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para controlar la información y generación de propaganda

 
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Eliseo Rabadán Fernández



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MensajePublicado: Dom Oct 22, 2006 12:28 pm    Título del mensaje: para controlar la información y generación de propaganda Responder citando

Este texto de José Steinsleger que publicaba el diario La Jornada el 15 de octubre me parece muy importante para entre otras cosas, ayudarnos a comprender el modo en que se trata de controlar y manipular todo el flujo de noticias que finalmente circulan en los diarios y medios televisos, radiofónicos, facultades , &tc.

También es de mucha utilidad el citado texto para buscar el modo de contrarrestar en la mdeida de lo posible esa manipulación cuyo núcleo esencial está dentro del Estado Imperial norteamericano. No sólo es la SIP, sino otras empresas como CNN, por citar la que podría ser en el presente la más influyente , sobre todo en televisiones a lo largo no ya de Iberoamérica sino de alcance "global".

Quisiera hacer notar y destacar la especial relevancia que a mi juicio merece la referencia a GregorioSelser en este artículo, en tanto se trata de un periodista modelo en el sentido que comenta Steinsleger pero además referente de la ciencia social e histórica en sus libros.

http://www.geocities.com/erabadan/librosselser.htm

Cita:


SIP: Mordaza de libre presión 15/10/06

José Steinsleger
La Jornada
Si la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) fuese una entidad realmente comprometida con la libertad, la independencia y la democracia, el edificio que en Miami alberga su sede debería llamarse Gregorio Selser (1922-1991) en lugar de Jules Dubois, aquel sórdido oficial de la CIA que diseñó sus principios y doctrina.
Selser y Dubois. Dos modos de entender el periodismo y la información. Selser, rasgando los velos del poder. Dubois legitimando sus infundios. Selser, al servicio de los pueblos. Dubois, al servicio del imperio. Con Selser, el periodismo honesto descubrió cómo se fabrican las noticias. Con Dubois, el periodismo canalla aprendió a encubrir la verdad a través de la mentira.
De la Cuba del tirano Fulgencio Batista (donde en 1943 nació la SIP) a nuestros días, no hubo déspota, golpe de Estado o intervención militar de Estados Unidos que no recibiera apoyo de la SIP. Sesentaitres años de ignominia que los muros de América Latina supieron resumir una y otra vez: "Nos mean, y la prensa dice que llueve".
Destinada por estatutos a "... servir por igual a sus afiliados del norte, centro y sud de América", la SIP sólo adopta resoluciones atinentes a la preservación de la "libertad de prensa" al sur del río Bravo y en las Antillas. Sus declaraciones sintonizan con el Departamento de Estado, la OEA y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), y su "independencia" consiste en difamar cualquier esfuerzo grande o pequeño de nuestros pueblos cuando tratan de darse instituciones participativas, o surgen situaciones que cuestionan cualquier empresa adscripta a su órbita.
Los magnates de la SIP compran, venden, difunden, editan, transmiten o publican la "información" según convenga a las "leyes del mercado" y sus intereses de casta y clase. No obstante, en su Breve historia de la SIP, Selser registra las excepciones de rigor, tales como las del escritor y periodista venezolano Miguel Otero Silva, propietario de El Nacional de Caracas.
En la reunión de Montevideo (1951), Otero Silva observó que los estatutos de la SIP, aprobados un año antes en la Asamblea de Nueva York, violaban "... sus normas más fundamentales y dándole el carácter que ahora tiene: una entidad exclusivamente patronal de intercambio comercial, estrictamente controlada por los vendedores de papel, las agencias noticiosas y los buscadores de avisos que residen en Estados Unidos. Nada más inoportuno en ese ambiente que un periodista".
Selser recuerda que si bien Otero Silva se declaraba antiperonista y contrario a las medidas que el gobierno argentino había adoptado tras el cierre del diario La Prensa, se indignó por la conducta de sus colegas de la SIP, reacios a debatir con los delegados de Perón.
El venezolano observó "... la actitud de la mayoría de la Asamblea, rechazándolos sin oírlos, violando nuevamente los estatutos para no reconocer sus credenciales, esquivando cobardemente la polémica con quienes no tenían razón, les sirvió para aparecer frente a muchos con una razón que no tenían... mientras se le dedicaba 80 o 90 por ciento de su contenido a relatar minuciosamente los atropellos cometidos por Perón contra la libertad de expresión, se tendía un piadoso y cómplice manto sobre las dictaduras latinoamericanas".
En el informe que Otero Silva calificó de "tendencioso", aparece el tirano Somoza "... como un ángel tutelar de la libertad de pensamiento; allí se ponen como arquetipos de la democracia al chileno González Videla y a los dictadores bolivianos y, al llegar a Santo Domingo, el informe emplea el monstruoso eufemismo siguiente: 'Las condiciones no son propicias para la libertad de expresión'... Daba vergüenza ver en aquella asamblea de Montevideo a los esbirros intelectuales de Rafael Leónidas Trujillo bramando en la tribuna para decir que Perón era un tirano y que en su país, en cambio, se disfrutaba de una absoluta libertad de pensar."
