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Fuerza y libertad.

 
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Vie Abr 16, 2004 8:53 pm    Título del mensaje: Fuerza y libertad. Responder citando

Hola.
«No vale la propuesta pacifista de tirar las armas porque las cogen otros>>..... «Hay que distinguir entre las distintas formas de violencia y tener en cuenta que el fin muchas veces justifica los medios» (Gustavo Bueno. La Nueva España. Jueves, 27 de noviembre de 1997.
<Sr. Bueno, ¿bajo qué condiciones, si las hay, podría usted entrar en política activa? Considero que hablar como usted habla ya es política, y de la buena, pero ¿para cuándo en algún partido? -.Unamuno decía: 'En el partido en el que yo entre, yo seré el padre, el hijo y el espíritu santo. Y si alguno se apunta a él, me borro´.>
http://www.fgbueno.es/hem/2004a23b.htm
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Nada hay mejor para ver el nuevo “talante” afable del novísimo cuasifelipista gobierno del mundialista y melifluo Zapatero, que ver como dentro de poco los maricones -a los que los antitodo de lo normal llaman “gays”- podrán violentar nuestro pudor aún más de lo que ya lo está al verlos amandose efusivamente por las calles, ya por fin, eso si, en consumado matrimonio. Una abnormidad como esta, sin aparente contenido político, es el mejor baremo para calibrar los excesos de libertad a que el sutil neoliberalismo de estos sociatas nuestros nos aboca. Bajo esa libertad superficial de esta superchería sin limites comiénzase a escamotear el derecho en general...bajo esta aparente gran y modernísima libertad se amaga la dictadura de partido único estilo mejicano: PRISA & GAL, S.A. Gobierno de simplezas al aire libre y pactos ocultos con el Ibarretxe y el Roviretxe para lo que importa, que es, no España, sino la voz de su amo, el Eje franco-alemán o la debilitación o destrucción de España (de esto, como dice Jiménez Losantos, nunca nos enteraremos). Tiempo al tiempo. Importa el individuo y su libertad frente a la libertad del grupo, de la clase, de la Nación. Puro luteranismo sin cerebro y con grandes sesos. Ser de izquierdas es hoy estar por la subjetividad de la libertad no importando mucho lo objetivo de esa libertad, ni mucho menos la libertad del grupo o de la clase o de la Nación concreta.
Pero no creamos, apreciados contertulios, que la crisis de esta nuestra vieja civilización es cosa nunca vista. Nada hay, en este sentido, que sea nuevo bajo el Sol. Aquél que descubrió y combatió dominando la conjuración de Catilina, y que a su vez fue el principal conspirador contra el gran Cesar, vio ya hace más de dos mil años como iban las cosas con el desarrollo de la opulencia. Mirad y regocijaos:

<<El pueblo insulta a los que quieren obedecer a los magistrados, llamándoles esclavos voluntarios; los magistrados, por el contrario, que afectan la igualdad popular, y los ciudadanos que procuran borrar toda diferencia entre ellos y los magistrados, reciben alabanzas y honores, siendo indispensable que en una república así gobernada, la libertad se derrame por todas partes; que desaparezca toda autoridad en el seno de las familias, y que este contagio alcance hasta a los animales mismos; que el padre tema al hijo, que el hijo no reconozca a su padre y quede proscrito el pudor para que la libertad sea completa; que no exista diferencia entre el ciudadano y el extranjero; que el maestro tenga miedo a los discípulos y les adule, y los discípulos desprecien al maestro; los jóvenes se atribuirán la autoridad de los ancianos; los ancianos tomarán parte en los juegos de la juventud para no serla odiosos e insoportables. Los esclavos se permiten enseguida toda clase de licencias; la esposa se cree igual al esposo, y en medio de esta independencia universal, los perros, los caballos, los asnos, en su completa libertad, retozarán en la vía pública, obligando a que se les ceda el paso.
De esta ilimitada licencia resulta al fin que los ánimos se hacen susceptibles y delicados, que se indignan a la primera señal de autoridad y no pueden soportarla, y que poco a poco llegan hasta el desprecio de las leyes para encontrarse completamente libres de toda sujeción.
El poder excesivo de los grandes acarrea la caída de estos, y de la misma manera el exceso de libertad lleva al pueblo a la esclavitud....La excesiva libertad cambia muy pronto en completa esclavitud para los particulares y para los pueblos.>>
(Marco Tulio Cicerón. Tratado de la República. Ed. Porrúa. México, 1999. Pág. 28 y 29)

