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Conclusiones programáticas sobre la Economí­a Política
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Eduardo Robredo Zugasti



Registrado: 13 Oct 2003
Mensajes: 103
Ubicación: Bilbao

MensajePublicado: Mie Mar 08, 2006 2:14 pm    Título del mensaje: Re: Precios y disparate. Responder citando

Estimado ex-socio

Acabo de regresar de Alfileres Ixión donde un tipo orondo de Nueva Orleans, medievalista y partidario de la monarquía, en nombre de principios materialistas y emancipatorios, estaba revolviendo a nuestros operarios. Afortunadamente, la revuelta ha sido sofocada por las fuerzas represivas de la burguesía y todo ha regresado al estado de alienación inicial.

1) Creo, estimado ex-socio, que ningún capitalista-empresario podría asociarse contigo si no estás dispuesto a adelantar el salario antes de recibir beneficios. Sencillamente, porque todos los empresarios-capitalistas adelantan su capital pagando a sus obreros mensualmente su justo salario, y esto con anterioridad a que el resultado de su trabajo reciba un precio en el mercado. Por supuesto, esta es una ley empresarial y del sentido común, no algo así como un "capricho" del capitalista, movido por repentino impulso liberal y dadivoso.

2) Concedido entonces. Es el mercado el que impone el precio. Somos nosostros, empresarios-capitalistas los que debemos adaptar los costes a los precios de mercado, y no los precios de mercado los que deben adaptarse a nuestros costes, según nuestro arbitrio soberano o voluntad irrestricta de capitalistas sin corazón. De eso se trataba. Las "condiciones materiales previas" existen, sin duda, pero están recortadas o limitadas por la demanda objetiva (que a su vez es una función de los valores sociales e individuales de uso).

3) ¿De donde sale el beneficio que se obtiene al vender los alfileres a su justo precio? De la diferencia entre los costes de producción y el precio de mercado, como está dicho. Pero los "costes" no pueden ser cualesquiera, tienen que adaptarse a los precios de mercado. Dices por ejemplo que "Las condiciones del mercado lo único que determinan es la viabilidad o no de nuestra empresa. Nada más." Hombre, ¡ya es bastante!, de hecho se trataba únicamente de eso. Pero luego no se puede decir que esto es únicamente son menudencias empíricas, "sociología económica"...no, no, este es el mismo nervio de la economía política.

4) Todo esto no tiene nada de "novísimo". Ya lo defendía, por ejemplo, nuestro Juan de Azpilicueta en el siglo XVI.

5) Espero que con estas aclaraciones de última hora vuelvas a asociarte conmigo y reflotemos Alfieleres Ixión, poniéndola definitivamente a resguardo de alborotadores, disparatadores y rebeldes de Nueva Orleans y prosiguiendo así nuestro camino hacia el Santo Beneficio, en el nombre de Dios, como decían los florentinos del siglo XVI.

Salud
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Mie Mar 08, 2006 4:55 pm    Título del mensaje: Phantasías esperanzadas. Responder citando

Hola socio...creo que no me lees bien...pero ya que somos socios te lo permito.

El meollo es este: < 3) ¿De donde sale el beneficio que se obtiene al vender los alfileres a su justo precio? De la diferencia entre los costes de producción y el precio de mercado, como está dicho....>

¡¡Pero si su justo precio es exacto al costo de producción!! ¿Dónde estaría “lo justo” si no fuese así?

Máquinas 5, edificios y &c. 5, salarios 5, = precio justo 15.

¿De donde sacas tú que hay “una diferencia”?

Te lo vuelvo a repetir de otra manera: a magnitudes invariables resultados invariablemente idénticos. Donde no entra nada no puede salir algo. Lo que tú planteas como novísima teoría es simplemente un robo o un mero “aprovechamiento” del azar... ya que si eso fuese cierto nunca habría ganancia en cuanto no hubiera ninguna diferencia entre los costos de producción y el precio (aunque en realidad es eso lo que ocurre), en cuanto diese la “casualidad” de esa coincidencia.

Como no me has respondido a lo dicho por Marx, o sea, a esto que te dije: <Te recomiendo la lectura de El capital: Grijalbo. OME 40, pág. 182, el capítulo IV o de La conversión de dinero en capital...Y allí el Moro nos enseña que el plusvalor o alteración del valor no puede provenir ni del dinero ni de la reventa, que sólo puede surgir de la mercancía comprada en el primer acto: D-M...“pero no de su valor, pues lo que se cambia son equivalentes, y la mercancía se paga a su precio. La alteración, pues, no puede proceder más que de su...valor de uso!...una mercancía cuyo mismo valor de uso poseyera la peculiar naturaleza de ser fuente de valor...Y el poseedor de dinero encuentra en el mercado una tal mercancía: la capacidad de trabajo, o fuerza de trabajo”.

Y es a esto a lo que hay que responder, diga lo que diga ese Juan de Azpilicueta el antiguo.

