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Homenaje a J. Freund
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Antonio Mu√Īoz Ballesta



Registrado: 11 Oct 2003
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Ubicaciůn: Mazarr√≥n (Espa√Īa)

MensajePublicado: Mie Jul 21, 2004 1:52 am    TŪtulo del mensaje: Homenaje a J. Freund Responder citando

Estimados foristas,
Desde que hace ya cuatro a√Īos relacion√© ( en mi ponencia de Gij√≥n y en EL Basilisco) el realismo pol√≠tico de Freund con el Materialismo Filos√≥fico de G. Bueno el inter√©s por el fil√≥sofo pol√≠tico y polem√≥logo franc√©s de Henridorff y profesor de sociolog√≠a en Estrasburgo, no ha dejado de crecer entre nosotros. Tal hecho no lo hubiera podido realizar sin la ayuda y ense√Īanza previa de D. J. Molina ( la m√°xima autoridad en Espa√Īa sobre J. Freund)

Para la auténtica comprensión de su filosofía se abre el presente foro.

Me gustaría comenzar con una diferenciación esencial en Freund, a saber,

- maquiavelianismo, que es sencillamente el realismo político , es decir, el primado de la observación sobre la " ética" al estudiar y saber de lo político y la política;

- y " maquiavelismo", que es simplemente una ideología del poder.



Saludos cordiales
Antonio Mu√Īoz Ballesta
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Antonio Mu√Īoz Ballesta



Registrado: 11 Oct 2003
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Ubicaciůn: Mazarr√≥n (Espa√Īa)

MensajePublicado: Dom Jul 25, 2004 2:05 am    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Estimados foristas,

La comprensi√≥n cabal de la filosof√≠a realista en Espa√Īa no es posible sin la colaboraci√≥n de Carl Schmitt y D. √Älvaro D'Ors. Por lo que teniendo en cuenta que Juli√°n Freund fue el gran disc√≠pulo franc√©s de Carl Schmitt- junto con R.A.- debemos expones, aunque solamente sea brevemente las claves de la filosof√≠a pol√≠tica de √Älvaro D'Ors. El realismo pol√≠tico no puede limitarse a relaciones de clases. Tiene que ofrecer una versi√≥n hist√≥rica de la forma pol√≠tica de considerar lo pol√≠tico. Y entender el " estado" tal como lo entiende mi MFLA. Para ello Las obras de J. Freund y D. √Älvaro D'Ors son imprescindibles:


En filosofía política centró su atención, Àlvaro D'Ors, en

-la crítica contra la "secularización europeizante",

-denunció "la forma política de Estado"

-y el "consumismo capitalista",


¬Ņ De d√≥nde proceden dichos males- secularizaci√≥n, Estado, y consumismo-? √Ālvaro D'Ors considera que son efectos de la revoluci√≥n protestante. Tal afirmaci√≥n podemos verla en la obra de G.Bueno, sobre todo en la secularizaci√≥n y el consumismo. La cr√≠tica a la forma Estado es asumida, ahora, por el MAFLA.

"Carl Schmitt fundamenta su teoría del "nomos" en los principios de territorialidad y potestad, d'Ors opta por los principios de personalidad y autoridad. E

sta distinci√≥n entre autoridad –saber socialmente reconocido– y potestad –poder socialmente reconocido– ha sido una de las principales aportaciones de d'Ors a la filosof√≠a social.

A su vez, frente al homo homini lupus moderno, propuso d'Ors el homo homini persona, principio que, a mi entender, constituye un firme cimiento del incipiente derecho global. "

Saludos cordiales,
AMB
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Antonio Mu√Īoz Ballesta



Registrado: 11 Oct 2003
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MensajePublicado: Jue Jul 29, 2004 10:24 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Estimados foristas,,

Se ha publicado un libro muy interesante sobre el realismo político de Julián FreundJulien Freund
Che cos'è la politica?




Introduzione alla politica: essenza, finalità, mezzi

Pensare la politica politicamente. E’ l’invito che scaturisce dalla lettura di questo libro, opera di uno degli esponenti di punta del “realismo politico” europeo contemporaneo, seguace di Carl Schmitt e Raymond Aron. In che misura la politica rappresenta una sfera d’azione dotata d’autonomia? Esiste un’essenza della politica? Quali sono le finalit√† specifiche della politica? E quali i mezzi e gli strumenti che la caratterizzano? Nel solco di Aristotele e Machiavelli - riferimenti polari della tradizione politica occidentale - Freund illustra, con efficacia e chiarezza, alcuni dei concetti chiave della politica (antica, moderna e contemporanea): forza, libert√†, decisione, responsabilit√†, sicurezza, bene comune. Una difesa della politica contro i teorici della fine della politica ed i fautori dell’antipolitica, una requisitoria serrata contro l’utopia di un mondo senza conflitti e senza tensioni, presentate dall’autore con un stile originale e brillante.

---
Saludos cordiales
AMB
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
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MensajePublicado: Sab Jul 31, 2004 4:25 pm    TŪtulo del mensaje: Atilana. Responder citando

<--Atilana Guerrero S√°nchez

Registrado: 09 Oct 2003
Mensajes: 13
Ubicación: Madrid
Publicado: Sab Jul 31, 2004 1:38 am Asunto:

Antonio:
Tienes un l√≠o monumental. Directamente est√°s confundiendo a la naci√≥n can√≥nica con el Estado. A ver, si la monarqu√≠a hisp√°nica no era un estado, ¬Ņqu√© era?, ¬Ņun proto-estado?, o sea, una sociedad pol√≠tica aislada de otras -p√°g 244 del Primer ensayo sobre las categor√≠as de la CC. pol√≠ticas-, sin capa cortical?
En "Espa√Īa frente a Europa" Gustavo Bueno ya tiene incorporada la cr√≠tica a posturas como la tuya, y como veo que no te repasas el libro, ser√° la desidia veraniega?, te transcribo lo fundamental-p.241:
<<<"[...]la categor√≠a pol√≠tica fundamental, el "Estado"[...] no tendr√≠a por qu√© entenderse con las categor√≠as precisas de algunas de sus modulaciones (con las "categor√≠as del Estado moderno"), puesto que estas caracter√≠sticas ser√°n no ya una mera especificaci√≥n alternativa enteramente independiente de otras posibles, sino transformaciones (que tampoco excluyen cortaduras entre los cursos bifurcados) de otras modulaciones anteriores. Los Reinos medievales podr√°n ser categorizados pol√≠ticamente como Estados, en el sentido filos√≥fico-pol√≠tico, aunque no sean Estados modernos (por ejemplo, Estados nacionales), sino otro tipo de Estados (v√©ase nuestro Primer Ensayo sobre las categor√≠as de las "Ciencias Pol√≠ticas‚ÄĚ>>>-subrayado m√≠o. Vale.-->>

FELICES VACACIONES...
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Antonio Mu√Īoz Ballesta



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 194
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MensajePublicado: Dom Ago 01, 2004 2:34 am    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Estimados foristas,
Felices vacaciones,
... antes recordar que :

Tres son los planos en que se mueven los escritos de Freund:
- el onto-fenomenológico: descubrimiento y determinación del ser al que la actividad responde.
- El estrictamente praxeol√≥gico ( labor en la que aolabora con Von Mises) : comprensi√≥n del car√°cter √ļltimo del obrar, convencional y circunstancialmente especificado.
- El específicamete epistemológico: efectiva y positiva delimitación del saber que a cada uno de los órdenes humanos le conviene.

