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Posible explicación de los vaivenes del "proceso de paz
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Marcos R. Márquez



Registrado: 15 Abr 2004
Mensajes: 166
Ubicación: Sevilla

MensajePublicado: Mie Dic 27, 2006 10:13 am    Título del mensaje: Posible explicación de los vaivenes del "proceso de paz Responder citando

Estimados amigos:

Quisiera apuntar una hipótesis que podría explicar los vaivenes del llamado “proceso de paz”. Quienes creen que el Gobierno está rindiéndose a la banda terrorista ETA no pueden explicar –al menos desde el fundamentalismo democrático que acepta la independencia del Poder Judicial- que a veces se produzcan detenciones de terroristas y algunas sanciones ejemplares de la Justicia. Al mismo tiempo quienes opinan que el Gobierno está decididamente combatiendo a la banda terrorista con el Estado de Derecho, no pueden explicar ciertas filtraciones desde la policía española a la cúpula etarra para evitar su arresto por parte de la Gendarmería francesa, o ciertas rebajas significativas de las condenas por parte de la fiscalía del Estado, así como ciertos “gestos” de magnanimidad del juez Garzón que podíamos interpretar como orientados a lubricar el flujo del proceso. Parece que el proceso no produce en todos los intervalos de tiempo unas mismas reacciones o consecuencias. Unas veces parece que el Gobierno y la Justicia ayudan a los etarras y, por tanto, catalizan el proceso. Otras veces parece que se endurece el cerco policial contra ETA y el Estado de Derecho actúa con toda su firmeza. Entonces se trataría de encontrar una ley –podíamos decir- que explique razonablemente y sin fisuras esas fluctuaciones.

Pero la tarea de encontrar una ley que explique todos los vaivenes del proceso no es nada fácil por las razones que exponemos a continuación: no conocemos los elementos materiales que mueven el proceso (esto es: el contenido real de las negociaciones entre ETA y el Gobierno). Ni siquiera sabemos si hay más partes integradas en las negociaciones: ¿Está Francia al tanto o formando parte de lo que se está discutiendo? ¿Y el independentismo catalán? ¿Hay algún “mediador” internacional –o institucional, como la Iglesia Católica- en el proceso? ¿Cuál sería su papel? Otra dificultad para aplicar una ley que explique el progreso del proceso es que ni siquiera sabemos cuándo se reúnen los contendientes. Por tanto, muchas veces tenemos que empezar con una suposición y luego esperar a que algún medio publique las fechas de las reuniones o encuentros, así como sus contenidos, para aplicar la ley en retrospectiva, relacionándola con ciertas reacciones de la banda terrorista y del Gobierno, y así comprobar su eficiencia. Aunque la mayoría de las veces –y aquí está la debilidad de este método- habrá que imaginar sencillamente los contenidos de las reuniones para explicar ad hoc las reacciones (los hechos objetivos) que tienen lugar y de los que tenemos una certidumbre indudable (rearme de ETA, detenciones de terroristas, extorsiones a empresarios, &c.).

Empecemos describiendo el llamado “proceso de paz” desde parámetros realistas y materialistas. Tenemos que imaginar que en la mesa de negociaciones se enfrentan dos posiciones de fuerza en conflicto. Pero hay que incidir –y esto es muy importante- en la imposibilidad de la coexistencia armónica de esas dos posiciones, porque son posiciones de fuerza contrarias que no pueden coexistir en el mismo tiempo y espacio sin excluirse. Esto es: si el resultado de las negociaciones nos conduce a la excarcelación (o indulto) de todos los presos de la banda terrorista y a la apertura de un proceso de referéndum para la autodeterminación de las Vascongadas, el Gobierno podremos concluir que se habrá rendido a ETA. En cambio, si ETA depone las armas, olvida sus planes secesionistas y sólo aspira a que el Estado español sea condescendiente con las condenas a los presos etarras para facilitar el fin definitivo de la banda terrorista, podremos concluir que el Estado español habrá ganado la “guerra” a ETA. Es decir, el resultado del proceso (si llega a buen término), en cuanto proceso dialéctico de fuerzas no armónicas, siempre tendrá un vencedor y un vencido. Podría demorarse el diálogo en el tiempo, con el objetivo (emic, de una de las partes) de evitar temporalmente muertes (“mientras hay proceso no hay asesinatos”, podría afirmar un defensor habermasiano del diálogo como “solucionador” de problemas), pero sólo bastaría que a una de las partes no le interesara esa situación de incertidumbre para acabar definitivamente con el proceso y volver al estatus de partida.

Pero en todo proceso dialéctico hay presiones, malas interpretaciones de los preacuerdos, pequeñas tretas para ganar ventaja, así como elementos externos al proceso que pueden incidir en él. Si ETA y el Gobierno (con mediación, arbitraje o coacción de otras partes) llegan a determinados acuerdos o preacuerdos dimanados de la mesa de negociaciones y una de las partes incumple algún contenido –o el contendiente interpreta que lo ha incumplido porque el acuerdo no se haya expresado con la suficiente claridad- la otra parte se verá legitimada para, en compensación de fuerzas, incumplir otro punto del pacto. Esto podría originar una reacción en cadena de incumplimientos de diversos puntos del pacto por parte de los contendientes. Nosotros, los ciudadanos ajenos a los contenidos materiales del proceso, veríamos las consecuencias y reacciones de esas disensiones en forma de hechos objetivos de dudosa explicación aparente, que estarían en flagrante contradicción con la aparición de hechos anteriores que apuntaban a un buen “entendimiento” de las partes en el proceso: detenciones de comandos etarras, aumento de la kale borroka, petición de más años de condena para los terroristas procesados, &c. Este aumento de la violencia en ambas partes puede poner en serio peligro el diálogo, por lo que en algún momento, cuando la exhibición de fuerza de los contendientes haya quedado más que patente (intimidatoria) para el rival, se detendrán las disensiones y se retomará el diálogo con nuevos elementos materiales: los propios de la reacción de fuerza de cada uno de los contendientes que, sin duda, pueden determinar lo que va a suceder en el proceso. Esta nueva etapa la veríamos nosotros (emic), los ciudadanos ciegos a los contenidos y pactos del proceso, como otro período de calma y buen entendimiento entre el Gobierno y ETA (“el proceso va bien”). En este período de “paz” la oposición (el PP) verá argumentos para su tesis de que el Gobierno está rindiéndose a ETA (rebajas de las condenas, paralización de las detenciones a etarras, &c.). En cambio, el período de disensiones en el proceso será aprovechado por el gobierno del PSOE y sus aliados para decirles a todos los españoles que el Estado de Derecho no se rinde y ellos en todo momento están dispuestos a detener a los terroristas.

Ahora bien, conviene advertir que hay elementos distorsionantes en el proceso que provienen desde otras instancias no reunidas en la mesa de negociaciones. Por ejemplo, podemos pensar en un policía que -al margen de la jerarquía que le obliga a guardar silencio en beneficio del proceso- filtre a la prensa (“El Mundo” como paradigma de estas filtraciones interesadas) una información (como el descubrimiento de un zulo en el que ETA guarda armas que demuestran su rearme, con la consecuente y previsible reacción política del PP) que pueda perjudicar mucho el cumplimiento de los pactos y acuerdos de una de las partes en dialéctica. También es posible que, aunque el Poder Judicial está claramente colaborando (a las órdenes, podíamos decir; y muy a pesar de los fudamentalistas democráticos que ingenuamente creen en la independencia del Poder Judicial) con el Ejecutivo, algún juez “aislado” en aras de una quimérica justicia “neutral” u obrando a favor de las tesis del PP, pueda generar un “ruido de fondo” en la teoría que esbozamos. Un factor de distorsión que en algún momento puede tener –no lo negamos- un indudable peso específico en el proceso.

Con lo añadido sólo pretendemos explicar los vaivenes –aparentemente aleatorios- del proceso. Por supuesto, nada podemos decir de hacia dónde quiere llegar cada una de las partes en el proceso. Lo que sí podemos afirmar es que si el proceso termina con un acuerdo, habrá un vencedor y un vencido. En cambio, si termina roto y no hay acuerdos, volveremos al estatus anterior; eso sí: con una ETA probablemente más armada y con mayor capacidad de asesinar. También dirán algunos que al menos el proceso habrá evitado algunas muertes mientras tuvo lugar, y esto se lo agradecerán a las “virtudes” del diálogo.

Saludos cordiales.
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Rubén Álvarez Arias



Registrado: 01 Feb 2004
Mensajes: 98
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Mie Dic 27, 2006 1:53 pm    Título del mensaje: De vaivenes nada Responder citando

Saludos

Creo que el planteamiento general que hace usted de la cuestión es inadecuado porque asume que existe una especie de equivalencia entre las dos partes que "negocian", como si los delegados enviados por el gobierno español estuvieran al mismo nivel que los miembros de la organización terrorista. Sin embargo esto solo se puede conceder una vez que otorgamos que los terroristas son los miembros representativos de, al menos, un germen de estado o que los delegados pertenecen a una organización represora del estilo de las terroristas. Y esto supone en definitiva demasiadas cosas, que desde luego son inaceptables.

El falso presupuesto del que usted arranca para fabricar su discurso, creo yo, es considerar la dialéctica en realidad como un proceso habermasiano, al modo como hacen los socialdemócratas pactistas, y no ya como una confluencia de fuerzas y realidades entre las que no hay posibilidad de coexistencia armónica. Y me explico.

Segun la filosofía del consenso practicada por la socialdemocracia, creo yo, la dialéctica supone un medio para superar la confrontación porque se entiende como si fuera un diálogo, un proceso comunicativo en el que las partes, reconociendo que no están en posesión de la verdad, buscan un consenso, un acuerdo intermedio que disuelva armónicamente su oposición. En este sentido, se representarían los desencuentros lógicos propios de una "negociación" como "vaivenes".

Sin embargo, el materialismo filosófico concibe esta dialéctica como una confrontación que, remontándose a los principios de los que emanan las posiciones enfrentadas, no puede diluirse de ningún modo en un diálogo comunicativo. España y ETA están enfrentadas a muerte y la "negociación" lejos de ser tal cosa, es en realidad una cesión de nuestra soberanía a los secesionistas.

