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Evo y Bolivia
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Íñigo Ongay de Felipe



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MensajePublicado: Dom Dic 18, 2005 3:54 pm    Título del mensaje: Evo y Bolivia Responder citando

Estimados:

¿ Cómo valoran los contertulios la posible ( al parecer bastante probable victoria) del "indigenista" Evo Morales en las elecciones de Bolivia de este domingo?. Al parecer, algunos dirigentes del MAS ( Movimiento al Socialismo) ya han llegado a afirmar con todas las letras de que "Evo será presidente, por las buenas o por las malas" lo que es tanto como amenazar con una especie de "golpe de estado" ( algo que en todo caso no parece que se compadece demasiado bien con los principios de la democracia de mercado) en caso de que el parlamento impida la toma de posesión de Evo, si es que este efectivamente resulta el candidato más votado hoy.

En fin a Evo ya lo conocemos, y sobre él ya se han dicho bastantes cosas en estos mismos foros. Algunos de los contenidos de su discurso ( particularmente la demagogia indigenista y antihispánica) pueden parecernos ciertamente repugnantes, propios de un oscurantismo escandaloso...como es también el caso de Chávez, etc. Pero, ¿ resultaría más adecuado, para el contexto del presente Boliviano, cualquiera de los candidatos alternativos?

Saludos
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Mar Dic 27, 2005 1:50 pm    Título del mensaje: Morales tanto monta monta tanto. Responder citando

Estimados amigos:

Yo creo que Evo Morales puede ser perfectamente el hombre de Estados Unidos en Bolivia, como lo ha sido Toledo en Perú, o incluso Chávez en EEUU (le prefieren a la oposición). Como ya señalé en este mismo foro, no fue Evo Morales quien llevó el liderazgo de las protestas de 2003, sino Felipe Quispe, pues Morales llegó desde el extranjero cuando todo pasó, además desde Libia (donde se encuentra el entrañable Gadaffi, amigo de Chávez). Con todo esto, bien podría ser el candidato de Chávez, pero la mínima sensatez obliga a Morales a tener unas buenas relaciones con EEUU. No creo que haya vuelta de hoja. Si hubiera ganado Quispe, la cosa sería distinta, pero no ha sucedido así.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Mar Dic 27, 2005 1:50 pm    Título del mensaje: Morales tanto monta monta tanto. Responder citando

Estimados amigos:

Yo creo que Evo Morales puede ser perfectamente el hombre de Estados Unidos en Bolivia, como lo ha sido Toledo en Perú, o incluso Chávez en Venezuela (le prefieren a la oposición). Como ya señalé en este mismo foro, no fue Evo Morales quien llevó el liderazgo de las protestas de 2003, sino Felipe Quispe, pues Morales llegó desde el extranjero cuando todo pasó, además desde Libia (donde se encuentra el entrañable Gadaffi, amigo de Chávez). Con todo esto, bien podría ser el candidato de Chávez, pero la mínima sensatez obliga a Morales a tener unas buenas relaciones con EEUU. No creo que haya vuelta de hoja. Si hubiera ganado Quispe, la cosa sería distinta, pero no ha sucedido así.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Íñigo Ongay de Felipe



Registrado: 09 Oct 2003
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MensajePublicado: Sab Dic 31, 2005 11:06 am    Título del mensaje: Responder citando

Estimados:

Sobre estas cosas bolivianas quisiera dejar aquí colgada una noticia que aparecía hoy mismo en Libertad Digital, en torno a la demagogia indigenista del tal Morales, algo que realmente parece preocupante...

Cita:
Evo Morales dice que no pedirá en España la reparación de los "daños de 500 años"
Evo Morales se ha hecho su primera foto oficial en el extranjero como presidente electo con Fidel Castro. En Cuba han hablado de España. El dictador, para elogiar al Rey y decir que las relaciones son "relativamente normales". El líder cocalero, para tranquilizar ante su viaje a Madrid. Dice que sin ánimo de pedir la reparación de los "daños de 500 años" pero con la intención de que Zapatero entienda la situación de Bolivia.

L D (EFE) "No estoy yendo a la reunión con Zapatero para pedir cómo puede reparar daños de 500 años, ahora sí, es importante entender la situación económica de mi país", dijo Morales en La Habana, durante un acto con jóvenes bolivianos que cursan estudios en Cuba en el que participó junto a Fidel Castro.

Morales, que viaja a España el próximo día 3 de enero en la segunda escala de su primera gira internacional tras las elecciones del pasado día 18 y que inició este viernes en Cuba, indicó que en su periplo tratará de encontrar soluciones para su país. "Ese marco será un mensaje de cómo todos los países latinoamericanos, europeos o de otros continentes pueden buscar soluciones en democracia mediante el diálogo", declaró a los periodistas sobre la gira que le llevará además a Francia, Bélgica, Sudáfrica, China y Brasil.

Sobre la situación en que quedan las petroleras que hicieron inversiones en Bolivia, entre ellas la hispano-argentina Repsol YPF, Morales dijo que su gobierno respetará los contratos firmados con las empresas "que quieran subordinarse a las leyes bolivianas". "El pueblo boliviano ha decidido ejercer el derecho de recuperar sus recursos naturales, especialmente, los hidrocarburos, el gas (...). Sabemos que necesitamos socios pero no patrones, no dueños", afirmó sin citar en ningún momento a Repsol.

Morales subrayó que "los inversionistas tienen el derecho de recuperar su inversión y de ganar pero bajo criterios de equilibrio" y que el ejecutivo que dirigirá tras su asunción, el próximo día 22, buscará "la paz con justicia".

La "normalidad" entre España y Cuba

Castro aprovechó las referencias de Morales a España para hablar de las relaciones entre Cuba y España. El dictador las considera "relativamente normales". También quiso elogiar al Rey, que calificó como "símbolo de una época". Previamente se había referido a la opresión sufrida por los indígenas durante la conquista de América para someterla al poder del Rey de España.

"Que no es este Rey de España, hago la aclaración porque este Rey de España que conocemos y que es para mi un símbolo ya de una época salvó a España del golpe de Estado que le habría conducido a una situación desastrosa", dijo Castro, en relación a la intervención del monarca español durante el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Subrayó que el Rey Juan Carlos "se ha portado amistoso" y que "posee una gran autoridad moral".


Y es que este tipo de deslices, en los que también han venido cayendo Chávez, Fidel Castro, etc tienen desde luego muy poco que ver que digamos con el materialismo histórico marxista... En resumen: ¿ pero qué anda diciendo este payaso? Como decía Unamuno, que vayan a pedirles cuentas a sus abuelos que fueron los que llegaron a Bolivia, no a los nuestros que se quedaron en España...
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Antonio Sánchez Martínez



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MensajePublicado: Sab Dic 31, 2005 5:12 pm    Título del mensaje: Evo Morales tira piedras sobre su propio tejado Responder citando

Lo malo de todo esto es que nuestros dirigentes políticos actuales, especialmente en las filas del PSOE (pero también en los demás partidos), están tan presos de la Leyenda Negra que cederán a cualquier tipo de presión o chantaje que se propongan nuestros enemigos. Pero en este caso no sólo se perjudicará a España (como ocurre cuando Mohamed VI exige la devolución de Ceuta, Melilla, Las Canarias o Al-Ándalus entera…), sino que también saldrán perjudicados los países hispanoamericanos que, si siguen profundizando en la ideología indigenista, titarán piedras sobre su propio tejado. La ignorancia de nuestros posibles amigos y compatriotas es una excelente aliada de nuestros enemigos.

Y del rey de España, visto lo visto hasta ahora, mejor jubilarlo cuanto antes. La verdad es que, como nos contó Jesús Cacho hace tiempo, está bien cogido de la entrepierna por sus benefactores(entre ellos algunos dirigentes kuwaitíes y morunos). ¡Delenda est Monarchia! (hoy, probablemente, con más razones que cuando pronunció dicha frase Ortega y Gasset). Es imperdonable que se enfrentase a Tejero... y no diga nada claro ante la gentuza que quiere acabar con España. Aunque, bien visto, sigue dominado por los mismos dueños.
Este rey de España es demasiado vividor y poco valiente... El hecho de que sea tan apreciado por su sumisión (a los menosprecios hacia España y su historia) dice muy poco de él. La historia del Tejerazo (que tanto nos asustó en su día) sólo podrá entenderse plenamente cuando veamos a dónde nos conducen los <<demócratas>> actuales.
El año próximo viene cargadito de regalos, algunos bien envenenados.

Un saludo. Antonio Sánchez
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Sab Dic 31, 2005 11:46 pm    Título del mensaje: Demagogia y quedar a bien con todos Responder citando

Estimados amigos:

Entiendo vuestra preocupación, pero pienso que las palabras de Castro hay que entenderlas dentro de la adulación que le realizaba a Evo Morales. Por otro lado, Castro no duda en adular al rey, donde al gran líder se le ve una sumisión bastante más servil que la de los criollos hispanos en la época del Imperio, el servilismo hacia un rey que reina pero no gobierna. En el fondo, Castro es un experto en demagogia y sabe bastante bien que sin las empresas binacionales que dependen de España no sería más que poquita cosa.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Eliseo Rabadán Fernández



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MensajePublicado: Jue Ene 12, 2006 3:59 pm    Título del mensaje: gestos populistas y fondo liberal en política de E Morales Responder citando

Me ha parecido de interés la lectura de un artículo del conocido analista político norteamericano James Petras sobre la trayectoria política de Evo Morales hasta su acceso a la presidencia de Bolivia en las recientes elecciones.

La lectura de los diarios españoles con motivo de la visita del nuevo presidente bolviano a nuestro país (España) , permite comprobar que algunos de los análisis de Petras parecen dar en el clavo sobre la política de Morales como presidente y la conexión entre retórica, modelos populistas de Gobierno y realidades políticas imperantes .

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=25141

Me permito copiar una parte del artículo de Petras, como muestra del interés que contienen sus argumentos, según me parece.

Cita:

(...)
Al menos, existen dos opiniones con ideologías contrapuestas sobre qué se puede esperar de la presidencia de Evo Morales.


La izquierda eufórica y sectores de la ultraderecha (en particular en Estados Unidos y Bolivia) prevén un escenario en el que un presidente indígena radical de izquierdas, para contentar a la inmensa mayoría de bolivianos pobres, transformará Bolivia desde una oligarquía blanca e imperialista, que domina el país con una economía neoliberal, hasta convertirla en un Estado de obreros agrícolas indígenas con una política exterior independiente, la nacionalización de la industria petrolera, una profunda reforma agraria y la defensa de los cultivadores de coca. Esa es la opinión del 95 % de la izquierda y la de la extrema derecha en general, incluida la Administración Bush.


