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Alatriste

 
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Carlos M. Madrid Casado



Registrado: 14 Oct 2003
Mensajes: 60
Ubicación: Collado Villalba (España)

MensajePublicado: Lun Sep 04, 2006 9:18 pm    Título del mensaje: Alatriste Responder citando

Estimados compañeros materialistas:
Setiembre y la vuelta al cole nos han dejado este fin de semana un estreno muy esperado: Alatriste, basada en la saga homónima de Pérez-Reverte. Ayer mismo acudí a verla y, a mi entender, este filme posee un doble interés: (i) el estrato histórico (en donde he de decir que se presenta de modo bastante ajustado la realidad del Siglo de Oro, de hecho, sorprende gratamente cómo Olivares aparece como lo que fue: un gran estadista, a la altura de Richelieu o Mazarino) y (ii) el estrato filósofico (que es el más sugerente, por cuanto reivindica al Imperio Español... ZP, que acudió solícito al esteno, debería haber abandonado el cine a los cinco minutos porque seguro que, en su fuero interno, creyó estar visionando Raza II). Ahora bien, esta reivindicación del Imperio Español se produce desde cierta Idea, digo, desde cierta nemotalogía, muy curiosa: ¿Qué es ser español? Saber perder. Escena final: Rocroi. Las tropas de Condé ofrecen una rendición honrosa a un ficticio Tercio de Cartagena abanderado por el Capitán Alatriste y, mientras como banda sonora se escucha una marcha fúnebre militar (gran acierto!), los castigados soldados españoles contestan que son un tercio español y que, por ende, jamás se rendirán... A por ellos, oé, oé... En suma, ¿concuerdan conmigo en que las ideas que manejan director y autor son, pese a la reivindicación, las de la Leyenda Negra: "España, qué buen reino si tuviere buen señor"?
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Miguel A. Navarro Crego



Registrado: 13 Sep 2004
Mensajes: 20
Ubicación: La Felguera (España)

MensajePublicado: Mar Sep 05, 2006 11:57 am    Título del mensaje: Alatriste Responder citando

Estimados contertulios:
Totalmete de acuerdo contigo Carlos, yo también fui a verla antes de ayer en Oviedo. La película está bien conseguida desde el punto de vista técnico, lo que Aristóteles en La Poética llamaría el "espectáculo" y la "música". Hoy diríamos el atrezzo, la fotografía, la planificación de la acción y las batallas, etc. Creo que después de la fallida "El Dorado" de Saura es el primer gran intento por hacer cine épico de altos vuelos. Pero lo más grave es que es una gran ocasión perdida. ¿Por qué?. Porque falla el argumento, es decir el "mythos", los carateres y el lenguaje (por seguir con la nomenclatura aristotélica). Hay un error estructural de fondo al pretender meter en un guión una saga. Se abren varios frentes narrativos y no se cierran adecuadamente. Este error ya lo han detectado los norteamericanos. He visto el trailer de la versión USA e inciden en que la película "viene demasiado grande" a la industria del cine español. Ir en internet a www. imdb y consultar Alatriste. Por otro lado en los subtítulos los yanquis quitan todo ese tono pesismista "progre" del director.
El problema radica en que Agustín Díaz Yanes, por afán de ser realista, se presenta como avergonzado del "hecho del Imperio". Es lo que les
pasa a los republicanos que se sienten perdedores de nuestra Guerra Civil. Proyectan, no sé si de forma inconsciente, su "vivencia" de la Guerra y del Franquismo sobre lo que hacen.
Por eso yo no tengo nada claro que se reivindique el Imperio Español. Siguen presos de la Leyenda Negra. Al final de la película lo estropean. El Tercio viejo de Cartajena es un conjunto atrabiliario de desarrapados y los franceses lucen sus mejores galas ¡¿De qué?!.
El problema de los directores españoles es que no pueden dejar de lado sus complejos ideológicos. Esto nunca les pasó a los grandes de Hollywood: Ford, Hawks, Walsh, etc. Puedes estar de acuerdo o no con sus ideas políticas, pero cuando hacían cine, hacían cine sin complejos.
Insisto, obra lograda en sus "partes materiales", pero falla en sus "partes formales". Viggo Mortensen no está muy creible y los diálogos están pensados en inglés (aunque se digan en español moderno). Presentar al héroe como un nihilista, casi ateo y descreído, es presentarlo casi como un "republicano perdedor". Además no envejece y le falta densidad emocional. Se eligió a Mortensen por razones de taquilla en USA, pero la pelícual merecía un mucho mejor actor y lo oportuno es que hubiese sido un español. Excelente Enrico Lo Verso en Malatesta, le come el terreno a Viggo. Bien Ariadna y los actores secundarios de carácter.

