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300
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Antonio Romero Ysern



Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 386
Ubicación: Aracena (España)

MensajePublicado: Dom Mar 25, 2007 12:47 pm    Título del mensaje: 300 Responder citando

Estimados amigos:

La película "300" merece un análisis más detenido y, sobre todo, con el guión de la película delante. Por mi parte, solo pretendo ahora dejar una primera impresión sobre la película.

Para los que estén más despistados sobre esta película, puede verse, por ejemplo, la entrada de wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/300_%28pel%C3%ADcula%29

Otros habrá que les interese muchísmo el rigor histórico o las cualidades cinematográficas de la película. Tanto un asunto como otro da, supongo, para largos y sesudos debates, aunque no por ello con posturas menos previsibles. Pero, al margen de esos dos asuntos, creo que el verdaderamente importante es el análisis de la película como propaganda del imperio realmente existente. Y, en este sentido, la película es ciertamente, impresionante. Para que ustedes se puedan ir haciendo una idea de por donde van los tiros, háganme el favor de poner en su buscador favorito, por ejemplo, estas pálabras: "Irán 300 película", o algo así. Vean, vean...

De entre esos componentes ideologícos, hay que subrayar: La defensa de la libertad frente al despotismo asiático y, unido a eso, la defensa de la igualdad (con expresas referencias a la mujer), pero, y esto es, para mi lo más sorprendente, también la defensa de una especie de racionalismo, frente al "misticismo" oriental.

Un saludo.
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Antonio Romero Ysern



Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 386
Ubicación: Aracena (España)

MensajePublicado: Dom Mar 25, 2007 7:42 pm    Título del mensaje: Adenda Responder citando

Olvidaba comentar algo obvio en la película, el canto a la moral heroica, guerrera, así como que hay alguna frase que es una réplica clara y contundente a la <<alianza de civilizaciones>>. Solo hay que asomarse por internet para ver como está la izquierda pánfila con la película.

Para colmo, el malo malísimo (Jerjes-Ahmadineyad) es presentado como una reinona, una dragqueen, apunto de cantar algo de Abba. Me imagino que la izquierda zeroliana estará que trina.

En fin, un total acierto propagandístico del imperio realmente existente. Parece que van a por Irán; lo de Iraq, que a tantos asusta, ha sido un aperitivo.

Por terminar, a la derecha papista (valga la redundancia) tampoco le ha gustado la película, como puede verse en este comentario de Libertad Digital, en su sección más pía, llamada <<Iglesia>>: http://iglesia.libertaddigital.com/articulo.php/1276233132. Le parece <<fascista>> y poco amiga de la <<diplomacia>>.
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Carlos Pérez Jara



Registrado: 02 Jul 2004
Mensajes: 130
Ubicación: Sevilla

MensajePublicado: Dom Mar 25, 2007 8:50 pm    Título del mensaje: Village People Responder citando

Estoy completamente de acuerdo con Antonio Romero Ysern en el mensaje ideológico que se esconde en esta película (por cierto, también me parece a mí que a la carroza de Jerjes solo le faltan los altavoces y los comparsas del carnaval de Tenerife). Y es que al soberano persa solo le falta cantar una canción de Village People para retratarlo con más ternura.

Yo me quedaría con una escena en la que el persa le ofrece a Leónidas seguir reinando en su Esparta siempre que se someta a la voluntad del «rey de reyes». En ese punto, es cuando Jerjes dice algo como lo siguiente:

- Y nuestras culturas se unirán
A lo que Leónidas replica (tras varias horas de batalla en la que cientos de persas habían caído ante unos cuantos espartanos)
- Bueno, creí que ya lo habían hecho esta mañana (por la cantidad de persas reventados)

Lo que desde luego es un golpe en la boca del estómago a «alianzas de civilizaciones» de turno, o a la «multiculturalidad» de nuestra gloriosa era.

Por mi parte, añadiría un dato que contiene alguna información para comprender los propósitos y el significado de quien firma esta «propaganda» imperialista. Se trata del escritor y dibujante Frank Miller, autor norteamericano de la novela gráfica en la que se basa este «flim». Y es que 300 es un cómic épico al estilo "El Álamo" en el que se ensalza la virtud patriótica (con discurso incluido) por encima de la tiranía del «rey de esclavos». Como ha dicho el director de esta película:

Cita:
Miller ha buscado en las raíces del mito para exponerlo, no es tan importante que lucharan 8000 espartanos, o que Jerjes no fuese tal y como se retrata en la obra. Lo fundamental es el contenido y significado épico del mito


Y es que algunos mitos son como los símbolos, sirven para representar una verdad inalterable.


Por cierto, Miller, el gran e irregular Frank Miller, tiene proyectado hacer «Holly Horror», una novela gráfica en la que su versión oscura de Batman se enfrenta a Osama Bin Laden (como lo oyen) De modo que esto no es en absoluto casual, y forma (como bien dice Antonio) otra punta de lanza del cine imperialista de nuestros días.