Un escenario alternativo, el que mantengo yo, considera a Morales un político social liberal moderado que en los últimos cinco años ha evolucionado hacia el centro. No nacionalizará las multinacionales del petróleo o del gas sino que es probable que renegocie un aumento moderado de sus impuestos, y “nacionalice” los minerales del subsuelo, dejando que las compañías los extraigan libremente, los transporten y comercialicen. Promoverá tres variantes del capitalismo: protección de las pequeñas y medianas empresas; invitación a las inversiones extranjeras y financiación de las compañías estatales de petróleo y minería como socios menores de las multinacionales. Para compensar y estabilizar su gobierno, nombrará a una serie de líderes populares para puestos gubernamentales relacionados con el trabajo y el bienestar social, con presupuestos exiguos que estarán sometidos a los ministerios económicos y financieros dirigidos por economistas liberales. Morales promoverá y financiará actividades culturales indígenas así como la utilización de la lengua nativa en las escuelas andinas y en la Administración. “La reforma agraria” no implicará expropiación alguna de explotaciones agrarias sino que se reducirá a proyectos de colonización en zonas despobladas y sin cultivar. El cultivo de la coca se legalizará pero restringido a menos de medio acre por familia. Se prohibirá el tráfico de drogas. Morales propondrá trabajar con la DEA (Drug Enforcement Administración) estadounidense contra el tráfico y el blanqueo de dinero (...)
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Antonio Sánchez Martínez



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MensajePublicado: Sab Ene 21, 2006 1:19 pm    Título del mensaje: Henry Kamen y Evo Morales tras un indigenismo antiespañol Responder citando

En El Mundo de ayer 20 de enero de 2006 apareció el siguiente artículo de nuestro leyendanegrista hispanista Henry Kamen, al que podríamos llamar “un avispilla en España”, siguiendo la metáfora que él mismo utiliza para apelar a Evo Morales.
Está claro que Kamen no se corta un pelo a la hora de confundir y equiparar a todos los Imperios, como cuando habla de “capitalismo occidental” (quizá para consolarse de las miserias del imperio Inglés), y apelar a una ideología armonista y antiimperialista (aislacionista) que en el fondo va, sobre todo, contra la Hispanidad, en la medida en que en Hispanoamérica le hagan caso y menosprecien lo hecho por España intentando volver a un especie de resurrección de todo tipo de indigenismo, que en la práctica beneficiará a algún otro Imperio (probablemente el de USA).
Tampoco parece advertir que si el aymara o el quechua aún se hablan fue por que así lo propiciaron los misioneros evangelizadores o porque permaneció en zonas apenas “civilizadas”, por las dificultades, incluso de la geografía física, de tal tarea. Tampoco distingue claramente lo hecho por España y lo hecho por los posteriores estados independientes. Por cierto, al hablar de Brasil habría que decirle a Kamen si considera que su “presión sobre Bolivia” es también imperialista, para no echarle la culpa sólo a los españoles, o a los yanquis del norte…

Pero lo más estúpido es su final:

<<Su mandato traerá la esperanza a una región que ha sufrido cruelmente bajo los depredadores extranjeros. La ceremonia en Tiwanaku nos conduce hasta lo más profundo de los orígenes y aspiraciones de la civilización andina, y trae un aura de luz en la oscuridad que siempre ha perseguido a Bolivia en sus relaciones con el imperialismo hispánico (lo que Francisco de Miranda en el siglo XVIII llamaba la «bárbara opresión española») y el capitalismo occidental>>

Seguramente ZP estará de acuerdo con dicha superchería, y algo de ella habrá asumido ante Evo en su visita a España.

Un saludo. Antonio Sánchez





Evo Morales: un cóndor en los Andes
HENRY KAMEN

Cuando Francisco Pizarro entregó en el año 1539 la región andina de Charcas a su hermano Gonzalo, nadie podía imaginarse las consecuencias.Unos pocos años más tarde, un indio, probablemente del pueblo aymara que habitaba esa zona del continente, estaba trabajando en los bosques cuando tiró de una planta y encontró unas pequeñas esferas brillantes pegadas a las raíces.
El hallazgo de plata en Charcas, en la famosa montaña del Potosí, cambió por entero el destino de España. De ser una pequeña, despoblada y desnutrida península en el borde occidental de Europa, España, a partir de los años centrales del siglo XVI, pasó a convertirse en el centro del imperio más rico del mundo. Y todo gracias a Bolivia. Miles de toneladas de plata salían del Nuevo Mundo hacia el Viejo, para que el Gobierno de España pagara sus guerras, su burocracia y su cultura. Financieros y comerciantes viajaban en tropel hacia la península, no por España sino por Bolivia.Potosí, y la provincia que lo rodeaba, y que se conocería más tarde, después de la independencia, como Bolivia, financiaba el Imperio español.
En 1630, un fraile veía la mina como la esperanza de la política imperial española: «Vive Potosí para cumplir tan peregrinos deseos como tiene España, vive para rebenque del turco, para envidia del moro, para temblor de Flandes y terror de Inglaterra». Cientos de miles de indios murieron en las minas de plata, pero España se hizo rica.
Pasado mañana, un indio de Bolivia, Evo Morales, tomará juramento como el primer jefe de Estado indígena en la Historia de su país.¿Podrá perdonar lo que España le hizo a su país? Bolivia, uno de los dos únicos estados en América del Sur que no tiene litoral (se le privó de él en una guerra en 1880, en la que el capital extranjero desempeñó un gran papel), ha heredado una carga no sólo de pobreza y atraso creada por el Imperio español, sino también de caos, violencia y corrupción durante los dos siglos de independencia. Es un país en donde los misioneros españoles fracasaron intentando implantar el cristianismo, y donde los funcionarios españoles fracasaron implantando la lengua de Cervantes (las lenguas indígenas, principalmente aymara y quechua, son todavía el idioma de más del 40% de la población). El miserable pasado de la Historia de Bolivia es también una parte de su futuro, porque no hay señales de que vaya a terminar la pobreza. Los gobiernos anteriores han intentado introducir reformas, pero han fracasado. Y la culpa, se puede argüir con cierta justicia, es del capitalismo extranjero. Incluyendo el capitalismo español.
Es muy significativo que a pesar de las visitas de Evo Morales a los presidentes antiamericanos de Venezuela y Cuba -Chávez y Castro- el Gobierno de Estados Unidos no parece estar preocupado por el autoproclamado socialismo radical del futuro presidente.Por lo que he leído en la prensa de Estados Unidos, no se le ha prestado demasiado atención a Morales, y muchos norteamericanos no sabrían de qué se les habla si se les mencionara su nombre.Morales ha prometido grandes cambios, pero le han empujado de todas partes y no será ninguna sorpresa si ninguno de ellos llega a materializarse. ¿Qué puede un hombre, en una pequeña nación, hacer realmente contra las grandes potencias?
Su comparecencia en encuentros formales en España con su chompa de colores ha provocado un humor ininteligente y poco imaginativo en algunos periodistas. La verdad es que Morales no es tan sólo una chompa coloreada. Es un hombre de experiencia, independencia y determinación, y cada movimiento que hasta ahora ha dado ha sido inteligente. Si lleva una chompa en lugar de un traje, es porque así lo desea. Esa es la manera en que él transmite su imagen.
La preocupación principal de Morales es recobrar la riqueza del país para su pueblo. Por eso ha hablado repetidamente de «nacionalización».Podemos ver qué quiere dar a entender en el caso del gas natural.Bolivia tiene enormes depósitos de gas natural, los segundos más grandes de América Latina. Para explotar las reservas, se creó un consorcio con dos compañías británicas (el Grupo BG y BP), y Repsol YPF (Repsol YPF posee el 35% de los 1.600.000 millones de metros cúbicos de gas natural del país) de España. El acuerdo con el consorcio le dio a Bolivia sólo el 18% de los futuros beneficios de la explotación del gas. Es fácil entender por qué a aquellos que votaron a Morales les gustaría ver nacionalizados el gas y sus infraestructuras, y emplear las ganancias para beneficiar a todos los ciudadanos, dos tercios de los cuales viven en pobreza.
También es fácil intuir por qué el Gobierno de Zapatero ha prometido perdonar a Bolivia parte de sus deudas, una maniobra para animar a que el Gobierno de Morales no vaya más lejos con sus planes socialistas. Después está la cuestión de sus reservas de petróleo, estimadas en 440 millones de barriles disponibles.
Con un Gobierno insolvente e incapaz de pagar sus deudas, y bajo la presión de Estados Unidos y del FMI, Bolivia vendió su petróleo a Enron y Shell en 1995 por 263,5 millones de dólares, menos del 1% del valor de los depósitos. Por dondequiera que se mire, Bolivia está en manos del capitalismo extranjero. Los capitalistas españoles controlan importantes medios de comunicación. El periódico La Razón de La Paz, controlado por un grupo capitalista español, desató una furiosa campaña en contra de Morales durante las elecciones, refiriéndose a él como «un James Bond con peluca». Después, cuando se pensó que podría ganar las elecciones, el mismo periódico cambió su línea y dejó a Morales aliviado y agradecido.
La prensa en España ha hablado mucho sobre Morales como un cocalero, como si fuera un tema de importancia marginal. Sin embargo, la coca es un asunto muy serio, porque representa el sustento de miles de trabajadores campesinos. Es aún más serio si consideramos que podría ser utilizado como excusa para una intervención militar del Gobierno de Estados Unidos, que tiende a tomarse muy en serio cualquier posible aumento de la cultura de la droga en su país.
Hasta la fecha, Estados Unidos ha intervenido militarmente más de 80 veces en América Latina. Ya que el presidente Bush tiene acceso a una base aérea que dista sólo 200 kilómetros de la frontera boliviana, la intervención podría ser más fácil de lo que uno podría imaginarse. Sólo un loco, por supuesto, intervendría en un país empobrecido, montañoso, selvoso y sin comunicaciones decentes. Pero con el actual presidente de Estados Unidos nunca se sabe. En realidad, la verdadera presión sobre el nuevo régimen boliviano no viene de Estados Unidos, sino de Brasil, que depende fuertemente de los recursos naturales de Bolivia. La mitad del gas natural del Brasil procede de Bolivia, y los brasileños compran un tercio de las exportaciones bolivianas. Por tanto, hablar sobre «nacionalización» es amenazar a Brasil más que a cualquier otro país.
La investidura de Morales el 22 de enero será un significativo acontecimiento. El tiempo dirá si será un acontecimiento histórico.Querría llamar la atención sobre un detalle que muchos desconocen.A medianoche del 21 de enero, el día antes de su investidura política, Morales recibirá en el centro ceremonial de Tiwanaku los atributos de poder que le serán entregados por los kurakas de los indios de la región. Tiwanaku, como muchos sabrán, es el lugar de una cultura muy anterior a la de los incas. Es un enorme conjunto de ruinas que se extiende sobre unas 420 hectáreas del altiplano boliviano, al sur de la parte boliviana del lago Titicaca y a unos 3.840 metros de altitud, la zona arqueológica más alta de América.
Con la aceptación del poder en un lugar sagrado que existía siglos antes de la conquista española y la llegada de los misioneros cristianos, Morales demuestra que espera atraer el apoyo de las más profundas raíces de la civilización aymara y quechua.
Su mandato traerá la esperanza a una región que ha sufrido cruelmente bajo los depredadores extranjeros. La ceremonia en Tiwanaku nos conduce hasta lo más profundo de los orígenes y aspiraciones de la civilización andina, y trae un aura de luz en la oscuridad que siempre ha perseguido a Bolivia en sus relaciones con el imperialismo hispánico (lo que Francisco de Miranda en el siglo XVIII llamaba la «bárbara opresión española») y el capitalismo occidental.
Henry Kamen es historiador, autor de Imperio. La forja de España como potencia mundial (2003).
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Íñigo Ongay de Felipe



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MensajePublicado: Sab Ene 21, 2006 4:33 pm    Título del mensaje: Responder citando

Desde luego parece que Kamen sigue en sus "trece negrolengedarias", aprovechando un clavo ardiendo para tratar de desprestigiar España, incluso las reivindicaciones indigenistas , como si pudiera presumir demasiado del trato dado por los esquemas coloniales depredadores británicos a sus propios indígenas ( en África, en Asia, o en América del Norte donde como es sabido "el indio bueno" equivalía al "indio muerto"), parece incluso que este tipo de recursos interpuestos contra España, sirven de mucho, como dice Antonio Sánchez, a la hora de tapar las propias verguenzas. A mí particularmente este tipo de discuros me recuerdan a las cosas que escribía el uruguayo Galeano en su obra Las Venas Abiertas de América Latina en el que el enemigo principal, mucho más incluso que EEUU, era precisamente España culpable, a partir de la conquista, de todos los males posibles ( cosa a la que incluso se apunta a veces Fidel Castro, con más demagogia que otra cosa: "Colón que hiciste, por qué nos descubriste"), pero este tipo de relatos basura lo que no nos deben hacer olvidar- y menos a Evo- es que Morales, aunque quiera "folclóricamente" participar en las ceremonias salvajes que le parezcan más oportunas, accede a la presidenca de Bolivia ( y no a la jefatura de una comunidad Aymara) en su calidad de ciudadano boliviano, y de ciudadano boliviano que si realmetne quiere profundizar en sus relaciones con Venezuela, Argentina etc en el marco del MERCOSUR, la integración energética regional, etc, etc, ello sólo podrá hacerse entre otras, cosas,sobre la base de lo que ya les une , los restos mismos del Imperio Generador Católico, y no contra los mismos.

