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Razón Económica e Izquierda Comunista
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Autor Mensaje
J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Jue Ene 08, 2009 9:59 pm    Título del mensaje: Interesante Responder citando

Estimados amigos:

Las afirmaciones de Pedro Redrado que nos cita Armesilla me parecen muy pertinentes. Realmente, a la hora de definir el capitalismo no tiene sentido hacerlo en abstracto, sino seguramente en distintas unidades políticas, ya sea Estados Unidos frente a China o la Unión Europea frente a Rusia, por ejemplo. Y entonces la recurrencia del sistema capitalista variará dependiendo de los distintos países. Incluso puede haber un agravamiento de la crisis por escasez no en abstracto, sino en uno de los elementos del sistema: véase cómo se paran las plantas automovilísticas en Bosnia o Serbia a causa del bloqueo gasístico.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Jue Ene 08, 2009 11:13 pm    Título del mensaje: Pardo es irrisorio en sus argumentos. Responder citando

J.M. Rodríguez Pardo escribió:
<El marginalismo insiste en explicar la crisis actual por una falta de deseo, lo que llevaría al chiste fácil de pensar que más que de Economía hablamos de Sexología.>
El marginalismo explicará lo que Pardo diga y desee, pero yo en ningún sitio he dicho tal cosa. Pardo, al no citarme escabulle el bulto con su pifiada sobre el "valor intrínseco", del cual dijo esta genialidad:
Cita:
<Vega escribió:
"Los bienes no valen "esencialmente" nada, no tienen un valor "entrañado" ni valen en sí ni per se".

Y Pardo respondió: "Efectivamente: valen el trabajo socialmente necesario empleado en su elaboración. Por eso mismo, el ejemplo de la arena del Besós o de las chinas está de más, son robinsonadas que sonrojarían a cualquiera menos a Mister Soberana Subjetividad. >

Si los bienes valen el trabajo socialmente necesario empleado en su elaboración, como aseveras, entonces es que conservan el valor de ese trabajo entrañado en esos bienes o mercancías una vez han salido de las fábricas y están en los estantes del Mercado, y por tanto valen "esencialmente" lo que llevan entrañado de su momento anterior, lo que llevan actualmente del tiempo pasado..., ergo te contradices como una calabaza ñoña, pues la "esencia es la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas", y como según tú la cosa conserva su valor trabajo entrañado en ella, entonces tenemos que los bienes sí valen esencialmente algo. A ver si te aclaras.

Hasta aquí sobre el mensaje mío anterior que ni has contestado, acaso porque estás más perdido que un besugo en el desierto, ja, ja, ja!!

Ahora vamos a desmenuzar el resto del último mensaje tuyo... Sigamos con las chinas del río: Por mucho que en una hipotética locura tuya las trabajases a pico y pala durante cuarenta días, no podrías luego vender de esa arena ni un sólo puñado de ella en la playa de Gijón. Lo "socialmente necesario", sea trabajo o no, es necesario y por eso es deseado. Nadie desea lo innecesario y cuanto más innecesario es, menos vale por ser menos deseado.
..............

J.M. Rodríguez Pardillo escribió:
<Pero lo cierto es que explicar la crisis por la falta de deseo subjetivo, es tanto como poner el efecto como si fuera causa: no es la falta de deseo subjetivo la que causa la crisis, sino la crisis la que causa la falta de deseo subjetivo.>

No es -efectivamente- el deseo lo que causa la crisis (yo no he dicho eso en ningún lado), sino la ausencia de liquidez en algún momento y parte de los intercambios (utilidad marginal muy alta, por ejemplo)..., pero claro, aún menos es que la crisis sea la cuasante de esa supuesta "falta de deseo"...¡¡Ja, ja, ja!!!

¿Cómo va a desaparecer (¡por la crisis!) el deseo de comerse unas sardinas a la plancha? El deseo es el acicate para la compra y es el verdadero motor del mercado y de los intercambios y jamás puede desaparecer, si desaparece el deseo sexual es porque todo lo inunda otro deseo cualquiera como pudiera ser el deseo de estabilidad o certidumbre economíca y laboral, etc.. Pardo delira, porque aunque las sardinas sean muy caras -o el ferrari- tanto más pueden ser deseadas por eso, porque son muy caras, y viceversa: que son a su vez muy caras porque son muy deseadas.

Me aburro... lo dejo, no deseo seguir con estos interminables y absurdos rollos, y cualquiera con un mínimo de economía (o de simple sentido común) podría rebatirte tus Grandes Argumentos: Nihil, inquit, nos homines animo voluntario facimus sed necessitate quadam ineffugibili ad oc compulsi..., ¡chúpate esa!

Me voy a comer unas sardinas a la plancha. Adiós.
....................

J. Ramón Esquinas Algaba escribió:
<Si mañana quiebra la industria del porno, nada impide que miles de libidinosos personajes se graben en vídeo, se fotografíen o se pinten con el puro fin de mostrarse gratuitamente a otros personajes tan libidinosos como ellos. El mercado no lo es todo. >
¡Genial! El deseo lo inunda todo y el porno suple el precio alto de la prostituta o de lo que sea... ¡Genial! Porque en el socialismo real es donde ha surgido el verdadero lupanar: el deseo o la necesidad de unos dólares ha solucionado el deseo de los viciosos occidentales que se van o se iban a cuba a hacer turismo del bueno: baño y polvo, polvo y baile, ¡Viva Cuba Libre!

El fin de la libido acaba en muchos casos en otros deseos, en otras versiones del deseo (-perversĭōnis, cfr. novum versum-): prostitución barata en las carreteras, mariconerismo galopante:<"El agobio apaga el deseo. Por eso, la erótica entendida como impulso vital es una salida".> ¡Vale! La producción de testosterona no para con eso de los problemas o la pornografía, y además tenemos, que seguramente es a veces muy cara por su mucha demanda y su correlativo deseo, no por su "trabajo -ricardiano/marxista- entrañado", que es improductivo o bastante relajadito. Como ahora hay poco deseo, por lo que parece, su valor cae por los suelos al no haber suficiente demanda, y con él, su precio.
El deseo de estabilidad no es ni significa que la "crisis acabe con el deseo", porque por mucho que acaben unos deseos aparecen y permanecen otros por siempre jamás.

No es cierto que los problemas acaben con el deseo sexual... hay muchas formas de llevar a cabo esas "descargas energéticas" de Wilhelm Reich.
..............

Lo último que os faltaba a algunos es despotricar contra el sistema capitalista en el cual medráis como filósofos o como lo que sea. Lo tenéis crudo.