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AMB
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Mar Oct 25, 2005 9:39 pm    TŪtulo del mensaje: Del realismo pol√≠tico al Maquiavelianismo.Freund. Responder citando

Julien Freund, del realismo político al Maquiavelianismo
Jerónimo Molina

Memoria de un hombre de acción escritor político

El pasado d√≠a diez de septiembre del 2003 se cumpli√≥ el d√©cimo aniversario de la desaparici√≥n del fil√≥sofo pol√≠tico y polem√≥logo franc√©s Juli√°n Freund. Hab√≠a nacido en 1921 en un pueblecito loren√©s de poco m√°s de seiscientos habitantes (Henridorff), cri√°ndose, hijo de un pe√≥n ferroviario, en el ambiente de una familia muy humilde de clase obrera. Desde principios de los a√Īos ochenta Freund viv√≠a en su retiro de Vill√© (Alsacia), su San Casciano, apartado de la burocratizada vida universitaria. En 1993 su muerte no trascendi√≥ del c√≠rculo de sus adictos, disc√≠pulos y amigos. Unas pocas necrol√≥gicas, la edici√≥n p√≥stuma de un magn√≠fico libro sobre La esencia de lo econ√≥mico, en el que labor√≥ tenazmente los √ļltimos meses de su vida para dejar constancia ¬ęde [mi] lucha permanente y obstinada contra la enfermedad¬Ľ, y la promesa ‚ÄĒhasta el d√≠a de hoy, por desgracia, frustrada‚ÄĒ de una pronta publicaci√≥n de sus Cartas desde el valle (Lettres de la vall√©e), cifra de un realismo que denuncia las enso√Īaciones pol√≠ticas del prescriptor de los intelectuales del siglo XX, Rousseau, autor de las Cartas escritas desde la monta√Īa (Lettres √©crites de la montagne): esta escueta relaci√≥n, a la que se pueden a√Īadir algunos estudios predoctorales, sentidas necrol√≥gicas y unos cuantos art√≠culos agota la reacci√≥n de la inteligencia europea e hispanoamericana ante la muerte de uno de los m√°s brillantes escritores pol√≠ticos franceses de la segunda mitad del siglo veinte, cuya obra raya sin duda en lo excepcional.
No han cambiado mucho las cosas en este a√Īo 2003 (1), aunque merecen todo nuestro reconocimiento diversas iniciativas editoriales en Argentina, Italia y Espa√Īa, ya concretadas o en proyecto. No parece pues que la injusticia que se ha cometido con Freund vaya a enderezarse, ni siquiera a corto plazo. Arbitrariedad que, ciertamente, no es de estos √ļltimos a√Īos, sino que viene de muy atr√°s, cuando reci√©n terminada la guerra su rectitud personal e independencia de esp√≠ritu le apartaron de la politiquer√≠a de quienes, por entonces, se ufanaban por la restauraci√≥n de las libertades francesas. Freund, comprometido desde el oto√Īo de 1944 con la guerrilla de los ¬ęFrancotiradores y partisanos franceses¬Ľ, de r√≠gida observancia marxista-leninista, tom√≥ parte en numerosas acciones de sabotaje, incluido el atentado contra el Ministro de sanidad del gobierno petainista de Pierre Laval. Recompensado, como miles de j√≥venes socialistas, con un puesto secundario en el departamento del Mosela y la direcci√≥n de un peri√≥dico regional El porvenir loren√©s (L‚Äôavenir lorraine), la descarnada lucha de las izquierdas por el poder y la cruel depuraci√≥n pol√≠tica del nuevo r√©gimen le asquearon. Esa conmovedora experiencia vital le determin√≥ a estudiar lo pol√≠tico como en realidad es: no seg√ļn las representaciones abstractas y desinhibidas de los doctrinarios, sino como una de las esencias fundadoras de lo humano, mediadora entre la metaf√≠sica y la historia. La esencia de lo pol√≠tico fue el fruto de un trabajo que se prolong√≥ durante quince a√Īos (1950-1965), hasta su defensa como tesis doctoral en la Sorbona, ante una sala abarrotada de p√ļblico.
Se recuerda de aquella ocasi√≥n la intervenci√≥n de Raymond Aron, quien, como director de una tesis de la que no quiso hacerse cargo Jean Hyppolite por sus escr√ļpulos pacifistas ‚ÄĒ¬ęyo soy pacifista y socialista; no puedo patrocinar una tesis en la que se declara que s√≥lo existe pol√≠tica donde hay un enemigo¬Ľ‚ÄĒ, se√Īal√≥ el valor de aquella obra y el coraje de su autor. Pero trascendi√≥ particularmente la discusi√≥n entre Freund e Hyppolite, miembro este √ļltimo de la comisi√≥n juzgadora. Si Freund ten√≠a raz√≥n con respecto a la categor√≠a del enemigo, elevada a presupuesto fenomenol√≥gico de la politicidad, entend√≠a Hyppolite que s√≥lo le quedaba ya dedicarse a su jard√≠n. Freund le reproch√≥ la ingenuidad irresponsable de su argumentaci√≥n, pues la pureza de intenci√≥n ni conjura las amenazas ni suprime al enemigo. M√°s bien es √©ste quien nos elige u hostiliza. Si as√≠ lo decide debemos afrontar pol√≠ticamente su enemistad, pues puede impedir que nos ocupemos de nuestros asuntos particulares, incluso del cultivo del jard√≠n. La salida de Hyppolite, sorprendentemente, apelaba al suicidio: aniquilarse antes que reconocer la realidad.
El pensamiento de Freund, profundo pero al mismo tiempo claro en la exposici√≥n formal, no se agota en la concienzuda y sistem√°tica exploraci√≥n de lo pol√≠tico ‚ÄĒla insociable sociabilidad humana como antecedente metaf√≠sico (natura naturata); mando y obediencia, p√ļblico y privado, amigo y enemigo como presupuestos formales (in re) de lo pol√≠tico; el bien com√ļn y la fuerza como finalidad y medio espec√≠ficos de lo pol√≠tico (2) ‚ÄĒ, sino que se proyecta sobre todas las esencias u √≥rdenes imperativos primarios ‚ÄĒlo pol√≠tico, lo econ√≥mico, lo religioso, lo √©tico, lo cient√≠fico y lo est√©tico‚ÄĒ y sobre algunas de las dial√©cticas antit√©ticas u √≥rdenes imperativos secundarios ‚ÄĒlo jur√≠dico, lo social, lo pedag√≥gico, lo cultural, lo t√©cnico‚ÄĒ. Freund, que en √ļltimo an√°lisis se consideraba un metaf√≠sico ‚ÄĒ¬ęha sido mi ambici√≥n ser un te√≥rico¬Ľ sol√≠a decir‚ÄĒ, fue un pensador del orden y las formas, pues en estas y en aquel se deja traslucir la multiplicidad del ser. La ambici√≥n de su sistema de pensamiento sorprende en una √©poca como la actual, cuyo af√°n de novedades acad√©micas, incompatible con la vocaci√≥n, imposibilita o al menos dificulta la necesaria articulaci√≥n de las ideas. Muy pocos comprendieron en su d√≠a la subordinaci√≥n filos√≥fica del problema que representa cada esencia singular (y sus tratos respectivos) en la distensi√≥n temporal (historia)
a lo verdaderamente decisivo seg√ļn el polem√≥logo franc√©s: la ¬ęsignificaci√≥n¬Ľ o, dicho de otra manera, la ¬ęjerarqu√≠a¬Ľ de las esencias. Esta tem√°tica constituye el cierre metaf√≠sico de su fenomenolog√≠a de las actividades humanas ‚ÄĒincoativamente sistematizada en sus conferencias de Lovaina la Nueva de 1981 (3) ‚ÄĒ. De todo ello hubiese querido dar raz√≥n en un libro apenas imaginado: La jerarqu√≠a.
La obra freundeana tiene tres v√≠as de acceso, √≠ntimamente relacionadas por su com√ļn ra√≠z metaf√≠sica y determinadas cada una de ellas por su ubicaci√≥n en diversos planos de una teor√≠a cient√≠fica englobante: metaf√≠sica, filosof√≠a pol√≠tica y polemolog√≠a, en este preciso orden. En cuanto al pensamiento metaf√≠sico de Freund, m√°s desatendido si cabe que el resto de su obra, aparece en forma en el libro Filosof√≠a filos√≥fica (4).
El √ļltimo ont√≥logo de la pol√≠tica caracterizaba en esas p√°ginas a la genuina filosof√≠a por la ¬ęlibertad de presupuestos¬Ľ, afirmando, despu√©s de examinar c√≥mo la trayectoria de la filosof√≠a moderna se agota en la ¬ęraz√≥n racionalista¬Ľ, que la filosof√≠a filos√≥fica, como saber gratuito e irrefutable, es un ¬ępensamiento segundo que se da por objeto el examen especulativo de las diversas actividades primeras¬Ľ. Al margen de esta consideraci√≥n necesaria, su pensamiento transita, muy a la manera de Weber, de la epistemolog√≠a impl√≠cita en su teor√≠a de las esencias a la sociolog√≠a del conflicto o polemolog√≠a (5), intermediando su densa filosof√≠a de lo pol√≠tico.