Resulta cuando menos significativo que Kamen se apunte a la "tolerancia", e incluso al sublime respeto- profundamente impregnado de relativismo cultural- de las tradiciones salvajes de los Aymara, sus mitologías, sus lenguas, etc, etc, lo que realmente demuestra que este historiador británico, sigue enteramente inserto en las tradiciones propias de todo buen imperialismo depredador de cuño protestante, pero de lo que tendrían que ser muy conscientes los propios indígenas ( dada su situación de postración social etc) es que es realmente muy poca la necesidad de enemigos que les queda con este tipo de amigos, puesto que a quien realmente le hacen el juego estos planteamientos es evidentemente al Imperio anglosajón de nuestros días, ciertamente muy interesado ( aunque a Kamen le convenga decir lo contrario) en la marcha política de su patio trasero, según los cánones de la doctrina Monroe.

Un saludo
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Sab Ene 21, 2006 5:47 pm    Título del mensaje: Kameno y los indios Responder citando

Estimados amigos:

Aparte de la ideología implícita en las tesis de Enrique Kameno, casado con una española (perdón, catalana, por aquello del respeto al sentimiento y la identidad cultural), lo más curioso es que ni siquiera los datos que aporta pasan de ser algo accesorio y circunstancial, cuando no falso. Elliott, en una recopilación de textos sobre España, señala que los metales extraídos de América nunca superaron la cuarta parte de los gastos realizados por España en guerras y demás expansiones imperiales. Y eso ya entrado el siglo XVII, porque antes hubo veces que no superaba ni la vigésima parte del patrimonio empleado. Quienes tenían que pagar las guerras eran los peninsulares, nada contentos por ello (revuelta comunera, por ejemplo), además de que España tenía que gastar numerosos recursos para construir ciudades y vías de comunicación en América. Pero el señor Kameno, siguiendo el camino de tantos intelectuales (impostores) ya prescinde de tales exactitudes y se apunta a la demagogia de Evo y compañía. La diferencia está en que Kameno no participa en las elecciones, pero supongo que alguien sacará provecho de estas palabras suyas.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Íñigo Ongay de Felipe



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MensajePublicado: Jue Feb 02, 2006 10:22 am    Título del mensaje: Responder citando

Estimados contertulios:

Copio un análisis realizado por James Petras sobre lo que han dado de sí las primerísimas semanas de Evo al frente de Bolivia. Como siempre, Petras parece envidiablemente informado de todos los detalles políticos... y lo curioso del caso, es que, al parecer, apunta hacia las posibilidades que introducía Jose Manuel en los inicios de la discusión sobre este tema:


Cita:
Presidente Morales: Peculiar Comienzo en Bolivia

James Petras

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández





Las federaciones más importantes de sindicatos, los grandes movimientos sociales vecinales (en la combativa ciudad de El Alto) y los movimientos rurales de los sin tierra expresaron su consternación y rechazo ante algunos de los ministros nombrados por el Presidente Morales para que integren su gabinete, así como por las prioridades políticas inicialmente formuladas, que van en contra de las promesas hechas durante la campaña electoral del candidato Morales.


Nombramientos en el Gabinete: Neoliberalismo Multicultural


Uno de los peores pronósticos de la mayoría de las políticas gubernamentales aparece conformado por la retórica que se despliega durante las campañas. Este es especialmente el caso de los candidatos presidenciales que se van deslizando desde una posición de izquierdas hacia el centro. Se obtiene un indicador mucho más fiable de las políticas concretas que un régimen recién inaugurado puede desarrollar tras analizar a quién se ha nombrado ministro de gabinete para los ministerios más importantes.


El Presidente Morales nombró a 16 ministros de gabinete, de los cuales siete han sido ya cuestionados por los movimientos de masas que llevaron a Morales a la Presidencia. Mientras que comentaristas y propagandistas extranjeros alabaron la presencia de varios “indios” y cuatro mujeres en el gabinete, los movimientos populares en Bolivia están consternados por las pasadas trayectorias políticas de casi la mitad de los nuevos ministros. Salvador Ric Riera, un empresario conservador de Santa Cruz y acreditado multimillonario, acusado por los dirigentes del sindicato local de blanqueo de dinero y otras actividades sospechosas, fue designado para el Ministerio de Obras y Servicios Públicos. En todos los regímenes anteriores, Obras Públicas fue uno de los ministerios más tristemente célebres por su corrupción, especialmente a la hora de asignar contratos para la construcción de autopistas del Estado. Teniendo en cuenta la importancia que Morales ha dado a la lucha contra la corrupción, la mayoría de los activistas se sintieron espantados por el nombramiento de Riera, quien apareció como donante financiero de última hora en la campaña de Morales. Su nombramiento es considerado como una concesión al sector de la oligarquía de Santa Cruz.


El Ministerio clave de Minas ha sido entregado a Walter Villarroel, que desertó de la derechista UCS para subirse al carro de Morales. Su nombramiento fue denunciado por el dirigente minero Cesar Lugo por las anteriores contribuciones de Villarroel en el gobierno, ya que durante el mismo ayudó a desmantelar la Corporación Minera Boliviana (COMOBOL) y a privatizar una de las mayores minas de hierro del mundo. También ha sido atacado por apoyar al anterior Presidente neo-liberal Carlos Mesa, quien antepuso las cooperativas privadas al fortalecimiento de las empresas estatales bajo control de los trabajadores.


El estratégico Ministerio de Defensa fue asignado a Walter San Miguel Rodríguez, abogado y anterior director de las Aerolíneas Bolivianas Lloyd (LBA), acusado de encubrir la privatización ilegal de las anteriores aerolíneas estatales. Actualmente, la Asociación de Pilotos ha pedido al Estado que intervenga en la firma para investigar delitos e irregularidades. El Ministro de Defensa es desde hace tiempo miembro del derechista MNR y un antiguo partidario del ex Presidente Sánchez de Losada, el Presidente que masacró a decenas de manifestantes en 2003 antes de volar al exilio en EEUU. ¡Menuda selección adecuada e “incorruptible” para liderar a los militares!


La Confederación de Profesores ha rechazado el nombramiento efectuado por Morales de Felix Patzi Paco como Ministro de Educación porque no tiene experiencia en la profesión, no tiene conocimientos en ese campo y es claramente incompetente para afrontar la crisis actual que sufre la educación.


La Confederación del Trabajo (COB) ha criticado duramente el nombramiento de Luis Alberto Arce para encabezar el Ministerio de Hacienda. Arce estuvo conectado durante mucho tiempo con las instituciones financieras internacionales (FMI, Banco Mundial y Banco de Desarrollo Inter-Americano) y fue siempre partidario de sus regresivos programas de ajuste estructural. El Ministerio de Hacienda es el responsable del establecimiento de los parámetros para el resto de los ministerios, incluidas las inversiones, los gastos e ingresos sociales.


El Ministerio de Asuntos Exteriores será dirigido por un antiguo concejal del ayuntamiento de El Alto, David Choquehuanca. Fue un estrecho colaborador del corrupto ex Presidente neo-liberal Jaime Paz Zamora. Tiene capacidad para defender sus políticas de libre mercado tanto en español como en aymara.


La designación hecha por Evo Morales de Abel Mamani para el Ministerio de Agua fue muy protestada por los dirigentes de la Federación de Consejos Vecinales (FEJUVE) de El Alto, la organización principal que encendió la mecha de las insurrecciones que derribaron a los dos anteriores presidentes neoliberales y que dieron a Morales una rotunda mayoría del 70% en El Alto. Morales y Mamani actuaron sin consultar con las asambleas populares de FEJUVE, a pesar de la importancia del tema del agua en El Alto. Además, Mamani, antiguo dirigente de FEJUVE, fue criticado por malversación de fondos y por su fracaso a la hora de conseguir satisfacer la demanda general de nacionalización de los derechos de distribución de agua en El Alto, que siguen siendo de propiedad extranjera. Los grupos vecinales se sintieron menos impresionados por la facilidad de Mamani para hablar en quechua que por su falta de militancia y por su oportunismo político.


Los movimientos sociales alabaron los nombramientos de Morales para Hidrocarburos (André Soliz Rada) que prometió promover la nacionalización del gas y del petróleo, Justicia (Casimira Rodríguez Romero, una dirigente de la Unión de Trabajadoras Domésticas), Trabajo (Alex Galve Mamani, un antiguo líder de la Confederación de Trabajadores de la Industria). En cuanto al resto de Ministros, no hay, por el momento, ni oposición seria ni alabanzas. Sin embargo, en el nombramiento de Soliz Rada para Hidrocarburos debe tenerse en cuenta que era un antiguo dirigente del partido de centro-derecha CONDEPA, que cohabitó con antiguos presidentes neo-liberales, incluso cuando polemizó contra la ilegal liquidación de los recursos estatales petrolíferos. El Ministro de Asuntos Agrarios y Campesinos es un intelectual de Santa Cruz, sin vínculos con los movimientos campesinos importantes de los Andes o Cochabamba.


Los puestos económicos clave han ido a parar a manos de tecnócratas y liberales mientras que los “ministerios sociales” han recaído en izquierdistas. Aunque esta situación da la impresión de diversidad en la representación, de hecho es el ministerio económico (Hacienda), el que establecerá los parámetros económicos para conceder los presupuestos que influirán profundamente en cualquier cambio social.


La Agenda Post-Electoral


En su discurso inaugural en el Congreso, Evo Morales fue categórico en su defensa de los grandes propietarios de plantaciones y en su oposición a cualquier redistribución de tierras fértiles y productivas. “Quiero contarles, distinguidos Congresistas, mi posición en cuanto a la política sobre la tierra. Quiero decirles que la tierra productiva, tanto si es productiva o ha sido prestada para usos sociales económicos, será respetada en los tamaños de 1.000, 2.000, 3.000 o 5.000 hectáreas. Pero aquellas tierras que estén siendo utilizadas para propósitos especulativos revertirán al Estado para redistribuirlas entre los campesinos sin tierra” (22 de enero de 2006). Morales también condenó la esclavitud en las regiones orientales de Bolivia.


La exclusión de todas las grandes propiedades de la tierra, plantaciones y latifundios hecha por Morales satisface las promesas pre-electorales hechas a los ricos oligarcas y empresarios del agro de Santa Cruz, pero implica una negación de sus promesas de reforma agraria a los movimientos campesinos y a los sin tierra. Como ya ocurrió en el pasado, los asentamientos promovidos por el gobierno en remotas tierras públicas de suelo precario, que se sitúan lejos de instalaciones de mercados, transportes y de facilidades para la obtención de créditos, están destinados al fracaso.