Otra actitud de gallardía empresarial, recogida por Selser, es la renuncia presentada a la entidad en 1958 por uno de los ex presidentes de la SIP, el mexicano Miguel Lanz Duret (1909-59), director de El Universal, cuando supo que la SIP había solicitado su inscripción como corporación, dando como sede la ciudad de Dover, condado de Kent (Delaware).
Lanz Duret alegó que "... la SIP iría a depender, a todos los efectos jurídicos y legales, de las leyes norteamericanas, desmintiendo así su supuesta independencia y desvirtuando en los hechos la recomendable extraterritorialidad que le confería, por ejemplo, una sede anual móvil, distinto de la norteamericana".
Pero la SIP experimentó la primera gran denuncia internacional el 23 de mayo de 1959, cuando en carta pública al director de la revista Bohemia el Che Guevara calificó de "miserable gángster" al encargado de la sección internacional:
"Sucede -dijo el Che- que Jules Dubois, la United Fruit y otras compañías frutícolas, mineras, ganaderas, telefónicas o eléctricas, explotadoras del pueblo en una palabra, han ordenado desatar la clásica cortina de las mentiras asalariadas." Entonces, Dubois se puso en acción.
II
Formateada por los "amos de la prensa" (voz acuñada por el legendario investigador estadunidense George Seldes, 1891-1995), la SIP lleva más de medio siglo absolviendo, fiscalizando o condenando qué debemos entender por noticia, información, democracia y libertad de expresión.
Luego del ruido y aprobación de la intervención yanqui en Guatemala (1954) y el derrocamiento de Perón un año después, los diarios afiliados a la SIP cargaron contra la revolución cubana (1959). En octubre de 1961, por ejemplo, Washington decidió que las relaciones del gobierno argentino con Cuba debían reventarse.
Acatando la sugerencia, La Nación de Buenos Aires publicó la foto de Jules Dubois (presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP) exhibiendo unos misteriosos documentos sacados subrepticiamente "... de la embajada cubana en la Argentina". Arturo Frondizi (quien no era "de izquierda", pero sí presidente de un país soberano) protestó ante el secretario de Estado, Dean Rusk, y calificó la maniobra de "burda provocación".
Regañado por Rusk, el agente Dubois aceptó la legitimidad del infundio. La "ética informativa" de La Nación quedó al desnudo. Cuarenta y cuatro años después, el presidente Néstor Kirchner manifestó en respuesta velada a las constantes presiones del vocero histórico de la oligarquía argentina: "No puede ser que quienes vengan a decir cómo funciona la libertad de prensa son aquellos que para imponer sus ideas mataron, asesinaron y secuestraron" (4/03/05).
Kirchner (quien tampoco es "de izquierda", pero sí gobernante de un país soberano) pasó a engrosar la nómina encabezada por los presidentes Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales, quienes felizmente no entienden el concepto de "libertad de prensa" de la SIP.
Pero en días pasados, cuando Kirchner cuestionó los infundios de Joaquín Morales Solá (nave insignia del periodismo canalla) cometió un error de fechas. Para qué. Bañándose en agua bendita, Morales Solá redobló sus ataques y escribió: "Kirchner entiende sólo dos clases de periodismo: uno es el incondicional a él, por las razones que fueren, y el resto pertenece a una oposición que debe desaparecer" (La Nación, 1/10/06). Cínicamente, Morales Solá asoció al gobernante con el nazi Goebbels y sugirió a sus lectores que "en las hemerotecas" consulten si había escrito tal o cual cosa en la fecha dada por el presidente. Tenía razón: ¿qué tipo de asesores en comunicación tiene Kirchner? De lo contrario, hubiesen dado con los desmesurados elogios de Morales Solá al general torturador y genocida Antonio D. Bussi, jefe de la quinta brigada del ejército en la provincia de Tucumán (La Gaceta de Tucumán, 8/6/76).
Otro capítulo del terrorismo informativo de la SIP tuvo lugar antes, durante y después del gobierno de la Unidad Popular en Chile. Según investigaciones del Senado de Estados Unidos, el llamado Comité de los 40 autorizó a la CIA a una operación secreta de propaganda el 14 de septiembre de 1970. Menos de una semana después, la SIP emitió en Washington un comunicado que denunciaba las amenazas a la "libertad de prensa" en Chile "... por los comunistas y sus aliados marxistas". ¿Vocero criollo? El inefable diario El Mercurio, dirigido por Agustín Edwards, uno de los invitados de honor a la 62 Conferencia de la SIP que acaba de sesionar en México.
En 1970, Edwards llegó a Washington para buscar el apoyo de Estados Unidos para un plan destinado a impedir la elección de Salvador Allende. El 15 de septiembre, un día después de que el Comité de los 40 dio su aprobación para la campaña antiallendista, Edwards se reunió con Richard M. Helms, director de la CIA.
El 22 de septiembre, El Mercurio publicó un editorial en el que sostenía que "la supervivencia de los derechos individuales era la cuestión más importante que debía decidir el pueblo chileno". Según el informe del Senado, los agentes de la CIA entre el personal del periódico "... le permitieron a la oficina generar más de un editorial diario, de acuerdo con los lineamientos fijados por la agencia". Dos días después, la agencia española de noticias Efe en Santiago envió una nota a toda América Latina, en la que informaba de la manifestación antiallendista de un grupo "... en constante crecimiento": el grupo fascista Patria y Libertad, financiado por la CIA. Con base en el informe del Senado, el articulista Walter Pincus, del Washington Post, aseguró que Efe recibía un subsidio de la CIA para sus operaciones en América Latina: 18 periodistas chilenos bajo control directo de la CIA, en puestos administrativos importantes en los medios informativos.