Adiós.
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 8:40 am    Título del mensaje: Confusiones varias Responder citando

Estimados amigos:

Aquí muchos marginalistas y subjetivistas varios no sólo ejercen la subjetividad, sino que se la niegan a los demás, en un claro ejercicio de egolatría. Primero se inventan el materialismo histórico, diciendo que se refiere al valor intrínseco que tiene una cosa. Pero eso no es así, pues como se les dice, las cosas no tienen un valor intrínseco, sino producto del trabajo socialmente necesario para componerlas. Y llegando a la metafísica más absurda y espiritualista, dicen que ese trabajo socialmente necesario ha de ser eterno. ¿Por qué? Que una mercancía haya necesitado de un trabajo X y valga en consecuencia Y, no significa que eso haya de ser así siempre: si se elabora otra mercancía similar pero con un trabajo socialmente necesario menor, acabará desbancándola del mercado y haciendo que se devalúe. Un automóvil, al poco de comprarse, se deprecia espectacularmente, porque hay otros modelos nuevos en el mercado que son mejores.

Ya por último afirman que una actividad libidinosa al margen del mercado no tiene sentido, y que en todo caso le da la razón al marginalismo por meter al deseo de por medio ni a las prostitutas: nos invita a que acudamos a paraísos del turismo sexual de prostitutas, tipo Cuba. Que vaya él, si es que aún se le yergue.

Pero lo cierto es que la actividad sexual "libre" también usa del mercado: discotecas, preservativos, hoteles, moteles, &c. Pero no por ello es necesariamente una actividad mercantil ni de lupanar. Salvo que el personaje sea ya un casado bastante vetusto y sin posibilidades de consumar el acto adúltero si no es con una potente viagra.

Por último, y en otros lugares ajenos a estos foros, se dedican a hablar de la persona humana considerando los tres géneros de materialidad como sustancias separadas que justifican la filosofía política nazi-germana. Qué panorama. Que sigan los marginalistas lanzando sus doctrinas, que seguiremos golpeándoles donde más les duele.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Santiago Armesilla Conde



Registrado: 09 Oct 2006
Mensajes: 350
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 10:24 am    Título del mensaje: Racionalidad capitalista y dialéctica de Estados (Imperios) Responder citando

J.M. Rodríguez Pardo escribió:
Estimados amigos:

Las afirmaciones de Pedro Redrado que nos cita Armesilla me parecen muy pertinentes. Realmente, a la hora de definir el capitalismo no tiene sentido hacerlo en abstracto, sino seguramente en distintas unidades políticas, ya sea Estados Unidos frente a China o la Unión Europea frente a Rusia, por ejemplo. Y entonces la recurrencia del sistema capitalista variará dependiendo de los distintos países. Incluso puede haber un agravamiento de la crisis por escasez no en abstracto, sino en uno de los elementos del sistema: véase cómo se paran las plantas automovilísticas en Bosnia o Serbia a causa del bloqueo gasístico.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.


La economía es economía política, ergo economía nacional. El capitalismo y el socialismo, en lo que toca a ambos como sistemas económicos con capacidad para la recurrencia de bienes, varían según los Estados. La rotación recurrente de bienes en un sistema económico no es ajena a la dialéctica de Estados, y esa misma dialéctica de Estados (incluyendo la dialéctica interna de clases a nivel nacional en toda unidad estatal) influye en la composibilidad de vectores a la hora de configurar la racionalidad económica. La Razón Económica puesta en práctica sería por tanto una racionalidad al nivel de la nación política, y en lo que toca a la dialéctica de Estados -Imperios Universales-, los Estados Unidos de Norteamérica han sido y son un factor decisivo en lo que concierne al triunfo del capitalismo sobre el comunismo soviético. Podríamos decir que la rotación recurrente del capitalismo a nivel internacional, entre Estados, no fue igual en la época del dominio del Imperio Británico con respecto a la actual época de dominio del Imperio Estadounidense.

La pugna entre Estados imperialistas (Estados Unidos frente a China principalmente, pero teniendo también en cuenta a India, el Eje Franco-Alemán, Brasil, Irán, Arabia Saudí, Rusia) afecta a la rotación de cada Estado y del mundo en general. Quien suceda a Estados Unidos como Imperio (en principio China), hará variar la forma en que esa rotación funcione. ¿En el capitalismo o en un socialismo específico sinexado con uno genérico -chino-? Ahí no me mojo. Pero yo sí diría que el sistema económico capitalista, sin negar su propia capacidad de permeabilidad "endógena", ha conseguido imponerse debido a variables mal llamadas "exógenas" (sobre todo por los economistas neoclásicos, incluídos los marginalistas, que ven al Estado como algo "ajeno" a la economía), como la dialéctica de Imperio universales. El liderazgo y dominio imperial de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial y su posterior victoria frente al Imperio Soviético tienen mucho que decir en lo que respecta a la rotación capitalista realmente existente en la mayoría de naciones políticas desarrolladas, sin negar otras variables. Resumiendo: un sistema económico tan complejo y refinado como el capitalismo no sería posible sin que un Estado guardián del mismo, un Estado imperial, no garantizase su funcionamiento tanto a nivel interno de ese mismo Estado como a nivel externo, hasta donde llegue su espada, y eso es lo que hace el Imperio universal realmente existente.

Estas ideas pueden rastrearse mejor en el libro "La vuelta a la caverna: terrorismo, guerra y globalización", de Gustavo Bueno.

http://www.fgbueno.es/gbm/gb2004vc.htm
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 11:45 am    Título del mensaje: Una precisión Responder citando

Estimados amigos:

No es que Estados Unidos sea el guardían del capitalismo. El capitalismo no se da en abstracto porque ni siquiera China maneja ya un socialismo específico: ¿cómo juzgar dentro del socialismo específico que ser rico sea glorioso y las diferencias entre quienes trabajan 16 horas diarias y los modernos empresarios de Shanghai y Pekín? No creo que haya dos sistemas en China; en todo caso, hay una población muy numerosa en China que, dado su analfabetismo y situación rural y atrasada, aún no está preparada para asumir artefactos como internet o la prensa común y corriente, por lo que hay que ejercitar la censura gubernamental para frenar a los estúpidos de Falung Gong y las propagandas que se filtran a través del sistema.

La Economía Política en su recurrencia funciona a nivel institucional: las mercancías, las máquinas industriales, las infraestructuras, &c., son instituciones, universales concretos con los que los distintos sujetos operatorios trabajan para componer mercancías, y sin esa racionalidad institucional no habría valores de cambio (que no son eternos e inmutables, pese a quien pese). Ahora bien, este trabajo no es meramente artesanal ni regional, circunscrito a una sociedad específica. La recurrencia capitalista necesita aumentar las fuentes de materias primas y el número de consumidores. Por eso mismo, el trabajo institucional propio de las sociedades capitalistas necesita darse a la escala de un Imperio universal de carácter generador, que genere más democracias de mercado con más consumidores y más demanda para garantizar la recurrencia del sistema. Y ahí está el papel que ejerce Estados Unidos.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 3:27 pm    Título del mensaje: El infame Szeliga II. Responder citando

Szeliga II escribió:
<Primero se inventan el materialismo histórico, diciendo que se refiere al valor intrínseco que tiene una cosa. Pero eso no es así, pues como se les dice, las cosas no tienen un valor intrínseco, sino producto del trabajo socialmente necesario para componerlas.>

