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EL DEBATE
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Felipe Giménez Pérez



Registrado: 14 Oct 2003
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MensajePublicado: Dom Ene 23, 2005 8:38 pm    Título del mensaje: La defensa de la Constitución Responder citando

Estimados contertulios: Carl Schmitt, en 1931 afirmó que la defensa de la Constitución radicaba en el Soberano, esto es, la máxima instancia decisoria respecto al estado de excepción por el art. 50 de la Constitución del Reich. Se trataba del presidente. Aquí debería ser el señor ZP, que por su impotencia política da risa. En su defecto el Rey como supremo jefe de las fuerzas armadas o las propias fuerzas armadas por el art. 8 de la Constitución. ¿De dónde viene el dictador? No lo sé. Esta pregunta me la formulan para descalificar mi propuesta porque da miedo. Algún general, algún político sabio, qué se yo. Sólo digo que la dictadura no ha de ser descartada en el presente contexto. ¿Es tan difícil de entender lo que digo? Por lo demás parece que la alternativa es dejar las cosas como están. A lo mejor es que lo que hay que hacer es practicar el diálogo habermasiano. Las cosas van hacia peor. Cuantos más días pasen peor. Atentamente,
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Sab Ene 29, 2005 12:09 am    Título del mensaje: Hayek Responder citando

Estimados contertulios: Yo soy liberal, conservador, materialista, de orden, ateo, etc. Por eso creo que el derecho laboral debe velar por los más débiles para tener al pueblo contento con la justicia social. Hayek piensa que no debe haber justicia social, porque el mercado es impersonal y ciego. Al final de su vida postuló la justica distributiva para aliviar al vulgo de sus sufrimientos. Ahí yo veo serios problemas: el tema de la justicia social. El liberalismo caótico postula el caos, el azar, el mercado para distribuir recursos, postula la libre iniciativa privada y el darwinismo social. La Iglesia además condenó en el Syllabus de 1864 al liberalismo como uno de los errores de la época. El liberalismo pues es pecado. Entonces a tí Antonio te veo como un hereje y un pecador. Eso es terrible para un católico. En fin, Arriba España. Tanques sí y ETA NO.
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Antonio Muñoz Ballesta



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MensajePublicado: Sab Ene 29, 2005 10:18 am    Título del mensaje: justicia social y libertad Responder citando

La justicia social es lo que más defiende, siempre, un liberal desde que se enfrentaron en 1812, en Cádiz , a los serviles.
La libertad política y económica produce más justicia social. Aumentan las empresas, decrece la burocracia de toda clase, aumentan los tipos de trabajos y de ocio, hay más mercado pletórico. En la RDA- la del muro para que no escaparan sus ciudadanos- había " democracia popular", pero no había libertad de empresa. Los supermercados estaban siempre vacíos; y ello, a pesar de una lucha obrera ejemplar contra la burocracia del Partido desde los años 50 del siglo XX.
La justicia social se entiende dinámicamente. ¿ Hay justicia social en Cuba o en Korea del Norte? Depende de lo que entiendas por " justicia social".
Atentamente
Antonio
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Antonio Muñoz Ballesta



Registrado: 11 Oct 2003
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MensajePublicado: Sab Ene 29, 2005 10:29 am    Título del mensaje: los enemigos de España Responder citando

Bien dices, Felipe, que la situación política en España requiere una respuesta política y teórica como la que en EL Príncipe dijo Maquiavelo, el iniciador del Realismo político, del Realismo liberal auténtico. Los enemigos de España están en el interior y en el exterior de nuestra unidad política. Unidad política es, sin embargo dinámica.
Recientemente mi amigo J. Molina ha escrito al respecto:
"DESAFÍOS INTERNOS Y EXTERNOS
Los enemigos de España
Por Jerónimo Molina
De cierto diplomático español se dice que, mientras negociaba la paz de Münster, sin apenas medios económicos para mantener el tren de vida de un plenipotenciario de la Monarquía española y muy desvalido de sus superiores, consumía sus ocios escribiendo y haciendo la corte (“faisant l’amour”) a una elegante dama renana. También el presidente de la nación, que igualmente se debe a su dignidad y su cargo, entretiene sus largos descansos terapéuticos y familiares haciendo la corte, en este caso a los teóricos del matrimonio homosexual.
El diplomático, tal vez, destrozó un matrimonio, y Zapatero, que siente la pasión de la igualdad, quiere destrozarlos todos. Mas no son sus opiniones sobre el connubio lo que separa a aquel experto negociador de la monarquía de nuestro antojadizo presidente. Lo que definitivamente les distingue no son los sentimientos, sino la inteligencia. El diplomático de marras sabía muy bien que todas las naciones tienen enemigos, interiores y extranjeros; además, conocía con gran precisión cómo se las gastaban unos y otros.

