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Perspectivas económicas para la España de EuroOz

 
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Carlos Pérez Jara



Registrado: 02 Jul 2004
Mensajes: 130
Ubicación: Sevilla

MensajePublicado: Dom Nov 28, 2004 5:21 pm    Título del mensaje: Perspectivas económicas para la España de EuroOz Responder citando

Estimados contertulios:

Me gustaría resaltar, en este foro sobre Economía, un tema del que ya se ha hablado últimamente en referencia a la entrada en vigor del tratado de adhesión de los 15 nuevos países a la UE, asunto de gran vigencia, sobre todo cuando no hace ni dos meses que se firmó la llamada Constitución europea, cumbre simbólica de la Europa sublime.

En primer lugar, delegadas las competencias de la política económica en Frankfurt, y tomando como eje instrumental autónomo la política fiscal, caben plantearse varias dudas serias respecto al futuro. Como sabemos, una política fiscal de aumento de impuestos directos controla la inflación pero reduce la demanda agregada (a través del consumo), lo que puede desembocar en situaciones de paro forzoso: contracción de la oferta agregada con la consiguiente desintegración de puestos de trabajo, de forma que al fin haya exceso de oferta de empleo respecto a la demanda del mismo. Pero es que una política de este tipo que aumente el gasto público tiene el efecto de presionar los precios hacia arriba, que es justo lo contrario de lo deseado bajo los objetivos europeos de la estabilidad de los precios, por debajo del 2% aproximadamente en términos de IPC.

Por eso, como sabemos, las estrategias para controlar la tasa de inflación española han pasado forzosamente por el desplazamiento (en términos gráficos) hacia la derecha de la curva de oferta agregada. ¿De qué manera? Pues mucho nos tememos que entre los medios para conseguirlo se hallan, no solo la reducción de costes productivos, sino también la inestabilidad laboral (flexibilización del mercado de trabajo) que ha conseguido generar empleo aunque de muy peor calidad. Pero es que además de esto, los salarios reales no se incrementan en este nuevo proceso (por lo que supone una pérdida o un mantenimiento de la capacidad de poder adquisitivo de consumidores) y la tasa de Inflación tampoco se reduce a los niveles anhelados.

El efecto euro sigue presionando los precios, pero el mercado laboral es ahora más inestable que hace pocos años. Si a esto añadimos que la tasa de crecimiento para el 3º trimestre ha sido del 2,6% nos damos cuenta de que, no solo es casi imposible que se cumplan las predicciones de crecimiento del gobierno de Zeta Pie, sino que encima, en el último tercio del año hemos crecido por debajo de la tasa marcada por la ley de Okun, de manera que la tasa de desempleo no se mantiene estable, ni es probable que aquélla consiga reducir el desempleo en un 1% aproximadamente.

La revalorización del euro repercute negativamente en el sector exterior, reduciendo las exportaciones, lo que trae un efecto claro (y nada bueno, nos tememos) sobre la Balanza de pagos española (en la subcuenta de balanza corriente). La demanda agregada ha crecido impulsada por los altos niveles de consumo y el bajo ahorro del españolito medio: es decir, que gran parte del crecimiento de este país se vertebra, en gran medida, en el crecimiento de la partida C de DA, y que si no fuese por eso, ese perfil "estabilizado" de nuestra economía ni siquiera podría darse.

Remachamos con ello el hecho de que el sector exterior no ayuda a este propósito. Bien, ante este panorama (no se consigue reducir los niveles de precio, la demanda agregada se mantiene por el consumo interno, la fexibilidad laboral genera empleo pero efectos negativos en términos de estabilidad y costes humanos) este mismo año ya son 15 los nuevos países que se unen a las promesas del euromundo de Oz, de manera que cabe imaginarse:
a) dónde van a invertir algunas empresas españolas cuando vean la realidad de estos mercados de la Europa del Este donde la mano de obra es mucho más barata. Esto beneficia al PNB pero desde luego genera efectos perjudiciales a muchos españoles (cierre de fábricas, más desempleo nacional, etc)
b) a dónde se van a marchar (como el mágico torbellino de aire de un mundo encantado) los fondos estructurales (y no solo los aplicados a los objetivos nº1, también a los nº2 y nº3, en total unos 213000 millones de euros para la ayuda de economías más desfavorecidas) cuando se planteen las ayudas a países que, en su mayoría, tienen un PIB por debajo del 75 % de la media europea.

Lean, si no, la noticia que se recoge en el diario Expansión:

Cita:
La convergencia real de los recientemente incorporados países del Este a la UE será mucho más lenta y difícil que la de España, Portugal o Grecia.

El hecho de que los nuevos socios supongan tan sólo el 5% de PIB de la UE y que sólo tres países -Eslovaquia, Hungría y la República Checa- presenten niveles socioeconómicos próximos a la media europea hace pensar que la ampliación suponga un importante coste del que apenas se ha hablado.

Además, la variable China, aparejada al fantasma de la deslocalización, hará de la quinta ampliación una de las más complicadas. Esta fue una de las cuestiones que se pusieron ayer sobre la mesa en el IX Congreso de Economía de Castilla y León, que se prolongará hasta mañana. En él participarán más de doscientos ponentes y abarcará cuestiones que trascienden el ámbito regional, y que van desde la financiación autonómica, hasta la gestión del conocimiento.


En fin, que el panorama no es muy halagüeño, sobre todo porque las cosas funcionan en España bajo la inercia de un consumo acelerado (tenemos, según parece, la tasa de ahorro más baja), pero el desequilibro está muy presente.

Me gustaría saber qué opinan los contertulios acerca del asunto planteado, y si tienen alguna otra perspectiva de futuro más optimista: no hay tampoco que ponerse catastróficos, pero desde luego existen "señales" que indican que, bajo las curvas deslizantes del ciclo económico, podemos estar aproximándonos a una recesión severa.

Un saludo.
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Carlos Pérez Jara



Registrado: 02 Jul 2004
Mensajes: 130
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MensajePublicado: Dom Nov 28, 2004 9:06 pm    Título del mensaje: 5 países me han salido de la chistera Responder citando

Aclaro mi alusión a los nuevos "15" países: pues es evidente que ha sido un lapsus y no son 15 sino 10 los nuevos países que se adhieren a la UE. Por cierto, al hilo de lo ya dicho, parece que estos países van a adoptar el euro para el periodo 2007-2010: ¿qué efectos creen que esto puede suponer para la economía española a medio y largo plazo? La mayor fluidez del mercado, será algo forzosamente nueno para nuestros propios mercados?

