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Materialismo filosófico y partidismo polí­tico
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Antonio Romero Ysern



Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 386
Ubicación: Aracena (España)

MensajePublicado: Mie Mar 01, 2006 5:05 pm    Título del mensaje: Materialismo filósofico y partidismo político Responder citando

Estimados amigos:

En la discusión suscitada en el foro de Economía (con el título Liberalismo.org), parecía abrirse un tema, que el mismo moderador de ese foro también suscitaba citando este párrafo de los Ensayos Materialistas:

"Asimismo, la tesis de la implantación política de la conciencia filosófica tampoco significa el compromiso de esta conciencia con alguna forma muy precisa de organización política, vgr., el partido de los Escipiones o el Partido Comunista francés, aunque tampoco la excluye; o con algún proyecto político concreto, vgr., la extensión universal del Imperio romano o la instauración de la revolución socialista en Europa. Si así fuera, la conciencia filosófica desaparecería tras la consecución de estos proyectos: es la consecuencia que saca Lefebvre. Pero la conciencia filosófica no es sólo, por así decirlo, una conciencia configurada “antes de la revolución”: es, sobre todo, una conciencia que ha de permanecer también “después de la revolución”, precisamente en cuanto que ella misma es conciencia revolucionaria, es decir, conciencia que regresa constantemente sobre cualquier contenido dado para triturarlo en aquello que no sea incompatible con la misma racionalidad de la conciencia. “Con el fin de que le busquen para encontrarle, Dios se ha escondido; con el fin de que le sigan buscando aun después de haberle encontrado, Dios es inmenso.” (San Agustín, In Joan., 63, 1).

Precisamente por esto, la conciencia filosófica se sitúa regresivamente a cierta distancia de los movimientos empíricos políticos, y esta distanciación, que puede crecer aceleradamente hasta convertirse en gnosticismo, es la base de la diferencia entre las figuras culturales del filósofo y del político. »

Gustavo Bueno, Ensayos materialistas, Taurus, págs 254-257


Desde la famosa (en estos pagos) discusión, en relación al vídeo de la FAES (http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?t=670&highlight=v%EDdeo+faes), viene coleando, en diferentes temas planteados, el asunto de los diferentes partidos españoles, los errores y aciertos del PP, los errores y aciertos del PSOE...todo esto, visto desde el materialismo filósofico y asumiendo esa situación distante a la vez del gnósticismo y de la actividad del político.

Por decirlo rápidamente, parece como si, sobre estos asuntos, pudiéramos clásificar las posturas posibles en dos: quienes ven (vemos) en el PP la opción "menos mala" y quienes, por el contrario difieren de esa idea.

El enfoque que querría dar a este asunto es el de analizar también, desde el materialismo, otras opciones políticas minoritarias. Estoy pensando, por ejemplo, en la Unificación Comunista de España, cuyas tesis contrarias al fraccionamiento de España, desde la sexta generación de izquierdas, parecen cercanas a las ideas defendidas desde el materialismo filósofico.

Pero querría empezar por otro partido, también minoritario, y que, al menos fenómenicamente, habría que situar en la antípodas del anteriormente citado. Me refiero a Alternativa Española.

¿Cómo evaluar, no desde otra opción partidista, el partido “Alternativa Española”?. Pues, de momento, sólo como parte de los planes del PSOE para quitar determinados votos al PP. El periódico de Polanco y alguna cadena de Televisión ya han hecho sus intentonas de dar alas a la “extrema derecha” española. El sinvergüenza de Quintero incluso se tomo la cosa en serio y quiso entrevistar al inefable Ricardo Sáenz de Inestrillas, pero le dijeron que sin pasarse... (Y esta gente de la farándula es muy obediente).

Por otra parte, algunos datos, quizás significativos, de “Alternativa española” es que el secretario general del partido es Rafael López-Diéguez Gamoneda casado con María Fernanda Piñar Gutiérrez, hija de Blas Piñar. Al parecer, el señor Piñar es el presidente de honor de Alternativa Española. Además, al parecer, la primera sede del partido fue la misma que actualmente tiene Fuerza Nueva Editorial, SA, en Núñez de Balboa. Luís Fernández-Villamea, vicesecretario nacional de Prensa y Propaganda de AES, es además administrador solidario de Fuerza Nueva Editorial, SA. Dirigió la revista Fuerza Nueva. En la página web de Alternativa Española pudo verse fotografías de López-Diéguez con Alessandra Mussolini –nieta del dictador italiano, eurodiputada y líder del partido Alternativa Social– y con otros dirigentes neofascistas italianos.

Si el PP es quizás la opción política menos mala, hoy por hoy, eso es a pesar de sus ataques de liberalismo (no precisamente de la segunda generación de izquierdas); pero también, no lo olvidemos, de los restos de la derecha española que aspira a que, si no el Trono y el Altar, sí por lo menos el segundo, mangonee todavía más de lo que ya mangonea. Vía, sobre todo, presencia en el PP de Legionarios de Cristo, Opus, & c...Lo que me pregunto es si, además de ser parte objetiva de las estrategias de la socialdemocracia española, Alternativa Española no está aun más a merced de esa derecha.

¿Tiene alguien de estos foros más información sobre Alternativa Española? ¿Cómo hay que valorar esta opción política desde un materialismo que, pese a quien le pese, no puede abandonar ni su componente socialista ni su componente racionalista?

