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Materialismo filosófico y partidismo polí­tico
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Antonio Romero Ysern



Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 386
Ubicación: Aracena (España)

MensajePublicado: Lun Mar 06, 2006 3:25 pm    Título del mensaje: Azaña y Zapatero, en un artículo del diario de Polanco Responder citando

Estimados amigos:

A propósito de Azaña, a ver qué tienen ustedes que decir sobre este artículo, aparecido en el diario de Polanco, en el que se compara a ZP con Azaña. Tambien su autor, por cierto, habla del jacobinismo del político de Alcalá de Henares:

¿Otra vez el error de Azaña?
JOSÉ MARÍA RUIZ SOROA
EL PAÍS - Opinión - 11-10-2005
Manuel Azaña fue una personalidad excepcional en el siglo XX español, con unas dotes oratorias que nunca nadie ha igualado en nuestro país (sus discursos podían ir a imprenta directamente) y de una escritura tan tersa y pulida que hasta las humildes notas que tomaba día a día constituyen una obra literaria. Poseyó una ideología liberal lúcida que le convirtió en un reformista a la altura de los tiempos que corrían. La II República, que le hizo aflorar como político, le convirtió también en su indiscutible piloto: sus diagnósticos y acciones certeras en temas tan difíciles como el de la política religiosa, la militar o la catalana se cuentan memorablemente entre los escasos ejemplos que ofrece nuestra historia de un gobernante que explica y aplica la racionalidad política.

Y, sin embargo, Manuel Azaña cometió un error grave: el de creer y proclamar que la República era sólo de los republicanos. Dicho de otra forma, el de pensar que políticamente España y la República se solapaban a la perfección, y que quienes se situaban fuera de esta última (como hacía la derecha monárquica o quienes como la CEDA de Gil Robles practicaban el posibilismo ante el nuevo régimen) podían y debían ser ignorados. Así, en ningún momento intentó atraer a las derechas religiosas o monárquicas al campo de la República, nunca creyó en la posibilidad de integrarlas en el juego político, simplemente las despreció como representantes que eran de lo más caduco y reaccionario del pensamiento y de la sociedad española. Y es que Azaña, además de un carácter altivo y distante, llevó a su acción política algunas gotas de sangre jacobina.

En la actualidad se presta más atención al jacobinismo como defensor de una noción rígidamente unitaria del Estado o la nación, pero el sentimiento jacobino en política es mucho más profundo que eso. Se relaciona con el sentimiento de la virtud republicana, con la convicción de que las posiciones políticas fundadas en la verdad clara y distinta deben llevarse a la práctica tanto impecable como implacablemente. Se manifiesta en un desprecio intelectual, e incluso personal, por las resistencias retardatarias que opone la tradición al progreso. El jacobino es un temperamento político moralista e intransigente, que no puede sino abominar de la máxima cautelosa que proponía un filósofo conservador como Michael Oakeshott: "Lo importante para una sociedad no es moverse rápido ni lejos, sino moverse todos juntos".

Pues bien, resulta ser una hipótesis hermenéuticamente sugestiva la del paralelismo jacobino entre Azaña y Rodríguez Zapatero. Ella explica, entre otras cosas, la aparente convicción del último de que puede llegar a prescindir políticamente de la parte de la sociedad española que podemos caracterizar como derecha. No, no se trata de recordar la Guerra Civil ni el mito de las dos Españas. A pesar de lo socorridas que resultan las palabras de Marx, la historia no se repite, ni una ni dos veces. De la situación de la II República nos separa un abismo de evolución social y política. Pero hay afinidades en la forma de encarar la acción política entre ambos personajes: su acusado moralismo reformador y su intransigencia con lo que percibe como desigualdades o situaciones de dominación, incompatibles con el republicanismo virtuoso que le inspira su admiración por un pensador como Philip Pettit. La política democrática moderna abusa del moralismo en la definición de las posiciones partidistas, como ha señalado entre otros Fernando Vallespín, pero este sesgo moralista se convierte en estructural en nuestro presidente de Gobierno. Y el moralismo rehúye el pacto o la componenda con lo que percibe como injusto.