En su discurso al Congreso, Morales destacó la “austeridad” de los salarios gubernamentales para los legisladores y para él mismo. Sin embargo, esa moralidad personal fue aprovechada para llevar también la austeridad a los presupuestos estatales – una posición claramente articulada por su reciente nombramiento de Luis Arce como Ministro de Hacienda. Tan pronto como Arce tomó posesión de su cargo, convocó una reunión con los directores del Banco Central, la Oficina de Impuestos e Ingresos, los Ministerios de Desarrollo y Planificación y otros para anunciar que Bolivia seguiría cuatro “ejes” en política: mantener la estabilidad macro-económica, generar una nueva conciencia para pagar impuestos, animar a los consumidores a comprar productos hechos en Bolivia y fomentar el uso de la divisa boliviana en lugar del dólar.


La defensa de Arce del pacto de estabilidad macro-económica respaldada por el FMI es una garantía de que los programas sociales patrocinados por el gobierno se verán severamente limitados y de que no se emprenderán cambios estructurales ni menores ni mayores (expropiaciones de tierra, industrias, bancos y minas). Las cuatro prioridades de Arce excluyen cualquier programa redistributivo y favorecerán la adopción de medidas intrascendentes que, en términos absolutos, tendrán un impacto cero a la hora de reducir las desigualdades o la pobreza y, como mucho, sólo lograrán aumentar un mínimo los servicios sociales.


Ya se había intentado anteriormente animar a los consumidores para que “compraran productos bolivianos” y se había fracasado porque el contrabando proporciona un sustento decente en ausencia de programas de trabajo a gran escala financiados públicamente (lo que es impensable con la estrategia de austeridad fiscal de Arce). Además, sin incremento sustancial alguno en el salario mínimo mensual de 50$, los consumidores preferirán el contrabando de productos chinos más baratos a los productos manufacturados locales. Finalmente, dado el enorme ejército de vendedores callejeros ‘informales’ que dependen de vender importaciones baratas, cualquier tipo de inversión pública en alternativas de empleo condenará las campañas de consumo “nacionalista”. El nuevo Ministro de Asuntos Exteriores de lengua aymara, David Choquehuanca, tras tomar posesión, afirmó que Bolivia estaba abierta a discutir un acuerdo de libre comercio con EEUU – algo que el anterior régimen neo-liberal no pudo avanzar. )”. Reiteró, en cuanto se hizo cargo del Ministerio de Exteriores, “No rechazamos entrar en el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)”.


Y fue más lejos aún, “Vamos a tener relaciones con todo el mundo, tenemos que hablar de acuerdos de libre comercio con varias naciones y analizar la situación con la Comunidad Andina, el Mercado del Cono Sur (MERCOSUR), organizaciones con las que Bolivia tiene acuerdos comerciales”. Continuó aludiendo a los viajes de Morales al extranjero por varios países latinoamericanos, europeos y por Sudáfrica antes de su toma de posesión. “Cuando Evo viajó al exterior dijo que aprendió cómo hacer buenos negocios”. Efectivamente, el periplo de Evo por el extranjero y sus conversaciones con el Embajador de EEUU en Bolivia (Greenlee) y el Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, se produjeron esencialmente para asegurarle a Europa y a EEUU su ortodoxia en el campo de la economía, para fomentar más y mayores inversiones en el sector de la minería y para asegurar su certificado de buena conducta.


Puestos a recordar la retórica de su campaña, aunque los nombramientos de Morales para los puestos clave de su gabinete y el apoyo entusiasta que le prestan las comunidades indias pueden parecer “contradictorios” a los observadores extranjeros, todo es en realidad compatible con el lado menos público de su trapicheo y negociaciones políticas con las elites políticas y económicas que se desarrollaron antes y durante su campaña electoral.


De hecho, desde que se presentó para la presidencia en el año 2002, el Presidente Morales se ha opuesto a muchas de las demandas de los movimientos sociales de masas que han tenido lugar durante estos últimos años. No apoyó ni participó en los movimientos insurreccionales populares que derrocaron al Presidente neoliberal Sánchez de Losada en octubre de 2003, ni en el movimiento popular que expulsó al Presidente Carlos Mesa en mayo-junio de 2005. Apoyó un referéndum del Presidente Mesa (2004) para aumentar el pago de impuestos sobre el gas y el petróleo que excluía de forma explícita la nacionalización. Durante su campaña electoral y en sus encuentros con las masas, Morales manifestó que apoyaba la “nacionalización” al tiempo que aseguraba a las compañías extranjeras alrededor del petróleo y del gas que garantizaría sus activos, inversiones y beneficios con la condición de que aumentaron sus pagos de impuestos. En su viaje a Brasil, Argentina, España y Francia reafirmó su compromiso de proteger las inversiones existentes en los sectores del petróleo y del gas, y fue más allá pidiéndoles que aumentaran y ampliaran sus inversiones en explotaciones mineras y en el tratamiento del producto obtenido. Su nombramiento del liberal Walter Villarroel para el Ministerio de Minería, a pesar de las decididas objeciones y amenazas de acción en el trabajo de los sindicatos mineros (que le llevaron al poder), es indicativo de la determinación del Presidente Morales de seguir un modelo ortodoxo de explotación minera basado en la inversión exterior.


Carlos Villegas, Ministro de Desarrollo Sostenible y Planificación del Desarrollo, tras tomar posesión de su cargo declaró que REPSOL (la corporación multinacional española) y TOTAL (el gigante del gas francés) “han manifestado que deseaban renegociar sus contratos para proporcionar una cuota mayor de beneficios a Bolivia (Financial Times, 23.1.2006)- La “nacionalización”, según la administración Morales, se reduce a poco más que un aumento de los ingresos obtenidos a partir de los impuestos. El compromiso de Bolivia con “el mantenimiento de la estabilidad macro-económica” viene fundamentalmente a significar que los nuevos ingresos procedentes de los impuestos seguirán sirviendo para pagar la deuda pública y exterior en la que incurrieron los corruptos regímenes anteriores, que casi nunca se invirtió en actividades productivas.


El viaje de Morales a Cuba y Venezuela y las promesas de ayuda socio-económica obtenidas han servido para proporcionarle legitimidad “izquierdista”; sus viajes a España, Francia, Holanda, Bélgica, Sudáfrica y Brasil para discutir acuerdos políticos y económicos que limitarán a Bolivia a su papel convencional de exportador minero y energético. Más importante que sus muy publicitados viajes al extranjero fue su encuentro en La Paz con el Embajador de EEUU, David Greenlee, en la residencia del Embajador antes de su viaje a Cuba y Venezuela. Aunque no se facilitaron detalles sobre la conversación que mantuvieron, ambas partes dieron por sentado que no habían aflorado conflictos importantes. El Vicepresidente García Linera anunció que el encuentro fue cordial y que sirvió para fundamentar futuros acuerdos.


Privatizando MUTUN: Bolivia en Venta


Uno de los proyectos de explotación minera más lucrativos a los que el régimen de Morales tiene que hacer frente es el de las minas de propiedad estatal de hierro y manganeso de Mutun, en Santa Cruz, con 40.000 millones de toneladas en depósitos de hierro. Expertos bolivianos estiman que el valor de la materia prima del hierro que contienen es de 400.000 millones de dólares según los precios actuales; una vez transformado en barras de hierro o acero para la construcción se valoraría en 30.000 billones de dólares menos los costes de producción e inversión. Mutun está lista para ser subastada y varias multinacionales compiten para obtenerla. La subasta, que fue fijada con anterioridad a la toma de posesión de Morales, se fundamentó en la excavación y exportación de barras de mineral de hierro, sin intención de añadirles valor mediante su conversión en acero. Para que el régimen de Morales pudiera “industrializar” la materia prima, consiguiendo valor añadido y aumentando los ingresos nacionales, sería preciso canalizar el gas natural para que funcionaran las refinerías de acero. Eso a su vez requeriría la nacionalización de la producción del gas, porque la multinacional brasileña PETROBRAS podría ciertamente no cooperar, ya que los beneficios de sus ventas en el interior de Bolivia se reducirían al tener que poner precios mucho más bajos que en Sao Paulo.


La afirmación de Morales de querer “industrializar” la producción de la materia prima entra directamente en conflicto con su política de garantizar la propiedad extranjera de los recursos de hidrocarburos a cambio de tasas de impuestos más altas. Morales usa un doble discurso: su oposición al “neo-liberalismo” se contradice con su apoyo a las “políticas macro-económicas de estabilización”; su defensa de la austeridad presupuestaria y el rechazo de su Ministro de Hacienda a triplicar, o incluso aumentar, el salario mínimo (“se está estudiando un aumento para ver si es compatible con las políticas macro-económicas de estabilidad”, según el Ministro de Hacienda) no armoniza bien con su promesa de reducir la pobreza; sus garantías a las inmensas plantaciones actuales de los empresarios del agro se oponen a las demandas de millones de campesinos sin tierra, o con parcelas de subsistencia; y sus garantías hacia las corporaciones multinacionales de exportación que controlan la situación en el sector de los hidrocarburos chocan con las demandas nacionales que defienden que se debe aprovechar la energía para el consumo y la industrialización locales.


Antes que después, las diferencias polarizadas de intereses entre aliados y oligarquías del mundo empresarial locales y extranjeros y las masas que lucharon y se sacrificaron para llevarle al poder se encaminarán hacia una nueva ronda de conflictos y confrontaciones. Morales está montando dos caballos que van en direcciones opuestas. Los fotogénicos rituales tradicionales andinos, el color y el boato de la inauguración electoral se desvanecerán frente a la continuidad de la pobreza, la desigualdad y las graves concentraciones de la riqueza. Con el pasar del tiempo, se irá extendiendo un profundo desencanto alrededor de un presidente que habla para el pueblo pero trabaja para los ricos, incluidos los extranjeros ricos. Por ahora, la Central Obrera Boliviana y los dirigentes de los principales movimientos de mineros, profesores y vecinos han enviado un claro y franco mensaje a sus afiliados de que se preparen para la acción directa en caso de que Morales reniegue de las tres demandas fundamentales del pueblo: nacionalización del gas y el petróleo y expulsión de las compañías multinacionales del petróleo; expropiación de las grandes propiedades de terratenientes y redistribución de 25 millones de acres de tierra a los campesinos sin tierra; y aumento inmediato del salario mínimo nacional. La gran mayoría de los dirigentes de movimientos y activistas (indios y mestizos) no se han dejado impresionar por los rituales indios y el teatro cultural organizado por el entorno de Morales. Están preparados para relanzar las movilizaciones de masas cuando los pobres tengan claro que Morales ha abrazado la agenda de los banqueros, de las corporaciones transnacionales y de los propietarios de la industria del agro.


Bolivia no es Brasil ni Argentina ni Uruguay ni Chile, donde los regímenes de centro-izquierda controlan sindicatos y sectores de los movimientos sociales. Los sindicatos más importantes son totalmente independientes del Estado, del partido de Evo, del Movimiento por el Socialismo (MAS) y de su gabinete. La transición del líder campesino de masas al complaciente hombre de Estado ante las corporaciones multinacionales no será una operación fácil ni suave: lo más probable es que Evo tenga que enfrentar los desafíos y la inestabilidad política que envió a sus predecesores a una temprana jubilación.




