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PETROLEO EN MEXICO DESDE LA DERECHA Y LAS IZQUIERDAS

 
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Autor Mensaje
Eliseo Rabadán Fernández



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MensajePublicado: Dom Abr 06, 2008 12:51 pm    Título del mensaje: PETROLEO EN MEXICO DESDE LA DERECHA Y LAS IZQUIERDAS Responder citando

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PROPONEMOS EL CONTRASTE DE SUS POSICIONES ACERCA DE LAS CUESTIONES , CRUCIALES PARA EL ESTADO MEXICANO, RELATIVAS A LA PRODUCCIÓN , EXPLOTACIÓN Y TRATAMIENTO DEL PETROLEO MEXICANO NACIONALIZADO HACE 70 AÑOS POR EL MITICO PRESIDENTE GENERAL LÁZARO CÁRDENAS
DE LAS VERSIONES DE ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR Y DEL HIJO DEL GENERAL LÁZARO CÁRDENAS,AMBOS EX CANDIDATOS A LA PRESIDENCIA ( EL INGENIERO CUAUTEMOC CÁRDENAS POR DOS OCASIONES Y AMLO POR UNA , AMBOS NO LOGRARON GANAR LAS ELECCIONES A LA PRESIDENCIA DE MEXICO Y ACTUALMENTE EL CANDIDATO OFICIAL DEL PRD , AMLO,A LAS ELECCIONES DEL 2006 ES , DIGAMOS, EL LIDER DE LA OPOSICIÓN – FRENTE AL PAN , PARTIDO REPRESENTANTE DE LA DERECHA MEXICANA SOBRE EL CRUCIAL ASUNTO DEL PETRÓLEO EN MEXICO, EN VÍSPERAS DE LA POSIBLE REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN EN TORNO A LA ÁS QUE PROBABLE TENDENCIA A LA RE-PRIVATIZACIÓN , EN EL LÍMTE, DE LA INDUSTRIA PETRLERA ESTATAL MEXICANA, PEMEX

ADEMÁS PONEMOS UN VIDEO Y AL FINAL UN BREVE COMENTARIO EN EL QUE SE VE CIERTA CONEXÓN , POSIBLE, CON PERSONAJES ARABES QUE DE CIERTO MODO PODRÍAN ESTAR , CON TODA POSIBILIDAD, INTERESADOS DIRECTAMENTE EN AUMENTAR SU PRESENCIA EN EL PAIS VECINO DE LOS EEUU EN EL SENO DE LAS ESTRATEGIAS DE LA YHIAD ISLÁMICA, QUE SE ALIMENTA IDEOLÓGICAMENTE DEL CORÁN PERO ECONÓICAMENTE DE LA VENTA DE PETROLEO . LAS LUCHAS POLITICAS INTERNAS ENTRE LA DERECHA Y LAS IZQUERDAS MEXICANAS( PRI Y PRD) SE DAN EN EL CONTEXTO DE LA BIOCENOSIS DE LA GUERRA UNDIAL EN CURSO QUE SE DA YA ENTERRITORIOS YA INFLUDOS Y METIDOS MÁS O MENOS DE LLENO EN LA GLOBALIZACIÓN
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18 de Marzo de 2008: 70 años de la expropiación petrolera en México
Histórico discurso de Andrés Manuel López Obrador
Por considerarlo de interés histórico, reproducimos íntegramente el discurso de López Obrador leído en el Zócalo de la Ciudad de México
Miércoles 19 de marzo de 2008, por ER. México
Se tiene información sobre la pretensión del gobierno de facto de acelerar la reforma constitucional el próximo 25 de marzo. El Presidente Legítimo ha emplazado al país, en el límite, a un Paro Nacional Patriótico.