Así las cosas, resulta paradójico constatar que las propuestas que hace el presidente a la sociedad española no pasarían siquiera el filtro básico que él mismo impone a las propuestas ajenas. Exige a las comunidades autónomas proyectos de reforma socialmente consensuados y, sin embargo, decide llevarlos a efecto sin intentar siquiera ese mismo amplio consenso en España. A pesar de que todo el mundo reconoce que los proyectos en curso suponen modificar, para bien o para mal, el modelo territorial de reparto de poder y de convivencia, es decir, que revisten una trascendencia objetiva innegable. A pesar de que el umbral de sensibilidad nacional en esta materia es muy pequeño. A pesar de todo ello, convencido como está de tener la razón de su parte (y es posible que así sea), no hace esfuerzo ninguno por hacerla razonable. No es un juego de palabras, porque en la política práctica es básica la diferencia entre lo racional y lo razonable. Y no es razonable pretender realizar cambios de esa magnitud sin contar con una parte significativa de la sociedad afectada.

Naturalmente, hay muchos argumentos para autojustificarse, para explicar por qué no se intenta llevar a cabo un consenso. Los representantes políticos de la derecha se han instalado en el tremendismo, y sus posiciones son cada vez más reaccionarias y negativas. Ese análisis es probablemente cierto, pero no la conclusión que se deriva de ello. La posible deriva reaccionaria del PP hace aún más necesario intentar rescatarlo para un proyecto que se considera bueno para todos. ¿O es que nos interesa en España que la derecha se radicalice, rencorosa, y se sienta excluida del sistema de acuerdos? ¿De verdad es de interés nacional la recreación de un supuesto bloque de constitucionalidad del que la derecha estaría excluida?

La contradicción con el tratamiento que se está dando a otras derivas extremistas es patente. En efecto, se afirma que es de interés general no provocar la radicalización de los nacionalismos periféricos (como se supone hizo Aznar con su característica brutalidad) y, para ello, es conveniente adoptar el pacto y la negociación como línea de conducta con ellos. Por el contrario, no sería en absoluto preocupante que la derecha española se radicalice más y más. ¡Allá ella!, piensa el jacobino seguro de su verdad.

Bueno, no dramatice usted tanto, nos dirán otros. La derecha siempre ha gritado al lobo ante cualquier cambio, también lo hizo en su día ante la Constitución y los Estatutos de Euskadi y Cataluña. Y míreles ahora defendiéndolos con uñas y dientes. Es un argumento socorrido pero que olvida que la derecha que gritaba en 1978 la formaban una docena de parlamentarios de Alianza Popular, mientras que la de ahora representa al 35% de los ciudadanos. Y no es razonable hacer política en los grandes temas sin contar con tanta sociedad. En Euskadi lo teníamos claro. ¿En España no?
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Lun Mar 06, 2006 3:44 pm    Título del mensaje: Dos comentarios Responder citando

Estimados amigos:

Creo que este tema se está desviando de lo que era en su origen, aunque me gustaría señalar, en aclaración a Antonio Sánchez, que los liberales del siglo XIX no toman como referencia el pasado imperial español por oposición al Antiguo Régimen, ni Azaña ni ninguno. Respecto a la referencia de Azaña y su opinión sobre la Historia de España, tal rechazo a Marina y Argüelles le sitúa dentro del grupo de los exaltados, al estilo Riego, pero eso no significa menosprecio absoluto a la Historia de España. El propio Pío Moa dice que Azaña tenía en su ideario idealizado el suceso de los Comuneros en el siglo XVI, igual que cualquiera de los liberales, ya fueran moderados o exaltados. En consecuencia, no considero que las críticas vertidas aquí sirvan de mucho. En todo caso, para no perder el hilo argumental, habría que comentar el texto inicial de Antonio Romero.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Antonio Sánchez Martínez



Registrado: 26 Oct 2003
Mensajes: 339
Ubicación: Rivas Vaciamadrid (España)

MensajePublicado: Lun Mar 06, 2006 5:30 pm    Título del mensaje: Reasumir el Imperio español Responder citando