No he sido yo el que defiende aquí el valor intríseco o "entrañado", sino este Szeliga, ya que por ejemplo dijo anteriormente de las mercancías:<"Efectivamente: valen el trabajo socialmente necesario empleado en su elaboración.> Y como "su elaboración" se hizo y se dio en las fábricas, anteriormente, no en los anaqueles del mercado, tenemos que según Pardo, más tarde, una vez son puestas a la venta las mercancías en los anaqueles del mercado...conservan su valor "intrínsecamente" dado en la transformación llevada a cabo anteriormente en esas fábricas..., y si lo conservan es que lo llevan "dentro", intrínsecamente, que no lo pierden por el camino.
Por supuesto que el "materialismo histórico", es decir, Carlos Marx, "se refiere al valor intrínseco (de trabajo) que tiene una cosa"..., pues que considera al trabajo como la "substancia de los valores"... (OME 40, pág. 47 y 48), y el autor que considera que eso no es así es Nicholas Barbon (nota en pág. 44). Marx dice que las mercancías contienen los mismos quanta de trabajo: "En cuanto valores, todas las mercancías son simplemente determinadas cantidades de tiempo de trabajo cuajado" (Pag. 48), y que yo sepa, "Cuajado" y "contienen" significa eso, valor o trabajo entrañado, "intrínseco". Si a veces Marx se contradice no es cosa mía.
Y eso es lo que tú también crees al decirnos lo de arriba: <"Efectivamente: valen el trabajo socialmente necesario empleado en su elaboración.>, pues lo contrario es: valen ahora lo que la utilidad marginal creciente o decreciente del vendedor y del comprador deciden al ponderar, lo que deciden sus santas subjetividades objetivizadas. Lo que le ocurre por lo visto a Szeliga II es que dada su juventud (ya está calvo) no sabe aún nada de la "objección", de que es el sujeto operatorio el que "objecta" a los objetos, el que los hace tales en tanto objetos en ese "para nosotros". La ontología no es lo suyo y ahora me acusará de "idealista".

(Por otra parte, lo "socialmente necesario" es siempre lo que decide el mercado...¿Y cómo decide el mercado? Por lo socialmente necesario..., y la tautología está servida.
Y si lo "socialmente necesario" es el "promedio social", entonces hay que definir qué y cómo se saca ese promedio social..., pues se saca por ponderaciones... ¿Y quienes "ponderan"? Indudablemente son los sujetos operatorios los únicos que pueden ponderar, evaluar (objectar). O sea que el objeto se reduce en el mercado a lo "socialmente necesario" que es lo que pondera y evalúa el sujeto, su subjetividad. La subjetividad es pues, la que pondera y evalúa, la que valoriza.) Y como en realidad valoriza en cada momento, le importa un comino el pasado de la mercancía y el tiempo de trabajo socialmente necesario en ella, ya que el comprador y el consumidor sólo atienden a lo que les conviene en el momento de la compra y de la venta. La fábrica es pasado que no existe, y suponer un valor que proviene de ella eso sí que es pura metafísica.

Y ahora viene la manipulación:
Szeliga II escribió:
<Y llegando a la metafísica más absurda y espiritualista, dicen que ese trabajo socialmente necesario ha de ser eterno. ¿Por qué?>
¿Quién dice semejante tontería? Lo único que yo he afirmado es que mientras el hombre sea hombre el deseo y las necesidades permanecerán por siempre jamás. Yo dije:"El deseo de estabilidad no es ni significa que la "crisis acabe con el deseo", porque por mucho que acaben unos deseos aparecen y permanecen otros por siempre jamás." Esto es lo que dije, y como Pardo no me cita, así comienza su historia o cuento inventado. Una pena que un joven y prometedor filósofo tenga que recurrir a semejantes y baratas estratagemas.

Szeliga II escribió:
<Que una mercancía haya necesitado de un trabajo X y valga en consecuencia Y, no significa que eso haya de ser así siempre: si se elabora otra mercancía similar pero con un trabajo socialmente necesario menor, acabará desbancándola del mercado y haciendo que se devalúe. Un automóvil, al poco de comprarse, se deprecia espectacularmente, porque hay otros modelos nuevos en el mercado que son mejores.>

Aquí sigue emperrado en que es la cantidad de trabajo -menor o mayor- la que determina el valor y el precio de las mercancías (lo "intrínseco" en ella) y no el deseo y la necesidad del consumidor (lo de "socialmente necesario" se lo podría ahorrar, pues eso se ha de suponer siempre puesto que estamos y hablamos en y desde un mercado determinado). Ergo se contradice con esto, pues esto sólo puede significar que es el trabajo anterior lo que da el posterior precio y valor a la mercancía en la venta. La cosa estriba aquí en los costes y ese no es el asunto, ya que si los costes son los mismos la mercancía no necesariamente vale lo mismo..., y es que se paga más lo que más se desea con independencia de sus costes (salarios aquí, como anamnasis), y no lo que lleva más o menos cantidad de trabajo "incorporado", o intrínseco o entrañado. Eso sólo ocurre con la mercancía trabajo, que verdaderamente vale lo que vale la ponderación social de ese trabajo y ni un duro más.
De todas formas, el mismo modelo de automóvil -pero de "segunda mano"- inmediatamente comprado a un particular vale la mitad que uno aún no comprado a la firma. Y es que el deseo de "lo nuevo" vale lo suyo, también cuenta la garantía, la posibilidad de fraude, etc. Se nota que Pardo va en patinete.

Y aquí se ve otra vez la infamia de este sujeto despreciable:
Szeliga II escribió:
<Ya por último afirman que una actividad libidinosa al margen del mercado no tiene sentido, y que en todo caso le da la razón al marginalismo por meter al deseo de por medio ni a las prostitutas: nos invita a que acudamos a paraísos del turismo sexual de prostitutas, tipo Cuba. Que vaya él, si es que aún se le yergue. >

¿Afirman? ¿Quienes? Aquí estoy yo sólo ante el peligro, no hay nadie más... Es evidente que una actividad libidinosa al margen del mercado no tiene ningún sentido "mercantil", aunque desde luego sí tiene otros. Yo no te he "invitado a nada", so cuentista!!
Pues no, como ya sabes -y no me da empacho el publicarlo- a raíz de la radioterapia que se me aplicó para curarme el cáncer de próstata ya no..."se me yergue"... Espero que a ti no te ocurra lo mismo, que no te llenes de un cáncer de pulmón o de páncreas que son letales. Yo salvé hasta ahora la vida y gracias a ello ya "no se me yergue" ni con la viagra de la que canallescamente hablas como un vulgar bellaco...., pero tú eres un canalla infame al usar de estas cuestiones como instrumento de combate. Eso dice todo de tu impotencia filosófica y moral. Espero hijo, que la vida te depare suerte y no acabes como un perro, aunque ya refocilas mierda por los cuatro costados por usar de semejantes cuestiones. Pretendes dañarme, pero marras.

