muy importante. Hay bienes que nunca podrán ser públicos.., ni viceversa.
.............

Eso de bakunin de la “manifestación más alta de la animalidad” de ahora es tan progresista como aquello otro de “la negación reflexiva y progresiva de la animalidad en los hombres” de la cita tuya anterior. Bakunin está metido de lleno en el evolucionismo progresista darwiniano (no podía ser de otro modo) y si habla de “saltos”, pues para llegar a “lo más alto” hay que saltar, digo yo... Y además, este progresismo darwiniano ya está más que superado por la llamada Nueva Síntesis en biología y por el evolucionismo puntuado. El hombre no puede negar la animalidad suya de ninguna manera o sólo idealmente, como “espíritu”, como lo contrario a su materialidad crasa. La evolución cultural no lleva a ningúna “negación reflexiva y progresiva de la animalidad en los hombres”... Ocurre lo contrario: ahora sabemos que somos uno más de la biota y en los ecosistemas.

Mas alto sólo puede significar que somos diferentes, que hemos dado un salto para mejor... Pero también es diferente una hormiga de un elefante. Somos unos ineptos para hablarnos a través de feromonas. Bakunin nos mete en eso de “las facultades preciosas”, y aunque es cierto que lo nuestro para nosotros es lo más apreciado (¿) no por ello hemos de caer en ese continuo “majorennes” que se desprende del destino de aquél desenvolvimiento y que se dirige a ese “rebelarse” como el colmo de la evolución del animal humano hacia un no se donde. Porque aparte ironías, la “facultad de rebelarse es pareja a la facultad de soportarlo todo. ¿Has visto tu alguna vez una sublevación del pueblo? Yo no. Todas las rebeliones que conozco han sido rebeliones de algunas vanguardias o de líderes. Más parece que sea la facultad de ser esclavos o de soportarlo todo lo que más nos distingue como hombres, quiero decir que hasta en esto nos parecemos mucho a otros animales, pues la libertad de Bakunin proviene de la libertad de la Revolución de los Ilustrados, y yo no he visto en ninguna otra parte del planeta semejante cosa hasta la actual “occidentalización” con este santo y cultural capitalismo. La mayoría de la humanidad ni pensó durante milenios que pudiera ella tener escondida esa facultad de rebelarse... Y por supuesto, la rebelión no parte de facultades implicadas, sino de aquellas malditas concatenaciones causales de los modos de producción en que el hombre se ha visto inmerso a veces a su pesar sin tan siquiera sospecharlo: lo que ha hecho a la mano no es la facultad de pegar martillazos, sino el arbol, el mono en el arbol... Del progresus y el regresus podemos saber que nuestro derecho arranca del derecho romano, por ejemplo, no que nuestro derecho ya estuviese allí prefigurado.

Por lo demás, la “acción progresiva en la historia” de Bakunin es claramente progre y ella supone un fin incluso cercano (¿la sociedad sin constricciones, la anarquía planetaria, la humanidad realizada de Marx aquella su verdadera história?). La libertad no proviene sino del interés egoísta y actual de las élites propietarias, no de esa mítica “facultad de rebelarse” y que supuestamente nos conduce a ese “desenvolvimiento humano”. Supongo que lo que se “desenvuelve” conlleva en sí un “destino”, un “hacia lo más alto”, diferente para él, para Bakunin, a lo más bajo: “como algo vil y bajo, que era de lo que acusaba al idealismo espiritualista”, dices.

También puede haber un materialista idealista: el progre. El que cree en fines últimos.

Al final sólo somos polvo de estrellas, que dijo el C. Clarke.

Debo confesarte que sólo he leído hace muchos años un libro de Bakunin.. Ya tuve bastante, supongo.

Plebeyas Felices fiestas y ¡Viva España!
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Sab Dic 31, 2005 3:56 am    Título del mensaje: Sigamos Responder citando

Cita:
Debo confesarte que sólo he leído hace muchos años un libro de Bakunin.. Ya tuve bastante, supongo.


Pero ¿cómo tienes el “morro” de ponerte a discutir de anarquismo y confesar eso? Desde luego, no es necesario ser patidario de él, pero ¿cómo sabes si lo que dices contra el anarquismo es cierto? ¿Tanta confianza tienes en tus fuentes? Date cuenta que yo, simpatizante declarado, algo “leido” y ejercitado y, sobre todo, haber meditado mucho sobre el particular, no estoy muy seguro de lo que sea realmente. En fin, tú sabrás. Por supuesto, también he leido ataques, pero muy pocos tienen algo de consistencia. Incluso Freund, en su magistral demostración de sentido común que tanto me está gustando, se contradice en más de una ocasión al juzgarle. Y lo hace más de lo que parece porque va adherido a la esencia de lo político, les guste o no a los arquistas. Seguramente, les ocurre lo mismo que a ti: con poco han tenido bastante. ¡Impacientes! Con lo buena consejera que es la paciencia para la ciencia... pa-ciencia.

Lo de las clases y las castas está, precisamente, relacionado con lo que tú mismo dices de la materia, el materialismo y las ideas. Aunque, en efecto, una hormiga pudiera (idealmente) decir lo que fuera respecto de un elefante, el hecho (real) es que no lo hace. Bastante diferencia es, ¿no? Acaso la hormiga tenga ideas, representaciones mentales, pero no tiene palabras, representaciones materiales de las mentales que sólo pueden entender los humanos. La posibilidad de que todos los animales sean "cañas pensantes" es remotísima, si es que es posible. Es probable que haya "ida", pero improbable que haya "vuelta": lo que, no con mucha exactitud, se llama "reflexión". He tenido perros y me he entendido con ellos, pero no he podido ni hablar del tiempo con ninguno por muy listo que fuera. Lo cual tiene sus ventajas: no puedes discutir ni estar en desacuerdo, cosa que sí te ocurre con tu propia familia, hasta hablando del tiempo. Pues bien la relación entre el hombre y sus perros es similar a la que, en una sociedad de castas, las superiores entablan con las inferiores (incluso más estricta: "intocables"), con la diferencia de que, en este caso, no hay ningún impedimento físico para poder hacerlo, sino ideal.

Las «transformaciones culturales» no han hecho al hombre menos animal, por el simple hecho de que si el hombre no fuera un animal con una anatomía específica y única, esas transformaciones se medirían en millones de años y, además, nos importarían tres pepinos, nadie las comentaría. El cerebro y la mano de este animal aceleran partículas; las más melifluas o menos consistentes, se moverán más. Tal aceleración permite que se observen transformaciones y el grado de éstas depende de la distancia a la que nos coloquemos para medirlo. Sin embargo, desde un mismo punto de observación, la cultura fórmica del s. IV a.e. y la actual, si no me equivoco, son iguales, pero la de Aristóteles y la de un griego actual, aunque entre ellos, fisiológicamente, no haya diferencias, ha sufrido notables transformaciones. Ahora hay una sociedad de clases, en la que las superiores no consideran animales distintos (o no tan distintos) a las inferiores. La política es más notable, más activa. Los animales (homínidos) son los mismos, pero el ambiente no. Lo político mantiene su esencia, pero la política no; entre otras cosas porque no la tiene, como le pasa a la cultura respecto a la naturaleza. Política y cultura son operativas no constitutivas. Podemos decir, entonces, que las transformaciones culturales no modifican la naturaleza esencial del animal hombre, pero le hacen más "humano". Aristóteles, hoy, no diría lo que dijo de la esclavitud y seguiría siendo el mismo animal. Es importante hacer notar que pudiera seguir pensando lo mismo acerca de la esclavitud, pero dudo mucho que lo publicara sin miedo a las consecuencias, como hizo en su momento. El cambio, la transformación, no ha sido tan grande como a algunos les parece, pero haber hay. La cuestión es si los cambios pueden acelerarse por medio de la política y la respuesta inmediata es que, desde luego, no será por medio de lo político pues, por definición, por ser esencia, ni cambia ni puede cambiar. (Como ves, voy asimilando a Freund).

Por tanto, responder que en materia política el tribunal que decide es la fuerza, puede llevar a confundir la política con lo político. En lo político (naturaleza) es la fuerza, pero en la política (cultura) no, pues, precisamente, la política pretende que la fuerza sea el último recurso, la ultima ratio, y no siempre hay que apelar a tan Bajo tribunal. Cabe preguntarse, entonces, si tu respuesta, Vega, sin ser incorrecta, no quita todo sentido a mucha filosofía política (sería un entretenimiento, simple curiosidad, más o menos erudita o científica), pero no al anarquismo que jamás se ha engañado en cuanto a la esencia de lo político y, lo que es más importante y causa de gran parte de sus desgracias, nunca ha intentado engañar con ese conocimiento ni reservárselo para sus fines (que, esa es otra, ya veremos cuáles son). Además hay que tener en cuenta otras dos cosas que Freund no se cansa de repetir: 1) lo político es una de las esencias, no la única, que interviene; 2) la trata de forma "demostrativa", no "justificativa", es decir atiende a cómo es, pero sabe que ninguna política se limita a esto. Se ocupa de una parte diferenciada, no disociable, de un todo complejo y contradictorio (dialéctica de esencias); pero no va a negar que
Cita:
El que es llamado realista en política no está carente de intenciones ni tampoco indiferente a los fines ni a los proyectos. Si verdaderamente lo estuviese, ya no sería un ente político, esto es, se colocaria en las peores condiciones para entender lo político. [p. 5, pero hay más, en la 14]: Nunca se insistirá bastante sobre la fuerza subyugadora de la política, que proviene de su carácter profundamente polémico.


Ya intenté, hace bastante tiempo, introducir aquí un tema de discusión que no supe exponer y me parecía previo o ineludible para hablar de "Materialismo y política". Está muy relacionado con lo que Freund trata en la primera parte de su libro y que llama El antecedente. Por supuesto, debe tenerse mucho cuidado con las "separaciones", pero este peligro no debe disuadirnos de realizar "distinciones", porque si no distinguimos entre naturaleza y sociedad, no avanzamos nada en el conocimiento de la especificidad que ésta tiene. No "debe tener", "tiene" porque "es"; la sociedad "es", no "debe ser". El § 7, La sociedad es un hecho natural, comienza:
Cita:
No se trata de hacerla nacer o de construirla, sino de organizarla. Existe y el hombre vive en ella del mismo modo que vive en la naturaleza. Está en la naturaleza del hombre vivir en sociedad y organizarla políticamente.
Con la atención debida, no hay por qué incurrir en errores que nos lleven por caminos equivocados, sean metafísicos o cientistas (como dice Freund; quien, por cierto, no parece negar la influencia de la metafísica). Intentaré re-exponerlo, con la ayuda de Freund y viendo, a la vez, si el anarquismo debe desecharse ya desde estas alturas o podemos seguir con él.

Por no dejar sin tratar la cuestión que planteé con la frase de Bakunin (por cierto, Vega, siglo y medio no pasa en balde; no pretendía yo “emprenderla” con él), comenzaré con el materialismo. Pero ruego se tenga en cuenta que no domino aún el filosófico, ya que la filosofía no es mi campo y debo admitir que hay cosas en él que no sé si lograré captar del todo alguna vez. Veáse. Bueno, dejémoslo para el año que viene, que ya está aquí.