La teoría del valor y de la plusvalía de Marx me parecen a mi mucho más racionales que tu teoría del “valor marginal” de causalismo invertido. Por tanto aquí hemos de dejar esto. ¡Que ya está bien!

Pero lo bueno del caso –para mí- es que en esta espuria teoría tuya el capitalista o empresario confía en factores externos a la producción, confía en el acto segundo (M-D) como realización de un azar o casualidad, mientras que pone todas sus agallas en el acto primero, en el D-M, en el acto de la producción... de plusvalía. Aquí es donde se desgañita pensando, no en tus coincidencias y diferencias, sino en la velocidad y la intensidad del proceso de conversión del Dinero en Mercancía vendible por mediación del trabajo vivo, en el primer acto donde el obrero suda, pues aparte de todo, está muy claro cómo un obrero puede producir más y más hasta quedar exhausto, pero no está nada claro como es que todo eso ha de coincidir azarosamente con un factor externo para hacerle resarcir de su cara y amada inversión, con un factor externo que él no controla.

(La compra de la fuerza de trabajo en el mercado de trabajo también debe dar un beneficio “marginal”... una “diferencia”, que –curiosamente-, aquí no se la queda el que vende, sino el que compra... ¡Qué milagro!)

Ahórrate la casuística y las falacias que pudieras soltar para decirme que para eso se hacen los “estudios de mercado” y que para eso se esfuerza el empresario en ver qué y cómo y cuando los consumidores estarán dispuestos a darle bonitamente “una diferencia”. No comprendo y no se comprende por qué esa estupenda diferencia no se la quedan los compradores (ajustando el precio hasta la anulación de la “diferencia”), ya que al surgir esa diferencia en la compra/venta externa a la fabrica no es jurídicamente de nadie, y si es de alguién debería ser solamente del comerciante, a menos, claro, que cada intermediario -tanto si es productivo como si es improductivo- se quede él a su vez con una “diferencia”, diferencias fantásticas y múltiples que irán apareciendo cada una en su momento esperando la oportuna aparición de un ingenuo comprador cada vez que el producto se aleja más y más de la fabrica.
Decir que los compradores “están dispuestos a pagar eso”, es creerlos tontos... Ellos saben de sobras que todo precio es –más o menos- expresión de una equivalencia. En conclusión: todo ha sido invertido para escatimar y enmascarar teóricamente el espinoso asunto de la plusvalía marxiana, con lo que tu teoría es nada más que una pura apología del “honrado beneficio” del no menos honrado capitalista y sus teorías del disfraz. Adiós.

<<Hay que reconocer que nuestro trabajador sale del proceso de producción distinto de cómo entró en él.>> (Karlos Marx. OME 40, pág. 325) ¡Quantum mutatus ab illo!
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Eduardo Robredo Zugasti



Registrado: 13 Oct 2003
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Ubicación: Bilbao

MensajePublicado: Mie Mar 08, 2006 8:42 pm    Título del mensaje: Re: Phantasías esperanzadas. Responder citando

Respondo a lo que he logrado entender del mensaje de Rodríguez Vega, que no ha sido demasiado.

1) No hay más "precio justo" que el precio de mercado. El precio justo no se identifica, simplemente, con los "costes de producción", como pensaron Pedro Lombardo (y después Smith, Ricardo o Marx) porque los costes no pueden ser abitrarios, como ya se ha dicho aquí hasta la saciedad. Luis Saravia: "El precio justo surge de la abundancia o escasez de los bienes, mercaderes y dinero, como se ha dicho, y no de los costes, trabajo y riesgo. Si hubiéramos de considerar el trabajo y el riesgo para calcular el precio justo, entonces ningún mercader sufriría jamás pérdidas, ni recibirían atención la abundancia o escasez de bienes y dinero." El argumento es válido para toda época y lugar.

2) "Lo que se cambia", durante el proceso de intercambio económico, no son "equivalentes". El intercambio no presupone "equivalencia" de valor entre lo que el comprador entrega y lo que recibe el comprador. El intercambio se produce únicamente porque tanto compradores como vendedores entienden que el cambio es beneficioso para ambos. Pero de ningún modo porque sean "equivalentes".

3) Ahora resulta que los beneficios empresariales no son honrados. Que el capitalismo es un robo, y que el análisis económico es "fantasía". La verdad es que no hace falta discutir más, a partir de aquí. Únicamente señalar que sin el "honrado beneficio" del capitalista; beneficio que no tiene nada que ver con el robo de plusvalías inexistentes (al obrero se le paga justamente por el trabajo presente que realiza, pero no por todos los beneficios futuros que pueda generar), la economía empresarial dejaría de existir y avanzaríamos hacia el lento derrumbe de la empresarialidad, la propiedad privada y el sistema capitalista. Es decir, nos situaríamos delante mismo de las hambrunas que provocaron la tibia rectificación capitalista llevada a cabo por Lenin y su Nueva Política Económica.