Un saludo.
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Antonio Romero Ysern



Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 386
Ubicación: Aracena (España)

MensajePublicado: Vie Mar 03, 2006 11:18 pm    Título del mensaje: Materialismo filosófico y PCE Responder citando

Estimados amigos:

En relación con el tema que he abierto, quisiera traer unas palabras de otro foro, pero que, creo, tienen que ver con el asunto que he propuesto.

Iñigo Ongay escribió:
Ayer tuve ocasión de ojear en una librería las recientemente publicadas memorias de un político admirable por muchas razones: me refiero al libro "Corazón rojo" de don Julio Anguita, "el doctor firme" como alguna vez lo calificó Gustavo Bueno. Estoy desenado leerlo, desde luego que cn la que está cayendo desde "la izquierda" ( de cuarta generación en camino hacia el indefinido contubernio con secesionistas e islamistas) puede tener el mayor interés la lectura de estas memorias de una figura a la que acaso podría cuadrar también el rótulo "filósofo estoico", empleado por G. Bueno para referirse al camarada Laso. Precisamente, don Julio, como Laso, han ido decantando un curso biográfico extraordinariamente ajustado ( en su calidad de "militantes") con los planes y programas propios de la quinta generación de la izquierda, ajustado también a las doctrinas universalistas aunque resultaran metafísicas en más de un punto de un Imperio Generador ( de ahí la referencia al "estoicismo") ahora fenecido, "fracasado" ( aunque tan "fracasado" como el Romano o como el Imperio Católico Español)... En fin, lo dicho, que por mi parte estoy desenado leer estas memorias de la cabeza visible de un género de izquierda respecto a la cual por cierto, muchos desde el MF, creyeron que era necesario mantener un compromiso ( incluso también de modo "militante")


Destaco la última frase de Iñigo Ongay, en la que se muestra de forma más clara la conexión con este tema. Lo que pregunto es hasta que punto el famoso "programa" de Anguita ("programa, programa, programa") estaba todavía en las coordenadas de la quinta generación de izquierdas (independientemente del problema de qué puede quedar de esa quinta generación después del hundimiento del Imperio Generador que fue la URSS). Y, en segundo lugar, incluso concediendo que hubiera algo de esa quinta generación de izquierdas, precisamente por eso, ese "programa" en la España de finales de los años ochenta y de los noventa quizás no era sino puro utopismo.

Incluso antes de su actividad política como candidato a presidir la Junta de Andalucia y su actividad como diputado en el Parlamento español, en su actuación como alcalde de Córdoba en las tres veces en qué fue elegido, (79, 83 y 87), ¿en dónde se manifiesta su pertenencia a la quinta generación de izquierdas? ¿No es esa actividad política perfectamente inteligible dentro de la más pura socialdemocracia? ¿Es muy distinta de la actuación en nuestros días de la "integrada" Rosa Aguilar, que tan fantásticamente se lleva con Manuel Chaves, condecorador de la mayor terrateniente de Andalucía?

Por otra parte, ¿difieren en algo las declaraciones de Anguita, en las diversas entrevistas y artículos suyos que podemos leer en Internet, de esa "cuarta generación en camino hacia el indefinido contubernio con secesionistas e islamistas"? ¿No proclama Anguita, a diestro y siniestro, el metafísico derecho de "autodeterminación"? (no sabemos si sólo de las "nacionalidades históricas" o también de Cartagena y Jumilla) ¿No está, en esas declaraciones, presos de la misma fascinación islamófila de toda la progresía? El Anguita de "malditas las guerras y los canallas que los canallas que la hacen", ¿No está en la línea del mismo izquierdismo eticista ("izquierda blanca"), víctima del mismo Síndrome de Pacifismo Fundamentalista?

También en el artículo de Tomás García López sobre las bellaquerías de Alberto Hidalgo (http://www.nodulo.org/ec/2006/n047p12.htm) se hacía algún elogio, de pasada, del “programa, programa, programa” de Anguita. Es cierto que el antiguo coordinador de Izquierda Unida cosecho éxitos electorales importantes. Sobre todo en comparación con su situación patética actual, en la que Izquierda Unida (y, por tanto, el Partido Comunista de España) se ha convertido en un triste comparsa de ZP. Pero, esta es la tragedia del PCE en la España actual: o conserva las esencias (“programa, programa, programa”), pero sin efectiva existencia (que en política significa poder), o, como ahora, actúa de palmero de ZP, pero liquidando cualquier resto de un partido de la quinta generación de izquierdas. Quizás el futuro no muy lejano del PCE sea el lópezgarridismo.

Para finalizar, me parece que el elogio de Bueno al “camarada Laso” es un elogio ético, sobre su firmeza y generosidad. Pero una firmeza y generosidad que podría haber sido predicada a otra persona con compromisos militantes muy diferentes. En cuanto al elogio a Anguita como “doctor firme”, no lo entiendo.

Un saludo.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Vie Mar 03, 2006 11:33 pm    Título del mensaje: La firmeza comunista de Anguita Responder citando

Estimados amigos:

Respecto a las cuestiones de si Anguita era socialdemócrata o aún comunista, pienso que la clave no se encuentra simplemente en su apelación al programa, aunque desde luego que el "programa, programa, programa" apelaba al menos a unos criterios desde los que desenvolverse. Criterios que cabía mantener en tanto que existía una plataforma política efectiva como la URSS. Y es que a pesar de que los comunistas españoles (Laso incluido, por cierto) intentaron desmarcarse de la URSS, no por ello dejaron de ser comunistas. De hecho, y como anécdota, se dice que Julio Anguita recibía dinero de la Unión Soviética para proseguir el vínculo con todos los partidos hermanos.