Salud
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Sab Dic 31, 2005 9:50 am    Título del mensaje: El jedi galáctico. Responder citando

< Este punto es de la mayor importancia en la dialéctica del poder político.........El fundamento real de la distinción entre el poder político como autoridad y el poder físico o fuerza hay que ponerlo ante todo en una diferencia de escala: el poder político implica una larga duración; por tanto el individuo debe plegarse a la “autoridad” sin necesidad de que esta emplee constantemente la fuerza física.> (Gustavo Bueno. Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas>(PECCP) § 3 del capítulo I, escolio 2, pág. 184 y ss.)
Ver: http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?t=245
...........

No puedo leerlo todo, por tanto sacrifico a Bakunin. De todas formas, tú expones sus textos y yo los critico.

No respondes mucho al fondo de la cuestión... Dices:

<Por tanto, responder que en materia política el tribunal que decide es la fuerza, puede llevar a confundir la política con lo político. En lo político (naturaleza) es la fuerza, pero en la política (cultura) no, pues, precisamente, la política pretende que la fuerza sea el último recurso, la ultima ratio, y no siempre hay que apelar a tan Bajo tribunal.>

No pienso que la fuerza (política) cuando se la ejerce sea un asunto de su concepto –de lo político-, antes bien: es un asunto del ejercicio de la política, pues aunque claro es que su raíz es etológica, natural, su ejercicio “cultural” es irresistible, ineludible. La política no pretende ni mucho menos eso que dices de que la fuerza sea la última ratio... pues hay muchos tipos y grados del empleo de la fuerza... y la polémica, el enfrentamiento político, polémico, en la política, conlleva siempre una determinada fuerza, de convicción, de engaño, de conveniencia, de instrumentos, de protección. La fuerza es irresistible y aquí hay que entender por fuerza hasta la diplomacia misma. No es la fuerza un asunto bélico siempre, la guerra es su límite y extremo.
Cualquier actividad política es un ejercicio de fuerza, e incluso el “diálogo habermasiano” y el buen talante zapateril es una astucia de fuerza política. La cultura encontrará armas más artificiosas y más astutas, pero no aleja la fuerza del campo del ejercicio de la política porque su uso es irresistible. Decir fuerza es decir política, y decir Bakunin es decir tonterías.

Un padre ejerce con sus hijos menores su fuerza (de protección por ejemplo) y estos hacen su voluntad con independencia de que esta voluntad sea lo más conveniente para ellos. No hay ni es posible relación sin roce, sin polémica: pensar es pensar contra alguién, dice Bueno.
Acabo de decir a Baldomero: --“<El poder es la capacidad de un sujeto para imponer su voluntad a otros>, dice nada más empezar Miguel Artola en su obra La monarquía en España”--. Y date cuenta que sin nunca “imponer su voluntad” no habría en modo alguno política.

Y en un tema que saqué hace un tiempo (Poder etológico) ya cité a,Espinosa que decía:
[/b]<Todo cuanto puede realizar un hombre en virtud de las leyes de su naturaleza, lo lleva a cabo con un derecho natural pleno y tanto derecho tiene en el orden natural cuanto poder tiene.>[/b](Tecnos, Madrid 1966, pág. 146)

Por tanto se aplicará una determinada fuerza –del tipo que sea- para el ejercicio de la política, y el tipo de fuerza a emplear estará determinado por razones de economía, y por otras varias razones “culturales”... Pero es que la fuerza es cultura! Y fuerza y cultura son evidentemente naturales... no divinas. Decir fuerza es decir política, ejercer la política.
Cuanta más cultura hay más astuta por un lado y más mortífera por el otro lado es la fuerza. Los que usan el astuto diálogo habermasiano no rechazan el uso de la bomba atómica, ni los del “buen talante” rechazan el uso de la legítima mentira para el logro de su voluntad política.
El ejercicio de la política (parlamentaria, diplomática, etc.) aleja el extremo de la fuerza bélica, de la guerra, sin poder eliminarlo nunca... pues ese riesgo, en tanto la dialéctica sigua viva siempre estará con nosotros ya que su absoluta eliminación es la eliminación de una de las mayores esencias freundianas, la eliminación de la política (sea cual sea su concepto), lo cual es absurdo, pues como ya sabes las esencias son “perennes”.

Creo que tienes un lío conceptual en lo siguiente: <En lo político (naturaleza) es la fuerza, pero en la política (cultura) no,>

Aunque los conceptos son “naturales”, naturalmente humanos, lo “político” no es esa “naturaleza” tuya...(por oposición a cultura)..., como la política no deja de ser natural por mucho que sea un asunto también cultural. Más bien es al contrario: que no se puede comprender la “cultura” fuera de la naturaleza ni el desarrollo cultural sin el natural ejercicio de la política, sin el ejercicio de alguna fuerza: la cultura es también un arma política, de fuerza, de dominio, de reproducción y transmisión del poder. La fuerza de y en la política es “zoológica”, como zoológica es la cultura, y como dice Espinosa, son naturales estas leyes (y este poder) -de Dios-, y por ello dice de estas leyes que[/b] <son eternas y no pueden violarse>[/b].

Parece que el anarquismo de Molina desee encontrar un ámbito puro e inmaculado donde no haya “fuerza”. Pero en un mundo físico la característica principal es la fuerza, de atracción, de repulsión, magnética, &c. &c. Sin roce, sin fuerza no hay nada. Y todo esto no es un juego de palabras. Dicho de otro modo: la fuerza es el más alto tribunal, no el más bajo como dicen los prejuicios de Molina. Al fin y al cabo estamos aquí gracias a que no fuimos engendrados por lo más débiles, sino por los más fuertes o aptos. Lo débil simplemente perece, no domina.

Y para acabar: Molina... lo político no es una esencia, sino un concepto. La esencia freundiana es el “Orden político”, o sea, la actividad política, su ámbito, lo político en la actividad política y con y contra las demás esencias, la polémica, la... fuerza, sea esta sutil o brutal, sea esta las armas de las letras o las letras de las armas.

¿Se podría comprender una política sin la polémica, sin la lucha y sin roce? NO!, por tanto siempre tendremos a la fuerza con nosotros... como un jedi galáctico.

Y la política se cuida del logro del Poder... y el poder es... la capacidad de un sujeto para imponer su voluntad a otros... Lo indiferente no es política, es indiferente. Por tanto la “cultura” será aquella manera fina de fuerza política de imponerse y de perpetuarse y reproducirse, de dominar.

Una anarquista es un sujeto que vive en un campo lleno de fuerzas y que dice que no hay fuerzas... y encima nos quiere con-vencer con algún tipo de fuerza sutil o brutal.

¿Y para qué nos quiere vencer y con-vencer un anarquista como Molina hoy en día cuando ya ni se tiran bombas? Pues muy fácil: para no tener que revisar sus presupuestos lógicos que no le conducen a nada. Salgo por el foro... No sin antes decirle a Molina que revise ese Tema mío de Poder etológico y que se lea muy cuidadosamente lo que allí expongo de Gustavo Bueno y de cuyos textos es el encabezamiento que pongo aquí arriba. Adiós.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Mar Ene 03, 2006 5:59 pm    Título del mensaje: Reglas Responder citando

Cita:
No puedo leerlo todo, por tanto sacrifico a Bakunin. De todas formas, tú expones sus textos y yo los critico.

Bien, pues atente a los textos. No imagines, supongas ni añadas lo que no hay en el texto, como hasta ahora has hecho y, como buen realista, seguirás haciendo.

Cita:
Decir fuerza es decir política, y decir Bakunin es decir tonterías

¿A santo de qué viene esta tontería, máxime si queremos ir «al fondo de la cuestión»? Por cierto, ¿cuál es la cuestión?

No se trata tanto de analizar el fenómeno político, cuanto de ver cómo engarza en él el anarquismo. Por supuesto, si no identificamos el fenómeno en el que incluirlo, poco conseguiremos, pero habrá que contemplar el parecer anarquista, si lo hay, es decir, en este caso, mi aportación y tu crítica. En cuanto al fenómeno político, es posible que se invierta la relación: más aportación por tu parte y más crítica por la mía. Equilibrio, pues, con «prejuicios» incluídos por ambas partes. O sea, lo mejor será dejar de lado los prejuicios, cuando afloren, y atenernos al fondo de la cuestión, cuando subyazca; y es de suponer que subyace continuamente.

Un ejemplo: La sociedad es natural y el hombre, naturalmente, un animal. No discutamos sobre ello, pues es innecesario; ambos estamos de acuerdo, aunque algunas (mil perdones) de mis expresiones puedan no parecerlo. Ocupémonos de la sociedad y del hombre, del hombre en sociedad, que es donde encaja la política. Y voy a citar no una tontería del anarquismo sino una inteligente aportación del MF (según tus prejuicios y, en este caso, también los míos):
Cita:
[…]. Pero en virtud del principio de la autonomía categorial postulado por la teoría del cierre categorial, no es evidente que a una mayor complejidad ontológica (a la mayor complejidad del jaguar respecto de los quarks integrados en él) haya de corresponder una mayor complejidad categorial gnoseológica. Un dominio categorial (por ejemplo, el constituido por el campo de la teoría política) se ajusta generalmente a relaciones estructurales categoriales independientes y muchas veces más sencillas que las que corresponden a otros dominios categoriales implicados en su campo material (una clasificación de los sistemas políticos es más sencilla estructuralmente que una clasificación de las partículas elementales que son partes materiales de los ciudadanos). […]. El principio de la autonomía categorial obliga en consecuencia a distinguir el concepto de niveles de integración (que es ontológico) y el concepto de nivel de complejidad (que pretende incorporar el momento gnoseológico, y considerar la tendencia a considerar [sic] la complejidad como paralela a la integración, como un mero efecto de la ideología jerárquica ligada a un «monismo del orden».
Sobre todo, la, teoría de los niveles de integración, en la medida en que apela a la idea de emergencia creadora, y al monismo del orden, es incompatible con el pluralismo materialista, indisociable de la doctrina de la symploké. El materialismo filosófico opone a la teoría de los niveles de complejidad y de integración, la doctrina de la autonomía de los dominios categoriales intersectados, y a la emergencia vinculada a la integración, opone la anamórfosis vinculada a la resolución de las «estructuras básicas» en la materia ontológico general. [DF, 81]


Digo yo que tanto esa «autonomía» como esa «anamórfosis», evitarán tener que recurrir a Newton cada vez que se hable de fuerza. Y no sólo eso, sino que la fuerza de la que habla la Física no será “lo mismo” que la que surja en Teoría Política. Pero, por tu crítica a mi empleo del término, sospecho que no tienes esto muy claro. Si cada vez que utilizamos un concepto hemos de acudir a su justificación, no terminaríamos nunca una frase. Dime, apreciado y puñetero Vega, si “diplomacia”, “política” y “guerra” son lo mismo, ¿por qué hay tres conceptos? ¿Cuál, a tu (pre)juicio, hemos de suprimir por no corresponderse con ningún fenómeno? ¿Por qué Freund habla de “lo” y “la”? ¿Se refiere a la Lola que baila sola? ¿No te has fijado que pongo “Bajo”, con mayúscula: por qué no supones o imaginas ante eso? Si «Decir fuerza es decir política, ejercer la política», eliminemos la redundancia; digamos fuerza o política; fíjate la de espacio que podíamos ahorrar (papel, tinta, bytes...). Yo también puedo ser muy puñetero, por lo que, así, nunca llegaríamos al fondo de la cuestión.