Un reaccionario de izquierdas en el mundo hisp√°nico
Freund, cuyo temperamento se opuso polarmente a la actitud complaciente con la degradaci√≥n de la pol√≠tica, no goz√≥, como puede suponerse, del favor de los que a si mismos se llamaron ¬ęhumanistas¬Ľ, ¬ęintelectuales¬Ľ o ¬ęprogresistas¬Ľ. Esta terminolog√≠a, sagazmente explotada por el internacionalsocialismo, le parec√≠a vac√≠a, pero sobre todo inapropiada, pues presum√≠a maniqueamente que los adversarios eran, sin m√°s, ¬ęreaccionarios¬Ľ. Desde el punto de vista de la esencia de lo pol√≠tico, estas categor√≠as y otras similares ‚ÄĒsobre todo ¬ęderecha¬Ľ e ¬ęizquierda¬Ľ‚ÄĒ, propias de la que el autor llam√≥ pol√≠tica ideologizada (6), apenas si serv√≠an para incoar una sociolog√≠a del conocimiento. ¬ŅEra Freund un hombre de derechas o de izquierdas, conservador o progresista? ¬ęEste asunto, escribi√≥ en su bella autobiograf√≠a intelectual, siempre me pareci√≥ rid√≠culo, pues desde el fin de la Guerra hab√≠a asistido a la pol√©mica entre comunistas y socialistas, quienes se exclu√≠an rec√≠pro- camente llam√°ndose derechistas¬Ľ (7). As√≠ pues, en escritor pol√≠tico puro, nunca se dej√≥ seducir por esas dicotom√≠as, a la postre f√≥rmulas complementarias de hemiplej√≠a moral e instrumentos del peor maquiavelismo ‚ÄĒel antimaquiavelista‚ÄĒ. Por eso, a quienes pretend√≠an zaherirle adjudic√°ndole no pocas veces el sello de la Nueva Derecha (8), les respond√≠a irreverente que √©l era, ante todo, un ¬ęreaccionario de izquierdas¬Ľ. En esta parad√≥jica terminolog√≠a se denuncia en realidad el particularismo de la gavilla de categor√≠as pol√≠ticas con las que ha operado la mentalidad pol√≠tico-ideol√≥gica europea continental (rectius socialdem√≥crata). En contra de lo que se pretende, nada dice de un gobierno, ni a favor ni en contra, el que se defina como liberal o socialista, mon√°rquico o republicano, igualitario, democr√°tico, solidario, pacifista, etc√©tera, pues la piedra de toque de cualquier acci√≥n de gobierno es el bien com√ļn, no la realizaci√≥n de una doctrina. La pol√≠tica es definida al final de La esencia de lo pol√≠tico como la ¬ęactividad social que se propone asegurar por la fuerza, generalmente fundada en el derecho, la seguridad exterior y la concordia interior de una unidad pol√≠tica particular, garantizando el orden en medio de las luchas propias de la diversidad y la divergencia de opiniones e intereses¬Ľ(9). Nada que ver pues con la salvaci√≥n del hombre o su manumisi√≥n hist√≥rica.

No era f√°cil mantener este tipo de actitudes intelectuales durante los a√Īos del sinistrismo, mentalidad indulgente con los cr√≠menes cometidos en nombre de las buenas intenciones, seg√ļn Aron, en la que se sigue viendo todav√≠a un pozo emotivo de nobleza. El mundo hisp√°nico, como se sabe, no fue ajeno a los avatares de la pol√≠tica ideol√≥gica y a los estragos que han causado sus tres grandes mitos, el de la Revoluci√≥n, el del Proletariado y el de la Izquierda. Ello dificult√≥, hasta hacerla casi imposible, la divulgaci√≥n y recepci√≥n del pensamiento freundeano. A√ļn as√≠, hubo episodios singulares que no pueden ocultarse. Aunque Freund no se ocup√≥ nunca de la pol√≠tica hisp√°nica ‚ÄĒsalvo alguna menci√≥n a la jefatura militar de Franco y a sus tropas ¬ęblancas¬Ľ, adelantando, por cierto, la reciente pol√©mica sobre el revisionismo hist√≥rico de la Guerra de Espa√Īa (10) , a la dictadura chilena del General Pinochet (11) o a la Guerra de las Malvinas y del Atl√°ntico Sur ni se encuentran en su obra m√°s referencias al pensamiento hisp√°nico que Unamuno y Ortega y Gasset (13), no se dej√≥ llevar por los t√≥picos izquierdistas que, particularmente durante los a√Īos setenta, llegaron a constituir el repertorio de un verdadero Kulturkampf contra Espa√Īa.
Tiene aqu√≠ alg√ļn inter√©s recordar la presencia editorial y personal de Freund en el mundo hisp√°nico, circunscrita a Espa√Īa, Argentina y Chile, pa√≠ses gobernados entonces por dictaduras de estabilizaci√≥n (14). En cuanto a la primera, desde finales de los a√Īos sesenta y durante una d√©cada se registr√≥ el primer intento de divulgar su pensamiento en los ambientes jur√≠dico pol√≠ticos y de la sociolog√≠a acad√©mica, bien a trav√©s de las versiones o traducciones de libros como Sociolog√≠a de Max Weber (15), La esencia de lo pol√≠tico (16) o Las teor√≠as de las ciencias humanas (17), bien a la publicaci√≥n de alg√ļn art√≠culo de tem√°tica jusinternacionalista, ¬ęLa paz inencontrable¬Ľ (18), su breve prefacio a la obra de Francis Rosenstiel El principio de supranacionalidad (19) y dos textos aparecidos en la revista de Vintila Horia Futuro presente (20). Se produjeron entretanto sendos viajes del profesor estrasburgu√©s a Barcelona (mayo de 1973) y Madrid (septiembre de 1973). En Barcelona imparti√≥ una conferencia sobre ¬ęNaturaleza e historia¬Ľ en el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), dependiente de la Universidad de Navarra, concediendo tambi√©n una entrevista para la edici√≥n barcelonesa del diario Tele -Express (21). A Madrid, en cambio, le llev√≥ una invitaci√≥n al Congreso de la Asociaci√≥n Mundial de Filosof√≠a del Derecho, celebrado en la Facultad de Derecho complutense (22).
La d√©cada de los 90 ha comprendido la segunda etapa de la difusi√≥n del pensamiento de Freund, que propici√≥ la traducci√≥n de Sociologie du conflit (23),alcanzando hasta la publicaci√≥n del primer estudio sistem√°tico sobre su pensamiento pol√≠tico (24). De Freund se ocuparon entonces las tres revistasm√°s importantes del pensamiento liberal y conservador espa√Īol finisecular: Hesp√©rides, Raz√≥n Espa√Īola y Veintiuno (25) y dir√≠a que Argentina y Chile hubiesen tomado el relevo, durante la
década de los 80 (26) , de la difusión en el orbe hispánico del realismo político freundeano. En las prensas australes se imprimieron, sucesivamente, El fin del Renacimiento (27), La crisis del Estado y otros estudios (28) y Sociología del conflicto (29).
En el invierno de 1982 Freund, que ya viv√≠a retirado de la Universidad en su San Casciano de los Vosgos, viaja Santiago y Buenos Aires, ciudades en las que ley√≥ varias conferencias. El Instituto de Ciencia Pol√≠tica de la Universidad de Chile y la Fundaci√≥n del Pac√≠fico le hab√≠an invitado a participar en un seminario sobre ¬ęCuestiones fundamentales de la pol√≠tica contempor√°nea¬Ľ, celebrado en la instituci√≥n universitaria durante la semana del 21 al 28 de junio. Tres fueron sus disertaciones: ¬ęLa crisis del Estado¬Ľ, ¬ęLa crisis de valores en Occidente¬Ľ y ¬ęCapitalismo y socialismo¬Ľ, recogidas ese mismo a√Īo en un libro (30). El d√≠a 4 de julio apareci√≥ publicada en El Mercurio la extensa entrevista que le hizo Jaime Ant√ļnez Aldunate (31), aunque para entonces ya se hab√≠a trasladado a Buenos Aires, ciudad en la que al menos imparti√≥ dos conferencias: una sobre ¬ęLa esencia de lo pol√≠tico¬Ľ en la Universidad del Salvador y otra sobre el estudio cient√≠fico de lo pol√≠tico y su metodolog√≠a en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (32).
Tambi√©n en la prensa porte√Īa qued√≥ constancia de su visita, pues La Naci√≥n dio el breve ensayo referido m√°s arriba: ¬ęEl conflicto de las Malvinas a la luz de la polemolog√≠a¬Ľ. El autor se refer√≠a en √©l al papel de tercero mediador desempe√Īado por los Estados Unidos, as√≠ como a la alianza de √©stos con Gran Breta√Īa, lo que determin√≥ el curso de la Guerra de las Malvinas y del Atl√°ntico sur. Consecuencia directa de aquel viaje americano fue la relaci√≥n de Freund con los hermanos Massot, editores de uno de los diarios decanos de la prensa argentina, La nueva provincia, en cuyo suplemento cultural Ideas Im√°genes aparecieron ¬ęUna interpretaci√≥n de George Sorel¬Ľ (33), ¬ęCarl Schmitt. Una existencia hecha de contrastes¬Ľ (34) y ¬ęPresupuestos antropol√≥gicos para una teor√≠a de la pol√≠tica en Thomas Hobbes¬Ľ (35).
Despu√©s de algunos a√Īos de cierta indiferencia, mas s√≥lo aparente, pues Freund segu√≠a siendo le√≠do por numerosos intelectuales vinculados generalmente a las Universidades cat√≥licas o a los c√≠rculos militares argentinos y chilenos (36), los √ļltimos a√Īos 90 han conocido una progresiva actualizaci√≥n del inter√©s por la obra pol√≠tica y jur√≠dica del escritor franc√©s. No poco de esta Freund-Renaissance en Argentina se ha debido, en primera instancia, a la labor divulgadora del jurista pol√≠tico bahiense N√©stor Luis Montezanti, de la Universidad Nacional del Sur, traductor de ¬ŅQu√© es la pol√≠tica? (37), El derecho actual (38) y Pol√≠tica y moral (39). A estas ediciones le han seguido, en fechas recientes, el op√ļsculo Vista de conjunto sobre la obra de Carl Schmitt (40) y ¬ŅQu√© es la pol√≠tica? (41), ambos textos al cuidado de Juan Carlos Corbetta, de la Universidad Nacional de La Plata (42). Tal vez en los pr√≥ximos a√Īos, particularmente en Argentina, asistamos a la recepci√≥n acad√©mica integral del modo de pensar pol√≠tico de Freund, por encima de toda leyenda ideol√≥gica.