Salud.
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Eduardo Robredo Zugasti



Registrado: 13 Oct 2003
Mensajes: 103
Ubicación: Bilbao

MensajePublicado: Mie Mar 08, 2006 8:59 pm    Título del mensaje: Un apunte sobre la "racionalidad" marxiana Responder citando

Desde luego, no se trata de negar "racionalidad" a la teoría marxiana de la plusvalía. Pero su "racionalidad" proviene de un conjunto de asunciones teóricas no muy afortunadas iniciadas por David Ricardo.

En primer lugar, Ricardo considera que la economía "científica" trata más bien de la "distribución", mejor que de la producción de la riqueza. Esto le contesta a Malthus: "Usted piensa que la economía política es la investigación de la naturaleza y causas de la riqueza; yo pienso que más bien debería ser una investigación de las leyes que determinan la distribución de la producción entre las clases que concurren a su formación". Primer sesgo.

Ricardo crea la famosa teoría de la renta diferencial, que según algunos dará lugar a la ley neoclásica de los "rendimientos decrecientes": "A medida que pase el tiempo y que la población aumente, se pondrán en uso suelos cada vez más pobres, de manera que el coste de producción seguirá incrementándose". Ricardo descuida aquí complamente el factor tecnológico en el incremento y la mejora de los cultivos. Segundo sesgo.

Desgraciadamente para la ciencia económica, Ricardo introduce una visión pesimista (proveniente de los famosos "rendimientos decrecientes") que se filtrará en una supuesta "lucha de clases" inherente al mercado: la renta de un macro-grupo sólo puede incrementarse a expensas de otro. Tercer sesgo.

Marx, simplemente, dará un paso que Rircardo y los ricardianos no se atrevieron a dar. Puesto que el valor de un producto depende exclusivamente del "trabajo acumulado", todos los rendimientos del capital se verán como deducciones explotadoras sobre el trabajo. De aquí la exigencia socialista de devolver a los trabajadores todo el "producto de su trabajo".

Salud, y seguiremos (por lo menos yo).
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
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MensajePublicado: Mie Mar 08, 2006 9:05 pm    Título del mensaje: Responder citando

Pues efectivamente, pienso que no me has entendido. Es igual, ya que según Kant, "cién escudos reales no contienen en absoluto más que cién posibles", los tuyos contienen ciento y uno, eso te recompensa.

Ya tenía ganas de acabar!
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J.M. Rodríguez Pardo



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Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Jue Mar 09, 2006 10:44 am    Título del mensaje: Enredo final Responder citando

Estimados amigos:

Ahora resulta que en el mercado no se intercambian equivalentes. Robredo confunde los valores equivalentes, el dinero, con el hecho de que lo que se cambia en el mercado tenga que ser beneficioso. Está claro que eso de lo beneficioso para el comprador no tiene mucho sentido, pues el dinero no tiene más uso y beneficio que comprar algo, pero sin él no se puede más que volver al trueque, donde las equivalencias son establecidas según los gustos y los acuerdos de los intercambiantes. A lo mejor es lo que pretende Zugasti con lo del valor de uso en el mercado. Pero en fin, esto es un enredo más que demuestra escasa sabiduría sobre estos temas. Así no se puede seguir discutiendo. Despedida y cierre.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Eduardo Robredo Zugasti



Registrado: 13 Oct 2003
Mensajes: 103
Ubicación: Bilbao

MensajePublicado: Jue Mar 09, 2006 2:17 pm    Título del mensaje: Responder citando

Pues bien, si yo no soy competente para intervenir en este foro, y el resto de los participantes comparten esta apreciación de Rodríguez Pardo, lo mejor, lo más racional que puede hacer el administrador es eliminar todos los mensajes que he publicado y cerrar el hilo.

Lo único que tengo claro es que no deseo seguir participando en este foro.

Adiós.
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Enrique S. Ward Suárez



Registrado: 16 Feb 2004
Mensajes: 34
Ubicación: Lobos (Argentina)

MensajePublicado: Jue Mar 09, 2006 3:00 pm    Título del mensaje: Responder citando

Hola a todos.

No he participado de esta discusión ni es motivo mío el hacerlo, pero pienso, respecto a lo dicho por Robredo Zugasti ("lo más racional que puede hacer el administrador es eliminar todos los mensajes que he publicado") que en esta discusión no debería eliminarse nada, no obstante se decida abandonarla, no sólo porque haya sido interesantísima, sino también muy útil para los que de economía entendemos poco y nada.
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Jue Mar 09, 2006 7:22 pm    Título del mensaje: NOHWERE. Responder citando

