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Liberalismo como anarquismo

 
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
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MensajePublicado: Lun Abr 03, 2006 12:46 pm    Título del mensaje: Liberalismo como anarquismo Responder citando

Estimados amigos:

Profundizando en la reforma del entendimiento liberal y su crítica, dejo aquí un artículo de un liberal miembro del Instituto Juan de Mariana donde se defiende que el Estado debe desaparecer para mayor gloria de la Economía ¿Política?.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.

Jorge Valín en Libertad Digital, 30-01-2005, escribió:
Sociedad sin Estado
Jorge Valín

¿Se ha preguntado qué es el estado y qué utilidad tiene? No lo examine según las intenciones de los políticos, sino por sus acciones. En economía hay una lección que tendría que ser el primer capítulo de cualquier manual: la intervención del estado conduce a la servidumbre y pobreza generando pérdidas netas totales.

El estado no produce, por eso ha de incautar, mediante impuestos, el dinero a los ciudadanos que “gobierna” aunque éstos no quieran ser sus sirvientes. ¿Usted paga impuestos porque quiere? No, los paga porque sino el estado tomaría represalias contra su persona y propiedad. Si usted deja de pagar un impuesto, el gobierno de turno le enviará cartas amenazándole. Si no hace caso, intentará requisar sus cuentas bancarias. Si no encuentra dinero en sus cuentas, le enviará “oficiales del estado” para apresarlo y obligarle a pagar; pero si usted en ese momento persiste en defender lo que es suyo y se resiste a la “autoridad”, ésta no dudará en darle muerte y arrebatarle lo que había sido suyo.

Qué sentido tienen los conceptos de cooperación social, solidaridad, distribución de la riqueza, igualdad, talante… cuando éstos sólo funcionan bajo la amenaza de la extorsión y el miedo. Todos ellos han de ser actos voluntarios, y la mejor forma de llevarlos a cabo es mediante el libre mercado.

La sociedad no se ha desarrollado gracias al estado ni a ningún dirigente, sino gracias a la cooperación natural de los hombres. A medida que el hombre fue capaz de transformar su entorno para satisfacer sus necesidades fue creando bienestar para su comunidad. La cooperación social voluntaria es el prerrequisito básico de cualquier sociedad y del Capitalismo.

Pero tal vez crea que sin la intervención del estado la sociedad se volvería un caos. Muchos autores se están dando cuenta que los “servicios públicos” no tienen porque ser suministrados por un gobierno. Desde que se hizo la liberalización parcial de las comunicaciones este sector ha proliferado dándonos una gran oferta de servicios más baratos y variados que cuando eran un monopolio estatal. Imagínese si se privatizara la sanidad, la seguridad pública, la justicia…

La sanidad pública sólo genera largos periodos de espera, funcionarios incompetentes, tratos preferentes y un servicio que cuesta mucho dinero aunque usted no lo use.

La seguridad también es más eficiente en manos privadas. La seguridad pública ha sido eliminada en algunas partes de Estados Unidos generando una policía privada preocupada por su cliente, más eficiente y más barata. Las vallas, alarmas, seguros, instrumentos de defensa no los sirve el estado, sino la empresa privada.

Incluso la justicia privada se ha desarrollado sorprendentemente debido a la incompetencia de su homónima pública. La American Arbitration Association en Estados Unidos ha resuelto 14.500 casos laborales; Judicate West soluciona cualquier litigio en menos de 30 días a un coste muy asequible para cualquier bolsillo. En España, la Asociación Europea de Arbitraje de Derecho y Equidad administró 12.500 procedimientos arbítrales en 2004 con un tiempo máximo de espera de 35 días.

Según Inmaculada Sainz de Robles, árbitro inmobiliaria de la empresa Arbin, el arbitraje privado “llega a soluciones prácticas para las partes, y todo es más natural que en un juicio”. Además, “al juzgado [público] una parte va voluntaria y la otra forzada. Al arbitraje todos van porque quieren soluciones. Es muy frecuente que las partes lleguen a un acuerdo antes que el árbitro decida”.