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Germán Iglesias Hortal



Registrado: 04 Feb 2007
Mensajes: 29
Ubicación: Gijón

MensajePublicado: Lun Mar 26, 2007 12:40 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados contertulios:
No tenía pensado ir a ver la película, pero a tenor de lo que tan acertadamente comentan Romero Ysern y Carlos Pérez Jara, y, sobre todo, teniendo en cuenta cómo se han puesto tanto el majadero progrerío como los supersticiosos teócratas iraníes, pues ya pueden ir contando en la productora con mis correspondientes siete euros.
Quizá lo más estupefaciente de todo lo que he leído hasta ahora al respecto sean estas palabras de un tal Juan Orellana en el pío suplemento eclesial de los nuevos liberales españoles.
Cita:
La película es sin duda impactante, vigorosa y envolvente, a pesar de su crudeza y oscuridad, pero no deja de sugerir un discurso susceptible de ser leído en clave fascista, al anteponer la violencia a la política, y la fuerza de voluntad militar a la diplomacia. Es cierto que al final se lanza el mensaje de "todos unidos contra el tirano", pero el film en su conjunto es una hiperbólica exaltación de los valores espartanos, es decir, ultra-castrenses.

Lo peor de todo es que este despistado comentarista parece no haber entendido nada de Grecia ni del mundo clásico, ni nada, en resumen, de donde pisa.
Un saludo.
Germán Iglesias Hortal.
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Carlos Pérez Jara



Registrado: 02 Jul 2004
Mensajes: 130
Ubicación: Sevilla

MensajePublicado: Lun Mar 26, 2007 3:24 pm    Título del mensaje: Responder citando

Quizás al señor Juan Orellana (tal y como cita Germán Iglesias) le hubiese gustado que el discurso de esta obra hubiera ido por otros derroteros ideológicos, más apetecibles con los tiempos «que corren» . Lo cual es absurdo en dos sentidos básicos: el 1º porque falsea el mito (es decir, el espartano derrota, o frena el «paseo» conquistador del persa), lo que ya de por sí es deshonesto, y mucho más manipulador que aquellos que lo sobredimensionan. Y el 2º por lo estúpido de la reflexión misma: ¿quizá si Leónidas hubiera buscado el «consenso», se habría abierto un «proceso» de negociación con el supertirano asiático con el fin de llegar a una solución feliz para ambos «pueblos», hermanados en el futuro por mestizajes «culturales»?

¿Se dan cuenta hasta qué punto una obra narrativa puede incomodar a quienes tienen grabado en sus cerebros una serie de puntos ideológicos inalterables?

También he visto críticas feroces diciendo que los persas no llevaron a las Termópilas rinocerontes ni elefantes, por no hablar del aspecto «a lo orco» de El señor de los anillos de los llamados «invencibles». A esto solo se le puede decir lo mismo que al nº de espartanos o la figura de Jerjes: la representación mítica de un hecho histórico tiene ahora un contenido propagandístico como lo tuvo en su época, pero también moral desde el plano de Esparta: la moral política de quienes defienden su patria por encima de cualquier elemento invasor externo.

Pienso que lo que se hace es engrandecer la dimensión histórica del hecho en sí (la batalla) con el propósito lírico y político de exponer la virtud de los valores morales espartanos, y de su sacrificio por el bien de la patria. De ahí la tragedia (como, bajo otro enfoque, lo haría Esquilo para reflejar la caída de Jerjes por su orgullo sin límites), y el símbolo que representa en cuanto se renuncia a algo (la vida individual) para no perder algo mayor (el Estado). Para - en palabras de un personaje de 300- beber el agua por el que ellos luchan...
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Lun Mar 26, 2007 3:39 pm    Título del mensaje: Los espartanos, esos demócratas Responder citando

Estimados amigos:

Pues yo también vi 300 en el cine y me parece que como propaganda la han visto antes los enemigos que los amigos. Los iraníes se lanzaron a decir en su estreno que era Estados Unidos contra Irán, al igual que cuando se estrenó Alejandro los demócratas estadounidenses dijeron que era Bush II en Iraq. Si se hubieran puesto a hacer de verdad una película para hablar de democracia y libertad, mejor hubieran escogido el ejemplo más manido, la Atenas de Pericles. Pero escoger a los espartanos, sociedad de guerreros elitistas que realizaban una selección brutal de sus paisanos, no es el mejor ejemplo. No sé qué tiene que ver con la democracia y la libertad que a un niño lo maten porque no sea suficientemente fuerte para combatir. Y tampoco sé qué tiene que ver una diarquía como Esparta con la democracia. No hay que olvidar que el Imperio en la época de las Termópilas es Persia, no Grecia, por lo que la asimilación con Estados Unidos queda muy distorsionada.