El General Lázaro Cárdenas leyendo el decreto expropiatorio el 18 de Marzo de 1938. Como testigo, de brazos cruzados, Manuel Ávila Camacho, su sucesor en la presidencia de la República
Discurso del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, durante la ceremonia conmemorativa por el LXX aniversario de la Expropiación Petrolera, realizada en la Plaza de la Constitución
Amigas y amigos:
Agradezco a todos, a todas ustedes, ustedes su participación en esta importante asamblea ciudadana.
Agradezco de manera especial a Marcelo Ebrard, por estar aquí, con nosotros.
Aquí estamos de nuevo, mujeres, hombres, adultos mayores, jóvenes, niñas y niños de todas las clases sociales y de todas las regiones del país.
Como ustedes saben, a partir del fraude electoral nos propusimos la transformación de la vida pública de México. Desde entonces, hemos venido reiterando que los cambios que requiere el país no vendrán de arriba, de los potentados y usurpadores, sino de un movimiento popular, amplio, plural, organizado y capaz de abolir el régimen imperante de opresión, corrupción y privilegios; un movimiento que haga posible instaurar una nueva República, con una nueva economía, una nueva forma de hacer política y una nueva convivencia social más humana y más igualitaria.
En pocas palabras, tenemos la convicción de que sólo el pueblo puede salvar al pueblo, que sólo el pueblo puede salvar a la Nación. Y hoy, con esta idea por delante, estamos enfrentando el más grande de todos los desafíos que nos haya tocado vivir.
Hoy, precisamente, que conmemoramos el 70 aniversario de la Expropiación Petrolera, como paradoja de la historia, llamamos a defender con inteligencia, valor y patriotismo, esta gran conquista del pueblo de México.
Ante la amenaza de privatizar la industria petrolera y abrirle la puerta de nuevo a las compañías extranjeras, hemos tomado la decisión, indeclinable, de impedir, con la organización y la movilización del pueblo, la consumación de esta desastrosa felonía.
¿Cuáles son nuestros argumentos para oponernos a la privatización de la industria petrolera?
Tenemos razones fundamentales para rechazar la llamada reforma energética, lo explico:
La primera razón es la defensa de nuestra soberanía nacional. Como sabemos, durante el porfiriato se otorgaron concesiones a compañías extranjeras para explotar el petróleo en nuestro territorio. Estas compañías no sólo dominaban en este ramo de la economía, sino que eran dueñas de grandes extensiones de tierras en donde se imponían de manera absoluta cometiendo graves abusos e injusticias.
Uno de los logros más importantes de la Revolución Mexicana, fue que en el artículo 27 de la Constitución se estableció el principio de que a la nación le corresponde “el dominio directo de todos los recursos naturales”. Y tratándose del petróleo se definió que “no se otorgarán concesiones ni contratos… y la nación llevará a cabo la explotación… en los términos que señale la ley reglamentaria respectiva”.
A pesar de este ordenamiento constitucional, las presiones y amenazas de los gobiernos extranjeros impidieron, por más de veinte años, que se expidiera la ley reglamentaria del artículo 27.
No pudo Carranza, no pudo Obregón, no pudo Calles. Inclusive, este último presidente, después de haber promulgado, en 1925, la Ley Petrolera que reglamentaba el artículo 27 Constitucional, tuvo que retractarse ante la evidencia de un plan de intervención militar de Estados Unidos para crear la República del Golfo de México.
De modo que no fue nada sencillo hacer valer el dominio de nuestra nación sobre el petróleo. Para lograrlo se entrelazaron tres condiciones inmejorables: tuvimos la fortuna de contar con un Presidente popular, con sensibilidad política y, sobre todo, patriota, el General Lázaro Cárdenas del Río. Desde entonces no hemos tenido a un hombre público de esas dimensiones.
También fue decisivo que en Estados Unidos gobernaba el presidente Franklin Delano Roosevelt, uno de los más grandes políticos del mundo, en el siglo XX. Durante su Presidencia, aplicó una política de buena vecindad con los países del continente americano.
En ese entonces se reconoció la soberanía de Cuba y Panamá y ordenó la retirada militar estadounidense de Nicaragua y de Haití.
La autenticidad de su política de buena vecindad tuvo su mejor ejemplo en el respeto a la soberanía de nuestro país.
En los días posteriores a la expropiación petrolera, en una carta el General Cárdenas lo reconoce así. Citó textualmente:
Mi gobierno considera que la actitud asumida por los Estados Unidos de Norteamérica, en el caso de la expropiación de las compañías petroleras, viene a afirmar una vez más, la soberanía de los pueblos de este continente, que con tanto empeño ha venido sosteniendo el estadista del país más poderoso de América, el excelentísimo señor Presidente Roosevelt. Desde luego que también influyó el hecho que el 12 de marzo de 1938, unos días antes del Decreto Expropiatorio, Hitler invadía con sus tropas Austria, y la Segunda Guerra Mundial había estallado. Esta circunstancia político militar, hizo entender al gobierno norteamericano que era preferible la vía de la negociación y contar con un gobierno antifascista en su frontera sur, que el uso de la fuerza contra nuestro país.
Así fue como se llevó a cabo la expropiación de 17 compañías extranjeras que se negaban a respetar el laudo a favor de los trabajadores y se hizo valer la soberanía nacional. Con esta histórica decisión política se alejó el riesgo de la subordinación del poder público a empresas particulares extranjeras. Desde entonces, quedó de manifiesto que no se puede permitir que ningún interés económico o entidad superior extranjera esté por encima del Estado mexicano.
Y en esto radica el riesgo actual de volver a abrir la puerta a las compañías extranjeras, las cuales, como sabemos, se llegan a constituir en poderes reales que con la fuerza de sus gobiernos, tienden a subordinar los intereses del pueblo y de la nación.
Es cosa de pensar que si perdemos la soberanía, como sueñan los entreguistas, será muy difícil, por razones geopolíticas, recuperar el dominio de la nación sobre nuestros recursos energéticos.
¿Cuánto faltaría entonces para dejar de ser un país y convertirnos en colonia? ¿A caso queremos que los gobernantes sean una burocracia al servicio de los intereses externos? ¿Cómo representarían, con dignidad, estos empleados al pueblo de México?
La segunda razón por la que no aceptamos la privatización del petróleo, es que sería una violación infame a nuestra Constitución Política.
Como es sabido, la intención de las cúpulas del PRI y del PAN es llevar a cabo la privatización del petróleo, mediante la reforma a la Ley Reglamentaria del artículo 27, para permitir la celebración de los llamados contratos riesgo, contratos de servicios múltiples y la asociación con empresas extranjeras. Todo lo cual es rotundamente inconstitucional.
Cuando Don Jesús Reyes Heroles fue director de Pemex, en 1969 ó 1970, y esto lo debería de saber su hijo, actual director de ese organismo público, Don Jesús eliminó los llamados contratos riesgo que, como él mismo decía, lo cito textualmente: “contratos riesgo, para Petróleos Mexicanos, y de seguridad y beneficio para los extranjeros”.
La tercera razón es que detrás de la privatización está el interés de un grupo para hacer negocios privados al amparo del poder público.