Zapatero, el más sensible de los españoles, no es por desgracia el más inteligente. Cree por eso este hombre ligero que sus invocaciones a la paz de los corazones le bienquistarán con sus odiadores, los cuales automáticamente quedarán desarmados por sus zascandilazos. El hombre ligero levanta las manos y ofrece limpias las palmas; dice “paz”. Pero La Paz, en la lengua de madera de los terroristas, no es más que el nombre de una ciudad y una trampa para quienes tienen prisa por abandonar sus posiciones. Su ministro de Estado, Moratinos, que debía enseñárselo, todavía no lo ha aprendido.

Un hombre flojo para un tiempo fuerte

Aunque él no lo crea, al presidente no le odian sus enemigos porque le consideren un necio o un ladino, ni siquiera porque presupongan su maldad, mucho menos porque vean en él a un hombre bueno que, como los mansos de las bienaventuranzas, cuando se siente en el punto de mira claudica para afear la conducta a sus chantajistas. Resulta que en la delicada materia de la hostilidad política, la pregunta no es ¿tú por qué me odias?, sino ¿quién eres tú, que me odias?

Si el presidente aprovechara para la filosofía, que por lo demás no es buena ocupación para un gobernante, a lo mejor podría instruirnos en las causas últimas del odio a España. De nada serviría su discurso, pero entretanto alcanza una conclusión no enredaría demasiado... En realidad, quienes en su día parachutaron al Congreso a este constitucionalista frustrado debían haberle hecho catedrático e instalarlo en una Facultad jurídica; se habría conjurado entonces nuestra mala fortuna de hoy: un hombre flojo para un tiempo fuerte.

En España no es de buen tono mentar al enemigo. Se explican así los vuelos del totalitarismo nacionalista (enemigo interior) y las dificultades para contener los atropellos al Derecho Internacional de la dictadura del rey de Marruecos. Para una clase política advenediza, tal vez muy viajada pero con poca experiencia política, la enemistad pública es una categoría pasada de moda que, tal vez, asimilan al imaginario del anticomunismo franquista, en el que pululaba el comunismo soviético como encarnación de la Antiespaña. Aparte de votar sí, no o abstención, con el pie o con la mano, durante varias legislaturas, soportando la selección inversa de la partitocracia, ¿cuál es la experiencia de las cosas políticas de este presidente y otros como él?

“El enemigo es la encarnación de nuestra propia cuestión”. “Cuidado, pues –escribe Carl Schmitt en Ex captivitate salus–. No hables ligeramente del enemigo. Uno se clasifica por sus enemigos. Te pones en cierta categoría por lo que reconoces como enemistad”. Sólo hay política donde hay enemigo; por muchas razones. Una de ellas es elemental: la política hay que hacerla con él. Resulta por eso muy desazonante comprobar que los enemigos de España, con razón o sin ella –mas, ¿qué importa eso en la hora de la verdad?–, alientan conscientemente, contra ella, su hostilidad.

España, que en parte pagó con la neutralización política la transición de la dictadura a la democracia, por fortuna, no ha criado a las nuevas generaciones en el odio a otras naciones, sino en una actitud polarmente contraria. Mas media un abismo entre la interiorización del rencor a España, como sucede en muchos colegios vascongados o en Marruecos, y una pedagogía histórica según la cual, como rezaba en el título de aquellas películas de Manuel Summers, To er mundo e güeno.