Cita:
Creo que tienes un lío conceptual en lo siguiente: <En lo político (naturaleza) es la fuerza, pero en la política (cultura) no,>

Eres tú el que se lía. 1) Porque no hay tal oposición. Es Freund, además, el que considera lo político natural, esencial, junto (no frente) a la política, que es un producto cultural. 2) Cultura no es lo de los “cultos”, sino también lo de los “incultos” y hasta lo de las hormigas (como señalaba el otro día); algo completamente natural, el producto de la interacción del animal con su ambiente; cultura en sentido antropológico. Y ¿sabes por qué te lías? Por suponer que me refiero a una naturaleza "mía" («no es esa "naturaleza" tuya»). No, Vega, generalmente, cuando digo "naturaleza" no suelo referirme a los arbolitos, al campo no cultivado, sino más bien a la physis, como creo que hace Freund. Por otra parte, va para tres años que conozco al MF, algo se me habrá pegado, ya no seré tan ignorante como antes. Es cierto que Freund no menciona la palabra “cultura” en, p.e., la p. 19, en la que sin enfrentar ni separar, distingue “lo” y “la”, pero podemos entender así ésta. Lo de entre paréntesis no pretendía otra cosa.

Cita:
Parece que el anarquismo de Molina desee encontrar un ámbito puro e inmaculado donde no haya “fuerza”

Esto sí que es inaceptable. De manera que la más polémica de las doctrinas políticas y, precisamente, por lo que Molina cree que tiene más defensa, busca un ámbito puro... y a bombazo limpio cuando interesa...

Es curioso cómo esta discusión reproduce lo que ocurre en la realidad política. Yo, el anarquista, pretendo establecer unas reglas; tu, el realista, me dices que ya están, nos preceden, que de qué voy, que a qué aspiro, que no sea iluso. ¿Qué sentido tendría, no ya cualquier filosofía política, sino lo político, la propia esencia de la política? ¿Acaso no rompe el anarquismo sus reglas y si logra el poder lo toma y manda “como Dios manda” (o la naturaleza)? Seamos serios, Vega, no nos fijemos sólo en las palabras más estúpidas del anarquismo (y del que está defendiéndole —en lo defendible), tengamos en cuenta que también son animales naturales y, cuando cesa la discusión filosófica actúan como están obligados a hacerlo. Lo político no cambia tampoco para los anarquistas. No son ángeles ni demonios, son hombres. Y si unos se ponen alitas y otros cuernos, perdonémosles porque no saben lo que hacen. Cuando actúan en conjunto, siempre lo hacen en beneficio de la sociedad; no son un cáncer, al contrario. El cáncer es el liberalismo, el individualismo egoísta, diga lo que diga; es él el que está detrás del fundamentalismo democrático y las izquierdas indefinidas; es él el cáncer que invade al Estado y, por eso, lo mejor es extirparlo. Como hay que extirpar del anarquismo a los angelitos y a los demonios.

Cito, de Freund, algo sobre, no el anarquismo en concreto, pero sí sobre la revolución y con reminiscencias durrutianas que resalto en negrita:
Cita:
La revolución, tal vez se haya convertido hoy en una noción mágica. […]. Sin embargo, bajo las apariencias de las reivindicaciones que pretenden la transformación y el trastorno radical de la sociedad, se esconde en realidad una nostalgia del orden. No se podría, pues, sacar la conclusión de que la revolución, por ser hostil al orden existente, sea el adversario del orden en sí; por el contrario, es el orden lo que la revolución desea, porque leva consigo el principio de una organización nueva. […]. A fin de cuentas, el hombre parece temer menos la tiranía que la inseguridad prolongada, que él llama anarquía. [p. 280]
Los anarquistas, aunque te choque, también temen esa “anarquía”; de hecho, creen vivir en ella.

Cabe preguntarse por qué, si actúan como todos, dicen que no actuarán como todos (pues eso es, a fin de cuentas, lo específico del anarquismo si atendemos tanto a los dichos como a los hechos), pero esto, además de no ser exclusivo de tal política (el resto no dice eso —que es específico del anarquismo—, pero si otras cosas que jamás hacen aunque puedan), es lo que yo pretendo sacar aquí a la luz, esclarecer y triturar, y para lo cual, es preciso comenzar por saber si es eso, realmente, lo que dicen y qué más dicen. O dicho de otra forma: averiguar si en el anarquismo sólo hay ángeles o demonios; como tú, sin ningún fundamento consistente (confesado por tí mismo) estás prejuzgando con reiteración machacona. Ahora bien, no sé si te has fijado que al anarquista se le persigue con más saña que a otros idearios y, cuando ha tenido fuerza, no sólo no ha provocado ninguna revolución, sino que ha defendido el orden del momento, a pesar de, evidentemente, no ser el suyo. Porque tiene una idea del orden y de la eutaxia, no te quepa la menor duda; su “error” es que no es de otro mundo. Precisamente el que tenemos, el realmente existente, tiene un pie en este mundo y otro en otro. De ahí la heterodoxia política generalizada de la que se acusa al anarquismo. ¿Por que crees tú que el MF es ateo, pero católico? ¿Por qué crees que la religión es —“buena” o “mala”— inseparable del Estado?

¡Cómo no va a afectar a los propios anarquistas la deformación sistemática a la que siempre se ha sometido al anarquismo! Hace falta un criterio bastante fuerte para mantenerlo sin que te salgan alitas o cuernos. Es muy tentador coger las flores o las bombas, pero mucho más decir: “Es verdad, el anarquismo es un absurdo”. Nada más falso. La rebeldía puede no ser genérica, pero es tan natural como la filosofía, ¡qué digo! es consustancial a ella. Y si el materialismo intenta demostrar lo contrario es antifilosófico y antinatural; un estúpido exceso de idealismo cientista. Que, por cierto, viene de maravilla para el cáncer de lo político: la propiedad egoísta. Con metástasis ya por todo lo social. Considera a la rebeldía supragenérica, si quieres, pero sopesa si lo político pudiera existir sin ella.

An-arquismo; si no hubiera arquismo, no habría anarquismo. Por supuesto, “arquismo” no es ni “política”, ni “poder”, ni “fuerza”...

¿No te das cuenta de que sobre el fondo de la cuestión yo parto con ventaja porque conozco sus dos caras y tú estas convencido de que sólo hay una? ¿O piensas que aún soy el imbécil que entró en estos foros hace tres años? Pues no, gracias a mi falta de prejuicios, no soy el mismo. Siempre me estoy reformando, como la Iglesia. ¿No te das cuenta, sobre todo, que llevo un tiempo revisando mis «presupuestos lógicos» y, por eso, debo revisar también el anarquismo, elaborando “mi” anarquismo o tirándolo a la basura? Una vez más, no, Vega, no; yo no quiero «vencer» ni «con-vencer» a nadie antes que a mí mismo. Si no es el lugar, dílo y se acabó el tema. No digo esto enfadado, sino para no terminar enfadándome, pues si bien agradezco las correcciones, puntualizaciones y aclaraciones, detesto la tergiversación y que se endosen gratuita o alegremente ideas y conceptos que no se expresan; a mí o a otros.

Pues, para acabar, Vega, «la esencia freundiana [no] es el “Orden político”». También endilgas a Freund tus opiniones. Acabo de leerlo:
Cita:
No puede hacerse más que una discriminación conceptual de los elementos del orden, sin circunscribirlo a un análisis de sus presupuestos. No es un esencia. Tampoco se deja examinar como un conjunto de relaciones de una actividad humana particular. Las rebasa todas sin integrar efectivamente ninguna, ya que es el lugar de los intercambios dialécticos. Sería tan presuntuoso definirlo tomando como base los principios puramente económicos o morales, como los jurídicos o políticos. En efecto, es al mismo tiempo orden económico, político, jurídico, moral, religioso, artístico, pedagógico, cultural, etc. También es inexacto, y se presta a muchos malentendidos, el designarlo como orden público, ya que, en cierta medida, rige también, a título de político, la esfera de lo privado. Sin entrar en todos los detalles, limitémonos a examinar sus aspectos jurídicos y políticos, que en general son considerados como más importantes que los demás.[p. 275]
No he leído mucho más (voy por la p. 284), pero si después dice lo que tú afirmas, avísame y me ahorro las 700 páginas que me quedan; por mucho que me guste. Dudo que así sea, de hecho, en la página siguiente, hete aquí lo que encontramos:
Cita:
Mejor que repetir análogas razones a las precedentes [se ha referido al aspecto jurídico], limitémonos a corroborar que un orden puramente político no existe, porque no hay política por la política, esto es, la función política no tiene su fin en sí misma, sino que constituye una de las actividades al servicio del hombre.
Desde luego, reconoce que juega un papel especial: «la responsabilidad general del orden pertenece a lo político»; «es a lo político a lo que incumbe intervenir y decidir en último recurso»; así como es «lo que confiere fuerza a la ley» (p. 277), pero de esto a lo que tú dices va un trecho que no puede saltarse así como así. Reduces la política al mando y la obediencia, cuando ni siquiera esto permanece estable, precisamente, por todo lo que lo rodea.

Salud
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Jue Ene 05, 2006 8:47 am    Título del mensaje: Una pura ideología. Responder citando

Hola.

Concedo y reconozco, Molina, que no te falta razón al reprocharme el haber dicho que lo político no es una esencia y que lo era el orden político... Aunque debo decir que yo me he guiado por la famosa y cansina tabla que tomé de la obra de (Jerónimo Molina “Julien Freund: lo político y la política”. Ed. Sequitur, pág. 176), donde aparece como esencia en los <Ordenes imperativos primarios> el cuadro del “Orden político”.

En lo demás me reafirmo en lo dicho en mi mensaje anterior.

La definición de la anarquía por los anarquistas a mi no me interesa. Para mi es lo que dice el diccionario: falta de jefe, ausencia de mando, de jerarquía, etc.

Si el anarquista cree que en este orden social o capitalista no hay orden, y que él es el que junto con las masas va a imponer o lograr el “verdadero orden”, pues esto no es nada más que un asunto “polémico”, efectivamente político... y basado en la fuerza a la cual el anarquista no deja nunca de recurrir, tanto sea en sus aspectos bélicos como en sus aspectos polémicos, de mero discurso ideológico o diplomacia.

Yo no reduzco la política al mando y a la obediencia, sino que digo que sin mando y sin obediencia no hay “orden” concreto. Yo dije:

Cita:
< Y la política se cuida del logro del Poder... y el poder es... la capacidad de un sujeto para imponer su voluntad a otros... Lo indiferente no es política, es indiferente. Por tanto la “cultura” será aquella manera fina de fuerza política de imponerse y de perpetuarse y reproducirse, de dominar.

Una anarquista es un sujeto que vive en un campo lleno de fuerzas y que dice que no hay fuerzas... y encima nos quiere con-vencer con algún tipo de fuerza sutil o brutal.>


Esta es la cuestión. La fuerza física, zoológica, es muy importante... Ello no quiere decir que yo postule que la fuerza de Newton, <“que la fuerza de la que habla la Física será “lo mismo” que la que surja en Teoría Política”>. Claro que no es lo mismo (toda fuerza, y toda materia padece siempre transformaciones)... pero sí que tendrá su raíz en las mismas cocatenaciones causales, físicas... ya que no hay otro mundo aparte del mundo físico.

