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Animales y Hombres
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√ć√Īigo Ongay de Felipe



Registrado: 09 Oct 2003
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MensajePublicado: Mie Oct 15, 2003 6:31 pm    TŪtulo del mensaje: Animales y Hombres Responder citando

Estimados Contertulio;

Abro una nueva sección con el fin de proponer un tema de discusión cuya importancia e interés no podría ser mayor. Son generalmente reconocidos los avances que a partir de la segunda mitad del siglo XX han podido experimentar las ciencias etológicas ( avances que de alguna manera habrían cristalizado institucionalmente en fecha de 1973, tras la concesión del Premio Nobel de medicina y fisiología a tres investigadores capitales en este campo: Carlos Von Firsch, Conrado Lorenz y Nicolás Tinbergen). Pues bien, bien se ve que las disciplinas filosóficas, y en particular la antropología filosófica, no puede mantenerse impermeable frente a tales desarrollos; al menos si no pretende esclerotizarse en una vana labor doxográfica o en la elaboración de especulaciones metafísicas totalmente gratuitas. Quiero decir, que poco sentido tendrá hoy especular sobre la naturaleza humana , pemaneciendo de espaldas a las categorías biológicas en general. Difícilmente podrá nadie, por ejemplo, definir al hombre mediante la fórmula aristotélica de "animal racional" cuando los experimentos de W. Köhler con Sultán nos han demostrado la solutura de muchos animales en la resolución de problemas que requieren el despliegue de una actividad operatoria raciomorfa. De esto curiosamente ya se habría dado cuenta Feijoo ( como recordaba en este mismo foro José Manuel Rodríguez Pardo) quien en su discurso " Racionalidad de los Brutos" parece representarse a un cánido ejercitando un argumento "a suffitientia partium enumeratione" cuando escruta el olor de una liebre en una encrucijada:

Cita:
29. En otra advertencia del perro, muy decantada sí, pero poco reflexionada hasta ahora, mostraré yo eficacísimamente que este bruto usa de discurso propiamente tal. Llega el perro siguiendo a la fiera, a quien perdió de vista, a un trivio, o división de tres caminos; e incierto de cuál de ellos tomó la fiera, se pone a hacer la pesquisa [204] con el olfato. Huele con atención el primero, y no hallando en él los efluvios de la fiera, que son los que le dirigen, pasa al segundo; hace el mismo examen de éste, y no hallando tampoco en él el olor de la fiera, sin hacer más examen, al instante toma la marcha por el tercero. Aquí parece que el perro usa de aquel argumento que los Lógicos llaman a sufficienti partium enumeratione, discurriendo así: La fiera fue por alguno de estos tres caminos; no por aquél, ni por aquél: luego por éste.


B J Feijoo , Teatro Crítico Universal, tomo tercero, discurso nono, disponible en línea http://www.filosofia.org/bjf/bjft309.htm

Adem√°s, descubrimientos debidos a Juana Goodall ( reciente Premio Pr√≠ncipe de Asturias de Investigaci√≥n), pero tambi√©n a Adriaan kortlandt, o al espa√Īol Jorge Savater Pi nos ponen sobre la pista de la existencia de verdaderas "culturas materiales" entre los animales - ante todo entre los grandes simios-, con lo que quedar√≠a por su parte bloqueada la posibilidad de caracterizar nuestra especie bajo el r√≥tulo de "animal cultural" como han pretendido algunos,

¬Ņ Qu√© decir del lenguaje, una de las principales piedras de toque del problema de demarcaci√≥n entre hombres y bestias seg√ļn G√≥mez Pereira, Descartes, etc , una vez que se reconoce la pregnancia de los hallazgos de los Fouts, David Premak o Penny Patterson con primates o de Irene Peppenberg con loros?. Estos avances apuntan sencillamente a la posibilidad de instruir a estos simios en un lenguaje con doble articulaci√≥n, el AMESLAN arrojando por dem√°s, resultados bien satisfactorios ( Susana Savage Rumbaugh llega incluso a conferir validez ecol√≥gica a los lenguajes animales en bonobos, rehsus, capuchinos, etc).

Otros despliegues categoriales podrían comprometer otro lema de rancio abolengo aristotélico: " el hombre es animal político". Pues bien: también los chimpancés al decir de Frans de Waal ( gran estudioso de los sistemas de organización social de estos animales, las coaliciones, los derrocamientos de machos alfa, las jerarquías, etc). No ha faltado incluso quien, advirtiendo la complejidad de la conducta estratégica de bonobos y otros primates, ha podido referirse a su "inteligencia maquiavélica".

Resultado: arrumbado por completo el maquinismo animal que todav√≠a permanec√≠a operando de modo larvado en las primeras construcciones etol√≥gicas ( por no hablar de la reflexolog√≠a del concicionamiento cl√°sico o de la psicolog√≠a conductista tradicional). La pregunta que se abre camino inmediatamente es la siguiente ¬Ņ c√≥mo hemos de interpretar los resultados categoriales de referencia? sin duda hemos de reconocer que obligan a redefirnir los criterios cl√°sicos de demarcaci√≥n entre el hombre y los ( dem√°s) animales oero ¬Ņ No resultar√° obligado a la luz de todo esto concluir que las diferencias mismas han quedado difuminadas, aunque no desde luego borradas por entero?. Seg√ļn nos dice un eminente fil√≥sofo que pudo en su d√≠a cumplimentar el tr√°mite de "tomarse a Darwin en serio":

Cita:
Es verdad que, como especie, somos √ļnicos, con nuestra peculiar combinaci√≥n de poderes y capacidades. Pero tambi√©n lo es la Drosophila Melanogaster

( Miguel Ruse, Tom√°ndose a Darwin en Serio, Salvat, Barcelona, 1987, p√°g 133)


O en expresión de Eibl Eibesfeldt:

Cita:
En este contexto debo poner de manifiesto que , desde los estudios de Darwin o por lo menos desde los recientes estudios sobre primates en el Jap√≥n o en √Āfrica, desde un punto de vista cient√≠fico no se puede defender una separaci√≥n r√≠gida entre el hombre y el animal. Si aplicamos criterios objetivamente demostrables, un gusano tiene mucho menos en com√ļn con un chimpanc√© que este √ļltimo con el hombre. Por lo tanto qui√©n clasifica al gusano y al chimpanc√© como “animales” en contraste con el hombre, afirma una preferencia personal basada en su concepci√≥n del mundo, pero no los clasifica seg√ļn un criterio cient√≠fico. Cuando hablamos del hombre lo hacemos en el sentido de una especie particular.