De modo que, muy posiblemente, una de las debilidades nacionales más preocupantes, explotada hábilmente por la secta que ganó las elecciones para Zapatero, es la convicción de que una España democrática que ha purgado el franquismo y ha enviado sus hijos a estudiar al extranjero no tiene enemigos. Ni enemigos exteriores, pues nos ingresaron en Europa y se abandonó el Sáhara a su (mala) suerte; ni enemigos interiores, pues el pacto constitucional suturó las heridas que la España castiza y eterna, supuestamente, infligió a los pueblos que la integran.

España vuelve a ser objeto, no sujeto, de la historia

La prensa extranjera nos ha devuelto a la realidad. A la realidad de otros tiempos que parecían olvidados: una España cuyo Gobierno parece querer condenarla a ser objeto de la historia, no su sujeto. El 10 de enero de 2005 será recordado –si las cosas no cambian– como el día en el que un periódico norteamericano, The Wall Street Journal, confirmó con extraño laconismo la gravedad de la hora política española: “The existential challenge to the Spanish state”, es decir, el desafío existencial a la “soberanía nacional”, pues de ella, según el artículo 1.2 de la Constitución de 1978, “emanan los poderes del Estado".

Para mí que ese editorial memorable lo ha escrito bien un lector de Carl Schmitt, el más grande teórico de la situación de necesidad, bien algún analista hispanizante que conoce de primera mano lo que sucede por estos pagos (si no es mismamente español). Se trata de un artículo lúcido y, al mismo tiempo, triste, pues nuevamente ejemplifica en España una ruda lección que al menos, dada la irreparable necedad de nuestro Gobierno, podrá aprovechar a otros e impedir que se frivolice con el mal político del nacionalismo. Al final, “la política es una partida contra el tiempo”.

El tiempo, en política, es implacable. Por eso, para ganarlo, aconsejaba Maquiavelo al Príncipe “causar gran expectación”. Quienes cocinan las encuestas para el poder llaman a eso, menos literariamente, el efecto: ha habido un efímero efecto Zapatero como hubo antes un efecto Aznar. Este último aprendió, sin duda demasiado tarde, que “no es lícito demorar ninguna jugada [pues] en política hay obligación de llegar, y de llegar a la hora justa”. El presidente en ejercicio, a quien tal vez atenaza el miedo, ha llegado siempre a deshora desde que le ganaron las elecciones. En el caso de la rebeldía del presidente regional vasco, ni siquiera ha llegado, ha pedido que no le esperen.

Da pena escribirlo, pero el presidente pierde un tiempo del que no puede disponer arbitrariamente, según le dicten sus ritmos vitales de Bello Durmiente. Se demuestra que su impavidez, aquel efecto zp de la primavera, era sólo la mueca sorprendida de un tipo que se encontró casualmente con el destino. Así, fue por necesidad que la noche del 14 de marzo de 2004, ante una nación criminalmente ofendida, el ganador, más corrido que ufano, apenas si supo balbucear “vámonos a dormir”, frasecita que se ha convertido en el lema de su política de Estado. La flema del presidente, en suma, prima a quienes nos han designado como sus enemigos. A ellos ha entregado el tiempo, es decir, la iniciativa. Con ella y el auxilio del tiempo, que en España ha naturalizado no pocos atropellos cometidos contra el espíritu y la letra de la Constitución de 1978, esperan ejecutar el plan que se han trazado.

La Constitución (la del 78 y la prescriptiva), en el punto de mira

The Wall Street Journal ha ayudado, como un revulsivo, a poner en limpio lo que varios centenares de miles de españoles intuyen desde hace meses: que la brutal agresión del 11 de marzo de 2004 (un verdadero casus belli), la asonada callejera del 12 al 13 de marzo (una contravención impune de las previsiones de la Ley Electoral General), las maniobras gubernativas de la secta que controla al gobierno –no todos, por cierto, miembros del Partido Socialista Obrero Español– (neutralización del poder judicial) y la subversión constitucional (planes de Ibarreche y López; proyecto de Estatuto catalán) tienen como fin último la alteración de nuestra Constitución.