Quizás si el PCE hubiera renunciado antes al comunismo y hubiese adoptado una perspectiva más ligada a España e incluso pidiendo aplicar la Constitución con plena firmeza y de forma literal en temas como el nacionalismo (aquí el "programa, programa, programa" tendría un significado muy claro), podría haber sobrevivido como fuerza política pujante. Pero la cuestión es si esa supervivencia hubiera sido efímera igualmente, siendo boicoteado tanto por PSOE como por PP al verlo como una amenaza al bipartidismo. De hecho, el GIL, con muchos menos votos, fue borrado por PSOE y PP simplemente porque les quitaba votos en zonas de la geografía española. Pero lo cierto es que fue comunista hasta la caída del Muro de Berlín, que le dio en todas las narices, y desde esas circunstancias hay que valorar su trayectoria.

Finalmente, lo que tenga que ver todo esto con la relación entre filosofía y socialismo, creo que habría que verlo tanto en el ejercicio como en la representación, como lo veo en el fondo Tomás García: el apelar al programa implica el tener unos criterios, mejores o peores, de qué ha de hacerse (¿Qué hacer?, como decía Lenin) en política. Que a la postre esos criterios se hayan mostrado como insuficientes no es óbice para pensar que aquello eran frases espúreas y extemporáneas.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Íñigo Ongay de Felipe



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MensajePublicado: Sab Mar 04, 2006 4:49 pm    Título del mensaje: Responder citando

Pues sí, yo también veo el famoso eslogan "programa, programa, programa" a la manera como lo señala Jose Manuel y creo además que esa era la perspectiva que destacaba Tomás en su trabajo, de hecho hay que pesar que, sea o no deslizándose hacia la indefinición política tras la caída de la Unión Soviética, Julio Anguita supo mantener al PCE como el eje de una fuera política que no recayó en alianza alguna con el PSOE, sino todo lo contrario, lo que incluso le hizo objeto de acusaciones de "pinzas" por parte de los dirigentes socialdemócratas que le veían como alguien incluso equiparable a Aznar ( "la misma mierda son") , caso muy diferente al de Llamazares desde luego , que no ha dado ningún problema a Zapatero. Yo creo que esa justamente es también la clave también que explica de modo suficiente la sangría de votos que ha sufrido IU en los últimos años, puesto que ya se sabe que el pueblo tiende a votar al "original" en lugar de a la "copia" cuando una no se distingue en absoluto de la otra.

Otra cosa diferente por supuesto es el fracaso de esos "criterios", de ese "programa" tras el propio fracaso necesario de la Unión Soviética, que pilló como dice Jose Manuel a los propios dirigentes comunistas enteramente despistados. Naturalmente que la quinta generación de izquierdas por lo general se han quedado después de estos acontecimientos de capital importancia, un poco a verlas venir, e incluso han comenzado en algunos casos ( no todos en absoluto) a derivar hacia el ISLAM ( como ya sabemos por algunos informes de María Santillana en El Catoblepas), e incluso hacia la socialdemocracia, la izquierda .indefinida, etc, etc.

Yo no estará tan seguro de la naturaleza exclusivamente "ética" del elogio de Bueno a Laso. Más bien todo lo contrario, precisamente la referencia a la filosofía estoica dice relación al Imperio Romano en cuanto que comparable, en sus funciones generadoras y universalistas, al fenecido imperialismo generador soviético. En ese sentido sería Laso un filósofo estoico ( el marxismo leninismo y el diamat pueden verse en este contexto como el "estoicismo de la URSS"). Pero si el compromiso de Laso se hubiese desempeñado , militantemente, hacia un imperialismo depredador, pongamos por caso, el Tercer Reich, o los Estados Unidos de los años 60, difícilmente habría podido Bueno referirse a él en tono elogioso como "un filósofo estoico".
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Antonio Romero Ysern



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MensajePublicado: Dom Mar 05, 2006 12:42 pm    Título del mensaje: Anguita y la quinta generación de izquierdas (desde España) Responder citando

No acabo de entender lo que quieren decir José Manuel Rodríguez e Iñigo Ongay. ¿Podríais aclararme cuál es, en suma, vuestra tesis en relación a la figura de Anguita? La mía es que ni en su ejercicio ni en su representación mostró Anguita su pertenencia a la quinta generación de izquierdas. En el mejor de los casos, en su ejercicio Anguita puede ser perfectamente englobado, creo, dentro de la socialdemocracia. Por otra parte, esto no es extraño, si tenemos en cuenta que el camarada Santiago ya hacía tiempo que había engendrado esa idea oscura y confusa del “eurocomunismo”, y había negociado, en el paso a la democracia coronada, desde posiciones incluso más moderadas que el PSOE.

Por otra parte, disuelto, de hecho, en la cuarta generación de izquierdas, la figura de Anguita, hasta nuestros días, manifiesta ya la misma tendencia a la izquierda indefinida que el resto de los socialdemócratas, empeñada en buscar la marca comercial vendible, que los distinga del no menos socialdemócrata (etic) “centro reformista”.

Otro asunto, es que Anguita mantuviera la independencia del PCE e IU respecto al PSOE, e incluso tuviera más éxito electoral, a diferencia del patético Llamazares. Pero esta virtud de Anguita tiene que ver más con un asunto moral (la defensa de un grupo, en este caso el PCE –o IU-) que político. Con vistas a la preservación del partido político “PCE”, Anguita era probablemente más eficaz. El “programa, programa, programa” es una buena estrategia para rehuir el abrazo del oso socialista. Pero no acerca un milimetro a Anguita a la quinta generación de izquierdas.