Szeliga II escribió:
<Pero lo cierto es que la actividad sexual "libre" también usa del mercado: discotecas, preservativos, hoteles, moteles, &c. Pero no por ello es necesariamente una actividad mercantil ni de lupanar. Salvo que el personaje sea ya un casado bastante vetusto y sin posibilidades de consumar el acto adúltero si no es con una potente viagra. >

Y si la "la actividad sexual "libre" también usa del mercado: discotecas, preservativos, hoteles, moteles, &c.", entonces es por ello "necesariamente una actividad mercantil" y no como su bazofia dice, ya que por lo menos compra muchas cosas como son los preservativos, los moteles, las viagras. Cualquier acto humano, empero, está siempre mediado por el mercado en una medida u otra. De todas formas nadie ha hablado del sexo "libre", ya que las cubanitas u otras cobran en dólares y en especias.

El resto de lo que dice, de las "sustancias separadas" etc., son tonterías que no demuestra ni cita y que no van encaminadas sino a desviar la pelota de los asuntos tratados. El ejemplo de los deseos de los empresarios y de los Ferrari es verdaderamente lastimoso. En lugar de hablar de Ferraris podría hablar de zapatos, etc.

La mercancía es un objeto exterior, una cosa que, por sus propiedades, satisface las necesidades de los hombres de alguna determinada clase. La naturaleza de las necesidades, el que procedan por ej. del hambre o de la imaginación no hace a la cosa. Tampoco se trata aquí de como satisfacen las cosas las necesidades de los hombres, si como objeto de goce o como medio de producción (el empresario desea los suministros de gas, por ejemplo). El deseo incluye siempre la necesidad; es la gana del espíritu y tan natural como el hambre para el cuerpo... La mayoría de las cosas obtienen su valor del hecho de que satisfacen las necesidades del "espíritu". Pero las mercancías no se enfrentan en el mercado (ni en el mercado ni en ninguna parte) ya que los que se enfrentan son los hombres concretos, como compradores y como vendedores y viceversa. Por tanto cualquier relación de valor no es entre dos mercancías, ya que las mercancía no son sujetos que se puedan "enfrentar", sino entre dos o más deseos enfrentados de dos o más hombres, y da igual qué es lo que desean, si una revista porno o tornillos para sus electrodomésticos en el proceso de producción. Es siempre un cierto individuo quién piensa, actúa y realiza (Von Mises) y eso lo hace siempre ponderando subjetivamente, y por eso aproximativamente, sujetado al error o a la ruina, a la quiebra, etc. Adiós.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 7:32 pm    Título del mensaje: ¿Quién es Szeliga? Responder citando

Estimados amigos:

La Soberana Subjetividad, aparte de repetir sus dogmas de fe como si mis argumentaciones no existieran, se empeña en negar que nos invitó a practicar el turismo sexual y se engolfa en una serie de circunstancias y descalificaciones personales que yo no he mentado en ningún momento. Pero lo que más me llama la atención es que me identifica con un tal Szeliga, de quien en mi vida he oído hablar y no sé qué tiene que ver con El Capital de Marx. Es cierto que ya lo mentó en otro mensaje, pero ahora que lo reitera me gustaría saber quién es ese tal Szeliga con quien sofísticamente se me identifica.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 7:54 pm    Título del mensaje: La caverna y el río Responder citando

La cuestión es que toda revolución que no suponga evolución es una simple “vuelta del revés”. Cosa que por mucho que extrañe, en el caso de la marxista-leninista, se veía venir antes de triunfar, se notó perfectamente nada más lograrlo y se confirmó con su fracaso. Como no creo que pueda discutirse mucho sobre hechos, coloquemos como coloquemos los datos, intentemos averiguar qué papel jugó en tan ejemplares acontecimientos el menos metafísico de los materialismos (exceptuando al filosófico), o sea el histórico.

Ya sabéis que soy un poco burro, pero no termino de comprender cómo explica la evolución el hismat; sí lucha o dialéctica, etc., pero ¿cómo explica esas diferencias (dia...) enfrentadas? Según sus propios planteamientos no debería haberlos; al intentar morderse la cola (¿para no ser metafísico?) anula el origen. La vida no es una moneda con una cara y una cruz, si la das la vuelta, verás la muerte, no otra vida.

¿Sería alguien tan amable de expllicarme qué es eso de la Razón económica? Espero que no se trate de ahorrar razones. También podrían ilustrarme sobre qué recurrencia se trata de conseguir. ¿La de la ocurrencia?

¿No os dáis cuenta de que la Economía Política ni siquera se pone de acuerdo en la razón de lo que ha ocurrido?

Como soy muy dado a soltar lo primero que se me ocurre (a pesar de haberlo reconsiderado y no encontrarlo muy sensato), voy a soltar una de mis ocurrencias más recurrentes: El problema de la oscuridad del socialismo (tiene otros), de su mítico embrollo, deriva de una de las consecuencias más nefastas de la inversión teológica y su consiguiente conversión de todos en teólogos capacitados para pontificar sobre lo humano y lo divino: el materialismo histórico abortado.

Y es que nos gusta mucho darle vueltas a las cosas; parece que es lo único que sabemos o podemos hacer. Desde la vuelta del revés de Hegel, todo han sido vueltas y revueltas; creo que ahora, incluso se quiere dar la vuelta (que no volver) al mismísimo Platón. ¿Acaso supone Aristóteles una inversión de Platón? ¿Da Hegel la vuelta a algo? ¿Qué volvió del revés Platón? ¿Dieron Heráclito o Anaximandro la vuelta al mítico Mito?

Si los economistas son incapaces de encontrar razones para lo que pasa en el mercado y los filósofos se dedican a los malabarismos con las supuestas razones en cuestión... Voy al grano: dado que, al final, todo parece consistir en qué es capitalismo y da la casualidad de que lo que se discute desde Marx es si su método de investigación, el materialismo histórico, es o no aceptable o suficiente porque se convirtió (por arte de ideología) en un materialismo dialéctico de lo menos dialéctico, digo yo si no convendrá re-considerar, no sólo qué es el capitalismo, sino qué es el materialismo histórico. Porque, y esto es importante, claro, Marx (Engels, por “prudencia política”, ayudó a darle la punitlla) sólo lo había perfilado (que no inventado), siendo El capital, un ejercicio para seguir dibujándolo. Suele olvidarse esto. ¿Por qué? Porque, dada su desviación y/o revoltijo, resulta que a la razón le es imposible abstraerse de las circunstancias. Entonces, ¿cómo pretendía Marx tranformar el mundo? ¿Dando la vuelta, no a Hegel, sino a Platón?