Más bien me parece que sigue la estructura del comic de Frank Miller, una parodia de la Historia y de nuestra sociedad contemporánea (Sin City) sobre toneladas de vísceras y litros de sangre.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Germán Iglesias Hortal



Registrado: 04 Feb 2007
Mensajes: 29
Ubicación: Gijón

MensajePublicado: Lun Mar 26, 2007 3:58 pm    Título del mensaje: Responder citando

Estimados contertulios:

Un atinado análisis de la película -que abunda, no tanto en las particularidades meramente técnicas, sino en la ideología dominante de la misma, y en el feliz contraste que eso representa con el actual predominio de pensamiento débil y moral de esclavos satisfechos- aparece hoy en el diario ABC, en una columna de opinión de Juan Manuel De Prada. La cito, por su interés, a continuación:
Cita:
POR JUAN MANUEL DE PRADA
NO puedo resistirme a escribir sobre esta película. Se trata, sin duda alguna, de la mejor adaptación cinematográfica que nunca se haya hecho de un comic, pero también de una insólita experiencia visual, de una actualización gloriosa de la épica clásica y de un muy perturbador alegato contra la blandenguería vigente. Una subversión estética e ideológica de primera magnitud que causará a partes iguales rechazos y adhesiones encendidas, pero que a nadie dejará indiferente. Zack Snyder, su director, ha alcanzado el olimpo cinematográfico con esta adaptación de la magnífica novela gráfica homónima de Frank Miller, que recrea la célebre batalla de las Termópilas, donde Leónidas, rey de Esparta, se inmoló en compañía de trescientos hoplitas, oponiendo resistencia al avance del multitudinario ejército persa de Jerjes. La narración de este episodio, convertido a lo largo de los siglos en emblema de la resistencia de la civilización occidental frente a las huestes de la barbarie, la encontrará el lector en el Libro VII de la Historia de Herodoto.
Hemos calificado 300 de insólita experiencia visual. Se trata de una película de una imaginería entre bizarre y pulp subyugadora, en la que el tratamiento digitalizado de las imágenes logra crear un efecto a la vez arcaizante y megacool. Algo así como si un peplum de Riccardo Freda se hubiese agitado en la misma coctelera con la trilogía de El señor de los anillos. Como La corona de hierro de Blasetti, La Bella y la Bestia de Cocteau o Matrix de los hermanos Wachowski, 300 provoca en el espectador una suerte de hipnosis o rendición de los sentidos. La planificación siempre estupefaciente, el barroquismo onírico de ciertas secuencias, el uso constante del ralentí, la coreografía operística de los combates logran un efecto de suspensión de la verosimilitud que hace más eficaz y memorable la narración en off de la epopeya. Hacía mucho tiempo en que no veía una película con una narración en off de retórica tan descaradamente arcaica; pero el efecto nunca es prolijo ni distanciador, sino que logra zambullirnos en un clima épico que alcanza su clímax en la secuencia postrera, cuando Dilios, el hoplita al que Leónidas ha ordenado abandonar las Termópilas para que pueda convertirse en rapsoda de la gesta, arenga al ejército que se dispone a presentar batalla a Jerjes. Una arenga que adquiere para el espectador occidental una vigencia muy desasosegante, pues en ella se vindica la libertad alcanzada en la batalla, frente a la paz genuflexa de los esclavos.
Y aquí nos adentramos en el aspecto más polémico de 300, una película que obliga al espectador a confrontarse con todas las paparruchas que Occidente se ha inventado para justificar su claudicante decrepitud. Cuando Leónidas arroja a una sima al emisario de los persas que le propone un apaño indecoroso y lanza un grito de iracundo patriotismo («¡Esto es Esparta!»), resulta imposible no acordarse del llamado (las mayúsculas que no falten) Proceso de Paz. Y cuando los hoplitas espartanos se enardecen invocando el honor y la libertad, antes de arreciar sin piedad contra las huestes de Jerjes, vienen a la memoria las melifluas delicuescencias de la Alianza de Civilizaciones. Naturalmente, 300 ha sido tildada de apología fascista (mérito que podría compartir con Homero), aberración homofóbica (pero sospecho que nadie disfrutará más de la contemplación de tanto torso masculino hipermusculado como los homosexuales) y otras lindezas de parecido jaez. No podía ser menos, tratándose de una película que, bajo una apariencia esteticista, provoca reflexiones tan incómodas. Gracias a ella, muchos jóvenes descubrirán (porque, por supuesto, en la escuela no se lo han enseñado) que hace dos mil quinientos años un puñado de hombres valerosos sacrificaron su vida en las Termópilas, defendiendo un ideal que la mentalidad contemporánea, tan cobardona, ha preferido enterrar; un ideal que tal vez los ayude a revolverse contra ciertas baboserías buenistas que se han convertido en catecismo de obligado cumplimiento. Los centinelas de la corrección política deberían prohibir la proyección de esta joya, antes de que se les acabe el chollo.

Perfecto. Cada vez me entran más ganas de ver la película.
Añoranza, como pocas otras veces, del mundo clásico:
Cita:
Leónidas arroja a una sima al emisario de los persas que le propone un apaño indecoroso y lanza un grito de iracundo patriotismo («¡Esto es Esparta!»)

Un saludo.
Germán Iglesias Hortal.
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Carlos Pérez Jara



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MensajePublicado: Lun Mar 26, 2007 4:19 pm    Título del mensaje: Responder citando

Pues yo no creo que sea eso lo que se está diciendo aquí exactamente. Yo al menos no he asociado democracia con Esparta, ni he visto que otros foristas lo hayan hecho. Tampoco habría de hacerlo nadie a tenor de la película Alejandro, por ejemplo, de la que tanto se asocia al EEUU actual.

