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Argumento de la Deportividad para demostrar a Dios

 
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Autor Mensaje
Javier Pérez Jara



Registrado: 16 Oct 2003
Mensajes: 39
Ubicaciůn: Sevilla

MensajePublicado: Mar Jun 27, 2006 3:41 pm    TŪtulo del mensaje: Argumento de la Deportividad para demostrar a Dios Responder citando

Hola a todos! Aprovechando el repugnante ataque sarraceno, no he encontrado mejor manera de volver a escribir algo en los foros, para así declararme como explícito enemigo de la superstición e irracionalismo islámico, un irracionalismo que suele invocar muchas veces a filósofos como Averroes, ocultando cómo le trataron los musulmanes de su época:

Cita:
es indudable que la persecuci√≥n de Averroes fue producida por motivos religiosos, aunque quiz√°s h√°bilmente preparada y conseguida por sus enemigos envidiosos, que al fin hundieron al partido que podr√≠amos llamar filos√≥fico de la corte. Seg√ļn Ansari, lo que m√°s afect√≥ a Averroes en su desgracia, fue el verse afrentosamente expulsado por el pueblo de la mezquita mayor de C√≥rdoba un d√≠a que hab√≠a entrado en ella con su hijo. El populacho le insultaba tambi√©n frecuentemente en Lucena, por lo cual huy√≥ del lugar de su destierro, y se refugi√≥ en Fez; pero pronto fue conocido, preso y encarcelado. Compadecido Almanzor del desgraciado fil√≥sofo, le hizo prometer la libertad y el perd√≥n si se retractaba p√ļblicamente de sus anti-mahometanas opiniones en la puerta de la mezquita de Fez; accedi√≥ a ello Averroes, abjur√≥ y purg√≥ su herej√≠a, y alg√ļn tiempo despu√©s regres√≥ a C√≥rdoba, en donde vivi√≥ oscurecido, retirado y pobre. (Del Diccionaro de Ciencias Eclesi√°sticas: http://www.filosofia.org/enc/dce/e01840.htm )


Es cierto que el Dios isl√°mico es en gran medida aristot√©lico (y por eso el Islam es una religi√≥n terciaria y no un mero delirio secundario), pues Mahoma se form√≥ en la escuela nestoriana (y por eso San Juan Damasceno pudo llegar a decir que el Isl√°m era una herej√≠a m√°s del cristianismo), altamente influenciada por Arist√≥teles. Aunque el porcentaje de musulmanes que conozcan hoy d√≠a algo de Arist√≥teles o de Nestorio no debe ser ¬ędemasiado alto¬Ľ, por decirlo ir√≥nicamente.
Realmente este mensaje no deber√≠a estar en este foro, pues Dios no s√≥lo no tiene nada que ver con la religi√≥n, sino que es el fin de la religi√≥n, como se ve claramente en Arist√≥teles, que es precisamente el creador de la Idea de Dios, del monote√≠smo metaf√≠sico, y del propio r√≥tulo de teolog√≠a; pero este Dios ¬ęen may√ļsculas¬Ľ creado por Arist√≥teles (aunque sin duda con precedentes ele√°ticos, plat√≥nicos, etc.) es incompatible como decimos con el dios de las religiones, pues un Ser inmutable, eterno, incorp√≥reo, Acto Puro, es radicalmente incompatible, por no decir la negaci√≥n categ√≥rica, del dios antropomorfo o zoomorfo m√≠tico de las religiones (y por tanto solidario de la finitud, la corporeidad, la temporalidad, etc.), por lo dem√°s siempre solidario del polite√≠smo, como demostr√≥ Wundt en su Elementos de psicolog√≠a de los pueblos, y que es una de las tesis b√°sicas del materialismo filos√≥fico (esto es, patentizar la incompatibilidad radical entre el Dios de las religiones y el Dios de los fil√≥sofos).
Lo cierto es que la mayoría siguen asociando, mediante petición de principio, religión a Dios, y algunos ilustres filósofos plantean serias objeciones frente a los argumentos ateos materialistas; es el caso del Argumento de la deportividad para demostrar la existencia de Dios, elaborado por Juan Arana, filósofo y catedrático de la Facultad de Filosofía de Sevilla, así como experto en Leibniz y filosofía de la ciencia del siglo XX.
Esperemos, no obstante, que los sarracenos no se enteren del impecable Argumento de la deportividad, para a√Īadirlo a su lista de elementos que hacen innegable la existencia y esencia de Dios (aunque no sabemos de cual ¬Ņdel de Arist√≥teles en la l√≠nea de Averroes? ¬ŅEl de Plotino en la de Ibn Arab√≠? ¬ŅEl de Hegel tal vez? ¬ŅO acaso apunta el argumento de la deportividad hacia el dios de las religiones como Yaveh u Od√≠n?).
El argumento en cuestión se puede encontrar en la ilustrada y racionalista web de conoze:

