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Los escolásticos y su presunta paternidad
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Mie Nov 12, 2008 1:27 pm    Título del mensaje: El "valor" en Jaime Balmes. Responder citando

Sí, ya antes dijimos eso, que la esclavitud en España fue abolida en 1880. Por tanto es, en tanto desigualdad, tenida por cosa de este pecaminoso e imperfecto mundo.
Claro que la "noción de esclavismo" tiende a desaparecer en todas partes (no sólo entre los católicos) y no por cuestiones de conciencia "católica", sino por ser menos costoso el trabajador asalariado, el cual se puede pagar su propio rancho y pagar su propio entierro, como bien dijo Marx.
¡Vaya una igualdad de los "humanos" que predica el cristianismo!

Y esto es muy cierto:
Cita:
<"...que la realidad de la esclavitud aún estaba presente en el mundo católico.....Otro motivo para entender por qué no se desarrolló la teoría del valor-trabajo entre los escolásticos españoles".>
Es por eso que, efectivamente se desarrolló su contraria, la teoría subjetivista del valor (cosa que antes negaba el Sr, Pardo ese "enemigo mío"), y cosa que es la adecuada a la desigualdad del pluriverso y de la realidad que hay.

Otro católico que cría en la teoria subjetivista del valor -como no podía ser menos- es el gran Jaime Balmes: <Verdadera idea del valor. 1844> (BAC. Obras completas, tomo V, págs. 617-624):

<<Sigillum veri simplex[/i]. La sencillez es el carácter de la verdad. Balmes ya sabe de sobras que la especulación es normalita y que la hacemos todos continuamente, y que para "escoger" hay que comparar basados o apoyados en un "punto de comparación", y sin él es imposible que podamos establecer nada con respecto a una cosa (reflejo, espejo, espécula/specŭlum)... [b]<...Y este punto de comparación le llevamos de continuo con nosotros mismos en todos los juicios que formamos (pág. 617)...y por eso siempre que queremos fijar las ideas andamos en busca de una medida (de un espejo).
¿Y cual podremos escoger para apreciar el valor de las cosas?. Destutt de Tracy ha dicho que la medida del valor de las cosas era el trabajo que costaba, y como el trabajo debía también tener su valor....La suma de trabajo para conseguir algo es en de Tracy la medida natural y necesaria del valor del trabajo y el segundo valor es la utilidad que produce el trabajo....Destud de Tracy tomó un sendero errado, confundió verdades preciosas con errores y hasta con absurdos.....

"Eso vale, eso no vale, no vale para nada, más me vale, valimiento, válido, inválido, hombre de valer, valiente, valeroso...VALOR. En esta idea del valor siempre hay encerrada en ella la idea de utilidad, provecho, aptitud, poder para alguna cosa; es decir, relación de un medio a un fin, enlace de éste con aquél.
Esta idea se presenta por de pronto vaga, tal vez confusa, y, sin embargo, es preciosa, llena de luz; es tosca, sólo falta desbastarla. El análisis en que voy a entrar me conducirá a la proposición siguiente:
El valor de una cosa es su utilidad. Entiendo aquí por utilidad la aptitud de la cosa para satisfacer nuestras necesidades.....Pregunta: ¿Cómo apreciamos el valor de los alimentos? ¿Qué cosas entran en nuestra consideración para determinar nuestro juicio? La sanidad, el sabor, el olor, su vista, todo en relación con nuestra utilidad. Dos individuos han de hacer un cambio de ellos; ¿qué mirarán? La salud, la edad, el gusto, el capricho y otras cosas semejantes. Se ha de juzgar cual de las dos comidas se aventaja a otra; ¿a qué se atenderá? ¿A lo que acabo de decir o a lo que cuesta? Si el que ha cuidado de aparejarla hubiese desempeñado mal su tarea (trabajo obsoleto), expendiendo una suma considerable, grandes fatigas y trabajos, y la comida no fuese tan útil como otra menos costosa, ¿podría pretender la preferencia del valor de la suya, alegando sus trabajos y dispendios? Y sin embargo, según Destutt de Tracy, el valor natural y necesario de la comida sería el trabajo que cuesta; idea falsa, absurda, rechazada por el buen sentido, y que sacada del terreno científico y arrojada en medio de alegres convidados no podría menos de sufrir satírico gracejo.
Fácil sería aplicar las mismas consideraciones a los vestidos y a lo que está sujeto a evaluación....En este punto el error fundamental está en confundir el coste con el valor; palabras que significan ideas muy diferentes....

Cuan diferente sea el coste del valor, y, por consiguiente, cuán falso el decir que el valor natural y necesario de todas las cosas y del trabajo sea lo que cuesten, no lo ha de decir la ciencia, sino el lenguaje común, vulgar, el buen sentido de cualquier hombre, el instinto de un niño.
He aquí una cosa que me cuesta mucho y no vale nada, dice muy naturalmente cualquiera que haya empleado infructuosamente su trabajo o dinero (modo de producción obsoleto): y sin embargo, en habiendo mucho trabajo debería haber mucho valor necesario y natural, si nos atuviéramos a las definiciones del nombrado economista....

No negaremos que en algunos casos el coste del trabajo contribuya al aumento del valor de la cosa; pero es accidental siempre y nunca depende de aquí el verdadero valor de ella.

...Siendo el valor de una cosa su utilidad, o aptitud para satisfacer nuestras necesidades, cuanto más precisa sea para la satisfacción de ellas tanto más valor tendrá; débese considerar también que si el número de estos medios aumenta, se disminuye la necesidad de cualquiera de ellos en particular; porque pudiéndose escoger entre muchos no es indispensable ninguno. (¡¡Genial!!)