No sé si ningún liberal supo asumir la obra del imperio español, porque no los conozco a todos. Lo que sí me parece bastante claro es que el desplome del Imperio provocó que la mayoría de las izquierdas institucionalizadas buscase un regeneracionismo, o una reconstitución de España, que rompiese con nuestro pasado imperial. Y este asunto no es baladí, porque quizá sea una de las claves para entender por qué no hay una Izquierda Española en la actualidad. Creo que una de las claves (que a mí me sugiere la lectura de las obras de Bueno) está en saber deslindar lo reasumible de dicho Imperio (sus ortogramas racionales y universalistas) de lo que debe ser rechazable (el catolicismo dogmático, hoy presente en el Opus, por ejemplo). El problema está en saber hacerlo y ponerlo en práctica, si es que se puede… Los “motores” de la Iglesia, y de otras religiones, no son tan fácilmente sustituibles y combatibles. Las armas de la Ilustración deben demostrar su poder en la práctica. Después de ver cómo han terminado algunas de las experiencias antirreligiosas llevadas a cabo por la URSS, por ejemplo, me parece que aún estamos muy lejos de saber hacer frente como es debido a multitud de creencias irracionales y supersticiosas…
El Imperio español (daipolítico) se desarrolló, en gran medida, gracias a creencias católicas (metapolíticas) que impregnaban la moral y la ética. Nadie puede negar el peso de ciertas creencias en el más allá en el poder del Islam, y de otras religiones. ¿Es posible una reconstitución de lo que fue el Imperio Español sin el catolicismo, sin la Iglesia? Esa es una cuestión fundamental, creo yo. Y está claro que el MF no puede reivindicar, hoy día, sin más, un imperio hispano similar al que ya fue (error en el que caen algunos tradicionalistas)…
Todo esto viene a cuento de que yo no creo que se pueda entender a España (ser español) sin reasumir el Imperio español.
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Antonio Iglesias Díez



Registrado: 12 Nov 2003
Mensajes: 59
Ubicación: Ávila

MensajePublicado: Mar Mar 07, 2006 5:38 pm    Título del mensaje: El Imperio Responder citando

Hola de nuevo.

La pregunta ¿qué es España? que durante tantas décadas se hicieron tantos españoles con ridículo asombro ha dejado de tener sentido. España no existe como nación, como mínimo, desde el 11-M. Ni tan siquiera nos ponemos de acuerdo sobre qué fue España. Pero está claro que fuera lo que fuesen no tenían nada que ver aquellos españoles y aquel modo de entender la existencia con el intelectualismo enrevesado y simplón de tantos krausitas ni con las eternas, agotadoras e irritantes paradojas de cierta filosofía moderna. Aquellos resolvieron las incógnitas del vivir y accionaron como mejor pudieron ante lo que debía ser una insufrible mudanza perpetua, ellos, acostumbrados a “pensar alto, sentir hondo y hablar claro”.

Desaparecido el carácter religioso y católico de su historia, de su cultura, de sus costumbres, de su arte ¡y de su lengua!, desapareció lo que la hizo inconfundible de las demás. Hoy ya no existen naciones en Occidente que no estén todas huecas de cultura, cultura concertada y coherente alimentada de una sustancia nacional que era la que servía de combustible a las ideas y a la acción. Esto no es ni bueno ni malo, simplemente es. España ya no tiene nada que “universalizar” ni se puede ofrecer para “tutela de gentes”, al decir de no me acuerdo qué filósofo español.

Lo mismo da ser ciudadano español que alemán o inglés. La diferencia, que la hay, es sólo de orden de riqueza material, y no hay un solo español que no quisiera que esa diferencia desaparezca cuanto antes. Ya no hay españoles, sólo ciudadanos con unos derechos fundamentales calcados en todo Occidente, (derechos cuyo origen no es ajeno a aquellos “fanáticos religiosos”, sino todo lo contrario aunque, como siempre, la patente se la llevaran los ilustrados franceses) y consumidores de un mercado universal.