http://www.conoze.com/doc.php?doc=1558

Web, que, por cierto, tambi√©n cuenta con otros rigurosos art√≠culos sobre la existencia (y por tanto posibilidad de la esencia) de Dios, algunos de P√≠o Moa, al que probablemente deber√≠a dec√≠rsele aquello de Goethe "escultor, esculpe y calla!", donde habr√≠a que sustituir el arte de la escultura por el de la historia, donde por cierto Moa se muestra mucho m√°s riguroso que los historiadores ¬ęprogres¬Ľ, que se ha demostrado expl√≠citamente c√≥mo han deformado hechos hist√≥ricos de la guerra civil o el franquismo para sus propios intereses partidistas e ideol√≥gicos. Esto es algo, por lo dem√°s, enteramente an√°logo a tantos cient√≠ficos de nuestros d√≠as que cada vez que abren la boca fuera de su especialidad es para segregar una filosof√≠a mundana absurda, infantil y dogm√°tica. Pero no es el motivo de este mensaje comentar la ¬ęvisi√≥n¬Ľ que tiene Moa del materialismo o del marxismo.
Volvamos a:

http://www.conoze.com/doc.php?doc=1558

Cita:
Existencia de Dios

La negación de la existencia de Dios o de su conocimiento, es contraria a la razón. A lo largo de éstos artículos iremos aproximándonos a la posibilidad tanto de su existencia desde un punto de vista racional como de su conocimiento, por muy imcompleto que sea.

Artículos de este tema:
¬ŅEs posible una √©tica sin Dios? (Josep Mir√≥ i Ard√®vol)
¬ŅEs razonable creer en Dios? (Joan Baptista Mart√≠nez Porcell)
Dificultades del ateísmo (Pío Moa)
Divagación sobre la no existencia de Dios (Pío Moa)
La a√Īadidura del Creador (Eulogio L√≥pez)
Einstein y Dios (J.M. Alimbau)
Argumentos para demostrar la existencia de Dios (Juan Arana)
¬ŅEl origen es Dios? (Josep Mir√≥ i Ard√®vol)
Muerte y dolor (Juanjo Romero)


Y vayamos a Juan Arana, que al fin y al cabo es el creador del irrefutable Argumento de la deportividad, y por tanto merece consideración aparte (notas entre corchetes mía):


Cita:
Dios es infinito [aunque admitido ad hominem esto, Dios anegar√≠a el Mundo y la realidad, y por tanto ser√≠a imposible escapar del pante√≠smo o del panente√≠smo, y si Dios es simplic√≠simo, como en la Ontoteolog√≠a, la pluralidad del Mundo ser√≠a destruida]; nuestra inteligencia y las fuentes que la alimentan, limitadas. A pesar de ello, encuentro que es mucho m√°s f√°cil razonar la existencia del Ser supremo, que la simple presencia del hombre y el universo, despojados de todo rasgo de divinidad. De no haber ninguna potencia trascendente [¬ŅHabla de la cosa en s√≠ kantiana? ¬ŅDe la voluntad de Schopenhauer? ¬ŅDel Uno neoplat√≥nico? ¬ŅPues no es acaso el dios personal de las religiones puramente mundano, ontol√≥gico especial, al estar compuesto de elementos de los tres g√©neros de materialidad, como voluntad, inteligencia, Ideas y esencias, etc.? ¬ŅAcaso no se destruye este dios personal y por tanto mundano en el regressus a M?], ¬Ņqu√© impedir√≠a al mundo crecer y crecer hasta alcanzar las dimensiones de lo incondicionado? ¬ŅPor qu√© habr√≠a de ponerse a s√≠ mismo l√≠mites en su ser, poder o conocimiento?


Y sigue ¬ęrazonando¬Ľ al m√°s puro estilo geom√©trico (en una suerte de Geomer√≠a del Delirio), posteriormente, para introducir su argumento de la deportividad:

Cita:
De ser as√≠, los argumentos tradicionales (el ontol√≥gico, el de la contingencia, el de la finalidad, etc.) no designar√≠an espec√≠menes aislados, sino familias de consideraciones que admitir√≠an tantas versiones como la ejecuci√≥n de una obra maestra de m√ļsica.