Etología. Introducción al estudio comparado del comportamiento, Omega, Barcelona, 1979 ( 2ª ed), pág 555.
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Pedro Insua Rodríguez



Registrado: 09 Oct 2003
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MensajePublicado: Mar Oct 21, 2003 6:57 am    TŪtulo del mensaje: Tom√°ndose a Lorenz en serio Responder citando

Por seguir con esta fuente de cuestiones abierta por √ć√Īigo Ongay quisiera recordar aqu√≠ un texto de Conrado Lorenz de aquella una de sus primeras obras, a la saz√≥n "divulgativa", incluso "para ni√Īos", pero que contiene quiz√°s, si las tomamos en serio, uno de los textos m√°s revolucionarios escritos en el s. XX, y es que en √©l se "asalta" el baluarte del lenguaje como atributo exclusivamente antropol√≥gico, afirmando, no s√≥lo que otros animales "se comunican entre s√≠", sino que otros animales "hablan" y, adem√°s, hablan con los hombres (algo que s√≥lo fabulando se contemplaba). Esto es lo que dice Lorenz:
Cita:
"El cuervo "Roa", cuyo nombre deb√≠a a la conocida voz que los j√≥venes de su especie emiten para mantenerse en contacto entre s√≠, me tuvo en gran estima hasta que alcanz√≥ una edad avanzada: me acompa√Īaba en mis paseos cuando no ten√≠a otra ocupaci√≥n, incluso durante traves√≠as con motora a lo largo del Danubio, o en marchas sobre esqu√≠. Al envejecer no s√≥lo se mostraba especialmente esquivo hacia otras personas, sino que tambi√©n sent√≠a una ineludible repugnancia hacia los lugares en que hab√≠a sido asustado alguna vez o de los que conservaba alguna experiencia desagradable de otro tipo. Y no s√≥lo se negaba a posarse sobre mi en semejantes parajes, sino que no ve√≠a con buenos ojos el que yo permaneciera en los sitios que √©l consideraba como peligrosos. De la misma forma que las grajillas inducen o invitan a sus hijos inexpertos a emprender el vuelo y a seguirlas, en casos semejantes, "Roa" se deslizaba desde las alturas en sibilante vuelo picado hasta m√≠, volaba sobre mi cabeza, de atr√°s adelante, agitaba la cola y volv√≠a a elevarse, y al descender miraba hacia m√≠ por encima de las alas. Esta forma de movimiento es heredada e innata, repetimos; pero lo notable es que no asociara con ella la llamada de vuelo propia de su especie, sino que en su lugar gritaba, imitando la voz humana, "¬°roa, roa, roa!". Esto es lo asombroso del caso. "Roa" conoc√≠a, desde luego, la llamada espec√≠fica, "¬°cracracrac!, y la utilizaba con otros individuos de su especie. Cuando quer√≠a invitar a su hembra a emprender el vuelo, le dec√≠a: "¬°cracracrac!";mas para dirigirse a su amigo humano usaba la palabra humana. En este caso no podemos suponer un adiestramiento especial, que s√≥lo habr√≠a podido conseguirse si el ave, casualmente, hubiera llamado "roa", y yo, tambi√©n casualmente, la hubiera seguido. Pero esto no pudo haber pasado. De manera que el viejo cuervo debe haberse hecho a la idea que "roa" es mi voz de llamada. Si es cierto que Salom√≥n no es el √ļnico que ha podido hablar con los animales, "Roa" es, hasta hoy, el √ļnico animal que ha hablado al hombre una palabra humana, con plena intenci√≥n de su significado, aunque se trate s√≥lo de una sencilla voz de llamada" ("El anillo del Rey Salom√≥n", pp.118-119)

Esta peque√Īa diferencia, esta sutil y humilde diferencia entre "¬°roa, roa, roa!" y "¬°cracracrac!" da ciento y raya a mucha literatura filos√≥fica escrita en nuestros d√≠as: mucho libro de filosof√≠a habr√≠a que tirar a la basura por mostrarse indiferente ante tal diferencia. Seguramente sea este el verdadero "giro ling√ľ√≠stico" de la filosof√≠a en el s.XX, pero hay gente que no quiere enterarse.
Saludos,
Pedro Insua
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√ć√Īigo Ongay de Felipe



Registrado: 09 Oct 2003
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MensajePublicado: Jue Oct 23, 2003 6:06 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Sin duda parece muy oportunamente tra√≠do al caso el texto de Lorenz ( de "El anillo del Rey Salom√≥n") que nos aporta Pedro Insua, a prop√≥sito de un tema tan decisivo como indudablemente lo es el de la comunicaci√≥n animal ( de los animales entre s√≠ y con los hombres). Precisamente por eso, y a fin de seguir ofreciendo materiales, acaso convenga detenerse un momento sobre lo que acerca de esta obra de Conrado Lorenz ( cuyo subt√≠tulo adem√°s no pod√≠a tampoco ser m√°s elocuente de suyo: " hablaba con las bestias, los peces y los p√°jaros") se√Īala Alec Nisbett en la biograf√≠a que dedic√≥ al et√≥logo de Altenberg.



Cita:
Con los seres humanos ocurre algo parecido, pues reconocemos a los dem√°s tanto por su manera de andar y de hablar como por sus diferencias en la apariencia f√≠sica " Todos los chinos parecen iguales" suelen afirmar quienes s√≥lo conocen a unos cuantos chinos; y por su parte los chinos deben de opinar lo mismo con respecto a los occidentales. Al hacer tales afirmaciones, confesamos nuestro desconocimiento de las se√Īales que se utilizan en el seno de otro grupos, los peque√Īos pero significativos movimientos o entonaciones que facilitan un sentido adicional a unas meras palabras. Lorenz sabe ver estas se√Īales en el mundo de las grajillas y nos las cuenta en su libro.
Quizá una de las cosas que diferencia a los hombres de loss demás animales sea que puede sentir afecto por ellos sin tener que imaginarse él mismo como uno de ellos. (...) Ellos son capaces de pedirnos las cosas que desean, o de decirnos las cosas que creen que nosotros hemos de conocer."


( Alec Nisbett, Lorenz, Salvat, Barcelona,1993, p√°g 4)




Esta posibilidad que abre el desarrollo mismo de la etolog√≠a, presenta una importancia ella misma muy dif√≠cil de exagerar por decirlo de alg√ļn modo, ante todo en la medida en que representa la condici√≥n misma que permite la recuperaci√≥n de los animales ( los gansos, los cuervos, las grajillas, &c) como sujetos operatorios prol√©pticos h√°biles para soportar "realmente" la consideraci√≥n de "centros generadores de voluntad e inteligencia". Es decir, que si cabe hoy en d√≠a ( y no en modo alguno de manera gratuita o alucinada) recuperar a los animales como figuras encastrables en lo que G Bueno llama, el eje angular del espacio antropol√≥gico ( a t√≠tulo de n√ļmenes a los que cuadra aparecer como t√©rminos de religaciones de cuarto g√©nero, religiosas, v√©ase El Animal Divino, especialmente el escolio 5), remontando su imp√≠a degradaci√≥n radial ( G√≥mez Pereira, Descartes), ello ser√°, al menos en gran medida, en gracia justamente al avance de la etolog√≠a. Por cierto que a mi juicio, estos problemas , de ser recorridos en toda su profundidad, nos llevar√≠an directamente al arrostramiento de las objecciones que David Alvargonz√°lez ha interpuesto a las tesis defendidas en El Animal Divino sobre la verdad de la religiosidad primaria ( las propuestas de Alvargonz√°lez nos parece que merecen una atenci√≥n detenida, y que podr√≠an ser objeto de discusi√≥n en el foro Symplok√© como ha propuesto Bruno Cicero; y si adem√°s contamos con la participaci√≥n del mismo Prof Alvargonz√°lez- inscrito en los foros de N√≥dulo-,... pues "miel sobre hijuelas".)