Por otro lado, la CIA creaba la agencia Latin establecida, teóricamente, por "13 periódicos latinoamericanos de la SIP". Latin contrató a Reuters, agencia de noticias británica, para que administrara la operación. La CIA quería tener un competidor latinoamericano para la agencia cubana Prensa Latina. Según el informe del Senado, Latin transmitió 726 artículos, editoriales y notas del tipo "submarinos soviéticos frente a las costas de Chile".
III
Ya no hay "submarinos soviéticos frente a las costas de Chile" (como los honorables diarios de la SIP "informaban" en los años de 1960 y 1970), ni en Moscú los comunistas desayunan niños importados de Guatemala (como en los de 1940 y 1950).
Declaraciones como la de Chapultepec sobre "libertad de expresión" no permiten tales infundios. Suscrita por la SIP en 1994 y ratificada en su 62 Asamblea Anual que sesionó la semana pasada en México, la declaración abunda en principios como el numeral 9, que dice: "la credibilidad de la prensa está ligada al compromiso con la verdad, a la búsqueda de precisión, imparcialidad y equidad, con una clara diferenciación entre los mensajes periodísticos y comerciales".
Fiel a la causa, El Mercurio de Santiago publicó entonces un extenso documento acerca de la "alianza militar Chávez-Evo" (Morales). El diario nos entera de que "... Venezuela y Bolivia firmaron un amplio y ambiguo acuerdo para construir más de 20 bases militares en la frontera que Bolivia comparte con cinco países, entre ellos, Chile" (8/10/06).
Esta vez el matutino omitió referirse a la presencia de submarinos venezolanos frente a las costas de Bolivia, país que no tiene mar... ¿verdad? Sin embargo, los sagaces reporteros mercurianos apuntaron que un "experto en inteligencia" les habría informado acerca de la "... inestable situación en Bolivia y, obviamente, Chávez quiere asegurarse de que Morales se mantenga en el poder".
Ni corto ni perezoso, el Grupo de Diarios de Las Américas (GDA, Miami, 1994) de la SIP volanteaba simultáneamente un artículo intitulado "Crisis y desunión en Bolivia". ¿Presiones al gobierno de Chile para que retire su eventual apoyo al ingreso de Venezuela al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas? El volátil, clasista y libérrimo concepto de "libertad" de la SIP resulta tan amplio que se ajusta al preámbulo de la Declaración de Chapultepec: "la libertad es una" y, a la vez, "múltiple".
En octubre de 2003, por ejemplo, la consejera de seguridad nacional Condoleezza Rice ordenaba, vía teleconferencia a la Asamblea General de la SIP, apoyar al gobierno constitucional de Gonzalo Sánchez de Losada, cuya dimisión pedían los bolivianos tras el asesinato de más de 80 personas por la represión policial.
Asimismo, en marzo de 2005 el uruguayo Danilo Arbilla (ex presidente de la SIP) acusó al gobierno argentino de "manejar la publicidad de manera selectiva". ¿Le sugería proceder como el gobierno de Chile, otorgando 77 por ciento de la publicidad oficial a El Mercurio y otros medios del grupo COPESA?
Arbilla dijo que Kirchner trataba "con desprecio al periodismo". ¿Amnesia? Coautor del decreto que en junio de 1973 prohibió en Uruguay la divulgación de todo tipo de información "... que pueda perturbar la tranquilidad y el orden público" (sic), Arbilla se lució como jefe de prensa del presidente golpista Juan María Bordaberry: cerró 173 medios de comunicación, decomisó la revista El Correo de la UNESCO y silenció el brutal asesinato de Julio Castro, director de Marcha.
En la página Web de la SIP figura una lírica introducción al "Banco de datos de leyes de la prensa" firmada por Arbilla. El testaferro cita a John Locke y remata con una frase de James Madison: "Es el pueblo el que puede censurar y jamás el gobierno censurar al pueblo". Arbilla concluye: "Y efectivamente es así: dónde se ha visto que los mandatarios puedan censurar a sus mandantes".
La SIP asegura estar contra las "acciones penales contra periodistas que al informar ponen al descubierto actos de corrupción", como dijo un par de años atrás el argentino Ricardo E. Trotti (otro de sus ejecutivos) en el Tecnológico de Monterrey. Bien. Pero omitió el caso del magnate Ramón Báez, de República Dominicana, dueño de los cuatro diarios principales, 70 estaciones de radio y tres de televisión, y acusado de defraudación a instituciones crediticias por un total de 2 mil 800 millones de dólares.
Dios los cría... y el terrorista mediático Carlos Alberto Montaner los justifica. Aunque en ocasiones, los dueños de la SIP deben abofetear a Montaner para que en sus conferencias modere su servilismo con los gobiernos de Washington y una venalidad que ni las "cluster bombs" que destruyen bunkers bajo tierra puede remediar.
Pero a la SIP le encanta la "ética" de los Montaner y los periodistas "independientes" que con fondos federales de Estados Unidos defienden la "libertad" en Cuba. Y, junto a ellos, el decadente olimpo de contratistas intelectuales que al decir del analista Hugo Pressman consienten en ser violados en el supuesto de que "... así mejora la sexualidad y autoestima de la víctima".
En el decenio de 1970 la UNESCO impulsó el derecho de los pueblos a la información. Sofocado por el poder mediático global, el debate fue congelado. Hoy, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU estudia el impulso jurídico de un nuevo derecho: el derecho a la verdad. Un ideal totalmente ajeno a la SIP, cuyo propósito, como hemos visto, consiste en preguntar a sus amos qué debe informar.