El ¬ęmaquiavelianismo¬Ľ pol√≠tico
Si hubi√©semos de condensar en t√©rminos simples la obra y el pensamiento de Freund optar√≠amos, sin dudarlo, por la f√≥rmula del ¬ęmaquiavelianismo¬Ľ o ¬ęrealismo pol√≠tico¬Ľ. A pesar de los equ√≠vocos que suscita y de la mala prensa de todo escritor realista o relacionado con el Secretario florentino (43). Renunciaremos ahora a exponer con detalle qu√© debe entenderse gen√©ricamente por realismo, pues ello excede del objeto de esta semblanza intelectual, orientada a poner en claro algunos supuestos del pensamiento del profesor de sociolog√≠a de Estrasburgo (44).
Apartaremos la disputa cl√°sica sobre el realismo pol√≠tico como una consecuencia del ¬ęm√©todo¬Ľ ‚ÄĒ¬ęel primado de la observaci√≥n sobre la √©tica¬Ľ (45) ‚ÄĒ, tesis divulgada por Aron pero que acaso s√≥lo tenga alguna utilidad dentro del horizonte de preocupaciones metodol√≥gicas propias de los profesores de ciencia pol√≠tica (46). El realismo pol√≠tico se asimila en realidad al ¬ępunto de vista pol√≠tico¬Ľ, per√≠frasis que, a pesar de su car√°cter puramente descriptivo, casi puede considerarse como una de esas banalidades superiores, pues ¬Ņqui√©n dudar√° cabalmente de que lo pol√≠tico tiene un medio propio de acceso que no resulta intercambiable con el propio de la moral ‚ÄĒmoralismo pol√≠tico‚ÄĒ, la econom√≠a ‚ÄĒeconomicismo‚ÄĒ o la religi√≥n ‚ÄĒteocratismo‚ÄĒ? A esta actitud espiritual le dan gracia y car√°cter (a) la centralidad o primado hist√≥rico de lo pol√≠tico; (b) la convicci√≥n de que los medios pol√≠ticos no siempre se presentan bajo la especie de lo agible, pues en ocasiones no hay elecci√≥n posible; (c) el agnosticismo en cuanto a la forma de gobierno, pues no existe una organizaci√≥n √≥ptima de la convivencia pol√≠tica; (d) la distinci√≥n entre lo pol√≠tico (das Politisch) y el Estado (der Staat) y entre lo pol√≠tico (le politique) y la pol√≠tica (la politique) o, por √ļltimo, (e) la determinaci√≥n del pensamiento jur√≠dico-pol√≠tico por la configuraci√≥n de la forma pol√≠tica.
La querella sobre el realismo es consecuencia, seg√ļn Freund, de las dificultades inherentes al paso de la teor√≠a a la acci√≥n. En rigor, s√≥lo tiene sentido predicar el realismo de una cierta forma de proceder el pol√≠tico, inspirada en la evaluaci√≥n de la relaci√≥n de fuerzas, m√°s all√° de todo ardid pol√≠tico, propaganda o ideolog√≠a, pues todo c√°lculo del poder debe orientarse al beneficio de la comunidad. ¬ęNo s√≥lo se trata, puntualiza el autor, de sopesar correctamente las fuerzas de los adversarios, sino de no enga√Īarse sobre las propias. La relaci√≥n de fuerzas indica un l√≠mite que una colectividad pol√≠tica no debe sobrepasar, so riesgo de poner su existencia en peligro¬Ľ (47).
A√ļn as√≠, Freund se mostr√≥ reticente a utilizar la expresi√≥n ¬ęrealismo pol√≠tico¬Ľ en el desarrollo de su fenomenolog√≠a. Sucede a veces, en efecto, que el realismo puede llegar a convertirse en una versi√≥n del maquiavelismo, es decir, en una ideolog√≠a del poder. Pero, ¬Ņqu√© sucede entonces con la dignidad te√≥rica del ¬ęrealismo¬Ľ? ¬ŅEs el realismo pol√≠tico el m√©todo que, en opini√≥n de uno de sus estudiosos contempor√°neos, ¬ęhace suya, poni√©ndola al d√≠a cr√≠ticamente, una cierta tradici√≥n del pensamiento pol√≠tico europeo, cuya primaria ambici√≥n ha sido la comprensi√≥n de la pol√≠tica y sus manifestaciones hist√≥ricas en t√©rminos cient√≠ficos, es decir, avalorativos y puramente descriptivos¬Ľ 48?
Freund, en realidad, prefirió no entrar en los pormenores de una polémica que, en gran medida, consideraba estéril.
Pues, ¬ęno se trata de ser realista o idealista ‚ÄĒpalabras recubiertas, por lo dem√°s, de una p√°tina √©tica asaz turbia‚ÄĒ sino de captar la pol√≠tica en su realidad de esencia humana¬Ľ (49). √Čsta es la actitud del maquiaveliano, no la del realista. Fue, pues, el propio autor quien rechaz√≥ definirse intelectualmente como realista pol√≠tico.
Estas observaciones clarifican la actitud de Freund ante las vías de acceso a lo político, si bien todavía de una manera imprecisa. Hasta cier-to punto, su posición es atípica en el panorama actual de las ideas. Por lo pronto, se trata de un filósofo reacio a aceptar como verdades intangibles los prejuicios de la política ideológica. Su repertorio no se agotó en las nociones más ideologizadas, pues también analizó críticamente algunas categorías o postulados aparentemente sanos: pensar la política políticamente también incluye la reflexión sobre la tradición heredada.
Mas detr√°s de esta tem√°tica, dispersa en apariencia, se encuentra una gran divisoria intelectual de la comprensi√≥n de lo pol√≠tico. De un lado, el estilo ¬ęidealista, ut√≥pico e ideol√≥gico¬Ľ, del otro, el ¬ęrealista, cient√≠fico, polemol√≥gico¬Ľ (50). El realismo cient√≠fico y polemol√≥gico se corresponde con el punto de vista maquiaveliano.
La primera dificultad que hay que sortear es la confusi√≥n terminol√≥- gica, puesto que el autor distingue netamente entre maquiavelismo y maquiavelianismo. ¬ęSer maquiaveliano¬Ľ consiste, prima facie, en adoptar un estilo te√≥rico sin concesiones al moralismo. No se trata, sin embargo, de que el sabio devenga inmoral, ni siquiera amoral. El pensador maquiaveliano se limita a reclamar la dignidad de la pol√≠tica, su derecho a ser pensada pol√≠ticamente. Por eso rechaza las interpretaciones del maquiavelista, cuya √≥ptica es la del moralista. El maquiavelismo, sol√≠a decir Freund, es el cinismo de los amantes de la justicia abstracta. En cualquier caso, maquiavelismo y antimaquiavelismo le parec√≠an dos especies del mismo moralismo pol√≠tico. Al elegir ser maquiaveliano, Freund opt√≥ por estudiar la actividad pol√≠tica como tal.
Su visi√≥n no es limitada o reduccionista como la del pensador maquiavelista: tr√°tase de ¬ęexaminar lo pol√≠tico en sus relaciones con la naturaleza humana y la sociedad para mostrar que no se justifica en s√≠ mismo, sino que sirve para justificar casi todos los actos decisivos del hombre en la sociedad ¬Ľ(51).
El maquiavelianismo es concebido epistemol√≥gica y metodol√≥gicamente seg√ļn la f√≥rmula que Freund denomina demostrativa. A pesar de las dificultades cognoscitivas que se presentan en el campo pragm√°tico de la pol√≠tica, o de la constataci√≥n de la dimensi√≥n pol√©mica de la pol√≠tica, que impregna la adscripci√≥n del cient√≠fico a una u otra escuela, el m√©todo demostrativo ¬ęse libera de la fascinaci√≥n de lo pol√≠tico mostrando su presencia ineluctable y su potencia constituyente de las relaciones sociales¬Ľ
(52). El contraejemplo del m√©todo demostrativo es el m√©todo justificativo. Si el primero aspira a ver m√°s all√° de la contingencia de los reg√≠menes, buscando los mecanismos o los elementos comunes a todos ellos, el segundo, ¬ęcentrado en los fines, renuncia a los presupuestos del an√°lisis y de la investigaci√≥n positivos¬Ľ. Sus aspiraciones se orientan hacia el estudio de los reg√≠menes, los partidos y las instituciones a la luz de una supuesta √©tica. Pero no le corresponde al maquiaveliano justificar una especie de poder o de r√©gimen, prefiriendo unos a otros. Cuando el fil√≥sofo o el politic√≥logo traspasan este umbral convierten su saber, como dec√≠a Aron, en un ¬ęsistema para justificar¬Ľ
(53). Abandonado entonces el punto de vista polemológico, su posición deviene abiertamente polemógena.