Señores, no es imposible abstraerse de los tiempos. Pruébenlo. Es más, si no nos abstraemos de ellos, ¿cómo alcanzaremos lo permanente? Las circunstancias podrán constreñir todo menos una cosa, una cualidad no sometida a las leyes de la física (porque si se conoce alguna es gracias a ella) ni a las de la polis (porque nunca se hacen por acuerdo): razonar. Todo materialismo comete el error de no considerar a las ideas como lo que son: lo más libre de este mundo. Aunque estén hechas de lo mismo, vuelan, saltan y brincan no como los peces en el río, sino como los dioses en las religiones: surgen de ellas, pero se van, las dejan, las abandonan (que mal fin tengan sus malas personas). Ateo/Anarjos es el que percibe esta desconexión. ¿Por qué no salta más? ¿Por qué vuelve al río? ¿Qué teme? No teme, es que él no es una idea, sino un pececillo, no puede salir del río. Río-Caverna. Continuación de la teología anarquista.

O dicho de otra forma: si de Los Chichos y villancicos pasamos a Los Chungitos, y me das a elegir entre tú y la riqueza, la gloria, el cielo o mis ideas (sin las cuales soy un hombre perdido), ay amor, me quedo contigo. Esto es socialismo y lo demás...fantasía. Una fantasía no sólo irreal (real es la necesidad de otro) sino ilógica, irracional. Mientras la Filosofía, la Economía y demás teologías acuáticas no acierten a asumir estas terrenales “simplezas”, siempre serán cuentos sin ton ni son. Por mí, al menos, pueden decir misa. Me voy a nadar. Y a brincar (única forma de tomar un poco de sol).

Salud

P.S.: Por supuesto, siempre queda el recurso de negar toda permanencia, toda esencia, todo aroma, todo color... o sea, la realidad. O coger a Platón, el más realista de la historia, y tirarlo a la basura.
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Juan A. Rodríguez Molina



Registrado: 16 Feb 2004
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Ubicación: El Escorial (Madrid)

MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 7:55 pm    Título del mensaje: La caverna y el río Responder citando

La cuestión es que toda revolución que no suponga evolución es una simple “vuelta del revés”. Cosa que por mucho que extrañe, en el caso de la marxista-leninista, se veía venir antes de triunfar, se notó perfectamente nada más lograrlo y se confirmó con su fracaso. Como no creo que pueda discutirse mucho sobre hechos, coloquemos como coloquemos los datos, intentemos averiguar qué papel jugó en tan ejemplares acontecimientos el menos metafísico de los materialismos (exceptuando al filosófico), o sea el histórico.

Ya sabéis que soy un poco burro, pero no termino de comprender cómo explica la evolución el hismat; sí lucha o dialéctica, etc., pero ¿cómo explica esas diferencias (dia...) enfrentadas? Según sus propios planteamientos no debería haberlos; al intentar morderse la cola (¿para no ser metafísico?) anula el origen. La vida no es una moneda con una cara y una cruz, si la das la vuelta, verás la muerte, no otra vida.

¿Sería alguien tan amable de expllicarme qué es eso de la Razón económica? Espero que no se trate de ahorrar razones. También podrían ilustrarme sobre qué recurrencia se trata de conseguir. ¿La de la ocurrencia?

¿No os dáis cuenta de que la Economía Política ni siquera se pone de acuerdo en la razón de lo que ha ocurrido?

Como soy muy dado a soltar lo primero que se me ocurre (a pesar de haberlo reconsiderado y no encontrarlo muy sensato), voy a soltar una de mis ocurrencias más recurrentes: El problema de la oscuridad del socialismo (tiene otros), de su mítico embrollo, deriva de una de las consecuencias más nefastas de la inversión teológica y su consiguiente conversión de todos en teólogos capacitados para pontificar sobre lo humano y lo divino: el materialismo histórico abortado.

Y es que nos gusta mucho darle vueltas a las cosas; parece que es lo único que sabemos o podemos hacer. Desde la vuelta del revés de Hegel, todo han sido vueltas y revueltas; creo que ahora, incluso se quiere dar la vuelta (que no volver) al mismísimo Platón. ¿Acaso supone Aristóteles una inversión de Platón? ¿Da Hegel la vuelta a algo? ¿Qué volvió del revés Platón? ¿Dieron Heráclito o Anaximandro la vuelta al mítico Mito?

Si los economistas son incapaces de encontrar razones para lo que pasa en el mercado y los filósofos se dedican a los malabarismos con las supuestas razones en cuestión... Voy al grano: dado que, al final, todo parece consistir en qué es capitalismo y da la casualidad de que lo que se discute desde Marx es si su método de investigación, el materialismo histórico, es o no aceptable o suficiente porque se convirtió (por arte de ideología) en un materialismo dialéctico de lo menos dialéctico, digo yo si no convendrá re-considerar, no sólo qué es el capitalismo, sino qué es el materialismo histórico. Porque, y esto es importante, claro, Marx (Engels, por “prudencia política”, ayudó a darle la punitlla) sólo lo había perfilado (que no inventado), siendo El capital, un ejercicio para seguir dibujándolo. Suele olvidarse esto. ¿Por qué? Porque, dada su desviación y/o revoltijo, resulta que a la razón le es imposible abstraerse de las circunstancias. Entonces, ¿cómo pretendía Marx tranformar el mundo? ¿Dando la vuelta, no a Hegel, sino a Platón?

Señores, no es imposible abstraerse de los tiempos. Pruébenlo. Es más, si no nos abstraemos de ellos, ¿cómo alcanzaremos lo permanente? Las circunstancias podrán constreñir todo menos una cosa, una cualidad no sometida a las leyes de la física (porque si se conoce alguna es gracias a ella) ni a las de la polis (porque nunca se hacen por acuerdo): razonar. Todo materialismo comete el error de no considerar a las ideas como lo que son: lo más libre de este mundo. Aunque estén hechas de lo mismo, vuelan, saltan y brincan no como los peces en el río, sino como los dioses en las religiones: surgen de ellas, pero se van, las dejan, las abandonan (que mal fin tengan sus malas personas). Ateo/Anarjos es el que percibe esta desconexión. ¿Por qué no salta más? ¿Por qué vuelve al río? ¿Qué teme? No teme, es que él no es una idea, sino un pececillo, no puede salir del río. Río-Caverna. Continuación de la teología anarquista.

O dicho de otra forma: si de Los Chichos y villancicos pasamos a Los Chungitos, y me das a elegir entre tú y la riqueza, la gloria, el cielo o mis ideas (sin las cuales soy un hombre perdido), ay amor, me quedo contigo. Esto es socialismo y lo demás...fantasía. Una fantasía no sólo irreal (real es la necesidad de otro) sino ilógica, irracional. Mientras la Filosofía, la Economía y demás teologías acuáticas no acierten a asumir estas terrenales “simplezas”, siempre serán cuentos sin ton ni son. Por mí, al menos, pueden decir misa. Me voy a nadar. Y a brincar (única forma de tomar un poco de sol).