......De todo lo asentado hasta aquí se deduce que el valor de un objeto consiste en la dependencia que de dicho objeto tiene la satisfacción de nuestras necesidades, por consiguiente cuanto más capital sea esa necesidad tanto más valdrá el objeto, tanto más será el valor de él. (Pág. 621)

.... Hay un artista que con la mayor facilidad ejecuta maravillas (¡el WC de Duchamp!). ¿Cuanto vale ese WC? Es claro que tanto y más que las obras de los otros. ¿Y cuanto le cuesta a él? Nada: un juego, un pasatiempo. Pero se nos dirá: Si no le cuesta nada a él ya le cuesta mucho a los compradores, y aquí está el valor. ¡Qué aberración! "¿Por qué lo pagas tan caro, comprador?-Porque es muy bueno y lo vale.- ¿Veis como el coste es hijo del valor, y como existe el valor antes del coste? (la demanda es lo activo)
-¡Oh! No es que lo valga, sino que él exige esto.- Pues ¿Por qué lo pagas? ¿Por qué no te vas con otro?- Porque no lo hallo tan bueno (u original o raro).- Es decir, que si lo tenías ya no lo cambiarías con los otros.- Cierto.- Pues entonces cuando dices más bueno quieres decir que ya de suyo vale más; pues que para hacer el cambio pedirías una compensación.>>
(Pág. 624).

Ni que decir tiene que esto de Balmes es un resumen.

Está muy claro que tenemos los españoles la honra de tener en nuestro compatriota Jaime Balmes a otro protomarginalista adicto a la Teoría subjetiva del valor ya explicitada del todo por Carl Menger, Stanley Jevons y León Walras.

En definitiva: sólo los luteranos y los heréticos calvinistas (amish y demás morrlla) pudieron creer en la TVT por desear fervientemente el alegre Adiviento del Séptimo día.
Si la teoría esta o aquella es cierta o no, eso no es de mi incumbencia, pues ni soy economista ni he de rendir cuentas a nadie. Lo cierto es que cuando elijo mi corte de pelo elijo el que me gusta y pago a gusto lo que el barbero me pide porque me gusta y estoy de acuerdo. En esto somos -con Armesilla- todos iguales: cada cual se disfraza (personare)como le da su real gana: Algunos hasta se "disfrazan" de marxistas obsoletos. Ja, ja, ja!!

Adeu!
................

http://66.102.9.132/search?q=cache:jJd7LcXIk2gJ:www.estrellatrincado.com/Le%C3%B3n%2520G%C3%B3mez%2520Rivas%2520-%2520BALMESmadrid07.doc+Balmes%2BLa+verdadera+idea+del+valor&hl=es&ct=clnk&cd=1&gl=es&lr=lang_es
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Mie Nov 12, 2008 4:16 pm    Título del mensaje: Textos de la Política de Aristóteles Responder citando

Aristóteles distinguiendo entre valor de uso y valor de cambio, hablando del modo de intercambio simple:

Cita:
Toda propiedad tiene dos usos que le pertenecen esencialmente, aunque no de la misma manera: el uno es especial a la cosa, el otro no lo es. Un zapato puede a la vez servir para calzar el pie o para verificar un cambio. Por lo menos puede hacerse de él este doble uso. El que cambia un zapato por dinero o por alimentos con otro que tiene necesidad de él, emplea bien este zapato en tanto que tal, pero no según su propio uso, porque no había sido hecho para el cambio. Otro tanto diré de todas las demás propiedades; pues el cambio efectivamente puede aplicarse a todas, puesto que ha nacido primitivamente entre los hombres de la abundancia en un punto y de la escasez en otro de las cosas necesarias para la vida. Es demasiado claro, que en este sentido la venta no forma en manera alguna parte de la adquisición natural. En su origen, el cambio no se extendía más allá de las primeras necesidades, y es ciertamente inútil en la primera asociación, la de la familia. Para que nazca, es preciso que el círculo de la asociación sea más extenso. En el seno de la familia todo era común; separados algunos miembros, se crearon nuevas sociedades para fines no menos numerosos, pero diferentes que los de las primeras, y esto debió necesariamente dar origen al cambio. Este es el único cambio que conocen muchas naciones bárbaras; el cual no se extiende a más que al trueque de las cosas indispensables; como, por ejemplo, el vino que se da a cambio de trigo.




Aristóteles, Política, Libro primero, capítulo III. De la adquisición de los bienes, páginas 31-32.

Consecuencia de hablar de Economía como economía doméstica, pues se condena la posibilidad de que los beneficios puedan ser ilimitados:

Cita:
He aquí, pues, un modo de adquisición natural que forma parte de la economía doméstica, la cual debe encontrárselo formado o procurárselo, so pena de no poder reunir los medios indispensables de subsistencia, sin los cuales no se formarían ni la asociación del Estado ni la asociación de la familia. En esto consiste, si puede decirse así, la única riqueza verdadera, y todo lo que el bienestar puede aprovechar de este género de adquisiciones, está bien lejos de ser ilimitado, como poéticamente pretende Solón:

«El hombre puede aumentar ilimitadamente sus riquezas.»

Sucede todo lo contrario, pues en esto hay un límite como lo hay en todas las demás artes. En efecto, no hay arte, cuyos instrumentos no sean limitados en número y extensión; y la riqueza no es más que la abundancia de los instrumentos domésticos y sociales.



Aristóteles, Política, páginas 30-31.

Y aquí una condena explícita del beneficio por medio de la crematística, es decir, lo que hoy llamaríamos especulación y beneficios en dinero. Esa misma especulación puede hacer que la moneda se devalúe por completo, como él mismo afirma:

Cita:
Se convino en dar y recibir en los cambios una materia, que, además de ser útil por sí misma, fuese fácilmente manejable en los usos habituales de la vida; y así se tomaron el hierro, por ejemplo, la plata, u otra sustancia análoga, cuya dimensión y cuyo peso se fijaron desde luego, y después, para evitar la molestia de continuas rectificaciones, se las marcó con un sello particular, que es el signo de su valor. Con la moneda, originada por los primeros cambios indispensables, nació igualmente la venta, otra forma de adquisición excesivamente sencilla en el origen, pero perfeccionada bien pronto por la experiencia, que reveló cómo la circulación de los objetos podía ser origen y fuente de ganancias considerables. He aquí cómo, al parecer, la ciencia de adquirir tiene principalmente por objeto el dinero, y cómo su fin principal es el de descubrir los medios de multiplicar los bienes, porque ella debe crear la riqueza y la opulencia. Esta es la causa de que se suponga muchas veces, que la opulencia consiste en la abundancia de dinero, como que sobre el dinero giran las adquisiciones y las ventas; y sin embargo, este dinero no es en sí mismo más que una cosa absolutamente vana, no teniendo otro valor que el que le da la ley, no la naturaleza, puesto que una modificación en las convenciones que tienen lugar entre los que se sirven de él, puede disminuir completamente su estimación y hacerle del todo incapaz para satisfacer ninguna de nuestras necesidades. En efecto, ¿no puede suceder que un hombre, a pesar de todo su dinero, carezca de los objetos de primera necesidad?, y ¿no es una riqueza ridícula aquella cuya abundancia no impide que el que la posee se muera de hambre? Es como el Midas de la mitología que, llevado de su codicia desenfrenada, hizo convertir en oro todos los manjares de su mesa.