Notas:
1. Véase J. Freund, L’essence du politique. Epílogo de Pierre-André Taguieff. París, Dalloz, 2003
2. Véase J. Freund, L’essence du politique. París, Sirey, 1990, passim. Una exposición sistemática del pensamiento político freundeano en J. Molina, Julien Freund, lo político y la política. Madrid, Sequitur, 2000
3. J. Freund, Philosophie et sociologie. Lovaina La Nueva, Cabay, 1984.
4. J. Freund, Philosophie philosophique. París, La Découverte, 1990.
5. La polemolog√≠a freundeana, como elaborado corpus te√≥rico, es una ¬ęsociolog√≠a del conflicto¬Ľ en sentido estricto, y no s√≥lo, seg√ļn la interpretaci√≥n de Gast√≥n Bouthoul, una ¬ęsociolog√≠a de las guerras¬Ľ. Cfr. J. Feund, Sociologie du conflit. Par√≠s, P. U. F., 1983. G. Bouthoul, Trait√© de pol√©mologie. Sociologie des guerres. Par√≠s, Payot, 1991
6. J. Freund, Qu‚Äôest-ce que la politique id√©ologique?, en Revue europ√©enne des sciences sociales, vol. XVII, n¬ļ 46, 1979.
7. J. Freund, ¬ę√Čbauche d‚Äôune autobiographie intellectuel¬Ľ, en Revue europ√©enne des sciences sociaes, vol. XIX, n¬ļ 45-46, 1981, p√°g. 33.
8. Alain Bhir, ¬ęJulien Freund: de la r√©sistence √† la collaboration¬Ľ, en Histoire et Anthropologie, n¬ļ 7, abril y junio de 1994. Las opiniones de este art√≠culo, parte de una miserable campa√Īa de difamaci√≥n intelectual, fueron refutadas por Jean-Paul Sorg, ¬ęJulien Freund, ou de la difficult√© de penser la politique!¬Ľ, Histoire et Anthropologie, n¬ļ 8, julio y agosto de 1994
9. J. Freund, L’essence du politique, p. 751.
10. Franco, que como gobernante ¬ęestatific√≥¬Ľ la forma pol√≠tica espa√Īola tradi- cional y ¬ęnacionaliz√≥¬Ľ la dinast√≠a borb√≥nica, se puso en 1936 al frente de un ¬ęcontra-terror que combate un r√©gimen de terror¬Ľ, el ¬ęterror blanco¬Ľ de la polemolog√≠a de Julien Freund. El terror blanco se genera espont√°neamente en situaciones atravesadas por graves y violentos conflictos, bien en pleno
periodo revolucionario, bien una vez que un gobierno desp√≥tico ha sido derrocado. Cl√°sicamente se citan como ejemplos la resistencia de los campesinos vendeanos frente a la Revoluci√≥n francesa y la de los Ej√©rcitos blancos frente al Ej√©rcito rojo de Trotsky. Esta violencia defensiva casi nunca tiene √©xito, aunque seg√ļn Freund, entre las rar√≠simas excepciones se halla la victoria del bando nacional en la Guerra de Espa√Īa: ¬ęLas concepciones de Franco no fueron las de un fascista, sino las de un adepto del terror blanco¬Ľ.
J. Freund, Utopie et violence. Par√≠s, Marcel Rivi√®re, 1978, p√°g. 191. Otras precisiones en J. Molina, ¬ęRaymond Aron y el R√©gimen de Franco¬Ľ, en Raz√≥n Espa√Īola, n¬ļ 121, septiembre-octubre de 2003, espec. p√°gs. 206-10.
11. Merece la pena, a este respecto, reproducir la opini√≥n del autor sobre el desplome del imperio sovi√©tico, forma ecclesiae del marxismo-leninismo: ¬ęEn Alemania la repercusi√≥n fue grande, pues el asunto le afectaba directamente.
En Francia, Espa√Īa e Italia la noticia se recibi√≥ con j√ļbilo. Pero en el resto del mundo la onda de choque fue muy d√©bil. En Mozambique, Etiop√≠a o Nicaragua la informaci√≥n estuvo teledirigida, llegando como un rumor lejano.
Por √ļltimo, la ONU no se movi√≥. No dijo ni una palabra, lo que muestra a las claras cu√°l es la orientaci√≥n de los representantes de los Estados. Si todo eso hubiese sucedido en Chile, no me cabe duda que la ONU se habr√≠a hecho o√≠r¬Ľ. J. Freund, L‚Äôaventure du politique. Par√≠s, Criterion, 1991, p√°g. 169.
12. J. Freund, ¬ęEl conflicto de las Malvinas a la luz de la polemolog√≠a¬Ľ, en La Naci√≥n, junio de 1982
13. En su libro sobre la decadencia se encuentra también la elogiosa referencia a un notable libro hispánico: Horacio Cagni y Vicente Massot, Spengler, pensador de la decadencia. Buenos Aires, Grupo Editor Hispanoamericano, 1993
(19781ª) Véase J. Freund, La décadence. París, Sirey, 1984, pág. 214, nota 63.
14. Ello le vali√≥, lo mismo que a otros intelectuales liberales o conservadores, el desd√©n sordo del sinistrismo, pues como dec√≠a Jean-Paul Sorg en su defensa del maestro, ¬ęlos prejuicios son tenaces y las reputaciones indelebles¬Ľ.V√©ase J.-P. Sorg, ¬ęJulien Freund, ou de la difficult√© de penser la politique¬Ľ, en loc. cit., p√°g. 129. Mas, en √ļltimo an√°lisis, recordando lo que el mismo
Freund dec√≠a de Schmitt, ilustre visitante de la Espa√Īa franquista, el polem√≥logo loren√©s no fue el √ļnico intelectual que profes√≥ conferencias en pa√≠ses gobernados por dictadores. El caso de Schmitt sigue siendo paradigm√°tico, pues dif√≠cilmente se puede exagerar su identificaci√≥n con Espa√Īa, naci√≥n por la que sent√≠a gran admiraci√≥n. En la correspondencia del viejo de Plettenberg con su amigo, disc√≠pulo y traductor espa√Īol Javier Conde se encuentra este fant√°stico p√°rrafo: ¬ęMi siempre querido amigo‚Ķ todo concurre en las circunstancias actuales para sacarnos a la palestra tanto a mis amigos y a mi como, visto del otro lado, a mis asediadores. Comprender√° que en un momento como este le tenga a usted tan presente. No olvide nunca que los enemigos de Espa√Īa han sido siempre tambi√©n mis propios enemigos. Es esta una coincidencia que afecta a mi posici√≥n particular en la esfera del esp√≠ritu objetivo¬Ľ. Carta de C. Schmitt a J. Conde de 15 de abril de 1950.
Nordrhein-Westf√§lisches Hauptstaatsarchiv de D√ľsseldorf: RW 265-12874.
15. Barcelona, Península, 1967.
16. Madrid, Editora Nacional, 1968.
17. Barcelona, Península, 1975.
18. En Revista de pol√≠tica internacional, n¬ļ 69, 1963.
19. Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1967
20. ¬ęFuturolog√≠a y escatolog√≠a¬Ľ, en Futuro presente, n¬ļ 39, 1977; ¬ęVilfredo Pareto y el poder¬Ľ, en Futuro presente, n¬ļ 41, 1978. Se cierra esta primera etapa con ¬ęTrabajo y religi√≥n seg√ļn Max Weber¬Ľ, en Concilium. Revista internacional de teolog√≠a, n¬ļ 151, 1980.
21. ¬ęLa ONU no est√° sensibilizada sobre la alternativa progreso-contaminaci√≥n¬Ľ, en Tele-Express, 24 de mayo de 1973.
22. La ponencia de Freund, patrocinada por Michel Villey, expon√≠a una teor√≠a polemol√≥gica del derecho, cuyo contenido recoger√≠a ¬ęLe droit comme motiv et solution de conflits¬Ľ, en Archiv f√ľr Rechts- und Sozialphilosophie, n¬ļ 8, 1973.
23. Sociología del conflicto. Madrid, Ediciones Ejército, 1995.
24. Véase J. Molina, Julien Freund, lo político y la política.
25. En Hesp√©rides, dirigida por Jos√© Javier Esparza, apareci√≥ un art√≠culo de Freund: ¬ęAlgunas ideas sobre lo pol√≠tico¬Ľ (n¬ļ 4-5, 1994). V√©anse tambi√©n en esta serie los art√≠culos de J. Molina ¬ęLa esencia de lo econ√≥mico. Acerca de las relaciones entre la econom√≠a, la pol√≠tica y la pol√≠tica social en Julien Freund¬Ľ (n¬ļ 18, 1998) y ¬ęLa teor√≠a de las formas de gobierno en Julien Freund: el problema de la democracia moral¬Ľ (n¬ļ 20, 2000). En Raz√≥n Espa√Īola, empresa intelectual animada por Gonzalo Fern√°ndez de la Mora, se dio a conocer ¬ęEl liberalismo europeo¬Ľ (n¬ļ 115, 2002). La revista Veintiuno, dirigida por Francisco Sanabria Mart√≠n, public√≥ ¬ęSocialismo, liberalismo, conservadurismo. Un ejemplo de confusi√≥n entre la econom√≠a y la pol√≠tica¬Ľ (n¬ļ 33, 1997), adem√°s de sendas rese√Īas sobre tres libros de Freund. La Fundaci√≥n C√°novas del Castillo, editora de Veintiuno, incluy√≥ en su colecci√≥n ¬ęCuadernos Veintiuno de formaci√≥n. Serie azul¬Ľ el op√ļsculo de J. Molina sobre ¬ęLa filosof√≠a de la econom√≠a de Julien Freund ante la econom√≠a moderna¬Ľ. Madrid, F. C. C., 1997. V√©ase tambi√©n J. Freund, ¬ęLa cuesti√≥n social¬Ľ, en Cuadernos de Trabajo social, n¬ļ 11, 2000. El doctorando Juan Carlos Valderrama defender√° pr√≥ximamente su tesis doctoral, que versa sobre la ¬ęEsencia y significaci√≥n polemol√≥gica de lo jur√≠dico¬Ľ. Del mismo puede verse una magn√≠fica investigaci√≥n predoctoral in√©dita: Julien Freund, estudio bio-bibliogr√°fico (2002). La revista Empresas pol√≠ticas dedicar√° su n√ļmero 5 (2¬ļ semestre de 2004) al pensamiento del polem√≥logo franc√©s