Pero no solamente la ratificada por el poder constituyente (la nación soberana) el 6 de diciembre de 1978, reformable según cierto procedimiento –pues es una más en la serie de las constituciones históricas de España–, sino también la constitución que el liberal Edmundo Burke llamó prescriptiva y que se refiere al modo de ser y entender la vida, lo cual, proyectado en la historia, da su gracia particular, pues las configura, a las distintas naciones –derecho, espacio y plan son los tres elementos constitutivos (constitucionales) o existenciales de toda comunidad política–. Veía Burke en esa constitución un pacto no entre los individuos coetáneos, sino entre los nacionales del pasado, del presente y del futuro. Era la suya una forma de expresar conceptos consecuente con el espíritu de su época.

En realidad, aunque otra cosa pueda parecer, Burke no aludía a una visión esencialista del orden político asimilable al tradicionalismo, sino simple y llanamente al principio de intangibilidad de toda constitución, consecuencia de la decisión del poder constituyente. La decisión constituyente, por definición, quiere perdurar en el tiempo, y ello comporta ciertas obligaciones mínimas. Mínimas e imperiosas.

Decía Ortega y Gasset que la máxima constitucional romana era, en último análisis, este precepto elemental no escrito: que el ciudadano se comporte de modo que Roma exista. He aquí una regla no escrita contra la que no caben recursos de inconstitucionalidad. Por lo demás, es cierto que toda constitución, incluso la prescriptiva, puede cambiar, pero ello lleva siempre aparejado un acto de violencia negadora de lo anterior. Llámese a esta violencia dejación de funciones del gobierno legítimo, referendo de autodeterminación, guerrilla urbana, debellatio o, simplemente, decadencia o cansancio de existir.

En vano intenta el establishment, como ha denunciado hace unos meses un notable jurista político, repeler los ataques a la constitución prescriptiva de España con la retórica del “patriotismo constitucional”, o con etéreos recursos evacuados ante el Tribunal Constitucional, el legislador negativo y, en cierta medida, neutro e impotente, incapaz de decisiones afirmativas. En efecto, no puede ignorarse que la nación (comunidad de la que irradia una idea política) es más importante que todos los textos constitucionales. Pues si no hay materia política, si no hay nación, ¿a qué dará forma el instrumento constitucional? Un día, el tiempo político se agota, su ritmo se acelera y ya no caben el recurso a los informes de los consejeros áulicos ni el mutismo presidencial.

El error Zapatero

Un personaje político muy secundario, presidente de un gobierno regional, portavoz del totalitarismo nacionalista, compañero de ruta del terrorismo, jefecillo de un partido político insignificante en el colegio electoral nacional y secuaz del aranismo, la última ideología racista de Europa, acaba de hacer pública su hostilidad a “la patria común e indivisible de todos los españoles” y ha sido recibido por el presidente de la nación. Los recursos jurídicos convencionales, la audiencia pública al rebelde, la tramitación parlamentaria de su plan de independencia y, en general, todo aquello que no sea la actuación prudente y gradual, pero firme e inexorable, de las previsiones constitucionales de emergencia es un error. El error Zapatero.

“Lo político es la distinción entre el amigo y el enemigo”. Esta expresión, redescubierta en 1929 por el gran jurista político alemán Carl Schmitt, era un conocido proverbio en la España del Seiscientos. Saavedra Fajardo, que “todo lo bien mojado y cubierto de barro que se puede estar en Westfalia” llegó a Münster en 1643, se encomendó a la Providencia para mejor defender los intereses de España frente a sus enemigos. Mas no por ello dejó de conducirse como el hombre experimentado que fue al elaborar la relación de amigos y enemigos y la detallada minuta de sus pretensiones.

Por ahí, por la relación fundamental de quién es amigo o enemigo de España y qué pretenden unos y otros, podría, tal vez, comenzar Zapatero a servir a su país. "
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Antonio Muñoz Ballesta



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MensajePublicado: Sab Ene 29, 2005 2:01 pm    Título del mensaje: Maquiavelo ahora ! Responder citando

EXHORTACIÓN PARA PONERSE AL FRENTE DE "ESPAÑA" Y LIBERARLA DE LOS BÁRBAROS.
Considerando, Felipe, todas las cosas mencionadas hasta aquí y reflexionando para mis adentros acerca de si en la España actual se dan las circunstancias para ensalzar a un nuevo Príncipe, de suerte que un hombre prudente “insustituible” pueda introducir una fórmula diferente capaz de honrarle a él y proporcionar la felicidad a los españoles, me parece que concurren tantas cosas en favor de un Príncipe Nuevo que no sé si habrá nunca otro tiempo más propicio que el presente.