Me parece que hubiera sido (y es) fundamental para el papel de una hipotética quinta generación de izquierda, después de 1991, ser capaz de una anamnesis suficientemente potente de lo que fue la URSS. Pero eso no es así. El PCE e IU no saben qué hacer con la URSS. Por ejemplo, no saben qué hacer, estos días del aniversario del XX Congreso del PCUS, con la figura de Stalin. Por ejemplo, no saben qué hacer con la actuación del PCE durante la segunda república española, y se inventan la gilipollez esa de la “memoria histórica”.

Por otra parte, existe también el problema, quizás más interesante, del papel de la quinta generación de izquierda y el imperio soviético, pero analizado “desde la parte de España”. El papel, precisamente, de los comunistas durante la Guerra Civil. La pregunta que me hago es si el imperio soviético, por muy generador que sea, no estaba jugando una partida en la que España era un peón. Peón que se utiliza mientras de juego (por ejemplo, para crear un frente de distracción para las “democracias occidentales” y el III Reich, convenientemente abandonado en su momento). Utilización imperialista que podría haber llevado también en la posguerra española a abandonar cualquier resistencia armada frente al franquismo.

Finalmente, me pregunto si, desde la parte de España, no ha sido mejor el fracaso en la Guerra Civil del supuesto empeño de la URSS por “generarnos” o “regenerarnos”, visto lo visto. Por ejemplo, visto que en 2006, son las polacas las que viene a recoger la fresa a Huelva (causando estragos en los matrimonios de Lepe, Cartaya...), y ningún español tiene que inmigrar a unos de estos países “generados” o “regenerados” por la URSS.

En cuanto al camarada Laso, Bueno dice que las Memorias de Laso pueden ser leídas, no desde su partidismo político, sino desde una perspectiva más bien filosófica. Respecto al partidismo político de Laso, Bueno tiene unas palabras más bien duras, aunque escritas en el prologo a un amigo (lo cual dice mucho de la grandeza de una manera de entender la amistad). Es cierto que Bueno entiende a Laso como un estoico, sólo inteligible desde el proyecto de la “tercera Roma”. Pero lo que quería subrayar ahora es que eso nada dice a favor del partidismo a favor del PCE de Laso o de quien sea. Y, en cualquier caso, el problema, insisto, es que eso de la “tercera Roma” está muy bien; pero el problema es que nosotros no podemos ver esa “tercera Roma” desde las alturas celestiales, sino desde lo que queda de la “segunda Roma”, lo que queda de España. Y no sé muy bien si la “tercera Roma” y sus partidarios en España han hecho algo por esta “segunda Roma” que, aunque venida a menos, debe lo que es a su pasado imperial.

Dice Iñigo Ongay que “si el compromiso de Laso se hubiese desempeñado , militantemente, hacia un imperialismo depredador, pongamos por caso, el Tercer Reich, o los Estados Unidos de los años 60, difícilmente habría podido Bueno referirse a él en tono elogioso como "un filósofo estoico””. Hombre, con el Tercer Reich o los Estados Unidos de los años 60, lo pones muy fácil. Pero, ¿no cabría hacer un elogio ético también de alguien tan alejado de la quinta generación de izquierdas como Ramiro de Maeztu, al que Bueno se refiere, en su prólogo a España no es un mito, como parte del contraataque frente a los enemigos de España? Puestos a insertar la firmeza y la generosidad en el proyecto de un imperio generador, ¿no se podría elogiar también a quienes dieron su vida con proyectos que, al menos, eran capaces de una Defensa de la Hispanidad?

Bueno es muy generoso incluyendo, junto a Maeztu, a Azaña y su frase, que tanto éxito ha tenido. Pero habría que ver también si en el conjunto de la obra del político de Alcalá no hay una incapacidad absoluta para asumir la identidad española fraguada en su historia. ¿O es casualidad la simpatía de personajes como Goytisolo por Azaña? La primera generación de izquierdas (donde creo que habría que situar más bien a Azaña) también se ha tragado enterita la Leyenda Negra.

Un saludo, y disculpen por la dispersión de los asuntos tratados.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Dom Mar 05, 2006 1:26 pm    Título del mensaje: Imperios realmente existentes Responder citando

Estimados amigos:

Precisamente el hecho de la permanencia de la URSS es el que nos permite distinguir en IU-PCE distintas etapas. Aquí no estamos hablando de las decisiones que personalmente cada uno considere mejor. Está claro que el Pacto de Estella ya no puede considerarse desde la perspectiva de la quinta generación de izquierda, pero por la desaparición de la URSS y de un referente positivo que oriente a IU. Por otro lado, la coalición formada en 1986 tuvo un origen coyuntural pero nuestra presencia en la OTAN y la posterior debilidad soviética han acabado llevándola a donde está hoy.