En este caso específico, privatización es corrupción. El 24 de febrero di a conocer cómo Juan Camilo Mouriño, actual secretario de Gobernación del gobierno usurpador, firmó contratos siendo funcionario público del sector energético, en beneficio de sus empresas familiares.
Ante ello, este improvisado funcionario en asuntos de gobierno, que no de negocios, ha confesado que en efecto suscribió los contratos en cuestión, aunque de manera cínica alega que fueron éticos y legales.
Lo cierto es que este funcionario armó toda una red de complicidades con personajes que ocupan puestos claves al interior de Pemex y en otras entidades del gobierno federal.
Pero lo más grave de todo es la identidad de quien propicia este tipo de negocios turbios: el señor Felipe Calderón. Él es el principal promotor de las relaciones con las empresas extranjeras vinculadas al sector energético.
Aquí quiero recordar que el primer contrato de servicios múltiples que se otorgó, violando la Constitución, a una empresa extranjera, se suscribió cuando Felipe Calderón era Secretario de Energía y presidente del Consejo de Administración de Pemex.
Así, el día 14 de noviembre de 2003, sin que haya participado en la licitación ninguna otra empresa, se entregó a Repsol de España, un contrato por 2 mil 437 millones de dólares, para explotar yacimientos de gas en la Cuenca de Burgos. Contrato que, por cierto, se encuentra en litigio en los tribunales, por inconstitucionalidad.
Pero no sólo eso. A esta misma empresa Repsol de España, el gobierno usurpador, el año pasado, le entregó otro contrato, también sin que se presentara otra oferta, para la compra de gas por 15 mil millones de dólares.
Es evidente que detrás de la pretensión de privatizar a Pemex, está la codicia de las minorías rapaces y de funcionarios corruptos.
Esto no debe extrañarnos. Así ha sido la historia de la derecha. No olvidemos que durante el porfiriato, funcionarios del régimen, eran socios menores y fungían como consejeros de las compañías petroleras extranjeras.
Por ejemplo, Enrique Creel, ministro de Relaciones Exteriores era consejero de la compañía petrolera “El Águila”, lo mismo que Porfirio Díaz, hijo. En tanto que el suegro y la esposa del dictador, eran accionistas de esta misma compañía. Es más: el dueño de El Águila le regaló acciones al presidente Díaz, quien años más tarde las vendería en París, durante su destierro.
En vez de la privatización para seguir haciendo negocios privados en el sector energético, lo que realmente hace falta es combatir la corrupción, empezando por hacer una auditoría, en la cual, entre otras cosas, se aclare puntualmente la relación que existe de Felipe Calderón, Mouriño, César Nava, Elías Ayub y Dionisio Pérez Jácome, hijo, con empresas extranjeras.
Es indignante que cuando en realidad lo que quieren es montarse en el negocio del petróleo, estén tratando de manipular a la opinión pública con campañas publicitarias, llenas de mentiras, como la del famoso “tesoro escondido en las aguas profundas del Golfo de México”.
Las reservas más grandes de petróleo no están en las aguas profundas, sino en tierra y en aguas someras del Golfo de México. Usan el pretexto de las aguas profundas, junto con la vacilada del “efecto popote”, para tratar de justificar la pretendida reforma a las leyes y permitir la asociación con empresas extranjeras.
Aquí reitero que es falso que falte dinero o tecnología para modernizar a la industria petrolera. Debe saberse que Pemex, a pesar de la corrupción y del mal manejo, es la empresa más rentable del país (extraer un barril de petróleo nos cuesta 4 dólares y se está vendiendo hoy en 93.55 dólares).
Si realmente quieren fortalecer a Pemex, no hace falta modificar el marco legal, es cosa de reducir el gasto burocrático y terminar con los privilegios de los altos funcionarios públicos, para destinarle más recursos económicos; o cuando menos, entregarle los excedentes que se obtienen por los altos precios del petróleo, que este año serán de 200 mil millones de pesos, lo cual significaría aumentar al doble la inversión actual de este organismo sin endeudamiento de ninguna índole.
En cuanto a la tecnología es mentira que, irremediablemente, tengamos que asociarnos con empresas extranjeras y no se pueda contratar. Inclusive, Pemex ya ha firmado tres contratos para perforar en tirantes de agua de más de 3 mil metros. Además hay trabajadores, técnicos, geólogos e ingenieros petroleros mexicanos con mucha experiencia.
Recordemos que, apenas había transcurrido un año de la expropiación, cuando, a pesar de la sentencia de los dueños de las compañías extranjeras de que no podríamos sin su tecnología, los trabajadores mexicanos sacaron a flote a la industria petrolera.
Ya para entonces el General Cárdenas informaba que “la vinculación sincera de los obreros con el porvenir de la industria, llega al punto en que ellos han concedido en postergar la aplicación del laudo, mientras dura el boicot organizado por las compañías e invertir una parte importante de sus ahorros en la misma industria”.
“En la actualidad -decía el General- la industria petrolera no requiere fuertes inversiones; la experiencia ha convencido al gobierno de que a pesar de las dificultades para vender al precio del mercado, los ingresos por ventas realizadas le han permitido llevar adelante un programa de perforaciones, construcción de oleoductos, modernización y ampliación de refinerías, cuyos resultados se advierten en el incremento cada vez más sensible de la producción y permiten asegurar que el programa mencionado puede desenvolverse con los recursos propios del Estado”.
Sólo los políticos y tecnócratas corruptos, acomplejados y vende patrias, pueden argumentar que hoy Pemex no puede y que su entrega al sector privado y extranjero es la única salvación.
Otra razón fundamental para impedir la privatización de la industria petrolera, es que nos quedaríamos sin la posibilidad de desarrollar al país, en beneficio de la mayoría de los mexicanos.
Como lo hemos dicho en otras ocasiones, con el petróleo podemos industrializar a México, crear empleos, abaratar los precios del gas, la gasolina y la electricidad, fortalecer nuestro mercado interno y garantizar el bienestar de la población.
Si se privatiza el petróleo o se comparte la renta petrolera con empresas extranjeras, no tendríamos realmente cómo sacar adelante al país, se cancelaría el futuro para millones de mexicanos, se estaría condenando al pueblo sólo a sobrevivir, a seguir padeciendo por desempleo y continuaría creciendo, cada vez más, la migración a los Estados Unidos.
Y por último, nos oponemos a la privatización porque queremos vivir en paz y sabemos que la paz es fruto de la justicia.
Que se oiga bien, lo digo con absoluta responsabilidad: si se entrega la renta petrolera a particulares, nacionales y extranjeros, no habrá forma de mejorar las condiciones de vida y de trabajo del pueblo y se estaría cancelando la posibilidad de transformar a México por la vía pacífica.
El despojo del petróleo dejaría latente el riesgo de una confrontación violenta, lo cual nos puede llevar a más sufrimiento, inestabilidad política y social, al predominio del uso de la fuerza y no necesariamente a la emancipación del pueblo.
Recordemos que desde la Expropiación, en 1938, hasta nuestros días, el petróleo ha sido un instrumento de paz y de estabilidad política, precisamente porque ha estado en manos de la nación.