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Íñigo Ongay de Felipe



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MensajePublicado: Mar Nov 14, 2006 12:30 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados Contertulios:

Como todo el mundo sabe , el próximo 3 de diciembre de 2006, celebrará la República Bolivariana de Venezuela unas elecciones presidenciales en las que, según todos los indicios, resultará elegido como presidente de este país sudamericano el candidato del Movimiento V República, Hugo Chávez Frías. Pues bien, acerca de la "cobertura" que sobre este asunto está ofreciendo, en España, a sus lectores un cierto diario "independiente de la mañana" y de la forma en la que este diario y en general el grupo PRISA ha venido dedicándose a forjar "apariencias falaces de ausencia" a mayor gloria de los herederos de políticos socialdemócratas como puedan serlo Carlos Andrés Pérez, etc; valga este texto de Alberto Montero Soler, economista de la Universidad de Málaga, que reproducía Rebelion.org


Cita:
Venezuela y el “equilibrio” informativo: lo que no van a contarle ni antes ni después de las elecciones presidenciales.


Alberto Montero Soler
Rebelión
A menos de un mes vista para que tengan lugar las elecciones presidenciales en Venezuela, el periódico El País, como no podía ser de otra forma, ha comenzado su ofensiva mediática contra el presidente Chávez mediante un amplio reportaje el domingo cinco de noviembre bajo el titular "La nación partida de Chávez".

En esta ocasión concreta -ya veremos en las próximas aunque imagino que no se distanciarán mucho en el tono y en las formas de a la que hoy me refiero-, el ataque pasa por intentar transmitir una imagen autoritaria de Chávez por diferentes vías: una, a partir de las declaraciones de alguno de sus adversarios políticos, concretamente, del socialdemócrata Teodoro Petkoff quien opina que Venezuela vive “en un régimen autoritario y personalista”; otra, cuestionando algunas de sus formas de actuar como el que trabaje hasta altas horas de la madrugada –como si eso fuera producto del capricho-o que pueda llamar a cualquiera de sus ministros a horas intempestivas; una más, preguntando a su vicepresidente, José Vicente Rangel, si cabe la posibilidad de disentir de sus opiniones o, incluso, de advertirle sobre sus errores; y una última, identificando un régimen profundamente presidencialista con el despotismo y trasladando la pregunta al autor de una biografía sobre Chávez, Alberto Barrera Tyszka, publicada por la editorial Debate, editorial que pertenece al mismo grupo que El Nacional, periódico de marcada tendencia antichavista y abierto defensor del golpe de estado del 12 de abril de 2002.