En este sentido ETA, en cuanto que persigue deteriorar la solidaridad de los españoles para poder dar el salto a la secesión, habría conseguido con la apertura de esta "negociación" abrir una brecha importante en el casco del buque nacional mediante la ruptura del Pacto Antiterrorista y el ultraje al que el Gobierno y el PSOE somete a las víctimas del terrorismo. Sin embargo el Gobierno no habría conseguido efectos análogos en ETA con esta negociación, sino al contrario, un fortalecimiento de sus estructuras y arsenales.

Desde esta filosofía, entonces, no habría propiamente "vaivenes" puesto que tampoco hay negociación. A lo que estaríamos asistiendo es al agrandamiento de la brecha hasta el máximo posible para que, cuando se retire el espolón del casco (o se retiren los negociadores) la vía de agua sea tan grande que haga que el buque deba rendirse. Y eso si no hay ya una marinería dispuesta a rendirlo en este momento.

Reciba un cordial saludo
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Mie Dic 27, 2006 3:17 pm    Título del mensaje: Ambigüedad y proceso Responder citando

Estimados amigos:

Mucho se ha escrito sobre el famoso «proceso» y la verdad que amenaza con hacerse tan largo y confuso como El proceso de Kafka, por obra y gracia del gobierno socialista de España. Y es que los presuntos vaivenes que sufre tal proceso no son sino la propia ambigüedad del PSOE tan característica de la socialdemocracia. Al menos el PP en su día no perdió la perspectiva de España ni dejó de utilizar el Pacto Antiterrorista para minar a ETA. Cuando a los socialistas les acusan de que están rindiéndose ante la ETA, inmediatamente se detiene a algún etarra. Cuando alguien dice que las excarcelaciones de presos son negativas, apelan a que el PP también excarceló a presos (como si los errores del pasado justificaran los presentes), o incluso señalan a la independencia del poder judicial. La cuestión de la retórica socialista está creo yo más que sabida en estos foros, y mejor no seguir mentándola.

Yo coincido con Rubén Álvarez en la asimetría en el proceso: ETA y España no son entidades comparables, porque materialmente la ETA no pasa de ser una banda de criminales y ni tan siquiera un ejército de liberación, por mucho que formalmente reclame tal condición o tenga esos mismos objetivos formales de la independencia. Es una cuestión de potencia política, de la que ETA carece. Por lo tanto, carece de sentido una negociación, salvo que el gobierno quiera acometer un suicidio político para ganar las elecciones en lo que quede de España.

Ahora bien, otra cuestión muy distinta es quién se encuentra detrás de ETA. Que sea la Iglesia católica o Francia ya nos sitúa en la perspectiva de la dialéctica de clases y la dialéctica de estados. Se conoce bastante bien la piedad católica hacia los criminales de la ETA y el santuario francés para tales asesinos. Por otro lado, el PNV fue presentado en la Transición como alternativa que combatiría ese nacionalismo agresivo, y lo que ha hecho es «recoger las manzanas» del árbol agitado por ETA. A día de hoy, el PNV es un partido que ha mostrado su abierta hostilidad a España que se abrazó a ETA cuando se produjo el asesinato de Miguel Ángel Blanco, y sólo podría acabarse con el problema sacándolos de circulación (incluso sin Ley de Partidos).

El problema es que nadie se ha atrevido, y el PSOE menos aún, a acabar con todo este desbarajuste, en nombre de no romper el espíritu de la Transición. Los socialistas venden la idea de una tregua y una paz que no se sabe qué es, pero que puede servirles para lo que quieren, que es ganar las elecciones a toda costa y tener el apoyo parlamentario de unos nacionalistas que niegan la soberanía española. Un paso más en la sustitución de la presunta «soberanía nacional» por los acuerdos de minúsculas minorías contradictorias entre sí. O lo que es lo mismo, la podredumbre de la democracia realmente existente en su máxima expresión.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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B. Rodríguez Bernardo



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 237
Ubicación: Leganés (España)

MensajePublicado: Mie Dic 27, 2006 4:03 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados contertulios

Aunque creo que el proceso no es simétrico, no encuentro por más que leo el escrito de Marcos R. Márquez esa asunción que le reprocha Rubén Álvarez de que existe una “especie de equivalencia entre las dos partes que ‘negocian’, y menos aún ese “falso presupuesto” del que por lo visto arranca, según Rubén, el discurso del primero: “considerar la dialéctica en realidad como un proceso habermasiano… y no ya como una confluencia de fuerzas y realidades entre las que no hay posibilidad de coexistencia armónica”. (¡?). Si que creo, como Rubén, que el planteamiento general que hace Marcos R. Márquez de la cuestión es inadecuado pero por motivos totalmente diferentes. Marcos trata de suministrarnos una “posible explicación de los vaivenes del ‘proceso de paz’”, pero en realidad esos vaivenes no tienen necesidad alguna de ser explicados (salvo tal vez, según él mismo apunta a los fundamentalistas democráticos –y yo añado que no a todos: sino a los más imbecilizados por su fundamentalismo o su aliciano pensamiento ). Los hechos que Marcos R. Márquez trata de explicar son algo común en todo proceso de negociación del tipo por el descrito. En los diversos momentos o fases del proceso las partes juegan sus cartas, enseñan sus dientes, amagan y/o golpean con la fuerza que consideran oportuna a sus fines, envidan, echan órdagos, amenazan, e incluso pactan el hacer ciertas jugadas de cara a sus respectivas galerías, clientelas o público. Eso lo sabe cualquiera que haya `participado en alguna negociación política, sindical, o de otros muchos tipos en los que los intereses están tan enfrentados, que como bien dice Marcos, solo puede haber un ganador o un vencedor. los 'negociadores' y nada tiene que ver con la relación de simetría o no entre las partes: es precisamente el gobierno de España el que establece dicha ffalsa simetria como simetria real desde el momento en que habla de 'proceso de paz' etc. Pero, ojo, que tenga que haber un ganador o vencedor al final de la partida, no significa que necesariamente deba haber un claro vencedor definitivo en los diversos puntos nodulares del proceso. Y ZP por muy aliciano que sea o parezca serlo es especialista en la ambigüedad y en dejar las partidas aplazadas. No caben las tablas, pero si aplazamientos… Y en este caso, auque la mayor ventaja la saque ETA. El gobierno (el PSOE, el Aparato del PSOE) también podría ir ganando usando el proceso en su campaña electoral.

Lo que a mi me preocupa es que en este juego, en el que juegan los terroristas y un supuesto gobierno Alicia (además de terceras, cuartas, etc. partes como bien indica Marcos) es que uno de los jugadores o interlocutores son absolutamente realistas y maquiavélicos en el mejor sentido del término: ETA (sus dirigentes) y/o HB (sus dirigentes). Mientras que la otra parte: ZP-Alicia y sus muchachos: justamente lo contrarío. La debilidad está de nuestro lado (de la parte de España) y la fuerza de parte de sus enemigos. ¿Qué tiene la banda ETA que perder? Nada. ¿Y qué ganar? Todo. ¿Y Nosotros? ¿Qué tiene España que perder? Mucho. ¿Y qué ganar? Nada. Que no sea la rendición de ETA sin concesiones. Esta sería la situación preocupante –precisamente, aquello con lo que cabría decir que ETA maneja al Gobierno, con sus envites y órdagos de romper el juego: si ETA rompiera el juego poco antes de las elecciones y matara, el gobierno ZP saldría muy mal parado, y probablemente perdería. Esa es una carta de ETA, escondida bajo sus órdagos y envites. La amenaza del Gobierno, es, de ahí las detenciones, etc.: aplicar la ley (es decir: hacer lo que no hace pero podría hacer: que se cumpla la ley y que la policía haga su trabajo). La gran baza de ETA es, pienso, la amenaza de romper las negociaciones y hacerlo con un atentado. Solo hay un motivo para no hacerlo (y esa será la baza de ZP y sus delegados: que si lo hace ganará el PP, y a ETA eso tampoco le interesa, en principio. Porque llegado el caso, y merced a la propaganda que le regala día tras día el mal llamado proceso de paz, si ganará el PP, ETA y su entorno estaría muy fortalecido a todos los niveles, y dado que la asociación PP = Derecha = Fascismo ya se la ha puesto en bandeja Zapatero y sus aliados durante meses y meses, también un gobierno del PP, y mejor, tal vez, cuanto más duro, se lo pondría en bandeja a los etarras y secesionistas en general. Es decir, ETA gana siempre. Salvo que se rinda. Conclusión: no se rendirá ni depondrá las armas, salvo que venza y consiga lo que quiere (¡Y ni aúna si!, pues entonces las tendrá legalmente. España nada ganará. Y el PSOE, pues no creo que pesen más en el actual PSOE los intereses a favor de España que los de su Partido, solo tiene una jugada que ganar: dilatar esto hasta las elecciones, si el supuesto chantaje de ETA antes mencionado, la deja.

La cuestíon es esta: o bien alguien del PSOE pone remedio en su partido y en la política del gobierno, o alguien fuera o dentro del sistema le pone remedio al suicidio de un régimen que esta dispuesto a llevarse consigo lo que a tantas generaciones les ha contado construir con sangre, sudor y lágrimas: la España que aún tenemos, pero... .