Y si, como ya dije, era necesario para ver la virtud de Moisés que el pueblo de Israel estuviera esclavizado en Egipto,
y para conocer la grandeza de ánimo de Ciro, que los persas se hallaran oprimidos por los medos,
o para apreciar la excelencia de Teseo que los atenienses estuvieran dispersos, de igual modo, en el momento presente, para conocer la virtud de un espíritu español era necesario que España se viera reducida a la triste condición en que ahora se halla: más esclava que los hebreos,, más sierva que los persas, más dispersa que los atenienses, sin un guía, sin orden, vencida, despojada, despedazada, asolada en todas las direcciones y víctima de la desolación.
Y aún cundo hasta el presente se haya advertido en alguien algún destello que induzca a juzgar que fue destinado por Dios para su redención, después, sin embargo, se vio cómo en sus más grandes acciones era reprobado por la Fortuna ( D. José Maria Aznar). Así, España permanece casi sin vida esperando aquel que pueda curarle sus heridas y ponga término a los saqueos de Lombardía ( Euskadi) y a los pillajes en Nápoles y Toscana ( Cataluña y demás CCAA) y la limpie de las llagas que durante tiempo la han hecho sangrar. La vemos rogando a Dios para que la redima de las crueldades y ultrajes de los bárbaros. Se la ve presta y dispuesta a seguir una bandera a falta tan sólo de alguien que la enarbole, pero no se ve, actualmente, en quién puede depositar mejor sus esperanzas si no es en vuestra ilustre Casa del Soberano español, que con su fortuna y virtud puede emprender semejante redención. ( en un capítulo actualizado)
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Antonio Muñoz Ballesta



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MensajePublicado: Sab Ene 29, 2005 6:44 pm    Título del mensaje: La filosofía política se hace en épocas críticas Responder citando

Y Maquiavelo escribe su más famosa obra de filosofía política en la época más crítica para su patria.

"La empresa no será muy difícil si tenéis presentes las acciones y la vida de cuantos he mencionado, pues aun cuando estos hombres hayan sido excepcionales y extraordinarios fueron, a pesar de todo, hombres y ninguno de ellos tuvo ocasión mejor que la presente porque su empresa no fue ni más justa ni más fácil que ésta, ni Dios les fue más propicio que a vos.
Hay en efecto, alta justicia en vuestra causa: “ Justa es la guerra para quienes es necesaria y santas las armas cuando hay en ellas sólo esperanzas”.

Absoluta es aquí la disposición de los pueblos y no puede haber gran dificultad cuando la disposición es tan alta. Sólo falta que vuestra casa emule a aquellos que os he propuesto como modelo. Además de esto se observan aquí sucesos extraordinarios y sin parangón orientados a buen seguro por Dios; el mar se ha abierto, una nube ha mostrado el camino, ha manado agua de una roca y ha llovido el maná del cielo. Todo, en suma, concurre a vuestra grandeza. El resto debéis hacerlo vos. Dios no quiere hacerlo solo para no arrebataros el libre albedrío y la parte de gloria que en la empresa nos corresponde.

Y no es de extrañar que ninguno de lo “españoles” mencionados haya podido realizar lo que se espera lleve a cabo vuestra ilustre casa ni que en tantas revoluciones como ha sufrido “España” ni en tantas campañas bélicas parezca como si la virtud militar se hubiera extinguido. La causa de ello no es otra que las deficiencias de la antigua organización militar sin que haya surgido nadie capaz de hallar una nueva; y nada proporciona tanto honor a un hombre nuevo recién surgido como las nuevas leyes y las nuevas instituciones por él implantadas. Tales cosas, cuando están bien fundadas y tienen grandeza en sí mismas, hacen de él un hombre respetado y admirado. Y en “España” no falta nada de lo necesario para introducir la forma adecuada. Hay aquí, en efecto, extraordinaria virtú en los miembros aun cuando faltara entre los jefes. Observad cómo en los duelos y combates en grupos reducidos los “ españoles” son superiores en fuerza, destreza e ingenio. Pero tales cualidades no se manifiestan, sin embargo, en los ejércitos. Y todo procede de la debilidad de los jefes: los que no saben no son obedecidos; cada uno cree saber, no existe hasta hoy nadie capaz de imponer su superioridad, por virtud y fortuna, de modo que el resto se someta a ella.........................