En ese sentido, el eurocomunismo de Carrillo sin duda ha pesado, pero no olvidemos que este dirigente ha sido quien más claramente ha mostrado su apoyo al PSOE, saliéndose del PCE antes de que se formara IU y permitiendo que los miembros de su partido ingresaran con los socialistas. Respecto al papel jugado por la URSS en España, España jugó el mismo papel de peón que con Estados Unidos y con el Imperio Romano; y esto es un aviso a navegantes: sembrar cadáveres o impedir que una sociedad política tenga su propio armamento no es propio de un imperio depredador. ¿Cómo juzgar la intervención de la URSS en Hungría o Checoslovaquia, con los tanques pisoteando a obreros y estudiantes? Pues igual que las intervenciones en República Dominicana o Panamá por parte de EEUU.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Íñigo Ongay de Felipe



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MensajePublicado: Dom Mar 05, 2006 3:43 pm    Título del mensaje: Responder citando

Precisamente la formación de la marca electoral-IU por parte del PCE en los ochenta a raíz del asunto de la OTAN resulta un elemento muy a tener en cuenta en la medida en que el tipo de batalla que organizó IU frente a la Alianza Atlántica no estaba precisamente montada sobre fundamentos eticistas, basados en un pacifismo abstracto, etc, etc, sino en pilares políticos bien robustos ( en ese momento): IU se oponía a la OTAN no en nombre de una genérica Paz de la Humanidad, sino, justamente ( aunque esto no se explicitase naturalmente) en nombre de la Pax Sovietica ( de ahí consignas tales como "OTAN no, Pacto sí", etc, etc). Otra cosa diferente, es que en efecto, tras la caída del muro muchos de los militantes de la quinta generación de la izquierda definida ( aquejados de grandes dosis de falsa conciencia) no supieran rectificar adecuadamente sus ortogramas, y llegasen incluso a tender a la indefinición política de la manera más escandalosa (cosa que ha pasado incluso con regímenes como el cubano, etc, es decir que no es un asunto que sea el producto de la estupidez de Llamazares exclusivamente). A esto creo yo que es a lo que se refiere Antonio, y en gran medida puede decirse incluso que era inevitable que ocurriese así. Pero con todo, Anguita supo barrenar en un grado notable esas derivas, frenando la inmersión de IU en la izquierda socialdemócrata ( representada en España por el PSOE) e incluso viendo perfectamente- "en prosa sin saberlo"- la ecualización establecida entre los dos grandes partidos ( Anguita solía decir que el PP y el PSOE eran dos ferrocarriles que conducían a la misma estación de término: a Maastricht).

Sobre el asunto de la intervención soviética en España durante la guerra civil. Pues en efecto, lo que señala Antonio es muy cierto. Visto lo visto ahora podemos decir que la conformación política de España por parte de la URSS, por más generador que supongamos fuera el carácter de ese Imperio, habría dado lugar a consecuencias mucho peores para nuestro país ... pero eso es algo que naturalmente podemos decir ahora; es decir, es algo que sencillamente ni Carrillo, ni Negrín ni Álvarez del Vayo podían saber en su momento como es obvio, de hecho en aquellos momentos, ellos también tenían fundamentos muy fuertes para comprometerse con la Unión Soviética, como de hecho hicieron; aunque eso desde luego pasara necesariamente por una ideología hipostatizadora de la dialéctica de clases, en la que España contaba muy poco como tal ( y todavía menos contaba para Azaña y sus amiguetes, quienes ciertamente veían la historia de nuestro país como la historia de un error, parafraseando a Nietzsche).

Y un poco al hilo de lo anterior, me parece evidente que el elogio a Maetzu en España no es un Mito es también un elogio eminentemente político, derivado también de la "militancia españolista" de Maetzu ( aunque se formulase esa militancia desde la "derecha": por ejemplo desde el teísmo y desde la defensa de la monarquía) con la que el MF coincide en un grado muy amplio... Algo que desde luego no se puede decir del mismo modo de Azaña- a pesar de la frase que Bueno cita tantas veces-, ni de Prieto, ni de Dolores Ibarruri, ni de Anguita tampoco.
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J.M. Rodríguez Pardo



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MensajePublicado: Dom Mar 05, 2006 5:04 pm    Título del mensaje: Respecto a Azaña Responder citando

Estimados amigos:

Sobre el asunto de Azaña, no debemos olvidar que es un miembro de la izquierda liberal, es decir, de la izquierda genuinamente española. De hecho, sus reproches a la Historia de España no difieren lo más mínimo de los que Argüelles, Castelar o San Miguel hicieron en el siglo XIX: sacralización de la Edad Media española y de los comuneros frente a las "dinastías extranjeras" de Austrias y Borbones. Que luego sus métodos fueran nefastos y sus alianzas aún más, es otra cuestión que desde luego no sirve para convertirlo sin más en antiespañol. Habría que matizar esa antiespañolidad a mi juicio, porque sería en el terreno teórico tan grande como la de los liberales del siglo XIX.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Antonio Romero Ysern



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MensajePublicado: Dom Mar 05, 2006 7:14 pm    Título del mensaje: Azaña, ¿jacobino o liberal? Responder citando

Estimados amigos:

¿Pertenece Azaña más bien a la primera o la segunda generación de las izquierdas? Moa, por ejemplo, suele considerar a Azaña un jacobino. En el artículo siguiente trata de esta cuestión. Un saludo:


Una falsificación de la historia


Recientemente, el profesor J. Avilés Farré, escribiendo en ABC sobre Sagasta, situaba a Azaña, “gran político liberal”, a la altura de Cánovas, y concluía que los precedentes de ambos han hecho posible la actual democracia española. Creo que afirmaciones tales desvirtúan la realidad histórica de España y la vuelven ininteligible, para ganancia de pescadores políticos en río revuelto. Una plaga de nuestro tiempo.