Este pueblo nuestro, abarrotado de burricie por años de adoctrinamiento bajo esa ideología progre que Pío Moa ha denunciado tan bien, sacrifica su patria al perseguir y tratar de lograr la libertad, la total libertad. Cree que la libertad es posible sin patria, sin leyes, sin autoridad, sin costumbres, sin moral...Libertad es para ellos menos autoridad, esto es, la completa inversión del sentido de los vectores de los ejes de las ramas y de las capas del poder político (1*) , la completa inversión que se corona con ese “ceder el paso a los animales en la vía pública” ciceroniano, con el desprecio de lo común y de la propia historia por lo particular (nacionalismos periféricos) y con una historia inventada, falsa. El toro español es derribado y en su lugar se prefiere el “burro catalán”, nunca mejor dicho. Socavamiento perpetuo del ser para dejar de ser, suicidio colectivo amparado en el sentimiento del corazoncito: uno es lo que se siente ser, no aquello que imponen las leyes. Pero sobre todo uno no es “franquista” y franquista es todo aquello que uno no es. Franquista es lo contrario de ese pensamiento único: los Estados son culpables del sufrimiento humano y por eso estamos a favor de la proliferación de estaditos. Al franquismo, parece ser, no le debemos nada, ni tan siquiera los pantanos.
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<<Pero como la patria nos colma de beneficios, y es nuestra madre mucho antes que la que nos da a luz, le debemos mayor gratitud que a nuestros propios padres.>> (Marco Tulio Cicerón. Tratado de la República. Ed. Porrúa. México, 1999. Pág. 31)
¿Acaso las diatribas contra España no salen siempre de la boca de la clase media atiborrada de consumo?
<<...Reconozco, a fe mía, dos patrias: la de naturaleza y la de ciudadanía. Así pues, Catón, que nació en Túsculo, fue agregado ciudadano de Roma, y tusculano por origen, y romano por ciudadanía, tuvo una patria de hecho y otra de derecho.......De la misma manera nosotros llamamos patria a aquella en que hemos nacido y a la que nos adoptó; pero debemos amar principalmente a aquella cuyo nombre, que es el de la república, encierra todos los ciudadanos. Por ésta debemos morir, a ella debemos dedicarnos por completo, a ella debemos consagrar, por decirlo así, todo cuanto nos pertenece. Pero no deja de ser cierto que amamos casi lo mismo a la patria en la que hemos nacido, y he aquí por qué no negaré jamás a Arpino por patria mía, aunque la otra sea más grande y la encierre en su seno.>> (Marco Tulio Cicerón. Tratado de las Leyes. Ed. Porrúa. México, 1999. Pág. 114)
Para el español medio, esto es, mediocre, el valor supremo es la vida del individuo. no la vida de la patria o de la familia o de los otros. La generosidad ha sido corroída por el individualismo del consumo compulsivo.
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Desde luego que no podemos comparar la virtud política de Cicerón con un “burro catalán” ni con el Califa de Córdoba, nuestro entrañable y desprovisto de la más mínima virtud política, Julio Anguita, por ejemplo.
Para Anguita, un hombre que sin duda está por el <pluralismo> y por la <diversidad> y que ya, por lo visto, ha olvidado su pasado de partido único y de dictaduras universales y proletarias..., su hábitat político, su patria, ya no es la España del cante jondo o de Machado, sino esta “España mora” que parece reencarnar las tesis más absurdas de Américo castro de comunión con el moro: <<Quisiera aportar mi esfuerzo, mi trabajo y mi dedicación prioritaria a esa reflexión, si se cree necesaria. Y quiero hacerlo desde el hábitat cultural romano y árabe de la Córdoba en la que vivo. Sólo espero como bálsamo para el cansancio y la fatiga el mismo premio que demandaba Berceo: un vaso «de bon vino», pero libado a las orillas del Wad-al-Qabir de la Bética.>>
Julio Anguita fue secretario general del Partido Comunista de España y coordinador general de Izquierda Unida. (“http://www.rebelion.org/spain/040324anguita.htm”)