Si desea, pues, vuestra ilustre casa emular a los insignes varones que redimieron sus países, es necesario, con anterioridad a cualquier otra cosa y como verdadero pilar de cualquier empresa, proveerse de Ejércitos propios porque no puede haber soldados más fieles, verdaderos y mejores. Y aunque cada uno de ellos sea bueno, todos juntos resultarán mejores cuando se vean mandados, honrados y sostenidos por un Príncipe.Es necesario, por tanto, constituir este ejército para defenderse de los extranjeros con la virtud “ española”.“ Virtù contro a furore / prendera l’arme e fia el combatter corto/ che l’antico valore / nelli Itallici cor non è ancor morto” Petrarca."
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Sab Ene 29, 2005 7:56 pm    Título del mensaje: El dictador Responder citando

Estimados contertulios: Hace ya mucho tiempo que el viejo Platón, preocupado por el Estado pidió que un tirano joven e inteligente dirigiera el Estado junto a un filósofo viejo y experimentado. Tal vez tuviera Platón razón. Un hombre sabio no puede creer en la democracia. Cuando la democracia lleva a un país al suicidio, sólo valen medidas extremas. Sólo las fuerzas armadas son el instrumento político para hacer frente al Plan Ibarreche y al Plan Maragall y al Plan López. Todos los españoles tienen que saber con meridiana claridad quien manda, quien decide. Ya basta de eludir la decisión con diálogos, pactos, negociaciones, buenas palabras y bobadas progres. Este régimen está demostrando su incapacidad absoluta para resolver los problemas de los españoles. Sólo la dictadura audaz, implacable puede frenar la descomposición de España. Si a algunos no les gusta, pues mira qué bien, que sigan diciendo la tontería de que este régimen es capaz de capear el temporal. Igual que G. Bueno aboga por la eutanasia respecto a la decrepitud moral o ética de un individuo, yo apelo a la eutanasia por razones físicas y por razones políticas. Así todo es coherente y no hay excepciones. Además, defiendo que ZP se suicide como un héroe para no hacer más el ridículo. Vivan los tanques en Bilbao. Eso fue lo que dijo Bueno. Es una de las frases más filosóficas que he leído en la prensa española. Con los terroristas y sus aliados no hay diálogo ni blandura, ni nada, sólo el exterminio. Esto es materialismo, lo demás es progresismo. Hay que leer a Pío Moa y extraer las lecciones y consecuencias de sus libros. Ya hay que decidir y tomar partido claro entre la España y la Antiespaña. Lo demás son bobadas sobre cuestiones teóricas que buscan eludir la decisión política. Arriba España y que venga el dictador, el cirujano, el tirano, el general, el ser superior y que volvamos a vivir en paz y sin preocupaciones. Atentamente,
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Sab Ene 29, 2005 8:02 pm    Título del mensaje: La justicia social Responder citando

Estimados contertulios: La justicia social es darle al vulgo los bienes necesarios para que no sufra necesidades graves ni caiga en la indigencia. Lo que quiero decir es que no basta con que el mercado dinamice la vida económica y haya muchos ricos, hace falta que las masas sean felices en el mercado pletórico de bienes, compren, tengan derechos laborales, ocio, dinero, contratos fijos de trabajo, puedan comprar pisos sin endeudarse mucho y haya opulencia. Si la masa está descontenta, surgirán desórdenes. El liberalismo burro lo fia todo al mercado y a la competitividad, pero eso no basta, hace falta que las masas no estén superexplotadas por los plutócratas. Hace falta no darle excusas a esos decadentes comunistas para denigrar la libertad. Castro explota a la masa y la condena a la miseria para bien de la Revolución, Corea del Norte es otra aberración política que carece de toda legitimidad. La justcia social es hacer feliz al vulgo y darle derechos económicos, sociales y laborales para que el vulgo sea feliz. Atentamente,
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Antonio Muñoz Ballesta



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MensajePublicado: Dom Ene 30, 2005 11:55 am    Título del mensaje: justicia social, ética y política Responder citando