En todo caso, para apalabrar por así decir, los límites precisos de la actitud "franciscana" de Lorenz ( un Lorenz al que vemos ya convertido en una suerte de Dr Doolittle, capaz de ejercer de eficiente Hermes-Mercurio por así decir, entre hombres y animales) , importa no olvidar cosas como las siguientes que también nos recuerda Nisbett:

Cita:
Pero su amor y su respeto por los animales no tienen nada que ver con un sentimentalismo llorón, pues trata a sus animales sin reparos, casi con rudeza. Por ejemplo, yo le he visto zurrando a un ganso- cuyo insitnto por ddefender el nido se impuso sobre su tolerancia hacia la "madre" Lorenz-. Le pegaba en la cabeza con un periódico enrrollado, para apartarlo; pero como no podía llegar hasta el nido apesar de los golpes, agarró enfurecido al ganso y lo apartó aunque no con excesiva rudeza, puesto que el animal no emprendió el vuelo. Lorenz se acercó al nido porque tenía que realizar una investigación y desde luego no se le ocurrió modificar su modo de actuar con los animales porque le estaba observando.


(Alec Nisbett, op cit, p√°g 8)

Atentamente

√≠√Īigo
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Lino Camprubí Bueno



Registrado: 13 Oct 2003
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MensajePublicado: Vie Oct 24, 2003 9:46 am    TŪtulo del mensaje: El eje angular es distinto del eje circular Responder citando

Estimados contertulios,

La importancia del tema que trat√°is exige tomar ciertas precauciones, no "exagerar" porque, como dice √ć√Īigo, no es necesario. Me explico, desde mi punto de vista, y a√ļn a riesgo de pecar de impaciente, la cr√≠tica a la cr√≠tica de David Alvargonz√°lez no requiere presuponer a los cuervos "lenguaje" o "palabras", ni siquiera a los chimpanc√©s. La religaci√≥n con los n√ļmenes realmente existentes, la oraci√≥n, la sumisi√≥n, el ruego ante, por ejemplo, un oso, no requiere presuponerle lenguaje de doble articulaci√≥n con validez ecol√≥gica (por cierto √ć√Īigo, ¬Ņpuedes ofrecernos la referencia exacta de la sugerencia de Susana Savage Rumbaugh?).

En este sentido, la "palabra" que pronunció "roa" dista mucho de ser una palabra (que requiere sintáxis, como sabía San Agustín), y es difícilmente diferenciable de las variaciones que un loro puede hacer de sus pautas innatas (de hecho, "roa" es un nombre onomatopéyico construido a partir de la observación de dichas pautas).

Por otro lado, aunque s√© que √ć√Īigo y Pedro han querido presentar el tema abruptamente, ad hominem frente al maquinismo previo a la Etolog√≠a como "ciencia de la cultura" (Gustavo Bueno, Basilisco n¬ļ 9), tal vez convenga recordar aqu√≠ para foristas for√°neos los trabajos de Jos√© Manuel Rodr√≠guez Pardo (cuya respuesta a un art√≠culo m√≠o sobre estos temas acaba de aparecer en el Catoblepas n¬ļ 20; aprovecho para asumir publicamente las partes de tal r√©plica enfocadas hacia mi uso un tanto sesgado de una frase suya) dirigidos a situar una l√≠nea de demarcaci√≥n objetiva entre animales y hombres, cualitativa, para que no se piense que el materialismo filos√≥fico cae en el monismo de un La Mettrie:

Jos√© Manuel Rodr√≠guez Pardo. Catoblepas, n¬ļ 12
Cita:
Hemos de considerar, por lo tanto, que la sociedad humana no es un agregado de individuos, sino una anam√≥rfosis{27} a partir de la sociedad animal y sus caracter√≠sticas. Resulta inapropiado criticar la concepci√≥n de un alma inmaterial que diferencie al hombre de los animales, para a continuaci√≥n postular las escasas diferencias entre hombres y animales en una cuesti√≥n de las caracter√≠sticas de la physis (φ). As√≠, y volviendo a los conceptos conjugados Alma/Cuerpo, que citamos al comienzo del trabajo, es aqu√≠ donde podemos establecer el esquema diam√©rico de tales relaciones. Se trata de un esquema que entiende el alma a trav√©s de las partes del cuerpo (precisamente, el significado de diam√©rico), siendo √©sta la que regula las proporciones de dichas partes. Nos estamos refiriendo a la llamada por los m√©dicos griegos eukrasia o buena disposici√≥n de las partes del cuerpo, en este caso el cuerpo pol√≠tico.{28} Es decir, s√≥lo desde la sociedad pol√≠tica puede entenderse la praxis humana, su lengua, &c. As√≠, el hombre es animal locuaz (tambi√©n lo podr√≠a ser Washoe), pero habla una lengua determinada; es animal pol√≠tico, pero de una polis determinada, &c. Y, precisamente, esa eukrasia la utiliza Plat√≥n para explicar la eutaxia o buen gobierno,{29} con lo que el an√°lisis del alma racional o mens nos lleva realmente a la teor√≠a pol√≠tica y al hombre como ¬ęanimal pol√≠tico¬Ľ y por tanto diferente del animal.
(las notas, en el original).

Y recordar tambi√©n las diferencias entre "ritual" animal y "ceremonia" humana que trata Gustavo Bueno en el Basilisco n¬ļ16 ("Ensayo de una teor√≠a antropol√≥gica de las ceremonias").