Para tratar de disimular el tono del discurso, pero con la intención de reforzar la imagen de que Venezuela es un país escindido en dos desde que Chávez gobierna, las críticas anteriores se modulan mediante referencias indirectas al apoyo que la mayor parte de la población presta a su Presidente. Si bien, en este caso, las opiniones recogidas –más allá de la de Rangel- no superan la barrera del anonimato y se identifican con términos como “irracional” o “histeria”.


El equilibrio desequilibrado.

Esa dinámica de tratar de ofrecer una imagen de equilibrio informativo cuando los argumentos que se sitúan en ambos fieles de la balanza son, a veces, de muy diferente peso y, otras, no mantienen ningún tipo de conexión entre sí está presente a lo largo de todo el artículo. Cualquier elemento positivo resaltado en el discurso a favor de la gestión de Chávez es inmediatamente contrarrestado con opiniones en sentido contrario que se pretenden de mayor magnitud.

Y, así, cuando se habla en el texto de los efectos tan beneficiosos que han tenido los programas sociales denominados “Misiones” sobre la población más pobre, enseguida se matizan diciendo que “todos esos programas tienen un reverso tenebroso que los antichavistas llevan tiempo denunciando” y se recurre de nuevo a Petkoff que no duda en afirmar que “las misiones sólo llegan a quienes son amigos de la causa y se han convertido en nidos de corrupción y despilfarro”.

Parece como si él no supiera que cualquier persona puede beneficiarse de los precios más reducidos de los productos de la canasta básica que se venden en Mercal; o de la asistencia de los médicos cubanos de la misión “Barrio Adentro”; o de las tres comidas al día que los niños reciben en las escuelas bolivarianas y que han permitido una reducción drástica del absentismo escolar.

Pero, aún así, habría que advertirle a Teodoro Petkoff que esos programas no estaban pensados para sus hijos -si es que los tuviere, que no lo sé- ni para los hijos de todas las familias de la oligarquía y la alta burguesía venezolana. Estos niños, como sus familias, afortunadamente ya tienen esas necesidades más que cubiertas, si no en Venezuela fuera de ella.

Resulta absurdo atacar un programa social porque llega precisamente a sus destinatarios; a quienes lo necesitan; a quienes no sabían leer; a quienes no gozaban de asistencia médica básica; a quienes no podían enviar a sus hijos al colegio porque éstos tenían que contribuir, trabajando o mendigando, a la economía familiar y a su propia subsistencia; a quienes no veían por problemas oftalmológicos perfectamente subsanables. En definitiva, resulta absurdo criticarlo porque llega a los desheredados de Venezuela.

Pero vayamos con otro ejemplo igual de significativo del peculiar concepto de equilibrio informativo que tienen en El País.

Así, el autor del artículo hace referencia a una de las prácticas sancionadoras cotidianas del Seniat (la agencia encargada de la recaudación impositiva): clausurar durante varios días los establecimientos que no tienen en orden el pago de sus impuestos o violan derechos laborales o sociales de sus trabajadores. Esta práctica debemos entender que le resulta acertada y para ello recurre a las declaraciones de Vicente León, director de la agencia Datanálisis, y a su afirmación de que “esa parte del Ministerio de Finanzas está funcionando muy bien; está a cargo de un chavista moderno que trabajo con eficacia”.

Pero, claro está, esa concesión al chavismo debía parecerle excesiva e, inmediatamente, pasa a matizarla afirmando que “el reverso de la moneda es que la ciudad está inundada de comercios ambulantes, ilegales, que no pagan impuestos y que funcionan como un Estado paralelo al oficial” (sic).

El autor del artículo, Francisco Peregil, demuestra, en este caso, su ignorancia supina con respecto al origen y la proliferación del empleo informal en Venezuela y pasa atribuírsela al excesivo celo que demuestra la agencia tributaria venezolana en el cumplimiento de su función. Por no hablar de eso que él llama un “Estado paralelo al oficial”, ¿a qué se estará refiriendo con esa expresión?