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Antonio Sánchez Martínez



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MensajePublicado: Mie Feb 22, 2006 6:17 pm    Título del mensaje: Evo está en las alturas de la higuera Responder citando

En el periódico El Mundo de hoy aparece el siguiente artículo de Abel Pose sobre la política de Evo Morales en Bolivia. Como podréis comprobar su perspectiva es, en gran medida, la de los bárbaros antiglobalizadores de los que habla Gustavo Bueno en distintos lugares. Si Evo Morales aplica en la práctica tal política acabará restando potencial a Bolivia en todos los órdenes, como ya comentamos en estos mismos foros.
Como podéis observar Abel hace referencia a un tal Kusch y a un tal Metraux que valoran el aislacionismo al que parecen querer volver algunas naciones étnicas. Además, según la cosmovisión indigenista, la Civilización occidental sería inferior a la suya… Pero ¿inferior en qué?. Su metafísica de la Pachamama podría ser funcional para pueblos aislados y anclados en el neolítico, pero hoy en día es una auténtica alucinación que, a lo sumo, les llevará a convertirse en una especie de gueto turístico.
Aunque acierta en la crítica a la política de los dirigentes criollos (confundiéndola con la de la Monarquía Hispánica, que apenas si pudo llegar a muchas zonas de los Andes), sin embargo está claro que la solución que buscan en una línea indigenista es de lo más idealista y absurda, pues lo que hay que hacer es todo lo contrario de lo que se propone: integrar a los indígenas a la Hispanidad en las mejores condiciones posibles ¿O acaso hubiera preferido una política como la anglosajona, que apenas tuvo que integrar porque prefirieron exterminar, con lo que la labor de “elevar” al conquistado no supuso ningún obstáculo en su desarrollo –en las tres capas del cuerpo político-?
En un momento del artículo el mismo Abel Pose reconoce, implícitamente, que su aislacionismo es más una especie de berrinche, o desplante (por impotencia) que una auténtica solución (algo parecido a lo que está haciendo el vengativo Zapatero en España). Así nos dice:

Cita:
<<Generalmente, han sido considerados incapaces de gobernar al país y de gobernarse a sí mismos; pero no ceden en sus creencias, valores, idiomas, estilos y tradiciones. A esos pueblos andinos no les interesa el frenesí de la modernidad. No creen en el desarrollo globalizante (no sabrían cómo abordarlo)>>

Ese <<no sabrían cómo abordarlo>> lo dice casi todo.

Cuando se plantea la disyuntiva entre el “estar” de la coca y el “ser” de la cocaína cae en las mismas estupideces. Como si Bolivia pudiera mantenerse en nuestro presente permanentemente en el <<sosiego>> estático de las alturas (o los indios de La India en la meditación permanente e hibernadora –para engañar al hambre y no gastar energía-) . Está claro que la cocaína puede tener aplicaciones “viciosas”, pero la farmacopea actual es capaz de muchas otras cosas, entre otras explicar por qué la coca es útil en determinadas circunstancias…
No es de extrañar que Evo Morales, según dice Pose, tema sobre todo a las Izquierdas Universalistas (aunque fuesen trotskystas), pues el mismo Fidel Castro (si mantiene algo de sensatez) le diría que se dejase de cuentos indigenistas y que se aplicase en el desarrollo industrial, científico y filosófico (hispánico) de su país.
Acierta Vargas Llosa cuando dice que la política de Evo Morales como una especie de racismo al revés, pues es una especie de automarginación aislacionista, etnicista. El mismo Abel Pose lo reconoce al mencionar su metafísica, según la cual la Civilización Occidental sería <<inferior>> a la de los indígenas. Es una especie de Etnocentrismo invertido, por resentimiento y falsa conciencia, por incapacidad para entender el pasado y afrontar el presente.


Cita:

TRIBUNA LIBRE
Evo entre el ser y el estar

ABEL POSSE

Lo que pasa en Bolivia es uno de los espectáculos más fascinantes de nuestros tiempos políticos y despierta indudable interés mundial. Se trata de algo así como tratar de dar la vuelta a un pulóver (o una chompa) que desde hace 500 años se viniera usando del revés. Con Evo Morales, la inmensa mayoría aborigen y andina asume la gestión de un país hasta ahora comandado por una minoría de criollos, mestizos y hombres ligados al estilo occidental. El 10% de la población, desde otra cultura, comandaba a un pueblo que no quiere renunciar a su cosmovisión.
La resistencia cultural de los pueblos andinos es uno de los fenómenos políticos más fascinantes que me tocó conocer en mis dos estancias como diplomático en Perú. La primera, en 1969 cuando llegué allí desde Rusia, como segundo secretario político, ante el cambio que proponía el general Velasco Alvarado, que había derrocado al Gobierno de Belaúnde Terry. La segunda, en 1998, acudí como embajador ante la gestión de Fujimori. Casi 30 años después de aquella primera estancia de 1969, al viajar por la sierra y los altiplanos comprobé que aquella mayoría callada estaba aún peor o igual que en mi primera aproximación. Eran ciudadanos sin presencia, relegados, ninguneados. Aislados en la altura andina tal como los viera Cieza de León en su cabalgata homérica, en el siglo XVI.
Desde una parte de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y hasta la Puna argentina, el pueblo andino vive olvidado del mundo. Recluido en el bastión de su cultura ancestral. Viven mal, mueren antes, pasan ciclos de hambre (como observé en la región de Ayacucho y en otras partes). Generalmente, han sido considerados incapaces de gobernar al país y de gobernarse a sí mismos; pero no ceden en sus creencias, valores, idiomas, estilos y tradiciones. A esos pueblos andinos no les interesa el frenesí de la modernidad. No creen en el desarrollo globalizante (no sabrían cómo abordarlo). En 1938 el gran antropólogo Albert Métraux se encontró con los uros de las costas e islas del lago Titikaka y, para su estupor, recibió de uno de los caciques una sentida conmiseración como representante del mundo moderno. Le dijo: «Lamento que ustedes estén ya tan adelantados en el camino del progreso». Para el jefe uro el refinado Métraux era la prueba de la regresión del progreso de la cultura occidental, tan poderosa materialmente y tan enclenque en sus valores y dimensiones espirituales.
Desde las gestas de Bolívar y San Martín, la independencia fue para los blancos, los criollos progresistas y, luego, para los inmigrantes extranjeros. El mundo andino -con sus llamas, sus ponchos, la galerita ridícula que copiaron del paso de algún viajero británico, la austeridad- siguió inmutable. Los quechuas y aymaras, el universo andino, no creen en el destino prometeico, tecnológico-industrial. Las ideologías occidentales de izquierda o de derecha no las viven sino como peligros de otra dominación que arrasaría sus creencias y tradiciones. (Bien debió de haber aprendido Guevara en su vía crucis en Bolivia, sin lograr el apoyo indígena que había dado por supuesto desde su marxismo universalista.) Quiere decir esto que los pueblos andinos para afirmar su ser tienen que negar el concepto de ser, de tener y de hacer del hombre de la globalización occidentalista.
Rodolfo Kusch, el más agudo filósofo en esta materia, en su obra América profunda, opina que «el aborigen de nuestro continente es un hombre del estar en contraposición con el de la cultura europea-occidental, el hombre del ser, indiscutido creador del desarrollo industrial-tecnológico que en los últimos 120 años llevó a la Tierra a la mayor transformación desde que la humanidad tiene memoria».
Kusch afirma, como el jefe uro entrevistado por Métraux, que el aborigen americano resistió en sus reductos andinos los sucesivos embates de la cultura occidental porque no la aprecia ni quiere ser protagonista de una transculturación hacia lo que considera inferior. El hombre del estar se siente todavía parte del cosmos, del universo y hermanado con la Tierra. Cree vivir con una dimensión espiritual siempre agredida o deformada por los avances de la cultura del ser, del hacer y del tener que difunden criollos y mestizos, las grandes empresas y el orden jurídico económico creado por la minoría desarrollista, que construyó una república imaginaria con una Constitución pariente de las creadas por el liberalismo decimonónico, al margen y más allá de la forma de vida del 80% de los habitantes de la mayoría andina. El estado boliviano fue irreal desde su nacimiento. Salvo la religión católica -que el mundo indígena adoptó parcialmente-, todas las instituciones e ideologías impuestas -el Estado, las autoridades regionales, el Ejército, el sistema judicial- son para los andinos instrumentos de una minoría universalista que lamenta en el indígena una dificultad para el desarrollo, un lastre de inacción en un mundo moderno de frenética acción.
Lo fascinante del advenimiento al poder de Evo Morales es que, por fin, ante la prepotencia del desarrollismo industrial-tecnológico mundializado, de alguna manera se levanta la bandera del subdesarrollo, o de un desarrollo y mejoría de vida acorde con otros valores y tradiciones, y con un sentido propio y distinto del tiempo. Esa bandera lleva el verde de la hoja de coca. La coca es alimento de contemplación y energía para la labor en las alturas. Su hija bastarda -occidental- es la cocaína. La coca corresponde al estar; la cocaína al vicio, al paroxismo, al delito o la violencia.
Las ideologías universales son enemigas de hecho de ese aristocrático sueño indígena de sosiego en las alturas. Evo Morales lo sabe, aunque cita a Guevara y Mao y vitupera al neoliberalismo. Sabe que su mayor presión vendrá de la izquierda universalista, con combativa tradición trotskista de las luchas mineras. Sabe que todos los impulsos modernistas, desde Bolívar, han coincidido en no respetar al aborigen serrano. Sabe de la opinión mundial globalizante y del poder del complejo económico internacional.
Equívocamente, Vargas Llosa calificó esta espectacular apertura que sorprendió en todo el mundo como «la instalación de un racismo al revés». Pero, en realidad, se trata de acabar con un racismo secular, el más largo apartheid de la historia que Vargas Llosa conoce como nadie, por ser peruano. Todos los que viajan por la zona andina saben y comprueban cuál es el grupo dominador y cuál es el postergado a una ciudadanía nominal, de cuarta categoría, con el doble de mortalidad infantil y la mitad de expectativa de vida.
José María Arguedas, en Los ríos profundos describió genialmente la realidad del pueblo indígena. Manuel Scorza en Garabombo el invisible describió el ninguneo racialista que sufren los andinos por parte de los criollos y progresistas. (Garabombo, el personaje, es tan poco considerado en la sociedad que prefiere actuar como invisible, y le va mejor...)
Pero la pasión de Evo Morales intentará lo imposible. En su discurso señaló los puntos esenciales de lo que pretende hacer:
1) Convocatoria de una asamblea constituyente en Sucre, precisamente para dar la vuelta a la chompa. Tratará de crear, más allá de las divisiones territoriales político-administrativas, un federalismo cultural. Algo así como un país, varias culturas, donde los tradicionales de los Andes y los de Santa Cruz y Tarija puedan vivir sus culturas equitativamente.
2) Garantizará el uso y cultivo de la coca en Bolivia, invitando a Estados Unidos a luchar con toda la energía contra la producción de cocaína.
3) Nacionalizará los recursos naturales, justamente con el propósito de garantizar a los andinos (y a los pobladores de otras regiones) riquezas permanentes que permitan el bienestar y el desarrollo dentro de su calidad de vida y de su cultura, con la gestión de su patrimonio de recursos naturales.
Pero, ¿cómo conciliar el estar con el hacer gubernamental de cada día? ¿Podrá Evo Morales desde su pasión vencer a los dioses del materialismo globalizante y del mercantilismo? ¿Podrá crear ese Estado multicultural con economías convergentes? En política todo tiende a la unidad y a la dominación. Los bolivianos tendrían que ejecutar una conversión tan profunda como la que realizó Kemal Atatürk en Turquía, pero en el sentido contrario al de la modernización. Tendrá que hacerlo desde su visión diferente del tiempo y de «la posición del hombre en el cosmos», como escribiera Max Scheler. Para la cosmovisión andina, la Tierra no es un instrumento de explotación. Merece el respeto de ese contrato natural que el hombre de la cultura occidental rompió. Para los andinos, la Tierra está deificada y merece respeto, cuidado y culto (Pachamama). Para el judeocristianismo -fundamento principal de Occidente-, desde el Génesis , la Tierra es un instrumento para la dominación humana (Señorearás sobre los mares, las aves del cielo, los animales de la Tierra, etcétera...).
La de Evo Morales es la apuesta más atractiva de nuestro tiempo. Nadie vaticinaría su éxito pero conlleva un germen de rebeldía contra el paroxismo tecnológico-mercantilista que somete a muchas culturas del estar. Y hasta implica una larvada propuesta crítica o de modificación profunda de un Occidente espiritualmente agotado por su abuso irrefrenable. Evo está más cerca de Huntington que de Lenin.
Abel Posse es escritor y diplomático argentino.
En letra grande es su última obra de ensayo publicada (Ed. Emecé, 2005).
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Antonio Sánchez Martínez