Me imagino y sueño un mundo al revés que Erewhon, un mundo en el que el trabajo humano y animal ya ha sido desterrado por completo y donde las riquezas manan sin cesar y sin el gasto y empleo del sudor del castigo bíblico. Este mundo mío es Nohwere, el paraíso de las máquinas y la robótica y donde el hombre retoza ya por fin en una orgía de consumo de sexo, vino y sardinas y demás zarandajas que gustan a la masa masiva sin pegar jamás golpe. En este mundo hipotético sigue habiendo intercambio, por decirlo así, intercambio mediado por el eje radial, sólo por el eje radial, ya que las personas no participan en nada de la producción de los productos por mucho que los devoren todos como verdaderos gargantuas. En Nohwere no existe el valor, pues el valor (de vir, varón) es esfuerzo, fuerza (vis), gasto, sudor, &c. valor que no siempre se emplea contra la hembra como dice en sus Etimológicas el muy antiguo y machista obseso de San Isidoro de Sevilla. En Nohwere sigue existiendo un intercambio con la naturaleza bella e infinita que para nada necesita seguir la segunda ley de la termodinámica respecto al planeta porque a su inventor no le da su real gana. En Nohwere en realidad no hay ya cambio, lo que hay es un permanente y lujoso trueque o relación radial, el maná del Cielo en plena apoteosis, y como ya no se relacionan entre sí comprando y vendiendo sino que sólo consumen, no usaron de allí en adelante del dinero, el cual desapareció por completo.
Todo es gratis al haber sido arrinconado el innecesario precio que ya no expresa ningún viejo valor... Muchísimos son homosexuales al haberse desprestigiado totalmente el valor y todos se lo pasan muy de lo lindo y a lo grande.
En el centro de su hermosa capital existe una gran plaza que lleva por nombre “Plaza de la Indiferencia”, y esto es debido, y según me explicaron los nohwerenianos, a que aún y existiendo el intercambio con la naturaleza –como no podía ser menos- ya no existen ni precios ni beneficios, en memoria jocosa a aquellos que antaño creían que todo valor de más surgía en el momento del excelso cambio. La cosa es, que parecía que era el cambio y sus diferencias lo que generaba la riqueza del viejo capitalismo, pero conforme los robots fueron ocupándose totalmente de la producción vieron que aún y persistiendo el intercambio con la naturaleza (naturaleza infinita que nunca se agotaba), había desaparecido por completo toda diferencia, la cual al no poder ser abocó a todo el sistema a una infinita indiferencia.
Las disputas duraron cincuenta años. Unos decían que todo era debido a la desaparición del valor en tanto él era el sudor y el trabajo del hombre, mientras que los otros argumentaban que lo que había provocado la indiferencia generalizada fue la absoluta ausencia del cambio entre las personas, que eran las que antes se aprovechaban con esas diferencias.
No se llegó a ningún acuerdo, y el Consejo General tomó la determinación de archivar el caso como irresoluble y festejar aquél día con unas orgías carnavalescas que duran ocho días. A estos carnavales les llaman los nohwerenianos “Carnavales del Invalor” y al día en que terminan lo llaman “Día de la Metafísica”.
Más tarde me enteraron que Nohwere (Noh-were) significa “no ver”, algo así como nuestro “País de los ciegos”.

Todo esto lo soñé la noche pasada abrumado por unos dilemas que ni me van ni me vienen y que sólo me habían traído una salivación excesiva.

Ahora nada añoro de todo aquello excepto a las señoritas que me tocaron en suerte, suerte que consistía en ser tocado en el juego de la “gallina ciega” al cual eran muy aficionados. Cuando ya era tarde me enteré de que también podría haberlas cogido a placer y sin tener que comprometerme o dar algo a cambio, ya que allí nada tenía valor y no había ni alianzas ni enemistades, y por tanto tampoco matrimonio... He de decir –si he de ser sincero- que esto último nunca he sabido si lo he soñado o lo he pensado en la vigilia. ¡A tal grado de depauperación llega uno con la edad!
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Juan A. Rodríguez Molina



Registrado: 16 Feb 2004
Mensajes: 306
Ubicación: El Escorial (Madrid)

MensajePublicado: Jue Mar 09, 2006 9:40 pm    Título del mensaje: El marxismo no es tan concluyente Responder citando

Es una lástima que el tema parezca ir a concluir sin conclusiones, por así decirlo. Es posible que cada uno haya sacado las suyas, pero yo, debo confesar, no he sacado ninguna. Para colmo y por pura casualidad, ayer mismo leía Historia y filosofía de Francisco Fernández-Santos, resultando que el capítulo 6 (el central o más importante de los 7 ensayos-capítulos que contiene) es bastante apropiado para el caso. Es una obra que tiene 50 años, pues aunque manejo una segunda edición de 1969, la primera es del 66. Como dato anecdótico-informativo añadiré que en la facultad de Geografía e Historia (Biblioteca de Humanidades) nadie había pedido en préstamo este libro desde enero de 1991.

Por cierto, no sé porque se dice que hay tantos anarquismos como anarquistas, así como enfermos más que enfermedad, y no que hay tantos marxismos como marxistas, pues cada vez que leo a uno de ellos tengo la sensación (cuando no la advertencia explícita del propio autor) de que la mayoría, ¿los demás?, no han entendido a Marx. Puede que ni Engels, ya que parece cierto que no conocía todo lo que su “media naranja” política había escrito y no publicado: los famosos Grundrisse..., p.e.