Aristóteles, Política, páginas 32-33.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Mie Nov 12, 2008 6:43 pm    Título del mensaje: Responder citando

Bien, puede que nos vayamos aclarando. Me refiero a los necios que no confundimos valor y precio, pero no habíamos caído en el costo, por ejemplo. Hay un costo (¿trabajo?) y un precio (¿compra?); ambos dependen del valor que concedamos a lo que nos ha costado hacerlo o conseguirlo. ¡Estupendo! ¿Para qué tantos libros de Economía?

¿Cómo puede ser "subjetivo" u "objetivo" el querer algo que ni sabíamos que existía? ¿No son más caros los objetos de lujo, generalmente exóticos, o sea desconocidos (e innecesarios, por tanto) hasta que el mercader nos los ofrece. Es como decir que la economía está regida por el capricho. Uno se encapricha de unos zapatos preciosos y está dispuesto a pagar "lo que sea" por tenerlos. Pero ¿puede uno encapricharse de un kilo de patatas?

Aquí (y en los Temas relacionados) se está hablando de dos "economías" diferentes como si fueran la misma. Mejor dicho de dos actividades diferentes que pueden entrelazarse y afectarse mutuamente. El mercado se inicia sabiendo que la gente es caprichosa. El mercantilismo confunde el lujo con la necesidad. Las consecuencias (pongámonos apocalítpticos) están empezando a verse ahora, o sea, cuando la caprichosa "economía del lujo" se ha infiltrado en la de la necesidad. Del impuesto de lujo al impuesto de valor añadido (IVA). ¡Viva el lujo y quien lo `trujo'!

Que el objetivo del mercader sea un sujeto caprichoso (apreciación asaz objetiva) no quiere decir que la Economía, ¡ni el mercado!, estén regidos por el subjetivismo. Ese es el deseo (no capricho) del mercantilismo; al que la Economía y, sobre todo, la economía, le importa tres pepinos. A las pruebas me remito: lo suyo es vender baratijas a precio de oro. Sólo le interesa el beneficio, es decir el valor que pueda añadir. Al infiltrase en lo necesario, si él mismo se enreda con las adicciones, afecta a todo bicho viviente.

Salud
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Dom Nov 16, 2008 12:53 am    Título del mensaje: A Molina. Responder citando

Molina escribió:
<¿Cómo puede ser "subjetivo" u "objetivo" el querer algo que ni sabíamos que existía? ¿No son más caros los objetos de lujo, generalmente exóticos, o sea desconocidos (e innecesarios, por tanto) hasta que el mercader nos los ofrece. Es como decir que la economía está regida por el capricho. Uno se encapricha de unos zapatos preciosos y está dispuesto a pagar "lo que sea" por tenerlos. Pero ¿puede uno encapricharse de un kilo de patatas? >

Apreciado Molina: Nadie quiere algo que ignora, que no "existe". Efectivamente, una vez ha sido la necesidad perentoria satisfecha, el resto se guía más por el capricho que por la "necesidad". Ocurre que nadie paga "lo que sea" por nada ni por un par de zapatos preciosos, sino que todos pagamos lo que creemos nuestro margen de utilidad o "utilidad marginal" (esta proposición es el eje de la Teoría del valor para Eugen Böhm-Bawerk y para todos los marginalistas). El capricho de una joya (el Toisón de oro, por ejemplo) depende de la necesidad que se tiene de ella. Ahora bien, hay muchos tipos de "necesidades", hay la necesidad de ser bella para fulanito, la estética vigente, la moda, la vanidad, la ostentación...Todos los pueblos se han adornado siempre con oro y con piedras preciosas..., y con plumas o..."tatuajes". El adorno y el "lujo" son también necesidades humanas y no sólo es verdadera necesidad el hinchar el vientre con dos kilos de carne a la brasa o una sola y miserable sardina.
Tanto más están cubiertas las necesidades perentorias, tanto más todos nosotros estamos dispuestos a gastar más en consumo que los pobrecitos de lo franciscanos podrían llamar "superfluo". Pero eso es mera ideología, pues Don Quijote necesita verdaderamente el Yelmo de Mambrino aunque para los locos sea una simple bacía o bacia de barbero.

¿Nunca te has encaprichado de un kilo de patatas? Unos huevos estrellados en Madrid bien merecen a veces lo que te piden por ellos. Elijas lo que elijas siempre decides tú, tanto si compras como si vendes (con mediaciones, pero esto ahora es indiferente).

Efectivamente el capricho tiene una gran influencia en las economías desarrolladas...¿Acaso una PlayStation o un disco del jilipollas del Michael Jackson o de cualquier niño-pijo-roquero de turno no es un capricho de millones de consumidores que mueven con sus "necios" caprichos infinidad de industrias y capitales al gastar en esos artículos miles de millones de dólares? ¿El ,progre de turno me va a decir a mi ahora que el buen consumo es el consumo responsable de sus estrictas y cursis (y "serias") aficiones? ¿Que lo bueno es lo suyo y lo malo lo de los demás? ¿Que lo bueno es por ejemplo, lo que dice el partido y su amado líder y lo malo o superfluo es el resto al que el necio califica de "opio de las masas"? El Mercado pletórico y el mundo son tan grandes, que para cada tonto hay un consumo, pero en tanto gasto y en tanto consumo..., todos son exactamente IGUALES. El Mercado no sabe de moralidad ni de política. Eso son otras esencias.