Un saludo,

Baldomero
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Marcos R. Márquez



Registrado: 15 Abr 2004
Mensajes: 166
Ubicación: Sevilla

MensajePublicado: Mie Dic 27, 2006 11:34 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados amigos:

Creo que Rubén Arias me ha atribuido –como correctamente apunta B. Rodríguez Bernardo- Ideas que, si bien se entreveran con todas las críticas que hagamos del proceso, han sido recogidas de un modo oblicuo por Rubén, sin que yo me haya pronunciado sobre ellas. Es más: he partido in media res de un hecho incontestable: “la negociación está en marcha”. No he querido, pues, hacer una crítica –que ya ha sido realizada en otras partes con acierto- de por qué un Gobierno no puede establecer una relación de negociación simétrica con una banda terrorista (si es que no hay mediación de otros Estados). He querido partir de este hecho objetivo real: hay unas negociaciones y, fruto de esas negociaciones, se están produciendo unos hechos en la sociedad y en la política que sólo pueden explicarse –al menos eso creo- como derivados de las estratagemas y contingencias propias de toda negociación de este tipo. La retórica de la que habla J. M. Rodríguez Pardo es la que surge cuando el PSOE y sus aliados interpretan ad hoc las resultantes de los tejemanejes del proceso, no como reacciones propias de todo proceso de este tipo (donde, como bien dice Baldomero, las partes juegan sus cartas, enseñan sus dientes, amagan y/o golpean con la fuerza que consideran oportuna a sus fines, envidan, echan órdagos, amenazan, e incluso pactan el hacer ciertas jugadas de cara a sus respectivas galerías, clientelas o público), sino como respuestas destinadas a calmar a un determinado sector de sus votantes que no desea ver al Estado español rendido a los terroristas y, de paso, desarmar (retóricamente, claro) a la oposición cuando afirma que el Estado de Derecho está en peligro porque ya no se le aplica la ley a los terroristas. Pero esa retórica no es la que yo he analizado. No me refiero a lo que interesadamente dice el Gobierno de cara al electorado o en contra de la oposición: yo estoy entrando en el meollo del proceso entre las partes implicadas en la mesa de negociación, donde el PP no está, aunque influya oblicuamente. Ahora bien: sería interesante saber si el Gobierno está usando también la retórica –y no la dialéctica- en la negociación directa con ETA. Lo que sí sabemos es que el PSOE está usando la retórica en el Parlamento contra la oposición, como se ha discutido en este foro y como el propio Gustavo Bueno ya nos adelantó en El Catoblepas. Porque si el Gobierno se sienta en la mesa de negociaciones sin esperar la victoria o la derrota de ETA (“en este proceso no habrá vencedores ni vencidos”, afirmó Fernández de la Vega), entonces estamos ante otra tomadura de pelo que no aceptará ETA, a menos que a la banda terrorista -para buscar un alivio de la presión policial- le interese también esta pantomima, con lo que tendríamos un proceso puramente retórico(*) y no dialéctico (que, en cualquier caso, tampoco anula las reacciones -“teatrales” en este caso- de las partes implicadas en el proceso). Esto es: a ETA le interesaría el proceso porque le ayuda a rearmarse y al PSOE porque podría presentar un balance de víctimas cero en las próximas elecciones. Pero creo que aún no estamos en condiciones de afirmar esto; al menos hasta que conozcamos más datos del proceso.

Veamos ahora esto que Rubén Arias comenta:

Cita:
El falso presupuesto del que usted arranca para fabricar su discurso, creo yo, es considerar la dialéctica en realidad como un proceso habermasiano, al modo como hacen los socialdemócratas pactistas, y no ya como una confluencia de fuerzas y realidades entre las que no hay posibilidad de coexistencia armónica.


Sigo sin encontrar nada en mi comentario que me relacione con el diálogo de Habermas. Es más: cuando en la última frase de mi comentario utilizo entrecomillado el sustantivo “virtudes” [del diálogo], estoy subrepticiamente poniendo en entredicho que sea una virtud del diálogo la ausencia de víctimas a lo largo del proceso. Le invito a que usted aprecie la ironía de esa frase.

Finalmente, B. Rodríguez Bernardo afirma que es innecesario explicar los vaivenes del proceso porque estos se deducen de cualquier proceso dialéctico de este tipo. Eso sí: afirma que los fundamentalistas democráticos embebidos en el pensamiento Alicia acaso necesitarían esta explicación. Es verdad que esto se deduce y lo prevén –usándolo como un elemento material más de la dialéctica- las partes de cualquier negociación entre sindicatos, partidos políticos, &c. Pero créame usted que las interpretaciones de las reacciones que el proceso suscita (detenciones de etarras, aumento de la kale borroka, o, en el sentido contrario, rebajas de penas, chivatadas a ETA desde la policía, &c.) que mayoritariamente leo en la prensa o escucho en las tertulias de radio son de lo más ingenuas en este sentido. Ciertamente el pensamiento Alicia está más extendido en la sociedad y, sobre todo, en los medios de comunicación, de lo que parecía.

Saludos cordiales.

(*) En verdad no sé si debería llamarle retórica a esto. Cuando Gustavo Bueno nos recordaba la vieja distinción, usada en la Grecia clásica, entre la dialéctica y la retórica, don Gustavo relacionaba la dialéctica con lo concreto del asunto tratado en el diálogo y la retórica con las “desviaciones” de los argumentos hacia terrenos generales u oblicuos que incitan a la confusión. En teoría en el proceso se deben tratar asuntos muy concretos como el derecho de autodeterminación, la excarcelación de los presos, el cese de la violencia, &c. Pero ¿podíamos llamarle retórica al hecho de que una de las partes (o las dos) esté presentando sobre la mesa argumentos concretos (dialécticos) que sabe que no van a conducir a buen puerto porque, en verdad, el verdadero argumento del proceso es el engaño para ganar tiempo (con fines electoralistas o de otro tipo) en la prolongación de las negociaciones?
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Rubén Álvarez Arias



Registrado: 01 Feb 2004
Mensajes: 98
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Jue Dic 28, 2006 1:57 pm    Título del mensaje: Responder citando

Saludos desde Madrid

No veo los indicios que le llevan a usted a definir los contactos entre ETA y el gobierno de España como una "negociación". Precisamente la asimetría que existe entre uno y otro, entre una banda terrorista acorralada y el gobierno de un estado homologado y desarrollado, me impiden a mí conceder que haya una "negociación".

Por otra parte, la dialéctica tiene sentido cuando está referida a la dialéctica de estados y clases, no cuando se concibe como una comunicación que concluye en la anulación y absorción de una de las partes en la otra. Este es el idealismo habermasiano que yo creo que usted comete al concebir que el proceso comunicativo (la negociación) podría poner término final a la oposición.

Ahora bien, los contactos entre ETA y el gobierno sí tienen unos efectos en la dialéctica de estados y clases porque para establecerlos se ha roto el Pacto Antiterrorista, lo cual erosiona la solidaridad entre españoles y demuestra ser una imprudencia política. Pero además, y en tanto que el gobierno pretenda incorporar a las instituciones a Batasuna estará revelándose como una amenaza para la eutaxia de España.

Nuevamente le envío un saludo cordial y espero haber aclarado mejor mi mensaje.









se concibe como un proceso comunicativo
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Marcos R. Márquez



Registrado: 15 Abr 2004
Mensajes: 166
Ubicación: Sevilla

MensajePublicado: Jue Dic 28, 2006 10:57 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados amigos:

Voy a tratar de aclarar –tras las atentas puntualizaciones de Rubén Arias- por qué uso términos como “negociación” o “dialéctica” para referirme al llamado proceso. Para empezar veamos esta objeción de Rubén:

Cita:
No veo los indicios que le llevan a usted a definir los contactos entre ETA y el gobierno de España como una "negociación". Precisamente la asimetría que existe entre uno y otro, entre una banda terrorista acorralada y el gobierno de un estado homologado y desarrollado, me impiden a mí conceder que haya una "negociación".


Todo depende de lo que entendamos por negociación. Básicamente “negociar” –como todo el mundo sabe- está relacionado con el comercio y las transacciones económicas. Pero hay un sentido figurado de la palabra que relaciona su significado con la posibilidad de tratar por la vía diplomática (o del diálogo) una cuestión delicada. Y aquí no interviene para nada la simetría. Por ejemplo, dos atracadores se han atrincherado en el interior de un banco con varios rehenes. La policía rodea el lugar con todo tipo de efectivos y armamentos. La relación de fuerzas es muy desigual (asimétrica): los atracadores apenas disponen de dos pistolas y los rehenes. Mientras, la policía posee todo tipo de armas y municiones, psicólogos expertos en “negociaciones” con atracadores, así como chalecos antibalas, miras telescópicas, botes de humos, &c. Los atracadores no tienen ninguna posibilidad de salir con el botín de esa situación, aunque amenacen con matar a los rehenes. Entonces las dos partes acuerdan “negociar”. Los atracadores quieren que se les garantice un juicio justo y, sobre todo, que la policía les deje salir de allí con vida. La negociación (que, por supuesto, incluye la relación de fuerzas de cada parte, incluida la “fuerza intimidatoria” de los rehenes) pone fin al atraco de la manera en que la correlación de fuerzas –no el diálogo- ha determinado. “Si los otros son más fuertes que nosotros, no nos queda más remedio que transigir en muchos aspectos de la negociación”, dicen los atracadores. Incluso una negociación estrictamente económica también puede ser asimétrica: yo puedo hacer una negociación económica con una persona mucho más rica que yo. Una pequeña empresa de software informático puede negociar con Microsoft y llegar a un acuerdo económico. Un pequeño Estado como Kwait puede negociar (llegar a un acuerdo económico internacional) con Estados Unidos. Los abogados de la defensa “negocian” con el fiscal la petición de condena para el reo. No creo que la simetría sea conditio sine qua non para iniciar una negociación. Cada uno negocia según su posición y su fuerza. Es más: me atrevería a afirmar que la mayor parte de las negociaciones se hacen en condiciones de desigualdad entre las partes.

Veamos ahora este comentario de Rubén:

Cita:
Por otra parte, la dialéctica tiene sentido cuando está referida a la dialéctica de estados y clases, no cuando se concibe como una comunicación que concluye en la anulación y absorción de una de las partes en la otra. Este es el idealismo habermasiano que yo creo que usted comete al concebir que el proceso comunicativo (la negociación) podría poner término final a la oposición.