Aseguro que al empezar a leerlo ignoraba que el autor era un defensor de la filosofía marxista (sobre todo de su método o del «marxismo como filosofía», pp. 113-114) que eximía a ésta de la acusación de “determinismo económico” y hasta de economicismo, pero, como digo, el c.6, titulado “Praxis, totalidad, filosofía”, contiene párrafos muy dignos de recuerdo aquí. Espero que no sea tarde. Evidentemente, no se refiere concretamente al derrotero que ha tomado la discusión, pero sí a uno de los que podía haber seguido, sin duda. Y un último inciso antes de citar y callarme: Supongo que el MF, a pesar de compartir mucho de lo que diga Fernández-Santos, no estará de acuerdo con él en otras muchas cosas. No sé si esto es “otro tema”.

El capítulo en cuestión está dividido en varios apartados tras una especie de introducción en la que explica que va a tratar de defender al marxismo de dos acusaciones muy comunes : «a) el marxismo es una doctrina o teoría del siglo XIX que ya no corresponde a la realidad actual» y «b) es un determinismo económico al que debe reconocerse el mérito de haber descubierto la importancia del “factor económico” en la historia, pero nada más» (p. 114). De la acusación a) se desprende enseguida: más vieja es la filosofía liberal o el cristianismo y ningún marxista dirá que están superados. No hay que darlo más vueltas, desde luego. La b) lleva más tiempo. Para empezar cita a C. Wright Mills: «rechazar la confrontación con el marxismo es un modo de no tomar en serio los ideales del propio liberalismo»; olvidar que «pertenece sin duda alguna a la tradición clásica del pensamiento sociológico». Distingue, también, entre ideología e ideas; la primera «(en el sentido marxista del término) [son] un sistema justificatorio y apariencial, vuelto de espaldas a la verdad de la realidad», como decía Ernst Fischer, son «fortalezas»; las segundas, y seguimos con Fischer, «operan en campo abierto, miden sus fuerzas en la lucha inmediata, se ponen mutuamente a prueba, aprenden unas de otras y vuelven enriquecidas de las experiencias realizadas.» (p. 117). Digo yo, entonces, que lo que suelen discutir es ideologías, ¿no?, fortalezas inexpugnables... para sus moradores. Acaso por esto los anarquistas no solemos poder discutir: lo hacemos siempre en campo abierto, no tenemos castillo que defender, carecemos de teoría o doctrina, somos tan marxistas como liberales, y hasta cristianos y ateos... Y basta de incisos, de verdad.

Cita:
De todo esto no debe deducirse que la falsa comprensión del marxismo sea privativa de los liberales y de los no marxistas o antimarxistas en general. Por desgracia, muchos escritores y teóricos que se afirman continuadores de Marx han falseado en realidad su doctrina, dándonos de ella una versión que, si puede calificarse de materialista en el sentido ordinario de la palabra, ha perdido en cambio, a pesar de las proclamaciones puramente formales, lo que es consustancial y básico al método de Marx: la comprensión dialéctica de los fenómenos histórico-sociales. (p. 118)


El primer apartado se titula “Marxismo y determinismo económico”. Empieza así:
Cita:
El error esencial; tan frecuente; en que se incurre al enjuiciar el marxismo, consiste en ver en él, en lugar de una filosofía dialéctica —el punto de vista de la totalidad (Lukács) o la filosofía de la praxis (Gramsci)—, un economismo unilateral, un materialismo mecanicista vulgar para el que la explicación del hecho humano se reduciría a la explicación de los determinismos de la base económica. (p. 123)

Y sigue, en la página siguiente, la 124:
Cita:
Como decimos, todo positivismo, es decir, toda gnoseología empirista y toda separación radical, toda heterogeneidad del objeto respecto del sujeto y viceversa, es, aplicado a la historia humana, antidialéctico y, por tanto, antimarxista. Para Marx no existe objeto o fundamento de la historia humana que sea independiente de la acción del sujeto social, de la praxis, porque la historia es el resultado de la acción recíproca e interconstitutiva de sujeto y objeto, de hombre social en acto y situación objetiva. Por eso, como dice Lukács, refiriéndose al Anti-Dühring de Engels, «el método dialéctico sustituye la causalidad unilateral y rígida por la acción recíproca».

Para demostrar «ciertas falsas interpretaciones del último Engels» cita la primera y la tercera de las Tesis sobre Feuerbach, o sea al propio Marx. Pero saltemos a la p. 127:
Cita:
He aquí un punto de partida esencial del marxismo: es el hombre quien hace historia, por tanto, también la economía. (Ya veremos más adelante en qué condiciones, según qué proceso, la hace). Las categorías económicas no son eternas y autónomas, sino históricas y humanas: dependen del hombre (del hombre social) que «persigue sus propios fines» y, al perseguirlos, produce y reproduce la realidad, al par que se produce y reproduce a sí mismo. No es el marxismo el que afirma la eternidad y autonomía de las categorías económicas, sino precisamente el pensamiento de la burguesía ascendiente (a partir de Adam Smith, Ricardo, Bastiat y los fisiócratas). Y la obra fundamental de Marx, El capital, es precisamente, como indica su subtítulo, una crítica de la economía politica (es decir, de la economía burguesa) cuyo propósito es disolver la pretendida intemporalidad y autonomía de las leyes y estructuras económicas, demostrando que son categorías puramente relativas que responden a una formación histórica concreta y transitoria: la sociedad capitalista.>