De lo que se habla (pienso) es del poder propagandístico del mundo occidental sobre las «hordas» orientales en virtud de la defensa de la tradición helénica (la nuestra) contra la persa. El imperio de entonces era el persa, pero el actual viene representado por EEUU y su maquinaria bélica, y nuestra visión y la perspectiva es la del presente, porque no hacemos una valoración de lo que supuso entonces sino de lo que significa ahora. EEUU es un país de inmigrantes europeos en su mayoría, cuyas raíces culturales proceden de la tradición helénica (sí, con dosis orientales, pero profundamente enraizadas en la cultura griega), defendida en gran medida por los espartanos.
Por lo que ya existe para nosotros una toma de partido hacia un «mundo» respecto al otro, máxime cuando las lecturas que se entresacan de ello (Persia, Irán, fundamentalismo presente, islamismo actual) no hacen sino agravar esa línea divisoria entre una cultura bien definida y la otra, contrapuesta a la que hoy poseemos por legado. Pero además de eso, nadie habla de democracia, ni de defender «valores democráticos», sino de anteponer la existencia del Estado (para el caso que nos ocupa, Esparta) por encima de la vida individual de quienes luchan por que no desaparezca. Persia es el reflejo del pasado de una cultura invasora que amenaza como una sombra con «persianizarnos».
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Carlos Pérez Jara



Registrado: 02 Jul 2004
Mensajes: 130
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MensajePublicado: Lun Mar 26, 2007 4:27 pm    Título del mensaje: Responder citando

Mi mensaje se ha cruzado con el de Germán, cuando yo contestaba a José Manuel. Solo decir que cine imperialista no es cine democrático, como es obvio, y que ensalzar la virtud espartana es ensalzar, no los valores democráticos, sino la defensa patriótica de su nación. Por eso asocié esta época antigua con "El Álamo" americano, como ejercicio legendario de resistencia. Es cierto que no se habla de un afán conquistador de Esparta, pero sí del vínculo que hay entre todos los guerreros espartanos entorno a su patria para repeler al imperio invasor. Pero ahí no acaba la cosa: ¿cuál es el final de 300? ¿No es el reagrupamiento de miles de soldados griegos que, alentados por el sacrificio de los 300, marchan a la batalla contra el imperio oriental de Persia? ¿No hay al menos algún indicio de imperialismo cuando distintas vertientes se reagrupan entorno a la misma idea, la Madre Grecia?
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Lun Mar 26, 2007 9:00 pm    Título del mensaje: Armas y solidaridad Responder citando

Estimados amigos:

No me cabe duda que 300 es una película que ensalza de manera muy loable las virtudes castrenses, no es armonista y caracteriza de manera bastante exacta y con verosimilitud lo que fue la batalla de las Termópilas. Sin embargo, también aparece de manera velada la cuestión de la libertad y, con el famoso consejo de Esparta, de la democracia, a pesar de ser caracterizada por la corrupción parlamentaria (el parlamentario que viola a la mujer de Leónidas recibe dinero de los persas). Así que la propia historia pide un líder (¿un presidente de la república?) que sea ejemplo para todos los ciudadanos. Y no quiero decir que los foristas asocien Esparta a democracia, sino que en el guión parece asimilarse por momentos de forma un tanto extemporánea la situación de entonces a la democracia actual.

Además, es cierto que tomamos una perspectiva del presente para analizar los hechos del pasado y máxime cuando se trata de una obra de ficción. Pero muchas veces quienes analizan una película ven lo que quieren ver, como los iraníes y los demócratas ya citados.

Por eso mismo, tampoco conviene olvidar que 300 no es una película sobre un hecho histórico, sino una adaptación de un cómic, con todo lo que ello conlleva en cuanto a fidelidad al guión y la fotografía; máxime cuando es el propio dibujante quien colabora para realizar la película. Miller escogió a los espartanos sobre los demás griegos por un motivo obvio: son los que mejor se prestan a esa orgía de sangre que suelen ser sus cómics gore.

Bajo la excusa de la dura selección física de los espartanos, podían ubicarse cientos de calaveras de los desechados para el ejército. Jerjes y los persas también podían prestarse, con su moral laxa, a ser representados como una suerte de invertidos y de metrosexuales, cuando no drag queens. La sangrienta lucha de las Termópilas podría prestarse a los momentos sangrientos y las extravagantes criaturas que aparecen, allende el oriente. Y no se debe olvidar que la mayor parte del público que fue a ver la película lo hizo pensando en ver la adaptación de Frank Miller, no tanto en los valores que transmiten las huestes espartanas.

Estas cuestiones no son accesorias a mi juicio, sino que influyen sobre la propia doctrina que se transmite al público. Si Alejandro fue vista de inmediato como apología de Bush II, y El Álamo como una historia patriótica y dramática, un mito fundacional de Estados Unidos, 300 toma, por obra y gracia del arte de Frank Miller, un cariz que nunca será dramático, sino de violencia muchas veces gratuita y paródica, como también el cómic español Torpedo se convierte, por mor de sus contenidos violentos y sexistas, en una burla de la novela negra. En el cine "patriótico", por así decir, la lección moral está muy clara, pero aquí aparece más desdibujada, teñida de violencia gratuita muchas veces, como cuando el capitán, prescindiendo de formaciones y tácticas militares, sale como loco a degollar persas porque su joven hijo ha muerto en combate tras una patética decapitación.