El cine no está para dar lecciones de historia (decía el maestro John Ford). El cine épico es Mitología (M2) y su Logos (M1) es transmisor de Ideología (M1). Aquí está claro que la Leyenda Negra y la "Memoria Histórica" siguen haciendo de las suyas. En el mercado USA se venderá como cine épico sin complejos.
¡Casado!, muy cierta la matización sobre Zapatero y "Raza".
A ver si alguien se atreve a hacer una película sobre el "2 de Mayo de 1808" sin estrecheces. En USA se vendería muy bien.
Por cierto ayer hablé con Lino por teléfono y le comuniqué estas impresiones. Espero con ansia los juicios de expertos sobre la época histórica como Atlilana y Pedro. Podríamos publicar el conjunto como artículo de la revista.
Atentamente: Miguel Ángel Navarro.
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Rufino Salguero Rodríguez



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 88
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Mar Sep 05, 2006 1:55 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados foristas:
Totalmente de acuerdo con las afirmaciones vertidas por Carlos y Miguel Ángel. La escena final que comenta este último yo la justifiqué teniendo en cuenta que la película refleja la decadencia del Imperio. Pero también pensé que muchos españoles no acaban de tomarse en serio: la parodia, el sarcarmo sobre sí mismos es a lo que acaban tendiendo.
Por aportar una idea nueva a lo ya comentado: ¿no os parece que la película incide excesivamente en la diferencia de clases, apostando por las clases "humildes" frente a la poderosas o privilegiadas? Es verdad, como dice Carlos, que la película es contenida en cuanto una crítica excesivamente explícita a Olivares, o Bocanegra, pero parece que, y esto también lo apunta en parte Carlos, se achaca a las clases altas la decadencia de España. Así mismo aparece como visiblemente corruptora, si bien esto queda compensado por la facilidad con la que se corrompen los menos privilegiados.
Atendiendo a la interpretación de los actores: incidir en que el acento de Vigo es totalmente inadecuado, no así su presencia física e interpretación. Sí me pareció, en cambio, envarada y acartonada, la interpretación de Elena Anaya.
Por último, es cierto que los personajes están mal dibujados y no se entienden sus motivaciones: ¿por qué esa lealtad a la monarquía del escéptico Alatriste frente a sus compañeros? (habría que aprender de los personajes intepretados por Bogart); ¿por qué la obsesión de Malatesta por matar a Alatriste? (simplemente porque es el arquetipo del personaje creado ad hoc que representa el enemigo digno a batir, pero no pasa de ser un "tocapelotas" sin sentido).
Un saludo
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Íñigo Ongay de Felipe



Registrado: 09 Oct 2003
Mensajes: 371
Ubicación: Bilbao

MensajePublicado: Mie Sep 13, 2006 8:02 am    Título del mensaje: Responder citando

Estimados: Estoy siguiendo vuestra interesante conversación acerca de la película de Díaz Llanes, y vaya por delante que no la he visto aún... pero me parece interesante insertar aquí estos comentarios de Santi Abascal acerca de los efectos políticos de tal película entre los habitantes de vascongadas...