Salud

P.S.: Por supuesto, siempre queda el recurso de negar toda permanencia, toda esencia, todo aroma, todo color... o sea, la realidad. O coger a Platón, el más realista de la historia, y tirarlo a la basura.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 7:58 pm    Título del mensaje: La caverna y el río Responder citando

La cuestión es que toda revolución que no suponga evolución es una simple “vuelta del revés”. Cosa que por mucho que extrañe, en el caso de la marxista-leninista, se veía venir antes de triunfar, se notó perfectamente nada más lograrlo y se confirmó con su fracaso. Como no creo que pueda discutirse mucho sobre hechos, coloquemos como coloquemos los datos, intentemos averiguar qué papel jugó en tan ejemplares acontecimientos el menos metafísico de los materialismos (exceptuando al filosófico), o sea el histórico.

Ya sabéis que soy un poco burro, pero no termino de comprender cómo explica la evolución el hismat; sí lucha o dialéctica, etc., pero ¿cómo explica esas diferencias (dia...) enfrentadas? Según sus propios planteamientos no debería haberlos; al intentar morderse la cola (¿para no ser metafísico?) anula el origen. La vida no es una moneda con una cara y una cruz, si la das la vuelta, verás la muerte, no otra vida.

¿Sería alguien tan amable de expllicarme qué es eso de la Razón económica? Espero que no se trate de ahorrar razones. También podrían ilustrarme sobre qué recurrencia se trata de conseguir. ¿La de la ocurrencia?

¿No os dáis cuenta de que la Economía Política ni siquera se pone de acuerdo en la razón de lo que ha ocurrido?

Como soy muy dado a soltar lo primero que se me ocurre (a pesar de haberlo reconsiderado y no encontrarlo muy sensato), voy a soltar una de mis ocurrencias más recurrentes: El problema de la oscuridad del socialismo (tiene otros), de su mítico embrollo, deriva de una de las consecuencias más nefastas de la inversión teológica y su consiguiente conversión de todos en teólogos capacitados para pontificar sobre lo humano y lo divino: el materialismo histórico abortado.

Y es que nos gusta mucho darle vueltas a las cosas; parece que es lo único que sabemos o podemos hacer. Desde la vuelta del revés de Hegel, todo han sido vueltas y revueltas; creo que ahora, incluso se quiere dar la vuelta (que no volver) al mismísimo Platón. ¿Acaso supone Aristóteles una inversión de Platón? ¿Da Hegel la vuelta a algo? ¿Qué volvió del revés Platón? ¿Dieron Heráclito o Anaximandro la vuelta al mítico Mito?

Si los economistas son incapaces de encontrar razones para lo que pasa en el mercado y los filósofos se dedican a los malabarismos con las supuestas razones en cuestión... Voy al grano: dado que, al final, todo parece consistir en qué es capitalismo y da la casualidad de que lo que se discute desde Marx es si su método de investigación, el materialismo histórico, es o no aceptable o suficiente porque se convirtió (por arte de ideología) en un materialismo dialéctico de lo menos dialéctico, digo yo si no convendrá re-considerar, no sólo qué es el capitalismo, sino qué es el materialismo histórico. Porque, y esto es importante, claro, Marx (Engels, por “prudencia política”, ayudó a darle la punitlla) sólo lo había perfilado (que no inventado), siendo El capital, un ejercicio para seguir dibujándolo. Suele olvidarse esto. ¿Por qué? Porque, dada su desviación y/o revoltijo, resulta que a la razón le es imposible abstraerse de las circunstancias. Entonces, ¿cómo pretendía Marx tranformar el mundo? ¿Dando la vuelta, no a Hegel, sino a Platón?

Señores, no es imposible abstraerse de los tiempos. Pruébenlo. Es más, si no nos abstraemos de ellos, ¿cómo alcanzaremos lo permanente? Las circunstancias podrán constreñir todo menos una cosa, una cualidad no sometida a las leyes de la física (porque si se conoce alguna es gracias a ella) ni a las de la polis (porque nunca se hacen por acuerdo): razonar. Todo materialismo comete el error de no considerar a las ideas como lo que son: lo más libre de este mundo. Aunque estén hechas de lo mismo, vuelan, saltan y brincan no como los peces en el río, sino como los dioses en las religiones: surgen de ellas, pero se van, las dejan, las abandonan (que mal fin tengan sus malas personas). Ateo/Anarjos es el que percibe esta desconexión. ¿Por qué no salta más? ¿Por qué vuelve al río? ¿Qué teme? No teme, es que él no es una idea, sino un pececillo, no puede salir del río. Río-Caverna. Continuación de la teología anarquista.

O dicho de otra forma: si de Los Chichos y villancicos pasamos a Los Chungitos, y me das a elegir entre tú y la riqueza, la gloria, el cielo o mis ideas (sin las cuales soy un hombre perdido), ay amor, me quedo contigo. Esto es socialismo y lo demás...fantasía. Una fantasía no sólo irreal (real es la necesidad de otro) sino ilógica, irracional. Mientras la Filosofía, la Economía y demás teologías acuáticas no acierten a asumir estas terrenales “simplezas”, siempre serán cuentos sin ton ni son. Por mí, al menos, pueden decir misa. Me voy a nadar. Y a brincar (única forma de tomar un poco de sol).

Salud

P.S.: Por supuesto, siempre queda el recurso de negar toda permanencia, toda esencia, todo aroma, todo color... o sea, la realidad. O coger a Platón, el más realista de la historia, y tirarlo a la basura.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 9:10 pm    Título del mensaje: La caverna y el río Responder citando

¡Vaya hombre, sale dos veces y no lo que quería! ¿Podría el moderador eliminar los dos anteriores y dejar el tercero? Está mejor hecho, no varía sustancialmente, pero se nota menos que no es de una sentada.

¿Sería alguien tan amable de explicarme qué es eso de la Razón económica? Espero que no se trate de ahorrar razones. También podrían ilustrarme sobre qué recurrencia se trata de conseguir. ¿La de la ocurrencia?

¿No os dáis cuenta de que los economistas políticos (no digamos los políticos metidos a economistas) ni siquera se ponen de acuerdo en la razón de lo que ha ocurrido?

Como soy muy dado a soltar lo primero que se me ocurre (a pesar de haberlo reconsiderado y no encontrarlo muy sensato), voy a soltar una de mis ocurrencias más recurrentes: El problema de la oscuridad del socialismo (tiene otros), de su mítico embrollo, deriva de una de las consecuencias más nefastas de la inversión teológica y su consiguiente conversión de todos en teólogos capacitados para pontificar sobre lo humano y lo divino: el abortado materialismo histórico.

Y es que nos gusta mucho darle vueltas a las cosas; parece que es lo único que sabemos o podemos hacer. Desde la vuelta del revés de Hegel, todo han sido vueltas y revueltas; creo que ahora, incluso se quiere dar la vuelta (que no volver) al mismísimo Platón. ¿Acaso supone Aristóteles una inversión de Platón? ¿Da Hegel la vuelta a algo? ¿Qué volvió del revés Platón? ¿Dieron Heráclito, Demócrito o Anaximandro la vuelta al mítico Mito? ¿Qué coño significa “vuelta del revés”? Me parece a mí que toda revolución que no suponga evolución es una simple “vuelta del revés”. Cosa que por mucho que extrañe, en el caso de la marxista-leninista, se veía venir antes de triunfar, se notó perfectamente nada más lograrlo y se confirmó con su fracaso. Como no creo que pueda discutirse mucho sobre hechos, coloquemos como coloquemos los datos, intentemos averiguar qué papel jugó en tan ejemplares acontecimientos el menos metafísico de los materialismos (exceptuando al filosófico), o sea el histórico. Ya sabéis que soy un poco burro y no termino de comprender muchas cosas, pero ¿por qué fracasó la revolución anti-capitalista y no la evolución del capitalismo?