Justicia como ética y Justicia política:
Hay que distinguir la Justicia social, a la que te refieres, desde dos plataformas esenciales y distintas. La ética y la política. Desde la ética del Materialismo Filosófico cuando una persona individual necesita ayuda es obligatorio ayudarle, ej. cuando un inmigrante ilegal hambriento nos pide comida, se la damos; o, cuando los nazis ( en Hungría, en la puesta en práctica de la “solución final”) buscaran judíos, tenemos el deber ético de esconderlos y no delatarlos, o hacer- como hizo Ágnes Heller con catorce años- escapar nadando por el Danubio de la “máquina del Estado nazionalsocialista” -, etc.
Pero desde el punto de vista político hay que tener en cuenta el poder político real , que no es otro que el eutáxico para la sociedad política. Y en este sentido “ el análisis de la conexión entre eutaxia y justicia “ requiere a su vez un análisis de la misma idea de justicia. La idea de justicia “ es una idea muy compleja y no unívoca” que puede alcanzar valores muy distintos y opuestos entre sí.
El más pertinente para nuestro debate es el que tiene presente la distinción “emic/etic”. En este sentido puede distinguirse una “justicia subjetiva” (emic) para una sociedad determinada, y una “ justicia objetiva” (etic) según la cual contemplamos esa sociedad.
Por ejemplo, una sociedad eutáxica fuertemente jerarquizada, con siervos y señores, o con castas, es vivida por todos sus miembros como un orden justo, reflejo de la voluntad de Dios o del Cosmos; y, sin embargo, contemplada desde puntos de vista etic, la sociedad de referencia habrá de ser clasificada como injusta, y a quienes la viven como justa habrá que considerarlos “ necios o incultos”.
Ahora bien, las ideas de “ eutaxia “ y de “ justicia” son predicados de una sociedad política, pero no se predican en el mismo nivel lógico-material. Se quiere decir con ello que el nivel holótico al que se refieren es distinto. Es inadecuado definir la justicia por la eutaxia, y la eutaxia por la justicia, en una sociedad política determinada.
“ En efecto, la eutaxia se predica de la sociedad política en cuanto ésta es una totalidad atributiva ( un sistema, en el que se ensamblan partes heterogéneas, instituciones, grupos, individuos)....
La justicia también puede predicarse, en el límite al menos, de la sociedad política como totalidad...pero como una totalidad constituida por un conjunto distributivo de partes que se repiten dentro del todo y que pueden estratificarse, a su vez, en diferentes niveles materiales ( por ejemplo, municipios, regiones, individuos).”

Atentamente,
Antonio
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Lun Ene 31, 2005 8:39 pm    Título del mensaje: Etica y política. Responder citando

Estimados contertulios: Estimado Antonio, tú eres mi contradictor en estas materias liberales. Ni tú eres progre ni yo lo soy. Ni tú te preocupas de la corrección política ni yo lo hago y a la vista está lo que yo afirmo. Ciertamente el Estado está más allá del bien y del mal, salvo de las normas para su sobrevivencia y engrandecimiento. La pobreza, la miseria, la indigencia deben ser combatidas por razones éticas, por razones morales y por razones políticas. Añadiría que por razones económicas convendría mantener una fuerte demanda. Si no hay demanda, se producen las crisis económicas. Yo diría que la justicia social, tener al pueblo contento puede ser útil y funcional para el sistema económico y para el político y para el ideológico, por supuesto. Si el paro aumenta, eso tiene consecuencias económicas inmediatas. También tiene consecuencis políticas y de orden público de forma mediata. El Príncipe debe velar por el orden. Hay que llevar una política de rentas cuidadosa en períodos de contracción, pero hay que dar derechos a las masas en lo que se refiere al derecho laboral, despidos, seguros, S.social, educación, bajas médicas, jornada laboral. El obrero debe tener sus derechos. Por eso yo soy liberal de orden, porque quiero que el pueblo esté feliz con su bienestar económico, social, psicológico, etc. Atentamente,
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Lun Ene 31, 2005 10:11 pm    Título del mensaje: Los impuestos Responder citando