Un saludete
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Agustín Lozano Vicente



Registrado: 04 Mar 2004
Mensajes: 71
Ubicación: España

MensajePublicado: Mar Nov 30, 2004 9:17 am    Título del mensaje: euro/dolar y demás "poderes" Responder citando

Hola!

Este texto me parece interesante y aquí lo dejo.

atentamente,

¿Por qué se deprecia el dólar y quién pagará las consecuencias?
Juan Torres López
Rebelión
La evolución de la cotización del dólar en las últimas semanas y, sobre todo, los registros históricos que está alcanzando el euro manifiestan que, tras ellos, hay movimientos en las finanzas y en la economía internacional de gran envergadura.
Es verdad que la breve historia del euro no permite tener una amplia visión histórica y que si se contemplase al conjunto de las divisas europeas a las que sustituyó se podría comprobar que en la mitad de los años noventa se produjo una depreciación del dólar incluso mayor que la de ahora, de modo que no es la primera vez que las divisas (la divisa ahora) europeas se encuentran tan apreciadas respecto a la moneda estadounidense.
Pero el proceso no ha terminado. Como analizaré enseguida, lo más seguro es que el dólar siga apreciándose y que, al mismo tiempo, la cotización del euro suba, quizá, hasta llegar a una cotización de 1,5 $ por euro.
El proceso tiene muchas dimensiones pero las que me parecen más relevantes son tres.

La primera, que el poder de Estados Unidos para imponer al mundo las condiciones financieras que más le benefician sigue incólume.

La segunda, que China ha entrado en juego con gran influencia en el tablero de la economía mundial. Tiene tal cantidad de dólares acumulados en sus reservas que si quisiera podría literalmente hacer saltar por los aires a todo el sistema financiero internacional. Si se me permite el tono un poco de broma, diría que nunca un partido comunista tuvo tan en sus manos el futuro de la economía capitalista. Lo que ocurre es que China está ya tan imbricada en la economía capitalista mundial que, si la hiciera saltar, la suya caería seguramente la primera.

La tercera, que es a Europa a quién le está correspondiendo el papel más triste de la historia, poniéndose una vez más al servicio de los intereses norteamericanos que coinciden, en este caso y de momento, sólo de momento, con el de las multinacionales europeas más importantes y, en cierta medida, sólo en cierta medida, con los de Alemania.


El déficit estadounidense

Para entender bien lo que está pasando con la cotización del dólar es útil recordar las palabras del antiguo Secretario del Tesoro estadounidense John Connaly en 1971. Cuando el sistema monetario internacional que Estados Unidos había impuesto a todo el mundo occidental se hundía, Connaly dijo con gran precisión: "el dólar es nuestra moneda pero es vuestro problema".
Lo que está ocurriendo ahora es que una vez más Estados Unidos utiliza el poder de su moneda para hacer que los demás países sean los que paguen el arreglo de sus problemas domésticos. Aunque es precisamente por esta razón que ya dejan de serlo para convertirse en auténticos problemas mundiales pero que el imperio resuelve en virtud del interés exclusivo de Washington.

Lo que está ocurriendo es lo siguiente.
Durante el primer mandato de Bush Estados Unidos generó un déficit comercial exterior gigantesco que en 2003 llegó a ser de casi medio billón de dólares.
Para financiar ese déficit es preciso que entren dólares en Estados Unidos. Si no entran en cantidad suficiente, lo que ocurre es que la oferta de los dólares que Estados Unidos utiliza para pagar sus compras en el exterior es menor que la demanda de dólares que los extranjeros realizan para comprar productos de Estados Unidos o para invertir en su interior.
En esas condiciones, al precio del dólar le pasa lo mismo que al de cualquier otra mercancía: baja.

El papel de China, principalmente, y de los demás países asiáticos

Durante estos años últimos, Estados Unidos ha ido resolviendo la situación gracias a que los países asiáticos y muy especialmente China han ido “comprando” su deuda
Estos países venden a Estados Unidos una gran cantidad de productos cuya ventaja competitiva proviene del bajo precio. Son productos son normalmente de baja calidad, de modo que para tener éxito en los mercados norteamericanos deben ajustar mucho sus precios. Por eso les interesa que el dólar no baje mucho, pues si se deprecia el dólar, a sus monedas les ocurre lo contrario: se aprecian.

Si se aprecian las monedas asiáticas lo que sucede es que los productos que exportan a Estados Unidos resultan más caros y dejan de ser competitivos. Por esa razón, han sostenido al dólar evitando que su cotización bajara demasiado.
Eso es fácil de comprobar si se compara la evolución del incremento de las reservas en dólares en los países asiáticos y el aumento del déficit estadounidense. Han evolucionado prácticamente de forma paralela y en cantidades casi completamente equivalentes.
Pero últimamente, esa continua compra de dólares no ha sido suficiente y se produce un continuo aumento en el exceso de la oferta de dólares, lo que produce su depreciación.
Al bajar el dólar, y al saberse que la causa es el persistente déficit de Estados Unidos que no va a desaparecer a corto y medio plazo, los poseedores de dólares que juegan a especular en los mercados internacionales, o simplemente a mantener sus reservas en las mejores condiciones de rentabilidad, empiezan de deshacerse de ellos.

China y Rusia están cambiando parte de sus reservas de dólares a euros, los países petroleros a libras esterlinas y los paraísos fiscales a francos suizos.
La consecuencia es que los mercados se inundan de operaciones de venta de dólares y eso hace que su precio siga bajando, mientras que paralelamente suben esas otras divisas.

Un proceso consentido y deseado
Cuando se oye hablar a los dirigentes políticos y económicos de las grandes potencias pareciera que lo que está ocurriendo es una especie de fenómeno natural imponderable sobre el que no tienen control. Pero eso es falso.
A Estados Unidos le conviene lo que está ocurriendo y los demás países implicados están dejando hacer para que eso ocurra.

Lo primero que hay que saber es que Estados Unidos está apostando claramente por mantener el dólar muy depreciado.

Es verdad que Bush y otros dirigentes hablan de tener un dólar fuerte porque gran parte de la opinión pública identifica (equivocadamente) una divisa fuerte a poder económico y ventaja financiera. Pero la realidad es que Bush está dejando que el dólar se deprecie porque de esa forma pueden aminorar más fácilmente el déficit comercial.
Un dólar bajo abarata las exportaciones de Estados Unidos y de esa forma se puede mejorar la relación de intercambio.

Los sectores exportadores prefieren claramente un dólar bajo y están satisfechos.
Los sectores financieros (que fueron los principales apoyos electorales de Bush) preferirían un dólar alto, pero estarán de acuerdo con la estrategia porque implica subidas progresivas de los tipos de interés. Estas se irán dando sin parar en los próximos meses, procurando así una retribución más alta para los capitales y los negocios financieros.