Cita:

En los cines y en los bares de esta comunidad se ha podido asistir durante este fin de semana a escenas inéditas que dan idea, sin miedos ni complejos, de lo que la gente siente de verdad.

4 de septiembre de 2006. Se va uno haciendo mayor, pero la capacidad de sorpresa es algo que no se termina de perder. No pensaba yo que una película sobre los Tercios viejos de Flandes y sobre un héroe español podía ser un éxito de taquilla en el País Vasco. Así parece que va a ser. Las salas de cine estaban este fin de semana repletas ante la expectación generada por el filme de Díaz Yanes sobre el personaje creado por Pérez Reverte: el capitán Alatriste.

Que –en el País Vasco- un filme precedido por un anuncio sobre las Fuerzas Armadas españolas recordara en su prólogo el poderío del Imperio español en el Siglo de Oro, que evocara las miserias y grandezas de nuestros Tercios de Flandes, que colocara en primer plano a un protagonista oriundo de Oñate (Guipúzcoa) –Íñigo Balboa- y que nos presentara a un héroe español –bronco, controvertido, despiadado a veces, piadoso otras- pero héroe al fin y al cabo y con el que el público termina simpatizando, es realmente un fenómeno en el País Vasco de nuestros días en el que se pretende hacer desparecer España en términos cartográficos, históricos, simbólicos y hasta nominales.

Por eso, en el estreno de Alatriste muchos espectadores vibramos ante la escena final –por lo que significaba y por el lugar de la emisión-, en la que el protagonista, aparentemente un frío mercenario, se convierte en un idealista y heroico patriota. Cuando, en la evocada batalla de Rocroi, el Tercio Viejo de Cartagena es derrotado por el ejercito francés, dos grupos de cada bando contendiente se acercan para conversar sobre la lógica capitulación española. La generosa oferta del Duque de Anjou para premiar la valentía de los españoles permitiéndoles una retirada con sus banderas y en formación es rechazada por Alatriste de un modo emocionante: "Díganle al Duque que agradecemos sus palabras pero nosotros somos un tercio español". La película concluye... bueno, eso véanlo ustedes.

Que esa dignidad, ese orgullo, esa valentía y ese idealismo se asocie a lo español y que pueda ser visto de un modo masivo en los cines vascos es un hecho sin precedentes en las últimas décadas y que debemos a Pérez Reverte y a Díaz Yanes, que han hecho más por España y por el recuerdo de su pasado que muchos de nuestros gobernantes.

Al día siguiente, saboreando aún esa escena final de Alatriste, en una pequeña localidad del País Vasco, de dos mil habitantes, y gobernada por el PNV desde hace tres décadas, un griterío me lleva hasta las puertas de una cafetería repleta por más de un centenar de personas. Entusiasmo con cada canasta de España y suspiros por cada acierto griego. Jóvenes, mayores y medianos. "¡España, España!", coreaban los niños más inocentes ante mi estupor y mi carne de gallina. Y aplausos finales y júbilo con el final triunfante de nuestra selección nacional de baloncesto. No repuesto aún de tanta España y de escena tan inédita para mí en el País Vasco (vivo en esta tierra desde el día en que nací), casi no creyéndolo, me retiro a mi casa a reflexionar y comienzo a recibir SMS que convocan a una celebración: "España txapeldun!!! A las 19,00 en la Virgen Blanca (Vitoria) PÁSALO".

Atónito aún –mientras escribo estas líneas-, sólo acierto a balbucear una reflexión: como los del alto del fuego se percaten de qué "pelis" gustan a los vascos y de que éstos –cuando la tutela de ETA se esconde- comienzan a vitorear a España en los bares y cafeterías van a volver a las andadas. Sin duda.