Estimados contertulios: OH, Antonio, quiero someter a tu consideración lo siguiente: Los liberales radicales caóticos, anarquistas están en contra de los impuestos directos, están en contra del impuesto sobre la renta, de la progresividad fiscal. Los encuentro contrarios a la justicia distributiva y a la equidad más elementales. Ya Cabarrús, al que he tenido ocasión de leer y releer en los últimos días, decía que quien tenía más debía pagar más y que los pobres no deberían pagar impuestos, por eso había que suprimir los impuestos sobre los consumos. La justicia social es el impuesto directo. La justicia del Antiguo Régimen es el privilegio, los impuestos indirectos sobre los consumos. Ahí no me tienen a mí con ellos. El materialismo conservador de orden, ama la propiedad privada pero admite límites al derecho de propiedad, como los impuestos. Atentamente,
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Jue Feb 03, 2005 12:28 am    Título del mensaje: El mercado Responder citando

Estimados contertulios: Estimado Antonio: El mercado es la reunión de los vendedores y de los compradores. El mercado es absolutamente impersonal y tiene una legalidad objetiva propia que desde siempre maravilló a los iniciadores de la economía política como ciencia. Había ahí unas regularidades que podían ser el comienzo de la economía política como ciencia. Ahí tenemos a Bastiat y a la Escuela Austríaca de Economía posteriormente. Ese mercado funciona con eficiencia, pero hay que atender las necesidades del pueblo. Hay que respetar el mercado pero hay que intervenir cuando sea necesario. No hay que llegar al socialismo porque es un error, pero tampoco al capitalismo puro con gobierno mínimo. Hay que defender la libertad de mercado y la de los ciudadanos pero con orden y disciplina. Atentamente,
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Jue Feb 03, 2005 9:36 pm    Título del mensaje: Futuro incierto Responder citando

Estimados contertulios: Creo que la inversión extranjera en España ha caído en un 80%, creo que el paro está aumentando prodigiosamente y que el índice de confianza empresarial ha caído bastante. Ahí será el fin de ZP. No se puede tener tantos frentes abiertos. En política exterior estamos a la altura de Hugo Chávez, una catástrofe, besarle el culo al Dioni de la Pampa ha sido un éxito, la inversión en cariño y amistad no trae ni produece ni un euro. La sumisión a Alemania, a Marruecos es una vergüenza. Somos un apéndice de Francia. El prestigio de España ha caído por los suelos. En política interior todo tiende a la propaganda, la palabra, la tolerancia de la secesión, la creciente inestabilidad, los coqueteos con los independentistas. Esto es intolerable. Yo creo que en política los acontecimientos son azarosos. Por eso no hay que descartar una creciente inestabilidad política en España. El PP no quiere convocar manifestaciones contra ZP, porque teme que las masas conservadoras y de orden lo desborden. El día que los hombres de orden despierten, el progresismo va a temblar. Atentamente,
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Antonio Muñoz Ballesta



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MensajePublicado: Dom Feb 06, 2005 1:43 am    Título del mensaje: política económica Responder citando

La política económica tiene, como dices, varios indicadores que parecen señalar un insuficiente crecimiento económico en España. Pero puede considerarse "transitorio" si se llevan a cabo medidas de liberación económica y se reduce la inflación. Inflación y paro que no parecen tampoco ir "adecuadamente". Pero es que es muy difícil , en general, saber los " resultados" de las intervenciones del Gobierno en la economía libre; el liberalismo económico y político es consciente de tal imposibilidad.

Atentamente
Antonio
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Antonio Muñoz Ballesta



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MensajePublicado: Dom Feb 06, 2005 1:51 am    Título del mensaje: la ética y la economía política Responder citando

La ética es una parte más de la economía hoy en día. Ya ningún economista del siglo XXI realiza análisis económico-políticos sin tener presente los principios de la ética. Tal es así que ha surgido toda una rama nueva de la " economía", la realizada por los organismos no gubernamentales y demás asociaciones de carácteristicas parecidas- a veces ligadas a empresas privadas-
Y el liberalismo insiste en que respetando al hombre libre y a sus principios éticos se consigue mayor eficacia y mayor eficiencia en la economía de los países. Si el hombre no es libre no hay eficiencia económica.

Atentamente
Antonio
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