En fin, creo que la cita de Balmes es bastante elocuente:<......De todo lo asentado hasta aquí se deduce que el valor de un objeto consiste en la dependencia que de dicho objeto tiene la satisfacción de nuestras necesidades, por consiguiente cuanto más capital sea esa necesidad tanto más valdrá el objeto, tanto más será el valor de él. (Pág. 621).> Si tienes mucha hambre y hay escasas patatas el kilo de patatas será más caro cuanta más demanda haya. Igual ocurre con las joyas, sólo que en el lugar del "hambre" podemos poner la "vanidad" o el "capricho"...¿Por qué hizo Dios el mundo? Porque vio que era bueno.
Molina escribió:
<Aquí (y en los Temas relacionados) se está hablando de dos "economías" diferentes como si fueran la misma. Mejor dicho de dos actividades diferentes que pueden entrelazarse y afectarse mutuamente. El mercado se inicia sabiendo que la gente es caprichosa. El mercantilismo confunde el lujo con la necesidad. Las consecuencias (pongámonos apocalítpticos) están empezando a verse ahora, o sea, cuando la caprichosa "economía del lujo" se ha infiltrado en la de la necesidad. Del impuesto de lujo al impuesto de valor añadido (IVA). ¡Viva el lujo y quien lo `trujo'! >

Hay una economía y un sólo mundo y ambas cosas se pueden decir de diversas maneras. En cuanto al valor o Teoría del valor sólo una versión puede ser la verdadera. ¿Cual es? Yo por ahora no lo sé. Digamos que no lo sé.

Si ya tengo la barriga llena y puedo permitirme el gasto en una cometa de papel para divertirme con sus piruetas en el aire, ¿es eso un "lujo"? ¿Lo es, si me sobra dinero, comprarme un BMW descapotable y marcharme de vacaciones a Cochabamba? Carl Menger dice que "para los hombres tienen muy diversa significación la satisfacción de sus diversas y concretas necesidades, ya que algunas son de suma importancia para la conservación de su vida, otras elevan en grado considerable su nivel de bienestar y finalmente otras lo elevan en menor medida, hasta llegar finalmente a las que sólo aportan un breve placer.> Si no confundimos el "lujo con la necesidad" es que acaso sabemos que la "necesidad" no se dice de muchas maneras, sino sólo de la manera que le conviene y convence al santón anacoreta franciscano que cree que reír con la Poética de Aristóteles es pecar contra la austeridad de Dios, el cual efectivamente nada consume (por lo del film El nombre de la rosa), o que lo "necesario" es su mísera necesidad que consiste en la necesidad de Babeuf: expoliar los pobres a los ricos, a los no iguales.

¿Qué es el lujo, Molina? ¿Lo necesario es ese 1x1= a uno? ¿El lujo ese habría de ser desterrado de este mundo al modo del Che Guevara y del Maso Tse-Tung, los cuales a la hora de exigir a todos que se "apretasen el cinturón" les decían que deseasen menos y que se contentasen con una austeridad espartana, que se contentasen con los incentivos morales: sustituir los crasos y "lujosos" premios monetarios por el reconocimiento fraterno de los méritos de cada cual en forma de bandas y medallas honoríficas?

No es la "economía del lujo" la que se infiltra en la "de la necesidad", como dices, porque sólo hay una economía (la economía capitalista) y sí muchas y divergentes necesidades porque muchos y divergentes son los sujetos actuantes.
Ya ni entro a discutirte la "culpabilidad de la crisis" que se centra en sus actores: los Ninjas que piden créditos baratos para la necesidad suya de "viviendas dignas", y los prestamistas que prestan a futuros a esos desperrados Ninjas y que luego venden esas subprimes de risgo "B,B,B,B,B,B,B,B,B" a un ambicioso chino que ni sabe lo que compra. Claro que el intervencionismo estatal aquí está presente. Como te digo, esto ahora no me interesa.
Molina escribió:
<Ese es el deseo (no capricho) del mercantilismo; al que la Economía y, sobre todo, la economía, le importa tres pepinos. A las pruebas me remito: lo suyo es vender baratijas a precio de oro. Sólo le interesa el beneficio, es decir el valor que pueda añadir. Al infiltrase en lo necesario, si él mismo se enreda con las adicciones, afecta a todo bicho viviente.>

La economía no es un "sistema" ni un orden... La economía es la conjunción de los miles de millones y millones de operaciones de todos los sujetos actuantes u operatorios, entre los cuales nos encontramos tú y yo. La actitud mercantilista la tenemos todos porque todos actuamos en el Mercado pletórico.

Si lo suyo del "mercantilismo" es "vender baratijas a precio de oro, lo correcto entonces, lo honesto o lo "necesario" es... "vender lo más caro al mínimo precio?... Y si "Sólo le interesa el beneficio" te gustaría entonces una economía o unos "mercantilistas" a los que "sólo les interesase el perjuicio"?
Porque si lo tuyo es cierto lo contrario tiene que ser falso, pero si lo contrario es lo falso por imposible, lo tuyo es también falso.

Todos, todos..., si podemos vender vendemos el mínimo coste al máximo precio, independientemente de cual pudiera ser su supuesto "trabajo entrañado"; y al comprar hacemos lo inverso: pretendemos siempre la máxima calidad al mínimo precio. Eso hicieron los prestatarios Ninjas y los prestamistas con las ayudas de algunos bancos centrales y de algunos gobiernos intervencionistas. Y todo "pretender" y todo "desear" personal es puro subjetivismo (sólo se desea lo dado, lo existente. No lo inexistente).

Evidentemente no veo yo ninguna "necesidad" en escribir aquí, navegar por la red y gastarme la pasta gansa en estos ordenadores para polemizar contigo o con cualquier otro sobre estas bagatelas. Aparte de gastos de salud, luz, etc. etc.
¿Es un capricho? Pues será un lujo y un capricho, pero este lujo y este capricho genera trabajo y riqueza, vida..., y por tanto también riesgo de muerte. Dicho en plata: el "lujo" genera más y mayor riqueza que la "necesidad", o dicho de otro modo: cuanto más intensa sea la inversión de capital en los medios y métodos de producción más alto será nuestro nivel de vida y más lejos estaremos de la mera economía de subsistencia, economía ésta que es verdaderamente la única que se cuidad de la estricta "necesidad"..., animal, quiero decir: primitiva.

Por tanto el lujo no es un de-fecto del infecto Mercado pletórico, sino su más claro "efecto".

¿Es un capricho? Pues más bien sí, ya que en este mundo todo es vanidad, como dice el Eclesiastés, y nadie se agota por "necesidad" de... ¿De qué?