Por eso es preferible actuar ahora y no permitir que la derecha termine por desestabilizar al país. Lo repito: son ellos los más tenaces violadores de la Constitución y las leyes. Nosotros no queremos la violencia. Nosotros vamos a transformar a México por la vía pacífica.
Nosotros vamos a seguir actuando de manera responsable, pero con firmeza y patriotismo.
Amigas y amigos:
Sería gravísimo el permitir la privatización del petróleo. Dejaríamos de ser un país libre y soberano; se rompería el orden constitucional; se elevaría a rango supremo la corrupción; nos quedaríamos sin la posibilidad de transitar por un camino propio con un modelo de desarrollo, que concilie el crecimiento con el bienestar, y el despojo del petróleo sería una fuente constante de fricciones, desacuerdos y conflictos.
El General Lázaro Cárdenas, ese presidente gigantesco, el 5 de febrero de 1939, unos meses después de la expropiación, escribió en sus Apuntes: “La presencia de las compañías petroleras en México ha hecho mucho daño al país, la serie de crímenes y asesinatos dirigidos por los directivos de las empresas para asegurar sus instalaciones, su actitud altanera frente a las autoridades del país y su provocación constante para crear conflictos en el interior y en el exterior, son dolorosa experiencia de la nación mexicana, que ha pagado muy cara por su vieja política de ‘facilitar la inversión de capitales extranjeros para el desarrollo del país’”.
Y agregaba que: “ni presión económica, ni el anuncio de la presencia de escuadras extranjeras en aguas mexicanas, haría tanto daño a la vida política de México, como el que se causaría con la devolución pacífica de los yacimientos petroleros a las compañías expropiadas. Retroceder o perder lo ganado sería una traición a la patria”.
Amigas y amigos:
Por todas estas razones, hemos tomado la decisión de llevar a cabo un plan de resistencia civil pacífica, en caso de que las cúpulas del PRI y del PAN, decidan cometer esta traición a la patria.
Ya hemos avanzado en la organización. Están presentes –y los saludamos con mucho afecto— los integrantes de los 32 Comités Estatales para la defensa del petróleo.
También saludamos a quienes se han integrado a las brigadas para la defensa del petróleo. La movilización —como aquí lo dijo nuestra compañera Claudia— comenzará cuando se presente la iniciativa de reforma a las leyes para privatizar el petróleo, ya sea en la Cámara de Diputados o en la de Senadores. Nuestros legisladores están también organizados, atentos y dispuestos a llevar a cabo acciones al interior de los recintos del Poder Legislativo.
Todos debemos estar muy alertas para actuar de inmediato. Tenemos la información –como aquí se ha dicho— de que pretenden presentar dicha iniciativa el 25 de marzo, el martes próximo. Por eso yo también les convoco a que ese día celebremos, a las 5 de la tarde, una nueva asamblea informativa, en esta plaza pública.
Con toda sinceridad, con todo el sentimiento, les digo que todos debemos de participar. Esto es lo más valioso, pero también lo mejor que tenemos, el apoyo de ustedes.
Como decía el presidente Juárez: Con el pueblo todo, sin el pueblo nada.
Estoy consciente, sé que no es fácil para ustedes el que volvamos a reunirnos dentro de ocho días, pero vale la pena el sacrificio, el esfuerzo. Además, tenemos que estar bien organizados, comunicándonos y muchas veces no hay la manera de hacerlo con facilidad, se nos dificulta la comunicación.
Ya estamos aquí, tomemos ya la decisión de regresar el martes próximo a las cinco de la tarde.
Por eso, repito ahora que estamos juntos. Les pregunto, sé que van ustedes a responder, habiendo pensado primero, si estamos dispuestos a volvernos a congregar aquí el martes 25, a las cinco de la tarde:
(La asamblea responde sí)
Y si estamos decididos a participar en todas las movilizaciones que sean necesarias, hasta conjurar la amenaza de privatización de la industria petrolera:
(La asamblea responde sí)
Repito, levanten la mano van a estar aquí el martes próximo.
(La gente levanta la mano)
Les pido también que empecemos la comunicación, que invitemos a más gente, que se haga conciencia de que esta lucha va más allá de nosotros, es de todo el pueblo de México y para todo el pueblo de México.
Aunque como decía José Martí, hay hombres, y yo agregaría mujeres, que resumen en sí el decoro de muchos hombres. Esta lucha es de esta generación, por nuestros hijos y por las generaciones futuras.
El día de mañana no nos reclamen nuestros hijos que no supimos estar a la altura de las circunstancias. Que no nos digan que nos cruzamos de brazos cuando teníamos que estar de pié, defendiendo a la nación.
No podemos entregar a las nuevas generaciones un país destruido. México y su pueblo merecen un mejor destino.
Pongo el énfasis en que todas las acciones en contra de la privatización del petróleo se harán en el marco de la resistencia civil pacífica. Llamo a que nos organicemos bien. Que todas y todos ayudemos en la organización, esa es una palabra clave.
Todos debemos ayudar a evitar la provocación y la violencia. Todos vamos a ayudar a evitar la provocación y la violencia.
Lo que vamos a hacer para quienes actúen con extremismo, lo que vamos a hacer pacíficamente es noble, responsable y eficaz. Caer en la trampa de la violencia sería contraproducente, sería ayudar a nuestros adversarios.
Cuidado con los provocadores infiltrados del gobierno usurpador. Ellos van a buscar pretextos, me refiero a los integrantes del gobierno usurpador y a sus patrones, que van a buscar pretextos para el uso de la fuerza y para su campaña de desprestigio en los medios de comunicación.
Todos los que se apunten para formar parte de una brigada, deberán actuar con responsabilidad y disciplina y hacer caso a sus coordinadores.
Los voceros de este movimiento, quienes van a dar a conocer resoluciones, acuerdos y acciones que deban de tomarse, serán los siete integrantes –seis mujeres y un hombre— de la Comisión Nacional para la Defensa del Petróleo; los Coordinadores Parlamentarios del Frente Amplio Progresista y los dirigentes nacionales del PRD, PT y Convergencia.
Amigas y amigos:
Estamos viviendo momentos definitorios para la vida pública de México. El partido que nació en 1939, criticando la expropiación petrolera, ahora ese partido, el PAN, en una alianza vergonzosa con las cúpulas del Partido Revolucionario Institucional, pretende regresarnos al porfiriato y convertirnos en esclavos en nuestra propia tierra.
Ya sabemos que se nos vendrán encima con sus campañas de desprestigio en los medios de comunicación. Nos llamarán alborotadores, violentos, intransigentes, dirán que queremos que le vaya mal al país y volverán a decir que somos un peligro para México.
Pero no debemos preocuparnos por estos vulgares ataques. Actuemos con convicción, guiados por valores más elevados que nuestras propias aspiraciones personales. Incluso, no importa que al final nos desgastemos políticamente, si logramos mantener bajo el dominio de la nación nuestros recursos naturales.
Así estaremos demostrando, una vez más, que no somos políticos tradicionales, sino mujeres y hombres libres, íntegros y congruentes, como lo merece y lo demanda nuestra gran nación.
¡Viva la Expropiación Petrolera!
¡Viva el General Lázaro Cárdenas del Río!
¡Viva México!
¡Viva México!
¡Viva México!