26. No obstante: J. Freund, ¬ęObservaciones sobre dos categor√≠as de la din√°mica polem√≥gena. De la crisis al conflicto¬Ľ, en Randolph Starn (ed.), El concepto de crisis. Buenos Aires, Megal√≥polis, 1979. Y del mismo, ¬ęLa fe y la pol√≠tica¬Ľ, en Criterio, vol. 52, n¬ļ 1825-26, 1979. El √ļltimo texto de este periodo es ¬ęLa sociolog√≠a alemana en la √©poca de Max Weber¬Ľ, en Tom Bottomore y Robert Nisbet (eds.), Historia del an√°lisis sociol√≥gico. Buenos Aires, Amorrortu, 1986.
27. Buenos Aires, Belgrano, 1981.
28. Santiago, Universidad de Chile, 1982.
29. Buenos Aires, C.E.R.I.E.N., 1987. Se trata de una traducci√≥n distinta a la editada en Espa√Īa en 1995 y amparada por el Centro de Estudios de Relaciones Internacionales y Estrategia Nacional.
30. La crisis del Estado y otros escritos. Santiago, Universidad de Chile, 1982. El texto de ¬ęLa crisis del Estado¬Ľ apareci√≥ tambi√©n en Revista pol√≠tica, n¬ļ 1, 1982.
31. ¬ęFreund: del estatismo al igualitarismo¬Ľ. Recogido en J. Ant√ļnez Aldunate, C r √≥ n i c a
de las ideas. Para comprender un fin de siglo.Santiago, Andrés Bello, 1988.
32. Debo esta informaci√≥n al jurista Luis Mar√≠a Bandieri, en esa √©poca profesor de la Universidad del Salvador. V√©ase J. Freund, ¬ęLa esencia de lo pol√≠tico¬Ľ, en Signos Universitarios, n¬ļ 12, 1984
33. N¬ļ 139, 3 de abril de 1983.
34. N¬ļ 294, 23 de marzo de 1986.
35. N¬ļ 435, 1¬ļ de diciembre de 1988. Reproducido m√°s tarde en N. L. Montezanti (ed.), Estudios sobre pol√≠tica. Bah√≠a Blanca, Universidad Nacional del Sur, 2001, pp. 5-20. Conste aqu√≠ mi reconocimiento al profesor Montezanti por sus precisiones, recabadas en las jornadas inolvidables que transcurrieron en Carmen de Patagones, Bah√≠a Blanca y Mar del Plata en octubre de 2003.
36. V√©anse, para el caso de la Armada chilena: Capit√°n de Nav√≠o y Oficial de Estado Mayor Fernando Thauby Garc√≠a, ¬ęGuerra y globalizaci√≥n¬Ľ, en Revista de marina, n¬ļ 2, 1998; Vicealmirante y Jefe del Estado Mayor General de la Armada Hern√°n Couyoumdjian Bergamali, ¬ęPaz, seguridad y estabilidad. Piedras angulares para la prosperidad¬Ľ, en Revista de marina, n¬ļ 5, 1998.
37. Bah√≠a Blanca, Universidad Nacional del Sur, 19961¬™, 19982¬™. La segunda edici√≥n incluye ¬ęPol√≠tica y moral¬Ľ, editado simult√°neamente como folleto independiente.
38. Bahía Blanca, Universidad Nacional del Sur, 1998.
39. Bahía Blanca, Universidad Nacional del Sur, 1998.
40. Buenos Aires, Struhart y cía, 2002.
41. Buenos Aires, Struhart y c√≠a, 2003. Se trata de la versi√≥n de Sof√≠a No√ęl
(1968) corregida
42. En M√©xico se ha interesado por Freund el escritor y periodista Jos√© Luis Ontiveros. V√©anse sus art√≠culos ¬ęFreund y el mito economicista¬Ľ, en P√°gina uno, suplemento semanal del diario Uno m√°s uno, n¬ļ 828, 17 de agosto de 1997; ¬ęRealismo pol√≠tico¬Ľ, en P√°gina uno, suplemento semanal del diario Uno m√°s uno, n¬ļ 843, 30 de noviembre de 1997; ¬ęRevalorizaci√≥n de lo pol√≠tico¬Ľ, en P√°gina uno, suplemento semanal del diario Uno m√°s uno, n¬ļ 969, 30 de abril de 2000; y ¬ęReivindicaci√≥n de la pol√≠tica¬Ľ, en P√°gina uno, suplemento semanal del diario Uno m√°s uno, n¬ļ 1003, 24 de diciembre de 2000.
En otros pa√≠ses americanos apenas si se recogen unas cuantas referencias dispersas a algunos libros freundeanos. As√≠ en Colombia: v√©ase Jorge Giraldo Ram√≠rez, ¬ęLos otros que no son el enemigo. Situaci√≥n pol√©mica y terceros en Schmitt, Freund y Bobbio¬Ľ, en Estudios pol√≠ticos, n¬ļ 14, enero-junio de 1999. Tambi√©n de inspiraci√≥n freundeana es, del mismo, El
rastro de Caín. Una aproximación filosófica a los conceptos de guerra, paz y guerra civil. Bogotá, Foro Nacional por Colombia, 2001.
43. La renovada tradici√≥n del realismo pol√≠tico contempor√°neo cuenta con referencias de nota en diversos pa√≠ses europeos y americanos: Francia, Alemania, Italia, Espa√Īa y Argentina. En Madrid brill√≥ el elenco de profesores de la Escuela espa√Īola de Derecho pol√≠tico [1935-1969]: de Javier Conde y Carlos Ollero a Jes√ļs Fueyo y Rodrigo Fern√°ndez-Carvajal y, formando constelaci√≥n con su magisterio, Gonzalo Fern√°ndez de la Mora, √Ālvaro d‚ÄôOrs y Dalmacio Negro. En Argentina resulta insoslayable el Neomaquiavelismo de Ernesto Palacio, del que debe verse su Teor√≠a del Estado. Buenos Aires, Eudeba, 1973. Tampoco hay que descuidar el realismo chileno, encabezado por el jurista pol√≠tico Jaime Guzm√°n Err√°zuriz, schmittiano liberal; v√©ase su Derecho pol√≠tico. Apuntes de las clases del profesor Jaime Guzm√°n Err√°zuriz. Santiago de Chile, Universidad Cat√≥lica de Chile, 1996.
44. La inserci√≥n de Freund en la tradici√≥n del realismo pol√≠tico puede hacerse atendiendo al magisterio ex auditu y ex lectione de sus autores predilectos. Mientras que su maquiavelianismo le emparenta con Maquiavelo, su liberalismo pol√≠tico le compromete con la cr√≠tica sui generis de Schmitt al demoliberalismo. En cuanto al primado de lo pol√≠tico, tem√°tica incoada por Aron, en Freund se present√≥, en parte, como categor√≠a mediadora fundamental en su teor√≠a del orden. En una perspectiva distinta, acaso m√°s epistemol√≥gica, no pueden ignorarse ni su realismo filos√≥fico, que en Freund fue de inspiraci√≥n aristot√©lica, ni su anti-intelectualismo, no en el sentido sociol√≥gico del descr√©dito de los intelectuales, sino como uno de los supuestos de la filosof√≠a de Weber, relacionado por una parte con la neutralidad axiol√≥gica (Werfreiheit) y por otra con el ¬ędesencantamiento del mundo¬Ľ y sus consecuencias en el orden de las diversas actividades humanas (intelectualizaci√≥n de la vida, ideologizaci√≥n,
etc.) Tampoco carecen de inter√©s, desde un punto de vista sociol√≥gico, la teor√≠a paretiana del poder, supuesto que gravita sobre la concepci√≥n freundeana de cada una de las ¬ęactividades sociales¬Ľ y sus consecuencias en t√©rminos de potencia, o su teor√≠a del conflicto, cuya configuraci√≥n fenomenol√≥gica es deudora de la sociolog√≠a formista de Simmel.
45. V√©ase R. Aron, Machiavel et les tyrannies modernes. Par√≠s, √Čditions de Fallois, 1993, p√°g. 63.
46. Aron ha sido un autor fundamental para el realismo pol√≠tico contempor√°neo, sin embargo, sus diatribas de los a√Īos de la Segunda Guerra Mundial contra el maquiavelismo de Maquiavelo y Pareto han sugerido a sus ex√©getas, a veces, un camino equivocado, poco partidarios de aceptar en un liberal la actitud vigilante del ¬ęmaquiavelista moderado¬Ľ. Cfr. R√©my
Freymond, ¬ęPr√©sentation¬Ľ a R. Aron, op. ult. cit. Dec√≠a Aron que ¬ęel llamado m√©todo del realismo cient√≠fico o racional, tambi√©n denominado experiencia sistematizada les condujo [a Maquiavelo y Pareto] al amoralismo¬Ľ. Su visi√≥n del problema, no obstante, resulta ser m√°s amplia que la de algunos de sus comentaristas. A nuestro juicio, el realismo como una consecuencia del m√©todo abarca una m√≠nima parte del problema de lo que, en rigor, constituye una actitud espiritual que busca el esclarecimiento de las ¬ęultimidades sociales¬Ľ. R. Aron, op. ult. cit., p√°g. 109. Dec√≠a el jurista pol√≠tico espa√Īol R. Fern√°ndez-Carvajal que la ciencia pol√≠tica es ¬ęvirtus intellectualis circa postrema socialia¬Ľ; dif√≠cilmente se hallar√° en la literatura europea una definici√≥n m√°s bella y precisa del realismo pol√≠tico. Puede verse en su libro El lugar de la ciencia pol√≠tica. Murcia, Universidad de Murcia, 1981, p√°g. 340
47. J. Freund, L’essence du politique, pág. 748
48. A. Campi, Schmitt, Freund, Miglio. Figure e temi del realismo politico europeo. Florencia, Akropolis, 1996, p√°g. 10.
49. L’essence du politique, págs. 22-3
50. J. Freund, ¬ęL'√©ternelle politique¬Ľ, en Paysans, n¬ļ 120, 1976, p√°g. 53.
51. L’essence du politique, pág. 23.
52. J. Freund, L’essence du politique, pá