En Europa también hay declaraciones verbales que definen la situación como preocupante.
El Presidente del Banco Central Europeo consideró que la apreciación del euro es "brutal e indeseada", el ministro francés de finanzas la criticaba y Berlusconi la consideraba una amenaza para las exportaciones. Las estadísticas disponibles muestran que ya se están empezando a ver afectadas las exportaciones y el crecimiento en toda la zona euro.

Pero lo sorprendente es que en ningún caso se pasa de ahí. No se hace nada por evitar la apreciación del euro. Si acaso, sólo se la combate verbalmente.

Es más, el poderoso canciller alemán Gerhard Shroeder dice que no es para tanto, que hay que acostumbrarse a la fortaleza del euro e incluso que es buena porque permite contener la subida de los precios al disminuir la factura petrolera.

Los efectos de la depreciación del dólar
Ya he señalado que a Estados Unidos le conviene la depreciación del dólar y que la está consintiendo y apoyando para poder enjugar su déficit exterior.
¿Qué pasa con Europa y el resto del mundo? ¿A quién le conviene que suba tanto la cotización del euro?
Un euro tan apreciado como el de los últimos meses está generando efectos muy negativos para la economía europea en su conjunto.

La apreciación del euro encarece las exportaciones. Por tanto, disminuye las ventas de las mercancías que hayan de competir a través del precio fuera de la zona euro. Además, al hacer más baratas las mercancías exteriores incentiva la sustitución de la producción nacional (europea en este caso) por la extranjera. Eso debilita la producción industrial y termina por destruir empleo y actividad económica en general.
La apreciación implica además mantener tipos de interés más altos que los que habría si se decidiera intervenir para depreciarlo y esos tipos relativamente más altos también contribuyen a que disminuya la inversión y el empleo.
Es verdad que un euro apreciado como el actual disminuye lo que los europeos pagan por el petróleo (aunque eso apenas se está traduciendo en precios finales al consumidor más bajos). Pero, al mismo tiempo, tiende a generar subida de precios por otra vía. Al encarecerse el precio de las exportaciones, las empresas tienden a buscar nuevas formas de ser competitivas, a través de la calidad, de la seguridad o fiabilidad, por ejemplo. Y esas nuevas formas de competitividad generan normalmente mayores costes, más poder de mercado y, como consecuencia de ello, subidas de precios.

El sector servicios y en concreto el turismo procedente de fuera de la zona euro se resienten de forma singular. Algunos países se ven pues, especialmente afectados.
El caso español es paradigmático en este sentido. Un estudio reciente del Banco de España ha mostrado que la apreciación del euro en 2002 y 2003 restó un punto al crecimiento de nuestro PIB. Lógicamente, en 2004 este efecto negativo será mayor.
La apreciación del euro viene suponiendo un encarecimiento continuado de las exportaciones españolas, lo que está agravando el déficit comercial exterior.
El caso español pone de relieve, por cierto, la falacia de las tesis neoliberales o de los argumentos sobre las bondades del euro. Estados Unidos hace frente al déficit exterior con depreciación. A España, se le impone una apreciación que provoca déficit exterior. No hay mejor demostración de que en economía no hay “bueno” o “malo” sino unos intereses u otros con capacidad y poder para encontrar su propia satisfacción en cada momento.
A España le ocurre esto porque está especializad en exportaciones que tienen que competir, sobre todo, a través del precio y, por tanto, son muy sensibles a encarecimientos derivados de un tipo de cambio apreciado.
A diferencia de lo que le ocurre a España y a la inmensa mayoría de sus empresas orientadas al exterior, las grandes multinacionales europeas y especialmente la industria alemana, tienen otras determinantes.

Estas últimas pueden competir a través de la calidad y, por lo tanto, pueden soportar mucho más fácilmente la apreciación del euro. Es más, hasta un cierto nivel, les conviene que el euro esté apreciado.

Un aumento del coste causado por la apreciación del euro puede afectar mucho a un paquete turístico modesto o a una mercancía de baja calidad y precio muy ajustado, pero quizá muy poco a la hora de comprar un producto alemán que casi se vende solo, en virtud de su calidad y categoría, aunque tenga un alto precio.
Esto es lo que explica que en términos de países, y aunque esto implique una generalización menos rigurosa, pueda decirse que a Alemania (más especializada en exportaciones “nobles”) le conviene más un euro elevado y a España (que le ocurre al revés) le interesa una cotización del euro más bien baja.
Algo parecido podría decirse de otros países europeos, y es por ello que puede apreciarse ya que las declaraciones de sus dirigentes empiezan a ser contradictorias entre ellas y, sobre todo, con lo que dice el canciller alemán.

Europa, al servicio del dólar
En resumidas cuentas, el euro apreciado y el dólar depreciado interesa a las más grandes empresas europeas (y hasta un límite a Alemania) y a Estados Unidos, pero no a lo que podríamos llamar los intereses generales de Europa.
La apreciación que padecemos va a frenar el crecimiento en Europa y va a hacer que se pierda empleo y riqueza. Pero no se hace nada por evitarlo. Es sorprendente.
Todos los análisis, incluso la mayoría de los presidentes de gobierno y ministros están manifestando el daño que se está provocando. Pero nadie actúa porque por encima de ellos se impone la voluntad superior de quienes, con más poder efectivo, se benefician de la situación. La Unión Europea no está en manos de sus dirigentes democráticos sino de poderes fácticos que esconden su cara a los ciudadanos.
Si pensaran en Europa y actuaran para los ciudadanos lo que harían sería reducir los tipos de interés, impulsar el gasto público social y favorecer así las exportaciones y con ellas la creación de empleo y el crecimiento de la actividad económica. Pero no lo hacen.
Quienes gobiernan la economía europea vuelven a pensar sólo en las multinacionales y en Estados Unidos. Por eso dejan de actuar cuando el euro se aprecia con efectos tan negativos para la inmensa mayoría de la sociedad y en beneficio solamente de las grandes multinacionales y de Estados Unidos.
Es grave que lo hayan hecho siempre pero que lo hagan ahora en época de ratificación constitucional muestra lo poco que les importa Europa. No deberán extrañarse si luego los ciudadanos votamos en contra de lo que propongan quienes ahora están consintiendo todo esto.

Los costes para el Sur
La depreciación del dólar va a ser seguramente bastante importante en los próximos meses a tenor de la extraordinaria magnitud del déficit de Estados Unidos y teniendo en cuenta que no cabe esperar que Bush cambie radicalmente de política y de horizontes estratégicos en este segundo mandato.