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Interesante, realidades y verdades, no tiene desperdicio. con Correo Yahoo!:
Les envío el discurso del Sr. Ing. Cuauhtémoc Cárdenas , del 18 de marzo del presente, en Morelia, Michoacán.
Saludos.
Paco.

70° aniversario de la Expropiación Petrolera
18 de marzo del 2008
Morelia, Mich.
Cuauhtémoc Cárdenas

Agradezco muy cumplidamente al H. Ayuntamiento de Morelia y de manera particular a su Presidente el Lic. Fausto Vallejo, la invitación que me han hecho y que mucho me honra, para hacer uso de la palabra en esta conmemoración del 70° aniversario de aquel 18 de marzo en el que Lázaro Cárdenas decretara la expropiación de los bienes de las compañías petroleras que se declararon en rebeldía ante un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, haciendo así valer las leyes del país y reafirmando la soberanía de la nación.
Fue la de Cárdenas una decisión tomada con valor y dignidad, enmarcada en el ejercicio del derecho, que contó con el respaldo patriótico del pueblo mexicano, que comprendió su sentido reivindicatorio y las posibilidades de desarrollo que se le abrían al conquistar la capacidad de manejar ese importante recurso en función del interés público y nacional.
Mucho ha sucedido en la industria petrolera y en México en los 70 años transcurridos desde entonces. De empezar el siglo como una industria orientada a la exportación de petróleo crudo y a satisfacer una reducida demanda interna de petrolíferos, se convirtió a partir de la Expropiación en una industria integrada en sus cadenas productivas, que fijó su prioridad en satisfacer las crecientes demandas internas de combustibles y de aportar las materias primas para el desarrollo de una industria petroquímica que además de abastecer los mercados nacionales, acudiera competitivamente a los mercados del exterior.
El descubrimiento de depósitos gigantes en el Golfo de México, secreto guardado por los técnicos petroleros temerosos en aquel momento de los excesos de la demagogia, que se hizo público en la segunda mitad de los años 70, iniciándose casi inmediatamente después su aprovechamiento, trajo un viraje radical en la industria: al tiempo que se atendían los mercados nacionales y se impulsaba la transformación industrial del recurso en refinados y petroquímicos, se reinició también la exportación de petróleo crudo en grandes volúmenes.
El arribo al poder, poco tiempo después, de los gobiernos neoliberales, marcó un nuevo viraje para la industria: se puso en práctica una férrea y destructiva política de dependencia al centrarse la prioridad en la exportación de crudo, destinándose los ingresos producidos a nutrir los fondos fiscales del Estado, y consciente y deliberadamente se procedió al desmantelamiento de la industria, abandonando los proyectos para incrementar las capacidades de refinación y para alargar las cadenas de producción de petroquímicos, cediendo los mercados internos a intereses ajenos y cancelando para el país importantes oportunidades de desarrollo. Esas orientaciones en la industria petrolera han prevalecido ya por poco más de cuatro sexenios.
* * *
Llegamos hoy al 70° aniversario de la Expropiación Petrolera y encontramos al país en el medio de una disputa soterrada sobre el rumbo que debe tomar la industria del petróleo, que involucra a actores principales de la vida política, que hasta el día de hoy se resisten a exponer con lealtad hacia la nación sus ideas al respecto y que a partir casi sólo de descalificaciones personales, en tonos cada vez más ásperos, están provocando una cerrazón sectaria que tiende a cancelar las vías del diálogo, el que, por otro lado, se hace cada vez más indispensable como vía para determinar las opciones óptimas que efectivamente conduzcan a resolver los urgentes problemas que enfrenta la industria.
En este caso, no existe excusa válida, al menos para el Ejecutivo y las fracciones parlamentarias de los distintos partidos en el Congreso de la Unión, para que no presenten ya, para conocimiento y consideración entre otros de la opinión pública, sus proyectos, ideas y razonamientos en relación a lo que integralmente estimen debe hacerse con la industria petrolera –y en un sentido más amplio- con la industria energética del país, pues a ellos, Ejecutivo y Legislativo, corresponderán las decisiones que permitan dar un rumbo positivo al desarrollo de la actividad petrolera o las que la hundan más en la dependencia, la obsolescencia y el retroceso que ha estado viviendo en un ya largo cuarto de siglo.
Para quienes compartimos el ideal de una industria petrolera nacional cuyo desarrollo la convierta de nueva cuenta en motor principal del crecimiento económico y de la industrialización, de la creatividad científica y tecnológica, cuyos beneficios deriven en un mayor bienestar para la población y en una efectiva y real equidad social, sería muy grave error negarse a establecer un debate con aquellos que difieren de nuestras posturas, como error sería no presentar nuestras iniciativas y propuestas para que sean debatidas, pues esa omisión sólo se traduciría en el debilitamiento de nuestras propias posiciones y en el debilitamiento terminal de la industria nacionalizada. Y esa ausencia u omisión, la sociedad en mayoría y con razón, nos la reclamaría.
* * *
Este aniversario de la Expropiación Petrolera tiene lugar cuando el modelo esencialmente extractivo-fiscal que se impuso a la industria petrolera se encuentra agotado, tanto por la declinación natural de los yacimientos, como por la negligencia de quienes han tomado decisiones erróneas e impedido con ellas la restitución adecuada de las reservas, aunque la gravedad de la situación se oculte momentáneamente en los precios internacionales del crudo, que han alcanzando niveles tan altos que la hacienda pública está recibiendo ingresos de la industria como nunca antes en la historia del país.
Frente a esta situación, resulta indispensable priorizar la seguridad energética del país, por lo que la política de exploración e incorporación de reservas debiera fijarse como objetivo mantener una relación entre reservas y producción que garantice el 100% del consumo interno y sólo destinar a la exportación aquellos volúmenes que se sitúen por encima de esta relación, sin rebasar el 50% de la función básica.
* * *
En los cuatro primeros años de este nuevo siglo, los precios del petróleo mexicano promediaron 23 dólares el barril, en los tres años siguientes se dispararon hasta 53 y al día de hoy, los precios de los mercados internacionales han superado los 100, ubicándose la mezcla mexicana por arriba de los 90 dólares. En estas condiciones, el gobierno mexicano ha dispuesto, en tiempos de caída en la extracción petrolera, de una inimaginable cantidad de divisas que ha acentuado la petrolización de las finanzas públicas. Si en 2004 Pemex aportó al erario público 40 mil millones de dólares, en 2007 lo hizo con 62 mil y durante cada uno de estos años Hacienda ha contado con excedentes no considerados en el presupuesto que han variado entre los 10 y los 18 mil millones de dólares.
El tema de los excedentes es un dato singular porque, en gran medida, se han dilapidado en gasto corriente, cuando en su extraordinaria cuantía hubiera residido la oportunidad para la modernización y expansión racional de la industria y para romper las exageradas ataduras presupuestales de Pemex, concediéndole una efectiva autonomía presupuestal, es decir, facultando a su órgano de gobierno a enviar a la Cámara de Diputados, por conducto del Ejecutivo, su proyecto de presupuesto, estableciendo la condición que no pudiera ser modificado por la Secretaría de Hacienda, acompañando esa autonomía con un nuevo esquema tanto de fiscalización como de gobierno profesional, con capacidad para cambiar la estructura corporativa del organismo, adecuándola a las necesidades mismas del negocio.