http://es.geocities.com/sucellus23/626.htm-
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Dom Mar 11, 2007 9:52 pm    TŪtulo del mensaje: Julien Freund Responder citando

Estimados contertulios: Desde luego, Julien Freund no tiene desperdicio alguno. Su ataque a las enso√Īaciones marxistas, progresistas, ut√≥picas y de pensamiento Alicia es fant√°stico. Dice cosas importantes. Lo pol√≠tico es una relaci√≥n de mando entre el que manda y el que obedece. Es una relaci√≥n asim√©trica entre gobernantes y gobernados. Su decidida apuesta por el realismo pol√≠tico es algo que se echa en falta en la ciencia pol√≠tica contempor√°nea. Me parece un gran pensador pol√≠tico, tal vez mejor que Carl Schmitt. Atentamente, Arriba Espa√Īa, viva Espa√Īa y Viva la Pena de Muerte.
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Dom Mar 11, 2007 10:14 pm    TŪtulo del mensaje: Freund. Responder citando

Felipe, coincido contigo en tu juicio sobre Freund: lo pol√≠tico es... verticalidad, monarqu√≠a (al margen las incidencias buenas o malas del pueblo, que eso es otro tema), asimetr√≠a (en realidad la simetr√≠a no se da casi nunca en este universo), cuando vamos a coger el autob√ļs alguien debe entrar primero, otro ceder el paso...