Adiós, y me alegro de discutir contigo otra vez. Ya no responderé por ahora.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Lun Nov 17, 2008 4:33 pm    Título del mensaje: Otro texto de Aristóteles Responder citando

Estimados amigos:

Un texto de Aristóteles donde se comprueba la asimetría entre libres y esclavos que no permite afirmar una teoría del valor de cambio.

Cita:
Pero en las formas degeneradas de estos gobiernos, como la justicia decrece por grados, la afección y la amistad muestran igualmente las mismas fases; y donde menos se encuentra aquella es en la peor de todas estas formas políticas. Así en la tiranía no hay, o por lo menos apenas se encuentra la amistad; porque donde no hay algo de común entre el jefe y los subordinados no hay afección posible, ni tampoco justicia. Entre ellos no hay otra relación que la del artesano con los instrumentos de su trabajo, la del alma con el cuerpo, la del dueño con el esclavo. Todas estas cosas son muy útiles sin duda para los que se sirven de ellas; pero no hay amistad posible con las cosas inanimadas, como no hay justicia para ellas, como no la hay de parte del hombre para el caballo o para el buey, ni de parte del dueño rara el esclavo, en tanto que es esclavo. Esto nace de que no hay nada de común entre estos seres; el esclavo no es más que un instrumento animado, lo mismo que el instrumento es un esclavo inanimado. En tanto que esclavo no puede existir amistad con el; y sólo puede tener lugar en tanto que hombre. En efecto, se establecen relaciones de justicia entre un hombre y otro con tal que puedan ambos tomar parte en la formación de una ley o de una convención; pero las relaciones de amistad son posibles sólo en tanto que son hombres los que la contraen. En las tiranías, los sentimientos de amistad y de justicia tienen escasa expansión. Por el contrario, en la democracia se desarrollan todo lo posible, porque son muchas las cosas comunes entre ciudadanos que son todos iguales.


Aristóteles, Moral a Nicómaco, página 232.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Lun Nov 17, 2008 10:05 pm    Título del mensaje: ¡¡Bah!! Responder citando

¡¡Bah!!
..................

<Toda propiedad tiene dos usos que le pertenecen esencialmente, aunque no de la misma manera: el uno es especial a la cosa, el otro no lo es. Un zapato puede a la vez servir para calzar el pie o para verificar un cambio. Por lo menos puede hacerse de él este doble uso. El que cambia un zapato por dinero o por alimentos con otro que tiene necesidad de él, emplea bien este zapato en tanto que tal, pero no según su propio uso, porque no había sido hecho para el cambio. Otro tanto diré de todas las demás propiedades; pues el cambio efectivamente puede aplicarse a todas, puesto que ha nacido primitivamente entre los hombres de la abundancia en un punto y de la escasez en otro de las cosas necesarias para la vida. Es demasiado claro, que en este sentido la venta no forma en manera alguna parte de la adquisición natural. > (Aristóteles 1257a)

Hay para aburrirse:

¿Fue Aristóteles marxista en economía?

http://html.rincondelvago.com/la-politica_aristoteles.html

http://economia--politica.blogspot.com/2008/03/la-poltica-valor-de-uso-y-de-cambio.html

http://www.josejuanfranch.com/detalle_obra.jsp?id=279
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Lun Nov 17, 2008 10:45 pm    Título del mensaje: A tener en cuenta Responder citando

Sobre la condena del beneficio entre los escolásticos; Aristóteles no era cristiano y lo tenía clarísimo.

Cita:
Siendo doble la adquisición de los bienes, como hemos visto, es decir, comercial y doméstica, ésta necesaria y con razón estimada, y aquélla con no menos motivo despreciada, por no ser natural y sí sólo resultado del tráfico, hay fundado motivo para execrar la usura, porque es un modo de adquisición nacido del dinero mismo, al cual no se da el destino para que fue creado. El dinero sólo debía servir para el cambio, y el interés, que de él se saca, le multiplica, como lo indica claramente el nombre que le da la lengua griega. Los padres en este caso son absolutamente semejantes a los hijos. El interés es dinero producido por el dinero mismo; y de todas las adquisiciones es esta la más contraria a la naturaleza.


Aristóteles, Política, página 35.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Mar Nov 18, 2008 5:57 pm    Título del mensaje: ¿Esclavos del mercado? Responder citando

Apreciado Vega, dices <que todos pagamos lo que creemos nuestro margen de utilidad o "utilidad marginal">, no “lo que sea”. Bien, lo entrecomillé porque me parece que la realidad se acerca más a “lo que sea” que al “margen de utilidad”. Cuando los propios prestamistas lo exceden es cuando vienen los problemas para todos; cuando una entidad financiera se pasa del presupuesto confiando en unos supuestos beneficios está haciendo lo mismo que quien se compra algo que no se puede permitir, pero pide un préstamo o confía en la Providencia divina. Y esto es pagar “lo que sea” por algo. Si está extendido, muy subjetivo no será. Aceptemos que lo sea, ¿en qué cabeza —desconfiada respecto a providencias divinas o financieras— cabe dejar en sus manos la Economía?

Por otro lado, unos zapatos “divinos” se adquirirán o no, dependiendo de la cabeza del chorlito caprichoso, pero las patatas no serán o no compradas, serán compradas o robadas. Por eso, no se puede confundir el lujo con la necesidad, políticamente hablando. Y se hace. El lujo crea más riqueza, de acuerdo, pero es una riqueza engañosa y peligrosa porque hace ver lo superficial como profundo, y a la inversa: iguala importancias, digamos. Por eso, distinguí entre mercado y mercantilismo. Claro que hay una sóla Economía y el comercio y el mercado son imprescindibles, pero no hay una sóla concepción de la Economía ni del mercado y, acaso explicable, pero sorprendentemente, ha triunfado la individualista, que no subjetivista.

Tú, Vega, te estás ateniendo a lo que hay; y si lo que hay es un error enmendable, habrá que enmendarlo. Máxime cuando “lo que hay” se ha abierto paso a base de “subjetivismo”, pero con bastante objetividad. En realidad, ese mercado mercantilista no actúa por sujetos ni por objetos, sino por objetivos. No pretende vender objetos a sujetos, sino a objetos. No se trata del buhonero que conoce a sus clientes. No se trata de un comercio entre personas; se trata de despersonalizar el comercio. Dudo mucho que se planteara filosóficamente la distinción sujeto/objeto. Pero, como todo lo que se basa en una debilidad generalizada, logra un éxito enorme, desproporcionado. Y, claro, sí, no hay orden, pero también nos encaprichamos con él.