Nada m√°s, y que contin√ļe la discusi√≥n

Lino Camprubí
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Pedro Insua Rodríguez



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MensajePublicado: Vie Oct 24, 2003 3:47 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Efectivamente Lino Camprub√≠ tiene raz√≥n en poner algunos puntos sobre las "√≠es": "llaneza muchacho no te encumbres" podr√≠a haber dicho Lino en expresi√≥n Quijotesca, y es que tanto √ć√Īigo como yo, sobre todo yo (√ć√Īigo ha sido m√°s comedido), he enfocado el asunto ad hominem, "exagerando", sin ser, efectivamente, necesario, en general, exagerar. Pero dada la cierta "par√°lisis" que estaba sufriendo el foro Animalia me ha dado por practicar la boutade (como aquella cl√°sica de Unamuno: "¬Ņqui√©n sabe si un cangrejo no hace reglas de tres?") frente a muchas exposiciones que eluden, en plan teol√≥gico, este tipo de problemas suponiendo que los hombres est√°n dotados de esp√≠ritu (verbo, lenguaje) porque tienen esta "virtud" (como aquello de que "el opio duerme porque...."). Naturalmente lo que dice Lorenz tiene sus l√≠mites, que muy bien ha se√Īalado Lino con su referencia a San Agust√≠n.
Ahora bien, Lorenz precisamente da relevancia a esta "experiencia" con el cuervo Roa porque la expresi√≥n "roaroaroa", a diferencia de la de los loros y cotorras u otras de los c√≥rvidos...de las que Lorenz habla inmediatamente antes, cumple, seg√ļn yo interpreto que entiende Lorenz, la triple funcionalidad del signo ling√ľ√≠stico tal como la estudi√≥ su maestro Carlos B√ľhler. No creo que Lorenz fuese tan distra√≠do como para presentar tal experiencia con el cuervo Roa con la solemnidad con la que lo hace (realmente es a la √ļnica experiencia con animales de todo el libro que Lorenz le otorga tal valor: de todo el "hablaba con las bestias, los peces..." realmente seg√ļn √©l s√≥lo "habla" con Roa, o mejor, Roa con √©l) sin darse cuenta de que tal comportamiento no va m√°s all√° de lo que hace un loro cuando repite expresiones que s√≥lo por accidente, dir√≠amos, son "ling√ľ√≠sticas", experiencia esta secular para los hombres.
Precisamente el inter√©s de esta experiencia est√°, creo yo, en que se sit√ļa en los l√≠mites de la "demarcaci√≥n": la diferencia entre la expresi√≥n de Roa y un signo ling√ľ√≠stico estar√≠a en que la expresi√≥n de Roa cumplir√° las condiciones de la triple funcionalidad de B√ľhler, seg√ļn cree Lorenz, pero sin embargo no est√° engranado "sint√°cticamente" con otros signos, como subraya Lino, al ser la expresi√≥n de un signo aislado. Quiz√°s esta "experiencia" de Lorenz tenga m√°s que ver con los l√≠mites del an√°lisis del signo ling√ľ√≠stico del propio B√ľhler, por lo menos desde el formalismo que Lorenz lo interpreta, que con que Roa le haya hablado realmente.
En fin que admito el "capón" que me acaba de propinar Lino: es verdad, no es necesario exagerar.
Saludos,
Pedro Insua
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√ć√Īigo Ongay de Felipe



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MensajePublicado: Vie Oct 24, 2003 8:36 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Estimados Contertulios;

En primer lugar parece obligado dar la bienvenida a Lino Camprubí a la discusión que se mantiene. Me alegra ver que poco a poco la "parálisis" de Animalia a la que se refería Pedro Insua con razón va remitiendo.

Naturalmente yo tambi√©n acepto las matizaciones que imprime Lino con su mensaje al curso de la argumentaci√≥n, tal y como la est√°bamos hilando Pedro y yo mismo; efectivamente se trataba un poco de animar el "cotarro" a√ļn a riesgo de forzar un tanto los motivos etol√≥gicos principales, exagerando ciertamente ad hominem, sus implicaciones en orden al arrumbamiento de la tradici√≥n cartesiana pre-etol√≥gica ( y se dir√≠a que tambi√©n pre-darwinista, lo que es tanto o m√°s grave desde luego). Sin embargo, tambi√©n cabe decir aqu√≠ que las "exageraciones" mismas est√°n presentes en el propio curso de la investigaci√≥n categorial en ciencias de la conducta, como alimentadas por las "experiencias" de muchos investigadores de campo. Para dar raz√≥n de lo que digo, no vendr√° mal hacer compadecer en este punto a modo de "testigo de descargo" a Juana Goodall, a quien se debe algunos de los m√°s importantes descubrimientos en primatolog√≠a de los √ļltimos cincuenta a√Īos ( precisamente en virtud de estos descubrimientos era hoy recompensada
con la entrega del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica"). Comprobemos lo que llega a declarar Goodall al diario asturiano El Comercio, llendo por así decir, muy lejos, mucho más que Skinner por ejemplo ( en su tipificación de la "conducta supersticiosa" en palomas) o que Lorenz ( que en " El Anillo..." también nos relata la deliciosa historia de la oca "supersticiosa")

Cita:
En Gombe, he observado comportamientos religiosos de los chimpanc√©s cerca de una gran cascada, a donde acuden a bailar y luego permanecen mir√°ndola¬Ľ


¬īTal parece que Goodall en este caso, ha procedido proyectando su propia actitud ( religiosa) de "conservacionista" y "monja primaria refluyente" sobre los propios n√ļmenes con los que permanece religada, atribuy√©ndolos a ellos ( de modo contradictorio) el propio car√°cter religioso.

Enteramente de acuerdo por tanto en que se hace preciso ir corregiendo las exageraciones que hayan podido generarse al calor de la investigación etológica ( cuando los mismo etólogos desbordan sus propios límites categoriales, ensayando alternativas "etologistas" que nada de científicas tienen). En este sentido, en vistas a ir planteando la discusión sobre unas bases sólidas- dado que la discusión tampoco podría discurrir exenta, sobre el vacío-, parece inexcusable, proponer desde el materialismo filosófico, aprovechar algunos lugares centrales de la obra de Gustavo Bueno que vienen muy bien de cara a figurar como puntos de apoyo sobre los cuales tabular los materiales de referencia ( los resultados arrojados por Lorenz, Goodall, Morris, Sue Savage, Kortlandt, Nishida , &c): me refiero al artículo sobre "La etología como ciencia de la cultura", a su teoría sobre las ceremonias, y las lecturas segunda y tercera insertas en El Sentido de la Vida : "Sobre el concepto de "espacio antropológico"" e "Individuo y persona". Estos pilares son esenciales a la hora de dar razón de los mismos hallazgos categoriales ( de los que es imprescindible tomar nota sin duda, otra cosa sería situarnos de espaldas al materialismo) y pueden aportarnos las claves necesarias para poner las cosas en su sitio ( por ejemplo las palabras antes citadas de Goodall o sus descripciones sobre la danza de la lluvia de los chimpancés de Gombe en " En la senda del hombre". La cuestión que Pedro Insua suscitaba en el foro Symploke en torno a las "culturas animales" y a su relación con la doctrina platónica de la mentempsicosis interpretada como inmersión en el "espíritu objetivo", pueden reconducrise, de la mano de estos trabajos de Bueno, de una manera esclarecedora. El siguiente párrafo de la primera lectura de filosofía moral de El Sentido de la Vida, acierta a acotar muy bien algunas de las claves del problema, mutatis mutandis sin duda :