Por último, quizás más que imperialismo, en la secuencia final lo que se ve es la solidaridad entre terceros de las polis helenas frente al invasor persa, en la batalla de Platea, que también vencieron las huestes helenas, aunque, no sé si también en tono paródico, Miller plantea que los griegos son superiores porque los persas "sólo" les triplican en número. Quizás podría asimilarse ese mensaje al que se transmite en "Independence Day": el día de independencia de Estados Unidos es el de la independencia de la humanidad frente a los extraterrestres. Pero a mi juicio estos aspectos están bastante mezclados y velados con el arte gore de Frank Miller.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Martín González Martínez



Registrado: 16 Jun 2004
Mensajes: 196
Ubicación: Valencia

MensajePublicado: Mar Mar 27, 2007 1:38 am    Título del mensaje: Peliculón. Responder citando

Saludos. Qué tarde se me ha hecho, pero al menos me he visto la peli dos veces seguidas. Ventajas del topmanta (quiro decir del disco comprado en el topmanta que me dejó un amigo).
¿Han pensado los contertulios en que la farándula y sus obras pueden también ser de derechas?, e incluso tal vez no siempre <<pacifistas>> como describe o sugiere Bueno en su memorable artículo, y quisiera proponer esta película como ejemplo. 300 casi que no es dráma cinematográfico, es más retablo de sombras chinescas o algo peor. Puestos a buscar interpretación filosófica en el asunto, yo diría es una película en que se nos narra, o mejor, se nos despliegan alegoricamente y como en un teatro de marionetas, muchos enfrentamientos sucesivos entre dos ortogramas de derechas (EEUU y, el inexistente genérico, de cualquiera de sus enemigos actuales) simbolizados en dos figuras moderadamente antropomorfas de guiñol. El genérico inexisténte aparece como ofensivo y expansionista teocrático que lo aproximaría al Islam - Jerjes -, frente al de EEUU que aparece como defensivo, defensor de la apropiación y abiertamente sádico, racista, clasista, despreciador de las leyes, bullanguero en el degüello y hirático hasta ahogar el mismo pedo en la domus, amoral, humanista, nada espartano a lo Tirteo pero idealista, éticamente vitalista... que lo aleja de los EEUU realmente existentes: Leonidas.
Señores, aquí la Historia, como bien dicen vds., es lo de menos, Helas frente al Imperio persa es un mero pretexto, oriente contra occidente una comparsa valenciana de moros y cristianos a los sones del paquito. Esparta y su eunomia una mera mueca estilizada, desencajada y tremebunda. El sistema dialéctico de las pólis, un fantasma (aquí no hay polis sino símbolos fantasmagóricos de clases de un Estado invisible: soldados, persas/esclavos/bestias, sacerdotes, niños, artesanos, putas y bufones... y sólo los soldados sirven para luchar, aunque los otros lo intenten de vez en cuando con resultados cómicos o patéticos).
Opino que del mismo modo que no convine perderse en trasfondos históricos, tampoco demasiado -sólo un poquito -en buscar interpretaciones filosóficas del argumento, sí en cambio a mogollón en todo lo que son máscaras, figurones, gags, porrazos de títere, etc., aquí la peli es un tesoro de la Farándula y por tanto de la Filosofía. No es una tragedia sino si acaso un imposible ditirambo de plazuela con el público borracho, desplegado como en un tapiz con motivos del Román de Fauvel, el cual se va desenrollando de modo alucinante. El cómic de Miller tenía de “novela” (gráfica) -en un sentido dramático argumental -lo que yo de soldado asirio, aquello era un tebeo de superhéroes del doctor extraño con más páginas y más o menos con las mismas viñetas, como lo es también esto, un estupendo y bullanguero guiñol. Finalmente quisiera sugerir la posibilidad de una intuición estética con función o finalidad política que habría salvado a la peli de la censura por truculenta, además de la mencionada y “camufladora” por alegorizante, atmósfera de retablo: la utilización seductora de una ideología canalla como incentivo para el reclutamiento militar imperial. Algo que después de todo sea quizá hasta buena idea. Por mi parte yo doy mis vivas más freaks a esta recuperación cinematográfica de la farándula de derechas.