Sólo en un sentido muy amplio y equívoco puede llamarse liberal a Azaña, y aun más equívocamente asemejarlo a Cánovas. En realidad uno y otro pertenecen a corrientes muy dispares. Cánovas, liberal conservador, un poco en la tradición anglosajona, era posibilista y respetuoso con la realidad histórica y la religión del país. Azaña, por el contrario, representaba al liberalismo jacobino, originado en la revolución francesa, con sus brutales manifestaciones de intolerancia (en nombre de la tolerancia), genocidio y terror (en nombre de la libertad). A la tradición jacobina española se deben los pronunciamientos militares, matanzas de frailes y, en general, las convulsiones típicas del siglo XIX.

Precisamente, el moderado y flexible Cánovas acabó con ese período convulso en que la alternancia en el poder provenía de la violencia y los pronunciamientos. Él fundó la alternancia pacífica, gracias a la cual España disfrutó de medio siglo de relativa prosperidad y paz interna, por primera vez desde la invasión napoleónica.

Con todos sus defectos, la Restauración constituyó una verdadera proeza histórica. En cambio, Azaña entró en la historia predicando la inmoderación y la ruptura, como observa el profesor Seco Serrano en su Historia del conservadurismo español. Azaña sólo aceptaba la democracia si gobernaban los suyos, y esa actitud contribuyó a empujar al país hacia la guerra civil en tan sólo cinco años. Por tanto, si hay que buscar una inspiración a nuestra actual democracia, debemos mirar a Cánovas y de ningún modo a Azaña, por mucha simpatía e interés que despierte la patética trayectoria política y humana del último. Lo contrario es confundir lo más elemental de nuestra historia reciente.

Obviamente, el error de Avilés Farré no procede de la ignorancia. ¿Por qué, entonces, sostiene lo insostenible? Sólo se me ocurre una causa: por el prurito de pasar por “progresista”, aunque sea a costa de la veracidad. Actitud extendidísima en los medios intelectuales españoles, y que está produciendo un páramo cultural. Páramo auténtico, no como el de la época de Franco, cuya abundante vegetación ha descrito Julián Marías.

Al señor Avilés le admira la “audacia progresista” de Azaña, y le imita: por parecer “progresista” se muestra muy audaz. Pero en política, y también en historiografía, conviene distinguir audacia de alucinación.
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Antonio Romero Ysern



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MensajePublicado: Dom Mar 05, 2006 7:51 pm    Título del mensaje: Discurso del Ateneo Responder citando

Estimados amigos:

Este es un fragmento del famoso discurso de Azaña "Tres generaciones del Ateneo", leído como presidente del mismo el 20 de Noviembre de 1930, en el que me he permitido subrayar algunas ideas. Creo que su lectura puede ser relevante para el asunto de la filiación política de Azaña. Un saludo.