Peregil debería saber que el aumento en el empleo en el sector informal en Venezuela se produjo como consecuencia de la aplicación de políticas neoliberales –entre otros por un ministro llamado Teodoro Petkoff- durante las décadas de los 80 y los 90. De hecho, el 70% de los puestos de trabajo creados de 1990 a 1998, antes de que llegara Chávez a la Presidencia, lo fueron en el sector informal. Es más, en 1980 había 1,85 millones de trabajadores en el sector informal y en 2000, el número ya se había elevado a 4,7 millones.

Pero, claro, Peregil de esto parece no saber demasiado o, puestos a pensar mal, sí que lo sabe pero prefiere decir que el empleo informal lo creo Chávez… Él sabrá por qué.

Pues bien, estos son dos ejemplos de lo que El País, “Diario independiente de la mañana”, y todos los que no se definen tan pretenciosamente como él pero son iguales de tendenciosos en sus informaciones sobre Venezuela, entienden por equilibrio informativo: una de cal y diez de arena…


Lo que no van a contarle.

Más allá de presentarles una información que se presume equilibrada pero que se encuentra manifiestamente escorada a favor de los intereses económicos y políticos del grupo empresarial al que pertenezca el periódico en cuestión –singularmente evidentes en el caso del grupo PRISA-, la otra vía por la que estos medios ofrecen a sus lectores una imagen distorsionada de Venezuela es la de ocultar a sus lectores cualquier noticia que pudiera reflejar una imagen positiva del proceso de transformación social que allí está teniendo lugar.

De hecho, durante las últimas semanas se han producido varias de esas noticias positivas que han sido silenciadas; cosa que, evidentemente, no hubiera ocurrido de haberse podido utilizar contra el proceso bolivariano.

Por un lado, hay que destacar que el Instituto Nacional de Estadística de Venezuela hizo públicos hace unas semanas los últimos datos sobre la pobreza en aquel país y en donde se ponía de manifiesto una significativa reducción de la misma.

Así, el aumento que experimentó tanto el número de personas como de hogares pobres tras el periodo de inestabilidad política y económica a que fue sometido el país a lo largo de 2002 y 2003 parece que ha llegado a su fin y la tendencia que muestran los datos es manifiestamente positiva.

En este sentido, y como consecuencia de los efectos del golpe de Estado, del paro petrolero y de la huelga empresarial, los porcentajes de hogares que vivían en situación de pobreza y de pobreza extrema en el primer trimestre de 2001, antes de todos esos acontecimientos, pasaron del 39% y el 14%, respectivamente, al 55,1% y 25% a finales de último semestre de 2003.

Esa escalada de la pobreza, producto de la criminal campaña de desestabilización contra el gobierno venezolano, no sólo ha sido superada sino que, además, está siendo revertida: los últimos datos de fines del primer semestre de 2006 indican que esos porcentajes han vuelto a reducirse hasta el 33,9% y el 10,6%, respectivamente.

Unos porcentajes que, por otra parte, son sensiblemente inferiores a los que se encontró Chávez cuando alcanzó la Presidencia: 42,8% de hogares pobres y 16% de hogares en extrema pobreza en el primer semestre de 1999.

Todo esto indica que, desde 2004 y una vez retomada la senda del crecimiento económico quebrada tras los referidos episodios, el esfuerzo por mejorar las condiciones de vida de las personas más desfavorecidas se ha acentuado y los resultados son expresivos de un éxito que difícilmente puede cuestionársele al gobierno de Chávez.

Idénticas tendencias y éxitos se observan para el caso de las personas que viven en situación de pobreza o de pobreza extrema. Si cuando Hugo Chávez llegó al poder había en Venezuela un 55,4% de personas pobres, de las cuales un 24,7% vivía en condiciones de extrema pobreza, los acontecimientos señalados elevaron esos porcentajes hasta el 62,1% y el 30,2%, respectivamente.

Sin embargo, en la actualidad, el porcentaje de personas pobres es del 39,7%, siendo especialmente significativo que el porcentaje correspondiente a las personas en situación de extrema pobreza haya caído hasta casi la mitad del existente al inicio del mandato, el 12,9%.

Quiere decirse con ello que durante todo el mandato de este gobierno, y frente a la idea que tan tradicional como falazmente suelen transmitir los medios de comunicación masiva, la pobreza no sólo ha sido combatida en Venezuela sino que también empiezan a manifestarse esperanzadores indicios de que podrá ser derrotada en un futuro no muy lejano. Expectativas tanto más robustas cuanto más elevado se mantenga el precio de los hidrocarburos y, sobre todo, la voluntad del gobierno de redistribuir las rentas del petróleo a los más necesitados.