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MensajePublicado: Mie Feb 22, 2006 6:29 pm    Título del mensaje: Del "ser" de Fromm al "estar" de Abel Po Responder citando

Por cierto, es curioso que Abel Pose apele al “estar” (supuestamente estático, contemplativo) frente al “ser” (seguramente entendido como dinámico, cambiante, histórico, capitalista). Erich Fromm, por el contrario, apelaba al “ser” (idealista, medio Hippy, contemplativo, ligado a las drogas psicotrópicas por algunos) frente al “tener” (capitalista, cosificador o “alienante”, según la interpretación idealista del trabajo asalariado de Marx…). ¡Qué cosas!.
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Antonio Sánchez Martínez



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MensajePublicado: Mie Feb 22, 2006 6:34 pm    Título del mensaje: Huir del mundanal ruido Responder citando

Ahora caigo, y perdón por insistir, en que del mismo modo que cierta generación progre ve en las drogas una manera de huir de las responsabilidades “capitalistas” del mundanal ruido para aislarse en la comuna (en la felicidad canalla), los indigenistas apelan a la “coca” para alejarse, también, del “capitalismo alienante”, volviendo a la contemplación estática de las Alturas (no sólo de los Andes, sino de la Metafísica más impotente).
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Eliseo Rabadán Fernández



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MensajePublicado: Sab Jul 15, 2006 12:53 pm    Título del mensaje: Evo Morales en plena crisis energética, análisis de J Petras Responder citando

Nota: este artículo se localiza enla web redvoltaire.org


Cita:

Petras, Evo, Chávez y el imperialismo
por James Petras

Un análisis a fondo de la realidad boliviana en el contexto internacional, signado por nuevas polaridades entre América Latina, la Unión Europea y los Estados Unidos.
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5 de junio de 2006

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Lucha por la independencia y la unidad de América Latina

Estos últimos años, una nueva serie de polaridades sociales y nacionales complejas ha dominado la vida política del hemisferio occidental. A comienzos del nuevo milenio, la confrontación nacional se produjo entre Cuba y el tándem EEUU/UE, mientras que las confrontaciones sociales oponían a los movimientos rurales-indígenas y urbanos-desempleados contra toda una serie de regímenes neoliberales que abarcaban todo el continente. Esta polaridad fue el resultado del anterior cuarto de siglo (1975-2000), la Edad de oro del saqueo imperial.

Transferencias masivas de propiedades, riqueza, beneficios, intereses y pagos por regalías fluyeron de América Latina hacia Estados Unidos y la Unión Europea. Las más lucrativas empresas públicas, de un valor superior a los 350.000 millones de dólares, se privatizaron sin tener en cuenta sutilezas constitucionales, y acabaron más tarde en manos de corporaciones multinacionales y bancos estadounidenses, españoles y de otros países europeos. Los decretos presidenciales obviaron a los respectivos parlamentos y electores, y otorgaron un lugar privilegiado al capital extranjero. Las protestas de los citados parlamentos, cuerpo electoral y auditores nacionales se ignoraron totalmente. La Edad de oro del capital multinacional coincidió con el reinado de los regímenes cleptocráticos electos, alabada en los círculos políticos europeos y estadounidenses, y jaleada en los medios de comunicación como “la era de la democracia y el libre mercado.” El saqueo llevado a cabo por las empresas y los bancos transnacionales entre 1975 y 2000 asciende a más de 950.000 millones de dólares. El saqueo sin desarrollo condujo inevitablemente a una crisis socioeconómica general y puso al borde del colapso el modelo centrado en el imperio de acumulación capitalista de Argentina (1998-2002), Ecuador (1996-2006) Bolivia (2002-2005), y Brasil (1998-2005). Desde comienzos de la década de 1990, se produjeron en toda América Latina movimientos extraparlamentarios sociopolíticos masivos, acompañados por alzamientos populares a gran escala que llevaron al derrocamiento de diez presidentes neoliberales clientes de EEUU/UE: tres en Ecuador y Argentina, dos en Bolivia y uno en Venezuela y Brasil.

Visto en retrospectiva, es evidente que una nueva oleada de movimientos sociopolíticos potencialmente revolucionarios alcanzó su máxima expresión en 2002. Dotados de apoyo masivo y de legitimidad generalizada, opuestos a una clase política corrupta, desacreditada e internamente dividida, y a economías en crisis, los movimientos sociopolíticos estaban en situación de iniciar una serie de cambios estructurales profundos, siempre que consiguieran transformar el poder social en poder estatal.

Sin embargo, los movimientos de masas titubearon y sus líderes se detuvieron ante las puertas de los palacios presidenciales. En cambio, fueron en busca de una nueva clase de políticos electoralistas de centro-izquierda nuevos y reciclados, que reemplazase a los viejos partidos desacreditados y a los líderes de la derecha neoliberal. En 2003, los movimientos sociales masivos comenzaron a replegarse, a medida que muchos de sus líderes eran cooptados por la nueva oleada de políticos autotitulados de centro-izquierda. Las promesas de realizar transformaciones sociales se limitaron al patronato, las subvenciones y las políticas macroeconómicas ortodoxas, según el mismo dogma neoliberal. No obstante, en algunos países, las luchas populares que se producen desde la década de 1990 hasta 2002 llevaron al poder a gobiernos nuevos que ni eran clientes de Estados Unidos ni estaban exentos de influencias neoliberales, como por ejemplo en Venezuela y Bolivia. En 2006 surge una nueva y compleja configuración en la que las polaridades nacionales dejaron en segundo plano en gran medida a las divisiones por clases sociales. La nueva divisoria internacional produjo un nuevo terreno de juego en el que estaban colocados, a un lado, Estados Unidos y la Unión Europea, y, al otro, Venezuela y Bolivia. Esta polaridad primaria halla su mejor expresión en América Latina, entre, por una parte, la nueva derecha neoliberal liderada por ex izquierdistas y pseudopopulistas en América Central y del Sur, y, por otra parte, los gobiernos nacional-populistas de Bolivia y Venezuela. Entre ambos grupos, hay un gran grupo de países que pueden evolucionar en cualquiera de las dos direcciones. Entre los promotores de la nueva derecha y el libre mercado figuran el gobierno de Luis Inázio Lula da Silva, en Brasil; el presidente saliente de México, Vicente Fox; los cinco gobiernos centroamericanos; el gobierno de Tabaré Vázquez, en Uruguay; el gobierno de Alvaro Uribe, en el Estado terrorista de Colombia; y los gobiernos de Michelle Bachelet, en Chile, y el gobierno próximamente saliente de Alejandro Toledo, en Perú.

En un punto intermedio se encuentra el gobierno de Néstor Kirchner, en Argentina, que refleja un deseo de profundizar los vínculos comerciales con Venezuela, neutralizar las presiones nacional-populistas internas y promover una alianza capitalista nacional-extranjera con Estados Unidos, la Unión Europea y China. Ecuador, los países del Caribe, Nicaragua y posiblemente Perú son lugares en disputa. Debido al petróleo subvencionado que reciben, toda la cuenca del Caribe (con excepción de la República Dominicana) ha negado su apoyo político al tándem EEUU/UE contra Venezuela/Bolivia, aun cuando los países que la componen hacen lo posible por promover el acceso a los mercados del Norte. Al margen de Europa y América del Norte, el grupo de países no alineados, China, Rusia, Irán y algunos países árabes productores de petróleo se han alineado, abierta o discretamente, con la alianza nacionalista cubano-boliviana-venezolana.

Entrecruzándose con las divisiones nacionalistas, están las polaridades de clase. Los principales puntos de inflexión se hallan en Ecuador, Venezuela, Colombia, Costa Rica, México, Bolivia, Paraguay y, más recientemente, Brasil. En Ecuador, la CONAIE [1] ha reconstruido su base de masas (tras la debacle producida por su apoyo a la presidencia del pseudopopulista Gutiérrez, en 2002) y su alianza con los sindicatos urbanos ha sido efectiva para la derrota del Acuerdo de libre comercio ALCA, respaldado por EEUU, y la cancelación de los contratos de hidrocarburos de Occidental Petroleum, una compañía petrolera estadounidense. En Venezuela se vive una doble polaridad: por una parte, la clase trabajadora y los pobres urbanos contra los terratenientes pro estadounidenses, las élites de los negocios y los medios de comunicación; y, por otra parte, dentro del amplio espectro de seguidores de Hugo Chávez, los ricos directores de empresas estatales, burócratas de alto nivel, empresarios nacionales y generales de la Guardia Nacional, y los sindicatos, los agricultores sin tierras, los habitantes de los ranchos [2] urbanos y los trabajadores informales subempleados. En Bolivia, las contradicciones de clase siguen en gran parte latentes debido a la polaridad nacional, pero hallan su expresión en el conflicto entre las políticas macroeconómicas ortodoxas del régimen de Evo Morales y los modestos aumentos salariales de los trabajadores públicos de la educación y la salud, entre otros sectores.

En los países en que la polaridad entre el nacionalismo latinoamericano y el imperialismo EEUU/UE es más fuerte, la lucha de clases ha remitido, al menos por ahora. En otras palabras: la lucha nacionalista toma el lugar de la lucha de clases con la promesa de que un mayor control nacional tendrá por resultado más recursos estatales y por consiguiente nuevas medidas redistributivas.

En Brasil, los conflictos de clase han disminuido como resultado de la subordinación de la confederación sindical tradicional, y en menor medida del Movimiento de los Sin Tierra (MST), al gobierno neoliberal de Lula da Silva. No obstante, dada la drástica reducción de las pensiones de los funcionarios y su oposición a unos incrementos sustanciales de los salarios, incluyendo el salario mínimo, los sindicatos representantes de los funcionarios, los metalúrgicos y los trabajadores de la construcción fundaron, los días 5 y 7 de mayo de este año, una nueva y dinámica confederación de sindicatos denominada CONLUTA. Con más de 2.700 delegados de 22 estados, que representan a 1.800.000 trabajadores, CONLUTA representa un polo social alternativo a las decenas de millones de trabajadores y brasileños pobres abandonados tras el paso de Lula da Silva al campo de los banqueros, la agroindustria y las transnacionales. En su estructura operativa, CONLUTA ha adoptado una organización de tipo movimiento social, del que forman parte organizaciones de trabajadores empleados y desempleados, movimientos de trabajadores rurales y asociaciones de vecinos, estudiantes, mujeres, ecologistas y organizaciones de trabajadores sin tierra. La representación en su congreso se basó en elecciones directas realizadas en asambleas democráticas. La emergencia de una nueva confederación de trabajadores representa la primera ruptura importante con el gobierno neoliberal de centro-izquierda de Lula da Silva, y como tal presagia la revitalización de las políticas de la clase obrera, a la vez que plantea una alternativa real al poder decreciente de la confederación sindical pro oficial.