Sin la “competencia desleal” del estado este tipo de empresas proliferarían creando mejores y más variados servicios trabajando por aquello que más valoramos: la protección física, judicial y médica.

Las bondades del sistema de libre empresa nos muestran muchos más ejemplos históricos y actuales; y las conclusiones son claras, no dejemos que el estado haga aquello que otros saben hacer mejor. El mejor gobierno es el que menos gobierna, y en consecuencia, el mejor gobierno es el que no existe.
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Enrique S. Ward Suárez



Registrado: 16 Feb 2004
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Ubicación: Lobos (Argentina)

MensajePublicado: Lun Abr 03, 2006 4:59 pm    Título del mensaje: la privatización del aire... Responder citando

Lo que ha escrito este hombre es una estupidez sin ton ni son. Pero fijémonos en la siguiente inducción incompleta: Desde que se hizo la liberalización parcial de las comunicaciones este sector ha proliferado dándonos una gran oferta de servicios más baratos y variados que cuando eran un monopolio estatal. Imagínese si se privatizara la sanidad, la seguridad pública, la justicia… ¿Privatizar la justicia? ¿pero qué disparate es éste? Esto es reclamar que la justicia sea sólo para el que pueda pagarla, que la seguridad sea para el que pueda costearla, que los que no tienen medios ni trabajo perezcan.

Yo puedo anunciar que en Argentina la privatización de los ferrocarriles fue un rotundo fracaso. Se puso como excusa la pérdida diaria de un millón de dólares cuando estaban en manos del Estado; ahora, que no son del Estado, siguen generando una pérdida semejante, que está subsidiada ¿adivinen por quién...? por el Estado Argentino. Cuando uno ve un mapa de las vías del ferrocarril de 1977, éstas se nos aparecen como una telaraña que se despliega sobre casi la totalidad del territorio, con su centro en Buenos Aires (porque todos los caminos, indefectiblemente, conducen a Roma). Ahora da lástima ver cómo las vías no exceden su grande y breve periferia... Los servicios no han mejorado, siguen igual; incluso los vagones son ahora más incómodos. Incluso ahora hay un sinfín de pueblos que han sido destinados a la marginalidad, con las consecuencias demográficas (movimientos internos) que dicho fenómeno implica.

¡Benditas sean las políticas económicas liberales, maldito el que no pertenezca a su elite!¡Que los fuertes (los que tienen dinero) sobrevivan! De ellos serán las rutas, la justicia, la salud, la seguridad, el reino de los cielos y el aire cuando haya sido puesto en manos privadas...
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Juan A. Rodríguez Molina



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Ubicación: El Escorial (Madrid)

MensajePublicado: Mar Abr 04, 2006 10:30 am    Título del mensaje: Delirios liberales, no anarquistas Responder citando

El anarquismo político, como postura o doctrina política, no se adecua ni limita a la etimología del término. Digamos, por enésima vez, que Proudhon lo adoptó con clara intención provocadora (irritante) sin pensar o sin importarle que, cual boomerang, volviera provocativa (insultante). Craso error, bien mirado, pues da una oportunidad de oro a la comodidad de no molestarse en entenderlo; y en la que se arrellanan blandamente amigos (filia) y enemigos (fobia). Pero, en fin, lo hecho, hecho está y no vamos a cambiar ahora de nombre.

Lo que sí podemos y debemos hacer es evitar que esa confusión aumente, tanto por emplearlo como quien llamara "conservador" a un fabricante de conservas, como por consentir que cualquier fabricante de conservas se considere “conservador”.

El anarquismo político no es un simple abolir el Estado o reducirlo a su mínima expresión. Por lo que, en rigor, es inadmisible confundirlo con el liberalismo.