Pero, si sobre la reducción de la pobreza en Venezuela difícilmente habrá recibido algún tipo de información tampoco se asombre si no ha visto publicado en ningún lugar que hasta el Fondo Monetario Internacional ha reconocido en un informe que Venezuela ha aumentado el nivel de empleo en 2005 y la primera mitad de 2006, reduciéndose la tasa de desempleo formal casi a la mitad desde 2003.

De esta forma, la tasa de desocupación se encuentra en estos momentos en Venezuela en el 9,5%, habiéndose reducido desde principios de año en un 3,4 % y desde el inicio del mandato de Chávez en un 7,1%.

Por otro lado, si tomamos como referencia los porcentajes de población ocupada en los sectores formales e informales de la economía, los datos nuevamente vuelven a ser favorables a la gestión del actual gobierno.

En este momento, la tendencia muestra claramente un progresivo incremento del porcentaje de trabajadores ocupados en el sector formal de la economía (un 54,8%) frente al que lo está en el sector informal (45,2%). Esta tendencia positiva viene registrándose desde el año 2003 y, en conjunto, hay que destacar una caída del 7,2% en el empleo informal a lo largo del periodo 1999-2006 según datos del Ministerio de Trabajo venezolano.

Y, finalmente, tampoco se asombre si a lo largo de los próximos días a usted nadie le informa de que el último Informe sobre el Desarrollo Humando del PNUD, de muy reciente publicación, muestra que Venezuela ha mejorado tres posiciones en la ordenación de países que elabora el PNUD en función del valor del Índice de Desarrollo Humano y ocupa, en estos momentos, el puesto 72 a nivel mundial.

Además, esa mejora es especialmente significativa si se tiene en cuenta que el Índice de este año se ha elaborado con datos de 2004, año en el que se dejaban sentir aún los efectos de la grave crisis política y económica a la que había sido empujado el país con la intención de expulsar a Chávez del poder.


La ley del silencio.

De nada de lo anterior tendrá usted noticia ni antes ni después de las elecciones presidenciales porque nada de lo positivo que está ocurriendo en Venezuela es objeto de atención y espacio en los medios de comunicación.

¿Se imaginan qué hubiera ocurrido si a un mes vista de las elecciones hubiera aumentado el desempleo o la pobreza en Venezuela? ¿Sospechan qué hubiera pasado si el Índice de Desarrollo Humano del PNUD hubiera empeorado a menos de un mes de las elecciones? ¿Intuyen cuál hubiera sido la reacción de esos medios de comunicación?

Nada de esto último ha ocurrido y sí lo contrario. Sin embargo, de nada de ello se nos ha informado a pesar de que tenemos tanto derecho a saber lo que está mal como lo que va bien en un país de cara a formar nuestro propio juicio sobre el mismo. Con este comportamiento, los grandes grupos de comunicación sacrifican nuestro derecho a una información veraz en aras de sus intereses y al amparo de la sacrosanta libertad de empresa desde la que tan confortablemente tratan de controlar nuestras conciencias.

En cualquier caso, algo sí nos queda claro. Es tiempo de elecciones en Venezuela y parece que el previsible vencedor no es del gusto de los poderosos. Así que, utilizando el más antiguo de los principios mafiosos, la ley del silencio, callan sobre lo que no les interesa difundir no vaya a ser que a alguien le dé por pensar que Chávez lo está haciendo bien en Venezuela.


Alberto Montero Soler (amontero@uma.es) es profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga y colaborador habitual de Rebelión.





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Íñigo Ongay de Felipe



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MensajePublicado: Mie Nov 15, 2006 12:26 pm    Título del mensaje: Responder citando

Y dígase lo mismo, de la entrevista hagiográfica que El País dedicaba al Sr Manuel Rosales, candidato a las elecciones presidenciales de diciembre de 2006. Así analiza este asunto Pascual Serrano:


Cita:
Una ayudita de El País a un candidato opositor a Chávez


Pascual Serrano
Rebelión
El pasado lunes 13 de noviembre, el diario El País publica una amplia entrevista a Luis Rosales, uno de los candidatos opositores a Chávez para las próximas elecciones presidenciales el próximo 3 de diciembre (1).

Como el candidato no es muy brillante, hay que echarle una manita y el enviado especial, Francisco Peregil, debe dedicar un tercio del espacio a sus comentarios en la entradilla antes de comenzar con las preguntas. Hagamos un repaso a los cuatro párrafos previos, y desvelemos los elementos de manipulación y tergiversación. A continuación el texto íntegro de la introducción a la entrevista en cursiva, la tipografía normal y en color rojo insertada son mis comentarios:
Manuel Rosales es la culminación del esfuerzo de miles de personas por dejar a un lado sus diferencias…

Todos los candidatos electorales son la culminación de miles de personas por dejar a un lado sus diferencias

…olvidar los pequeños y grandes errores cometidos y luchar para vencer a Hugo Chávez en las elecciones del próximo 3 de diciembre. Con el fallido golpe de Estado que parte de la derecha venezolana organizó en abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez, los partidos tradicionales de la oposición quedaron más desprestigiados que nunca

Se olvidó el enviado de El País en citar que Manuel Rosales es parte de esa derecha que participó en el golpe.