Por lo que leo y veo (o sea, a saber...) sobre la crisis, en principio, la culpa era del libre mercado; ahora ya van admitiendo los Estados que la culpa es de la interferencia entre esa libertad y su celo controlador. Pero es que los Estados llevan mucho tiempo dominados por el libre mercado. Que seguirá su camino triunfal dejando un reguero de desechos. Pero no pasa nada porque son objetos. Usados.

¿Qué coño tendrá el comercio para que sea en lo único que no se puede nadie inmiscuir porque se le cercena su libertad, se enfada y lo rompe todo? ¿No se habían abolido los privilegios? ¿Será que no es sólo al comprar cuando somos caprichosos? ¿No será porque si te inmiscuyes lo que cercenas es su escasa consistencia?

Creo que tu postura no se basa en el “subjetivismo” (ni en el individualismo, propio o ajeno, de ciertos teóricos), sino en que “lo que hay” no es error ni, por tanto, enmendable. Como, a lo mejor, en esto, tienes razón no voy a intentar convencerte de lo contrario, sino limitarme a que consideres si no estás tomando el efecto por la causa (que sí, es de un individualismo inaceptable en sociedad). Desde luego, lo hecho, hecho está, pero también es un hecho que no siempre se continúa el mismo efecto. Sobre todo, si aparece un defecto. Ten en cuenta que las empresas productoras no son tan proclives a ese libre comercio del mercantilismo; que, al fin y al cabo es cosa de “economistas”, no de empresarios; de teóricos, no de prácticos. Podrán (los industriales) ser muy cucos, también, pero no unos cabezas de chorlito.

Resumiendo: ¿Por qué el mercado va a ser lo único libre (libre de) de esta vida? O, dicho de otra forma: ¿Por qué el individualismo sólo es bueno para la venta, más que la compra? O, dicho de otra (pues también habrá ultraliberales bienintencionados): ¿Por qué del mercado dependen todas las libertades?

Salud
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Vie Dic 25, 2009 8:35 am    Título del mensaje: Raíces cristianas de la economía del libre mercado. Responder citando

Para quién interese: Moral económica en Suma de tratos y contratos de Fray Tomás de Mercado: estado actual de la cuestión


Alejandro A. Chafuen, Economía y ética. Raíces cristianas de la economía del libre mercado, Rialp, Madrid 1992

El Basilisco (Oviedo), nº 21, 1996, páginas 14-15

Reseña muy incompleta, pues nada se dice de Rothbard o de Marjorie Grice-Hutchison.

Raíces cristianas de la economía de libre mercado

Feliz Navidad!!
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Mar Ene 19, 2010 12:55 pm    Título del mensaje: Re: Raíces cristianas de la economía del libre mercado. Responder citando

José Mª Rodríguez Vega escribió:
Reseña muy incompleta, pues nada se dice de Rothbard o de Marjorie Grice-Hutchison.


Es que si no nombran a la secta marginalista la soberana subjetividad nunca está contenta.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Lun Feb 08, 2010 2:49 pm    Título del mensaje: Moral, no Economía Responder citando

Estimados amigos:

En mis lecturas de fin de semana, preparando un gran advenimiento, he encontrado un curioso texto que deja en ridículo a alguno.

Gustavo Bueno escribió:
Otra línea de investigación de las influencias de las religiones secundarias o terciarias en el desarrollo de las categorías económicas, nos la proporcionan las religiones que se rigen por los principios de la equivalencia como norma de los contratos justos, el do ut des, «dar para recibir». Contratos que en principio, y esto se olvida con frecuencia, no tienen por qué tener un significado económico, sino ético o moral (te doy culto para que me des la vida eterna), pero que, a través del contrato de los hombres con los dioses, alcanza un significado económico o una racionalidad fundada en la equivalencia objetiva de los valores intercambiados (dado que no cabe hablar de equivalencia entre las personas humanas y las divinas que contratan con ellas).


La fe del ateo. Temas de Hoy, Madrid 2007, páginas 208-209.

Esta tesis de Gustavo Bueno deja en evidencia a quienes sostienen que la escolástica española es el precedente del marginalismo. Pues si el marginalismo sostiene una Economía donde los juicios de valor han de quedar en suspenso, y reniega de los equivalentes en nombre de la utilidad subjetiva, ¿qué tiene que ver todo eso con la filosofía moral en la que se encuadraban esos intercambios justos, dentro de la tradición escolástica? Evidentemente, no puede considerarse más que como una interpretación sectaria.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Lun Feb 08, 2010 5:58 pm    Título del mensaje: Marjorie_Grice-Hutchinson y los equivalentes. Responder citando

el muy sensato escribió:
<José Mª Rodríguez Vega escribió:
Reseña muy incompleta, pues nada se dice de Rothbard o de Marjorie Grice-Hutchison.


Es que si no nombran a la secta marginalista la soberana subjetividad nunca está contenta.>


Es que, efectivamente, si no se nombra a Marjorie Grice-Hutchinson es que la cosa es muy incompleta, diga lo que diga este sensato inmenso. Grice es historiadora del pensamiento económico especializada en la Escuela de Salamanca y en el pensamiento económico medieval y fue discípula de Hayek, y es la que saca la tesis de que el origen del capitalismo liberal no puede explicarse como consecuencia del calvinismo ya que puede encontrarse la defensa de la libertad económica en los jesuitas de la Escuela de Salamanca. ( http://www.eumed.net/cursecon/economistas/Grice-Hutchinson.htm ), y que es -sin duda- "Escuela de Salamanca" diga lo que diga esta inmensa sensatez andante.

http://www.libertaddigital.com/ilustracion_liberal/articulo.php/402

http://www.eumed.net/cursecon/textos/mghandalucia.htm

http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Marjorie_Grice-Hutchinson_y_los_or%C3%ADgenes_del_liberalismo_en_Espa%C3%B1a

Bueno ha dicho:<<Contratos que en principio, y esto se olvida con frecuencia, no tienen por qué tener un significado económico, sino ético o moral (te doy culto para que me des la vida eterna), pero que, a través del contrato de los hombres con los dioses, alcanza un significado económico o una racionalidad fundada en la equivalencia objetiva de los valores intercambiados...>>

¡Parece que sólo yo, el insensato, saca los textos "fuera de contexto"!