Francamente, muy optimista veo yo al amigo Santiago Abascal, pero en fin... ojalá tenga razón y si la tiene, ojalá se hagan veinte películas de estas al año
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Íñigo Ongay de Felipe



Registrado: 09 Oct 2003
Mensajes: 371
Ubicación: Bilbao

MensajePublicado: Mie Sep 13, 2006 7:18 pm    Título del mensaje: Responder citando

En Libertad Digital aparecía el siguiente artículo de Serafín Fanjul, apuntando un poco los mismos argumentos que Santiago Abascal:


Cita:
Necesitamos Alatristes
Serafín Fanjul

Sería aventurado inferir que nos hallamos ante una recuperación de la conciencia nacional española y de la identidad colectiva por una sola película o por un sólo triunfo en baloncesto. Nunca he tenido mucho interés por la obra literaria de Arturo Pérez Reverte: la impostación del discurso desenfadado de que tanto abusa, especialmente en el terreno lingüístico, no me lo hacen simpático. Sin embargo, reconozco que precisamos en nuestra lengua y área cultural de escritores como él, por haber sabido interpretar –y explotar a su favor: enhorabuena sincera– la necesidad que la sociedad española vive en este nuestro momento histórico de reconstruir –o simplemente construir – mitos que contribuyan a apuntalar en el plano ideológico los muy maltrechos cimientos de la identidad colectiva hispana, hecatombe identitaria y moral que debemos a la artera acción de unos políticos y a la inopia de otros.

No sé si algunos escritores van a salvar la situación, pero ellos, aun dispersos y descoordinados, de manera simultánea al modesto goteo de éxitos deportivos internacionales y a poco más, son los únicos capaces de ofrecer al público de nuestro país algo atractivo, agradable y que no exija mucho esfuerzo –hablamos de productos para españoles– a lo que adherirse. Está aquejado el personal de verdadera hambre de festejar éxitos, de elevar su autoestima y sentirse partícipes de un grupo humano que no tiene por qué levantarse cada mañana mascullando desprecio por sí mismo o aprovechándolo, como hacen los progres, por saber que de ese filón se saca oro, dada la capacidad adquisitiva de un sector social (el suyo) entusiasta con la autohumillación, algo inédito en el mundo entero con la excepción de Alemania. Y ya hemos visto en qué han parado las pesquisas inquisitoriales antinazis de Günter Grass y de tantos otros. Un personaje como el Rubianes, tan beneficiado en estos días por la publicidad de su propia inmundicia, es impensable en parte alguna, incluidas algunas regiones de España como Cataluña o el País Vasco: ¡pobre de quien se atreviera a decir nada ni remotamente parecido sobre ellas! Y que pregunten a Juaristi, Azurmendi, Espada, Boadella, Caja o a colaboradores de Libertad Digital que jamás han utilizado el insulto o la zafiedad para referirse a Cataluña –ni a nadie– pero que no tragan las ruedas de molino de los separatistas.

Muertos Cela y Cunqueiro y con Delibes ya para pocos trotes, el panorama literario español no es como para tirar cohetes, ni podemos esperar que, de no ser por la vía de la publicidad masiva –omnipresencia extraliteraria, vaya– se vendan obras de calidad. Que luego se lean es otro asunto y no queremos ir tan lejos. Así pues, bienvenidos escritores que ofrezcan entretenimiento, divulgación y mitos en los que creer, tan necesitados como andamos de un suelo firme sobre el que asentar los pies, por discutibles que sean sus orígenes: ahí tienen la mitología vasca inventada en el XIX y XX y vean cuán orgullosos y seguros se muestran los cazurros asesinos. Que Karl May (preciosa casa-museo en Dresden sobre el Far West) jamás hubiera estado en América, que Alejandro Dumas más que un escritor fuese una factoría de calidad variable, que Salgari ahora –de mayores– se nos caiga de las manos a la segunda página o que Verne se valiera de la revolución científico-técnica de su siglo, no invalida en modo alguno la trascendencia, incluso literaria, de sus libros. Y desde luego, como fenómeno de psicología social que encontraba por esas veredas cuanto los autores "serios" no le proporcionaban en sus escritos. Utilizar los procedimientos de mercadotecnia, o convertir las novelas en guiones de cine, no es malo; lo malo es limitarse a eso. No hay por qué preocuparse si nuestro país, a estas alturas de 2006, es conocido por el Real Madrid, el flamenco (de mala calidad) y los toros. El problema es sonar en el mundo sólo por eso.