La raíz del “zoom politikon” es la fuerza muscular o salud del macho dominante que más tarde se transforma en dominio político. Y sin la raíz, no existe la planta. Y sin fuerza no existe nada pues todo es roce. ¡Esta es la cuestión!

Cita:
<Dime, apreciado y puñetero Vega, si “diplomacia”, “política” y “guerra” son lo mismo, ¿por qué hay tres conceptos?>


Pues porque la fuerza del jedi se expresa según sus diferentes momentos intensidades o aplicaciones. Claro que son más o menos lo mismo!. Ya dijo Clausewitz que “la guerra sigue siendo la continuación de la política por otros medios” (De la guerra. I, 21), y cada concepto es aplicable a uno de los momentos o aplicaciones de la actividad política, que no es otra cosa que el animalesco y zoológico perseveratum de Espinosa.

Y no podemos eliminar ningún concepto por la simple razón de que los hay que dicen entender la política como una actividad en la cual próximamente ya no estuviese presente la fuerza (un mundo en paz kantiana)... Y lo está y lo estará siempre... sólo que en diferentes grados y sutilezas para los cuales se usan diferentes conceptos.

Desear el “orden” u otro orden es muy político y muy humano, pero el anarquismo es político y polémico en sus medios, más no lo es en sus fines... porque tiene fines ¿no?, es finalístico. Y su fin es el “orden verdadero”, no este desorden capitalista... Y cuando tomase el poder –cosa que jamás ha hecho- dejaría de ser anarquismo al instante para convertirse en una arquía como otra cualquiera sometida a las vicesitudes de la política y de la fuerza de la diplomacia y de la guerra. El anarquismo tiene en verdad “un pie en este mundo y otro en otro”... pero si ese otro mundo va a ser tan polémico como este, entonces su fin fracasa y más le valdría ser un arquismo vulgar que no ser la negación del orden, de todo orden aquí y ahora... Por necesidad a un anarquista se la sopla España!, es una rebeldía estéril, ya que su “rebeldía” –no por ser necesariamente humana- está a favor de un gobierno mejor, sino contra todo gobierno, pues como tú mismo dices: “el cáncer de lo político: la propiedad egoísta”... la propiedad es egoísta...¿Y cómo habría de ser? ¿te imaginas una propiedad altruista?, eso sólo significaría la no propiedad o la propiedad socializada, esto es: autogestionada... por no sé quién. La división entre gobernantes y gobernados es insoslayable y es dentro de sus límites donde se da el amplio espectro de lo político y de la actividad política. Yo no reduzco nada... Lo que ocurre es que todo es muy complejo y no hay tiempo ni ganas para matizar hasta el agotamiento.
Innecesario es entrar en que el altruismo sólo cabe verlo –si acaso- como lo ve el “gen egoísta” de Dawkins. Una propiedad altruista es un absurdo mayúsculo y ello borra la distinción de lo político y anula el roce de y en la política. Arquismo es jefatura, mando, poder, obediencia y fuerza. Arquismo es propiedad y por cuya distinción surge la enemistad zoológica entre los individuos y el enemigo político entre las clases y grupos y los Estados. Esto es natural... cosa que no es el anarquismo, ya que él es únicamente una pura ideología por mucho que los anarquistas individuales incidan más o menos en la política. También inciden en cierto modo los delincuentes!


No me convence eso de que la política sea “un producto cultural”. Eso es entenderla como “superestructura”, que dependiese del “roce” en los medios de producción o en el sistema productivo al estílo del marxismo, siendo este sistema la “base”. Antes de los medios de producción ya se orina el animal marcando su territorio, ejerciendo la fuerza, la “política” o la protopolítica. En sentido amplio también la defensa del territorio por los chimpancés o por el homo de Atapuerca es “cultura”...

Molina: no es necesario enfadarse... sigue exponiendo tu anarquismo o lo que veas necesario.

Al resto de las cuestiones que tocas, no respondo por pereza, y porque creo que lo esencial es esto otro y las aclaraciones sobre Bueno o sobre Freund nos llevarían muy lejos del tema. Adiós.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Vie Ene 06, 2006 2:40 pm    Título del mensaje: Mitos, realidades e historia Responder citando

Cita:
La definición de la anarquía por los anarquistas a mi no me interesa. Para mi es lo que dice el diccionario: falta de jefe, ausencia de mando, de jerarquía, etc.


Aquí "me has dado" y, en efecto, es donde me has de dar y donde he de dar, o sea donde hemos de dar: si no el fondo, sí es el punto central de la cuestión, la clave. En efecto, ¿cómo, teniendo en cuenta lo que es la política, alguien es capaz de intentar una anti-política (por así decirlo; e insisto no nos pongamos en exceso puntillosos sobre "la forma de hablar")? Tengamos en cuenta que ningún anarquista serio negará que la política es como tú dices que es; yo (no sé lo serio que seré), pero tampoco lo niego. Espero no dar esa impresión. La cuestión es si, precisamente por eso, tiene sentido el anarquismo. Ciertamente, muchos anarquistas, para justificar el anarquismo, cometen el error de imaginar una especie de "buena sociedad" primigenia llena de "buenos salvajes" que, precisamente el progreso (la civilización del zoom politikon), habría ido adulterando cada vez más... Reminiscencias del pecado original bíblico. Pero yo, como sé algo de historia (de las religiones, además) y procuro usar la razón, nunca he podido sostener semejante majadería. Hay anarquistas, entre los que me cuento, que no gustan de "cuentos chinos" en ninguna de sus variantes y suponen, más lógica e históricamente, que el anarquismo surge más por reacción que por acción. Por eso comenzaba con aquella frase de Bakunin sobre la "negación del desenvolvimiento" o como fuera; por eso insisto en que no habría an-arquismo sin arquismo; por eso lo de la antítesis de la tesis... por eso, en fin, también se puede recurrir a la Física.

Ahora bien, aceptado esto, ¿en qué se basan para suponer que la política pueda cambiar de tal forma? Creo que tú hiciste la misma pregunta de manera inmejorable: ¿Por qué va a ser lo que nunca ha sido?, o algo así. Lo práctico, lo pragmático no es basar el orden en la moral, sino en la ley (Freund lo dice, pero ya lo sabía yo y lo sabrán otros anarquistas; es casi de perogrullo a poco que se considere). Pero la ley cambia más que la moral. No se trata del "deber ser" —asunto que también desaconseja Freund una y otra vez y sobre el cual he recapacitado lo suficiente como para no volver a obcecarme con él), sino más bien del "poder ser". Respondo, pues, con una pregunta: ¿Cómo negar la creatividad, la imaginación aplicada, por así decirlo, la capacidad humana (y también animal, en general, con sus limitaciones físicas) para desarrollar proyectos aparentemente, o en principio, imposibles, como volar? Aristóteles prefería lo inverosímil, pero posible a lo verosímil, pero imposible. ¿Por qué lo técnicamente inverosímil nunca se ve como imposible y lo políticamente correcto siempre ha de ser un hecho para ser considerado posible y verosímil? Evidentemente el hombre no vuela por sí mismo, necesita un artilugio, pero el efecto es el mismo: va por el aire, como los animales voladores, y mucho más rápido que ellos; va incluso viendo una película y fumándose un puro, como el imperdible Matacoño. Me pregunto si puede haber animal más extraño que ese hombre (y no me refiero a García Fuentes, que no tiene nada de raro) capaz de ir a la Luna e incapaz de obedecer sin que le manden; pues y esto es importante, el anarquismo no critica a la obediencia, sino al mando, es un matiz que puede juzgarse absurdo, pero no lo es. Tampoco se trata de contractualismo alguno. Se trata de aplicar la lógica y la técnica a la moral. Me agacho raudo para eludir el coscorrón y poder añadir: "¡Espera, hombre!, déjame explicarme".

Sin mando y obediencia, ¿habríamos ido a a Luna? ¿Cómo saberlo, si lo hemos hecho así? No me refiero a "tecnificar" la esencia de lo moral, sino el ámbito de la moral. Tampoco parafraseo a Lennon rogando dar una oportunidad al anarquismo porque sé que muchos dirán que ha habido muestras suficientes para comprobar su fracaso: el hombre es así de raro, aceptémoslo. Pero hay otros tantos (o menos) que no habrán visto un fracaso, sino, precisamente, su posibilidad y verosimilitud; incluso contarán la anécdota del conde de Romanones cuando, acabada la guerra civil, volvió a una de sus fincas expropiada y colectivizada y se la encontró mucho mejor explotada de lo que había hecho él nunca; buscó al capataz (pues, ¡oh inconsecuencia!, había un capataz en un colectivización ¡y era de la CNT!) y quiso sacarlo de la cárcel para que siguiera siendo el capataz; mas éste era un idiota, seguramente anarquista, y prefirió seguir en la cárcel a trabajar para el señor conde. Puede que esta historia no sea cierta (la leí como tal y no puedo confirmarla ni desmentirla), pero indica netamente la esencia del anarquismo. No se la puede tildar, tampoco, de "cuento chino" pues, como tanta parábola y fábula, es ejemplar, una enseñanza; no es un mito que haya de constituir una doctrina pues ese capataz no es un héroe, sino un hombre como otro cualquiera. ¿Acaso ser consecuente con unos principios es una heroicidad? ¿Cómo hemos llegado a considerar digna de un héroe tal simpleza? ¿Es una simpleza? ¿Es más simple el capataz de nuestra leyenda que el Aquiles de la Ilíada? ¿Qué le hace ser un héroe? ¿Su ausencia de egoísmo? Sí, ya sé, era un egoísta tan egoísta que prefirió seguir en la cárcel. Yo, Vega, quiero creerme esa historia, la de un hombre obediente, y no la de Aquiles (un desobediente), pero si para defender tal fe he de luchar como Aquiles... también lo haría, si no fuera un burgués.

Bien, seamos más "técnicos"; dejémonos de literatura, sentimentalismos, héroes y leyendas... ¡Un momento! ¿Por qué pueden utilizar esas "tonterías" los arquistas y no los anarquistas?... Como "contraste", voy a contar otra historia de la que puedo dar fe cual notario y no en la que confío, pues es desgraciadamente real y hube de experimentarla boquiabierto y, finalmente, molesto. Al principio, tomé con mucho ahínco la actividad anarco-sindicalista ayudado por el no estar solo en ella, como poco después ocurriría (por traslado de la otra persona). Ya habíamos tenido nuestros más y nuestros menos con el comité de empresa, pero cuando éste convocó un asamblea de trabajadores para "informar de la situación y buscar soluciones", no dudé en acudir (la otra persona no pudo). Uno de los problemas era (y es, claro, ya se verá) la falta de personal y el exceso de "horas extras" para "solucionarlo". ¡En qué hora se me ocurrió aplicar la lógica!: si a las horas extras no se nos puede obligar, no las hagamos y obligaremos a contratar el personal necesario (para colmo estoy hablando de un hospital, no de una fábrica de estupideces sólo buenas para la economía de no se quién, dicen que la de todos). Si se me hubiera, entre el ruido de las desatadas Furias que levanté, recordado el absentismo y otros efectos (más que causas) del orden-o y mando, hubiera podido ampliar la explicación de mi propuesta y modificarla convenientemente tras un análisis en común y con disparidad de criterios. Pero nada, lo más educado que escuché fue que, bueno era una propuesta y no había por qué ponerse así (un dialogante); el resto que quién era yo para "obligar" a mis compañeros a no ganarse ese dinerito extra (todos); que ¡menudos demócratas éramos los de la CNT! (el comité de empresa)...