Supongo que Pardo también está provocando. De todas formas, aunque en la práctica no sea fácil observar la línea de demarcación entre ideas e ideología, es obligación del teórico no confundirlas; y, menos, adrede. Conviene distinguir y, para empezar a hacerlo de una forma suave, digamos, propongo recurrir a la voz "Anarquismo" del Diccionario de filosofía, de Ferrater Mora. Para el caso concreto, según título, destaco lo siguiente:
Cita:
Tanto el anarquismo como el liberalismo han subrayado la importancia del disentimiento respecto a las opiniones establecidas y el papel fundamental que desempeña la crítica y la oposición frente a todo poder establecido y arraigado, el cual tiende a perpetuarse a sí mismo y a aplastar todo disentimiento.
Puesto que el liberalismo, en la acepción social y económica de este término —a diferencia de una posible actitud de carácter personal y moral—, ha expresado a menudo la ideología de las clases burguesas modernas, se ha producido un creciente distanciamiento entre liberalismo y anarquismo. Pedir una intervención mínima, e inclusive nula, del Estado en las actividades de los ciudadanos, ha expresado a menudo el ideal del laissez-faire, que ha redundado en beneficio de grupos de momento opuestos al poder «oficial» (no siempre «real») establecido y no de la sociedad entera. La actitud política y social liberal se ha distinguido entonces de la llamada actitud «libertaria», propia del anarquismo.


Salud
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Mar Abr 04, 2006 11:12 am    Título del mensaje: Una aclaración Responder citando

Estimados amigos:

Mi mensaje no tiene nada de provocador. A ver si va a resultar que cada vez que se habla o se insinúa algo del anarquismo se busca provocar a Rodríguez Molina. Como si no hubiera muchas versiones del anarquismo, casi tantas como anarquistas. Sin embargo, al hablar del liberalismo como anarquismo me refiero al punto de vista del Estado. Está claro que un liberal que aboga por la desaparición del Estado nos llevará de vuelta a la caverna, como sucede con los anarquistas que añoran la época de los campesinos anterior al Neolítico, donde los hombres aún no habían sido esclavizados por sus señores. Una cosa son los proyectos y otra sus resultados. ¿O es que el anarquismo va a llevarnos a una situación superior a la de la revolución industrial? El anarquismo, cuando tuvo la oportunidad de gobernar, como en la revolución española durante la guerra civil, hizo caer la producción por los suelos y llevó a la dictadura, ya fuera comunista o franquista. No veo muchas salidas por ahí.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Mar Abr 04, 2006 4:32 pm    Título del mensaje: Aclarando aclaraciones Responder citando

Te aseguro, Rodriguez Pardo, que nada me gustaría más que «cada vez que se habla o se insinúa algo del anarquismo» no fuera Rodríguez Molina el único en darse por aludido. No me considero el ombligo del foro, pero sí el único filo-anarquista que lo visita o interviene. De todas formas, igualmente aseguro pensar que tu provocación no se refería sólo a los posibles anarquistas. Así, no sé si al resto (sin número) de anarquistas le agrada verse revuelto con todo lo “revolvible”, pero a mí no me hace ninguna gracia. Es lógico que “salte”; incluso que no deje pasar tal bocado, lleve o no anzuelo. Soy así y no tengo edad para ciertos cambios.

Ahora bien, la verdad es que no sé para qué lo hago. Tan inútil parece defenderlo en teoría como en la práctica. Es como si habláramos con pedruscos. ¿Cuántas veces he respondido a lo que vuelves a decir sobre el anarquismo? Pues, para que veas que no te considero un pedruso, inasequible al desaliento, tomo en consideración tus palabras y pregunto:

- ¿Qué anarquistas «añoran la época de los campesinos anterior al Neolítico»? Máxime cuando dudo mucho que hubiera “campesinos” antes del Neolítico. Lo siento, Pardo. Y como no me gusta aprovechar lapsus para refutar una idea con cierta consistencia, añado: Reconozco un componente atávico en el anarquismo, pero no olvidemos que, si bien retornar a la barbarie es materialmente imposible, añorar o sentir nostalgia es bastante material, más físico que psíquico. Sin duda, el anarquismo es la doctrina política más antigua; liberalismo y socialismo son degeneraciones suyas. No parece la mejor vía para atacarle pues, siguiéndola (no creo usar un argumento ad hominem, sino ad rem), habríamos de reconocer que el anarquismo no es tercera generación de nada, sino generador de casi todo; políticamente hablando. Sería, incluso, anterior al Estado.