En el segundo apartado distingue entre “«Factor económico» y «estructura económica»” (así se titula), distinción nada baladí, pues se trata de la que hay entre la economía como «factor» o «condición» y la economía como «estructura» (p. 130). Se apoya, sobre todo en Kosic... pero no puedo seguir ahora con esto. Además, quizá sea tarde ya.

En fin, ya hecho, voy a pegarlo; quizá ayude a no sacar conclusiones precipitadas, al menos a los que, como yo, no sabemos mucho de esto. En todo caso, espero no ganarme una bronca por haber “retrocedido” cincuenta años. Creo que gran parte de la incomprensión Zugasti-resto de participantes (le han dejado sólo, los liberales) radique en las diferencias entre el individuo del positivismo liberal, el sujeto objetivo de la dialéctica marxista (o del marxismo de Fdez-Santos) y el sujeto operatorio del materialismo filosófico... o sea de cuestiones de más amplio calado que la secundaria (y no sin importancia) determinación de los precios o los salarios; cuestiones de Historia y de Filosofía, lo que buscaba en el libro citado. Y había, claro (aunque no como yo esperaba). (Tampoco esperaba, por cierto, que Marx fuera más “humanista realista” que “materialista científico” —el segundo entrecomillado es mío, el primero de Fdez-Santos)

Salud

P.S.: Por no dejar la cosa así, voy a citar un párrafo más de la p. 130.
Cita:
El concepto de «factor económico», propio del positivismo sociológico, considera a la economía como un factor privilegiado que determina todos los demás (desde el Estado y el derecho al arte, la moral y la filosofía). La conexión entre uno y otros factores es una relación, diríamos, física, de causalidad e influjo (incluso recíproco), entre elementos objetivos abstractos, ajenos entre sí. La concepción opuesta, que es la propia del marxismo, parte de la idea de que «la estructura económica constituye la unidad y la conexión de todas las esferas de la vida social» o, dicho de otro modo, «el conjunto de las relaciones sociales que los hombres establecen en la producción y en la relación con los modos de producción» (K. Kosik, op.cit.,.pág. 127).

La op. cit. es Dialéctica de lo concreto (1965), trad. italiana. La hay española (1967).
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Vie Mar 10, 2006 3:19 pm    Título del mensaje: Relación radial como creadora de nuevo valor. Responder citando

<…Pues si bien es cierto que toda verdadera enseñanza es incommensurable con respecto al dinero, y es cierto que atribuir a la paga una influencia decisiva en la enseñanza es algo infinitamente ridículo, como si alguien que enseñara lógica, por ejemplo, tuviese una lógica de tres reales y una lógica de cuatro reales, eso no implica en modo alguno que sea en y para sí incorrecto recibir dinero por la enseñanza.> (Sören Kierkegaard: La posición de Sócrates concebida como ironía.)
...........

Sine ira atque studio. Hay cosas eternas e intemporales como por ejemplo la materia cuyas leyes son isotrópicas... Y hay cosas que son y serán desde que el hombre es hombre y mientras siga siendo hombre, como por ejemplo el valor (esfuerzo) económico, sea medido en prestigio como el Potlack y en su representación física –las conchas-, sea medido en especias o en dinero. La conexión y continuidad causal y física de esto es evidente: no es posible vivir sin un suministro de energía, no es posible vivir –ni pensarlo desde 1865, desde Clausius- vulnerando el segundo principio y las leyes generales de la termodinámica: ha de haber por necesidad un trasvase continuo de fuerzas o un suministro de energía de fuera del sistema para que este se reproduzca sin llegar a un estado entrópico, de degradación total. La materia (la materialidad holótica que presupone siempre la materialidad primogenérica) tiene aquí dos direcciones: se puede transformar sólo en trabajo animal o en energía mecánica, nunca en entelequias inmateriales o segundogenéricas o en entidades que no rocen “lo físico” ni el movimiento de la materia, como por ejemplo el “momento”, el “instante”, &c. La relación material económica es una relación circular mediada por el eje radial o angular, es una relación sinalógica y diferenciada –[de sinalage = comercio, ajuntamiento]-, una relación de intercambio continuo con el entorno de la naturaleza, en última instancia con el Sol. Una relación circular pura –sin la relación radial ni angular (y el Sol es un objeto radial)- es nada y nada puede hacer y es un constructo vacío y meramente abstracto, pura especulación, como Dios mirándose el ombligo, puro ompfalopsiquismo exento y perfecto que se resume en el instante del cambio y por mor de la aceptación del precio, de la aceptación de una voluntad –segundogenérica, M2- cualquiera, que para nada necesita como incremento del valor o esfuerzo de mediaciones M1, primogenéricas y radiales.
En la producción material, en la producción industrial y en sus dos momentos, D-M y M-D (dinero mercancía y mercancía dinero) no puede darse ningún incremento de valor, ningún trasvase o transformación cuantitativa de materia (M+M)...a menos que exista una mercancía en uno de sus momentos cuyo uso posibilite el metabolismo que requiere todo cambio de cantidad, toda diferencia e incremento de valor...Esa mercancía o ese “valor de uso” sólo puede ser aquél valor de uso que se pueda relacionar con la materia muerta: el trabajo vivo comprado como D-M, como valor a ser usado, como relación circular –la compra del uso del trabajo- mediada por su relación radial en la producción, como relación productiva, que por su esfuerzo genera valor nuevo, diferencia. Ya que la materia crasa –que yo sepa- no se transforma en más por el mero hecho de sus solitarios roces: la materia crasa no “se relaciona” en sí y para sí ni ella tiene una relación circular consigo misma.