PS: Por aportar la visión de otro periodista católico declarado y confeso, me permito transcribier el siguiente artículo del ABC, para que los contertulios que quieran tambien puedan criticar su visión como hicieron con la

300

POR JUAN MANUEL DE PRADA
NO puedo resistirme a escribir sobre esta película. Se trata, sin duda alguna, de la mejor adaptación cinematográfica que nunca se haya hecho de un comic, pero también de una insólita experiencia visual, de una actualización gloriosa de la épica clásica y de un muy perturbador alegato contra la blandenguería vigente. Una subversión estética e ideológica de primera magnitud que causará a partes iguales rechazos y adhesiones encendidas, pero que a nadie dejará indiferente. Zack Snyder, su director, ha alcanzado el olimpo cinematográfico con esta adaptación de la magnífica novela gráfica homónima de Frank Miller, que recrea la célebre batalla de las Termópilas, donde Leónidas, rey de Esparta, se inmoló en compañía de trescientos hoplitas, oponiendo resistencia al avance del multitudinario ejército persa de Jerjes. La narración de este episodio, convertido a lo largo de los siglos en emblema de la resistencia de la civilización occidental frente a las huestes de la barbarie, la encontrará el lector en el Libro VII de la Historia de Herodoto.
Hemos calificado 300 de insólita experiencia visual. Se trata de una película de una imaginería entre bizarre y pulp subyugadora, en la que el tratamiento digitalizado de las imágenes logra crear un efecto a la vez arcaizante y megacool. Algo así como si un peplum de Riccardo Freda se hubiese agitado en la misma coctelera con la trilogía de El señor de los anillos. Como La corona de hierro de Blasetti, La Bella y la Bestia de Cocteau o Matrix de los hermanos Wachowski, 300 provoca en el espectador una suerte de hipnosis o rendición de los sentidos. La planificación siempre estupefaciente, el barroquismo onírico de ciertas secuencias, el uso constante del ralentí, la coreografía operística de los combates logran un efecto de suspensión de la verosimilitud que hace más eficaz y memorable la narración en off de la epopeya. Hacía mucho tiempo en que no veía una película con una narración en off de retórica tan descaradamente arcaica; pero el efecto nunca es prolijo ni distanciador, sino que logra zambullirnos en un clima épico que alcanza su clímax en la secuencia postrera, cuando Dilios, el hoplita al que Leónidas ha ordenado abandonar las Termópilas para que pueda convertirse en rapsoda de la gesta, arenga al ejército que se dispone a presentar batalla a Jerjes. Una arenga que adquiere para el espectador occidental una vigencia muy desasosegante, pues en ella se vindica la libertad alcanzada en la batalla, frente a la paz genuflexa de los esclavos.
Y aquí nos adentramos en el aspecto más polémico de 300, una película que obliga al espectador a confrontarse con todas las paparruchas que Occidente se ha inventado para justificar su claudicante decrepitud. Cuando Leónidas arroja a una sima al emisario de los persas que le propone un apaño indecoroso y lanza un grito de iracundo patriotismo («¡Esto es Esparta!»), resulta imposible no acordarse del llamado (las mayúsculas que no falten) Proceso de Paz. Y cuando los hoplitas espartanos se enardecen invocando el honor y la libertad, antes de arreciar sin piedad contra las huestes de Jerjes, vienen a la memoria las melifluas delicuescencias de la Alianza de Civilizaciones. Naturalmente, 300 ha sido tildada de apología fascista (mérito que podría compartir con Homero), aberración homofóbica (pero sospecho que nadie disfrutará más de la contemplación de tanto torso masculino hipermusculado como los homosexuales) y otras lindezas de parecido jaez. No podía ser menos, tratándose de una película que, bajo una apariencia esteticista, provoca reflexiones tan incómodas. Gracias a ella, muchos jóvenes descubrirán (porque, por supuesto, en la escuela no se lo han enseñado) que hace dos mil quinientos años un puñado de hombres valerosos sacrificaron su vida en las Termópilas, defendiendo un ideal que la mentalidad contemporánea, tan cobardona, ha preferido enterrar; un ideal que tal vez los ayude a revolverse contra ciertas baboserías buenistas que se han convertido en catecismo de obligado cumplimiento. Los centinelas de la corrección política deberían prohibir la proyección de esta joya, antes de que se les acabe el chollo.
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Mar Mar 27, 2007 8:48 am    Título del mensaje: Re: Peliculón. Responder citando

Estimados amigos:


Martín González Martínez escribió:

¿Han pensado los contertulios en que la farándula y sus obras pueden también ser de derechas?, e incluso tal vez no siempre <<pacifistas>> como describe o sugiere Bueno en su memorable artículo, y quisiera proponer esta película como ejemplo. 300 casi que no es dráma cinematográfico, es más retablo de sombras chinescas o algo peor. Puestos a buscar interpretación filosófica en el asunto, yo diría es una película en que se nos narra, o mejor, se nos despliegan alegoricamente y como en un teatro de marionetas, muchos enfrentamientos sucesivos entre dos ortogramas de derechas (EEUU y, el inexistente genérico, de cualquiera de sus enemigos actuales) simbolizados en dos figuras moderadamente antropomorfas de guiñol.


No pienso que los intelectuales sean de izquierda o de derecha en el sentido político. En todo caso, serán indefinidos políticamente, apelando a la libertad, a la democracia o a cualquiera de las confusas ideas de nuestra cúpula ideológica. Otra cosa es que nos refiramos a los intelectuales «orgánicos», en el sentido de Gramsci: entonces lo que se transmite es la representación de un grupo social determinado. A lo mejor es a eso a lo que se refiere Martín González, aunque por otro lado no sé yo qué tiene de derechas Estados Unidos, sobre todo si se le pone con un par que semeja la derecha absoluta del Antiguo Régimen: el Islam.