Por otra parte, el incremento de los precios del petróleo ha brindado la oportunidad al gobierno de anunciar en este año un agresivo programa de construcción de infraestructura y extender el alcance de los programas de salud, educación y, en general, de asistencia social. Estos propósitos, aún en las condiciones críticas en que se desenvuelve la explotación petrolera, confirman el valor histórico que ha tenido para los mexicanos el haber recuperado, en 1938, la soberanía nacional sobre los hidrocarburos y su explotación exclusiva por el Estado.
Así, aun los críticos más tenaces del proceso expropiatorio, que de manera abierta o agazapada han mantenido la esperanza de revertir el proceso, han tenido que reconocer que la sociedad mexicana en ningún caso hubiera obtenido un beneficio mayor, de haber permanecido la explotación de los hidrocarburos para el usufructo de petroleras privadas.
Y ese es, justamente, el problema nodal. La clave de las dificultades que hoy enfrenta Petróleos Mexicanos se encuentra en la sobre regulación presupuestaria, que antepone un supuesto equilibrio de las finanzas públicas a las necesidades de una operación petrolera racional y de alta productividad para el país, y en la insuficiencia de inversión que impone un régimen fiscal confiscatorio.
Prácticamente todos y cada uno de los problemas fundamentales de la operación de Pemex tienen que ver con obstáculos que se han ido acumulando por la incapacidad gubernamental en otros campos. La ineficiencia de las autoridades recaudadoras para cobrar impuestos, se ha resuelto imponiendo a Pemex un sistema de pagos por adelantado y con una fiscalidad que absorbe el 74 % de sus ingresos por la venta de crudo y algo más por otros conceptos. La pregonada estabilización macroeconómica y el equilibrio en las finanzas públicas, no provienen de una mayor eficiencia en el gasto, sino del embargo del presupuesto de las empresas públicas, en especial Pemex y Comisión Federal de Electricidad, a las que se impide disponer de recursos autorizados de inversión mientras la Secretaría de Hacienda no determine su conveniencia, obligándoles además a congelar su liquidez (manteniendo un elevadísimo superávit primario) e induciéndolas a un mayor endeudamiento, incluso para trabajos urgentes de mantenimiento.
La dependencia fiscal y presupuestal del gobierno federal respecto de los ingresos petroleros, constituyen un lastre que impide al país contar con una industria petrolera moderna y capaz de autofinanciar su desenvolvimiento, y al través de éste, contribuir a los programas estatales y al desarrollo nacional con un sentido más amplio.
Es falso entonces que se carezca de los recursos para modernizar y reactivar la actividad petrolera en su conjunto. Pemex, aun con las distorsiones que sufre como petrolera integrada, genera los recursos necesarios para su expansión, aunque para disponer de ellos se requiere de reformas en la política fiscal del Estado: dar continuidad al proceso de liberación de recursos presupuestales que se inició hace un par de años, hasta que se dé a Pemex el tratamiento fiscal que se da a cualquier entidad productiva en el país; dejar a disposición del organismo los excedentes por diferencial de precios estimados en el presupuesto federal y los efectivos en la venta de crudo; y liberarle de mantener un superávit primario excesivo, como ahora se lo tiene impuesto la Secretaría de Hacienda. De disponer de esos recursos, Pemex no estaría en la situación de apremio en la que ahora se encuentra.
* * *
Los problemas concretos de la industria son de conocimiento público:
El estancamiento del sistema de refinación ha entregado los mercados nacionales a productores del exterior, generando la importación de gasolinas en el orden de los 15 mil millones de dólares por año y con ello un fuerte desequilibrio en la balanza comercial de petrolíferos, así como la saturación de la infraestructura de almacenamiento y transporte, lo que pone al límite la capacidad diaria de suministro de gasolinas al público. Por otro lado, ha producido una incompatibilidad entre el crudo pesado disponible e instalaciones que en su diseño fueron orientadas a procesar crudos ligeros, lo que redunda en que se mantiene una porción importante de la capacidad de refinación sin utilizar. Se hace entonces necesario acelerar los trabajos de reconfiguración del sistema nacional de refinación y la construcción de dos nuevas refinerías, con capacidad para procesar, cada una, 300 mil barriles por día.
La petroquímica, cuya legislación regulatoria se modificó a principios de los años noventa, aduciendo el gobierno que con ello recibiría inversión privada que promoviera su crecimiento, lo que en la práctica no sucedió, acumula más de quince años de estancamiento, deterioro, baja utilización de su capacidad instalada, ruptura de cadenas productivas nacionales y crecimiento de las importaciones, cuya factura supera ya los diez mil millones de dólares anuales. En esas condiciones, es preciso reorganizar la petroquímica nacional para integrar las cadenas productivas, dando prioridad a aquellas que ofrezcan ventajas comparativas en la competencia internacional y nacional.
La producción de gas natural, que en contraste con los demás sectores ha mostrado un ritmo de expansión significativo (con tasas del 13 % anual), enfrenta una grave deformación de su mercado. El principal consumidor, la Comisión Federal de Electricidad, ha montado una estrategia de importación de grandes cantidades de gas natural licuado por ambas costas del país (Altamira, Ensenada, Manzanillo y, próximamente, Yucatán), importaciones que por su magnitud, los comercializadores reexportan parcialmente hacia los Estados Unidos. Por otro lado, el crecimiento de la producción de Pemex tenderá a concentrarse en otro tipo de consumidores y quizá en el futuro, también parcialmente se exporte.
La creación de estos dos segmentos del mercado del gas natural ha roto casi de manera definitiva las posibilidades de planeación de una política energética integral. La electricidad y los hidrocarburos nacionales son negocios que deliberadamente se mantienen aislados con un espacio compartido cada vez más delgado. Por otro lado, al proceso de formación de precios del gas se le ha impuesto como base el mercado del sur de Texas, cuyas cotizaciones se mantendrán altas para las empresas mexicanas, aún cuando su abasto no provenga de ese mercado, obligando al gobierno a mantener un sistema de subsidios creciente que lastra a Pemex. A mediano plazo, esta situación restará flexibilidad a las tarifas de energía eléctrica y hará depender de manera creciente la generación de electricidad del suministro de gas extranjero.
Una parte importante de las causas del atraso de la estructura industrial de Pemex está en su sistema de precios de transferencia vigente, que complementó las reformas a la Ley Orgánica de Pemex de 1992. Este sistema, que es urgente modificar, estableció una separación rígida y una relación comercial entre filiales que las hace conducirse como si se tratara de negocios separados y en competencia, que dificultan la operación y que desde su adopción hace quince años, han traído consigo una multiplicación de las redes burocráticas y un grave desatino económico en la promoción de la rentabilidad global de la industria petrolera, tanto al interior de Pemex, como en su relación con proveedores y clientes, ya que en esas condiciones Pemex se ve obligado a entregar materias primas a precios altos, dejando con ello fuera de competencia a productores mexicanos que abastece. Por ese camino, además, se ha impedido que Pemex, CFE y LFC se consoliden y modernicen dentro del marco constitucional que los define como organismos que deben desempeñarse en actividades industrialmente integradas, creando una inconsistencia entre obligación legal y operación que hace surgir numerosos obstáculos en el funcionamiento del sector energético.