Si eso es así, resulta que los países más pobres y endeudados van a tener que soportar unos costes considerables.
En primer lugar, porque casi todos ellos mantienen sus reservas en dólares y, por tanto, perderán una buena parte de su valor.
En segundo lugar, porque tendrán que hacer frente a tipos de interés más elevados que aumentarán la hipoteca de la deuda externa.
En tercer lugar, porque cabe esperar que Estados Unidos, Europa, Japón y China extremen sus estrategias encaminadas a ganar posiciones en el comercio internacional y, lógicamente, los más atrasados van a encontrarse con muchas más dificultades a la hora de mantener la cuota parte, ya de por sí reducida y menguante, que les viene correspondiendo.

Finalmente, porque, si se mantienen, la combinación de todos estos factores va a provocar seguramente una nueva fase recesiva que disminuirá el crecimiento, el empleo y la actividad económica en todo el mundo.
Mientras que los más fuertes tienen defensas más potentes para hacer frente a etapas de recesión, los débiles se van a encontrar, una vez más, indefensos. Aumentará su dependencia, su vulnerabilidad y empeorarán sin duda sus condiciones económicas en general.

El coste para Estados Unidos
El hecho de que la depreciación que se viene produciendo del dólar sea la estrategia impuesta por el gobierno de Bush para ayudar a paliar el déficit exterior de Estados Unidos y que se trate de un procedimiento cuyos costes van a recaer fundamentalmente sobre el exterior, como una expresión más del carácter imperial de la política estadounidense, no significa, sin embargo, que su nación esté exenta de costes.

La depreciación del dólar conviene ahora a los grandes exportadores norteamericanos y a los financieros que van a beneficiarse en el futuro inmediato de tipos de interés más favorables.
Pero esas medidas van a contraer de nuevo el crecimiento de la economía y van a provocar más desaceleración y pérdidas de empleo. Además, en tanto que implican optar por estrategias de competencia basadas en el ahorro de costes, fortalecerán las tendencias a empobrecer la actividad laboral, lo que se traducirá en nuevas pérdidas de poder adquisitivo.
En realidad, lo que va a ocurrir en los próximos meses es el fortalecimiento de las tendencias de años anteriores. Bush ha sido el presidente con peor registro en cuanto a empleo y bienestar de los últimos decenios y eso va a seguir siendo así. Difícilmente va a controlar el déficit fiscal porque los recortes en gastos social se compensarán con más gasto armamentista y reducción de impuestos para los más ricos, tal y como ha venido ocurriendo.
De hecho, ni siquiera la depreciación podrá compensar suficientemente el déficit exterior porque no podrá superar determinados niveles (que sean demasiado dañinos para Alemania, excesivamente costosos para China o demasiado recesivos en el interior).

Estados Unidos se va a encontrar en los próximos meses en una situación harto complicada. Los déficits no se podrán controlar suficientemente, seguramente aumentará de forma considerable el desempleo y se agudizará el desequilibrio macroeconómico. La pobreza seguirá subiendo, y lo lógico es que lo haga más del 12% anual de los últimos años.

Los ciudadanos estadounidenses pagarán también, están pagando ya, los costes de esta estrategia imperial.

2005

Por tanto, de cara al interior, Bush tendrá que recurrir a mecanismos que le permitan seguir mirando “a otro lado”, de forma que la opinión pública siga sin darse cuenta de cuál es el auténtico quid de su actuación gubernamental: la ingente redistribución de renta a favor de los ricos y a costa de un desequilibrio económico insostenible a medio plazo. No será extraño, por lo tanto, que enseguida recobre y redoble su retórica parafascista para disimular los efectos realmente negativos de su política económica sobre la mayoría de la población.

En el exterior, a Bush se le abrirá un nuevo frente cuando los demás países comiencen a sufrir directamente los efectos de sus desequilibrios.
Como he señalado, para salir de ellos habrá de agudizar los remedios: alcanzar una depreciación suficiente y alzas colaterales en los tipos de interés. Pero ambas cosas serán muy dañinas para la economía internacional.
Lo será muy especialmente para áreas hoy día escoradas hacia un claro sentimiento antiimperial, como América Latina. Quizá podrían reaccionar, por ejemplo, comenzando a plantearse la legitimidad de una deuda cuyos costes se incrementan como consecuencia de la estrategia financiera unilateral de Estados Unidos. Brasil, por ejemplo, se enfrentaría a dificultades extraordinarias, quizá insoportables, si los tipos de interés se elevaran demasiado.
Pero Estados Unidos no podría dejar que se extendiera la más mínima rebeldía, lo que quizá le lleve a abrir cuanto antes líneas de actuación, digamos, mucho más activas o combativas en esta zona. ¿Tendría que ver eso con el nombramiento de Condoleezza Rice?
Por otro lado, es difícil aventurar el papel que puedan tener otos focos de poder económico. China parece haber apostado por una estrategia lenta de penetración económica en la periferia y seguramente sólo jugará su excelente mano de cartas en beneficio propio. Rusia aún se encuentra con graves problemas internos y en su entorno inmediato. La Unión Europea no acaba de encontrar una posición común, fundamentalmente, porque, en el seno de una unión monetaria tan imperfecta y asimétrica, los intereses de los diferentes países no son idénticos. Aunque habría que tener en cuenta que Alemania se encuentra ya muy cerca de la frontera de la recesión provocada que no puede superar y quizá se vea también obligada a impulsar propuestas de contención de la estrategia estadounidense.


Sin contrapesos, sin poderes democráticos

El problema de todo esto es que en realidad apenas si existen contrapesos.
La situación actual de los mercados de divisas puede derivar en una nueva fase recesiva de la economía mundial. Pueden perderse millones de empleos y aumentar el malestar y las desigualdades.
No es nada nuevo. En realidad es lo que viene ocurriendo recurrentemente en los últimos decenios. Y una vez más lo que sucede es que se hace frente a estos problemas sin que se pueda intervenir con estrategias alternativas a las que establecen los grandes poderes económicos.
Bush y los dirigentes estadounidenses mienten cuando manifiestan que luchan por un dólar fuerte mientras que están dejando que se deprecie en los mercados. Los dirigentes europeos quedan en situación patética cuando señalan los inconvenientes de la apreciación de euro mientras que no hacen nada para corregirla. Y no lo es menos la de los dirigentes comunistas (si es que esta palabra ya significa algo) chinos, cuyo auténtico papel en el mundo es realmente difícil de dilucidar, sumidos como están entre el absolutismo, la desideologización y la explotación más infame de sus ciudadanos.