Realidades y mitos en las tensiones internacionales
Existe un gran número de interpretaciones incorrectas y una gran confusión, tanto en la derecha como en la izquierda, en relación con la naturaleza de los conflictos entre los nacionalistas latinoamericanos y los Estados y compañías transnacionales de EEUU/UE. El primer punto que merece aclararse es la naturaleza de las medidas nacionalistas adoptadas por el presidente Chávez, en Venezuela, y el presidente Morales, en Bolivia. Sus respectivos gobiernos no han abolido los principales elementos de la producción capitalista, es decir, los beneficios privados, la propiedad extranjera, la repatriación de beneficios, el acceso al mercado de suministro de gas, energía y otros bienes primarios, ni tampoco han vetado por ley futuras inversiones extranjeras.

De hecho, los inmensos yacimientos petrolíferos del Orinoco, en Venezuela, que son las mayores reservas del mundo, siguen estando en manos del capital extranjero. La controversia en relación con las radicales medidas económicas del presidente Chávez gira en torno a un incremento en los impuestos y las regalías que va del 15% al 33%, porcentajes que siguen siendo inferiores a los devengados por las compañías petroleras en Canadá, Oriente Próximo y Africa. Lo que produjo una avalancha de envenenados artículos de los medios de comunicación estadounidenses y británicos (The Wall Street Journal, Financial Times, etc.) no fue un análisis comparativo de los tipos de interés y de regalías utilizados en la actualidad, sino una comparación retrospectiva con un pasado virtualmente libre de impuestos. De hecho, tanto Hugo Chávez como Evo Morales están simplemente modernizando y poniendo al día las relaciones en sus países productores de hidrocarburos con los estándares mundiales actuales. En cierto sentido, están normalizando las relaciones contractuales ante unos beneficios inesperados excepcionales por parte de las empresas, que son posibles gracias a acuerdos fraudulentos conseguidos por mediación de altos funcionarios corruptos. La brutal reacción de los gobiernos de EEUU y la UE, y de sus transnacionales de la energía, es el resultado de un hábito de pensamiento que concibe sus excepcionales privilegios como una norma del desarrollo capitalista y no el resultado de sus tratos con funcionarios venales.

Por consiguiente, se resistieron a la normalización de las relaciones capitalistas en Venezuela y Bolivia, en las que empresas conjuntas comparten sus beneficios entre el sector público y los inversores privados, práctica común en la mayor parte de los países. No ha causado sorpresa que el presidente de Royal Dutch Shell, Jeroen van der Veer, aconsejase a sus colegas petroleros que la posición nacionalista de los países productores de petróleo y la renegociación de los contratos constituye una nueva realidad que las compañías internacionales de la energía deben aceptar. Van der Veer, el realista, pone en contexto las reformas nacionalistas: “En Venezuela, fuimos una de las primeras compañías en renegociar y, dadas las actuales circunstancias, estamos muy satisfechos de nuestras perspectivas operativas en ese país. Mantenemos relaciones armoniosas con el gobierno, lo que es muy importante. Y en Bolivia espero que lleguemos a una solución.” (Financial Times, 13.5.2006, p. 9). Del mismo modo, Pan Andean Resources (PAR), una compañía irlandesa de gas y energía ha realizado declaraciones públicas afirmando su intención de seguir operando en Bolivia, tras las declaraciones nacionalizadoras de Morales. David Horgan, presidente de la citada PAR, al explicar la creación de una empresa mixta dedicada al gas boliviano afirmó: “No nos importa realmente los precedentes que nuestro acuerdo con el gobierno boliviano pueda crear. Donde las grandes compañías petroleras ven un problema, nosotros vemos una oportunidad.” (Ibíd.)

De hecho, el 29 de mayo de 2006, el gobierno boliviano anunciará la oferta ganadora, de entre las presentadas por principales compañías mineras del mundo, en el concurso de adjudicación de la explotación del yacimiento del Mutún, de propiedad estatal, con 40.000 millones de toneladas mineral de hierro. Las nuevas condiciones establecidas por el gobierno boliviano, tal como las expuso su principal ideólogo, el vicepresidente Alvaro García Linera, ofrecen garantías judiciales estables para todas las inversiones, a cambio de un reparto de los beneficios y de programas de gestión conjunta. Es evidente que las grandes corporaciones mineras forman parte de la escuela realista que opta por conseguir altos beneficios de las materias primas estratégicas que actualmente se cotizan a precios elevados, a cambio de pagar más impuestos y de incluir a los tecnócratas del gobierno boliviano en sus equipos de gestión.

Los principales puntos de conflicto no son la aversión capitalista al socialismo, ni tampoco la oposición entre propiedad privada y propiedad nacionalizada, y mucho menos la revolución social conducente a una sociedad igualitaria. Los principales conflictos se concentran en 1) los incrementos de los impuestos, los precios y los pagos por regalías, 2) la conversión de las empresas en empresas conjuntas, 3) la representación en las juntas directivas, 4) la distribución accionarial entre los ejecutivos nombrados por las empresas extranjeras y los nombrados por el Estado boliviano, 5) el derecho legal a revisar los contratos, 6) los pagos compensatorios por supuestos activos, y 7) la gestión de la distribución y la exportación.

Las normativas y las reformas propuestas pueden incrementar las reservas y la influencia del Estado, pero en ningún caso implican la transformación revolucionaria de la propiedad o de las relaciones sociales de producción. Los cambios propuestos son reformas que traen ecos de las políticas desarrolladas por los partidos socialdemócratas europeos entre 1946 y 1960, en la década de 1970, por los países productores de petróleo, entre otros las monarquías árabes y las repúblicas islámicas o seculares. De hecho, los anteriores gobiernos tanto de Venezuela, en 1976, como de Bolivia, en 1952 y 1968, adoptaron medidas mucho más radicales con la nacionalización del petróleo y de algunos sectores mineros.

Venezuela ha aumentado las regalías y los impuestos que devengan las compañías petroleras internacionales porque antes estaban por debajo de los niveles mundiales. Excepto algunas explotaciones de pequeño tamaño que rechazaron las nuevas reglas del juego y fueron expropiadas, ninguna de las grandes firmas sufrió expropiación, ni tampoco se modificaron las relaciones laborales entre empresarios y trabajadores en la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PVDSA) o en ninguna de las empresas extranjeras. Las estructuras verticales convencionales siguen intactas, lo que motiva las quejas de muchos sindicalistas de a pie. En estos últimos tres años, todas las empresas estadounidenses o europeas que operan en Venezuela han obtenido cifras récord de beneficio que superan en miles de millones de dólares, o de euros, sus anteriores beneficios máximos. A pesar del discurso revolucionario bolivariano, ninguna de las principales empresas petroleras ha manifestado el menor interés en abandonar sus lucrativos acuerdos con el Estado de Venezuela, a pesar de las inflamadas invectivas provenientes de Washington o de Bruselas.

El conflicto entre el tándem EEUU/UE y Venezuela tiene que ver con la política y la ideología, tanto como con el poder y los beneficios de sus compañías petroleras. La preocupación proviene del modelo de economía mixta y mayores impuestos que sustituye al modelo desregulado, de bajos impuesto, privatizado y desnacionalizado preponderante en América Latina desde la década de 1970, y que se está intentando promover en otros lugares, como Libia, Irak, Indonesia, Brasil y México. El problema central reside en que el presidente Chávez, a partir de una base económica y política nacional fuerte derivada de los recursos provenientes del petróleo, propone una mayor integración regional, libre de la dominación de Estados Unidos y Europa. Esto ha provocado las iras de Washington y Bruselas, por cuanto temen que una mayor integración latinoamericana puede limitar la futura penetración de mercados e inversiones. En el marco de las políticas mundiales, la adopción y la defensa de la autodeterminación de todas las naciones que propone Chávez lo ha colocado en situación de oposición a la intervención militar de EEUU en Irak, la ocupación EEUU/UE en Afganistán, y sus amenazas conjuntas de guerra contra Irán. La posición de Chávez se debe, en parte, a la participación estadounidense en el frustrado golpe militar que sufrió su país en 2002.

En resumen, el conflicto se produce entre, por una parte, líderes nacionalistas democráticamente elegidos que defienden una economía mixta que les permita financiar los servicios sociales, y, por otra parte, la construcción imperial de EEUU y la UE y sus políticas intervencionistas destinadas a prolongar la Edad de oro del saqueo de economías privatizadas y no reguladas, y sus privilegios consistentes en un bajo nivel fiscal en la explotación de los recursos energéticos.

Los conflictos nacientes entre Bolivia y Brasil, España y Argentina, y sus defensores en EEUU/UE siguen un patrón similar al conflicto de Venezuela con Estados Unidos. En primer lugar, los propagandistas de las grandes corporaciones petroleras transnacionales intentan presentar al presidente Morales como un discípulo seguidor de Hugo Chávez, y presentan sus políticas nacionalistas como una simple subordinación a las proyecciones de poder del presidente venezolano. Pero estas acusaciones de maquinaciones externas carecen de base. Hubo huelgas promovidas por la oposición y huelgas generales en Bolivia durante el proceso de privatización de 1996, dos años antes de la elección de Chávez. La oposición a los acuerdos de privatización del gas se intensificó en 2003 mediante un alzamiento popular que derrocó al presidente Sánchez de Losada y exigió la nacionalización del gas y el petróleo. En 2004, el 80% del electorado aprobó un referéndum en el que se pedía el aumento de los impuestos y las regalías y el control estatal de los recursos energéticos. A diferencia de Venezuela, Evo Morales se halla ante una fuerte presión interna por parte de sindicatos y organizaciones de masas para que lleve a cabo sus promesas electorales. Los programas de reforma socioeconómica, la estabilidad política y la legitimidad del gobierno de Evo Morales dependen de la posibilidad de conseguir ingresos fiscales adicionales de las compañías transnacionales. Teniendo en cuenta que heredó un déficit presupuestario muy importante y una deuda exterior sustancial (que se considera obligado a pagar) y que esta sujeto a un programa de austeridad del estilo de los del FMI, su única solución consiste en conseguir más ingresos por el petróleo y el gas. Pero el aspecto más importante, teniendo en cuenta que Evo Morales fue elegido para “traer dignidad al pueblo indio”, no puede ignorar la arrogancia con la que las compañías petroleras y de gas recibieron sus propuestas iniciales de negociar nuevos tipos de impuestos y nuevas empresas mixtas. Con el respaldo financiero y político de Venezuela, Morales decretó la nacionalización como táctica de presión para forzar a las compañías a negociar. Del mismo modo que el presidente Chávez radicalizó sus políticas socioeconómicas a raíz del golpe militar apoyado por EEUU y del lockout de los altos ejecutivos de la industria petrolera, Evo Morales ha radicalizado sus tácticas para conseguir concesiones económicas y llegar en situación de fuerza a las negociaciones con las transnacionales de la energía. El objetivo del presidente Morales es negociar de buena fe y garantizar algún tipo de reparto de beneficios y de incremento fiscal. La intransigencia continuada de las compañías de la energía y una política de “todo o nada” podría radicalizar la base electoral de su gobierno. “Los que hacen imposibles las reformas, hacen inevitables las revoluciones.” Por supuesto, Bolivia bajo Morales está muy lejos de adoptar un programa revolucionario anticapitalista. Incluso el incremento fiscal de hasta el 82% es una medida transitoria que habrá de negociarse. Sin embargo, ha demostrado su buena disposición a movilizar el Estado y ampliar su influencia sobre las operaciones de las grandes empresas, a la vez que ha dejado claro que los actuales contratos de hidrocarburos son inconstitucionales. A mediados de mayo, las principales compañías de gas y petróleo seguían sin caer en la cuenta de que tienen más que ganar de la negociación con el gobierno de Evo Morales que de la excitación de los movimientos sociales. Como máximo, las negociaciones probablemente desembocarán en un incremento de impuestos y regalías de en torno al 50%. El precio de venta del gas se incrementará modestamente, y se firmará algún tipo de acuerdos de gestión conjunta Estado-sector privado, a la vez que los líderes políticos de Brasil y la UE podrían pasar de una etapa de enfrentamiento a una de negociaciones y cooptación. En cambio, la propuesta de Morales de favorecer la creación de empresas mixtas y establecer una economía también mixta debe hacer frente a presiones del FMI, de Pedro Solbes, ministro español de Hacienda, y de Celso Amorin, ministro brasileño de Asuntos Exteriores, de pagar las acciones al precio de mercado, lo que podría llevar a la bancarrota del Estado. Las amenazas judiciales y de ruptura diplomática siguen utilizándose a fin de limitar un controlo estatal efectivo de las empresas de gas. Entretanto, Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español, y Lula da Silva, presidente de Brasil, tienen el papel de policía bueno y confían en las negociaciones, las presiones interiores y las ayudas estatales para rebajar aún más las reformas de Morales.