Manuel Azaña escribió:
Concibo, pues, la función de la inteligencia en el orden político y social como
empresa demoledora. En el estado presente de la sociedad española, nada puede hacerse
de útil y valedero sin emanciparnos de la historia. Como hay personas heredo sifilíticas,
así España es un país heredo-histórico
. No hablo de la historia impasible, objetiva y, en
fin, científica, si puede llegar a tanto, que algunos lo niegan; precisamente, si ha de ser
ciencia, la historia debe abandonar cualquiera pretensión normativa ulterior al hallazgo
de la verdad; no hablo tampoco de la historia en cuanto significa el hecho natural de un
pueblo vivo, en su inconsciente devenir. El morbo histórico que corroe hasta los huesos
del ente español no se engendra en la investigación ni en la crítica o análisis de los
hechos; antes, la falta de esos hábitos mentales prepara el terreno y lo dispone a la
invasión morbosa. España es víctima de una doctrina elaborada hace cuatro siglos en
defensa y propaganda de la monarquía católica imperialista, sobrepuesta con el rigor de
las armas al impulso espontáneo del pueblo. Inventa unos valores y una figura de lo
español y los declara arquetipos. Exige la obligación moral de mantenerlos y continuar
su linaje. Provee de motivos patéticos a la innumera caterva de sentimentales y
vanidosos, semilocos, averiados por una instrucción falaz y un nacionalismo tramposo
que ni siquiera se atreve a exhibir sus títulos actuales. Cada vez que la tiranía tradicional
arroja la máscara y se costea a nuestras expensas el lujo de ostentar una semejanza de
pensamiento y una emoción fluente, se vuelve al pasado. Hace siete años la tiranía fue a
encerrarse con su legión de secuaces en el patio de la Mota de Medina, y ante los roídos
ladrillos de una fortaleza medieval -ilustre testigo, por cierto, de la última insurrección
popular española- se declaró heredera y continuadora de Isabel la Católica. Hecho más
significativo -allende su primaria grotesquez- de lo que aparenta. Si la ocasión lo
permitiese podría demostrarse que las pretensiones hereditarias del general dictador y su
alucinación providencialista, emanadas del poso de una menguada enseñanza española,
no fueron puro desatino. Precisamente por no serlo, el caso denota la profundidad de la
lesión y la urgencia del remedio.
Ha de haber en el espíritu español un encogimiento medroso, que a muchos
revolucionarios les ha impedido soltarse del pasado y botar su nave en las libres aguas
del porvenir. Hace un siglo, los revolucionarios liberales se empeñaron en demostrar
que su revolución restauraba instituciones arcaicas: Toreo, Argüelles, Martínez de la
Rosa, el propio Martínez Marina y otros expositores del liberalismo español, torturan la
tradición para autorizar su obra política
. En tiempos modernos, un apóstol, casi un
mártir de la regeneración española, estaba también poseído del mismo afán. Y no es raro
todavía que de un pedazo de carta municipal del siglo XIII se pretenda sacar --como de
un hueso perdido dedujo el naturalista la armazón del esqueleto-- la planta jurídica,
amparo de mi libertad en el siglo xx. A favor de esta inclinación hereditaria, el morbo
histórico estraga la porción dominante de la sociedad española. Los más de los
españoles no lo reciben directamente, por
que no pasan de la escuela, si por ventura la frecuentan, pero lo sufren en sus costillas.
El cultivo se hace en la parte menor, a través de la educación, del contagio adquirido en
su ambiente social. Ellos escriben después en los periódicos, publican libros, echan
discursos, dirigen la producción, pueblan las oficinas, el ejército, gobiernan el Estado.
De esta clase timorata, precavida, tullida de ánimos, recontando miserablemente los
ochavos de su hacienda y los ochavos de su gloria, menos disconforme en la entraña con
el espíritu y los métodos de la tiranía de cuanto ahora quiere decir, no debe esperarse
nada; yo no lo espero, a causa del amoralismo de su técnica y la corrupción de su
cultura. La obligación de la inteligencia, constituida, digámoslo así, en vasta premisa de
demoliciones, consiste en buscar brazos donde los hay: brazos del hombre natural, en la
bárbara robustez de su instinto, elevado a la tercera potencia a fuerza de injusticias. A
ese hombre debe ir el celo caluroso de la inteligencia, aplicada a crear un nuevo tipo
social. Tal es la semejanza de la política y el arte; en su virtud, la pasión política prende
con facilidad en los más sensibles. La ciencia no se preocupa de los destinos de su
objeto. Nosotros decimos que el cangrejo es un crustáceo; pero el cangrejo no la sabe.
Esta es la ciencia, y al cangrejo no le importa ignorar dónde lo clasifican. Nosotros
decimos que el hombre es ciudadano, pero los más de los hombres no lo saben.
Hacérselo saber y entender es admirable cebo para la facultad creadora. Los gruesos
batallones populares, encauzados al objetivo que la inteligencia les señale, podrán ser la
fórmula del mañana. En rigor, nunca las cosas han ocurrido de otra manera.
Si me preguntan cómo será el mañana, respondo que lo ignoro; además, no me
importa. Tan sólo que el presente y su módulo podrido se destruyan. Si agitan el
fantasma del caos social, me río. "Caos social" es muy necia expresión. De chico me
enseñaban a probar la existencia de Dios con el argumento -entre otros- del orden
maravilloso reinante en el Universo. Y yo me preguntaba: ¿se concebiría el Universo
desordenado? Si no hubiese Dios, ¿andarían las estrellas dándose trompicones por el
espacio? ¿No se establecería por acción y reacción de las masas un equilibrio que los
físicos me describen en las leyes de la Mecánica? Este argumento -concluía- no prueba
nada. Otro tanto digo del caos social; no es menester que yo intente ordenarlo. Si me
arrojan a la cara como un baldón que este punto de vista hace tabla rasa de lo español,
evapora las esencias nacionales y maltrata nuestro carácter, me niego incluso a rebatir el
argumento
. No todo lo español merece conservarse por el hecho de existir. Nadie podrá
delimitar con criterio que se me imponga como una verdad científica la imitación y lo
genuino. Abundar en lo español no es regla utilizable en ninguna creación: lleva a
risibles anacronismos y mascaradas. Díganle a un pintor con talento original que se
atenga a recopilar los maestros del Prado; sería condenarlo a muerte eterna, y, en
definitiva, sería impedirle continuar la tradición que tanto se alaba. Así en política.
Ninguna obra podemos fundar en las tradiciones españolas, sino en las categorías
universales humanas. Subsistirá lo español compatible con ellas; el carácter, en su
fuerza profunda, sabrá manifestarse, tal vez a nuestro pesar, de seguro sin nuestro
permiso, como se revela y declara en las civilizaciones florecidas sobre el suelo
peninsular. Es peligroso emplazar a las gentes para un mañana próximo, sobre todo si
está en alguna manera pendiente de nuestra acción personal. Sobreviene el fracaso y
queda uno expuesto al sarcasmo y la burla. También yo manejo el sarcasmo, pero me
abstengo si la ocasión excede de mi gusto e interés

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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Dom Mar 05, 2006 9:35 pm    Título del mensaje: Azaña y Cánovas. Aclaración Responder citando

Estimados amigos:

Respecto a lo que señala Pío Moa al comparar a Azaña con Cánovas, creo que no convendría obviar un detalle que no tiene en cuenta este historiador, y es que distingue entre un liberalismo moderado y otro exaltado [jacobino para Moa], en el sentido que se señaló durante el Trienio Liberal. Pero me parece que eso es excederse en los términos, como ya señalé en la polémica con Moradiellos. Al fin y al cabo, Cánovas no es propiamente un liberal, o al menos sólo lo es en referencia a los que durante el siglo XIX habían combatido contra los serviles. Además, Pío IX había dicho que el liberalismo era pecado, y Cánovas presumía de católico. Podría decirse que Cánovas se hizo liberal porque no tenía más remedio, dada la coyuntura de su época. Además, si uno lee la Historia de la Casa de Austria de Cánovas podrá encontrar en ella semejantes ideas negativas sobre la Historia de España que en el propio Azaña, aunque luego uno fuera legalista y el otro no demasiado.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Antonio Sánchez Martínez



Registrado: 26 Oct 2003
Mensajes: 339
Ubicación: Rivas Vaciamadrid (España)