Nadie parece que sea el responsable de lo que ocurre. ¿Cómo es eso posible?
Se nos quiere hacer creer que los mercados tienen entidad propia, que sus designios son incontrovertibles y que por eso las autoridades políticas no actúan. Que sólo responden a las intervenciones asépticas de las agencias técnicas como los bancos centrales, que nada tienen que ver con la discrecionalidad indeseable e inapropiada de los gobiernos. De esa manera dejan hacer a los poderos difusos de nuestra época que desestabilizan las economía y que generan el desorden global en el que vivimos.
Lo que sucede en realidad es que la economía mundial está al albur de poderes ocultos y oscuros y, precisamente por ello, antidemocráticos. Que tienen nombres y apellidos pero que no expresan sus preferencias sino que las imponen gracias al poder que acumulan y que doblega a los gobiernos y a las instituciones representativas.

Frente a todo ello, es más necesario que nunca que los ciudadanos denunciamos la falsedad de estas creencias, la insinceridad de quienes afirman que es imposible corregir el rumbo de los hechos económicos. Y es más urgente que nunca que reclamemos para las mayorías sociales el gobierno de las relaciones económicas. Hay que exigir a los gobiernos que intervengan y que lo hagan teniendo en cuenta las preferencias sociales. Los ciudadanos tenemos derecho a manifestar cuál es el tipo de sociedad y de economía que queremos y todo eso se traduce en algo tan elemental como llevar la democracia a las relaciones económicas. Eso es lo único que puede permitir compensar el poder de los poderosos, impedir que sólo las minorías privilegiadas impongan su designio a toda la sociedad.
Los próximos meses serán conflictivos. Casi con toda seguridad, la situación económica se deteriore gravemente. Y, teniendo en cuenta su origen que he analizado, es también muy posible que Estados Unidos tenga que forzar su posición para evitar que su poder imperial se ponga en cuestión.
El dólar es la punta de lanza del imperialismo norteamericano, la expresión simbólica de su poder, además de su sofisticado instrumento de dominación económica. Cuando el dólar está en cuestión, está cuestionado también el poder que representa y al que sirve, y se obliga a que Estados Unidos actúe con toda contundencia, si es que quiere preservar su posición de predominio en el planeta.
Eso es lo que hay y esto es lo que viene. Si frente a Estados Unidos no se levanta con fuerza una comunidad internacional dispuesta a evitar la unilateralidad y a forjar un orden mundial multipolar y verdaderamente democrático podemos esperar lo peor.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga (España)
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Mie Dic 15, 2004 12:25 am    Título del mensaje: Sobre el escaso ahorro español Responder citando

Estimados amigos:

Me gustaría añadir un dato a lo señalado por Pérez Jara en su mensaje sobre España y las tendencias del consumo. Si bien es cierto que el ahorro entre los españoles cada vez es menor, no menos cierto es que en España cada vez abundan más los pequeños y medianos empresarios, «emprendedores» que durante los primeros años de su negocio han de invertir sus ahorros en comenzar un negocio y sacarlo adelante. Si a ello le añadimos que una gran cantidad de españoles está pagando mensualmente una hipoteca junto a la entrada del correspondiente piso (baja, pero aun así los alquileres son algo mayores y están por las nubes), con lo que en realidad están dejando de ahorrar pero al mismo tiempo comprando un valor seguro, entenderemos mejor esa tendencia al derroche. Lo que significa que las expectativas de consumo no son indicativas de que la economía vaya a ir mal. Lo que sí puede suponer una crisis fuerte es que el negocio de la construcción se frene; entonces a lo mejor los españoles sí que se volvían ahorradores.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Carlos Pérez Jara



Registrado: 02 Jul 2004
Mensajes: 130
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MensajePublicado: Mie Dic 15, 2004 1:09 pm    Título del mensaje: Las expectativas Responder citando

Estimados foristas:

José Manuel Pardo ha dicho lo siguiente respecto a las tendencias de crecimiento:

Cita:
Lo que significa que las expectativas de consumo no son indicativas de que la economía vaya a ir mal. Lo que sí puede suponer una crisis fuerte es que el negocio de la construcción se frene; entonces a lo mejor los españoles sí que se volvían ahorradores.


Estoy de acuerdo en todo este complemento a lo que ya expuse respecto a la evolución de la economía española, como de acuerdo estoy en la apreciación de Pardo sobre el sector de la construcción.

Y es que las expectativas de consumo no solo no son malas sino que suelen ejercer efectos positivos para el PIB cuando estos mismos efectos o presionan demasiado a la oferta existente. Trataré de explicarme. Como sabemos, la Demanda agregada se compone de varios elementos:

Consumo + Inversión bruta+ Gasto público (excluyendo las transferencias)+ Exportaciones netas

Por esa igualdad podemos ver claramente que el incremento del consumo acrecienta la demanda agregada, presionando a los productores para que aumenten su producción y llegando, en un extremo (si continua el efecto por el lado de la demanda o éste es muy acusado) a suscitar la contratación de personas para hacer frente a esa mayor producción causada por la demanda. Nótese que la inversión a la que alude Pardo también tiene un efecto positivo inmediato (una inversión de la que se excluye la depreciación), lo que ha podido verse motivada por ese fenómeno empresarial de las PYMEs al que él mismo alude, y que no es sino una característica intrínseca de nuestro propio tejido empresarial.
Pero también sabemos que las expectativas del consumo generan desplazamientos de la curva de demanda agregada y que esto supone o puede suponer un incremento del nivel de precios: es decir, que lo que por un lado es positivo (crece la demanda, aumenta el PIB) por otro puede llegar a ser (ojo, si no controla) algo pernicioso a nuestros intereses, pues una subida del nivel de precios por encima de la población activa contratada genera una reducción de los salarios reales (pérdida del poder adquisitivo) por no hablar de otras consecuencias negativas que produce la inflación, como todos sabemos.

Un saludo.
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Antonio Sánchez Martínez



Registrado: 26 Oct 2003
Mensajes: 339
Ubicación: Rivas Vaciamadrid (España)

MensajePublicado: Vie Jul 21, 2006 11:13 am    Título del mensaje: La Economía Política de ZP Responder citando

He aquí el artículo de Roberto Centeno de hoy mismo en El Mundo sobre el panorama económico-político español. Pero ZP seguirá apelando a los malvados que se oponen a la Alianza de Civilizaciones (a Franco – y a su supuestos sucesores- que destruyó el “Edén” de la II República) para culparles de los desastres que, al parecer, se nos avecinan. ¿Seguirá tragando la mayoría del personal con tal discurso?