- ¿Cuándo «tuvo la oportunidad de gobernar» durante la GC? Mejor dicho, ¿cómo? Bastante tuvo con defenderse de degenerados; políticamente hablando.

Pero no voy a terminar sin contestar a tu única pregunta: Por supuesto que llevaría «a una situación superior a la de la revolución industrial». No olvidemos que con todo su atavismo, nostalgia o añoranza, siempre ha sido progresista en el mejor sentido de la palabra, no en el más usado. Me repetiré, pero insisto en que su “error” es no ser reduccionista. Aunque si no me gustara adelantar acontecimientos —o mostrar desaliento— diría nunca llevará. Por la sencilla razón de que, si bien a los pedruscos siempre se les puede filosofar a martillazos, tal “filosofía” no sería anarquista. Al menos, para este anarquista. (Para ser sinceros, este anarquista, a veces, tiene sus dudas al respecto).

En resumidad cuentas, estimado Pardo, si no ves «salidas» será porque no quieres, los árboles te impiden ver el bosque o... ¡qué se yo! Sé que no valgo para “lazarillo”.

Salud
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Agustín Lozano Vicente



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MensajePublicado: Mar Abr 04, 2006 5:56 pm    Título del mensaje: Gramsci Responder citando

Hola a todos!

Gramsci mediante, me permito terciar en la relación liberalismo/anarquismo.
Atentamente,

http://www.marxists.org/espanol/gramsci/estsoc.htm

El comunismo se realiza en la Internacional proletaria. El comunismo será tal sólo cuando y en tanto sea internacional. En este sentido, el movimiento socialista y proletario está contra el Estado, porque está contra los Estados nacionales capitalistas, porque está contra las economías nacionales que tiene su fuente de vida y toman su forma de los Estados nacionales.

Pero si de la Internacional Comunista se verán suprimidos los Estados nacionales, no sucederá lo mismo con el Estado, entendido como "forma" concreta de la sociedad humana. La sociedad como tal es pura abstracción. En la historia, en la realidad viva y corpórea de la civilización humana en desarrollo, la sociedad es siempre un sistema y un equilibrio de Estados, un sistema y un equilibrio de instituciones concretas, en las cuales la sociedad adquiere conciencia de su existencia y de su desarrollo y únicamente a través de las cuales existe y se desarrolla.

Cada conquista de la civilización humana se hace permanente, es historia real y no episodio superficial y caduco, en cuanto encarna en unas instituciones y encuentra una forma en el Estado. La idea socialista ha sido un mito, una difusa quimera, un mero arbitrio de la fantasía individual hasta que ha encarnado en el movimiento socialista y proletario, en las instituciones de defensa y ofensiva del proletariado organizado, en éste y por éste ha tomado forma histórica y ha progresado; de él ha generado el Estado socialista nacional, dispuesto y organizado de modo que le hace capaz para engranarse con los otros Estados socialistas; condicionado incluso de tal modo que sólo es capaz de vivir y desarrollarse en cuanto se adhiera a los otros Estados socialistas para realizar la Internacional Comunista en la que cada Estado, cada institución, cada individuo encontrará su plenitud de vida y de libertad.

En este sentido, el comunismo no está contra el "Estado" e incluso se opone implacablemente a los enemigos del Estado, a los anarquistas y anarcosindicalistas, y denuncia su propaganda como utópica y peligrosa para la revolución proletaria.