Sea cual sea el acuerdo general, la clave estará en los detalles. Más concretamente en los procedimientos operativos específicos, el control de la información, la producción y los procesos de comercialización, donde cabe esperar que los ejecutivos titulares hagan todo lo que esté en su mano para socavar un control efectivo por parte del Estado boliviano. Al tiempo que las polaridades políticas y económicas a escala internacional se intensifican, en el interior de Estados Unidos se está larvando una crisis. La debacle militar en Irak ha dejado sólo dos opciones: por una parte, una retirada que permita reconstituir el poder imperial y, por otra parte, planes para una guerra aérea contra Irán, a fin de reivindicar el poder imperial. Existe una coalición liderada por las principales organizaciones pro Israel, los militaristas civiles del Pentágono, la mayor parte de los medios de comunicación y una minoría de la opinión pública, que apoya un ataque militar. Se oponen a esta opción un gran porcentaje de altos oficiales retirados, los líderes de la industria petrolera, la mayor parte de las organizaciones cristianas y musulmanas y una mayoría del pueblo estadounidense.

Las múltiples guerras de Oriente Próximo y Asia Septentrional y el creciente descontento interno por los costes de la guerra han debilitado sustancialmente la capacidad de Estados Unidos de meterse de lleno en una intervención a gran escala en América Latina. En cambio, está obligado a confiar en sus regímenes clientes latinoamericanos y sus aliados europeos para aislar y debilitar a los presidentes nacionalistas Chávez y Morales, y para contener la creciente oposición popular y electoral en México, Nicaragua, Ecuador, Colombia, Perú y Brasil. El problema de Washington es que, actualmente, sus presidentes-clientes latinoamericanos están en posición de debilidad o bien a punto de dejar la presidencia. A finales de 2006, casi todos los más serviles presidentes-clientes de Washington habrán abandonado su cargo. En algunos casos, serán reemplazados por clones políticos, pero en otros los nuevos líderes electos pueden resultar menos dados a provocar conflictos con sus vecinos nacionalistas.

Contrariamente a la euforia de la izquierda estadounidense y europea occidental, los nuevos gobiernos nacionalistas y Cuba se hallan ante graves retos internos provenientes de sus propias poblaciones. Aunque han conseguido enfrentar con éxito las presiones imperialistas e incrementar sus ingresos fiscales provenientes de los capitales extranjeros, han descuidado llevar a cabo reformas sociales de máxima urgencia para sus seguidores.

Tanto Venezuela como Cuba, a pesar de las promesas gubernamentales, se retrasan en cubrir los enormes déficit de alojamiento y transporte, y sus esfuerzos por diversificar sus economías son muy insuficientes, en particular en la agroindustria (transformación del azúcar en etano, y producción de alimentos en Cuba; carne, aves, pescado y cereales en Venezuela), la manufactura (en particular armas, bienes duraderos, tecnología de la información y electrónica) y el procesado de minerales. Además, en Venezuela hay importantes sectores, quizás el 50% de la fuerza de trabajo, que tienen un acceso mejorado a los servicios sociales gratuitos, pero que están empleados en el sector informal, de salarios muy bajos.

En Bolivia, Morales ha anunciado un programa de reforma agraria basado en la expropiación de tierras subutilizadas, que excluirá las grandes propiedades agroindustriales, productivas y provechosas, de los fértiles llanos de Santa Cruz. En cambio, se propone distribuir tierras estatales menos fértiles y alejadas de los mercados y las carreteras. La clave del éxito de esta reforma agraria dependerá del método de llevar a la práctica y de adjudicación, así como de la disponibilidad de crédito y asistencia técnica. Además, las políticas salariales y de ingresos de Morales son sólo marginalmente mejores que las de sus predecesores liberales: los incrementos salariales de los maestros y otros trabajadores del sector público están por debajo del 5% de crecimiento real por encima de la inflación. Su promesa de doblar el salario mínimo de 50 a 100 dólares al mes ha sido reemplazada por un incremento de sólo 6 dólares. En otras palabras, si la polaridad internacional no cuenta con el respaldo de políticas internas redistributivas que afecten a la riqueza y las propiedades de los más ricos, tanto en Venezuela como en Bolivia, sectores populares estratégicamente importantes, necesarios para dar sostén en caso de confrontación internacional, podrían desvincularse. Algunos gestos internacionales grandilocuentes, la solidaridad humanitaria y las políticas antiimperialistas no pueden sustituir la profundización de los cambios estructurales internos y satisfacer las demandas interiores esenciales en materia de alojamiento, empleo y mejores salarios.

Polaridad y crisis social y regional en Bolivia
Si, como venimos afirmando, la polaridad emergente en América Latina se produce entre los regímenes neoliberales centrados en el imperio y los regímenes populistas, nacionalistas y reformistas, se sigue que la resolución exitosa de este conflicto depende en parte de las premisas de los estrategas reformistas y su creencia de que las reformas socioeconómicas son compatibles con el desarrollo capitalista nacional. En el caso del presidente Morales, puede decirse que su estrategia política electoral y programática dictaba su análisis político y socioeconómico. Las políticas reformistas de Morales se basan en algunas premisas dudosas: en primer lugar, la creencia de que el capital productivo puede separarse del capital improductivo, y por consiguiente que una reforma agraria limitada a las tierras no explotadas o a las “tierras sin una función socioeconómica” no va a generar la oposición de las élites y va a ser compatible con una coalición electoral interclasista. Esta premisa ha demostrado ser incorrecta: los grandes terratenientes productivos se oponen con toda firmeza a la reforma agraria y cuentan con el apoyo de las élites de negocios y bancarias, especialmente en Santa Cruz, porque tienen diversos holdings de inversión transectoriales, que incluyen bancos, industria, tierra productiva destinada a la exportación y tierra improductiva mantenida con fines de especulación.

La segunda falsa premisa de su estrategia consiste en un diagnóstico erróneo de la dicotomía entre capital extranjero y capital nacional. El presidente Morales que mediante la nacionalización, o más concretamente la conversión de las compañías extranjeras de la energía en empresas de propiedad conjunta pública y privada, podrá financiar el desarrollo capitalista nacional y con ello ganar su apoyo. Este análisis subestima radicalmente los vínculos económicos y políticos entre las grandes y medianas empresas y las empresas de propiedad extranjera. Muchas firmas bolivianas son suministradoras, subcontratistas e importadoras que dependen de los mercados, el crédito y la financiación extranjeros provenientes de las empresas transnacionales y de los gobiernos extranjeros. No es sorprendente que tanto la oposición política en el Congreso como los principales grupos de negocios bolivianos se hayan opuesto a las reformas de Morales, aun cuando sean sus futuros beneficiarios.

La tercera falsa premisa de la estrategia reformista-nacionalista de Morales es la idea de que los gobiernos considerados de centro-izquierda de Brasil, Argentina y España van a estar dispuestos a negociar y aceptar modificaciones de los contratos de explotación de sus multinacionales y aceptarán unos aumentos modestos de los precios de compra del gas. Morales sobrestima la efectividad de su diplomacia personal y su afinidad ideológica con Lula da Silva, Kirchner y Rodríguez Zapatero, y subestima completamente sus poderosos y duraderos vínculos con sus respectivas empresas transnacionales. Como resultado, el gobierno de Lula ha rechazado todas las propuestas de Morales, entre otras su oferta de negociar un incremento de dos dólares en el precio del gas, y más aún su propuesta de crear una empresa mixta con Petrobras. Del mismo modo, el gobierno de Kirchner ha pospuesto varias reuniones en las que se debía discutir un aumento similar del precio del gas, y su representante no ha fijado una nueva fecha, ni siquiera para discutir la propuesta. Rodríguez Zapatero, con el apoyo del FMI, ha insistido en que se compense total y rápidamente a las empresas españolas (REPSOL y BBVA), tarea imposible teniendo en cuenta las limitaciones presupuestarias bolivianas.

Es realmente irónico que mientras que los presidentes de centro-izquierda (Kirchner, Lula da Silva y Rodríguez Zapatero) rechazan la propuesta de Morales de incrementar los ingresos fiscales a costa de sus transnacionales, el reaccionario Congreso de Estados Unidos aprobó una ley para aumentar la parte del gobierno de EEUU en los beneficios petroleros hasta 20.000 millones de dólares (Financial Times, 20-21.5.2006, p. 3). Además, mientras que EEUU paga seis dólares por mil metros cúbicos de gas, Lula y Kirchner han puesto objeciones al aumento del precio hasta cinco dólares por mil metros cúbicos. Con amigos del pueblo boliviano como éstos, ¿quién necesita imperialistas explotadores del país más pobre de América del Sur?

En resumen, todos los supuestos políticos de Morales se basan en datos imaginarios que no corresponden a las realidades económicas y políticas en las que se proyectan. La falta de análisis empíricos serios de las realidades estructurales ha dado como resultado la imposición de una estrategia electoral basada en alianzas interclasistas, en un mundo polarizado por el imperio y los conflictos de clase. La ideología reformista de Morales ha creado una visión ilusoria del mundo político, en el que se ve capaz de unir a capitalistas productivos, gobiernos amigos de centro-izquierda, trabajadores y campesinos frente a terratenientes improductivos y transnacionales corruptas, en busca de una economía mixta, un presupuesto equilibrado y mayores reformas sociales.

El actual impasse en que se halla Morales, impuesto por sus involuntarios socios, plantea un serio dilema a su gobierno y a sus aliados internacionales Venezuela y Cuba: si el programa reformista no es viable, ¿debería diluir aún más su programa nacionalista y mantener el aspecto de un gobierno de progreso, o bien debería radicalizar su programa y recabar el apoyo de sus aliados internacionales en una confrontación continental más acentuada?

James Petras
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