Cita:
¬Ņ Podr√≠a concluirse por tanto que la √©tica es una parte de la etolog√≠a, una Etolog√≠a espec√≠fica sin duda ( Etolog√≠a humana). No, porque sin perjuicio de reconocer incluso la realidad de muchos rasgos subgen√©ricos de la conducta humana ( respecto de los primates, mam√≠feros, reptiles, peces, &c) tambi√©n hay que tener en cuenta que las "Leyes de la √Čtica" son respecto de las leyes etol√≥gicas, no solo cogen√©ricas sino transgen√©ricas. La √©tica se refiere a la persona humana ( a su praxis) m√°s que al individuo humano ( a su conducta). Las virtudes o los vicios humanos s√≥lo pueden configurarse tras un largo proceso social e hist√≥rico que sit√ļa a los hombres en un plano definido a escala distinta del plano en que act√ļan los animales. Por ejemplo, ning√ļn animal puede influir en la conducta de otros animales de su especie al cabo de dos mil quinientos a√Īos de su muerte, como influye, por ejemplo, Plat√≥n, a trav√©s de sus libros, sobre los hombres de hoy. La praxis √©tica no es por tanto, un caso particular ( subgen√©rico o cogen√©rico) de la conducta eto√Ī√≥gica, aunque √ļnicamente puede desarrollarse a trav√©s de las leyes etol√≥gicas de esa conducta)


Es esa diferencia de escala lo que impermeabiliza por así decir, las culturas animales de la penetración del espíritu objetivo cuyo recorrido necesariamente remite a la historia, la política, etc. No hay personas chimpancés.

En fin, esto es lo que se me ocurre por hoy. Esperemos que la discusión vaya creciendo y tomando cuerpo dado desde luego que hay mucho grano que mascar.

Atentamente

√≠√Īigo

PD: Lino, uno de las más recientes obras de Sue Savage Ruambaugh lleva por título Apes, Language and the Human Mind, Oxford U.P, 1998.
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Eliseo Rabad√°n Fern√°ndez



Registrado: 12 Oct 2003
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MensajePublicado: Sab Oct 25, 2003 10:39 pm    TŪtulo del mensaje: felicitaciones por las aclaraciones de Lino Camprub√≠ Responder citando

estimados amigos:

Quiero felicitar a Lino por su texto aclarando cuestiones b√°sicas.
Si no se estableciera esa diferencia entre rituales animales y ceremonias humanas, no se podría explicar el alcance que tiene , por ejemplo, de la transformación por anamórfosis , de la etología en política.Por esto , me ha parecido crucial ese texto de Lino.
Y las alclaraciones de I√Īigo Ongay uy interesantes tambi√©n para dejar bien claro que hay siempre ese proceso que Bueno ha definido como anam√≥rfosis, en el terreno de la moral,√©tica y derecho....que lo diferncian precisamente, de las concepciones de la moral y el derecho de corte idealista al modo de Habermas , del que se ha venido hablando en otros foros.
Si no se precisa con mucho cuidado lo que ha se√Īalado Lino , se da la sensaci√≥n de que manejamos un materialismo tan burdo como el de La Mettrie...de ah√≠ la relevancia de estas aclaraciones.
Por otra parte, a mi juicio( y de ello ya ha hablado con gran acierto José Manuel Rodríguez Pardo) resulta en este sentido , presentado como contrapartida o réplica muy potente , el artículo de Lino en El Catoblepas frente a las maneras anglosajonas de presentar el asunto del conocimiento humano...deben, a mi juicio, coordinarse ambos planteamientos de Lino...
saludos
Eliseo R.
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√ć√Īigo Ongay de Felipe



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MensajePublicado: Dom Oct 26, 2003 9:28 am    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Estimados Contertulios;

Eliseo Rabadán Fernández ha planteado explícitamente las claves del asunto , poniendo por así decir el dedo en la llaga. Y es que efectivamente el concepto de anamórfosis y el de metábasis ( junto con la concepción lógico-material que ambos llevan aparejados en lo referente a la distinción entre géneros plotinianos y porfirianos, la esencia procesual , &c) son los recursos centrales con los que cuenta el materialismo filosófico en este punto para reconstruir la línea de demarcación cualitativa de dla que hablaba Lino, de un modo que nos "salve" del reduccionismo ( supuestamente materialista , formalista en realidad) etologista , sin recaer por ello en el espiritualismo predarwiniano que debemos evitar a todo trance. Yo recomendaría a los contertulios, como muestra de una manera particularmente diáfana de ejercitar la potencia del sistema en estos contextos, la lectura del reciente libro de Alfonso Fernández Treguerres, El Signo de Caín. Agresión y naturaleza humana, Eikasía, Oviedo, 2003.

Atentamente

√≠√Īigo
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Antonio Romero Ysern



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MensajePublicado: Dom Oct 26, 2003 1:10 pm    TŪtulo del mensaje: " ¬°Lo que podemos aprender de los animales! " Responder citando

Un tal Jeremy Rifkin publica hoy en "El país" un artículo bajo este título, que quizás pueda ser de interés para este foro. Si no por sus aportaciones etic al tema, si al menos como muestra emic de lo que un períodico como éste publica sobre el tema.

Por otra parte, en relaci√≥n al tema de discusi√≥n principal, creo que alguien debiera quiz√°s esbozar al menos las ideas principales del art√≠culo de Gustavo Bueno en el Basilisco n¬ļ16, "Ensayo de una teor√≠a antropol√≥gica de las ceremonias". Parece que se trata de una aportaci√≥n esencial desde el materialismo filos√≥fico al tema tratado, y sin embargo no es un texto facilmente accesible.