Si algo de todo esto es verdad, no ser√≠a dif√≠cil encontrar nuevas formas de llegar a la misma conclusi√≥n. Aportar√© una que probablemente no sea original [suponemos que por aquella famosa sentencia de que ¬ęno hay estupidez alguna que no haya sido dicha por un fil√≥sofo¬Ľ], pero que se me ocurri√≥ el otro d√≠a mientras conduc√≠a tediosamente mi coche por las interminables rectas de una carretera de la Mancha. Podr√≠a llamarse argumento de la deportividad, y se plantea as√≠: Hoy d√≠a abundan las llamadas a tomar la existencia como un juego, vivir cada d√≠a como una aventura, mantener el esp√≠ritu joven y recibir con buen humor las peripecias por las que hemos de pasar, aunque no sean las m√°s deseables. Me parece una receta excelente, en el supuesto de que sea posible aplicarla, lo cual resulta dudoso cuando las cosas se ponen muy cuesta arriba, como, por ejemplo, si uno est√° internado en el campo de Auschwitz, embarcado en una patera que naufraga, contaminado por un virus que no perdona, etc. Sin ponernos tan dram√°ticos, lo mismo ocurre si simplemente uno ya no es tan joven, guapo, sano, ocurrente, triunfador y querido como debiera o quisiera. Igualmente, es mucho m√°s f√°cil comportarse con deportividad cuando se gana que cuando se pierde. Y, sin embargo, la esencia del fair-play es m√°s f√°cil de reconocer cuando se arrostra con elegancia la condici√≥n de perdedor. Para conseguirlo son necesarias dos cosas: asumir que el juego es importante, que merece ser practicado con pasi√≥n, y, al mismo tiempo, tener muy claro que hay algo m√°s importante que el juego mismo, m√°s decisivo que ganar o perder, que disfrutar con √©l o sufrirlo. Ah√≠ est√° el secreto de la deportividad, lo que funda el respeto al adversario por encima de la competencia. Para poseer ese secreto es esencial darse cuenta que la relaci√≥n que se entabla entre los jugadores es mucho m√°s valiosa que lo que se juegan.

Pasando ya a la formulaci√≥n del argumento, dir√≠a que Dios [¬Ņel de Arist√≥teles, que ni siquiera conoce el Mundo? ¬ŅEl de Kierkegaard, garante de la desesperaci√≥n y la angustia? ¬Ņel celoso e infantil Yaveh de los judios?] es el elemento indispensable para tomar la vida con deportividad [algo que la verdad es que tiene sentido con el Dios que dispensa la gracia como en una loteria del protestantismo], lo √ļnico que puede aparecer como m√°s importante que lo que nos jugamos aqu√≠ abajo (felicidad, placer, realizaci√≥n personal, empresas, etc.) Sin Dios no hay forma de evitar que la vida se convierta en un juego a cara de perro, en el que todo vale, en el que lo importante no es participar, sino √ļnica y exclusivamente ganar.

Podría seguir desarrollando mi argumento de tarde manchega, pero espero que lo indicado sirva para sugerir que, efectivamente, son muchos, inagotables, los argumentos que nos conducen al reconocimiento de la existencia de Dios. Tal vez el lector encuentre el suyo a poco que se esfuerce en buscarlo.