Parece que, tras su estreno, la película Alatriste está alcanzando un gran éxito comercial. Pues estamos de enhorabuena, aunque no percibamos un duro del fenómeno: otros productores y entidades privadas repetirán si ven que hay negocio a la vista y, por fin, se acabará con el mito –éste sí de verdad dañino– de que al público no le interesan esas antiguallas sobre sueños imperialistas. El filme viene precedido de las ventas masivas de la serie de Pérez Reverte y de un gran despliegue publicitario, por tanto sería aventurado inferir que nos hallamos ante una recuperación de la conciencia nacional española y de la identidad colectiva por una sola película o por un sólo triunfo en baloncesto. Pero tampoco cabe duda de que sobre la suma de pequeños hitos como éstos se fundamentan las ilusiones de una comunidad humana. Es imposible pretender que todo el mundo lea El Buscón, o mucho menos el Quijote, y de La Celestina o La lozana andaluza ya ni hablemos, pero sí tiene sentido arrumbar en la letrina que se merece el tontísimo prejuicio (y perezoso: estas cintas exigen más trabajo a directores y actores), tan difundido entre cineastas y progres en general, de que el cine histórico es "de derechas".

El fallido intento de Saura en El Dorado (por poco presupuesto y por anacronismos como presentar a los vascos del XVI expresándose como si fueran etarras), la discutible pero vistosa Juana la Loca (con hechicerías de moriscos perseguidos y otras lindezas) o la maravillosa El perro del hortelano de Pilar Miró son películas que, pese a su desigual calidad, encuentran un digno continuador en este Alatriste. Cierto que Mortensen habla muy raro –reconozcamos su esfuerzo, pero habla raro–, que la batalla de Rocroi se queda muy pobre de medios, aunque las peleas estén bien realizadas, y que el dramático y excelente final parece sugerir una trascendencia inmediata en el declive español que en la práctica no tuvo (España siguió dominando Flandes, si bien hubo que olvidar el proyecto de invadir Francia y el Camino Español quedó cortado); el mismo escenario de ese combate resulta chocante, a todas luces un paisaje mesetario español... Algunas objeciones de este género se pueden apuntar, pero todas muy menores ante la presentación familiar y creíble de la ambientación general, del argumento y del balance de conjunto, ese "Cuenta lo que fuimos" en boca de un protagonista secundario cuando todo está perdido. Un mensaje que se dirige a sí mismo el escritor y que, de verdad, agradecemos en esta nuestra patria, tan hambrienta de reconocimiento como sobrada de miedo a admitir que es quien realmente es, tan sigilosa y cobardica para mandar a la mierda a todos los Rubianes, a sus cómplices y concejalas, a cuanto ganapán se empeña en vendernos el bodrio de su Guerra Civil y sus rollos de drogatas, su Lavapiés eterno.



Atentamente
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Miguel A. Navarro Crego



Registrado: 13 Sep 2004
Mensajes: 20
Ubicación: La Felguera (España)

MensajePublicado: Mie Sep 13, 2006 10:33 pm    Título del mensaje: Alatriste Responder citando