El injusto reparto del crecimiento


ROBERTO CENTENO

Dos de las consecuencias mas importantes de la falta de política económica del gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero han sido la práctica ausencia de medidas que corrigieran la insostenible marcha de la economía e hicieran posible un aterrizaje suave, y más importante aún, aunque menos conocida, el cambio radical en el reparto del crecimiento o, si se prefiere, en el reparto de la tarta que constituye la renta nacional, a favor del capital y de los impuestos y en contra de las rentas salariales. Un cambio en la distribución primaria de la renta que se agrava todavía más en su distribución final, como consecuencia de una política fiscal que penaliza a las rentas medias y bajas y al ahorro de las familias, muy por encima de la media tanto de la UE como de la OCDE.
Empezando por la segunda, el PIB de un país puede medirse de tres formas diferentes: la primera, a partir del gasto total; la segunda, a partir de la producción total y, la tercera, a partir de las rentas recibidas por los propietarios de los factores productivos. Esta última nos mide precisamente cómo se distribuye la tarta constituida por la riqueza nacional entre el trabajo -rentas salariales- el capital -excedente de explotación- y el Estado -impuestos indirectos y de importación-.
Esta distribución primaria de la renta es un elemento esencial para evaluar la forma en que los asalariados -es decir la clase media y la clase trabajadora- se benefician del crecimiento, ya que una cosa es que la economía crezca y otra muy diferente cómo se reparte dicho crecimiento. Y en un régimen que se denomina a sí mismo socialista, habría que esperar que la parte de la tarta correspondiente al trabajo creciera, y ello no sólo en términos absolutos, sino también y particularmente en términos relativos.
Pues bien, nada más lejos de la realidad. El Gobierno de Zapatero, de manera muy similar a lo ocurrido con el reparto del crecimiento en Alemania en los años 30, se ha volcado a favor del capital y de los impuestos y en contra del trabajo, y, aunque como sucedió en la Alemania, todos han mejorado, el reparto de la riqueza creada se ha hecho y se sigue haciendo de forma absolutamente desigual.
Así, mientras que en el segundo trimestre de 2004, el último bajo Gobierno o con el impulso del PP, las rentas salariales representaban el 48,21% del PIB, el primer trimestre de 2006, después de dos años de Gobierno de Zapatero -que no socialista-, ésta cifra se ha reducido al 45,30% , es decir, las rentas del trabajo han perdido casi tres puntos de PIB, lo que representa una cifra enorme. Esto no ha ocurrido en ningún otro país de la UE.
Para ponerlo en términos mas comprensibles y a nivel individual: si la distribución primaria de la renta fuera hoy la misma que a principios del 2004, los asalariados ingresarían éste año 28.000 millones de euros mas de lo que recibirán, lo que representa unos 1.450 euros por asalariado y año menos que con el reparto de la riqueza nacional en la época del PP.
¿De qué sirven las medidas puramente demagógicas de Zapatero dedicando poco más de 1.000 millones de euros a elevar el salario mínimo, o los 1.500 millones que el Gobierno regalará para subvencionar contratos indefinidos de una sola vez, si cada año está restando 28.000 millones de euros a los asalariados y sumándolos al excedente bruto de explotación y la fiscalidad indirecta, la mas perjudicial para los trabajadores? Es, por tanto, una muestra de cinismo político que con la aplicación de ésta política de distribución de rentas se autodenomine sin asomo de rubor «patriota social».
El tema empeora aceleradamente, ya que tanto el excedente bruto de explotación como los impuestos, están creciendo a una tasa un 50% superior a la remuneración de los asalariados.
Pero esto es sólo la distribución primaria, la distribución final, es decir, lo que resulta después de pagar los impuestos directos sobre la renta y sobre el ahorro de las familias, es todavía mucho más preocupante. Así, la fiscalidad sobre los asalariados en España, según el último informe de la OCDE, que recae sobre el trabajo resulta muy superior a la que soportan el resto de los factores productivos, y superior también a la media tanto de la OCDE como de la UE. En concreto, la presión fiscal sobre un trabajador que ganara justo el sueldo medio, casado y con dos hijos, medido como el porcentaje que representan los impuestos directos sobre las rentas salariales más las cotizaciones sociales, es del 50,2%, frente al 46,2% para la media de la UE, todo un ejemplo de política socialista.
Y por si esto fuera poco, la minirreforma fiscal de Solbes incrementa la presión fiscal sobre las clases medias, porque entre otras cosas no se tiene en cuenta el enorme efecto de la inflación, y se penaliza seriamente el ahorro de las familias. ¿Cómo pueden luego aducir como mérito que sube la recaudación?
Curiosamente, ante la política económica más antisocial no sólo de la democracia sino de la España contemporánea, pues aparte de lo ya señalado, nuestro crecimiento y nuestro nivel salarial relativos a la UE de los 15, son un 4% inferiores a la media europea del PIB «per cápita», mientras que los salarios son un 15% inferiores.
Y en estas circunstancias llega el 1 de Mayo ¿y qué dicen los sindicatos y sus dirigentes, Méndez y Fidalgo? Pues nada, ni pío del hecho económico más importante para la clase trabajadora en decenios, como es el injusto reparto del crecimiento, y una política fiscal que discrimina fuertemente al trabajo respecto al resto de los factores productivos, todo lo cual está incrementando la diferencia económica existente entre las clases media y trabajadora y las clases mas ricas. Por el contrario, con una miseria moral y un sectarismo fuera de lo común, los sindicatos se dedican a glorificar la II República, el periodo más negro y más sangriento de nuestra Historia. Esta no es manera de representar a los trabajadores.
Y respecto al primer tema tocado, la insostenibilidad de nuestro crecimiento, conviene destacar dos opiniones recientes sobre nuestra realidad económica, tanto por su impacto internacional como por la significación empresarial de quienes las formulan. El primero ha sido un análisis publicado la por la mayor agencia de noticias, comentarios y evaluaciones económicas mundial como es Bloomberg, cuyo título es, por sí solo, realmente demoledor: «La explosión del espejismo español dañará al resto de Europa», y sus conclusiones clave son las siguientes:
a) «El crecimiento español es insostenible».
b) «Los desbalances han alcanzado tal magnitud que el aterrizaje suave es imposible», afirmación que además se realiza en base a datos ya superados por la realidad, un 8,9% de déficit exterior, que hoy supera ya el 10% del PIB, y con una tasa de inflación del 4,3%, medida por el deflactor del PIB.
c) El problema ya «no se arregla con una política fiscal restrictiva», algo que el Gobierno tampoco está haciendo. La afirmación de los analistas de Bloomberg es que, para «volver al equilibrio, la economía española necesitará un largo periodo de lento crecimiento, desempleo creciente y demanda deprimida». Éste será, sin duda, el desastroso legado económico del Gobierno de Zapatero a España y a los españoles.
d) «Cuando la economía española entre en recesión, las empresas que han invertido fuertemente en el exterior van a tener serios problemas. Algunas pueden no sobrevivir».
e) «El problema español será también un problema para el resto de Europa, por la dimensión de la economía española, y arreglar este desastre puede llevar años».
El desencadenante más probable de la crisis será la subida de tipos de interés y la reducción consiguiente de la liquidez, algo que puede ser más rápido y profundo de lo que se piensa, pues una mayoría de consejeros del BCE aboga por una política mas agresiva en materia de tipos. Una crisis, además, que en contra de lo que ingenuamente se piensa, afectará esencialmente a los trabajadores españoles, que están perdiendo el empleo en mucho mayor número que los extranjeros.
Concretamente, en el último trimestre 2005, por cada extranjero que perdió su trabajo, lo perdieron también nueve españoles, y aunque la cifra de un trimestre no es extrapolable, es una clara indicación de quiénes van a llevar la peor parte en cuanto se produzca el cambio de ciclo.
Para desgracia del Gobierno, la opinión de Bloomberg no es la opinión de una personalidad económica, ni siquiera la de la Comisión Europea, que, por cierto, es análoga, es una opinión que está hoy encima de la mesa de todos los responsables mundiales de inversión, y que influye extraordinariamente en los comportamientos de los inversores institucionales, y, desde luego, no va a favorecer precisamente las inversiones directas del exterior, ya casi desaparecidas.
Finalmente, y en una línea de pesimismo parecido, pero referido en éste caso a las desastrosas consecuencias del modelo autonómico sobre la inversión, se ha conocido la opinión de los responsables en España de las grandes multinacionales, opinión expresada durante sus comparecencias en la Comisión del Congreso para analizar el problema de la deslocalización industrial.
La multinacionales han arremetido contra la gestión economica de las autonomías, denunciando los obstáculos y las barreras internas que tienen ante la disparidad normativa de las regiones. «El debate estatutario no se entiende en Estados Unidos», ha afirmado el vicepresidente de Hewlett Packard; debates como el del «Estatuto de Cataluña no ayudan a transmitir una imagen estable de España». El vicepresidente mundial de Siemens AG es mas rotundo y afirma: «En España hay mas barreras interiores que en la UE», muchas veces «lo que hago es no fabricar porque no me vale la pena». Y asi sucesivamente. Termino con una afirmación suya de extraordinario calado y gravedad: «Pensad que a los que están en los centros de decisión [de las multinacionales], España [la de Zapatero] les molesta y sólo les falta que les demos motivos para mandarnos a hacer puñetas».
Este es el panorama económico de la España social de Zapatero: un vuelco en la distribución primaria de la renta a favor del capital y de los impuestos y en contra del trabajo, un incremento de la presión fiscal sobre las rentas salariales, un vergonzante silencio de los sindicatos ante el hecho económico más trascendente para la clase trabajadora desde los años 60 y una crisis en puertas, la cual, una vez producida, dará lugar a un periodo de «lento crecimiento, desempleo creciente y demanda deprimida». Crisis económica que acelerará, además, la desmembración de España, puesta en marcha por la traición de un presidente a su patria, a sus electores y a todos los españoles.
Roberto Centeno es catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid.
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Eliseo Rabadán Fernández



Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 567
Ubicación: España

MensajePublicado: Vie Jul 21, 2006 9:54 pm    Título del mensaje: sugerencia: poner este artícuoen el subforo España Responder citando

este artículo que nos ha puesto aquí Antonio Sánchez, si bien pertenece a este subofor, me permitosugerirle que lo cuelgue, además, en el de España...Gracias por colgarlo,Antonio. Deberíamos leerlo y analizarlo bien, ya que es una muestra más del nefasto timonel de España, el tal ZP y su partido ...
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Martín González Martínez



Registrado: 16 Jun 2004
Mensajes: 196
Ubicación: Valencia

MensajePublicado: Sab Jul 22, 2006 1:37 am    Título del mensaje: Más que "socialismo", centralismo. Responder citando

El artículo es en verdad interesantísimo. Pero en él se describen hechos de manera muy confusa. ¿Qué significa eso de <<las clases media y trabajadora>>, tratadas a lo largo del texto como si fueran una sóla -perceptora de unas rentas salariales -y, sin embargo, calificadas de <<media>> y <<trabajadora>> como si fueran dos? Mucho me temo que sea para dotar a la clase asalariada española de un color "proletario" que no tiene: aquí el verdadero proletariado son los numerosos y productivos trabajadores extranjeros, que NO son ciudadanos españoles.

Por otra parte, se habla del mayor crecimiento relativo de las rentas del capital respecto de las del trabajo como un mal social, sin parar a considerar que lo perentorio, lo desesperadamente urgente, no es lograr que los asalariados se beneficien más del crecimiento, sino que los asalariados se vean MENOS amenazados por una más que probable crisis, atenuándola cuando esta se produzca. ¿Impediría un aumento relativo de las rentas salariales en el total del crecimiento, la temida e inminente crisis prevista por Centeno? NO, es más, probablemente la aceleraría y agravaría, tal y como están las cosas. Pero esto se lo calla con una cobardía no por tenue menos lamentable. Y ello por no hablar de que, sí, mucho argüir que en la UE los porcentajes están más equilibrados, pero en cuanto a comparar niveles de crecimiento entre Naciones, na de na. A ver, señores, esos países que se preocupan tanto y cuanto de sus clases <<media>> y <<trabajadora>> apenas crecen, y su relevancia económica se reduce de año en año en el contexto internacional, además sus sistemas de "Estado de Bienestar" son incapaces de asimilar nuevas cargas (integrar población productiva para hacerla menos productiva y más "bienestante"), debido precisamente al bajo crecimiento. Claro, claro, el artículo no niega esto, pero implícitamente se plantea la cuestión siguiente:

"Si nosotros sí crecemos, ¿por qué TAMPOCO aumentamos el gasto?"

Pero esto no se plantea a las claras, por supuesto, porque ello equivaldría a contradecir la justa crítica hecha a la mala gestión zapateril en cuanto a contección de la inflación, (por culpa sobre todo, me permito opinar -vayamos al grano aún a costa de ser algo toscos -de la CORRUPCIÓN inmobiliaria generalizada sobre todo en los ámbitos municipal y autonómico, como bien sabemos nosotros aunque los de Bloomberg y los peces gordos de Hewlett Packard o Siemens AG no quieran enterarse.)