Esto es lo que hay que refutar.
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J. Ramón Esquinas Algaba



Registrado: 15 Ene 2004
Mensajes: 66
Ubicación: Malaga

MensajePublicado: Vie Ago 04, 2006 4:08 am    Título del mensaje: Link interesante. Responder citando

Estimados amigos,

A la hora de hablar sobre la explotación y pauperizacíon en España, sobre todo si aceptamos o tenemos en cuenta la Teoría del Valor-Trabajo o Teoría Laboral del Valor, considero muy interesante uno de los últimos libros de Diego Guerrero: La explotación. Trabajo y capital en España (1954 - 2001).

http://www.ucm.es/info/eurotheo/e_books/dguerrero/explotacion.pdf

El último que tengo noticias era una crítica a la Teoria de la Utilidad Marginal. Ahora el servidor de su página debe estar cerrado o tener problemas, así que si a quien le interesa el libro, puede contactar conmigo y yo se lo envío por correo electrónico.

Su crítica a los nacionalismos separatista de izquierda:

http://www.ucm.es/info/ec/jec10/ponencias/105DiegoGuerrero.pdf

La crítica está realizada desde un punto de vista internacionalista ambuguo y un tanto ingenuo, ingenuidad que desaparece cuando se mete en el terreno que mejor domina Diego Guerrero, el de la Economía Política. Son interesantes los datos que da sobre la supuesta explotación del "Estado español" a Cataluña o el País Vasco.

Salud.
José R. Esquinas
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Vie Nov 17, 2006 10:01 am    Título del mensaje: Ha fallecido Milton Friedman Responder citando

Estimados amigos:

Milton Friedman, economista norteamericano, premio nobel de su disciplina en 1976, competidor contra Keynes y adalid de las políticas de no intervención del estado en la economía, de la economía monetarista en definitiva, ha fallecido el jueves a la edad de 94 años. Con motivo de su obituario puede ser interesante reiniciar el debate sobre la economía política y el denominado neoliberalismo, de indudables alcances prácticos en nuestro presente. De hecho, en estos foros hemos tenido y tenemos a algunos defensores de políticas suyas y su intervención en Chile como ideólogo fue fundamental durante la Guerra Fría. Adelante la discusión si es propicio el momento.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Mie Nov 22, 2006 11:51 am    Título del mensaje: Descenso de la tasa de ganancia. Pío Moa Responder citando

Estimados amigos:

En una serie de artículos de Pío Moa intentando refutar un libro titulado precisamente Anti Moa, donde varios profesores universitarios vierten falacias sobre él, destaca uno que publicó en Libertad Digital el 21 de Noviembre de 2006, titulado «Inagotable fuente de errores». En él vuelve a confundir marxismo con las vulgarizaciones al uso que utilizaron gentes como los malogrados Tuñón de Lara, Tussell o los ideologuemas socialdemócratas de Preston o el inefable y casero Reig Tapia. Sin embargo, lo interesante de este artículo no es tanto esta recurrente crítica, junto al acierto de poner en solfa los métodos historiográficos de los universitarios, sino en su crítica a las tesis marxistas del descenso de la tasa de ganancia y la teoría del valor-trabajo. Voy a pegar aquí los fragmentos concretos y a comentar algo respecto a lo que ya se ha discutido en este hilo.

Pío Moa escribió:
La mejor teoría de Marx para explicar el destino ineluctable del capitalismo fue la del descenso tendencial de la tasa de ganancia. Básicamente se trata de la contradicción entre la avidez del capitalista por la masa de ganancia (que le lleva a emplear gran cantidad de "capital constante": maquinaria, materias primas, etc.) y el supuesto hecho de que la ganancia no nace de ese capital, sino del que llama capital variable, es decir, de la plusvalía extraída a los obreros, la cual tiende a descender debido al menor empleo proporcional de éstos: aumenta la masa de ganancia y decae su tasa. Esa idea explicaría los ciclos, la tendencia al monopolio, las crisis y otros fenómenos típicos. Le he dedicado un ensayo y no puedo reproducirlo aquí, pero baste consignar que contradice la tesis básica de Marx sobre el origen de la ganancia, pues implica necesariamente que el capital constante produce también plusvalía. Se trata de una incoherencia clave, que afecta a la raíz misma de la construcción marxiana y remite a su vez al problema de la plusvalía y del valor.