Martín González Martínez escribió:
El genérico inexisténte aparece como ofensivo y expansionista teocrático que lo aproximaría al Islam - Jerjes -, frente al de EEUU que aparece como defensivo, defensor de la apropiación y abiertamente sádico, racista, clasista, despreciador de las leyes, bullanguero en el degüello y hirático hasta ahogar el mismo pedo en la domus, amoral, humanista, nada espartano a lo Tirteo pero idealista, éticamente vitalista... que lo aleja de los EEUU realmente existentes: Leonidas.


Yo sin embargo pienso que puede asimilarse el emperador Bush II (o Bush I, o Reagan, o a quien le toque en suerte en las elecciones democráticas estadounidenses) a Leónidas, en tanto que caudillo que se sobrepone a las corrupciones de la democracia. Eso sí que podría ser una lectura sobre Leónidas. Pero, al contrario de lo que sucede en las películas épicas, aquí los dos contendientes son parodiados, a veces hasta el extremo. Por eso mismo desconfío de un mensaje claro y nítido en la película, más allá del arte de Frank Miller.

Martín González Martínez escribió:
Señores, aquí la Historia, como bien dicen vds., es lo de menos, Helas frente al Imperio persa es un mero pretexto, oriente contra occidente una comparsa valenciana de moros y cristianos a los sones del paquito. Esparta y su eunomia una mera mueca estilizada, desencajada y tremebunda. El sistema dialéctico de las pólis, un fantasma (aquí no hay polis sino símbolos fantasmagóricos de clases de un Estado invisible: soldados, persas/esclavos/bestias, sacerdotes, niños, artesanos, putas y bufones... y sólo los soldados sirven para luchar, aunque los otros lo intenten de vez en cuando con resultados cómicos o patéticos).


Cierto. Todo aparece muy diluido en el contexto de la película. Incluso la gran proximidad entre el muro de contención y el desfiladero parece propio del teatro más que de una película.

Martín González Martínez escribió:
Opino que del mismo modo que no convine perderse en trasfondos históricos, tampoco demasiado -sólo un poquito -en buscar interpretaciones filosóficas del argumento, sí en cambio a mogollón en todo lo que son máscaras, figurones, gags, porrazos de títere, etc., aquí la peli es un tesoro de la Farándula y por tanto de la Filosofía. No es una tragedia sino si acaso un imposible ditirambo de plazuela con el público borracho, desplegado como en un tapiz con motivos del Román de Fauvel, el cual se va desenrollando de modo alucinante. El cómic de Miller tenía de “novela” (gráfica) -en un sentido dramático argumental -lo que yo de soldado asirio, aquello era un tebeo de superhéroes del doctor extraño con más páginas y más o menos con las mismas viñetas, como lo es también esto, un estupendo y bullanguero guiñol.


En el comentario sobre la obra de Miller sí que estoy de acuerdo. Hay demasiada parodia que hace que el mensaje moral de la película quede muy desdibujado. Para decirlo con Aristóteles, en 300 los personajes son pintados «peores de lo que son» (no hay ethos) y el argumento no provoca un sentimiento de epopeya o tragedia como sí podría provocar otro tipo de historia.

PS: La opinión de Prada ya fue aportada más arriba.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Carlos Pérez Jara



Registrado: 02 Jul 2004
Mensajes: 130
Ubicación: Sevilla

MensajePublicado: Mar Mar 27, 2007 3:18 pm    Título del mensaje: Responder citando

Supongo que esto será ya una cuestión de pareceres, pero ni creo que esta película sea «gore» (esa expresión no tiene cabida aquí, porque también podría decirse que «Salvar al soldado Ryan» es gore y no bélica, si no con mayor razón que con ésta) ni que Frank Miller tenga un arte «gore», ni que los personajes estén desdibujados. A mi juicio, no es gore porque eso sería imponerle una marca genérica (como si 300 perteneciera a ese género, aplicado como subgénero del cine de terror, y que en Italia, como saben, por ejemplo recibe el nombre de giallo) a lo que son, de hecho, escenas sueltas de violencia, inevitables en un cine épico y bélico. Espero no ver nunca una batalla cuerpo a cuerpo entre miles de soldados, pero dudo mucho que pueda aplicarse el distintivo de «gratuito» a la sangre que saldría de semejantes choques. Por eso, la violencia que se refleja en 300 no me parece tan gratuita como José Manuel considera. Frank Miller (para quien haya leido su obra bien a fondo) es un autor de tramas violentas, pero no «gores». Además de eso, convengo en lo que decía Antonio Romero al principio en que existe entre los espartanos una especie de racionalidad por cuanto que Leónidas se pasa por los **** los mensajes del oráculo. Frente a la supesrtición y la imaginería mística de Persia, Esparta es un muro de contención que defiende unos principios de eutaxia y de independencia ante la invasión oriental.
¿De verdad parece que los personajes estén desdibujados en el plano de Esparta? Creo que el perfil de Leónidas es magnífico, un hombre rudo pero leal a su patria y a su familia. ¿Y el capitán desdibujado, con el amor que siente a su hijo, y el hijo que no sabe si estará a la altura del padre?