Estimados contertulios:
Muy interesante lo que cuelgas, Íñigo; bien por Abascal y por Fanjul. Yo tal vez, en mi anterior intervención, fui excesivamente crítico. En conjunto es una buena película, un gran esfuerzo para el cine español. Las declaraciones de Pérez-Reverte y de Díaz Yanes en diferentes medios me han parecido bastante sensatas, en la medida en que son conscientes de que toda película épica de envergadura transmite una visión ideológíca del presente. En la actualidad Alatriste sería un soldado USA decepcionado y veterano de la primera guerra del Golfo (eso dicen ellos). Frente a la Nematología de la "memoria histórica" como constructo ideológico y como impostura, cargado de resentimiento y subjetivismo. (¿por qué el gobierno no tiene la valentía de decir claramente "memoria ideológica"?. sería una expresión también confusa (desde el punto de vista gnoseológico) pero mucho más sincera y valiente. Digo que frente a la Nematología citada la película que comentamos no se ha presentado como "memoria", ni como "historia", (que yo sepa). Los autores (el escritor y el director) la entienden más como un Western. En eso estoy de acuerdo con ellos. El Western es mitología (M2) y trasmite ideología (M3). Alatriste, el personaje, a pesar de los defectos que filosóficamente podamos verle, en el contexto de esta España maltrecha, es un héroe presentable y mucho más digno que la bazofia de la "progresía" al uso. Es un héroe que venderá en EE. UU. Lo cual implica que las "leyes del mercado capitalista" en cuanto que esenciales (M3) son insolubles en el "agua bendita" de los progres postmodernos y nihilistas que presumen de hacer cine de autor. Si la película triunfa demostrará también que la distinción entre lo "políticamente correcto" y su contrario no es más que una palabrería inútil. Demostrará también, como ya sabían Platón y Aristóteles (y no digamos Nietzsche), que toda sociedad necesita héroes esperanzadores que encarnen valores no decadentes (desde el punto de vista del eje pragmático, aunque no semánticamente, como es el caso de Alatriste). Nietzsche sabía que todo "mythos" para ser verdadero se ha de construir sobre una metáfora, (sobre una antítesis, por decirlo con Hegel), que necesariamente ha de ser falsa.
Atentamente: Miguel Ángel Navarro.
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Antonio Romero Ysern



Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 386
Ubicación: Aracena (España)

MensajePublicado: Dom Ene 28, 2007 7:27 pm    Título del mensaje: La "marcha fúnebre militar" Responder citando

Pues hasta ahora no he podido ver la película. Coincidido con Navarro Crego en que a la película le falla la trama argumentativa. Muy bonita la fotografía y muy bien, en general, lo actores. Respecto al imperio español, lo mejor que se puede decir es que no incurre en la Leyenda Negra, salvo una aparición, totalmente prescindible, de la Inquisición.

Pero, amigo Carlos M., ¡lo que suena en la escena final no es una "marcha fúnebre militar"! (a no ser que se entienda eso en un sentido muy amplio). Lo que suena en ese momento en el que los gabachos no se enteran de que los tercios españoles no se rinden, lo que suena en el gesto final de Alatistre como torero que entra a matar (jo... separatistas republicanos del protectorado de Perpigan), es...¡una marcha de Semana Santa! Concretamente "Madrugá", que ustedes pueden escuchar, por ejemplo aquí: http://www.la-o-no-oficial.net/marchas.htm.

Si Wikipedia no nos engaña, lo más curioso del asunto es que la marcha compuesta por el coronel Abel Moreno está interpretada en la película por el Regimiento Soria 9, descendiente del que participó en los Viejos Tercios en la batalla de Rocroi, siendo además la unidad más antigua del Ejército Español, y que desde entonces cogió el sobrenombre del "Tercio de la sangre".

Esto es lo que hay... Tercio de la Sangre, gesto torero, y marcha de Semana Santa. A quien no le guste que se vaya a Marruecos con Goytisolo Gay (se apellida así, no es coña) y se lleve consigo las obras completas de Blanco White y de todas las mojamas regeneracionistas e institucionistas, lo que quede del abuelo de Zapatero envuelto en una tricolor, a Zapatero mismo, a Rubianes -una vez que page la multa el hijo p***-, a Sánchez Ferlosio & c...y a ver si hay suerte y se hunde el barco en el Estrecho...
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