Por otra parte, en los últimos seis años Pemex ha venido acumulando una deuda considerable mediante los proyectos de impacto diferido en el gasto (pidiregas), que se multiplicaron hasta superar los 50 mil millones de dólares, creando una deuda llamada contingente o no presupuestal.
Se trata de recursos que se invierten en proyectos que llevan a cabo empresas privadas, por lo general extranjeras, que consiguen recursos con la garantía del gobierno mexicano y cuyos productos o servicios venden a Petróleos Mexicanos. Su problema mayor, es que resultan muy onerosos respecto a otros esquemas de endeudamiento y los intereses que están acumulando, en un escenario de declinación de los principales proyectos (Cantarell) como el que se vive, pudieran comprometer su pago. Ese endeudamiento en pidiregas, que no es sino una doble contabilidad que lleva el gobierno para cuadrar las cuentas que oficialmente rinde a los organismos internacionales, que no ignoran la existencia de esa deuda pero se engañan a sí mismos al no registrarla como tal, debiera ser absorbida y en su caso renegociada por el gobierno federal, descargando de ese pesado lastre al sector energético.
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Un tema que no puede dejar de tocarse este 18 de marzo es el de las aguas profundas, que es el único relacionado con la reforma energética que está promocionando el gobierno, presentándolo en un largo video en forma dolosa y vergonzante, sin atreverse a exponer con franqueza y abiertamente su visión o sus intenciones, que por el contenido del video se infiere van en el sentido de acudir al esquema de los contratos de riesgo para los trabajos a realizarse en aguas profundas.
Es cierto que deben iniciarse trabajos para explorar y aprovechar los depósitos de hidrocarburos situados a profundidades mayores a los 3 000 m en el Golfo de México, pero sin perder de vista algunas cuestiones fundamentales: primero, que de comenzarse el día de hoy esos trabajos, no se tendrá un barril de petróleo antes de ocho o diez años; segundo, que en paralelo, en esos años, muchas cosas más deben hacerse en la industria petrolera, de las que se derivarían amplios beneficios en plazos mucho más cortos: construir refinerías, extender la red de ductos, modernizar terminales de almacenamiento, explorar en aguas someras, reactivar campos maduros, explotar los yacimientos en tierra, conceder autonomía presupuestal y liberar de la deuda en pidiregas a Pemex, etc.; y tercero y lo más importante, que los contratos de riesgo están expresamente prohibidos por nuestra Constitución.
En relación a los aprovechamientos en aguas profundas se ha corrido la versión que sólo mediante asociaciones que compartan riesgos es posible acceder a las tecnologías de las que debe echarse mano. Esto es absolutamente falso: hacerse de las tecnologías que permitan llegar a los yacimientos en aguas profundas no requiere recurrir a los contratos de riesgo, que son violatorios de nuestra Constitución; las tecnologías pueden comprarse o contratarse y no es necesario, por lo tanto, compartir riesgos e inversiones; y no existe razón para que la industria nacionalizada no sea la que reciba el 100% de los beneficios del petróleo que se extraiga de las aguas profundas.
Ahora bien, sí es necesario empezar ya la exploración de esos yacimientos para conocer su potencial y su configuración, para determinar los procedimientos óptimos para su explotación y para dar comienzo a ésta.
Entre los yacimientos en aguas profundas en la soberanía de nuestro país se encuentran los yacimientos transfronterizos, esto es, los que muy probablemente –ya que hasta hoy Petróleos Mexicanos no ha perforado en ellos- se comparten con Estados Unidos, Cuba y eventualmente también con Guatemala y Belice.
En el caso de Estados Unidos, en sus fondos submarinos colindantes con los nuestros, se han perforado ya centenares de pozos, algunos situados a 3 o 4 km de la frontera, que contribuyen con un 13% de la producción del país vecino.
Compartimos con los Estados Unidos una frontera submarina que se extiende por 2 900 km, que fue fijada en 1978 en un 90%, delimitándose el 10% restante, que corresponde a los llamados Hoyos de dona, en el 2000. Respecto a esta última parte, se convino entre ambos países que no se perforaría en ella sino después del 16 de enero del 2011, pero ni en relación a ese tramo ni en lo correspondiente al 90% restante de la frontera submarina, se ha establecido acuerdo alguno respecto a los términos en que cualquiera de los dos países o ambos puedan explotar los transfronterizos.
Así, la verdadera urgencia que hoy existe no es llegar al tesoro submarino cuya existencia nos anuncia épica y ridículamente el video que hemos visto repetirse una y otra vez por la televisión, sino que el gobierno mexicano inicie negociaciones con el norteamericano para establecer con claridad cómo se va llegar a los hidrocarburos transfronterizos, independientemente que sea por uno o por otro lado de la frontera, y cómo se van a compartir los beneficios, precisando en los tratados internacionales que se suscriban los que correspondan a cada país, interesándonos desde luego, que se apuren en fijar los que por derecho puedan corresponder a México. Entonces, más que anunciarnos el tesoro, urge que el gobierno negocie con dignidad los términos para su aprovechamiento.
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Para poner en práctica una nueva política petrolera con los contenidos y orientaciones antes descritos, esto es, para devolver a la industria petrolera su papel de motor del crecimiento económico y la industrialización, para invertir en la modernización, integración y expansión de Pemex, no sólo no se requiere llevar a cabo reforma constitucional alguna, sino que debe reafirmarse con acciones la exclusividad que la Constitución reserva al Estado en las áreas clave y estratégicas de la actividad petrolera.
Por otro lado, lo reitero como una de las urgencias existentes, es preciso exigir, cada quien desde sus trincheras, que el Ejecutivo y las fracciones partidarias del Congreso de la Unión, responsables de tomar las decisiones que hagan avanzar o mantengan en retroceso a la industria petrolera, presenten su diagnóstico del sector con una visión integral y expongan clara y ampliamente sus iniciativas y propuestas sobre los cambios que deban darse respecto a su situación actual, sacando el debate a la luz y dando la discusión sobre un tema de la trascendencia del petrolero, de cara a la opinión pública.
Delinear, a partir de un debate democrático, y poner en práctica una política petrolera de fortalecimiento de la soberanía nacional, porque impulse el crecimiento y rompa las dependencias, será el mejor homenaje que pueda rendirse a Lázaro Cárdenas a 70 años de la Expropiación Petrolera.
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FRAGMENTO DE LA CARTA QUE RECIBI DE UNA PERIODISTA MEXICANA DE LA PENÍNSULA DE YUCATÁN , EN EL SUR DE MÉXICO, FUENTE DEL 80 % DE LA PRODUCCIÓN MEXICANA ACTUAL DE PETRÓLEO