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Pedro Insua Rodríguez



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MensajePublicado: Mie Oct 29, 2003 11:54 am    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Una vez remontadas las "exageraciones" de los et√≥logos por Lino, Eliseo e √ć√Īigo, y con la exigencia de explicar, como pide Antonio, las l√≠neas maestras del art√≠culo de Bueno sobre las ceremonias (en general a las referencias que dio √ć√Īigo habr√≠a que a√Īadir ¬ŅQu√© es la Bio√©tica?, en particular las apartados dedicados a los siameses y a la clonaci√≥n y El mito de la cultura en tanto que pilares sobre el asunto: por supuesto este asunto es central y aparece en muchos otros lugares).
Sin embargo creo que a los etólogos, sin exagerar, hay que concederles algo que creo hace muy cuestionable la posibilidad, así planteada, de establecer "una línea de demarcación entre hombres y animales", como dice Lino, y aquí empiezan los equívocos, toda vez que los hombres no dejan de ser animales por muy hombres que sean (si no no cabría hablar de refluencias o efluencias... zoológicas [ver El Animal divino: Cap. 4, Premisas antropológicas] como se hace desde el propio Materialismo Filosófico). Digamos que, si bien muchas determinaciones antropológicas rompen el género zoológico del que parten (sobre todo a través de la llamada cultura extrasomática: el libro, la indumentaria..., digamos "lo humano del hombre"), la antropología no reabsorbe totalmente en su especificidad anamórfica el género zoológico del que parte hasta tragárselo: quiero decir que hay cierto peligro, en el que a mi juicio han caido algunos, por ejemplo Juan Bautista Fuentes Ortega (v. Cuadernos de Materiales) de tragarse el género por la especie, de manera que la biología y la etología son prácticamente "curiosas impertinentes" cuando tematizan asunto antropológicos.
Antes, pues, de intentar establecer una línea de demarcación entre estas clases (la clase de los hombres/la clase de los animales) habrá que saber que la clase de los hombres está incluida en la clase de los animales y, desde criterios zoológicos, la línea de demarcación está establecida en la sistemática zoológica del siguiente modo: desde una perspectiva neontológica los organismos antropológicos pertenecen a la especie homo sapiens. Desde una perspectiva paleontológica la clase de los hombres aparece dividida (repartida) en unas cuantas especies (homo habilis, homo erectus...homo antecesor), algunas de ellas coetáneas. Esto indica una cosa muy significativa: que los individuos de la clase de los hombres no se agotan en su correspondencia con los individuos de la especie homo sapiens, y que por tanto la clase de los hombres queda demarcada genéricamente desde un punto de vista zoológico en varias especies.
Quiero decir que desde un punto de vista zoológico los hombres, en cuanto individuos orgánicos, no se diferencian en nada respecto de "los animales" porque ellos mismo lo son, respecto "del resto de animales" se diferencian como cualesquiera clase de organismos se diferencia de cualquier otra.
Saludos,
Pedro Insua
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√ć√Īigo Ongay de Felipe



Registrado: 09 Oct 2003
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MensajePublicado: Jue Oct 30, 2003 6:41 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

La matizaci√≥n de Pedro parece muy ajustada a fin de evitar la tendencia hacia la "exageraci√≥n" opuesta a aquella contra la que nos previno Lino. Por supuesto que somos animales ( m√°s en concreto primates, grandes simios, "la tercera especie de chimpanc√©s" seg√ļn la tesis de Jared Diamond, avalada adem√°s por los estudios m√°s recientes en biolog√≠a molecular, decodificaci√≥n gen√≥mica, etc... con lo que una sistem√°tica objetiva pues sencillamente nos pondr√≠a del lado de los chimpanc√©s comunes y de los bonobos de quienes, permanecemos m√°s cercanos de los que se mantiene el elefante africano respecto al indio, etc). Lo m√°s adecuado a la hora de tratar estos problemas es proceder reconociendo a et√≥logos , sociobi√≥logos etc su "habe" respectivo, y ello a fin de no descuidar la necesidad de hacer justicia al darwinismo. Se tratar√≠a de liquidar ( frente al "espiritualismo") las demarcaciones tradicionales ( las supuestas "rupturas" de nivel ontol√≥gico basadas en la "libertad", "la autoconciencia", "la cultura" y milongas por el estilo) a fin de mejor despu√©s resituar la l√≠nea de frontera en otro plano , cr√≠ticamente ( frente al "etologismo"). Nos dice Pedro

Cita:
Quiero decir que desde un punto de vista zoológico los hombres, en cuanto individuos orgánicos, no se diferencian en nada respecto de "los animales" porque ellos mismo lo son, respecto "del resto de animales" se diferencian como cualesquiera clase de organismos se diferencia de cualquier otra.


As√≠ es sin duda alguna, "desde el punto de vista zool√≥gico"... por que desde el punto de vista zool√≥gico-etol√≥gico no hay m√°s especificaciones que las especificaciones intragen√©ricas; la cuesti√≥n estriba en eque la pregunta por el criterio de demarcaci√≥n no es ella misma, zool√≥gica, categorial. La ventaja de manejar una concepci√≥n plotiniana de los g√©neros consiste en que podemos hacer justicia al hecho de que las refundiciones anam√≥rficas de los materiales provenientes del tronco ( las propiedades cofluyentes y tambi√©n las difluyentes dado que todas provienen del tronco gen√©rico) nos hacen "despegar" del g√©nero, nos sacan fuera de √©l de alguna manera ( al aristot√©lico modo: metabasis eis allos genos) en la medida que el propio g√©nero se "revienta" desde dentro. De otro modo: cuando la esencia es procesual ( plotiniana, dial√©ctica, darwinista) el curso termina, tras recorrer su periplo de metabasis, por negar el n√ļcleo. Y entonces pues s√≠, somos animales ( decir otra cosa ser√≠a salirse fuera de Darwin, fuera de la biolog√≠a hasta el extremo de incurrir en el espiritualismo de los que en el siglo XIX ped√≠an la habilitaci√≥n de un "reino hominal") s√≥lo que "comedores de pan", "ceremoniosos", "pol√≠ticos", &c
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Lino Camprubí Bueno



Registrado: 13 Oct 2003
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MensajePublicado: Jue Oct 30, 2003 7:15 pm    TŪtulo del mensaje: ¬Ņd√≥nde est√° eso "humano"? Responder citando

Saludos compa√Īeros.
Sin duda hace bien Pedro en se√Īalar las dificultades de la tarea de la que habl√© algo a la ligera en mi anterior intervenci√≥n: establecer una l√≠nea de demarcaci√≥n entre hombres y animales. Que no debemos perder de vista que la conducta humana puede explicarse en muchos casos con categor√≠as de la zoolog√≠a y la etolog√≠a, o al menos que estas han de entrar en escena a la hora de abordar las configuraciones filogen√©ticas humanas es algo que, al parecer, no podemos dejar de repetir. Y digo esto a prop√≥sito de una animada discusi√≥n que se produjo hace unos d√≠as durante una clase de Teodicea de quinto curso (¬°obligatoria!) en la excelent√≠sima Universidad de Sevilla; el papel que me asign√© fue, ni m√°s ni menos, defender que Zubiri en El Hombre y Dios no lo ten√≠a tan f√°cil como Descartes para empezar a ‚Äúestudiar a Dios a partir de la criatura m√°s cercana a √Čl, el Hombre por lo que tiene de espiritual‚ÄĚ. Y no ya por que Zubiri considerase a los √°ngeles como m√°s dignas representaciones de la perfecci√≥n, sino porque el darwinismo y la Etolog√≠a le obligaban a no circunscribir a priori, la ‚Äúinteligencia‚ÄĚ al hombre (a posteriori, claro que lo hace con su famosa f√≥rmula). La respuesta de la profesora, de cuyo nombre no quiero acordarme: ‚Äú¬°si eso es lo que entendemos por Logos, no es digno de la segunda persona de la Trinidad!‚ÄĚ. Esto ser√≠a defendible incluso desde el materialismo en el sentido de la diferenciaci√≥n individuo/ persona moral, pero no con el tinte creacionista que ante mi asombro la profesora colore√≥ esa parte ‚Äúdivina‚ÄĚ del hombre: Logos encarnado. Por eso ella sigui√≥ manteniendo que era una l√°stima que Zubiri hubiera malgastado su tiempo con ‚Äúlas piedras y los monos‚ÄĚ. Por cierto, que argumentaba la se√Īora a su favor que el darwinismo en biolog√≠a no est√° hoy muy bien visto; l√°stima que no asistiera a la conferencia que sobre el tema ofreci√≥ Pedro Ins√ļa en el Congreso de Murcia sobre el pensamiento de Gustavo Bueno (espero que podamos leerla pronto). En fin.