Lo curioso de todo esto es que este argumento no ha sido desarrollado por un alba√Īil o un fontanero, sino antes bien por alguien que cuenta con formaci√≥n filos√≥fica, domina varios idiomas, y es catedr√°tico de filosof√≠a en la Universidad, a parte de contar con numerosos libros, ser traductor de Leibniz, etc. Por lo que me pregunto ¬Ņhasta qu√© punto puede llevar al delirio, por no decir a la locura objetiva, o incluso al humor surrealista y on√≠rico las religiones? ¬ŅC√≥mo el materialismo puede luchar contra el Argumento de la Deportividad? ¬ŅQu√© futuro espera, desde el materialismo, a la universidad espa√Īola con fil√≥sofos como √©ste, el cual es s√≥lo uno m√°s de los todav√≠a solidarios de la dogm√°tica Ontoteolog√≠a cat√≥lica, y que encima sabe m√°s filosof√≠a que la mayor√≠a de tantos profesores, por ejemplo los posmodernos que anidan en tantas facultades, diciendo continuamente basura ret√≥rica, sin ning√ļn atisbo de rigurosidad y calificando de dogm√°ticos a todos aquellos que no siguen la propia ortodoxia marcada por Lyotard, Rorty o Vattimo, los cuales piensan a su vez que el culmen del saber es ser experto en Nietzsche y Heidegger (y coste que, contra muchos, tanto Nietzsche como Heidegger me parecen fil√≥sofos con estudios de gran importancia para el materialismo, como es el caso del concepto de Esfera del materialismo filos√≥fico, tallado fundamentalmente sobre la anal√≠tica existenciaria del Dasein de Ser y tiempo)? Parece que entre los ontote√≥logos, posmodernos, idealistas y cientificistas, el materialismo filos√≥fico tiene a√ļn un duro camino para abrirse paso en esta sociedad llena de mitos irracionales y metaf√≠sicos en el sentido m√°s peyorarivo del t√©rmino. Habr√° que trabajar duro.

En fin, saludos ¬ędeportivos¬Ľ,
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Lino Camprubí Bueno



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Mensajes: 85
Ubicaciůn: Sevilla

MensajePublicado: Jue Jun 29, 2006 8:58 am    TŪtulo del mensaje: argumento de la victoria Responder citando

Je, je, este Arana nuestro es verdaderamente un genio.

Como entran ganas de romper algo tras leer sus delirios opusinos, romperé una lanza a su favor recordando que un argumento aparentemente parecido está en la base del triunfo del espíritu santo en la tierra durantes siglos, cual es el que utilizó, ni más ni menos, el emperador Constantino: si venzo en la batalla del puente Milvio portando la cruz, es que Dios (pero no el Dios indefinido de la demostración de la deportividad, sino el cristiano) existe.

Pero la semejanza de ambos argumentos es enga√Īosa, tanto que son contradictorios. Constantino cree que Dios es Cristo porque destruye a su adversario mientras Juan Arana, en su tarde manchega, pensaba en llevarse bien con √©l. Por otro lado, el uno fue un gran emperador y su demostraci√≥n absolutamente efectiva y el otro catedr√°tico de filosof√≠a y su argumento mueve a risa o a llanto. Cualquier tiempo pasado fue mejor.

Lino
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Antonio Romero Ysern



Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 386
Ubicaciůn: Aracena (Espa√Īa)

MensajePublicado: Lun Jul 03, 2006 12:20 pm    TŪtulo del mensaje: Homenaje a Borges Responder citando

En homenaje al escritor argentino (al que creo que Don Juan Arana ha dedicado alg√ļn libro), se me ocurre este otro argumento, a a√Īadir a la lista de argumentos de Don Juan:

"Cierro los ojos y veo una panda de p√°jaros dando clases en la Facultad de filosof√≠a donde hemos estudiado Javier P√©rez Jara, Lino Camprub√≠ o yo mismo. Aunque la visi√≥n dura cinco cursos, sin embargo no s√© cu√°ntos p√°jaros exactamente tuve como profesores. ¬ŅEra definido o indefinido su n√ļmero? El problema involucra la existencia de Dios. Si Dios existe, el n√ļmero es definido, porque Dios sabe cu√°ntos p√°jaros vi dando clase. Si Dios no existe, el n√ļmero es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez p√°jaros dando clase (digamos) y m√°s de uno; pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos p√°jaros. Vi un n√ļmero entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etc√©tera. Ese n√ļmero entero es inconcebible, ergo, Dios existe.‚ÄĚ
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Javier Pérez Jara