No entiendo muy bien lo que quiere decir usted. En la dialéctica de Estados un Estado más poderoso puede absorber a otro Estado más débil; esto es, puede “anularlo” (sólo como Estado, claro; pues la “sustancia” –por así decirlo- del Estado absorbido se integrará ahora en el Estado depredador). No sería la primera vez que un Imperio absorbe a otro. En otros casos la dialéctica subsiste durante siglos debido a procesos de interacción muy complejos, pero nunca se prolonga ad aeternum. En la dialéctica de clases una clase puede imponerse a otra o puede anularla (como clase). También hay que prestar atención a la evolución del concepto de dialéctica a lo largo de la historia de la filosofía porque ha variado mucho. Hay una dialéctica platónica, otra hegeliana, la marxista, &c. Por su parte, un Estado puede establecer relaciones dialécticas con entidades que no son otros Estados (esto es, una ONG, la Iglesia católica, una organización supraestatal como la CE, la patronal, los sindicatos, un grupo étnico sin Estado propio como los saharauis, &c.). Otra cuestión es que sea conveniente “negociar” en términos “de igual a igual” con una banda terrorista. Más bien en este caso la negociación –si es que fuera conveniente establecerla- debería ser del mismo tipo que la que se establece entre los atracadores y los policías del ejemplo anterior.

Saludos cordiales.
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Rubén Álvarez Arias



Registrado: 01 Feb 2004
Mensajes: 98
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Vie Dic 29, 2006 4:18 pm    Título del mensaje: Responder citando

Saludos cordiales

Para ajustar en lo posible la definición de "negociar" he buscado en el DRAE. Además de las acepciones comerciales, las dos últimas allí recogidas dicen:

4. Tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro.

5. Tratar por la vía diplomática, de potencia a potencia, un asunto, como un tratado de alianza, de comercio, etc.

Pues bien, creo que mientras que usted se atiene en sus ejemplos a la acepción 4, el caso que nos ocupa, el de ETA y el gobierno, quisiera pero no puede caer objetivamente dentro de la acepción 5.

En su ejemplo, la policía procura en el atraco el mejor logro, es decir, que el menor número posible de rehenes y personas resulten heridas y que los criminales terminen esposados. Para ello abre una negociación que calme a los secuestradores, los convenza para liberar a los rehenes y entregarse ellos mismos.

Sin embargo, cuando el ejemplo pasa a ser el de ETA y el gobierno de España, no puede reconocerse de ningún modo que se procure llegar a un "tratado", bien de "paz" o bien una "alianza", "de potencia a potencia" y por la "vía diplomática". Caso de establecerse contactos entre esas dos partes habrá que circunscribirlos necesariamente a la acepción cuatro, lo cual desnaturaliza el sentido con que se afirma. Y así cuando un secuestro pretenda servir de presión para tratar los asuntos políticos "de potencia a potencia", como pasó en el secuestro de Miguel Angel Blanco, el secuestro no constituirá un método diplomático, ni los etarras serán una potencia de igual a igual con España, ni habrá un tratado político efectivo si se llegara a un acuerdo. De modo que creo haber demostrado que no existe negociación política, que es la que nos ocupa, entre entidades tan asimétricas.

En cuanto al asunto de la dialéctica. Vuelvo a insistir en que su versión de la misma parece tener el cuño del idealismo habermasiano porque identifica la dialéctica con la negociación, un proceso comunicativo al fin y al cabo, y acepta que por medio de ella podría ponerse término final a la oposición real y de fondo. Que en su concepción triunfe solo una parte y en la versión más edulcorada de Habermas parezca que ganen las dos no es tampoco demasiado relevante.

En cambio, creo que una interpretación realista debería tomar los contactos entre el gobierno presente de España y los grupos secesionistas como un episodio de la dialéctica de clases y estados y no como la posibilidad de su término.

Y es que en esa dialéctica intervienen también Francia e Inglaterra, la Iglesia, el PNV, la alta burguesía vasca etc. como bien apuntaba José Manuel. Y el episodio presente en que estamos nos pone al descubierto cosas muy importantes. Cuando el gobierno ultraja a las víctimas del terrorismo y rompe el Pacto Antiterrorista, resquebraja la solidaridad entre españoles. Cuando pretende incorporar a Batasuna a las instituciones negociando un nuevo Estatuto o incluso permitiendo la autodeterminación entonces demuestra que está procurando dividir y destruir la soberanía nacional. En fin que estamos ante un episodio crucial si no lamentable.

Le envío un saludo cordial.
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Marcos R. Márquez



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MensajePublicado: Vie Dic 29, 2006 10:38 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados amigos:

No veo por qué Rubén Álvarez dice haber demostrado que no existe negociación política entre entidades asimétricas. Voy a recordarle unos usos convencionales de la palabra “negociar” entre entidades asimétricas (de gobiernos a otras entidades “inferiores”) que no se adaptan sensu estricto a la acepción 5. Aquí van unos cuantos titulares de periódicos:

Cita:
El Gobierno negocia que los profesores de Religión puedan impartir Educación para la Ciudadanía.

El Gobierno negocia con CiU la aprobación de la Ley de Extranjería, pero con cambios.

El Gobierno negocia con los nacionalistas la definición de interés público en RTVE.

El Gobierno negocia con los piquetes.

El Gobierno negocia con Caruana ante los desplantes de Londres sobre Gibraltar.

Sindicatos y patronal negociaron para determinar el futuro de la fábrica.


Sólo son unos ejemplos para demostrar que puede existir asimetría en las negociaciones (esto es: no son “de potencia a potencia”) cuando no están orientadas al comercio (he procurado excluir las que son estrictamente económicas). Porque negociar –en el sentido convencional de la palabra- es simplemente tratar un asunto para llegar a un acuerdo o solución. Negociar en tal caso es sinónimo de dialogar (o de “ponerse de acuerdo”), y aunque la RAE es cierto que recoge esto en la acepción 4 de forma muy oblicua y ambigua, es perfectamente aplicable –pienso yo- a todos los casos descritos, y -por qué no- al ejemplo de la negociación (diálogo) con ETA. En el primer ejemplo, aunque el verbo pueda entenderse intransitivo, en verdad la negociación es con la Iglesia católica (que no es otro gobierno; esto es, una entidad desigual). En el segundo ejemplo también hay asimetría porque no está negociando el PSOE con CIU (un partido político), sino el Gobierno, que está en otra jerarquía superior (no es tampoco una negociación de potencia a potencia). El tercer ejemplo es parecido y no necesita más explicación. El cuarto ejemplo “rebaja” la negociación a un grupo de piquetes (en jerarquía muy inferior) a todo un Gobierno de la Nación. El quinto ejemplo es muy interesante porque el Gobierno trata una cuestión de Estado y de soberanía con el ministro de una colonia para ofuscar a Londres (negociación de España con Gibraltar, que no es ni siquiera un Estado), produciéndose una asimetría evidente en la negociación. En el último ejemplo vemos una negociación típica entre sindicatos y patronal (entidades diferentes) que no es sólo económica, pues se habla también de puestos de trabajo y problemas sociales.

En resumen, no veo por qué haya que encorsetar en la quinta acepción del DRAE a una negociación con ETA. Porque, tiene usted toda la razón, si se hiciera, no podría aplicarse. Pero sí se puede usar perfectamente la cuarta acepción, porque si no sería imposible darle sentido a todos estos titulares que en la prensa ordinaria vemos casi a diario. Por no mentar cuando se habla diariamente de "negociaciones" entre el Estado de Israel y Palestina (que no está constituida como Estado). Si un Gobierno se puede sentar a negociar “asimétricamente” con obispos, piquetes, sindicatos, políticos de la oposición, alcaldes de colonias extranjeras, partidos nacionalistas, &c. ¿por qué no puede negociar –piensan ellos desde su perspectiva emic, que yo no comparto- con un grupo separatista (sic) para evitar más muertes? Otra cosa es que veamos esto como una barbaridad y una rendición del Estado español. Pero se pueden sentar a negociar, ¿por qué no? ¿Y si ETA decidiera deponer las armas, olvidar la lucha armada y simplemente, como en el ejemplo de los atracadores del banco, pactar una salida honrosa de la situación? ¿No debería el Estado español sentarse a negociar con ellos de cara a su rendición?

Saludos cordiales.
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B. Rodríguez Bernardo



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MensajePublicado: Sab Dic 30, 2006 11:30 am    Título del mensaje: Responder citando

Un nuevo vaivén,

Acabo de enterarme de que ETA ha puesto una furgoneta bomba en Madrid, en el aeropuerto. Esto es un ordago a la chica, con el que los coherentes y muy realistas dirigentes etarras (con o sin ayuda exterior, en eso no entro) avisan al nuestros fofos, blandos, alicianos y 'pacifistas' dirigentes por donde van los tiros, nunca mejor dicho.

ETA enseña pues sus dientes, sus uñas, sus armas... Las nuestras no las podemnos enseñar: estan haciendo de ONG por todo el mundo. ¡Qué bien! ¡A ver que dice ahora Alicia. ¿Y el rey de oros ..o es de copas?

En fin, que viva España man que pierda.

Un saludo,
Baldomero
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Rubén Álvarez Arias



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MensajePublicado: Lun Ene 08, 2007 10:37 pm    Título del mensaje: Responder citando

Saludos cordiales

ETA y España no pueden establecer una "negociación" porque no son potencias simétricas o equivalentes ni pueden por tanto seguir una vía diplomática para alcanzar un tratado de ninguna clase. Esto que es es claro y distinto para cualquiera que parta in medias res de sus análisis sin embargo es negado por los secesionistas etarras que el otro día explosionaron una bomba en el aeropuerto de Barajas y mataron a dos ciudadanos ecuatorianos. Los etarras, manteniéndose en una perspectiva emic, pertenecen a una nación equivalente a la Española pero represaliada y oprimida. Y en consecuencia constituyen un grupo armado de liberación que internacionalmente además persigue su reconocimiento (en el Parlamento Europeo y ante algunas otras instituciones) e incluso solicita para sus interlocutores una seguridad conforme a las costumbres diplomáticas como si fueran auténticos embajadores. Sin embargo aunque la "negociacion" existiera en el plano emic del secesionismo, en el plano efectivo etic se disuelve completamente.