Si los economistas son incapaces de encontrar razones para lo que pasa en el mercado y los filósofos se dedican a los malabarismos con las supuestas razones en cuestión... Voy al grano: dado que, al final, todo parece consistir en qué es capitalismo y da la casualidad de que lo que se discute desde Marx es si su método de investigación, el materialismo histórico, es o no aceptable o suficiente porque se convirtió (por arte de ideología) en un materialismo dialéctico de lo menos dialéctico, digo yo si no convendrá re-considerar, no sólo qué es el capitalismo, sino qué es (no fue) el materialismo histórico. Porque, y esto es importante, claro, Marx (Engels, por “prudencia política”, ayudó a darle la punitlla) sólo lo había perfilado (que no inventado), siendo El capital, un ejercicio para seguir dibujándolo. Suele olvidarse esto. ¿Por qué? (He aquí la causa de la ocurrencia:) Porque, dada su desviación y/o revoltijo, resulta que a la razón le es imposible abstraerse de las circunstancias. Y, entonces, ¿cómo pretendía Marx tranformar el mundo? ¿Dando la vuelta, no a Hegel, sino a Platón?

Señores, no es imposible abstraerse de los tiempos. Pruébenlo. Es más, si no nos abstraemos de ellos, ¿cómo alcanzaremos lo permanente? Las circunstancias podrán constreñir todo menos una cosa, una cualidad no sometida a las leyes de la física (porque si se conoce alguna es gracias a ella) ni a las de la polis (porque nunca se hacen por acuerdo): razonar. Todo materialismo comete el error de no considerar a las ideas como lo que son: lo más libre de este mundo. Aunque estén hechas de lo mismo, vuelan, saltan y brincan no como los peces en el río, sino como los dioses en las religiones: surgen de ellas, pero se van, las dejan, las abandonan (que mal fin tengan sus malas personas). Ateo/Anarjos es el que percibe esta desconexión. ¿Por qué no salta más? ¿Por qué vuelve al río? ¿Qué teme? No teme, es que él no es una idea, sino un pececillo, no puede salir del río. Río-Caverna. Continuación de la teología anarquista.

O dicho de otra forma: si de Los Chichos y villancicos pasamos a Los Chungitos, y me das a elegir entre tú y la riqueza, la gloria, el cielo o mis ideas (sin las cuales soy un hombre perdido), ay amor, me quedo contigo. Esto es socialismo y lo demás...fantasía. Una fantasía no sólo irreal (real es la necesidad de otro) sino ilógica, irracional. Mientras la Filosofía, la Economía y demás teologías acuáticas no acierten a asumir estas terrenales “simplezas”, siempre serán cuentos sin ton ni son. Por mí, al menos, pueden decir misa. Me voy a nadar. Y a brincar (única forma de tomar un poco de sol).

Salud

P.S.: Por supuesto, siempre queda el recurso de negar toda permanencia, toda esencia, todo aroma, todo color... o sea, la realidad. O coger a Platón, el más realista de la historia, y tirarlo a la basura.
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 11:08 pm    Título del mensaje: Franz Zychlin von Zychlinsky Szeliga. Responder citando

Szeliga II escribió:
<La Soberana Subjetividad, aparte de repetir sus dogmas de fe como si mis argumentaciones no existieran, se empeña en negar que nos invitó a practicar el turismo sexual y se engolfa en una serie de circunstancias y descalificaciones personales que yo no he mentado en ningún momento. Pero lo que más me llama la atención es que me identifica con un tal Szeliga, de quien en mi vida he oído hablar y no sé qué tiene que ver con El Capital de Marx. Es cierto que ya lo mentó en otro mensaje, pero ahora que lo reitera me gustaría saber quién es ese tal Szeliga con quien sofísticamente se me identifica.>

El colmo.

Yo te informo sobre Szeliga, ¡como no!
El tal Szeliga es uno de esos ridiculizados jovenes hegelianos de la Ideología alemana y de La sagrada familia (Franz Zychlin von Zychlinsky)..., puedes mirarlo así: Picas en Geoogle "Szeliga+Marx" y te sale una buena contastación: http://www.google.es/search?source=ig&hl=es&rlz=&=&q=Szeliga%2BMarx&btnG=Buscar+con+Google&meta=lr%3Dlang_es

“Szeliga”, al que también se apoda allí “San Max” o “Jacques le bonhomme”....

O mejor, te vas directamente a La ideología alemana y en la página 175, por ejemplo, te podrás poner al corriente de quién es este curioso Szeliga que considera para él sagrada la Verdad, su verdad, y si no te basta te informas de quién era esa parodia de un tal Von Zychlinsky Szeliga que en cuanto ve como la caga convierte avergonzado los objetos en verdades sagradas -dogmas de fe, dice por toda crítica- (como un buen pata negra). la diferencia tuya respecto de él, es que tú no tienes vergüenza.
Tus argumentos, apreciado Szeliga, no sólo han sido refutados..., es que han sido ridiculizados, por eso no contestas punto por punto a las objeciones de mis dos últimos mensajes. He acabado contigo..., por ahora. Adiós.
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José Mª Rodríguez Vega



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Mensajes: 1429

MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 11:09 pm    Título del mensaje: Franz Zychlin von Zychlinsky Szeliga. Responder citando

Szeliga II escribió:
<La Soberana Subjetividad, aparte de repetir sus dogmas de fe como si mis argumentaciones no existieran, se empeña en negar que nos invitó a practicar el turismo sexual y se engolfa en una serie de circunstancias y descalificaciones personales que yo no he mentado en ningún momento. Pero lo que más me llama la atención es que me identifica con un tal Szeliga, de quien en mi vida he oído hablar y no sé qué tiene que ver con El Capital de Marx. Es cierto que ya lo mentó en otro mensaje, pero ahora que lo reitera me gustaría saber quién es ese tal Szeliga con quien sofísticamente se me identifica.>

El colmo.

Yo te informo sobre Szeliga, ¡como no!
El tal Szeliga es uno de esos ridiculizados jovenes hegelianos de la Ideología alemana y de La sagrada familia (Franz Zychlin von Zychlinsky)..., puedes mirarlo así: Picas en Geoogle "Szeliga+Marx" y te sale una buena contastación: http://www.google.es/search?source=ig&hl=es&rlz=&=&q=Szeliga%2BMarx&btnG=Buscar+con+Google&meta=lr%3Dlang_es

“Szeliga”, al que también se apoda allí “San Max” o “Jacques le bonhomme”....