Pero, ¡ah!, esta justa crítica se apelotona al final del artículo de manera inconexa con lo expuesto hasta el momento. Si es como dice, Sr Centeno, ¿porqué habríamos encima de incrementar el peso relativo de la renta salarial en el crecimiento? Criticar una cosa y la otra es o un ejercicio de hipocresía o una inútil -por acomplejada y tartajeante -defensa del centralismo político (¡y conste que con esto último yo estaría totalmente de acuerdo... ¡pero no se lo calle, Sr Centeno, deje de lamentarse con este tipo de artículos y no se lo calle!).

Un saludo.
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Agustín Lozano Vicente



Registrado: 04 Mar 2004
Mensajes: 71
Ubicación: España

MensajePublicado: Mie Ago 16, 2006 12:02 pm    Título del mensaje: Responder citando

Hola a todos!
No sé en qué consiste la propuesta del PRISOE, pero desde Libertadparaqué, ya han perpetrado su editorial y su receta: todo se arregla con más mercado.
Atentamente,
Cita:
La propuesta más antisocial
EDITORIAL

La renta básica no es una medida de reforma económica o social. Es una propuesta que cambia por completo las bases mismas de nuestra sociedad. El PSOE vuelve sobre uno de sus proyectos más antisociales, el de la renta básica, en este caso intentando extenderla al conjunto de la Unión Europea. La idea consiste en dar a todo ciudadano una limosna mensual toda su vida, por el simple hecho de ser ciudadano. En cierto sentido es la idea del Estado de Bienestar llevada a su máxima expresión, y en otro es una propuesta radicalmente distinta. La renta básica no es una medida de reforma económica o social. Es una propuesta que cambia por completo las bases mismas de nuestra sociedad. Mientras que las sociedades libres se basan en la producción y la oferta a los demás, la renta básica crea una sociedad basada en la exigencia sin dar nada a cambio, en el robo a los sectores productivos, con la pátina de respetabilidad que otorga su institucionalización.

Las consecuencias para los españoles o los europeos serían devastadoras; es prácticamente imposible exagerar en los epítetos. La producción no es automática, sino que depende de que sigamos determinado comportamiento. Y lo hacemos porque, al final del proceso productivo obtenemos lo que deseamos, bien para consumirlo directamente, bien para intercambiarlo en ese orden de cooperación humana que llamamos mercado. El premio se obtiene gracias a que aportamos un bien o un servicio que es valioso para la sociedad, que nos remunera precisamente en esa medida. La idea de la renta básica rompe la sagrada relación entre el premio y el esfuerzo personal bien guiado por la perspicacia empresarial. Si se puede recibir una renta sin esfuerzo, las personas se lo ahorrarán en la medida de lo posible. Desincentiva el trabajo. Y puesto que éste es una escuela para la vida real y para el crecimiento profesional y personal, la renta básica no sólo supone una pérdida a corto plazo, sino que degrada la sociedad, más cuanto se mantenga por más tiempo.

Sólo se escaparán de esta trampa quienes sean lo suficientemente productivos como para que la diferencia de salario compense la pérdida de ocio. Sólo trabajarán quienes mayores rentas sepan generar con su esfuerzo y sobre ellos recaerá el peso del coste de la renta básica, que es enorme. Los sectores menos productivos prácticamente desaparecerán, y lo que no se puede producir en Europa por falta de trabajadores dispuestos, se tendrá que importar de Asia u otras partes del mundo. Y puesto que no se quiere restringir el consumo, la merma de la producción se costeará con una caída del ahorro o a cuenta del endeudamiento. La renta básica es una dulce aplicación de la eutanasia activa sobre Europa.

Otro efecto antisocial de la medida propuesta por el PSOE es que está en las antípodas de la virtud y de la sociedad extensa. Si la percepción de una renta depende de la mera condición de europeo, no se distingue entre los buenos ciudadanos y quienes eligen tener un comportamiento antisocial. Aumentará el rencor entre quienes producen y quienes perciben. Fomentará la envidia, principio moral de la izquierda, y el odio. Puesto que la renta básica sugiere la idea de que uno tiene derecho a lo que poseen los demás porque sí, no hay límite en lo que se puede desear conseguir de los ciudadanos productivos. La moral personal debiera hacer brotar una íntima y poderosa incomodidad a quien disfruta de lo que no ha creado, pero esta medida corrompe la moral hasta el punto de considerar esa dádiva como un derecho. La fragmentación, la quiebra social, el enfrentamiento. Esas son las marcas de la propuesta socialista.

Quizás Rodríguez Zapatero confíe en que la medida es irrealizable y simplemente añada este nuevo señuelo en la arena política para, como hizo con el matrimonio homosexual, distraer la atención de los españoles sobre sus verdaderos problemas, creados a su vez por el propio Zapatero: la quiebra del modelo constitucional, el fomento del odio y del enfrentamiento entre españoles con el pasado como arma y la rendición de lo que queda de Estado de Derecho ante sus máximos enemigos: ETA.

Pero cabe pensar que la cabeza de chorlito que guía el Gobierno realmente crea en la bondad de la renta básica. De hecho la propuso cuando todavía no había llegado al poder, ya sabemos en qué circunstancias. En cualquier caso, lo que necesitan los españoles y los europeos que menos rentas generan no es una renta básica sino que el Estado saque sus sucias manos de los mecanismos con que se han dotado las sociedades libres para crear riqueza, prosperidad y civilización.
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Martín González Martínez



Registrado: 16 Jun 2004
Mensajes: 196
Ubicación: Valencia

MensajePublicado: Sab Ago 26, 2006 8:48 pm    Título del mensaje: Lamentable Responder citando

Qué pena de periodistas. Lo más sangrante no es el que no tengan p*** idea de lo que puedan significar los conceptos que utilizan (Estado, Sociedad, etc.), sino que no les importe un carajo. Porque es que leyendo el editorial se nota que a su autor no le importa un carajo lo que son o puedan ser el Estado, la Sociedad, etc. No es que la línea del editorial esté equivocada: en efecto la posible instauración de una renta básica resultaría catastrófica para la economía. Lo que ocurre es que a su ignorancia -el "tío" o la "tía" -une una cursilería que le impide despachar el tema con dos o tres frases sinceras que cumplieran el objetivo de dejar clara la postura del periódico. No, por lo visto hay que hilvanar frase tras frase amontonando párrafos, jugando a los ensayistas.

Pero la culpa no es tanto del becario o la becaria que se haya "currado" el mazacote, como de los que le encargaron la confección del editorial. ¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza? Será porque nunca la han tenido.
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