Registrado: 16 Oct 2003
Mensajes: 39
Ubicaciůn: Sevilla

MensajePublicado: Lun Jul 03, 2006 4:20 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Ciertamente el argumento de Arana, aunque riguroso y potente, no es el √ļnico que he escuchado por la Facultad de Sevilla. Villalobos, martillo de marxistas y materialistas, en su libro Elogio de la radicalidad, dice que Dios, Alma y Mundo son ¬ęObjetividades¬Ľ, y que por tanto no pueden ser negadas. No sabemos si se refiere a negarlas en cuanto Ideas o a denunciar que las Ideas de Dios, Alma o Mundo (en el sentido del monismo creacionista), por contradictorias, carecen de correlatos realmente existentes, lo cierto es que desde ah√≠ deduce geom√©tricamente que el ate√≠smo carece de sentido y p√°ginas m√°s tarde que el marxismo es un positivismo a lo C√≠rculo de Viena. La verdad es que a veces no es dif√≠cil perderse en este entramado de rigurosidad casi matem√°tica.
Jes√ļs Arellano, el insigne fundador de la facultad del Opus Dei, en uno de sus escritos, habla de que la raz√≥n natural "nos avisa" de que en la realidad hay tres tipos de entes: el Ente trascendedor (que es el hombre, por poder "trascender" su existencia animal hacia la espiritualidad), el Ente c√≥sico (donde se incluyen tanto a los animales como a las rocas) y el Ente Absoluto Infinito (que es Dios ad hoc, y no sabemos como si es infinito no engulle o anega a los otros ¬ędos tipos¬Ľ de entes).
Otra profesora, cuyo nombre no recuerdo afortunadamente, dijo una vez en clase el siguiente argumento, a saber ¬ęEl hombre est√° incompleto, sus posesiones materiales no lo llenan, luego tiende a un Absoluto. Ese Absoluto [si lo pones en min√ļsculas te suspenden el examen] ha de existir, porque si no, el hombre no podr√≠a tender hac√≠a √©l¬Ľ. Lo que es una especie de parodia de lo que Puente Ojea llama en algunos de sus libros La falacia conativa, que se podr√≠a resumir as√≠ ¬ęDios existe porque quiero o necesito psicol√≥gicamente que exista¬Ľ.
Y no hay que olvidar a los zubirianos (o zubirianas), que en una especie de ontologismo sui generis (a pesar de que el catolicismo condena como herej√≠a al ontologismo) concluyen que no hace falta demostrar la existencia de Dios (aunque ni siquiera sabemos de cu√°l se nos est√° hablando), ya que la evidencia de su existencia se da en la conciencia de la religaci√≥n del hombre a la realidad, al Ser, transformando el teorema de la apercepci√≥n trascendental kantiano en una direcci√≥n teol√≥gico-delirante. Tambi√©n c√©lebres profesoras, dentro del mundo del racionalismo ilustrado, como Pilar Burguete concluyen con el siguiente argumento: ¬ęSi Dios no existe, y lo pones en el examen, suspendes la asignatura, luego si quieres aprobar para sacar la licenciatura, Dios existe¬Ľ (luego tuve que coger esa asignatura con otro profesor para poder aprobarla).
Otros concluyen ¬ęm√°s filos√≥ficamente¬Ľ que todos los fil√≥sofos sostienen la existencia de Dios al sostener la existencia del Ser, como si toda Idea ontol√≥gico general (Apeiron, Physis, Uno, Natura naturans, Cosa en s√≠, Voluntad, Materia ontol√≥gico general, etc.) fuese una modulaci√≥n de la Idea teol√≥gica de Dios, que es un subcaso de las Ideas ontol√≥gico generales y que, por supuesto, es la negaci√≥n categ√≥rica del dios de amor y consuelo de Jacob, puramente mundano, porque el Ser de la ontolog√≠a general no puede ser determinado como consciente, a pesar de Santo Tom√°s, y mucho menos si se lo determina como simplic√≠simo (ya Plotino argumenta que el Uno no puede tener conciencia, argumento que se suelen saltar completamente a la torera los ontote√≥logos cat√≥licos), y no digamos ya las contradicciones absolutas entre los atributos de infinitud y conciencia, contradicciones que se dicen expl√≠citamente, por ejemplo, en el caso de Spinoza, argumentando que la res cogitans s√≥lo es un atributo m√°s de la Substancia y que no puede anegar o conmensurar a los infinitos restantes (y aqu√≠ seguramente podr√≠amos ver una analog√≠a con el escotismo, frente al monismo tomista), en el de Kant con su famoso teorema de la apercepci√≥n trascendental (la conciencia psicol√≥gica est√° constituida espacio-temporalmente, y por tanto es necesariamente finita), como en en el caso de Fichte en la famosa pol√©mica del ate√≠smo contra Jacobi, donde argumenta con lo que llamar√≠amos desde el MF la naturaleza alot√©tica de la conciencia; incluso desde el A priori de correlaci√≥n y la intencionalidad se podr√≠a argumentar desde la filosof√≠a de Husserl sobre la necesaria finitud de la conciencia (y eso que Husserl era evang√©lico, como se sabe). Y digo todo esto porque personalmente he dicho estos argumentos a varios profesores/te√≥logos de la facultad, con respuestas como ¬ęDios es infinito porque es el Fundamento autofundamentante, como se ve en la zarza que arde del Antiguo testamento, pues es un fuego que se autoabastece¬Ľ, ¬ęque Dios sea infinito no sigifica que el Mundo sea un contenido suyo¬Ľ (sin especificar por qu√©, esto es, volviendo a repetir la contradicci√≥n que yo precisamente discut√≠a), ¬ęen el caso del Absoluto, el fr√°gil intelecto humano no puede pretender esclarecer sus misterios, Dios no es una cosa, y no puede ser tratada con la racionalidad cient√≠fica¬Ľ (clara tonter√≠a que niega la Teolog√≠a natural del catolicismo en favor de un fide√≠smo ad hoc para inmunizarse de los argumentos ateos, y que encima dice que Ideas ontol√≥gicas como finitud, infinitud, conciencia, etc., son modos de ¬ęracionalidad cient√≠fica¬Ľ).
No obstante, si alguien ve analog√≠as de la Cosa en s√≠ kantiana o del Uno de Plotino con Yav√©h u Al√° tendr√≠amos que recomendarle que dejase su r√©gimen de drogas o alcohol, o que dejase de ¬ędoblepensar¬Ľ al modo del 1984 de Orwell.
En fin, como nos avisa Juan Arana en la introducción de su Argumento de la Deportividad, muchas son las vías que conducen a Dios, y con cuantas más vías contemos, mejor. Y vanos son los intentos del materialismo (identificado además con el consumismo, cuando el materialismo está ligado al socialismo e históricamente el capitalismo surge del protestantismo y además la ideología de la iglesia católica en tantos medios es claramente capitalista)
Así pues, el argumento introducido por Antonio también vale y es probable que un desarrollo algo más amplio pudiera servir incluso de tema de tesis doctoral para alguno de los profesores antes citados.
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Carlos Pérez Jara