O mejor, te vas directamente a La ideología alemana y en la página 175, por ejemplo, te podrás poner al corriente de quién es este curioso Szeliga que considera para él sagrada la Verdad, su verdad, y si no te basta te informas de quién era esa parodia de un tal Von Zychlinsky Szeliga que en cuanto ve como la caga convierte avergonzado los objetos en verdades sagradas -dogmas de fe, dice por toda crítica- (como un buen pata negra). la diferencia tuya respecto de él, es que tú no tienes vergüenza.
Tus argumentos, apreciado Szeliga, no sólo han sido refutados..., es que han sido ridiculizados, por eso no contestas punto por punto a las objeciones de mis dos últimos mensajes. He acabado contigo..., por ahora. Adiós.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Sab Ene 10, 2009 12:02 pm    Título del mensaje: Szeliga el barrufet Responder citando

Estimados amigos:

Me niego a que ningún sofista catalán me identifique con el tal Szeliga, no ya por la cuestión de la significancia o insignificancia histórica, sino porque sus doctrinas son diametralmente opuestas a las mías. Si tan semejante soy a Szeliga, que lo pruebe el barrufet Vega. Por cierto, difícilmente puede el marginalista catalán refutar nada, cuando él mismo carece de doctrina y la cambia según le conviene a su soberana subjetividad. Pero para no volver a cansar con interminables y plomizos mensajes, simplemente anotaré unas cuestiones para aclarar de una vez este embrollo en el que el sofista catalán intenta engolfar la discusión.

1) La Subjetividad está más que reconocida por mí. Lo que pasa es que esa subjetividad no existe al margen de los grupos sociales y contextos institucionales en los que actúa. Carece de sentido hablar de los deseos de los consumidores sin identificar el contexto social en que se producen; ya puede un pobre desear un Mercedes que con su poder adquisitivo no se lo podrá comprar. Lo mismo sucede con la actividad económica: las distintas subjetividades que componen una mercancía cuentan, pero sólo si participan dentro del trabajo socialmente necesario que nos aporta el resultado final, que luego se pone a circular en el mercado.

2) Los deseos no son subjetivos ni siquiera en el sentido etológico (son producto de la propia selección natural darwiniana), pero aún menos tiene sentido ponerlos como lo primario y fundamental. Si hacemos eso, nos vamos a la Etología y olvidamos la Economía. Como sujeto etológico yo puedo desear comer, beber o tener sexo (ahora vendrá el barrufet a decir que me burlo de él y a contarnos sus tribulaciones al respecto, pero en fin...). Pero cuando hablamos de los deseos en la esfera del mercado y de la Economía estatal hemos desbordado la escala etológica y esos deseos carecen de sentido al margen del marco histórico en que se producen. Es absurdo pensar que los automóviles se fabricaron porque había deseo de tener automóviles y no por el propio desarrollo de la sociedad industrial que necesitaba de vehículos más potentes y con más autonomía para facilitar los transportes de personas y mercancías. Y no hablo de los Ferrari para que el barrufet no se sienta aludido.

3) La escasez no puede ser el fundamento de la Economía porque precisamente las crisis se producen a causa de la abundancia de mercancías que no pueden ser vendidas en el mercado. Véase la crisis actual. Además, la escasez en abstracto no explica nada. Capítulo aparte es que se hable de escasez de un bien respecto a otros, y por lo tanto de desigualdad entre los bienes, funcionalmente hablando. Pero nunca de una escasez en abstracto, sustancialista, que movilizaría un deseo aún más abstracto. Eso es pura metafísica, idealismo galopante y sin jinete.

En cualquier caso, el único que, por su idealismo, se parece a Szeliga es el barrufet catalán marginalista. Aunque no seré yo quien me dedique a realizar tan extravagantes identificaciones. Simplemente anoto las semejanzas, tanto si gustan como si no.

Un saludo cordial,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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J.M. Rodríguez Pardo



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Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Sab Ene 10, 2009 12:03 pm    Título del mensaje: Szeliga el barrufet Responder citando

Estimados amigos:

Me niego a que ningún sofista catalán me identifique con el tal Szeliga, no ya por la cuestión de la significancia o insignificancia histórica, sino porque sus doctrinas son diametralmente opuestas a las mías. Si tan semejante soy a Szeliga, que lo pruebe el barrufet Vega. Por cierto, difícilmente puede el marginalista catalán refutar nada, cuando él mismo carece de doctrina y la cambia según le conviene a su soberana subjetividad. Pero para no volver a cansar con interminables y plomizos mensajes, simplemente anotaré unas cuestiones para aclarar de una vez este embrollo en el que el sofista catalán intenta engolfar la discusión.

1) La Subjetividad está más que reconocida por mí. Lo que pasa es que esa subjetividad no existe al margen de los grupos sociales y contextos institucionales en los que actúa. Carece de sentido hablar de los deseos de los consumidores sin identificar el contexto social en que se producen; ya puede un pobre desear un Mercedes que con su poder adquisitivo no se lo podrá comprar. Lo mismo sucede con la actividad económica: las distintas subjetividades que componen una mercancía cuentan, pero sólo si participan dentro del trabajo socialmente necesario que nos aporta el resultado final, que luego se pone a circular en el mercado.

2) Los deseos no son subjetivos ni siquiera en el sentido etológico (son producto de la propia selección natural darwiniana), pero aún menos tiene sentido ponerlos como lo primario y fundamental. Si hacemos eso, nos vamos a la Etología y olvidamos la Economía. Como sujeto etológico yo puedo desear comer, beber o tener sexo (ahora vendrá el barrufet a decir que me burlo de él y a contarnos sus tribulaciones al respecto, pero en fin...). Pero cuando hablamos de los deseos en la esfera del mercado y de la Economía estatal hemos desbordado la escala etológica y esos deseos carecen de sentido al margen del marco histórico en que se producen. Es absurdo pensar que los automóviles se fabricaron porque había deseo de tener automóviles y no por el propio desarrollo de la sociedad industrial que necesitaba de vehículos más potentes y con más autonomía para facilitar los transportes de personas y mercancías. Y no hablo de los Ferrari para que el barrufet no se sienta aludido.

3) La escasez no puede ser el fundamento de la Economía porque precisamente las crisis se producen a causa de la abundancia de mercancías que no pueden ser vendidas en el mercado. Véase la crisis actual. Además, la escasez en abstracto no explica nada. Capítulo aparte es que se hable de escasez de un bien respecto a otros, y por lo tanto de desigualdad entre los bienes, funcionalmente hablando. Pero nunca de una escasez en abstracto, sustancialista, que movilizaría un deseo aún más abstracto. Eso es pura metafísica, idealismo galopante y sin jinete.

En cualquier caso, el único que, por su idealismo, se parece a Szeliga es el barrufet catalán marginalista. Aunque no seré yo quien me dedique a realizar tan extravagantes identificaciones. Simplemente anoto las semejanzas, tanto si gustan como si no.

Un saludo cordial,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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