Hoy todas las Constituciones y las instituciones políticas y sociales actuales son intercambiables y los entendimientos y las aspiraciones populares van todos en una misma dirección: igualdad ante la Ley, gratuidad de enseñanza y sanidad y pensiones dignas amén de poder de adquisición de montones de cachivaches. Y si estos son los únicos exigibles y ya los tenemos ¿qué tiene de fenómeno que los más listillos se lancen a la conquista del poder político que les permita acceder a esas instituciones, descomunales por sus recursos, del Estado o apoderarse del Estado mismo si no solo garantizan lo mismo sino que procuran mejorarlo? Y si no pueden alcanzar la cima del árbol, pues se planta otro para uso propio y ya está. ¿Y para que va la población a resistir la proliferación de mas árboles si cree que seguirán teniendo asegurados los mismos frutos, únicos que desea?

La pasión religiosa sucumbió a manos de la pasión de escuela y el sectarismo, corrompiendo los conceptos y las palabras. El que ve la historia de la nación española como un cúmulo de quietismo y dogmatismo católico y poco más, ése sí que esta picado de intelectualismo fanático y morboso y ése sí que está encastillado en sus algarabías idealistas. Dejemos a aquellos españoles que descansen en paz y no pongamos en sus bocas y en sus mentes nuestros vicios o fallos. Sí que eran cristianos viejos, pero amos de sus destinos y libres, mucho más que nosotros y mucho más que franceses, ingleses o alemanes de su tiempo; eran orgullosos, valientes, aventureros, puede ser que chapados a la antigua pero con mucho más afán de novedades –realistas- que nosotros; tambien se arrobaban soñando pero eran amantes de lo real hasta el desenfreno. El naturalismo y el realismo idealista español, su “física moral”, su filosofía, su arte (todo cristiano), su lengua y, en medio de todo, su idea del hombre, desmienten el apelativo de dogmático. No tiene nada que ver el dogmatismo religioso con la convicción “que en lo mal hecho, aún es menos hacerlo que consentirlo” El problema no lo tenían ellos sino nosotros, que confundimos todo: no era bueno el idealismo imperante en la España del Siglo de Oro pero sí la charanga ideológica y las fórmulas cabalísticas del ZP discípulo, malo además, de Krause. No era realista Cervantes, pero si el zafio y grosero de Zola. Y así todo.

No hay nadie en su sano juicio que pueda ver la posibilidad o desear, ni tan siquiera parcialmente, retomar nada de aquellos siglos. Todo está destinado a morir y la historia de España no necesita para seguir muerta la ayuda de los que tan retorcidamente juzgan a aquellos españoles. Lo que fue, fue. Hubiéramos podido ser una alternativa al capitalismo y liberalismo anglosajón y al colectivismo del Este a través de la Ilustración española, pero acabó venciendo una minoría exótica y despechada, llena de odio y de superioridad “incomprendida”, de un odio instintivo y sutil a todo lo que sea católico y español. Si hubiera sido posible la evolución de aquel pensamiento español hoy no estaríamos hablando de las perfidias blandengues y las adaptaciones cobardes y rencorosas del ZP ni del borrachuzco del Maragall ni del pedante infame de Ibarreche.

Aquellos españoles que hicieron la nación eran enemigos naturales de las inacabables e irresolubles contradicciones. No se lo podían permitir. Sentían necesidad de la verdad a la que asir y defender su existencia humana y transportarla al desparrame universal que tanto gusta a los zapatiestas. Quizás porque algo de esa inclinación esté aún en el magín de los españoles es por lo que seamos la nación mas enfermiza, vacilante y alborotada de todo su entorno. Siempre estará abierta la polémica sobre los motivos por los que no cuajaron del todo los principios de la Ilustración en España: si fue por la cerrazón dogmática de aquellos o por la soberbia impaciente y presunción de éstos, que no parece sino que España haya sido desde el dieciocho hasta hoy la escoria del mundo, condición que no sé si les subleva o alegra, a la vista de lo que la han cacareado y cacarean.