Y es que Julio Anguita ya no es ni comunista ni español...ahora es sencillamente “neoliberal”, o sea: antiespañol, pro-moro, ya que no puede ser “pro-romano”. A este paso acabará amando a Bin Laden y perdonando a los que mataron a su propio hijo, porque, ¿Quien diablos nos ha metido en esta guerra de Irak?, ¿Acaso esta guerra no es una guerra imperialista y por completo diferente a las guerras altruistas de su admirado Che Guevara versus hegemonía gramsciana y leninista? Lo que importa es el fin escatológico de una “humanidad unida” y en concordia eterna consigo misma. El perdón de los enemigos y la aceptación de que el verdadero Soberano no es el que decide el estado de excepción, como aseguraba el carca de Carl Schmitt, sino aquel que puede ser dominado y que precisamente es Soberano por ser el último, el más débil, el de menos poder...el Soberano es el impotente: los últimos serán los primeros. Cristianismo luterano a la carta, puesto que el cristianismo genuino y absoluto de antaño no sirve a la gazmoñería progre actual. ¿Cómo amalgamar la desidia actual con el carácter fuerte y tan español de un Luis de Molina?: <“Piadosísimos Padres... es propio de nuestro deber, como fieles perros del primer y más importante inquisidor del error herético...no sólo ladrar contra las doctrinas peligrosas... sino incluso, si fuese necesario... morder con ferocidad a los autores de semejantes doctrinas...”.> (“Apología de los hermanos dominicos contra la Concordia de Luis de Molina”. Pentalfa, Oviedo 2002. -Esto ya ha sido citado por algún contertulio en estos foros-.)

Hoy somos todos “postconciliares” (bueno, casi todos), esto es, luteranos. Hacemos de la paz -no lo que es, la acotación de entreguerras-, sino la postura política beligerante de las naciones sin poder bélico que compiten por la hegemonía del hearland de manera vergonzante, cada día más enfrentadas a los EE.UU. La prédica de la paz es una forma bélica sin poder...es la forma bélica de la impotencia, de la impotencia franco-alemana y su megalomanía imperialista con educación, imperialismo con “consenso”, imperialismo “dialogante”.
La patria ya no está de moda y las fronteras son vilipendiadas como un anacronismo, como un obsoleto asunto que sólo puede interesar a los <fachas>. <Patria o muerte> se les consiente aún a los cubanos...<suicidio e inmolación por la patria o por Alá> se les alaba a los palestinos y a la morería en general (siete velas ha puesto un demente progre frente al lugar donde se inmolaron los siete criminales del 11 M, en Leganés). En España preferimos la muerte a la patria, pero no por la patria, sino por las sublimes ideas, por la desidia a que nos conduce la libertad fofa del y en el mercado pletórico de la democracia, de esta democracia que, según parece, todo lo permite, desde la desobediencia hasta el crimen, desde la mentira sobre la supuesta mentira hasta la rendición vergonzosa bajo los chorreones de sangre del 11 M en Atocha. Los italianos nos han dado una sublime lección: un sólo muerto por la barbarie mora en Irak les ha bastado para que todas las fuerzas políticas del país -incluyendo a las llamadas izquierdas- se arremolinen en derredor de su Presidente Berlusconi, en derredor de su Nación. España es un país de cobardes, que tiene diez millones de cobardes. Cobardes e ignorantes.

Y estos “bonachones”, estos que no se <crispan> nunca, inundados de irresponsabilidad política, sin politeia, que, decíamos, claman contra las fronteras de las patrias, no se inmutan ante los cerrojos de sus propias casas ni ante los candados de sus segundas viviendas. Esas fronteras suyas individualistas si son muy nobles. Su cuenta bancaria es secreta y está bien guardada. Ahí si que hay fronteras, ahí si que hay particularidad. Seamos plurales en todo. En todo menos con la propiedad. La propiedad es santa. La conveniencia o el secreto de Estado es una mentira y un crimen: <Aznar asesino>, pero el secreto de la cuenta bancaria es muy loable y de ello no se debe ni hablar. Es cosa de mal gusto. El consumo en el mercado pletórico nada tiene que ver con las guerras. Queremos consumo, pero en paz...esta es la máquina del movimiento continuo. Lo queremos todo sin arriesgar nada. A nuestros perros les cedemos el paso en la vía pública dada nuestra “gran humanidad”, esta gran humanidad que retoza en la comodidad que el petróleo barato hace posible. Lujo y consumo pero sin las molestias de la Toma de la tierra (Schmitt) necesaria para ello.