Registrado: 02 Jul 2004
Mensajes: 130
Ubicaciůn: Sevilla

MensajePublicado: Lun Jul 03, 2006 7:11 pm    TŪtulo del mensaje: Dios y las putas Responder citando

Saludos, amigos:

Resulta curiosa a la par que divertida la demostración "juguetona" de Borges, adornada por el recuento de pájaros de Antonio Romero Ysern. No obstante, yo, que no he estudiado en la susodicha facultad ("Dios" me libre, claro), pienso que más que pajaros, debe haber en ella muchos pajarracos. Una pintoresca ensalada de cuervos opusdeinianos que más recuerdan a la película de Hithcock- en versión santurrona y fabuladora- que a un documental naturalista de la 2.

Lógicamente, creo que los "argumentos" para "exponer" la existencia de Dios suelen partir de razonamientos semejantes a los de un oligofrénico o un desesperado, pues a menudo se tiende a acudir al:

- criterio melancólico ("Dios es lo que me "falta" para estar completo",
como un bidón de gasolina)

- el histérico ("Dios es todo lo bueno que sucede")

- el porquero ("Dios es amor"...¬Ņamor glandular? ¬Ņforman parte los genitales de cada uno de ese prop√≥sito divino?)

- el místico-panteísta, con toques de greenpace y liberad a Willy ("Dios es la naturaleza")

- el mezquino ("Dios est√° en cada uno, y en cada uno se manifiesta de una forma"), al besugo ("Dios es lo contrario del mal")

- etc, etc.

En definitiva, que hay muchas formas de describir un disparate pero una sola de destruirlo: apelando a la raz√≥n. Pues, si nos ponemos como Arana, o si apelamos al comentario que tan oportunamente saca a colaci√≥n Antonio sobre el texto de Borges (adornado de pajarracos) podr√≠amos recordar ahora una frase del propio Borges entorno a la refutaci√≥n de la existencia de Dios, tan ir√≥nica como el absurdo recurrente de los ya citados autores, Arana a la cabeza, aunque con mucha m√°s base que estas aves de mal ag√ľero, claro.

Se trata de un comentario que hizo el escritor argentino a propósito del terremoto de Lisboa de 1755:

Cita:
La prueba definitiva de que Dios no existe se halla en 1755, con el terremoto de Lisboa. √Čsa fue la prueba de fuego, pues mientras todas las iglesias, capillas y santuarios de la urbe quedaron destruidas, de las cuales no qued√≥ un solo ladrillo en alto, todas y cada una de las casas de putas permanecieron inc√≥lumes


Saludos
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