A mí, me resulta más increíble e inverosímil que la Ilíada, la verdad, pero es auténticamente cierto y real. Por supuesto que, aunque me limité a lo dicho, mi intención era establecer una especie de ley que impidiera realizar horas extras (que, por cierto, no tenían —ni tienen— nada de extraordinarias porque son de lo más habitual); por supuesto que, según esa economía misteriosa tan improductiva para tantos, parece ser que las horas extras salen más baratas que una plantilla en condiciones; por supuesto que mi propuesta no era "democrática"... y otras contradicciones como elefantes que, sin embargo, deben ser microscópicas al lado de tamaña contradicción en un libertario: obligar a alguien a algo: obedecer por el bien de todos ¿O fui otro egoísta que sólo buscaba ganarse el aplauso de sus solidarios compañeros, regalándoles los oídos con bonitas historias de reinos paradisíacos en los que todos seríamos como John Lennon: unos artistas comprometidos; sobre todo en hacer el amor y no la guerra?

¿Ves, Vega, porque (creo) nunca te he discutido que soy un ingenuo? Mi pregunta es: ¿son más racionales mis compañeros de trabajo que yo? ¿Acaso el hombre ya no es un animal racional y social, sólo político, económico, religioso...? Estas y otras experiencias políticas (pocas quizá, pero suficientes) colaboran más que la interesante lectura de Hobbes, Spinoza, Schmitt, Donoso, &c. en el asco que siento por el ambiente político y me llevan a dudar, no de la racionalidad del anarquismo, sino la de si nos la merecemos. Pues, cuando surge criticar a esos autores, pienso ¿para qué? si todo el mundo, ¡hasta los anarquistas! (también podía contar historias reales con ellos, ¡y conmigo!), les da la razón con sus estúpidos hechos.

Creo que has entendido mal un frase mía, pero puede que haya sido por mi culpa. Lo cierto es que no tengo claro el asunto al que alude y no debería haberla incluido. Me refiero a que el fin que anhela el anarquismo (por cierto, con muy poco acuerdo por su parte) no es de otro mundo. De hecho, la mayor parte (por pocos que sean) de los anarquistas serios no le ven más finalidad que la crítica. Pareces entender que les achaco que es de otro mundo, pero es a la inversa, sostenía que el que tiene un pie en este y otro mundo es el que hay. Es lo que quería decir (y creo que he dicho), pero no estoy seguro de tal aseveración; por eso las preguntas anexas eran un poco más imprecisas: tanto podían ser un elogio como una crítica. Y quizá haya sido esto lo que te ha confundido. Resulta extraño que el realismo y el cientificismo del MF, habida cuenta de su teoría de la religión y su opinión sobre lo moral, cometa semejante error y el anarquismo, una panda de idealistas con la moral del alcoyano, tenga la desfachatez de arrogarse tal acierto. Pero pienso también que acaso lo hayas entendido perfectamente y lo hayas dado la vuelta con mucha elegancia. Pudiera ser. Lo bueno del caso es que en eso, en quién es más idealista, creo, está el fondo de la cuestión. Porque, no sé si lo parece, pero este mundo humano es muy idealista, por lo que, cuanto más realista se sea... Sigue tú, pero creo que volvemos al "tonto" de Bakunin y su puñetero desenvolvimiento. Quizá quien no quiere mandar acabe haciéndolo y los que no quieren obedecer, acaben obedeciendo. Somos así de listos.

El fallo de lo social es conceder una exagerada importancia, la primacía, a lo político; esta es la base de la crítica (antítesis) anarquista, ácrata, libertaria. Pero la política no es más que el campo de batalla, los combatientes no son fuerzas, sino otras cosas que, claro, han de usar la fuerza. No confundamos al orden con lo que lo mantiene. ¿Te imaginas, Vega, a un anarquista en el Islam, en la India o en Extremo Oriente? Se le ha relacionado con el taoísmo, pero la política de éste es la wu-wei, no acción, por lo que hay una importante diferencia, derivada de su “lo social”. Y es que el anarquismo es producto de la llamada civilización occidental, greco-latina y cristiana. Yo diría, sobre todo, latina y católica; pues basta comprobar que dónde más éxito ha tenido, donde más ha arraigado, ha sido en España e Italia (e Hispano-Italo-América). Claro que ha habido, hay y habrá anarquismo anglosajón, teutón y eslavo, pero dado que Guignebert tenía bastante razón al declarar que Occidente jamás ha sido cristiano, es lógico que arraigue más en países católicos, que es el cristianismo occidental, por así decirlo. Lutero, a fin de cuentas, era un bárbaro. El protestantismo está mucho más relacionado con el liberalismo que con el libertarismo, más propio de la tradición católica, desde el S. Agustín que menciona Bueno al hablar de la izquierda de tercera generación, hasta el Erasmo (De libero arbitrio) que discrepa con Lutero ( De servo arbitrio). Según lo cual, por cierto, acaso el capataz que quería Romanones estuviera más infuído por el protestantismo que por el catolicismo y posiblemente sea así, ya que lo masónico tuvo mucha importancia en el siglo XIX español y, sin duda, impregnó las mentes de bastantes pre-anarquistas de aquí; además el erasmismo (a medio camino entre Lutero y Roma) también había influido ya (seguramente la frase de Pedro Crespo que introduje en otro tema— [...] el alma sólo es de Dios— tiene poco de católica). No olvidemos que las ideas interactúan y dan lugar a otras. La cuestión es si lo moral (que es lo que he elegido, pero lo mismo cabría compararlo con lo económico, lo artístico, lo religioso, etc.) interactúa tan fácilmente y cambia tan deprisa; es decir, si aunque sea menos visible (actual, no será más determinante.

Tal symploké —de esencias y dialécticas tan dispares, con ritmos tan desiguales —ha de tenerse en cuenta, apreciado Vega, en lugar de limitarse a recurrir a un diccionario que, no puede hacer otra cosa, más que definir, caricaturiza.

Salud

P.S.: Responde lo que quieras, no te cortes (no lo vas a hacer) que sé no lo dices para enfadarme, y no me voy a enfadar; lo que me cabrea es la "realidad", no los "realistas".
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Sab Ene 07, 2006 11:18 am    Título del mensaje: Orden y jerarquía. Responder citando

Como el fin de toda estructura o Unidad política es durar (eutaxia), el “mantenerse en el curso del tiempo”, y este durar o mantenerse lo es y ha de ser de un orden determinado, la base del anarquismo se derrumba al creer que es posible un orden sin mando y sin jerarquía (y la jerarquía no tiene por qué ser antidemocrática, ya que en toda democracia hay delegación de los gobernados a los gobernantes, se supone), al creer que es posible otro “orden” sin ordenanzas, sin mando que ordene, sin “poner en orden” (ordinare). En El tesoro de la lengua castellana de Covarrubias (que generosamente me han traído los Reyes magos), en la voz de orden se nos dice que es “la colocación de las cosas, cuando cada una está puesta en su lugar” y “dar orden para que se haga una cosa es dar la forma y orden”... Así como en política orden es sobre todo estar principiado (tener forma)...jerárquicamente (como el Estado principia a su pueblo y le da forma) o como el padre al hijo o como el presente fáctico al inmediato futuro. Orden es pues concatenación causal.

Empero el orden no depende de la eutaxia (del buen gobierno y la “dureé” freundiana), sino al revés: la eutaxia, la duración, depende del buen orden, o es el buen ordenamiento... Y no hay ni es posible un ordenamiento (de leyes, de jerarquías, de mando) sin Principe que principíe, sin un Poder concreto de grupo, clase o individuo (Rómulo y Numa Pompilio) que por conseguir y perseguir sus particulares intereses acabe dando como resultado emergente de ese Poder (con sus prolepsis) la duración y el buen gobierno, la eutaxia política.

(Incluso la generosidad de la “ayuda mutua” de un Kropotkin es fruto de ese orden que se desea tener, aunque en cuanto roza la horizontalidad y el “desinterés” muta en desorden y apatía, es infructuoso.) En el fondo, la cuestión anarquista del “buen salvaje” es sólo un efecto de una moral que el Estado y para su conservación imparte internamente. Eso es parecido a la moral del pacifismo fundamentalista que traslada la paz interna en la que uno vive y es educado a la imposible paz externa que puede llegar a eliminarnos al afeminar al hombre como bien veía Maquiavelo.

Pues no es cierto que no haya arquismo sin anarquismo ya que el ser, lo que es, no le debe su existencia a lo que no es, al no ser. Y el anarquismo es sólo una negatividad absoluta... absolutamente mental. Las contradicciones no pueden dejar de darse dentro de aquellas concatenaciones causales, dentro del ser: a un mal gobierno no le sucede un desgobierno, un no ser de lo político y de lo jerárquico, un des-orden, sino otro gobierno u otro orden (histórico) idénticamente político y polémico; por eso, cuando el anarquismo toma hipotéticamente las riendas del bravo corcel, se convierte al momento en un partido jerárquico como otro cualquiera que necesita domar a la bestia, que necesita principiar al pueblo. La antítesis de un mal gobierno es otro gobierno, otro estar gobernados. Y la antítesis de una Unidad política es otra Unidad política simile o el Imperio. Esto es el único “poder ser”, lo perenne de este movimiento.

<El Derecho de todo Estado, en efecto, está definido sólo por su poder.> (Benito Espinosa. Tratado Político. Ed. Tecnos. Madrid, 1966. Pág. 203)

La crítica al mando es consustancial a la política, es la competencia política y una crítica que no compite por el mando, por la jefatura, es utópica... y podremos volar... pero siempre dentro de esas concatenaciones causales donde se desarrolla la esencia de lo político. Leonardo estaba él y su tiempo inmaduros para poder volar, aún no tenía el motor de explosión, por ejemplo. El desarrollo industrial implica estructura jerárquica.

No entiendo cómo puede darse eso de “ser capaz de obedecer sin que le manden”, o como tú Molina lo dices: <“como es capaz el hombre de ir a la Luna y es incapaz de obedecer sin que le manden”> (¿). No hay un Plan prestablecido ni un “destino” prefijado. Por tanto, una mínima iniciativa es siempre un mando. Sin mando ni obediencia –y perdóname pero esto es una hipóstasis absurda- habríamos muerto nada más nacer, pues hasta el consentimiento del mamar es un poder en el mando, una aceptación y reconocimiento fatal de la dependencia, de la zoológica jerarquía: la madre es antes que el hijo y para ir a la Luna hay que haber mamado mucho.
Bajo ese “obedecer sin mandato” parece ocultarse un ser ignoto sacrosanto: el verdadero Orden intrínseco del mundo aún no conseguido... pero eso no existe. La crítica al mando sólo puede afirmarse como desobediencia para y con la intención de imponer otro mando, otro gobierno particular. Esa crítica no puede nunca resolverse en la desaparición del mando mismo. La asamblea misma manda.