Se ha construido un esquema preestablecido, según el cual el socialismo sería un "puente" a la anarquía; se trata de un prejuicio sin fundamento de una arbitraria hipoteca del futuro. [b]En la dialéctica de las ideas, la anarquía es una continuación del liberalismo, no del socialismo[/b]; en la dialéctica de la historia, la anarquía se ve expulsada del campo de la realidad social junto con el liberalismo. Cuanto más se industrializa la producción de bienes materiales y a la concentración del capital corresponde una concentración de masas trabajadoras, tantos menos adeptos tiene la idea libertaria. El movimiento libertario se difunde aún donde prevalece el artesanado y el feudalismo rural; en las ciudades industriales y en el campo de cultivo agrario mecanizado, los anarquistas tienden a desaparecer como movimiento político, sobreviviendo como fermento ideal. En este sentido la idea libertaria dispondrá aún de un cierto margen para desplegarse; proseguirá la tradición liberal en cuanto ha impuesto y realizado conquistas humanas que no deben morir con el capitalismo.
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Juan A. Rodríguez Molina



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MensajePublicado: Jue Abr 06, 2006 1:25 am    Título del mensaje: Gramsci y Petri Responder citando

Por lo pronto, en esa especie de introducción al artículo, obervamos que se distinguen al menos dos tipos de anarquistas: el de For Ever y el de Petri. El primero es palabrería romántica y demagogia; posiblemente, confieso no saber nada del Conrado Quaglino que firmaba como For Ever, pero nunca he negado la existencia de tales defectos. Sin embargo, con el segundo
Cita:
la discusión se sitúa en un plano superior; con comunistas libertarios como Petri el trabajo en común es necesario e indispensable; son una fuerza de la revolución.
Es posible que tal afirmación bastara para no tener que enfrentar al comunismo no-libertario con el libertario (que ha sido seguramente el anarquismo mayoritario, al menos en España; que yo sepa, la CNT aún se decanta por él en sus Estatutos); tampoco vamos a negar la asunción de muchos pensamientos de Marx; pero no cabe duda de que, mínimas si se quiere, las diferencias han sido capitales y suficientes para no congeniar del todo ambos comunismos. Por eso he resaltado la palabra “discusión”. Quizá consigamos descubrir el motivo al leer el artículo. Convendría conocer el escrito de Petri al que Gramsci responde... y ¿por qué no?

De paso, también leeré el de Quaglino, por si acaso.

Salud
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Jue Abr 06, 2006 9:54 am    Título del mensaje: Liberalismo como anarquismo nuevamente Responder citando

Estimados amigos:

Sin querer repetirme demasiado, sí me gustaría recalcar que el texto que nos trae Agustín Lozano deja en bastante mal lugar a los anarquistas, al margen de las distinciones que pueda realizar sobre ellos.

Gramsci escribió:
el comunismo no está contra el "Estado" e incluso se opone implacablemente a los enemigos del Estado, a los anarquistas y anarcosindicalistas, y denuncia su propaganda como utópica y peligrosa para la revolución proletaria. Se ha construido un esquema preestablecido, según el cual el socialismo sería un "puente" a la anarquía; se trata de un prejuicio sin fundamento de una arbitraria hipoteca del futuro. En la dialéctica de las ideas, la anarquía es una continuación del liberalismo, no del socialismo [...] El movimiento libertario se difunde aún donde prevalece el artesanado y el feudalismo rural; en las ciudades industriales y en el campo de cultivo agrario mecanizado, los anarquistas tienden a desaparecer como movimiento político, sobreviviendo como fermento ideal. En este sentido la idea libertaria dispondrá aún de un cierto margen para desplegarse; proseguirá la tradición liberal en cuanto ha impuesto y realizado conquistas humanas que no deben morir con el capitalismo.



El anarquismo, al ir contra el Estado, es utópico y peligroso; la anarquía es una continuación del liberalismo; los libertarios se mantienen en el feudalismo rural y desaparecen en las ciudades... Más claro imposible.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Agustín Lozano Vicente



Registrado: 04 Mar 2004
Mensajes: 71
Ubicación: España

MensajePublicado: Jue Abr 06, 2006 11:21 am    Título del mensaje: Responder citando

Hola a todos!