Gran parte de los equ√≠vocos sobre los que advierte Pedro se salvan aclarando que las discontinuidades animal/ hombre; cultura subjetiva/ cultura extrasom√°tica (objetual o social, intersubjetiva) es de tipo estructural y no gen√©tica. Pero ah√≠ empiezan los problemas. Comencemos con la segunda ‚Äúl√≠nea de frontera‚ÄĚ (trazada como tal por Gustavo Bueno en ‚ÄúLa Etolog√≠a como ciencia de la Cultura‚ÄĚ frente a la cl√°sica: Naturaleza/ Cultura). Con respecto a la importancia de la cultura extrasom√°tica (mencionada por Pedro) no podemos olvidar que tiene correlato animal tanto en su modalidad de cultura objetiva (v√©ase, el panal de abejas) como cuando nos referimos a cultura intersubjetual (la conducta de grupos de grandes simios variar√° en ocasiones en funci√≥n de la asimilaci√≥n social de ciertas pautas). Pero a√ļn as√≠, tales pautas y obras culturales no son del mismo rango que las que ‚Äúalgunas‚ÄĚ sociedades humanas alcanzan y cuyo estudio requerir√≠a ya herramientas de la Antropolog√≠a (para las culturas intersubjetuales) o de la Historia, Ling√ľ√≠stica, etc. (para las culturas objetivas) ¬Ņafectar√° la ‚Äúinversi√≥n antropol√≥gica‚ÄĚ s√≥lo a las sociedades pol√≠ticas, a las ‚Äúpersonas‚ÄĚ?. Antes de dar respuesta afirmativa cabe ensayar un camino que nos abre la consideraci√≥n de la segunda l√≠nea de frontera. Es significativo que Gustavo Bueno en el art√≠culo antes citado desplace esta l√≠nea hacia esta otra: hombre animal cultural/ hombre persona moral, en cuanto capaz de segregarse, a partir de la trituraci√≥n de una normas en choque con otras, hasta cierto punto de las ‚Äúnormas‚ÄĚ que constituyen a √©l y su grupo. Esto ir√° a favor, en cierto modo, de la anterior respuesta afirmativa. Es, entre otros lugares, en ‚ÄúEnsayo de una teor√≠a antropol√≥gica de las ceremonias‚ÄĚ (el n√ļcleo del art√≠culo, Antonio, se va viendo poco a poco, al menos hasta que alguien no se anime a exponerlo) donde desarrolla Bueno tal concepto de ‚Äúnorma‚ÄĚ, que incluye una prolepsis espec√≠fica en su configuraci√≥n como ‚Äúrutina victoriosa‚ÄĚ entre las diferentes posibilidades de reconstruir el objeto apot√©tico enclasado por la anamnesis. Encontramos que una importante l√≠nea de demarcaci√≥n de la ceremonia con respecto al ritual se sit√ļa en la composici√≥n de secuencias operatorias, en la cultura subjetiva, por tanto. Si no est√°n muy forzadas mis interpretaciones, cabr√≠a hablar entonces de una discontinuidad animal/ hombre previa a (y diferente de) la de cultura subjetual/ cultura extrasom√°tica (que s√≥lo funcionaba para hombres ‚Äúnormalizados‚ÄĚ).
No quiero adentrarme m√°s en este asunto hasta no madurar algunas lecturas y disponer de las aportaciones futuras de los contertulios, que seguro podr√°n aclarar mis disgresiones.

Hasta pronto,
Lino.
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
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MensajePublicado: Vie Oct 31, 2003 12:49 am    TŪtulo del mensaje: L√≠mites del darwinismo Responder citando

Estimados amigos:

En mi segunda intervenci√≥n en este foro, quisiera saludar no s√≥lo a I√Īigo y Pedro, sino tambi√©n a Lino, que tuvo ocasi√≥n de publicar un interesante art√≠culo, titulado Capacidades humanas, en El Catoblepas. Pienso que sus cr√≠ticas hubieran estado mejor orientadas de haber tenido en cuenta m√°s aspectos de los que yo refiero en mis trabajos, aunque sin duda esta ocasi√≥n me ha permitido clarificar mis conclusiones, y eso es un m√©rito que hay que darle a Lino.

Sin embargo, no intervengo para tratar ese aspecto, sino para manifestar un comentario al hilo de la reacci√≥n espiritualista ¬ęzubiriana¬Ľ de la que habla Lino. Conociendo el problema de los l√≠mites del darwinismo y su demarcaci√≥n como ciencia, problem√°tica de la que Pedro Insua nos ha hablado claramente en el inicio de la secci√≥n Animalia y en otros art√≠culos suyos, parece haber apoyos en los que el espiritualismo se fundamenta para negar el darwinismo. Ciertamente, el espiritualismo no niega la posibilidad de la teor√≠a de la evoluci√≥n. De hecho, los ejemplos de Bergson y Teilhard de Chardin son muy elocuentes, as√≠ como la aceptaci√≥n que ha manifestado la Iglesia cat√≥lica respecto a la evoluci√≥n: el hombre no ser√≠a sino un primate al que se le ha insuflado el esp√≠ritu.

Ahora bien, lo cierto es que estas versiones del evolucionismo acaban a mi juicio desvirtu√°ndolo, pues suponen que en la evoluci√≥n hay una suerte de proceso no biol√≥gico, ya sea el el√°n vital, el inconsciente o Dios mismo en el caso de Chardin, que produce los cambios evolutivos. Y de hecho lo desvirt√ļan, pues desde esa posici√≥n no es necesario defender evoluci√≥n alguna: bastar√≠a con asentar la doctrina de Santo Tom√°s, que considera las criaturas como simples obras de Dios, y sus movimientos producto de la voluntad divina. Ser√≠a un creacionismo adaptado a los nuevos tiempos.

Sin embargo, y despu√©s de tantos pre√°mbulos, ¬Ņcu√°les ser√≠an esas fallas del evolucionismo que servir√≠an de apoyo al espiritualismo o el creacionismo? Evidentemente, algunas podr√≠an serlo aparentemente, pero luego se prueba que no lo son ni mucho menos. Se me ocurre plantear algunas de ellas y comentarlas brevemente, por si alguno de los contertulios desea a√Īadir algo:

    1)El caso de la evoluci√≥n y resultado de nuevas especies. A√ļn no se ha registrado emp√≠ricamente ning√ļn caso de evoluci√≥n de una especie en otra. A mi juicio, esta tesis no prueba nada, pues tampoco hemos visto ning√ļn cuerpo que se desplace a velocidad constante o con un movimiento uniformemente acelerado (1¬™ ley de Newton), y ello no invalida la Mec√°nica cl√°sica. Cap√≠tulo aparte es saber qu√© estatuto mantiene la tesis del transformismo dentro de la Biolog√≠a.