Ese capataz de Romanones explica muy bien que si todos fuésemos como él, o no habría fincas o estaríamos todos en la cárcel.
Trabajar para una colectividad (comuna) es ya obedecer, pues a mi me da igual obedecer a un particular que obedecer a un ente “social”, que siempre en la práctica ha resultado peor por tener su esencia en el dogma del totalitarismo, por ser “indudablemente cierto”. En la competencia y en la lucha darwiniana por la vida eso ha sido ya ampliamente derrotado: lo que triunfa es la empresa privada, la finca con capataz de Romanones..., pues no hay que olvidar que es esa estructura jerárquica (entre otras) de la “sociedad capitalista” la que mantiene y fundamenta al Estado, y que el Estado, en su competencia contra otros Estados sucumbe cuando su estructura es más débil: aquí y ahora cuando su estructura no es capitalista. El ser es lo que es.

Y de lo de las “horas extras” que quieres que te diga. Eso es como tener que mamar de la teta que hay. Podrá mejorarse siempre... pero es una dependencia dada en aquellas concatenaciones causales, incluyendo en ellas la cuestión archivieja del precio y costo de las mercancías.

Bajo todo esto se esconde –pienso yo- una incomprensión de la eutaxia política. Mírate esto, pero sobre todo prestemos atención a esto otro: <Este contenido ha de ser una parte del todo capaz de referirse organizativamente al todo in fieri (lo que únicamente es posible por vía de prolepsis que implica a su vez la anamnesis) [233-234]. Y no tampoco en virtud de un interés surgido ad hoc, sino sencillamente porque las prólepsis relativas a la subsistencia de su propia parcialidad (que le pueden ser atribuidas por motivos «históricos») comiencen a verse como condicionadas por el cumplimiento de las prolepsis (planes y programas) relativas a la subsistencia de esa totalidad........... En este punto se suscita la cuestión sobre la posibilidad de establecer, en general, las condiciones estructurales (coyunturales) por las cuales una parte, sin dejar de serlo (por tanto, sin «olvidarse» de sus propios intereses) puede llegar a movilizar sistemas prolépticos totales (prácticos, no utópicos) en una dirección eutáxica.>

La eutaxia no se desprende del “interés o el bien general”, sino al revés: el bien y el interés general se desprenden de la eutaxia, del interés privado, ya que el “Todo” jamás puede llegar a “movilizar sistemas prolépticos totales (prácticos, no utópicos) en una dirección eutáxica”, por eso... «La salvación de la oligarquía es la eutaxia», y esta “particularidad”...<descarta la posibilidad de un «poder neutral» por encima del todo.>, como se dice ahí.

Bien. Atengámonos pues a este concreto mundo y veamos si el anarquismo atiende mejor a la moral que el MF. De entrada a mi me es imposible comprender una moral sin sacer, sacerdos, sagrado que la impongan. Y si a la moral le quitamos como ateos que somos lo de sagrado, lo único que nos queda es el hombre mondo y lirondo en sus relaciones circulares, esto es: la moral se desprendería del mando particular de algunos eminentes hombres sobre otros y de las tradiciones que consisten en la gran duración de esas normas morales para el buen orden y su perpetuación. Si no te gusta Moisés pon a Numa Pompilio. Adiós.
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
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MensajePublicado: Vie Ene 13, 2006 7:27 pm    Título del mensaje: ¿Donde estás? Responder citando

Apreciado Molina, creo y pienso que me merezco una contestación al largo y último mensaje mío, pues ya ha pasado una semana y no das señales de vida ¿Tal vez razones mayores te impiden contestar a mis objeciones al anarquismo?

Espero que sea eso y que sepas qué decir... Un tema como este no puede quedar inconcluso.
¿O tal vez es que estás poniendo orden en tus ideas?

Tuyo.
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Juan A. Rodríguez Molina



Registrado: 16 Feb 2004
Mensajes: 306
Ubicación: El Escorial (Madrid)

MensajePublicado: Sab Ene 14, 2006 2:07 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimado Vega, sus deseos son órdenes. Por supuesto, sus órdenes serían indesables.

En serio, como tú y el tema merecéis respuesta y la que ambos os merecéis no es fácil de expresar con la claridad necesaria; como ahora no dispongo entre semana del tiempo suficiente (apenas he avanzado con Freund, aún voy por la 315); como he comenzado dos respuestas y no me gustan; pero, como ví en el primero de esos comienzos, “lo mejor es enemigo de lo bueno” (cayendo, además, en que acaso éste sea el fondo de la cuestión), ciertamente, más vale algo que nada. Así pues, esperando no tener que desdecirme en posteriores mensajes, voy a pegar, tal cual está, lo que pensaba “arreglar”. No modifico ni una coma (añado algo hoy: entre corchetes), pero no incluyo todo, tanto por no repetir como por estar menos convencido de su conveniencia. La verdad es que pensaba juntar ambas y resumirlas, evitando el hablar de más. Ahí va, sin orden ni eutaxia. Tú lo has querido.
……………………………………
Tengo la sensación (desde que hice click en "Enviar") que el mensaje del día 6 tendría que haberle revisado y pulido, pues hay mucho texto y poco avance; avance en el sentido de que la discusión discurra por el cauce apropiado, o sea, acercándonos al meollo, a la médula. Algo hay, pero lo oscurezco al hablar de más (como muy bien dice Baldomero). Desde luego, esta médula está rodeada por un hueso duro y espeso y no es fácil hincarla el diente, por lo que sin método (dando una bocado ora aquí ora allá), dudo mucho que lleguemos a ella. Tras proponer el tema solicité un tiempo, precisamente, para establecerlo. Las rápidas respuestas de Vega, seguramente, sospecho, por creer él —quizá estando en lo cierto— que no es tan duro ni espeso, no me dejan dibujarle. Pero, por otro lado, sirven para asentar mi impresión de que sí lo es y, por tanto, de la necesidad de una ordenada "acción de ir tras de" (método).

En primer lugar, debe quedar claro que, por mi parte, no se trata de convencer a arquistas o anarquistas para que cambien de bando. En todo caso, estando convencido (aunque puede que el auténtico motivo sea convencerme de tal) de la necesidad de ambos bandos, trataría de que el anarquista "entre en razón" (al arquista, que éstos me perdonen, le veo poco remedio; y, en todo caso, al “enemigo” ni agua), pues a nadie se le escapa que la visión general sobre el anarquismo es bastante negativa y será así, en gran parte o sobre todo, por su mismísima culpa. (Cuestión no poco interesante de analizar, pero que si hiciera ahora volvería a sacarnos del cauce). ¡Un momento!... acaso sea por donde haya que empezar. En todo caso, y dado que "lo mejor es enemigo de lo bueno" (¡¿no será éste el fondo de la cuestión?!), dejémonos llevar por el curso de los acontecimientos.

No sé lo evidente que será, pero me parece que el anarquista piensa, con cierto fundamento, que todos las personas son como él. ¿Y cómo es él? Sin pedir "perales" al olmo, (otra cosa que me pierde: los juegos de palabras) podemos decir que es un individuo autodisciplinado, un ser civilizado que asume perfectamente (o de modo más completo y adecuado que los demás) la indudable existencia de algo superior a él: la sociedad. Insisto en que el anarquismo es un armonizar lo individual y lo colectivo. Por eso, rechaza el mando de otro u otros individuos, como ocurre normalmente. El dominio del hombre por el hombre es inevitable —estaría bueno que nos dominaran los simios—, pero la "explotación" es otra cosa porque implica abuso y, por tanto, rebeldía y desorden. Igualmente, no es admisible que nos dominen entes abstractos indefinidos y opacos; el poder es así y hay que controlarle. No es un rechazo de la necesidad, sino de que se la "recuerden" porque, como no hace falta (según ellos y, en efecto, a ellos no les hace falta) este "recuerdo", como suele ser alterado, para abusar, interfiere en la relación y la desvirtúa, complica y estropea. Por eso, su Revolución Social no es un fin, sino un medio; no contempla el futuro, sino el presente; no es algo que habrá que hacer algún día, sino algo que hay que estar haciendo ya. La Revolución propugnada por el anarquismo, paradójicamente, consiste en que no sea necesaria una Revolución. [Entre el anarquismo y el arquismo puede establecerse una relación similar a la que hay entre el cristianismo (quizá algo idealizado, pero con cierta base) y el catolicismo: aquél anunciaba el Reino ya; la Iglesia, todavía no.] Por eso, habla de organización (acaso eufemísticamente), en lugar de gobierno al uso; nada funciona sin orden, una asamblea manda, claro que manda, dicta la ley (que llama "acuerdo"), todos sus participantes saben que no todas las opiniones tienen la misma autoridad,... etc., etc. En resumidas cuentas cambian las palabras, pero no por el simple prurito de diferenciarse del arquismo, sino porque aunque se trate de lo mismo, se concibe de otra manera: Si lo colectivo es el Supremo (no digo ni Bien ni Mal), ¿por qué mandan individuos? Puede preguntarse de otra forma: Si la propiedad egoísta es el Supremo (sin adjetivar, igualmente), ¿por qué organizar lo colectivo? (Si no me equivoco, esta es la "aportación" del "anarquismo" individualista y/o capitalista; pero también, curiosamente, lo que, al fin y al cabo, hace el arquismo).

Tal/es pregunta/s indica/n una contradicción, pero puede responderse como veo que se responde en el magnífico libro de Freund (que ayuda mucho a comprender el anarquismo). Ahora bien, se responde a la pregunta, no se resuelve la contradicción. Y es que (y no sé, Vega, si lo ves) si el anarquismo es contradictorio, el arquismo no lo es menos. Quizá la cuestión sea averiguar qué contradicción es más acertada, quiero decir, cuál es más inevitable. (Sin olvidar, claro, la contradicción que existe entre ellos por oponerse el anarquismo al arquismo). Con esa respuesta, podemos demostrar que el anarquismo es más inevitable que el arquismo; más acertado respecto a ella; no hace otra cosa que advertirla, señalarla, indicarla. No se opone al poder, sino a su abuso; por eso nunca ha aceptado su representación; como tiene que haber organización y gobierno, lo más que admite es la delegación, temporal y fácil de revocar. Y desde luego no se revoca al que lo hace bien, al que mantiene el orden; el orden ácrata; ácrata individualmente considerado, no socialmente porque, socialmente, hay autoridad, fuerza, poder y ley en la acracia (no pretende negar lo evidente); se trata que nadie pueda mangonearlo a su antojo o el de unos cuantos. La cuestión es saber si eso, indiscutiblemente posible para grupos de cierto tamaño, lo es para una entidad de 40 o 50 millones de personas. Ahora bien, cabe preguntarse ¿por qué grupos de tamaño ingobernable? Y es donde entra el capitalismo, que es un imperialismo tan generador como depredador. Resulta que el anarquismo es más anti-capitalista que anti-estatalista (en todo caso critica al Estado por estar dominado por el Capital)... Pero dejémoslo aquí. [Se vislumbra que el anarquismo implica no sólo otro gobierno, sino, antes, previamente, otro orden; de aquí sus dificultades...]
…………………………………………

Cita:
Como el fin de toda estructura o Unidad política es durar (eutaxia), el “mantenerse en el curso del tiempo”, y este durar o mantenerse lo es y ha de ser de un orden determinado, la base del anarquismo se derrumba al creer que es posible un orden sin mando y sin jerarquía […]

Orden es pues concatenación causal.
Empero el orden no depende de la eutaxia (del buen gobierno y la “dureé” freundiana), sino al revés: la eutaxia, la duración, depende del buen orden, o es el buen ordenamiento...