Claro es -y no hay que pedir peras al olmo-, que la educación que nosotros hemos recibido no nos puede hacer similares a aquél Ulises, “el más sabio de los hombres”, según dice Cicerón, que rehusó la inmortalidad por ver otra vez a la Itaca, su amada patria. Quién sacrifica la realidad presente por una idea, digo, -sea esta cualquiera que sea-, ese tal es un infame y merecería ser arrojado con estrépito desde lo alto de la roca Tarpeya. Sólo echamos de menos a la novia cuando ya la hemos irremediablemente perdido, decía el gran Kierkegaard. El ser real es sacrificado de continuo por el “deber ser” hipostasiado; al poder se le pide debilidad esperando de la debilidad los triunfos propios de la fortaleza, o como decía Nietzsche: <<“exigir de la fortaleza que no sea un querer-dominar, un querer-sojuzgar, un querer-enseñorearse, una sed de enemigos y de resistencias y de triunfos, es tan absurdo como exigir de la debilidad que se exteriorice como fortaleza”. No gustar no significa no existir.>>(en Tomás Mestre Vives. La política internacional como política de poder. Ed. Labor. Barcelona, 1979. Pág. 24)
Como diría Mestre Vives, quienes hoy reconocen la vigencia de la “política de poder”, la “realpolitics” y la politica internacional tal y como es, en el entorno y dintorno de esas relaciones de poder, como plenamente vigentes, <“son tenidos no por abogados del diablo, sino por el diablo mismo”.> O sea, por <fascistas>. Ignoran estos puros de corazón, como verdaderos plebeyos que son cuando no son los sicafantes de turno, que el <Derecho de todo Estado, en efecto, está definido sólo por su poder.> (Benito Espinosa. Tratado Político. Ed. Tecnos. Madrid, 1966. Pág. 203) Y lo que es peor, creen a pies juntillas que el poder Mayor ha de estar supeditado al poder menor, sea este la ONU o el Tribunal Internacional de la Haya, y que todo aquello que supuestamente sale de esos organismos meramente sigleros es ya, por su pureza intrínseca, derecho positivo en activo. Creen que las haces deben bajarse ante cualquier bagatela. ¡Caput! Pobrecitos!! ¿Cómo meterles en la mollera la virtud que tuvieron los romanos ante los samnitas en el atolladero de las Horcas Caudinas en las cuales se vio mejor que nunca que el amor a la patria <“...consiste...en salvarla, tanto a costa de nuestra ignominia como de nuestra muerte si es necesario”>(Tito Livio. Ab urbe condita. Lib. IX, 4, 16).

Confundir el mundo del ser con el del deber ser es tanto como recrear el mundo a la propia imagen y semejanza. Un mundo a la medida en el que si no se ignora la realidad del poder se le considera como un objeto graduable a discreción. La infinita autocomplacencia de ciertos sectores ideológicos que confunden <“berbosamente”> todo desde unos <principios morales gregarios a los que no logran denunciar, quisieran una fuerza que no fuese dominante, una fuerza desangrada a fórmulas sublimes de renuncia a la acción que no expresan más que la muy real impotencia cotidiana bajo el Estado”.> Eso dice Mestre Vives citando a Fernando Savater. (Op. cit. pág. 24)

Véase al “globalista”y mundialista de Sami Naïr en su delirante controversia con Richard Perle (El Imperio frente a la diversidad del mundo. Ed. Areté. Mondadori. Barcelona 2003. Pág. 101 y ss.) Para Samir Naïr, una ONU sin poder bélico efectivo es y ha de ser la que imponga el derecho, el llamado Derecho internacional. Las tesis de Richard Perle, que abogan porque en este mundo “globalizado” sea la OTAN la que dicte ese Derecho, ya que la OTAN tiene un verdadero poder bélico efectivo, son para Samir Naïr una rémora conservadora o cuasi-fascistas remoras hijas de las tesis C. Schmitt y de Konrad Lorenz. La constatación de la fuerza como un legítimo instrumento de la política, la aceptación de lo maquiaveliano de la fuerza bélica y del ser que es, del ser real aceptado por Perle, es para Naïr una <“...manera de ver las cosas...evidentemente opuesta a toda la tradición cultural europea acerca del uso de la fuerza y del derecho de guerra”>(sic!), aunque a renglón seguido se contradice palmariamente cuando nos dice que:<La idea de que el uso de la fuerza es un último recurso tiene sus raíces en la filosofía política secular, heredada de los griegos, de los romanos y de los pensadores europeos del Renacimiento (en primer lugar del propio Maquiavelo).> ¿En qué quedamos? ¿Acaso la práctica de otras tradiciones culturales (moras, asiáticas) estuvo basada en otra cosa diferente que la fuerza como el ultimo recurso o instrumento de la política? Samir Naïr llega a creer que la ley bajo la que se escuda Hobbes nada tiene que ver con la fuerza:<El argumento de Perle es más tajante aún que el de Hobbes, ya que el autor del Leviatan fundamenta la autoridad legítima en la ley y no en la fuerza. Se trata, por lo tanto, de una “innovación” radical por parte de Perle, que solamente hemos visto en práctica en las experiencias totalitarias del siglo XX.>(pág. 108).