Ahora bien, una vez descartada la posibilidad de concebir los contactos como una "negociación" en el sentido establecido en la definición política de la negociación (y con política nos referimos a la negociación entre estados nacionales), la vía que deja abierta la definición cuarta es oblicua al asunto que tratamos, aunque encajaría bien con esa ambigüedad calculada de la socialdemocracia que José Manuel ya denunciaba. Una ambigüedad análoga por ejemplo a la que el PSOE explotó a propósito de la idea de "nación" para romper la unidad de la soberanía nacional. Así, la ambigüedad se erigiría como programa, tratando de coger por las puntas los conceptos para llevar a cabo unos planes bien definidos que quedarían simulados entre la multivocidad de las palabras y la pluralidad de las esencias.

Por cierto, que ni la patronal ni los sindicatos, ni CIU y otros "nacionalistas", son ninguna de ellas entidades que estén a la altura de ETA. Cabe por supuesto afirmar que el Gobierno negocia con ellas (en la cuarta acepción) puesto que además sus poderes están contemplados en nuestro orden constituyente pero es absurdo conferirles otro sentido, quizá diplomático o político (estado nacional).

Más raro me resulta oir que el Gobierno negocie con piquetes puesto que ni en Oaxaca sucedió tal cosa, pero ¿qué puede esperarse de quien, afectado por el Síndrome Pacifista Fundamentalista, confía en las virtudes del diálogo (negociación) para dar término a la dialéctica de clases y estados?

Pero esto son temas que nos apartan de lo esencial. A mi modo de ver los contactos del Gobierno de Zapatero y ETA no son otra cosa que un sucio manejo y una maquinación política insensata que está erosionando la firmeza y unidad de España, pero una "negociación" desde luego que no son.

Hasta pronto
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Marcos R. Márquez



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MensajePublicado: Mar Ene 09, 2007 9:55 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados amigos:

No sé qué demonios sucede aquí últimamente que se empeñan algunos en mantener lo que no se puede mantener (sostenella y no enmendalla). A uno ya lo tuve que dejar por imposible por no entender que la Internet actual no es la misma que la que había hace unos años donde sólo lo que pagabas funcionaba bien, y por no entender también que un nombre de dominio nada tiene que ver con un redireccionador (que es, en verdad, una porción de código fuente que contiene por ejemplo un archivo html). ¿Qué tiene que ver el culo con las témporas? Pues ahora llega Rubén y me atribuye –aunque sin nombrarme- cosas que yo no he dicho y obvia los hechos. ¿Qué puedo hacer ante esto? Voy a echarle un poco de paciencia aunque creo que se me empieza a agotar. Veamos:

Cita:
ETA y España no pueden establecer una "negociación" porque no son potencias simétricas o equivalentes ni pueden por tanto seguir una vía diplomática para alcanzar un tratado de ninguna clase.


A ver si queda claro de una vez por todas. No pueden establecer una negociación de potencia a potencia porque ETA no es un Estado. Por tanto, no deberían negociar nada relativo a la independencia, la legalización de Batasuna o cualquier otra cuestión política. Pero sí pueden negociar (en la cuarta acepción del DRAE) la rendición de ETA. Esto es: ETA depone las armas, olvida sus proyectos secesionistas y sólo busca una salida honrosa de la situación para sus presos. Entonces el Gobierno y ETA se sientan en la mesa y negocian (esto es: pactan) la forma de entregar las armas y el futuro de los terroristas una vez que se han entregado voluntariamente a nuestra justicia. Por supuesto que lo que ETA busca (emic) con la negociación es algo que no puede aceptar el Estado español, puesto que ellos hablan de “negociación política” con el País Vasco y Navarra por delante, y eso el Estado español no lo puede tolerar. Y si el Gobierno pretende una negociación (en la quinta acepción de DRAE) con ETA, entonces la cosa sería gravísima y profundamente preocupante. Pero yo no hablo de esa negociación política (totalmente inaceptable) sino de la otra.

Cita:
Ahora bien, una vez descartada la posibilidad de concebir los contactos como una "negociación" en el sentido establecido en la definición política de la negociación (y con política nos referimos a la negociación entre estados nacionales), la vía que deja abierta la definición cuarta es oblicua al asunto que tratamos, aunque encajaría bien con esa ambigüedad calculada de la socialdemocracia que José Manuel ya denunciaba. Una ambigüedad análoga por ejemplo a la que el PSOE explotó a propósito de la idea de "nación" para romper la unidad de la soberanía nacional. Así, la ambigüedad se erigiría como programa, tratando de coger por las puntas los conceptos para llevar a cabo unos planes bien definidos que quedarían simulados entre la multivocidad de las palabras y la pluralidad de las esencias.


Aunque es verdad que el Gobierno es preocupantemente ambiguo en muchos aspectos –en especial en el del terrorismo- no podemos negar que la línea que divide a la negociación política (quinta acepción) de la negociación final que pone las condiciones del vencedor sobre el vencido sobre la mesa de negociaciones (cuarta acepción), es clara y distinta. El Gobierno podrá enmarañar todo lo que quiera las cosas pero en el momento que negocie con ETA algo que no sea su rendición, ya estará cayendo en la inaceptable negociación política. Ellos podrán enredar los conceptos lo que quieran, pero nosotros lo tenemos muy fácil para separar ambos conceptos. Aquí no veo mayores problemas.

Cita:
Por cierto, que ni la patronal ni los sindicatos, ni CIU y otros "nacionalistas", son ninguna de ellas entidades que estén a la altura de ETA. Cabe por supuesto afirmar que el Gobierno negocia con ellas (en la cuarta acepción) puesto que además sus poderes están contemplados en nuestro orden constituyente pero es absurdo conferirles otro sentido, quizá diplomático o político (estado nacional).


No están a la altura de ETA como entidades, pero tampoco a la altura del Estado. Nadie ha hablado de conferirles otro sentido que no esté en la cuarta acepción del DRAE.

Cita:
Más raro me resulta oir que el Gobierno negocie con piquetes puesto que ni en Oaxaca sucedió tal cosa, pero ¿qué puede esperarse de quien, afectado por el Síndrome Pacifista Fundamentalista, confía en las virtudes del diálogo (negociación) para dar término a la dialéctica de clases y estados?


¿Que no puede negociar un Gobierno con los piquetes?

Cita:
El Gobierno negocia con los piqueteros

El Gobierno intentaba anoche cerrar un acuerdo con los líderes del grupo de piqueteros que desde hace 11 días mantiene cortada la ruta 3, a la altura de la localidad bonaerense de Isidro Casanova, en reclamo de ayuda social.

Leonardo Aiello, secretario privado del presidente Fernando de la Rúa, se reunió ayer con Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista Combativa (CCC), y con Luis D´Elía, de la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), para tratar de destrabar el conflicto.

Fuentes cercanas al funcionario aseguraban que había muchas posibilidades de que se llegara a una resolución hoy mismo.

La decisión del Gobierno en procura de acabar con la protesta se vio acelerada ante otro día de tensión social en la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal.

Las protestas se multiplicaron ayer en distintos puntos de la provincia y de la Capital.

Descontrol en el tránsito

Los cortes de ruta que comenzaron el 7 del actual en Isidro Casanova se extendieron ayer a la ciudad bonaerense de Escobar, provincia de Buenos Aires), al puente Pueyrredón (que comunica la Capital con Avellaneda) y el barrio porteño de Nueva Pompeya.

A las 14, unos 100 manifestantes interrumpieron el paso sobre el puente Uriburu (conocido como Alsina), en el límite entre la Capital Federal y la provincia y causaron un descontrol en el tránsito.

Los desocupados convocados por la Federación de Tierras y Viviendas de la CTA pidieron 500 puestos de trabajo y se expresaron en solidaridad con desocupados de La Matanza que cortan la ruta provincial 3.

El piquete de puente Uriburu tuvo lugar sobre la avenida Sáenz e impidió el tránsito entre ese barrio porteño y la localidad de Valentín Alsina.

El humo negro y olor rancio de gomas quemadas -común en todas las protestas callejeras- hizo densa la respiración de miles de transeúntes que se vieron obligados a descender de los ómnibus para cruzar a pie hacia la sur del conurbano.

Más de 20 agentes de la Policía Federal siguieron de lejos el desarrollo de la protesta y se mantuvieron en contacto con el juzgado contravencional N° 10.

Puente cortado

En tanto, a las 19.15, irrumpió en el puente Pueyrredón una columna de 1000 manifestantes jubilados y desocupados, liderada por el dirigente Raúl Castells. Planeaban pasar la noche bajo el puente para continuar hoy, a las 9, su peregrinaje hacia la Plaza de Mayo.

En Escobar, cerca de 200 personas convocadas por la CCC cortaron por algunas horas el puente que cruza la ruta Panamericana. Los manifestantes aseguraron que volverán a repetir todos los lunes la protesta si el Ministerio de Trabajo de la Nación no entrega 400 planes Trabajar.

Hoy, caos en el Centro



Anoche, al cierre de esta edición, cerca de mil desocupados liderados por el dirigente de los jubilados Raúl Castells estaban llegando al puente Pueyrredón para pasar la noche allí. Y hoy, a partir de las 9, esos mismos jubilados y desempleados desembarcarán en la Capital Federal.

El recorrido comenzará en la avenida Montes de Oca. Los manifestantes recorrerán la avenida de 9 de Julio hasta el PAMI, y luego se dirigirán hacia Plaza de Mayo.

Allí, a las 13, se prevé que lleguen columnas de Esteban Echeverría, Ezeiza, San Vicente y Presidente Perón para llenar la plaza y solicitar planes de trabajo y asistencia social.

Después, los desocupados marcharán por la avenida Leandro N. Alem hasta el Ministerio de Trabajo, donde pedirán entregar sus exigencias por escrito a algún funcionario.

La marcha de los jubilados había comenzado el martes último en el Centro Cívico de Berisso.

Durante los últimos tres días los manifestantes recorrieron La Plata, Alpargatas, Florencio Varela, Berazategui, Quilmes, Almirante Brown, Lanús, Lomas de Zamora y Avellaneda.