Me parece que mezclas un poco la eutaxia y el orden, pues lo que debe durar es esto gracias, claro, a la eutaxia, al buen gobierno; eutaxia y orden van unidos y han de corresponderse, y así lo ve el anarquismo, que insiste en no separar teoría y práctica ni fines y medios. Lo que pretendo hacer ver es que el anarquismo es un gobierno, no un no-gobierno. No sé si habrá alguien que piense que puede haber vida social sin organización, pero, en todo caso, no estaría hablando de política (cuyo fin es la organización de la sociedad) ni de organización (ya que toda organización requiere un gobierno), sino de una entelequia y no habría que hacerle ni puñetero caso. Tal elemento no sería anarquista, por mucho que el creyera que el anarquismo es eso. El anarquismo no es una política anti-política, sino anti-políticos, que es muy distinto. Cuando reniega de la política lo hace por sus "profesionales", no por ella.

La base del anarquismo no es "creer" lo que tu dices; lamento no haberme explicado bien al hablar del mando y la obediencia. Yo creo que, en tal relación, lo fundamental es la obediencia, no el mando. [Es la obediencia la que determina al mando, siempre y cuando aceptemos que mandar no es empujar, o sea en términos políticos, no etológicos; en términos ciudadanos (personas libres e iguales ante la ley), no salvajes.] Esto es muy distinto a lo que tu denotas. En el orden arquista unos mandan y otros obedecen; en el anarquista, en teoría (en la práctica tampoco es así, claro), se manda tanto como se obedece; por así decirlo. Me refiero al sentido del deber, como ciudadano implicado en los problemas de la ciudad. El anarquista no es un "buen salvaje", sino un "buen ciudadano". Insisto e insistiré que sabe perfectamente como es el poder y la política, precisamente por eso es anarquista. [Cuando Freund habla del Poder y culpabilidad (§ 57, justo el último que he leído) cita a Proudhon como uno de los que se ha dado perfecta cuenta de la inmutabilidad de la naturaleza del poder]

Cita:
En el fondo, la cuestión anarquista del “buen salvaje” es sólo un efecto de una moral que el Estado y para su conservación imparte internamente. […]. Eso es parecido a la moral del pacifismo fundamentalista que traslada la paz interna en la que uno vive y es educado a la imposible paz externa que puede llegar a eliminarnos al afeminar al hombre como bien veía Maquiavelo.


En efecto, no existe el "buen salvaje"; comparto lo que dices aquí, como lo que dices en tantas otras ocasiones. Tu problema respecto al anarquismo es el de mucha gente: no darse cuenta de que no habría anarquismo sin anarquistas, lo cual sólo ocurre con esta "doctrina"; con el resto es a la inversa: no habría liberales sin liberalismo, socialistas sin socialismo, &c. Salvando las distancias, pasa como en las sociedades pre-estatales, donde el pueblo da nombre al territorio (el de los vetones, los vacceos...), no a la inversa (Vetonia, Vaccea... no existen). Por eso no habría españoles sin España ni franceses sin Francia. El caso es que para los vetones, el colectivo vetón era más importante que España para los españoles y Francia para los franceses; pues, hay vetones sin Vetonia. Exactamente igual ocurre con los anarquistas, con la diferencia de que una doctrina no constituye una comunidad del mismo tipo; incluso no tiene por qué construir ninguna (como parece pasar con el anarquismo). Pero tampoco requiere un tipo determinado de las otras (pueblos); por eso, como en casi todo, entre los anarquistas hay desde nacionalistas de "patria chica" hasta ciudadanos del mundo, dependiendo de qué consideren su "pueblo". Y tal afirmación no contradice que yo dijera que no creía que fuera anarquista si no fuera español o lo del otro día, respecto al catolicismo: soy español aunque no quiera y mientras haya España, Francia y demás, lo seguiré siendo, pues a lo que no estoy dispuesto es a reducirme en madrileño; para ese viaje no hacían falta tantas alforjas. Yo, de español a mundial. Como el capital.

Cita:
Pues no es cierto que no haya arquismo sin anarquismo ya que el ser, lo que es, no le debe su existencia a lo que no es, al no ser. Y el anarquismo es sólo una negatividad absoluta... absolutamente mental. Las contradicciones no pueden dejar de darse dentro de aquellas concatenaciones causales, dentro del ser: […]. La antítesis de un mal gobierno es otro gobierno, otro estar gobernados. Y la antítesis de una Unidad política es otra Unidad política simile o el Imperio. Esto es el único “poder ser”, lo perenne de este movimiento.


Lo que no hay —y es lo que yo he dicho— es anarquismo sin arquismo, precisamente por lo que tu dices: lo que es no le debe su existencia a lo que no es. Y es que el anarquismo no es «una negatividad absoluta», como tú te empeñas en creer, confundiéndolo con el nihilismo. Con el que también se le ha relacionado buscando la confusión; al anarquismo se le ha relacionado con todo lo relacionable, pero no tanto por su poca claridad cuanto para oscurecerlo todo lo posible, pues es más claro, incluso, que el arquismo al que se opone. Quien requiere de lo confuso para prosperar, es el arquismo, no el anarquismo. A quien le viene bien el río revuelto, el desorden, es al arquismo. ¿Qué mejor justificación? Y en ello incide el anarquismo, resultando insidioso y molesto. Sin embargo, y en esto también se diferencia del arquismo, no sólo dice, también hace; no se limita a soltar ideas como vapor, a veces se condensan, construye “unidades políticas”: el anarco-sindicalismo presenta una estructura práctica, tangible, real, comprobable, verificable, falsable, evidente...
………………………………

Esto es lo que hay. No obstante, en ese poner orden en las ideas al que aludes (que, por supuesto, estoy haciendo; por cierto, creí que tenía más, no hay tantas, el problema es que hay también intuiciones, más bien, y he de revisar su base), la que más se asienta es que arquismo y anarquismo se necesitan mutuamente; por separado serían dos desastres diferentes, pero... pues eso, desastrosos para el hombre “occidental” que conocemos y, seguramente, somos. Creo que es por esto por lo que me obsesiona tanto el asunto; estoy convencido de que si el capitalismo no es frenado destruirá el mundo entero y no sólo "occidente" (ya bastante desecho), e igual de convencido estoy de que el mejor freno es el anarquismo, el socialismo libertario; es más, es el único posible; el único capaz de hacer frente a una arquismo afeminado y estúpido, tremendamente insensato: sin sentimiento de culpa. Quizá no vuele en pedazos el planeta y la vida siga, pero, desde luego, el mundo del hombre que conocemos se habrá disuelto como polvo en el viento. Y no será, precisamente, "polvo enamorado".

A lo mejor, cuando se deshumanizó el arte, ya lo había hecho la sociedad. Y es que, no sé que te parecerá, pero al deshumanizarnos, también nos desanimalizamos; puede que más que afeminarnos nos estemos amariconando (cosa que, a fin de cuentas, no es ni hombre ni mujer), que nos estemos artificializando. Acabo de ver por la tele un ¡cerdo fosforescente! No quiero que paren el mundo para bajarme, lo que no quiero es que me fosforicen.

Salud
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Lun Ene 16, 2006 2:41 pm    Título del mensaje: El anarquista. Responder citando

El anarquista –nos dice Molina- es “un ser civilizado que asume perfectamente (o de modo más completo y adecuado que los demás) la indudable existencia de algo superior a él: la sociedad”

O sea, que lo superior al anarquista, a los hombres civilizados, pues quiero suponer que los que no somos anarquistas también estamos “civilizados”, son sus relaciones sociales, pues sociedad es sólo relación, que lo superior al hombre es su relación... con otros hombres... Pero es que hay muchos tipos de relaciones. Hay relaciones sociales horribles: asesinatos, guerras, robos, latrocinios, &c. Esto es absurdo. Hasta los delincuentes asumen sus relaciones sociales como relaciones que le sobrepujan en tanto que sujeto “cósico” (pues sin eje radial no es posible ninguna relación, como ya vió Marx). Y eso de que el anarquista asume su sociabilidad de “modo más completo y adecuado que los demás” me parece algo muy gratuito y que cualquiera podría decir de sí mismo. El anarquista en esto no tiene patente de corso... Acaso podríamos decir de él, que en tanto no se pliega al rol dominante en una sociedad dada, reporta a su comunidad más perjuicios que beneficios, y que no es “el anarquismo... un armonizar lo individual y lo colectivo”, pues lo “colectivo” ha de ser por necesidad lo dominante ante el cual el anarquista se rebela de continuo creyendo que “su idea” debería ser la que “armonizase” más con ese colectivo. ¿En que relaciones sociales reales armoniza más el anarquista que otro jerarquizado? ¿Es que existen relaciones sociales no jerarquizadas en las cuales y por las cuales pudiéramos construir la pirámide de Keops o lanzar un hombre a la Luna? Molina sueña. El anarquista es precisamente un individuo desarmónico que no puede nunca por su esencia ideal cuajar en nada y con nada: toda estructura causal y jerárquica le resulta repugnante porque la realidad sometida al principio de razón suficiente, a la causalidad estructural del mundo físico, rechaza en cada punto y momento su idea del general desgobierno, su idea –pueril- de la horizontalidad y ausencia de jerarquía. Una idea vacía sin correlato alguno: ”Por eso, rechaza el mando de otro u otros individuos, como ocurre normalmente”... Pues lo que ocurre normalmente es... “lo colectivo”.

Molina lo que hace ahora es meternos de lleno en el manoseado tema de la explotación del hombre por el hombre... “la "explotación" es otra cosa porque implica abuso y, por tanto, rebeldía y desorden”.
¿Pero qué es el “abuso”? Concedámosle todo... Pero esa explotación no implica desorden... sino que ella genera este orden (feudal, capitalista, &c.)... Y es que Molina no se da cuenta que hagamos lo que hagamos siempre surge o emerge algún orden... ¿Y desde qué atalaya privilegiada otea cual águila imperial Molina otro “orden” que no es este de-generado orden? ¿Es posible otro mundo mejor que el mundo que es...? Tu phantasía se retrotrae aquí a las hipóstasis del Paraíso perdido, a un Sangri-La mítico en el cual no perderíamos la belleza y la juventud primigenia de aquél “hombre puro”... ¿pues en qué anamnasis te apoyas para saber si sería mejor un mundo sin “abusos y sin explotación”, sin polémicas, sin política, sin dialéctica, sin el principio de razón?
El dominio –de entes concretos y abstractos- ¿“interfiere en la relación y la desvirtúa, complica y estropea”?... Claro que esos “entes abstractos” son a su vez fruto de las relaciones sociales y son también relaciones sociales mismas. No están ahí por casualidad.