Grmasci mediante:
Cita:
La sociedad como tal es pura abstracción. En la historia, en la realidad viva y corpórea de la civilización humana en desarrollo, la sociedad es siempre un sistema y un equilibrio de Estados, un sistema y un equilibrio de instituciones concretas, en las cuales la sociedad adquiere conciencia de su existencia y de su desarrollo y únicamente a través de las cuales existe y se desarrolla.
Cada conquista de la civilización humana se hace permanente, es historia real y no episodio superficial y caduco, en cuanto encarna en unas instituciones y encuentra una forma en el Estado. La idea socialista ha sido un mito, una difusa quimera, un mero arbitrio de la fantasía individual hasta que ha encarnado en el movimiento socialista y proletario, en las instituciones de defensa y ofensiva del proletariado organizado, en éste y por éste ha tomado forma histórica y ha progresado; de él ha generado el Estado socialista nacional.....
El movimiento libertario se difunde aún donde prevalece el artesanado y el feudalismo rural; en las ciudades industriales y en el campo de cultivo agrario mecanizado, los anarquistas tienden a desaparecer como movimiento político, sobreviviendo como fermento ideal.....
Hoy, en el tumulto social promovido por la guerra, parece que la idea libertaria haya multiplicado el número de sus adeptos. No creemos que la idea tenga de qué vanagloriarse. Se trata de un fenómeno de regresión: a las ciudades han emigrado nuevos elementos, sin cultura política, sin entrenamiento en la lucha de clases con las formas complejas que la lucha de clases ha adquirido en la gran industria. La virulenta fraseología de los agitadores anarquistas prende en estas conciencias instintivas, apenas despiertas. Pero la fraseología pseudorevolucionaria no crea nada profundo y permanente. Y lo que predomina, lo que imprime a la historia el ritmo del progreso, lo que determina el avance seguro e incoercible de la civilización comunista no son los "muchachos", no es el lumpenproletariado, no son los bohemios, los diletantes, los románticos melenudos y excitados, sino las densas masas de los obreros de clase, los férreos batallones del proletariado consciente y disciplinado.


Cabría preguntarse, si hoy en el tumulto provocado por la guerra, las globalizaciones, la desaparición de la ciudad industrial donde podrían formarse esos férreos batallones del proletariado con el telón de fonde de la caída del Imperio soviético, no está provocando el fenómeno regresivo del (neo)anarquismo, como fermento ideal, en la forma de antiglobalizadores y otros melenudos excitados que claman por que otro mundo es posible...
Atentamente,
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Jue Abr 06, 2006 12:27 pm    Título del mensaje: La incertidumbre democrática. Responder citando

Si hay algo muy concreto en el espacio antropológico es desde luego la relación social, la relación circular, &c., por eso no me parece muy acertado eso de Gramsci de que la “sociedad sea pura abstracción”. Ocurre que donde hay relación social-circular, hay Estado o protoEstado: decir sociedad es decir relaciones en el Estado, pues al margen –si queremos- de las relaciones meramente etológicas, lo demás son todo relaciones que de una manera u otra están vinculadas a la política y al poder.

Muy cierto parece sin embargo esto:<Y lo que predomina, lo que imprime a la historia el ritmo del progreso, lo que determina el avance seguro e incoercible de la civilización comunista no son los "muchachos", no es el lumpenproletariado, no son los bohemios, los diletantes, los románticos melenudos y excitados, sino las densas masas de los obreros de clase, los férreos batallones del proletariado consciente y disciplinado.>, aunque los batallones del proletariado no sean hoy ni férreos ni conscientes ni disciplinados, y ni mucho menos podamos hablar de esa “civilización comunista” como determinante del mítico progreso.