Muy bien...¿y qué? Eso de la "la equivalencia objetiva de los valores intercambiados" podrá ser muy "racional", pero podrá ser también falso y muy falso. No hay duda de que hay y ha habido un pensamiento que siempre ha ignorado los descubrimientos -en economía- de Marjorie_Grice-Hutchinson y de la escolástica tardía española, y no pasa nada, es muy normal.
Si Don Gustavo Bueno sigue creyendo en la "equivalencia objetiva de los valores intercambiados", ese es su problema, no el mío.

Y yo, lo diga Don Gustavo Bueno o lo diga San Pedro, afirmo que no hay en el mercado "intercambios equivalentes" y que los escolásticos españoles negaban esa equivalencia tal y como la entienden los muy sensatos en su dogmatismo patanegrero. Y como a mi me importa un carajo demostrar nada pues que en ello no me va ni la honra ni la fama ni la vida, daré un sólo ejemplo por boca de uno de los más importantes escolásticos españoles en cuestiones de "cambios" y con esto la cosa quedará para mi zanjada:<...Y dentro del mismo reino, un cesto de aceituna gordal, en Valladolid se puede cambiar, con cuatro en Manzanilla, y serían cambios y trueques justos, y habría en ellos igualdad. De esta forma pasa en las monedas, que por estimarse más en una parte que en otra vienen, a ser iguales, aunque sea diversa la cantidad, noventa y tres en Flandes con ciento en Sevilla, no por ser de otra ley el ducado, ni de otro valor, sino porque la tierra de suyo lleva (como dicen) hacer más caso del dinero.
Solemos decir, más quiero aquí un real que en otras dos: no porque no valga uno aquí, treinta y cuatro, y dos sesenta y ocho, sino porque en más se estiman aquí los treinta y cuatro, que en otra parte los sesenta y ocho..../...../.....Así en la moneda hay dos cosas, que es la una su valor y ley, lo cual es su substancia y naturaleza en ser de moneda: y lo otro su estima..............y dado que en algunas cosas anden hermanados precio y estima; en las más andan apartados...............Como, cien ducados en Sevilla, y noventa y cinco en Amberes, son iguales en estima, por ser desiguales en cantidad............Que el cambio gana por la distancia y diferencia de lugares do se estima diferentemente el dinero...>
(Tomás de Mercado. Suma de tratos y contratos. Editora Nacional, Madrid 1975, pág. 331 y 332).

<...resta probar, dice, que la diversa estima del dinero basta para justificar la ganancia que en los cambios se alcanza...> (Op. cit. Pág. 43)

Y lo que sigue..., pero lo que sigue que se lo trabaje el muy sensato que no me he de cansar yo para nada. Al fin y al cabo, el resultado será otro lío con la usura, el precio, el valor y la justicia..., o con las "interpretaciones sectarias"...

Está muy claro, lo diga Don Gustavo Bueno o lo diga San Pedro, que los "intercambios justos, dentro de la tradición escolástica", son los que dice Tomás de Mercado (...y serían cambios y trueques justos), por poner un sólo ejemplo, y no lo que dice la inmensa sensatez andante o quien quiera que sea. Adiós.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Lun Feb 08, 2010 11:08 pm    Título del mensaje: Excusas Responder citando

Excusas baratas del insensato catalán: lleva todo el rato diciendo que Bueno es lo mismo que los anarcocapitalistas Von Mises y demás miembros de su secta, y cuando aparece en el horizonte un texto que lo desdice por completo, dice que está fuera de contexto y vuelve a la carga con más anarcocapitalismo. Doctrina por cierto del separatismo catalán, defendida por eminentes economistas como Xavier Sala i Martin. Anarcocapitalismo para demoler el estado, en este caso España, y de paso tergiversar la tradición española. He ahí la doctrina del insensato catalán, que no sabe ni por dónde le baila el agua. Al final es tan separatista catalán como el brazo derecho del gran abogado Laporta. Vivir para ver.
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Mar Feb 09, 2010 9:21 am    Título del mensaje: Vaya una manera ignominiosa de escurrir el bulto!! Responder citando

¿Excusas baratas? Vaya una manera ignominiosa de escurrir el bulto!!

Has de reconocer que te has quedado un poco mudo y ahora te verás obligado a argumentar si no deseas hacer el ridículo una vez más.

Te enrollas con eso del "anarcocapitalismo" y el "separatismo catalán"... Todo eso es morralla y hojarasca para escurrir el bulto y a mi no me ofende en nada, pues ni soy catalanista ni soy liberal (lo que tú pienses de esto sólo les agrada a tus amiguitos septimianos).

el muy sensato escribió:
<Anarcocapitalismo para demoler el estado, en este caso España, y de paso tergiversar la tradición española. He ahí la doctrina del insensato catalán, que no sabe ni por dónde le baila el agua. Al final es tan separatista catalán como el brazo derecho del gran abogado Laporta. Vivir para ver.>


De todo este párrafo delirante (cuya intención sólo es ofender) sólo nos puede interesar esto:"...y de paso tergiversar la tradición española".

Es evidente que esto no es cierto, que esto es una MENTIRA, pues la tradición española no cree en los "equivalentes" como se muestra en Tomás de Mercado y aquí abajo (esa tradición, la escolástica de la llamada escuela de Salamanca, no cree en eso de Bueno: en la...<<equivalencia objetiva de los valores intercambiados>>. Se podrían traer textos de casi de todos estos escolásticos, y si el muy sensato lo desea, puede demostrar eso de la "equivalencia" católica en Azpilcueta, por ejemplo.
En azpilcueta, como en casi todos los escolásticos, la razón de la diferencia en los cambios tiene su base en que siempre para ellos valen más los bienes presentes (se estiman más) que los ausentes, que se estiman menos (de ahí el cobro de interés)...<Pues el cambio o trueco de aqui para alla, o de alli para aca, es desigual.> (Martin de Azpilcueta. Comentario resolutorio de cambios. Cap. XIV, párrafo 70. Cf. Corpus Hispanorum de Pace, pág. 95)
Lo que ocurre es que muchos "marxistas" aún siguen ignorando que el valor no es intrínseco a las mercancías, y que depende -como dicen los escolásticos- "de cómo sopla el viento en cada plaza", pues "las mercaderías suben y baxan por copia o falta", no porque conserven su valor de trabajo con ellas y lo lleven a cuestas todo el rato para ser cambiadas por sus respectivos "equivalentes". No hay duda, por otra parte, que el cambio total y absoluto entre "equivalentes" -este absurdo- sería el cambio de una naranja por otra de igual calidad y peso. Esto es irrisorio, pues si se cambia es porque siendo el cambio desigual para ambos, ambas partes siempre ganan. Si no fuese así no habría ningún tipo de cambio, pues efectivamente nadie va al mercado para volverse de él igual como marchó.