¿Cabe un mundo sin “explotación”? (dejo sin tocar la crítica económica a esta supuesta explotación).
¿Cabe una relación social diferente a la que es y ha sido? Yo pienso que no. Que eso no es posible por todo lo dicho, pero es que además es de esa explotación de donde surge el excedente que ha posibilitado el llamado progreso cultural y material, el progreso de los “medios de producción” y de consumo... Por tanto el anarquista debe querer decir que sin esos excedentes estaríamos ahora peor que los hombres de Atapuerca, sin medios de producción, esto es, salvajes. No otro es en mi imaginación el hipotético resultado de un mundo horizontal y sin explotación: donde no hay inversión económica no hay progreso (o incremento) de los medios de producción y tampoco hay lo que la imaginis busca: una bonita realización (o descosificación) sin explotación del hombre por el hombre pero que al final lo único que encontraría es una no relación, una verdadera y mítica descosificación. Me gustaría que Molina se leyera con detenimiento la Introducción de Gustavo Bueno a su [/i]Ensayo sobre las categorías de la economía política[/i] y lo aplicara a esto que estamos ahora tratando y que viera por qué esa introducción acaba diciéndonos que “En el socialismo el ciclo dialéctico se termina en la dialéctica de la realización (Verwirklichung) de la filosofía ” (pág. 18). Realización que debe suponer el acabose (incluso conceptual) del intercambio, el fin de la historia, esto es, de la relación social más eminente basada en algún tipo de beneficio... ¿Pues acaso Molina cambiaría una bagatela por la misma bagatela? ¿Habría intercambio – relaciones de cambio- en caso de que se diera la absurda y utópica ausencia de beneficio? Un anarquista si es consecuente lo que verdaderamente desea es que no haya ninguna relación social, ningún cambio, ningún movimiento, ninguna cosificación, ninguna mediación radial... esa es la dialéctica muerta de la realización: lo petrificado de la ausencia de relación. ¿Este es tu “ORDEN”, Molina?

El poder siempre ha estado más o menos controlado... Y ha estado controlado de parecida manera a como están controlados los precios: por la competencia del poder, en mercado del poder, por el vector ascendente de los que han de comprar y vender servicios o relaciones sociales. El mundo arcano es demasiado amplio para dominarlo por completo. No hay otro modo de dominio y con eso el anarquismo nada nuevo nos descubre.

Cita:
< Por eso, su Revolución Social no es un fin, sino un medio; no contempla el futuro, sino el presente; no es algo que habrá que hacer algún día, sino algo que hay que estar haciendo ya.>
, dice Molina. ¿Y cómo se hace eso? Una vez tiende a destruir y negar todo orden estatal, toda arquía, o se coloca en el absurdo de la negatividad total o ha de “aliarse” con algún partido político “estatal” concreto (Cf. Bueno. El mito de la izquierda, pág. 189 y ss.), con lo que entra de lleno en lo que dice (etic) en principio negar (Efectivamente, cuando el cristianismo antiguo ha de perdurar o lograr vivir ha de mutar en paulinismo, en la realidad de esta vida y dejar la vida futura para mejor ocasión). Ahora hay que organizar “lo colectivo” aquí y ahora como ese “supremo bien”...como hace el arquismo... Pero es que la cosa es al revés: que es bien supremo precisamente porque es lo devenido (nadie conoce el efecto de las actuales causas ni nadie podía saber que el hacha de silex nos condujera a la cizalla mecánica). Pero lo devenido es “efecto” de aquellas causas anteriores (relaciones cosificadas, jerarquizadas, circulares a través del eje radial), no de la Idea. Por tanto el arquismo es consecuente y el anarquismo idealista, y que siendo negador de todas las demás izquierdas (todas son anti-estatales) (Cf. Bueno, Op. cit. pág. 190) acaba a la postre en un puro ser y concepto equívoco que sólo puede caber como nihilismo o como mera ética individualista (Ibid. Pág. 193 y 200) abocada al <municipalismo> y los <colectivos de barrios> y al <sindicalismo> a los que yo no logro comprender sin el Estado.

Cita:
< Y desde luego no se revoca al que lo hace bien, al que mantiene el orden; el orden ácrata; ácrata individualmente considerado, no socialmente porque, socialmente, hay autoridad, fuerza, poder y ley en la acracia (no pretende negar lo evidente); se trata que nadie pueda mangonearlo a su antojo o el de unos cuantos. La cuestión es saber si eso, indiscutiblemente posible para grupos de cierto tamaño, lo es para una entidad de 40 o 50 millones de personas.>

Todo buen gobernante dura... Yo no soy muy ducho en anarquismo que digamos, pero tu anarquismo aquí, aparte de ese individualismo que reconoce la fuerza y la ley ¿En la acracia?, lo único que hace es pedir el derecho tipicamente burgués e ilustrado del “imperio de la Ley”... Y ese “imperio de la Ley” para “que nadie pueda mangonearlo” tampoco soy capáz de imaginármelo fuera de un [/i]status[/i] determinado... Creo que el desarrollo de la Unidad política ya da cuenta de lo que preguntas: que una vez se sale de la Ciudad Estado griega con sus asambleas de cientos o pocos miles de individuos, ya nunca más es posible la democracia directa, y menos para 40 o 50 millones de personas. El que esta situación de “tamaño ingobernable” no te guste sólo hace que colocarte en el irrealismo político de nuevo al no querer ver que la mínima jerarquía es inmediatamente un efecto del número (ya de raíz zoológica y etológica) de la banda de homos o de monos Reshus. Te arrepientes o reniegas de los efectos sídos y te dejas aquí guiar otra vez por tus ideas de la imaginis que nunca conocieron un número tan inferior como para que fuese posible la ausencia de jerarquía. Uno no puede dejar de ser <positivista> en según qué cosas. Es lo que hay. No ya 40 o 50 millones, sino la Humanidad de los 6.000 millones queda obnubilada al enmarcar este asunto con la “mente”, mentalmente... como si fuese materialmente posible “otro orden” con semejantes cantidades de individuos. ¡Gracias podremos dar a los dioses si en un futuro próximo no acabamos tan estrictamente jerarquizados como un hormiguero!

Sigues diciendo:
Cita:
<Lo que pretendo hacer ver es que el anarquismo es un gobierno, no un no-gobierno. No sé si habrá alguien que piense que puede haber vida social sin organización, pero, en todo caso, no estaría hablando de política (cuyo fin es la organización de la sociedad) ni de organización (ya que toda organización requiere un gobierno), sino de una entelequia y no habría que hacerle ni puñetero caso.>
No le hagamos caso... Pero si el anarquismo es un gobierno... ¿de qué es gobierno? ¿De los individuos a solas? ¿De los individuos sin relacionarse a través de las radiales cosas, sin cambio ni intercambio? ¿sin territorio?... Y como nos dices que : “[/b]El anarquismo no es una política anti-política, sino anti-políticos, que es muy distinto. Cuando reniega de la política lo hace por sus "profesionales", no por ella[/b]”... Lo que nos estás pidiendo en realidad es que consideremos al hombre como lo que no es. Pero resulta que el Estado sólo lo es a través de sus “órganos”, órganos en los cuales hay hombres tal y cual son, no tal y como el buen anarquista se los imagina. Las leyes burguesas no penalizan a “la política”, a la actividad o relación social de la política, sino a los hombres de carne y huesos sean políticos o no. No veo en esto una esencial diferencia respecto del “orden burgués” actual ni respecto a los demás partidos opositores. Y si esperas que los hombres y los políticos se transformen en querubines... vas dado!

Cita:
<Yo creo que, en tal relación, lo fundamental es la obediencia, no el mando.>
Esto es un completo absurdo. Hay que obedecer a alguien y es imposible lo uno sin lo otro, tanto si se hace empujando como si se hace con un exquisito buen talante. Aquí sobra saber qué es antes si el mando o la obediencia (el huevo o la gallina)... aunque antes hay que nacer bajo el regazo de alguien que no mandar. Esto es un falso problema. Empero una vez desarrollada un tipo de comunidad humana política es a la inversa, que antes es el mando que la obediencia ¿pues qué hay para obedecer si nada se manda? La fundación de Roma comienza en su mito por una orden sobre sus límites, luego viene la desobediencia y después el castigo. Y lo lamento mucho, pero en cualquier orden se manda tanto como se obedece. Da igual que ese orden sea arquismo o anarquismo (¿) ya que su “sentido del deber, como ciudadano implicado en los problemas de la ciudad” ha de ser presumiblemente el mismo... aunque desde luego, cuando llegamos a decir y hablar del “orden” anarquista y de “deber” anarquista ya ni sepamos donde estamos, pues aunque el anarquista no es un salvaje tampoco es un buen ciudadano... en este “orden arquista” en tanto se dice no obediente al poder establecido por estar este poder dominado por los “políticos”... que son todos iguales!

Molina, Molina!!

Cita:
<Tu problema respecto al anarquismo es el de mucha gente: no darse cuenta de que no habría anarquismo sin anarquistas, lo cual sólo ocurre con esta "doctrina"; con el resto es a la inversa: no habría liberales sin liberalismo, socialistas sin socialismo, &c.>

En cierta forma tienes toda la razón... Es que el anarquismo es “individualista”, idealista... que cree poder vivir al margen del principio de razón y de las reales relaciones cósicas y radiales... porque luego en la práctica, en su concreta práctica, él no vive en la anarquía, sino en la jerárquica Barcelona o en la no menos jerárquica París beneficiándose de ser español o francés. El anarquista se imagina aquí que sus relaciones circulares pueden ser únicamente y puramente circulares, sin el eje radial del puñetero intercambio y de la puñetera cosificación... Y justo por eso, porque es un puro idealista le ocurre lo que a las “sociedades preestatales”, que él es como los vetones, el que da nombre a su afición, sin pasado y sin futuro, esto es, sin historia, sin Nación verdadera... Al anarquista le ocurre lo que al hormiguero: que no hay hormiguero sin hormigas... Al partir de la nada imaginada él crea su “autónoma” relación: no es ni francés ni español. Ël es..., anarquista! Pero lo que hay que ver es que tampoco hay anarquistas sin España o sin Francia, ya que es su negación meramente ideal la que lo hace ser anarquista sin poder serlo en la práctica, pues eso de “Yo, de español a mundial”, no pasa de ser una idea vacía, ya que lo concreto de cualquier contenido político es su particular parte concreta (los Estados), resultado causal de la imposibilidad de una entidad TOTAL hasta ahora (otra cosa es el Imperio o un Gobierno mundial bajo la égida de algún Imperio).

El final cuasicatástrofista con que acabas tu mensaje es más ingenuo que mucho de lo anterior. Dejame a mi –por lo menos- ser gobernado por los expertos y por los que saben y no por ese “socialismo libertario” que nunca podrá pasar más allá de una comuna de lechugueros gaianos. Tu final es imposible: ni nos deshumanizamos ni nos desanimalizamos... y todo lo “artificial” –o sofisticado- sea bienvenido para gloria del presente y del inmediato futuro de los hombres concretos. Esto es lo que hay y es así inclusive con la protesta política de los anarquistas que, como ocurre con la religión, no seré yo quién acabe con ella. Es ciertamente también una postura política, voluntariosa, libre.
Vale.

P.D. ¿Y si lo dejamos?... Pues aquí nadie opina! excepto tú y yo.
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Felipe Giménez Pérez



Registrado: 14 Oct 2003
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Ubicación: Leganés (Madrid, España)

MensajePublicado: Mar Ene 17, 2006 7:04 am    Título del mensaje: Anarquismo Responder citando

Estimados contertulios: Modestamente quisiera comentar que el autogobierno de la sociedad política es imposible por utópico y que por tanto siempre habrá gobernantes y gobernados. El Estado, simplemente es, como dijo ya F. Chatelet. El anarquismo, tanto en su versión comunista (Bakunin, Kropotkin,) como en su versión capitalista y liberal (Hoppe) es inviable. El anarquismo, lógicamente es antipolítico. Las ideologías políticas vergonzantes, antipolíticas (liberalismo, marxismo, cristianismo) me parece a mí que yerran en la consideración del Estado como algo malo o perverso que hay que limitar o destruir. Atentamente,
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