Ayer, Castells no durmió con sus compañeros bajo el puente Pueyrredón porque tenía orden de detención, según se informó.
Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/305980
http://www.lanacion.com.ar/archivo/nota.asp?nota_id=305980&origen=acumulado&acumulado_id=


En cuánto a la pregunta –que supongo me la dirige a mí- ¿dónde he dicho yo que las virtudes del diálogo o la negociación dan término a la dialéctica de clases o de Estados? El diálogo no resuelve nada sino que en todo caso traduce a palabras, tratados o papeles lo que en verdad ha determinado la situación final de un conflicto (esto es: la fuerza material desplegada por los contendientes en el campo de batalla). Dos países entran en guerra y uno de ellos se rinde: entonces se produce una negociación política en la que el país vencedor impone sus condiciones. El país vencido las acepta (porque no tiene más remedio) y la negociación acaba en un tratado por el que ambos países aceptan unos resultados. ¿Pero lo ha decidido el diálogo? No, lo ha decidido la guerra. ¿Dónde está aquí el SPF?

En cuanto al atentado terrorista y al comunicado de ETA a Gara, está claro que ETA ve este proceso (emic) como una negociación política de potencia a potencia, donde la organización terrorista trata de ganar terreno en la negociación con lo único que puede ganar terreno: con la fuerza de las bombas. A ETA no le conviene dejar la negociación con el Gobierno, porque en cuanto se establece una negociación política, es una manera de reconocer objetivamente a ETA (etic) como representante de un hipotético Estado soberano vasco que negocia con otro Estado enemigo (el español). Esto es lo que el Estado español no quiere ver. Por tanto estos vaivenes sólo benefician a ETA. Nunca debería haberse metido el Gobierno en este proceso, una vez que comprobó que ETA no buscaba la rendición. Recuerdo a Fernando Savater en los inicios del proceso cuando afirmaba que le habían llegado noticias de que ETA quería rendirse de la forma más honrosa (dejar las armas y reconocer a las instituciones políticas españolas participando en ellas, que no deja de ser una manera de rendirse). Si aquello era así, podía el Gobierno intentar hablar con ETA para “sondear” sus intenciones. Pero ya vemos que esta gente nunca retiró sus planes secesionistas. Si el Gobierno no ha abandonado su diálogo con ETA después de saber sus planes secesionistas, desde luego la irresponsabilidad política es muy preocupante. Pero más nos debería preocupar que el resto de fuerzas parlamentarias, excepto el PP, le hagan el juego político al PSOE y a ETA. ¿Qué está pasando aquí?

Saludos cordiales.
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Antonio Romero Ysern



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MensajePublicado: Mie Ene 10, 2007 11:11 am    Título del mensaje: El contexto del "preceso" y el reciente atentado Responder citando

Quisiera, brevemente, apuntar algunas ideas en relación a este asunto del “proceso”, el reciente atentado de la ETA...Algunas ideas que no suponen directamente una toma de partido en el debate que mantienen ustedes ahora mismo.

Esta situación actual sólo se entiende enmarcada en un contexto político como es el de la Constitución del 78 y, posteriormente los diferentes “Estatutos de Autonomía”. Es este marco político el que da fuerza al secesionismo vasco y catalán, encabezado políticamente por partidos “democristianos” como el PNV y CyU. Es en la Constitución española donde está no solo todo el Titulo VIII, sino la disposición adicional primera: “La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales”. Es en la Constitución y en el Estatuto Vasco donde se establece la posible incorporación de Navarra al País Vasco, y por tanto no sé a qué viene tanto escándalo cuando la ETA habla de “territorialidad”. Es este un marco político precedido en el franquismo por el mantenimiento del “concierto económico” para Álava, y solo para Álava por los motivos que todos conocemos. El mismo franquismo que ha creado las condiciones materiales para la democracia realmente existente, incluido esta fuerza del secesionismo. El mismo franquismo que daba alas al folklore nacionalista y a sus patéticas lenguas, bien medio bárbaras, bien de un número de hablantes ridículo.

Es el marco político de la Constitución del 78 que ha llegado a ser posible que “el Estado sea ya algo residual en Cataluña”, al decir de Maragall y que la cuestión en esa región es si en determinado nivel educativo se imparten dos o tres horas en español. Es en este marco político en el que el papel de la ETA es fundamental como atractor del proceso por el que se lleva a todas sus consecuencias el secesionismo de la Constitución del 78: los planes Ibarreche y Maragalleche y los engendros de Valencia y Andalucía, estos últimos con la contribución esencial del “centro reformista” español. El “centro reformista” también recoge, de esta forma, las nueces del árbol que mueve la ETA, con la clara imagen de Arzallus.


En este marco, la muerte de los dos ecuatorianos pues es terrible desde una perspectiva ética. Pero es una anécdota desde un punto de vista político, el punto de vista de la eutaxia de España. En el marco de la partitocracia española todo el mundo está de acuerdo en la trivialidad de que matar personas está mal. Pero nadie está de acuerdo en señalar nuestro marco político como la condición de la situación en la que la ETA es una fuerza política de primer orden.

Nadie negará que el régimen actual haya proseguido los logros del franquismo de colocar a España como una de las primeras potencias económicas mundiales, el incremento del “nivel de vida”, de los servicios públicos, la sanidad, los transportes públicos...En suma, la incorporación de España a la esfera del capitalismo internacional con su correspondiente democracia homologada. Pero si España solo es un peón en el entramado de ese capitalismo internacional, estamos vendidos. No pintamos nada. Estamos a merced de que esta buena situación socio-económica pueda cambiar drásticamente por los planes y programas de los verdaderos protagonistas de la Historia, el imperio yanqui, el patético IV Reich, una futura China...

Es ahí donde hay que entender como una tragedia que España no ya es que no este promoviendo, por ejemplo, un nuevo marco político de escala relevante, como una Comunidad Iberoamericana de Naciones, sino que ande más bien preocupada por su desmembramiento paulatino.

Este es el contexto, a mi juicio, en el que hay que entender “el proceso” y todo lo demás. Un contexto en el que, por cierto, que la desmembración de España se haga por pacíficos cauces democráticos o por el cauce de las bombas es lo de menos, porque esa distinción solo importa desde la estúpida ideología del fundamentalismo democrático. Y un contexto, fuera del cual, la muerte de los ecuatorianos pues tiene la misma importancia que la de los cientos de muertes por asesinato que tienen lugar en el mundo todos los días.

Un saludo.
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Antonio Romero Ysern



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Ubicación: Aracena (España)

MensajePublicado: Vie Ene 12, 2007 9:26 am    Título del mensaje: Artículo de GEES Responder citando

Estimados amigos:

Creo que merece la pena prestar atención a este artículo de GEES. Un saludo:


El proceso ha muerto, ¡viva el proceso!
Por Oscar Elía Mañú
Análisis nº 160 | 4 de Enero de 2007

Cuando el fin es la refundación política de Euskadi y con ella el fin del terrorismo, el proceso de diálogo de 2006 puede cerrarse, romperse, suspenderse o acabarse cuantas veces sea necesario. Porque el proceso de refundación de la convivencia social vasca lo recorre, lo supera y le da la unidad necesaria para volver a sentarse a dialogar con los asesinos de Barajas tan pronto como éstos finjan el arrepentimiento.

1. Marzo de 2006 en la T4 de Barajas

La polémica partidista, como ya empieza a ser una peligrosa costumbre en España, vuelve a surgir tras un atentado terrorista, esta vez a propósito de las declaraciones del Presidente del Gobierno la tarde del día 30 de diciembre: ¿seguirá Rodríguez Zapatero en sus apaños con ETA? Los escépticos exigen claridad; los creyentes en la paz perpetua se indignan ante la posibilidad. Unos y otros olvidan mirar más allá de la rueda de prensa del pasado sábado. Lo cierto es que el Presidente del Gobierno ha afirmado con rotundidad que seguirá negociando con ETA. No lo hizo el día 30; lo dijo hace ya nueve meses, en la entrevista publicada en el diario El País el 26 de marzo, donde explicaba cómo se iba a desarrollar su negociación con ETA. Entonces, los periodistas, evitando la palabra atentado y asesinato, preguntan acerca de los accidentes del proceso:

Pregunta; ¿Se pueden descartar accidentes en este proceso?

Respuesta; No. Hemos manifestado que el proceso será largo, duro y difícil. Como todo el mundo puede comprender, estamos hablando de 40 años de violencia, de muchas personas implicadas en la violencia, y aunque mi deseo es que no haya ningún accidente, nadie puede descartarlo.

La respuesta de Rodríguez Zapatero es bastante bien conocida, y ha motivado páginas y páginas de artículos acerca del empleo del término accidentes. Pero más allá de eso, en marzo de 2006 Rodríguez Zapatero ya afirmaba que la negociación seguiría aunque hubiese atentados terroristas. Nadie podrá acusar a la tenebrosa derecha de sembrar el miedo cuando son las palabras del Presidente las que resonaron el trágico 30 de diciembre; estamos hablando de 40 años de violencia, de muchas personas implicadas en la violencia, y aunque mi deseo es que no haya ningún accidente, nadie puede descartarlo.

En marzo de 2006, la posibilidad de un asesinato de ETA parecía lejana, el término accidente se agotaba en discusiones dialécticas; los terroristas habían abandonado la bomba y el tiro en la nuca por la violencia sutil y silenciosa del acoso a concejales desafectos, de la amenaza silenciosa. Desde el Gobierno y desde el Frente de la Paz se arrojó al silencio informativo a todos aquellos que denunciaban que estaban siendo chantajeados o ignorados. El atentado contra la ferretería del concejal de UPN en Barañain fue negado por Rubalcaba hasta que poco antes del salvaje atentado de Barajas la propia ETA lo reivindicó abiertamente. En marzo de 2004, Rodríguez Zapatero afirmaba que la clave del éxito estaba en la discreción; desde entonces, un manto de silencio se extendió sobre España, cubriendo a empresarios, policías y concejales amenazados. Se les impuso la peor de las censuras; aquella que les acusaba de enemigos de la paz si denunciaban en alto su situación.