Desaparecida la idea del Dios católico y sus verdades absolutas, los españoles aquellos no tenían temperamento para aguantar que el libre exámen impusiera tantas verdades como culos hay, ni tenían carácter para aceptar la cultura universal desbordada e incoherente y desparramada en incontables hechos menudos aislados y contradictorios. Desaparecido Dios se acabó la fuerza para lanzarse de cabeza a aquellas síntesis que alentaron los Gomez Pereira, los Saavedra Fajardo, los Vitoria y tantos más, y los vuelos metafísicos de Suarez. Si no crearon un sistema filosófico basado en sólo la razón no fue porque estuvieran atados por los dogmas católicos sino porque eran demasiado humanos y conocían muy bien los secretos de la naturaleza humana.

“Río arriba, río arriba
nunca el agua subirá,
que en el mundo río abajo,
río abajo todo va”

Y ojo con los intelectualismos alambicados que estan muy bien para las cátedras y los foros pero suelen causar indigestión a las naciones, incluso las mas cultas.

Hasta otra. Antonio
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Rebeca González Pardos



Registrado: 01 Nov 2004
Mensajes: 3
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Mie Mar 08, 2006 6:43 pm    Título del mensaje: INTELECTUALISMOS ALAMBICADOS... Responder citando

Buenas tardes a todos,
Al hilo de la última frase del mensaje de Antonio Iglesias Sánchez, que comparto, ¿cuál es vuestra teoría personal sobre el punto de inflexión, el momento en el que la práctica totalidad de las naciones de nuestro entorno más próximo, dejando de lado ese mismo bagage de dialéctica intelectual que fundamentó la consolidación de su apogeo (por no decir superioridad) cultural a lo largo de tantos siglos, pasó a adoptar modelos políticos de pseudo-paternalismo conformista que ni siquiera pueden justificar desde el punto de vista filosófico y en el que no cabe no ya la implantación de otros modelos sino apenas la mera reflexión e inquietud filosóficas? Cordiales saludos. Rebeca
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Antonio Romero Ysern



Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 386
Ubicación: Aracena (España)

MensajePublicado: Mie Mar 15, 2006 7:08 pm    Título del mensaje: Alternativa Española Responder citando

Estimados amigos:

Volviendo a la intervención inicial, con la que abría este tema, mi pregunta sería si, respecto a un partido como Alternativa Española, cabría decir algo semejante a lo que, por ejemplo, Iñigo Ongay decía respecto a esa quinta generación de izquierdas:"(...) un género de izquierda respecto a la cual por cierto, muchos desde el MF, creyeron que era necesario mantener un compromiso ( incluso también de modo "militante")". ¿Cabría, pregunto, un compromiso militante, desde el MF, respecto a un partido como Alternativa Española? Por una parte, en este partido se ofrece un programa mucho más claro de la defensa de la unidad de España. Además, se pretende, "en temas sociales, a la izquierda del PP". Sin embargo, parece tratarse de un partido que muchos situarían en la "extrema derecha". ¿Puede engranar el MF con un partido "de derecha"?

Un saludo.
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Íñigo Ongay de Felipe



Registrado: 09 Oct 2003
Mensajes: 371
Ubicación: Bilbao

MensajePublicado: Mie Mar 15, 2006 8:11 pm    Título del mensaje: Responder citando

Respondiendo a lo que se plantea Antonio, yo me inclinaría a pensar que la respuesta puede tener que ver, más que con el hecho de que esta formación política sea de "izquierdas o de derechas" ( puesto que evidentemente si ser "de derechas" significa la defensa por ejemplo del "altar", es decir del gnosticismo teísta entonces desde el racionalismo materialista ateo esas posiciones están obviamente descalificadas, pero es que en este sentido tan de derchas es el PSOE o IU como el PP), con el verdadero alcance político que pueda tener tal partido en el concierto partitocrático. Es decir, ¿ no representaría ese compromiso del que habla Antonio tentativamente, algo así como directamente "tirar el voto a la basura" o más aún, "perder el tiempo?". Quizás incluso haciendo el caldo gordo al PRISOE como señalaba el propio Romero Yrsen en el primer mensaje de este foro ... estas son, me parece, las cuestiones clave en este punto.
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Jue Mar 16, 2006 11:16 am    Título del mensaje: Matizaciones Responder citando