En fin, que donde no hay uno nada ha de poder encontrar. Este, el "muy sensato", es aquí y ahora una verdadero cardo en mi Jardín del Edén o una máquina de hacer continuamente el ridículo de manera espantosa.

Esto es lo que hay que refutar...con "RACIONALIDAD" de tradición española:
..................

Bueno ha dicho:<<Contratos que en principio, y esto se olvida con frecuencia, no tienen por qué tener un significado económico, sino ético o moral (te doy culto para que me des la vida eterna), pero que, a través del contrato de los hombres con los dioses, alcanza un significado económico o una racionalidad fundada en la equivalencia objetiva de los valores intercambiados...>>

¡Parece que sólo yo, el insensato, saca los textos "fuera de contexto"!

Muy bien...¿y qué? Eso de la "la equivalencia objetiva de los valores intercambiados" podrá ser muy "racional", pero podrá ser también falso y muy falso. No hay duda de que hay y ha habido un pensamiento que siempre ha ignorado los descubrimientos -en economía- de Marjorie_Grice-Hutchinson y de la escolástica tardía española, y no pasa nada, es muy normal.
Si Don Gustavo Bueno sigue creyendo en la "equivalencia objetiva de los valores intercambiados", ese es su problema, no el mío.

Y yo, lo diga Don Gustavo Bueno o lo diga San Pedro, afirmo que no hay en el mercado "intercambios equivalentes" y que los escolásticos españoles negaban esa equivalencia tal y como la entienden los muy sensatos en su dogmatismo patanegrero. Y como a mi me importa un carajo demostrar nada pues que en ello no me va ni la honra ni la fama ni la vida, daré un sólo ejemplo por boca de uno de los más importantes escolásticos españoles en cuestiones de "cambios" y con esto la cosa quedará para mi zanjada:<...Y dentro del mismo reino, un cesto de aceituna gordal, en Valladolid se puede cambiar, con cuatro en Manzanilla, y serían cambios y trueques justos, y habría en ellos igualdad. De esta forma pasa en las monedas, que por estimarse más en una parte que en otra vienen, a ser iguales, aunque sea diversa la cantidad, noventa y tres en Flandes con ciento en Sevilla, no por ser de otra ley el ducado, ni de otro valor, sino porque la tierra de suyo lleva (como dicen) hacer más caso del dinero.
Solemos decir, más quiero aquí un real que en otras dos: no porque no valga uno aquí, treinta y cuatro, y dos sesenta y ocho, sino porque en más se estiman aquí los treinta y cuatro, que en otra parte los sesenta y ocho..../...../.....Así en la moneda hay dos cosas, que es la una su valor y ley, lo cual es su substancia y naturaleza en ser de moneda: y lo otro su estima..............y dado que en algunas cosas anden hermanados precio y estima; en las más andan apartados...............Como, cien ducados en Sevilla, y noventa y cinco en Amberes, son iguales en estima, por ser desiguales en cantidad............Que el cambio gana por la distancia y diferencia de lugares do se estima diferentemente el dinero...>
(Tomás de Mercado. Suma de tratos y contratos. Editora Nacional, Madrid 1975, pág. 331 y 332).

<...resta probar, dice, que la diversa estima del dinero basta para justificar la ganancia que en los cambios se alcanza...> (Op. cit. Pág. 43)

Y lo que sigue..., pero lo que sigue que se lo trabaje el muy sensato que no me he de cansar yo para nada. Al fin y al cabo, el resultado será otro lío con la usura, el precio, el valor y la justicia..., o con las "interpretaciones sectarias"...

Está muy claro, lo diga Don Gustavo Bueno o lo diga San Pedro, que los "intercambios justos, dentro de la tradición escolástica", son los que dice Tomás de Mercado (...y serían cambios y trueques justos), por poner un sólo ejemplo, y no lo que dice la inmensa sensatez andante o quien quiera que sea. Adiós.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Mar Feb 09, 2010 2:50 pm    Título del mensaje: Más excusas Responder citando

Vamos a ver, el insensato está empeñado en que lo que él y otros desde su anarcocapitalismo denominan como Escuela de Salamanca (denominación por otro lado muy discutible) es el precedente del anarcocapitalismo. Lo único que hace el insensato es plantar en estos foros interminables textos de los anarcocapitalistas donde defienden a capa y espada, recortando citas y más citas defiende esa tesis. Yo, por mi parte, digo que los problemas planteados por Luis de Molina y otros contemporáneos suyos es más cuestión de filosofía moral (sobre la moralidad o inmoralidad de la compra-venta) y lo único que hace es mofarse y cachondearse como el gran idiota que es.

Después prosigue diciendo que las tesis de Bueno son como las de Von Mises, y yo le planto en sus narices un texto donde Bueno dice lo mismo que digo yo. Resultado: se niega a admitirlo y busca mil excusas y tergiversaciones para no hacerlo. Esto es el cuento de nunca acabar, y ya vemos quién es el que se empuerca en su estercolero ideológico.

Y por último se empeña que en en el mercado no se intercambian equivalentes. Pues muy bien: ahora una persona va a comprar un dvd que vale 60 euros. Esa persona pone 60 euros sobre la mesa y se lo lleva. Supongamos que el sueldo de esa persona fueran esos sesenta euros. Pues entonces habría que decir que 1 dvd= 1 sueldo = 60 euros. ¿Es que eso no es una equivalencia? Luego se queja de que no le llamo insensato.

Por mi parte, al insensato se ve que no le importa lo que dice Bueno o San Pedro, pero sí lo que dicen Von Mises o Rothbard, que son sus dioses y él su curón dogmático con la sotana que fantasea cubrir sus patéticas vergüenzas.
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