El día 29 de diciembre, los terroristas viajaron a través de Aragón cargados con varios cientos de kilogramos de explosivos. Ese día Barajas ya se encontraba abarrotada de viajeros que volaban hacia todas las partes del mundo y España. Ese día, también, Rodríguez Zapatero hizo su famosa declaración acerca del fin de la violencia; Hace un año afirmé desde este lugar que podíamos estar en el principio del fin de la violencia y que el proceso de paz, que todavía no se había puesto en marcha, sería largo, duro y difícil. El Gobierno ha trabajado y trabaja con ese objetivo. Cada día trabaja por ver el fin de la violencia y el terror. Un año después he de decirles que en lo que respecta a la lucha contra el terrorismo estamos mejor que hace cinco años y que hace un año. Les expreso una convicción, dentro de un año estaremos mejor que hoy. El Presidente comparecía eufórico ante los medios de comunicación y anunciaba eufórico; se está mejor que hace cuatro o cinco años, en que teníamos víctimas mortales. Algún parámetro de objetividad tiene que haber en democracia, y en este terreno la hay.

No discutiremos aquí la voluntad del Presidente del Gobierno. Bastará con recordar que hace nueve meses afirmó que podría haber nuevos atentados, y que éstos no impedirían el proceso de paz. Hoy, varios días después del atentado, el Frente de la Paz se indigna cuando los escépticos ponen en duda que realmente no se vaya a negociar con ETA. Pero lo hacen desde opiniones diametralmente opuestas. Los socialistas se indignan porque alguien dude de que va a seguir negociando con los asesinos de los dos jóvenes ecuatorianos. La izquierda comunista de Llamazares, y el nacionalismo del PNV, EA, Nafarroa Bai o ERC se indignan, pero cuando alguien afirma que el proceso ha fracasado. Todos se ponen de acuerdo en criticar a la extrema derecha; no se sabe, sin embargo, qué piensa el Presidente del Gobierno en estos momentos. O por lo menos qué piensa a día de hoy.

De nuevo la hemeroteca proporcionará enormes disgustos. En marzo de 2006, en plena euforia acerca del fin de la violencia, los periodistas de El País preguntan a Rodríguez Zapatero acerca de los paralelismos con el caso irlandés. De nuevo el Presidente vuelve a advertir que habrá atentados, y que éstos no supondrán el fin del diálogo;

Pregunta. En el caso de Irlanda hubo una ruptura violenta de la primera tregua con dos asesinatos en Londres. Se interrumpieron las conversaciones durante meses hasta que el IRA volvió a declarar otra tregua. ¿Cómo se reconstruyó el proceso después de una ruptura tan abrupta?

Respuesta. Porque hubo siempre un hilo de comunicación más allá de lo que podría ser un accidente, en este caso tan grave como lo que ocurrió. Ésa es la reflexión que nos han trasladado. Siempre se mantuvo un hilo de comunicación y de mínima confianza

La pregunta de El País suena hoy obscena, y la respuesta del Presidente va más allá; en diciembre de 2006 ya no se trata de atentados como el de Barañain, sino de asesinatos de seres humanos. En marzo, el periodista da por hecho que el crimen no interrumpe el proceso. Rodríguez Zapatero tampoco, y recuerda que, por encima del crimen, hay que mantener el contacto y la confianza con el criminal. Además, reconoce Rodríguez Zapatero, ésa es la principal enseñanza del caso irlandés. En la comparecencia del sábado día 30, Rodríguez Zapatero manifiesta dos ideas. La primera, que el diálogo quedaba suspendido: suspensión del diálogo representa que el Gobierno considera que es evidente, porque es evidente, que no se cumplen las condiciones, los presupuestos de la resolución del Parlamento

La segunda, la inclusión del atentado en el proceso general de diálogo con ETA. El Presidente suspende la negociación hoy, pero deja la puerta abierta al futuro. Es la frase que ha sembrado la polémica, sobre todo si no se tiene en cuenta la declaración de intenciones que hizo al diario El País en marzo de 2006. El 30 de diciembre, el Presidente afirmo que el gravísimo atentado de hoy de la banda terrorista ETA es radicalmente contrario a esa voluntad inequívoca, por tanto, hasta que en el futuro no exista una voluntad inequívoca no habrá ninguna posibilidad por parte del Gobierno de aproximar ningún diálogo con la banda ETA.

El Presidente no rompía con ETA. Afirmó que ETA había roto con el Gobierno. La diferencia parecía inapreciable; permitía a la coalición gubernamental afirmar que no había negociación ante las protestas de los escépticos. Pero no parecía ser así, puesto que eligió deliberadamente no ser claro. El día 2 de enero, el Frente de la Paz comienza a recuperar un discurso coherente: facciones distintas dentro de ETA. El periodista estrella en estos temas del diario El País, Luis R. Aizpeolea informaba acerca de sus fuentes; “Este proceso que hemos conocido, el que se inició el 22 de marzo de 2006 con el alto el fuego permanente de ETA y sobre los parámetros de la resolución parlamentaria de mayo de 2005, se ha roto y lo ha roto ETA", aseguraban las mismas fuentes”.

Primer deslizamiento dialéctico: ¿se ha roto el proceso, o el proceso que hemos conocido hasta ahora? ¿Fin absoluto de los tratos con los etarras o espera relativa a ver por donde saca la patita la bestia etarra? El propio periodista nos lo aclara después; Zapatero cuidó mucho su expresión para aclarar que la ruptura procedía de los terroristas (…) Ha sido ETA quien ha roto el alto el fuego y, además, Batasuna, el sábado, no condenó el atentado terrorista, pese a que a sus líderes les cogió por sorpresa. Para Aizpeolea, existe un después de las bombas: el de la reacción de batasuna, el de dejar a las claras que ha sido la voluntad de ETA de matar quien ha roto el proceso y no el presidente del Gobierno tras la salvajada. A éste le hubiera bastado poco para comparecer el día del atentado y romper solemnemente y para siempre con la banda. No lo hizo.

Pero la conclusión a las que llega el periodista de El País y la coalición gubernamental es evidente y lógica. Si ETA ha roto el proceso mostrando que no tiene voluntad de negociar, es ella la que más adelante deberá mostrar que –otra vez- tiene voluntad de hacerlo; hasta que en el futuro no exista una voluntad inequívoca no habrá ninguna posibilidad por parte del Gobierno de aproximar ningún diálogo con la banda ETA (Rodríguez Zapatero, 30-12-06) ¿Voluntad inequívoca?, se pregunta el ciudadano que tiene la intención de haber asistido ya anteriormente a esta condición; en marzo de 2006, bastó con que ETA declarara un alto el fuego para que la voluntad inequívoca quedara demostrada. En la era del “ansia infinita de paz”, el comunicado etarra que manifiesta la voluntad inequívoca borra todos los crímenes del pasado y conjura al Estado a negociar como si nada hubiera pasado.

¿Continuará el Presidente en los tratos con ETA en el futuro?, se pregunta el despistado. Aizpeolea, apunta en su análisis del 2 de enero; Zapatero utilizó el sábado el término "suspensión" y no el de "ruptura" para calificar el estado del proceso, tras el atentado de ETA, para dejar claro que quienes rompían al alto el fuego eran los terroristas y no el Gobierno. Aizpeolea no parece interesado en esconder el verdadero problema, que es el estado del proceso. Si Suspender es Detener o diferir por algún tiempo una acción u obra, el verbo implica detención, pero también continuidad. En su comparecencia del 2 de enero, Rubalcaba fue más contundente; Este proceso está acabado, roto y liquidado, o eso parecía:

- ¿Cree que este proceso es insalvable?

- El proceso éste, sí.

Rodríguez Zapatero negó que el proceso estuviera acabado, sino interrumpido hasta que ETA mostrara voluntad inequívoca. Rubalcaba afirmó que sí lo estaba, para a continuación aclarar que es este proceso el roto y liquidado, y eso sí, que se le escapaba si era el definitivo. Más allá de trampas y humo sintáctico, lo cierto es que el Frente de la Paz mantiene la ida de continuidad, con este u otro proceso. Llamazares, el mismo día 30 afirmaba; el proceso ha sido golpeado de manera unilateral por ETA pero no supone que la situación sea irreversible. Más adelante, el día 2, y sobre los restos humeantes de la T4, el socio del PSOE en el Frente de la Paz anunciaba sin asomo de rubor; este proceso está suspendido y ahora toca presionar a la organización policial y judicialmente e incrementar la presión política sobre Batasuna, que tiene una de sus últimas oportunidades para desmarcarse. El día 3 de enero, Batasuna amagaba y empezaba a satisfacer los deseos del pactismo. Alimentaba también la doctrina oficial acerca de la división en el seno de ETA, siempre proclamada pero nunca demostrada.

José Blanco remarcaba la firmeza del Gobierno; Reitero lo ya manifestado por el Presidente. Con violencia no hay diálogo, y sin diálogo no hay proceso. Por lo tanto, el proceso, porque así lo ha querido la banda terrorista ETA, está roto. Para el Frente de la Paz, el atentado es la violencia, por lo que sin el atentado deja de haberla. Pero entonces, ¿Cuándo se considera que deja de haber violencia y por lo tanto puede haber diálogo? Nueve meses de tregua han mostrado que la kale borroka y el chantaje no son considerados violencia. Si sólo el atentado implica violencia, entre crimen y crimen hemos asistido a cientos de treguas etarras durante decenios. Pero en la era inaugurada el 14M, cuando los términos mitológicos del pactismo, negociación, diálogo y voluntad de paz, aparecen espolvoreados en los comunicados de ETA y Batasuna, la voluntad inequívoca está servida, aunque huela a dinamita. El tiempo de la violencia silenciosa empezará de nuevo a la sombra de otra negociación.