MensajePublicado: Lun Mar 06, 2006 12:20 am    Título del mensaje: Azaña menosprecia la Historia "oficial" de España Responder citando

La discusión sobre la “españolidad” del liberalismo la arrastramos desde hace tiempo. Ya dijimos en su día que no cabe meter en el mismo saco a todos los liberales… NO creo que se pueda decir, sin más, que los principios del liberalismo reniegan de las plataformas nacionales. Pero lo que sí tengo bastante claro es que muchos liberales de tradición krausista, masónica, humanitarista, etc., acabaron menospreciando a España y su pasado histórico político, y consecuentemente a la Nación Española… El discurso de dichos sujetos hoy ha resucitado, en gran medida, gracias a ZP, Alicio Maravillas. En el texto proporcionado por Antonio Romero hay varias pruebas. Como también es prueba de su “humanitarismo” el siguiente párrrafo:



Cita:
La ciencia no se preocupa de los destinos de su
objeto. Nosotros decimos que el cangrejo es un crustáceo; pero el cangrejo no la sabe.
Esta es la ciencia, y al cangrejo no le importa ignorar dónde lo clasifican. Nosotros
decimos que el hombre es ciudadano, pero los más de los hombres no lo saben.
Hacérselo saber y entender es admirable cebo para la facultad creadora. Los gruesos
batallones populares, encauzados al objetivo que la inteligencia les señale, podrán ser la
fórmula del mañana. En rigor, nunca las cosas han ocurrido de otra manera.

Azaña reduce la política a “ciencia natural”, a biología (alfaoperatoria), y se siente como un Dios que sabe dirigir a sus criaturas los crustáceos “humanos” (esto también ha sido resaltado por Pío Moa, a su manera). No ve los ortogramas políticos, sino que los reduce a “programas” biológicos, “humanos” (similares a los de los cangrejos…)… De España como plataforma idiográfica histórico-política queda bien poco.
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Lun Mar 06, 2006 11:42 am    Título del mensaje: Azaña Responder citando

Estimados amigos:

Uno de los rasgos no ya del liberalismo a secas, sino del liberalismo español, la izquierda liberal, es el menosprecio de la Historia «oficial» de España, la del Imperio. En su lugar crearon el mito de los Comuneros ya señalado por mí, para convertir en un error el mando de Austrias y Borbones. Que luego se mezclen estos principios con los más indefinidos de krausistas o masones, sin duda que eso lleva a la indefinición política, pero habrá que ver hasta qué punto eso hace desaparecer la perspectiva de España. De hecho, yo tengo una visión distinta del texto citado por Antonio Sánchez.

Cita:
La ciencia no se preocupa de los destinos de su
objeto. Nosotros decimos que el cangrejo es un crustáceo; pero el cangrejo no la sabe.
Esta es la ciencia, y al cangrejo no le importa ignorar dónde lo clasifican. Nosotros
decimos que el hombre es ciudadano, pero los más de los hombres no lo saben.
Hacérselo saber y entender es admirable cebo para la facultad creadora. Los gruesos
batallones populares, encauzados al objetivo que la inteligencia les señale, podrán ser la
fórmula del mañana. En rigor, nunca las cosas han ocurrido de otra manera.


No creo que este texto pueda tomarse como el programa político de Azaña. De hecho, Pío Moa lo interpreta más bien como una táctica para gobernar, no como una estrategia global: Azaña se sentía capaz de dominar a las masas obreras anarquistas y socialistas. Sin embargo, fueron esos mismos «gruesos batallones populares» los que le desbancaron en dos ocasiones y llevaron a su partido a la desaparición, como bien sabemos. Pero al nivel de la estrategia estaría su visión de la Historia de España, semejante como digo a la de un Cánovas.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Antonio Sánchez Martínez



Registrado: 26 Oct 2003
Mensajes: 339
Ubicación: Rivas Vaciamadrid (España)

MensajePublicado: Lun Mar 06, 2006 12:20 pm    Título del mensaje: No entiendo Responder citando

No entiendo lo que nos quiere decir José Manuel, ¿Asumió Azaña algo de la España Imperial con vistas a sus proyectos políticos? ¿Qué, en concreto?
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Antonio Romero Ysern



Registrado: 12 Oct 2003
Mensajes: 386
Ubicación: Aracena (España)

MensajePublicado: Lun Mar 06, 2006 12:54 pm    Título del mensaje: Azaña y la historia de España Responder citando

Estimados amigos:

En contra de lo que afirma Rodríguez Pardo, Azaña se distancia de la interpretación del pasado de los liberales decimonónicos. Basta con leer las siguientes palabras del texto citado, que antes había subrayado: "Ha de haber en el espíritu español un encogimiento medroso, que a muchos
revolucionarios les ha impedido soltarse del pasado y botar su nave en las libres aguas
del porvenir. Hace un siglo, los revolucionarios liberales se empeñaron en demostrar
que su revolución restauraba instituciones arcaicas: Toreo, Argüelles, Martínez de la
Rosa, el propio Martínez Marina y otros expositores del liberalismo español, torturan la
tradición para autorizar su obra política"

Azaña no pretende, como los liberales, reinterpretar la tradición española, la historia de España; su "empresa de demoliciones" pretende más bien hacer tabula rasa de la Historia de España. De ahí, por cierto, su "España ha dejado de ser católica", que no pretende ser una verdad sociológica, sino más bien un enunciado perlocucionario, como dirían algunos.

Un saludo.
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