    2)La incapacidad de explicar la conducta por medio de la herencia genot√≠pica. Existen determinadas conductas animales que dan apariencia de ser inteligentes, como el argumento del trivio que √ć√Īigo Ongay refiere en el discurso [url]Racionalidad de los brutos[/url] de Feijoo. Sin embargo, el caso del perro no parece ser una conducta inteligente, sino que m√°s bien se corresponde con lo que la Biolog√≠a del Conocimiento considera conductas raciomorfas. Es decir, conductas que son ventajosas evolutivamente, pero que no pueden considerarse propiamente atribuibles a la voluntad del animal (en este caso, el perro no puede decirse que maneje la silog√≠stica como si fuera un Arist√≥teles). Sin embargo, el caso de los monos antropomorfos y su adquisici√≥n del lenguaje de signos, aunque depende de ciertas caracter√≠sticas genot√≠picas (hablar siempre implica gesticular, y el ser humano aprende antes a gesticular que a usar el lenguaje articulado), estas no son suficientes para explicar los s√≠mbolos y las conductas que desarrollan los primates.

    3)La dirección de la evolución biológica. Una vez que la teoría sintética comienza a ponerse en cuestión, con la biología molecular en funcionamiento, sin embargo se pone en cuestión que los cambios evolutivos puedan realizarse bruscamente o por azar. De hecho, es famosa la teoría estocástica de Kimura, quien afirma que la posibilidad de una mutación que altere dramáticamente el genotipo de una especie, ha de ser desechada, pues entonces la evolución sería un hecho casi constante. Por eso prefiere hablar de cambios neutros. Evidentemente, si no hay cambios que provoqen mutaciones, el fijismo parece a la vuelta de la esquina.


Planteo estas cuestiones, que seguramente pueden ser completadas, como posible debate para los contertulios.

Un saludo cordial,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Sharon Calderón Gordo



Registrado: 10 Oct 2003
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MensajePublicado: Lun Nov 03, 2003 11:31 am    TŪtulo del mensaje: ¬ęEnsayo de una teor√≠a antropol√≥gica de las ceremonias¬Ľ Responder citando

Ya está disponible en internet el artículo de Gustavo Bueno del que hace unos días se sugería su edición electrónica:
Ensayo de una Teoría filosófica de las ceremonias, publicado originalmente en El Basilisco en 1984.
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√ć√Īigo Ongay de Felipe



Registrado: 09 Oct 2003
Mensajes: 371
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MensajePublicado: Lun Nov 10, 2003 6:41 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Estimados Contertulios;


Antes de entrar a discutir las importantes cuestiones que Jos√© Manuel Rodr√≠guez Pardo ha puesto encima de la mesa, quiz√°s sea interesante tratar de "redondear" la remontada que sobre la "exageraci√≥n" etologista ( denunciada con toda raz√≥n por Lino) hemos venido efectuando √ļltimamente. Para ello, quisiera recordar un texto de Gustavo Bueno que realmente nos viene ni que pintado, un texto por lo dem√°s extra√≠do de un libro important√≠simo ( verdaderamente incre√≠ble si se me permite decirlo as√≠) y que el propio Jos√© Manuel ha movilizado provechosamente en sus art√≠culos sobre el conocimiento animal y el humano: me refiero claro est√°, a Televisi√≥n: apariencia y verdad. Pues bien, en las p√°gs 234-335 de esta obra, Bueno desmantela la interpretaci√≥n "meg√°rica" de los diferentes "umwelt"( J.Von U√ęxkull) espec√≠ficos ( una interpretaci√≥n por cierto, a la que remite actu exercitu determinadas posiciones de Moster√≠n en Vivan los Animales, &c), sentando de una manera bien poderosa las bases para definir el alcance de la teor√≠a de la evoluci√≥n respecto a la teor√≠a del conocimiento:

Cita:
Sin embargo, los diferentes "mundos entorno" de los sujetos o grupos de sujetos operatorios no tienen por qu√© ser necesariamente interpretados en el sentido de este relativismo meg√°rico radical. Los diversos mundos entorno, sin dejar de ser diversos, tienen m√ļltiples puntos de intersecci√≥n, es decir contenidos apot√©ticos comunes en diverso grado y proporci√≥n, seg√ļn las especies consideradas. (...)
Y precisamente por esto los mundos entorno, lejos de ser entidades incomunicables, aisladas o irreductibles, podrán ser englobados, más o menos, los unos en los otros. Solo que este englobamiento puede hacerse efectivo a través del conflicto y de la dominación ( en el límite: de la destrucción o de la asimilación) de unos "mundos entorno" en los "mundos entorno" de los vencedores.


Así :

Cita:
De este modo y por esta razón, lo que llamamos "Mundo" en general, a la vez que es el "mundo entorno" de los "hombres civilizados", puede englobar así a los mundos entorno de los salvajes, y por supuesto, también al de los póngidos, y aun al mundo de los insectos: von Frisch pudo llegar a "introducirse" en el "mundo entorno" de las abejas e incluso llegó a leer su "leguaje". No tenemos noticia, en cambio, de la existencia de un von Frisch de las abejas, de una abeja que hubiese sido capaz de entrar en el "mundo de los hombres" hasta el punto de poder interpretar el Quijote


(p√°g 235)


Este asunto, creo yo, se conecta directamente con otro también apuntado en ese mismo libro, dos páginas después ( págs 237-238), a saber: el problema de la vinculación entre las ciencias biológicas en cuanto dibujadas a escala "paratética" ( bioquímica, biología molecular, fisiología, etc) y las disciplinas etológicas que "piden" sujetos operatorios (hablamos en gnoseología de metodologías beta-operatorias) desenvueltos en un medio "apotético" que haga posible la actio in distans ( lo que ,se podría decir, es tanto como pensar las conexiones entre un plano de materialidad eminentemente primogenérica y otro que tiene que ver con el segundo género de materialidad). Gustavo Bueno plantea semejante problema relativo al darwinismo ( estas cuestiones por cierto, son asunto de especial interés para Pedro Insua) con toda la "urgencia" debida:


Cita:
No es de extra√Īar que una de las cuestiones m√°s importantes que tiene pendientes la teor√≠a de la evoluci√≥n sea la de dar cuenta de los mecanismos seg√ļn los cuales las conductas etol√≥gicas de los individuos ( que se mueven en un mundo apot√©tico) pueden influir sin arruinar el "principio de Weissman", es decir, sin acogerse a mecanismos m√°gicos, sobre la evoluci√≥n org√°nica.


(p√°g 238)


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√≠√Īigo
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