Estimados amigos:

Respecto al partidismo de la filosofía, creo que no conviene confundirlo con la elección de partido político. Hablar de los votos es aún más confundir las cosas, porque votando, sea a quien sea, contribuimos a que se mantenga el actual sistema. Y da igual votar a PSOE que a PP en ese sentido. Ni siquiera votar al PNV o a ERC significa nada transgresor, porque son partidos del sistema constitucional. De hecho, no hay más que ver que esos partidos no han sido ilegalizados ni lo serán. En cambio, un partido no ya como Alternativa Española, sino de tendencias comunistas o marxista-leninistas sería ilegalizado a poco que fuese adquiriendo protagonismo político. Si de verdad insistimos en el partidismo de la Filosofía, entonces votar es por sí mismo un acto basura, una estafa como bien decía Marx al calificar al mercado capitalista, isomorfo con la democracia actual.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Joaquín Robles López



Registrado: 18 Oct 2003
Mensajes: 275
Ubicación: Caravaca (España)

MensajePublicado: Jue Mar 16, 2006 4:39 pm    Título del mensaje: ciudadanos por España Responder citando

Suscribo lo dicho por Íñigo Ongay. Lo de Alternativa Española hay que mirarlo con lupa (como a todos, por cierto) y también estoy parcialmente de acuerdo con José Manuel. Pero, al margen de los futuros contingentes, si el PP empieza a gallardonear y a abeceizarse (perdón por el palabro) entonces, a lo mejor es hora de ir planteando un partido de ciudadanos por España que siga la estela del partido de Espada en Cataluña. Habrá que estar atentos a ver qué pasa con este partido que, en principio, tiene muy buena pinta y parece capaz de quitar votos al nefasto psoe y al no menos nefasto PPC. En cuanto al resto del PP, parece que se les agota el crédito. A no ser que los periodistas de El mundo les den una buena "mochila" repleta de votos.
Por cierto, José Manuel: no seas tan cruel con Eduardo y retira el pie de página este de una vez que ya nos hemos enterado. No está bien hacer leña del árbol caido.
Esta noche Atilana Guerrero hablará, aquí en Caravaca, de la idea de España en el siglo XVI. Si algún forista anda cerca...pues ya sabe. No es nada recomendable perdérselo. Y mañana Pedro Insua presentará la Asociación para la defensa de la Nación Española. 20:30, Atilana. 19:30 Pedro. En el Salón de actos de Cajamurcia en la Gran via. Casi ná.
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Jue Mar 16, 2006 10:27 pm    Título del mensaje: Partido político y posibilidades Responder citando

Estimados amigos:

Estoy de acuerdo con las apreciaciones de Joaquín Robles, aunque yo incidiría no sólo en la formación de ese partido, sino en analizar sus posibilidades. Es decir, que la cuestión no reside sólo en la formación de un partido político, sino también en saber por qué no existe a día de hoy. Y digo a día de hoy porque el sistema actual no siempre fue bipartidista: recordemos la UCD de Suárez y De la Cierva, que gobernó pero fue barrida electoralmente tras el golpe del 23 F, acontecimientos que estuvieron sin duda relacionados, igual que hay plena relación entre el 11 M y el descalabro electoral del PP.

Eso sí, no señalo la UCD como modelo a seguir, pero sí como un elemento que nos puede aclarar por qué el actual sistema es bipartidista y los problemas que habría de fundar un nuevo partido político. De entrada, el PP ya ha mostrado su malestar por el nuevo partido en Cataluña, porque afirma que le restará votos. Yo creo que este sistema, una vez derribada la UCD, tiende a mantenerse como bipartidista con islas nacionalistas, y sin duda podemos verlo también en la fagocitación del PCE por el PSOE (Llamazares mediante) y en el respeto que PSOE y PP tienen por los nacionalistas: no son enemigos para gobernar y por lo tanto los respetan. En fin, lanzo estas apreciaciones para ir perfilando ese proyecto de nuevo partido político.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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