Creo que aquí Moa está mezclando aspectos distintos, como son la producción, donde se extrae la plusvalía, y la influencia del capital constante. ¿Cómo podría aportar beneficios lo que se mantiene constante? Para que hubiera beneficio tendría que variar su valor. Ni siquiera la especulación podría considerarse una plusvalía, sino más bien un sistema de desviación de los precios respecto al valor, como ya hemos comentado.

Pío Moa escribió:
Se ha generalizado el uso del término "capitalismo", consagrado, aunque no inventado, por Marx, pero la palabra puede significar cosas muy distintas según quien la emplee. Para los marxistas define a la sociedad basada en la explotación del proletariado mediante la plusvalía. La teoría de la plusvalía es, como observó Lenin, la piedra angular del marxismo, y la que le ha dado esa apariencia científica (socialismo científico) superadora de las arbitrarias especulaciones utópicas. A ella debe la doctrina gran parte de su prestigio e influencia. La plusvalía es el valor extraído por el capitalista al trabajo del obrero por encima del salario que le paga.

La idea se basa en el supuesto de que el valor de las mercancías consiste en la cantidad de trabajo humano contenido en ellas. Parece una buena idea, pues provee de una unidad en principio objetiva para medir la riqueza de una sociedad, por encima de las continuas alteraciones de precios propias del sistema. Y la medida es esencial en la ciencia. ¿Cómo se mide, a su vez, el trabajo, esencia del valor? En tiempo. La plusvalía consiste en el tiempo que el obrero continúa trabajando para el patrón una vez ha cubierto las horas equivalentes al valor de su salario. Saltan a la vista las objeciones que hacen inviable la tesis, por lo que Marx hubo de refinarla como "tiempo de trabajo socialmente necesario". Lo cual convirtió el valor-trabajo en una medida de goma, en constante cambio según épocas, países y ramas productivas dentro de cada país. Adiós la medición económica objetiva en unidades de valor-trabajo. De hecho, ni los marxistas occidentales ni los de los países socialistas tuvieron éxito jamás en el intento de cuantificar y explicar las respectivas economías en términos de valor marxiano.


Aquí Moa, a mi juicio, desprestigia la tesis de Marx utilizando un razonamiento similar al de Böhm Bawerk (ya comentado anteriormente en este tema) cuando criticaba que en el Libro I de El Capital había datos que no coincidían con los de los sucesivos libros. Si el capitalismo fuera homogéneo, como se contempla en el Libro I de El Capital, entonces la medida de explotación y plusvalía sería siempre la misma. Pero cambiando el contexto de explotación, el capital constante y el capital variable es normal que el grado de explotación, y no por eso la unidad es subjetiva. Algo por otro lado normal, pues la Economía no es propiamente una ciencia matemática, sino una disciplina humana que varía según lo que realicen sus actores.

Supongo que podrán los contertulios comentar mucho más al respecto.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Andrés Barrios González



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MensajePublicado: Vie Nov 24, 2006 4:15 pm    Título del mensaje: Responder citando

Según Moa: “... ni los marxistas occidentales ni los de los países socialistas tuvieron éxito jamás en el intento de cuantificar y explicar las respectivas economías en términos de valor marxiano.”

Me pregunto a qué países, hemisferio occidental, o planeta, se refiere Moa. En el planeta que habito, toda cotización se determina basado en la cantidad de trabajo requerido, expresado en relación a la cantidad de horas-hombres (man-hours) necesarias para rendir un servicio o producto. Una vez determinado este total de horas, el precio se calcula multiplicando el total de horas-hombres por la taza de labor por hora, por hombre (labor rate), la cual difiere substancialmente del salario a devenir. La taza de labor comprende costes normalizados que incluyen, además de costos por concepto de salarios, otros costos relacionados, por ejemplo, a insumos, electricidad, investigación y desarrollo, manufactura y producción, y por supuesto lleva implícito un margen de ganancia predeterminado. Mientras la cantidad de horas representa una medida universal (o sea, tanto en EU como en India, la cantidad de horas necesaria es constante), la taza laboral varia de acuerdo al país de donde, por ejemplo, se contrata la mano de obra (por ejemplo, $100.00/hora en EU, o, $35.00/hora en la India). De esta manera una compañía multinacional es capaz de realizar taza de ganancia universalmente, mientras el precio al cliente se ajusta a las condiciones económicas de cada país.

Valga destacar que este sistema de cotización se emplea tanto en una economía de mercado (o capitalista) como en las economías planificadas (de los antiguos países que practican/practicaron el “socialismo real”).
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