Agustín Lozano Vicente, dice:

Cita:
<cabría preguntarse si...esos férreos batallones del proletariado con el telón de fondo de de la caída del Imperio soviético, no está provocando el fenómeno regresivo del (neo)anarquismo, como fermento ideal, en la forma de antiglobalizadores y otros melenudos excitados que claman por que otro mundo es posible...>


La primera diferencia es que estos melenudos no vienen de “fuera de la ciudad”, sino que son su vivo y pordiosero engendro, engendro del neoliberalismo o de las políticas tendentes a la desprotección, a la liquidación del Estado del bienestar. Su raíz no me parece a mi que tenga su arranque en las masas obreras, sino en los pijos estudiantes fracasados y sin trabajo. Si a estos asociales le queremos llamar “neoanarquismo”, pues vale, ya que en última instancia el anarquismo se caracteriza por el destrozo de lo existente sin prolepsis de futuro, pues que su idealidad no se apoya en una consecuencia causal a partir de lo existente. Yo dudo mucho, sin embargo, que en estos melenudos de hoy haya una pizca de “idealidad”... Más bien pienso que son puros nihilistas sin esperanza, esto es, adiestrados al perpétuo desconcierto para una mejor manipulación (pásalo, pásalo!!).
A partir del marxismo –o de los sansculottes-, parece que la base de todo cambio sean las clases más bajas, las verdaderamente revolucionarias (como las multitudes de Negri), parece que cuanto más marginadas están más vayan a contribuir al “progreso de la civilización comunista”. Eso a mi hoy me parece una soberana estupidez o mentira. Cuanto más baja es la clase menos hace, y para un Estado fuerte su ideal de dominio pasa por hacer a las poblaciones de los Estados competentes lo más bajas posibles, por desvincularlas de sus respectivas Naciones para poder así dominarlas mejor. ¿Es esta la política del Imperio a nivel social?

Todo esto me parece únicamente una excrecencia de la democracia junto con la desaparición del trabajo en el Mercado pletórico: que el Poder ya no es ocupado por un cuerpo real, que el Poder descorporeizado –que no puede ser ocupado permanentemente por nadie- permite las infinitas reivindicaciones y los infinitos derechos sin ningún deber: el triunfo de la incertidumbre.

“Otro mundo es posible” es sólo una expresión vacía: en realidad no saben lo que quieren, como demuestra el permanente “cacerolazo” argentino, o la elevación a lo absoluto de muchas de esas reivindicaciones: la paz perpetua, la erradicación de la pobreza en todo el planeta, el “respeto” por las culturas extrañas y el desprecio por la propia, &c.

Cf. Claude Lefort: La Incertidumbre democrática (Antropos) y La invención democrática (Nueva visión, Argentina)

http://www.google.es/search?q=Claude+Lefort&hl=es&lr=&start=10&sa=N

Todo esto no va en la dirección de un neoanarquismo, sino que acaso la cosa necesite de un nuevo concepto. Yo a esto le llamé “almodovarismo”, y le atribuyo una base ideológica de raíces estéticas fascistas, irracionalistas. Adiós.
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Juan A. Rodríguez Molina



Registrado: 16 Feb 2004
Mensajes: 306
Ubicación: El Escorial (Madrid)

MensajePublicado: Jue Abr 06, 2006 7:40 pm    Título del mensaje: Síes y noes Responder citando

Tiene y no tiene razón Pardo al decir que Gramsci deja en mal lugar, también, al comunismo libertario; pero le deja y no le deja porque la frase que cité, también es de él. Tiene razón Pardo porque el anarquismo al que responde es el de Petri, no el de For Ever, al cual “ventila” en dos palabras. No la tiene porque sus afirmaciones también pueden responderse; no creo que Petri asintiera sin más a esa respuesta. De hecho, nuestro querido Vega, nada sospechoso de anarquismo, le da algún “toque”. Y da la casualidad de que tal “toque” no se da sobre algo secundario. La relación Sociedad-Estado no es ninguna tontería aunque sólo sea por la sencilla razón de que el marxismo, en general, tiende a identificar al hombre con la historia, y tal identificación no es compartida más que por él; en eso no coincide con el anarquismo ni con el liberalismo (lo cual no quiere decir que éstos coincidan en su disenso con el marxismo). Tendría que estudiarlo mejor (es una de esas cuatro ideas que sigo necesitando ordenar), pero acaso se deba al peso de la praxis, a la importancia que el marxismo la concede (nadie niega su importancia), y que quizá sea excesivo. De ahí que sea también en la praxis donde divergen libertarios y no-libertarios (liberales y comunistas).