¿Porqué continuar un proceso tras el asesinato de por parte de ETA de dos personas en Madrid?¿No muestra la poca intención etarra de rendir sus armas al Estado? De nuevo las palabras de Rodríguez Zapatero en marzo de 2006 resuenan en el parking de la Terminal 4 de Barajas;

Primero, comprobar que estamos ante el fin de la violencia, de cualquier tipo de violencia. Segundo, que la política sólo se puede hacer desde la política y desde las reglas democráticas y desde las leyes; y que todo el mundo cabe en la democracia, todo el mundo que actúe democráticamente. Ésa es la grandeza de la democracia. Que tiene el alma y las reglas para integrar a todo el mundo que use medios democráticos para defender las ideas que quiera. Tercero, tenemos un aspecto fundamental que tiene que ver con todas las personas que han estado implicadas en las acciones terroristas, terreno que será lógicamente difícil, que llevará tiempo y que exigirá, de manera esencialísima, el concurso de todas las fuerzas políticas, de la opinión pública, de la sociedad y, por último, la tarea a plazo más largo, que es refundar la convivencia social en Euskadi.

Tres ideas: en primer lugar, verificación del fin de la violencia; en segundo lugar, afirmaba el Presidente, la democracia puede integrar todas las ideas; en tercer lugar, refundar la convivencia social en Euskadi. ¿Qué convivencia?, se pregunta el constitucionalista; ¿acaso la Constitución de 1978 no es la mejor forma posible de convivencia entre españoles, entre vascos? Es en este punto en el que el atentado de Barajas entra en relación con la ley de Memoria Histórica, la Educación para la Ciudadanía, la expulsión del cristianismo de la vida pública; en la Ideología que alcanzó el poder en España el 14M, el objetivo principal parece ser el cambio social, y con él el cambio político y de régimen.

2. ¿Proceso de Paz o cambio de régimen?

En la mente del Frente progresista que gobierna España, el fin de la violencia va unido al cambio de la sociedad española, de su convivencia y de su comportamiento; ¿Estamos ante un cambio de régimen? ¿No son acaso paranoias de La Razón, de la COPE, de Libertad Digital?¿Qué tiene esto que ver con los escombros humeantes de la T4? En los primeros días del año 2007, esta conclusión parece más bien una lectura atenta del proyecto para España de Rodríguez Zapatero en relación con el terrorismo (marzo 2006);

Pregunta; Usted ha definido este proceso como largo, duro, difícil. Al final de todo, y aun si acaba bien, será necesaria una tarea de reconstrucción moral de la sociedad vasca.

Respuesta; Llevará mucho tiempo. Tengo algunas ideas al respecto y algunas personas pensadas para que piloten esa iniciativa si llegamos a ese escenario.

Reconstruir la sociedad vasca; he aquí la que parece la solución definitiva al problema etarra; pero la sociedad vasca parecía estar lo suficientemente construida con el espíritu constitucional-pluralista de 1978; ¿no era la Constitución el punto de encuentro entre vascos, de reconciliación entre los que perdieron y los que ganaron la guerra? La respuesta del progresista, aquel que interpreta la historia en clave de progreso democrático y de destrucción sistemática del pasado, se encarna en las palabras de Rodríguez Zapatero acerca de ETA; el reencuentro, la reconciliación en Euskadi, la refundación del espíritu de concordia, el que el futuro pese más que el pasado, el que toda una generación que ha vivido el drama del terror pueda explicar a los niños de Euskadi de hoy que eso fue una etapa de la que afortunadamente hemos salido, y que constituye un acto de orgullo del pueblo vasco el salir de esa etapa (marzo de 2006).

Así las cosas, difícilmente puede hablarse de rendición ante ETA cuando el proyecto es el cambio de la sociedad vasca y de sus instituciones; entonces es cuando el español atento a los detalles, descubre que la superación de la Constitución de 1978 está tanto en el proyecto político del progresismo que gobierna como en la siniestra mente del terrorista etarra. El ilustre profesor de la Universidad Pompeu Fabra Vicenç Navarro, escribía hace ya un año en el diario que abandera el progresismo español cómo las izquierdas, que habían sido las protagonistas en la lucha por la justicia social, la libertad y las identidades nacionales (…), aceptaron durante la transición una Constitución que reproducía una visión de España predominantemente uniforme, que negó su plurinacionalidad y que incluía elementos que significaban una clara renuncia a muchas aspiraciones que las izquierdas habían tenido históricamente en España. (El País, 18-1-06)

¿Paranoia política neocon acerca del peligro del Frente de la Paz? Navarro, como acostumbra la izquierda, ilustra sobre el pensamiento de la derecha; En realidad, el gran temor de las derechas -como ha quedado reflejado en muchas de las declaraciones de sus dirigentes- es que las izquierdas quieran conseguir los derechos políticos y sociales que el alzamiento militar interrumpió durante la República. Para el progresismo, la Transición fue lograda pese a la oposición de la derecha. En 1978, fuerzas oscuras y golpistas guardaban las espaldas de la derecha e impidieron que la Historia progresara como es debido impulsada por una izquierda entonces moderada por una prudencia histórica, que ha sido positiva, pero que no tiene nada que ver con la realidad actual. Ahora estamos en condiciones de hacer esa vindicación sin que se entienda como un ánimo revanchista (Rodríguez Zapatero, 22-07-2001).

En la entrevista en Cuatro del 26 de enero de 2006, Rodríguez Zapatero, afirmaba el proyecto de su Gobierno: Estamos culminando un proyecto con las bases de finales de los años 70. Unos meses después (El Mundo, 17 de abril de 2006), explicaba los cambios sociales que tenía previsto realizar; Lo que estamos haciendo es aplicar en su letra la Constitución, actualizarla demostrando su enorme capacidad para integrar la convivencia. Así las cosas, más allá de la opinión acerca de los hechos de la política diaria, parece necesario convenir con Ignacio Cosidó (Libertad Digital, mayo 2005) en que El nuevo régimen al que pretende conducirnos el Gobierno actual tiene dos ejes fundamentales: la transformación del actual Estado de las Autonomías en un Estado Confederal y la evolución de un régimen pluralista a un régimen de partido institucional. No parecen paranoias derechistas; bastará con que el inquieto lector relea los discursos y entrevistas del Presidente del Gobierno desde su nombramiento como Secretario General del PSOE hasta la fatídica tarde del 30 de diciembre.

En el futuro que anuncia el progresismo español, la paz estará asegurada puesto que en la democracia auténtica, también en el País Vasco, caben todos: la tarea a plazo más largo, que es refundar la convivencia social en Euskadi. Pero en un proceso tan grandioso como lo es refundar el orden social vasco, ¿cómo no convenir en que el crimen etarra es un accidente histórico? Cuando el fin es la refundación política de Euskadi y con ella el fin del terrorismo, el proceso de diálogo de 2006 puede cerrarse, romperse, suspenderse o acabarse cuantas veces sea necesario. Porque el proceso de refundación de la convivencia social vasca lo recorre, lo supera y le da la unidad necesaria para volver a sentarse a dialogar con los asesinos de Barajas tan pronto como éstos finjan el arrepentimiento.

El diario El País, el Gobierno y el Frente de la Paz, anuncian su indignación por el atentado; olvidando que entre los escombros de la T4 yacen dos seres humanos, concluyen que la Renault Traffic es la prueba de la voluntad equívoca de ETA; en curiosa asimetría intelectual, antes les bastó con un comunicado para comprobar la voluntad inequívoca. Afirman la división dentro de ETA; les bastará un paso para anunciar que se negociaba con la ETA buena, y que ésta, más adelante, se impondrá y manifestará, otra vez, la sacrosanta voluntad. Será antes o después de las elecciones y el pacto nacional-socialista para Navarra. Esperan desesperados o pacientes, que de las palabras de Batasuna y ETA pueda interpretarse, más adelante y como sea, el regreso de la voluntad inequívoca. El proceso ha muerto, ¡viva el proceso¡

Si Rodríguez Zapatero no renuncia a su proyecto global de transformar en clave progresista la sociedad española y la vasca, volverá a sentarse a dialogar con los criminales etarras, porque en un recodo del camino se encontrará con quienes buscan acabar con la Constitución de 1978 a golpe de dinamita. El modelo irlandés que entusiasma a los pactistas, incluye atentados, ruptura del diálogo, recuperación y nuevas negociaciones; largo, duro y difícil. Y ello es posible porque el fin, más allá del atentado criminal, es un fin político en el que se encuentran en el camino. El problema es que en el reencuentro, la reconciliación en Euskadi, la refundación del espíritu de concordia de la que hablan ETA y Batasuna no caben ni María San Gil ni Mayor Oreja, ni Rosa Díez ni el propio Patxi López. Y ni siquiera caben el propio Rodríguez Zapatero, y los profetas de la paz perpetua. Pero hasta que éstos no se den cuenta, el proceso morirá y resucitará las veces que sea necesario, flotando en nombre de la voluntad inequívoca sobre las columnas de humo de los autobuses quemados y los rescoldos de la Terminal 4 de Barajas. Así que ahora sólo quedará saber cuándo y hasta cuándo.


Óscar Elía es Analista del GEES en el Área de Pensamiento Político.
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Rubén Álvarez Arias



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MensajePublicado: Dom Ene 14, 2007 12:32 pm    Título del mensaje: Responder citando

Saludos

Creo que no debemos incurrir por más tiempo en los términos ambigüos que la socialdemocracia utiliza para alterar el orden constituyente. Si nos dejamos de ambigüedades y términos inadecuados la única idea salvable para referirse a estos contactos en secreto, a esas conversaciones con criminales, a esos procesos semiclandestinos y a esos oscuros pactos orientados a transformar la realidad constituyente de España es la de maquinación:

"Proyecto o asechanza artificiosa y oculta, dirigida regularmente a mal fin" (según está definida en el DRAE)

Desde luego la maquinación encaja a la perfección con el asunto que tenemos entre manos, pues se trata de un proyecto llevado a cabo con doblez y disimulo que, causando daños a las fuerzas llamadas "facciosas" por las izquierdas, está dirigido a modificar la realidad política constituyente.

Propongo pues que dejemos de usar utilizar los términos "proceso", "negociación" y "diálogo" y pasemos a referirnos al conjunto como maquinación. Siempre será más limpio y claro.ç

Hasta pronto
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