¿Y en qué está fundamentada la ley de Hobbes? ¿En Alá? Por supuesto que la ley en Hobbes está fundada también en la fuerza. ¿Acaso Samir Naïr desconoce que para Hobbes <...En esta guerra de todos contra todos, se da una consecuencia: que nada puede ser injusto. Las nociones de derecho e ilegalidad, justicia e injusticia están fuera de lugar. Donde no hay poder común, la ley no existe: donde no hay ley, no hay justicia. En la guerra, la fuerza y el fraude son las dos virtudes cardinales.>?(Leviatan. FCE. México 1992, pág. 104), pero si bien esto es cierto en la guerra, no lo es menos en la paz devenida de esa cualquier anterior guerra:<Si consideramos, además, la libertad como exención de las leyes, no es menos absurdo que los hombres demanden como lo hacen, esta libertad, en virtud de la cual todos los demás hombres pueden ser señores de sus vidas. Y por absurdo que parezca, esto es lo que demandan, ignorando que las leyes no tienen poder para protegerles si no existe una espada en las manos de un hombre o de varios para hacer que esas leyes se cumplan.>(Leviatan. pág. 173) Parece que Naïr no ha leido a Hobbes...Efectivamente la espada que Samir Naïr desea es la espada del manido dialogo y del consenso, y esta bonita espada sin aparente filo ha de estar puesta en las manos de la sacrosanta ONU, o sea, en las manos del poder menor (ver a G. Bueno. Panfleto contra la democracia. Págs. 279 y 280), en las manos de esa ONU en la cual dominaría esa digna mayoría compuesta por los sátrapas almoravides y tiranos de este mundo todos deseosos de imitar las gestas de Yüsuf ben Täsufin y darnos otra Zalaca. Vistas así las cosas, el derecho de veto en la ONU es el que nos libra por ahora de semejantes peligros y barbaridades.

Como el origen de la libertad ya se ha olvidado, se la cree a ésta libertad un algo natural, desgajada de la guerra y de la fuerza. El pueblo (y sus ideólogos) unos en su ignorancia y otros en su molicie, no tienen bastante con la revolución política que ha supuesto el sufragio universal, como ya vio Alain (en Raimond Aron. Estudios políticos. FCE. México 1997. pág. 77) y como ha explicitado Gustavo Bueno en su Panfleto contra la democracia realmente existente. No basta la censura sobre el gobierno de turno. Lo que se exige es una libertad total aunque con ella -supuesta su absurda posibilidad- acabemos cediendo el paso a los animalitos de compañía en la vía pública. Cabe preguntarse junto con Aron si esta revolución señalada por Alain, <...no es demasiado radical y si las sociedades, a la larga, llegarán a soportarla.>(Ibid.)