Por esto, sobre todo, quería saber lo que motivaba el artículo de Gramsci. Lo cual, por cierto, por despiste y por casuas ajenas, no voy a poder hacer hasta dentro de 10 o 15 días. Quizá no sea necesario, al fin y al cabo el tema no es (o era) distinguir al anarquismo del comunismo, sino del liberalismo, pero al dedicar tanto espacio al tema del Estado y haber visto cosas interesantes en las palabras de Gramsci, creo que vendría muy bien para explicar mejor eso que siempre he defendido de que el anarquismo —o algún tipo de anarquismo, el más “serio”— no se opone al Estado en sí, sino como garante del capitalismo, que es a lo que en realidad (¡y tampoco del todo, a lo bruto!: se ve en sus eternas discusiones internas) se opone. Sinceramente, yo creo que lo que diferencia suficiente y taxativamente comunismo y anarquismo es la manera de actuar; manera, claro, en la que está implicado lo del párrafo anterior: el meollo de la cuestión. Que teoría y praxis no deban separarse no quiere decir que la segunda dicte la primera o a la inversa: adiós dialéctica. Y demás.

Tengamos en cuenta que, sin involucrarse en este tipo de discusiones, a la chita callando, el liberalismo, en la práctica, ha dejado en rídículo tanto a los marxistas como a los anarquistas; al menos en cuanto a destrucción de Estado. A poco realismo que empleamos, hemos de admitirlo. Me parece a mí que ambos fallan en lo mismo, aunque de diferente forma: al juzgar la “naturaleza humana”. Los anarquistas esperan que la emancipación se produzca de motu proprio, libremente, tras mostrarles el camino; los comunistas no-libertarios, creen que lo hará a la fuerza. Por eso dije, del primero, que llevaría y no llevará. La historia muestra que ambos tienen y no tiene razón. Pues, ¿a dónde llevó la manera del segundo?

Respecto a lo del neo-anarquismo (post-estructuralista, post-moderrnista, “alicio”, etc.) que introduce Lozano, estoy y no estoy de acuerdo con Vega. Hay una frase idónea para mostrarlo:
Cita:
Si a estos asociales le queremos llamar “neoanarquismo”, pues vale, ya que en última instancia el anarquismo se caracteriza por el destrozo de lo existente sin prolepsis de futuro, pues que su idealidad no se apoya en una consecuencia causal a partir de lo existente.

Estoy de acuerdo en no seguir llamando “anarquista” a todo lo que se caracterice «por el destrozo de lo existente sin prolepsis de futuro», pero, insisto, el anarquismo serio no es eso; y «se apoya en una consecuencia causal a partir de lo existente». De lo contrario, no existiría. Y existe. O subsiste. Tendría gracia que hubiera que cambiar de nombre. A lo mejor soy un poco bruto, pero sería mejor hacer una “limpia” y no volver a admitir cualquier cosa con visos de “libertaria”. Pero esto quizá se deba a que, en el anarquismo (posiblemente otro error), lo político no está separado de otros “los”... En fin...

Me voy de vacaciones. Santa costumbre burguesa que debemos al pellejo de bastantes proletarios, curiosamente. Trágicamente, mejor.

Salud
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
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MensajePublicado: Vie Abr 07, 2006 3:45 pm    Título del mensaje: Abundando en lo mismo Responder citando

Estimados amigos:

Reiterando lo ya dicho, no tengo intención de seguir repitiéndome, pero si cité lo que otro contertulio había dejado escrito de Gramsci fue para que se viera que Rodríguez Molina ha realizado una lectura interesada y totalmente sesgada del texto de Gramsci. Vamos, que Gramsci no le da precisamente juicios muy favorables al anarquismo, y lo considera reaccionario y ligado al liberalismo.

Por mi parte, yo no me voy de vacaciones esta Semana Santa. Me quedo velando armas, ignorando esas costumbres tan «burguesas».

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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