Muchos de sus líderes se exiliaron en Colombia y Miami (EE UU)

No se exilian, se fugan de la Justicia, el exilio es la huida del país por sufrir persecución debido a sus ideas.

Apenas un semestre después, la oposición convocó una huelga general para provocar la dimisión de Chávez. Durante nueve semanas, que abarcaron todas las navidades de 2002, las tiendas y las gasolineras quedaron desabastecidas.

Aquello no fue una huelga, por huelga se entiende "toda perturbación producida en el proceso productivo. Principalmente, la cesación temporal del trabajo, acordado por los trabajadores, para la defensa y promoción de un objetivo laboral o socioeconómico". Lo que sucedió estaba planteado por la patronal Fedecámaras, los altos gerentes de la empresa pública petrolera PDVSA y no planteaba ninguna reivindicación laboral, solo la demisión del presidente.

Pero Hugo Chávez aguantó el golpe. No sólo no dimitió sino que despidió a 17.000 empleados de la empresa petrolera estatal.

Es que los presidentes democráticos no dimiten cuando sufren críticas o intentos de derrocarlos una huelga, pueden cambiar sus decisiones políticas, pero no dimitir

Los despidos cumplieron la legislación vigente en cuanto que se trataba en su mayoría de gerentes y directivos que directamente abandonaron sus puestos de trabajo, sabotearon los programas informáticos y produjeron unas pérdidas para el país de entre cuatro mil y diez mil millones de dólares. ¿Qué sucedería en España si la dirección de RENFE o cualquier otra empresa pública dejaran de aparecer por sus trabajos durante dos meses y paralizaran su producción reivindicando el cese del presidente español? Recordemos que todos los medios de comunicación pedían la cabeza de los trabajadores de Iberia del aeropuerto de Barcelona sólo porque hicieron una huelga un día en defensa de sus puestos de trabajo.

La oposición se había desgastado en el empeño, pero no se dio por vencida. En agosto de 2003 recaudó más de tres millones de firmas pidiendo un referéndum para destituir a Chávez. Y en agosto de 2004, Chávez ganó el referéndum. La oposición quedó abatida, descompuesta. Pero boicoteó las parlamentarias de 2005 y entonces logró un 74% de abstención.

No logró la oposición un 74 % de abstención, ya había un sesenta cuando la oposición votaba, de hecho en esas elecciones la participación fue superior a la registrada en las regionales de octubre de 2004 y en las municipales de agosto de 2005, cuando la oposición no llamó a la abstención.

Ahora, casi ocho años después de que Chávez llegara al poder, tres personas unidas por sus ganas de desbancarle aglutinaron en torno a ellas a una treintena de pequeños partidos. Son Teodoro Petkoff, ideólogo izquierdista, Julio Borges, líder de Primero Justicia, pequeño partido de centro-derecha, y Manuel Rosales, dos veces alcalde de Maracaibo -segunda ciudad del país- y gobernador del Estado de Zulia, el más rico y poblado del país. En agosto, Rosales quedó designado como el candidato de la gran coalición para derrotar a Chávez.

No es ninguna gran coalición, es otro de los diecisiete candidatos que disputan la presidencia a Chávez

Rosales, igual que el presidente, es hijo de maestro de escuela y él mismo fue docente durante varios años. Tiene 52 años, esposa y nueve hijos. Es el líder del partido regionalista Un Nuevo Tiempo, desde que en 1995 abandonase la socialdemócrata Acción Democrática.

Hasta en la edad faltan a la verdad, nació en diciembre de 1952, por tanto cumplirá 54 años el próximo mes de diciembre. Aunque en el currículum difundido por él mismo se afirma que fue docente en el municipio Colón del Estado Zulia, no acabó estudios de magisterio, abandonó sin terminar la carrera de Derecho y la de Administración.



En conclusión, no basta con darle la palabra a los opositores a Chávez, hay que darles un empujoncito mediático antes de la entrevista por si sus declaraciones no resultan convincentes.

(1) http://www.elpais.es/articulo/internacional/Chavez/titere/Fidel/Castro/elpporint/20061113elpepiint_14/Tes/



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Alberto Montero Soler





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