Fuerza y libertad parecen conceptos antinómicos; pero la libertad de y la libertad para sólo pueden ser un algo concreto si se aceptan como realidades devenidas históricamente, esto es, deterministicamente, de un estado previo y vigente de fuerza. Esta determinada fuerza en la que se apoya la libertad ha de ser comprendida como una relación perenne de la actividad política, como una relación inamovible del sentido vectorial de la relación en las Ramas del poder en el eje sintáctico y en las Capas del poder en el eje semántico. Precisamente, el pensamiento <progre> consiste en la creencia y en la posibilidad de una alteración de la dirección de esos vectores (1*), en su inversión, más bien: que sea posible ante el Poder ejecutivo la permanente desobediencia civil y que sea esta desobediencia lo siempre bueno, que ante el Poder judicial el desacato sea heroico y digno de encomio, e incluso que ante el Poder legislativo sea el sufragio, el voto, el que determine la política a seguir y la verdad o conveniencia de Estado a perseguir y la verdad o belleza de todo cuanto las masas deciden y consumen..., y &c. El pensamiento progre, el kantismo mal entendido, el mundialismo a lo Samir Naïr, sólo sabe ver la libertad como negatividad, como ausencia de coerción y de coacción...pero la esencia de la libertad es precisamente y forzosamente alguna forma de coacción y de coerción positiva (la educación es represión). Otra cosa es asunto de animales, aunque en estos animales siempre existe la coerción absoluta sin la libertad ya que no son en modo alguno un <zoon politicon>...ser un ser político es estar sometido a la libertad, la libertad verdadera es, forzando un poco la cosa, una coerción en mayor o menor grado. Y así debe ser porque así es.

Se comprende, creo, desde las ideas que he tratado de esbozar, que hablar de “guerra legal” es la otra cara de la estupidez que proclama el “derecho de guerra”. Es la misma estulticia mantenida por unos o por otros. Si bien el derecho y la ley arrancan y se apoyan en la fuerza bélica (que es en el fondo un asunto etológico), la fuerza misma está por ello más allá del derecho ya que es en la fuerza y a través de la fuerza donde se dirime un determinado tipo u otro de derecho. La voluntad política para nada necesita el derecho.
La libertad, así en abstracto, es un derecho inconcreto, pero como cualquier otro derecho cuando se concretiza<“...está exclusivamente determinado por el poder”>(Espinosa. Op. cit. pág. 177) ¿Y que es el poder sino algún tipo indudable de fuerza?. La libertad no determinada por algún poder es la anarquía, la ausencia de la política, la falta de civilización, la burricie.

Ahora sí! Ahora ya podéis ceder el paso a los animalitos de compañía cuando van por la vía pública retozando en su completa libertad. No es de extrañar que viendo Schopenhauer como somos muchos hombres acabara consolándose con su propio perro.Vale.

Igual meto esto en el Catoblepas. ¿No les parece?
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Felipe Giménez Pérez



Registrado: 14 Oct 2003
Mensajes: 1050
Ubicación: Leganés (Madrid, España)

MensajePublicado: Vie Abr 16, 2004 9:22 pm    Título del mensaje: Razón de Estado Responder citando

Estimados contertulios: Está claro que quien tiene fuerza, potencia, poder no va a renunciar voluntariamente y de buen grado a ella. Si puede, intentará aumentar su poder. Ciertamente, como decía Tomás Mestre Vives, la política internacional es política de poder. En EE.UU. predominan los teóricos de la escuela realista de las relaciones internacionales: Hans Morgenthau, Henry Kissinger, etc. Maquiavelo ya nos dijo que el fin justificaba los medios y también nos dijo que a la patria hay que defenderla por medios lícitos e ilícitos. El Estado está más allá del bien y del mal. Su potencia es su derecho. La cita de Cicerón me recuerda un escrito de Platón, República 564 en donde se dice algo parecido en lo referente a la democracia. En estos momentos, los problemas de España internos sólo se pueden afrontar con el uso de la fuerza. La argumentación dialógica está muy bien, pero tiene que haber la certeza por parte de los malandrines de que la fuerza será usada llegado el momento preciso. Tal vez no haga falta siquiera su uso, sino solamente su ostentación. En política internacional hay que hacer despliegue del poder de la nación, del Estado. El derecho internacional es una entelequia propia de juristas. No hay más que la fuerza, las relaciones de poder existentes entre los diversos Estados que se hallan en estado de naturaleza.
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Sab Abr 17, 2004 5:38 am    Título del mensaje: Responder citando

Hola.

Ciertamente, Felipe, la cita de Cicerón es una trancripción de Platón, en boca de Escipión (en el diálogo ciceroniano). Adiós.
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Antonio Muñoz Ballesta



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 194
Ubicación: Mazarrón (España)

MensajePublicado: Sab Abr 17, 2004 7:55 pm    Título del mensaje: El partido del M.Filosófico Responder citando

Estimados contertulios

Es genial la cita de Bueno que hace el Sr. Rodríguez Vega al referirse a que, como Unamuno, el mejor partido para un filósofo es la Filosofía.

Saludos cordiales
AMB
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