Sobrecogedor( SE REFIERE A UN E-MAIL QUE LE HABÍA ENVIADO DONDE SE PUEDE VER EL VIDEO DONDE SE EXHIBE , VÍA YOUTUBE , Y QUE INCLUYE EL REVOLUCIONARIO EL CORREO TITULADO FITNA)

http://www.elrevolucionario.org/rev.php?breve642


Sobrecogedor. He sentido una extraña sensación en todo el cuerpo al mirarlo, y ver que el adoctrinamiento hace germinar ya el odio en una pequeña de tres años. Nada nos queda lejos, Eliseo, aunque a veces no nos percatemos que caminamos sobre las huellas del Mal. Y digo esto porque quizá hayas leído que recién fueron detenidos seis iraquíes en Chiapas, México, lo que no es extraño pues luego del episodio amargo de las Torres Gemelas, Al Qaeda anunció que entrar por el sureste mexicano sería lo más fácil para vulnerar la frontera y entrar a Norteamérica. Entonces aquí se desplazó lo más granado del Estado Mayor Presidencial, pero como todo, hemos echado al olvido tales advertencias. En Campeche por aquellos días había mucho miedo, pues del petróleo mexicano el 85 por ciento se extrae de las plataformas marinas asentadas en la Sonda de Campeche. Allí, en la Abkatum AD trabaja mi hermano y papá es jubilado. Trabajé por allí de los 80's en el área de personal, pero en muchas ocasiones el Superintendente de Pemex, un ingeniero, me llamaba para atenderlo cuando su secretaria tomaba vacaciones. Por eso sé que desde entonces esos hombres de batones de preciosa seda negra y turbantes blancos, no muy altos y aceitunados, sobrevolaban con altos funcionarios nacionales y de la misma isla de Ciudad del Carmen, a tres horas de aquí, la capital.
Recuerdo que en 1983 los técnicos tuvieron que realizar mantenimiento a las bases de plataformas. Fue una sorpresa encontrar sendos misiles, relumbrantes y pequeños. Se dijo que apuntaban hacia la isla de Cuba. Pero no es cierto, pues apuntaban hacia la Isla, es decir, hacia las plataformas. No pasó un mes que la agitación regresó -muy discretamente- por la supervisión aérea de los hombres del turbante. Es claro que tienen interés. Por cierto, es aquí primordialmente donde se extraerá petróleo en lo profundo. Y se hará tras ser aprobada la reforma energética, aunque se muera de coraje López Obrador, porque además de las repercusiones económicas que pudiera haber, la reforma se considera agravia al ethos nacional por la nueva conquista de los españoles. Y es que la inversión europea está en su punto en este pequeño estado que es mi tierra. Todo esto, Eliseo, pienso está armando un almácigo apocalíptico.


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MAS DATOS ACERCA DE LAS CONEXIONES ISLAM ESTADOS PETROLEROS DE HISPANOAMERICA

En El Revolucionario sobre acciones yihadistas y islámicas en territorio de Venezuela y Colombia , Estados, ambos como sabemos con petróleo en cantidades importantes y geoestratégicamente muy bien situadas en Hispanoamérica y ambas acciones vinculadas con la coranización de comunidades indígenas en la zona citada. http://www.elrevolucionario.org/rev.php?articulo38


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ENLACES DE INTERES RELACIONADOS CON EL ASUNTO DEL PETROLEO Y SUS CONEXIONES POLITICAS Y ECONOMICAS NACIONALES E INTERNACIONALES

http://www.youtube.com/watch?v=h9saUT_mIlE&NR=1 ENTREVISTA A UN
ACADEMICO MEXICANO MIGUEL TINKER SALAS
QUE TRABAJA EN EEUU DESDE CADENA DE TV DE LOS ANGELES (EEUU)

http://www.youtube.com/watch?v=qFmG5_z72xA&NR=1 FUNDAMENTAL ENTREVISTA EN FORMATO TV VIDEO A JOHN SAXE FERNANDEZ

http://www.youtube.com/watch?v=tZuGgbmhbY8&feature=related
ENTREVISTA A LA DRA CLAUDIA SHEINBAUM


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LO QUE PARECE CLARO ES QUE HAY UN INTERVENCIONISMO DE LOS EEUU , CON COLABORACIÓN DEL ACTUAL GOBIERNO DE LA DERECHA MEXICANA , EL PARTIDO DE ACCION NACIONAL (PAN) Y EL PRESIDENTE CALDERÓN INTERVENCIONISMO ALIADO DEL COLABORACIONISMO INTERNO DEFENDIDO POR LA POLITICA DEL PAN QUE BUSCA COMO META FUNDAMENTAL EL CONTROL ECONOMICO Y ESTRATEGICO DE LAS RESERVAS Y DE LA PRODUCCION DEL PETROLEO MEXICANO Y SU EMPRESA ESTATAL PEMEX ( PETROLEOS MEXICANOS )
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