Por último, supongo que José Manuel R. Pardo debe saber sobre Frank Miller más que el propio Miller; si no no se entiende que diga que el autor escogió a los espartanos solo porque «eran los que mejor se prestaban a las orgías de sangre de sus comics» sino porque, como dice el propio autor:
Cita:
cuando estamos en peligro no enviamos al Congreso de los Estados Unidos, enviamos a los marines, que están entrenados y jerarquizados como los habitantes de un estado totalitario.

O sea, que le pareció artísticamente interesante la idea de un estado militar donde la conciencia de unión entre sus hombres es tan fuerte que, casi desde que nacen, viven preparados para la lucha, de la que luego habrían de «beneficiarse» otros «pueblos» menos belicosos. De ahí la cita que remarqué sobre beber del agua por el que «ellos luchan»
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J.M. Rodríguez Pardo



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Mensajes: 1423
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MensajePublicado: Mie Mar 28, 2007 10:35 am    Título del mensaje: Violencia truculenta Responder citando

Estimados amigos:

Respecto a Frank Miller, diré que pocas veces los autores son los más indicados para juzgar su propia obra. Tampoco creo que lo sea yo, pero reducir 300 a la condición de obra épica, al estilo de El Álamo, me parece que es olvidar la condición de la película: adaptación de un cómic, no versión de un acontecimiento histórico. Sobre la violencia gratuita, si no la hay, no sé yo a cuento de qué se iban a mostrar las cabezas separándose de los cuerpos a cámara lenta, o volando separadas de su cuerpo original. Está claro que Miller tiene como objeto fundamental el recrearse en esa violencia; si no, no aparecerían esas secuencias. Es que ni en las películas de Mel Gibson se trata la violencia y la muerte con ese aspecto truculento, porque evidentemente su objetivo no es el de Miller. Y si el mensaje que se transmitiera fuera el de la lucha épica, se prescindiría de la estética oscura y tenebrosa del comic y el director ofrecería su versión de la batalla de las Termópilas directamente.

En ningún caso niego que la película transmita esos valores de solidaridad frente a terceros, conflicto de culturas, firmeza frente a agresiones exteriores, etc. Lo que niego es que sea lo único que aparece en la película, y que los espectadores en consecuencia recojan ese mensaje. Ni más ni menos.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Carlos Pérez Jara



Registrado: 02 Jul 2004
Mensajes: 130
Ubicación: Sevilla

MensajePublicado: Mie Mar 28, 2007 3:26 pm    Título del mensaje: Para concluir Responder citando

Nadie ha «reducido» nada, José Manuel; desde el principio he remarcado que esta película es una adaptación del comic, he hablado de Frank Miller y del propósito de su obra. Pero que hay un elemento épico, eso me parece que no admite discusión alguna. De hecho, dije literalmente que de lo que se trataba era de narrar un mito basado en un hecho histórico (un mito, repito, cuyas raíces son históricas), y que es eso lo que hace que aparezcan elefantes, rinocerontes e increíbles monstruos persas, además de otras licencias.

Ahora bien, yo animaría a los foristas a que expreseran su opinión acerca de algo que José Manuel (y supongo que algunas otras personas más) catalogan de «gratuito» -- gore, lo llaman . La violencia gratuita es un concepto, me parece a mí, más ligado a la percepción de quien la juzga que a la obra objeto de análisis, al menos «a priori». Esta es una cuestión realmente interesante, y que tiene que ver con ideas objetivas del arte y de la estética: ¿es gratuita la violencia de «Grupo Salvaje» de Sam Peckimpack? ¿es gratuita la violencia de La Ilíada? ¿Es gratuito el marqués de Sade? ¿Acaso no es esa violencia una parte imprescindible de la historia, significativa en cuanto a su alcance estético? Habrá quien diga que la escena de la decapitación a cámara lenta es gratuita, que no «resuelve» nada, pero también los hay que pensamos lo contrario; y desde luego, en cuestiones de estética es difícil poner una barrera sin errar a veces en el blanco. Esto mismo puede decirse con 300, porque cuando se concibe una obra no se ve solo la idea que la soporta sino, fundamentalmente, las formas de desarrollarla. El arte no tiene por qué ser bonito o agradable a los ojos, ni eludir la violencia o la casquería, porque ambas cosas son importantes también en la vida (si no que se lo pregunten a George R.R. Martin, autor de fantasía del que recomiendo su obra magna, «Canción de Hielo y Fuego», pieza que, probablemente sea en el futuro tan decisiva e influyente como lo es ahora «El señor de los anillos») , y por tanto en el arte. Goya tenía razón frente al hedonismo esteticista de quienes consideran que mostrar un cuerpo despedazado en una obra artística no solo no es arte, sino que es «mal gusto». Ahora bien (y con esto concluyo mi intervención en este comentario sobre 300) ¿bajo qué parámetros puede hablarse de buen o mal gusto?
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