Carl Schmitt le supera en teología política, pienso. Y sus aspectos jurídicos son acaso posteriores a la lucha primera política que tanto vivió Julien Freund (la guerra y la toma del poder, -él no tomó nada-).

Convendrás conmigo que el llamado realismo político es muy duro de acoger en el regazo de muchos. Siempre tendrá pocos seguidores, aunque -como decía Maquiavelo- todos lo practiquen.

Una vez se comprende lo pol√©mico de lo pol√≠tico y de la pol√≠tica, ya no es posible luego, ser un dem√≥crata..., comprendes entonces plenamente el enga√Īo.
Adiós.
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B. Rodríguez Bernardo



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MensajePublicado: Dom Mar 11, 2007 11:51 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Por fin me he hecho hace unos d√≠as con un ejemplar de ‚ÄúLa esencia de lo pol√≠tico‚ÄĚ de Freund, y no me resisto a pegar una impresionante cita:
Cita:
‚Ķ [L]a acci√≥n del mando‚Ķ no es un fin en s√≠, ya que se dirige a otras voluntades para realizar una obra com√ļn en provecho del conjunto de la colectividad, y la obediencia es su condici√≥n de ejecuci√≥n. Hay que evitar un doble error: el de creer que el mando todo lo puede y, a la inversa, que es in√ļtil. En el primer caso, se cae en la ilusi√≥n, muy frecuente, de que basta con cambiar de r√©gimen o colocar a la cabeza de los negocios p√ļblicos otro hombre para que las dificultades desaparezcan y los problemas encuentren buena soluci√≥n; en resumen, para que las cosas vayan necesariamente mejor en la concordia y la seguridad deseadas. En el segundo caso, se cae en el sue√Īo del orden racionalizado como felicidad universal, donde, bajo el efecto de la fraternidad y la coordinaci√≥n de voluntades iguales, las cosas se administren por s√≠ mismas, sin la intervenci√≥n de un poder cualquiera. En realidad, el orden es establecido por una constante reacci√≥n de los hombres hacia las cosas, y de los hombres hacia los hombres. En este sentido, todos los miembros de una colecti¬¨vidad participan, por lo menos de manera difusa, en el manteni¬¨miento y desarrollo del orden. Este consiste entonces en un equilibrio m√°s o menos estable, determinado en su mayor parte por e1 juego dial√©ctico del mando y la obediencia. (pag. 267)
Espero sacar mucho provecho de este libro, y de vuestros comentarios.

Lo dicho: ¬°Impresionante!

Un saludo,
Baldomero
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Lun Mar 12, 2007 8:49 am    TŪtulo del mensaje: Freund Responder citando

Estimados contertulios: Efectivamente, me parece genial J. Freund. Analizando la esencia de lo político, utilizando el método fenomenológico, lo describe de forma correcta. Va discutiendo con los clásicos del pensamiento político y su realismo va acertando con agudeza en la mayoría de los tópicos que aborda. El fundamentalismo democrático va siendo triturado a lo largo del libro. El pensamiento Alicia también. El pacifismo también. Su análisis del mando es genial. Su análisis de la distinción entre amigo y enemigo también. En fin, Esto no tiene desperdicio. "En política ha siempre, por una parte, los que mandan, y por otra, los que obedecen, pues de otro modo, la relación de mando y obediencia pierde todo significado", pág. 211. Este libro "La esencia de lo político "es una joya. Atentamente,
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B. Rodríguez Bernardo



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 237
Ubicaciůn: Legan√©s (Espa√Īa)

MensajePublicado: Lun Mar 12, 2007 3:05 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Hola.
Tres son, seg√ļn Freund, como ya nos ha recordado alguna vez Felipe y he tenido la oportunidad de comprobar con mi lectura, los presupuestos de lo pol√≠tico: 1) la relaci√≥n de mando-obediencia (que constituye el presupuesto b√°sico de lo pol√≠tico en general y divide de manera espec√≠fica y absoluta, desde el punto de vista de lo conceptual, el universo humano en dos categor√≠as de hombres: los que mandan y los que obedecen ); 2) la relaci√≥n p√ļblico- privado (que ata√Īe m√°s bien a la pol√≠tica interior) ; y 3) la relaci√≥n de amigo- enemigo (que ata√Īe fundamentalmente a la pol√≠tica externa). Las dos √ļltimas parejas: p√ļblico/privado y amigo/enemigo tienen el papel de separar lo pol√≠tico de lo que no lo es, teniendo en cuenta que la l√≠nea de demarcaci√≥n var√≠a con los reg√≠menes, las situaciones y las √©pocas. Con respecto a lo de la dial√©ctica que dice Pardo creo de inter√©s lo que escribe M¬™ Dur√°n S√°enz en ‚ÄúEl conflicto en las Relaciones Internacionales Un an√°lisis estructural‚ÄĚ:
Cita:
Los tres presupuestos se presentan bajo el aspecto de una relación entre dos conceptos contrarios, lo que da lugar a una dialéctica que debe ser precisada. En principio, no hablamos de dialéctica desde el punto de vista hegeliano. Cada término no es negación de su pareja, sino que ambos son determinación positiva y constante de una esfera Autónoma y específica de la actividad humana

Un saludo,
Baldomero
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José Mª Rodríguez Vega



Registrado: 11 Oct 2003
Mensajes: 1429

MensajePublicado: Lun Mar 12, 2007 7:18 pm    TŪtulo del mensaje: Tiannamen. Responder citando

Huggg!

Hola cibern√°ntropos!

Cita:
<En este sentido, todos los miembros de una colectividad participan, por lo menos de manera difusa, en el mantenimiento y desarrollo del orden. [b] Este consiste entonces en [b]un equilibrio más o menos estable, determinado en su mayor parte por el juego dialéctico del mando y la obediencia.

¬ŅD√≥nde queda aqu√≠ lo de que unos mandan y otros obedecen? La relaci√≥n dial√©ctica de mando y obediencia se ha tornado dogm√°tica en vuestros mensajes.>
Lo demás de Rodríguez Pardo nadie lo afirma, pero él así lo cree.
Pardo nos mete en un brete absurdo: <Cuando Freund habla de una relación dialéctica está considerando una realidad mucho más compleja que mandar y obedecer.> Creo que todo eso se sabe, pero no es posible hablar de todo. Explique Pardo sus tesis sin suponer que los demás no sabemos eso que dice...

Ya encontré las capas del Poder y la Tabla de Freund: http://ph.groups.yahoo.com/group/zarpax/photos/browse/8c2d

Pero en fin...¬ŅPues c√≥mo iban a obedecer si no son mandados? ¬ŅEs que acaso una se√Īal de tr√°fico no es una vertical orden? Nadie niega la "participaci√≥n" de y al obedecer... La cuesti√≥n es que el vector ascendente siempre asciende... El que baja no pertenece ni a los proles ni a los epsilones (ni nunca pertenecer√°). Nosotros no sabemos mandar. Nunca mandaremos..., Vosotros (las vanguardias y los profesores y leguleyos) a lo mejor s√≠... A nosotros los proles y epsilones nos basta con el poder del y en el Mercado plet√≥rico: me voy al cine.

Siempre hemos dicho que es muy necesario que el pueblo esté contento y en esta frase queda resumido todo eso. El orden ha de mantenerse sobre todo..., porque una minoría muy minoritaria manda a una inmensa mayoría irrefrenable. Si obedece mejor. Y si no obedece: Tiannamen= eutaxia china. Adiós. Me voy al cine.
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Felipe Giménez Pérez



Registrado: 14 Oct 2003
Mensajes: 1050
Ubicaciůn: Legan√©s (Madrid, Espa√Īa)

MensajePublicado: Lun Mar 12, 2007 10:43 pm    TŪtulo del mensaje: Mando y obediencia Responder citando

Estimados contertulios: Ciertamente, ni hay obediencia absoluta ni hay desobediencia absoluta. Que Lo pol√≠tico comprende el mando y la obediencia es algo obvio. No creo que haga falta complicarse la vida con ello. No hay pol√≠tica sin mando ni obediencia. No hay pol√≠tica sin enemigo. Como dice Julien Freund, "Es, pues, una perogrullada decir que no hay nunca obediencia total y absoluta", p√°g. 207. "En pol√≠tica hay simpre, por una parte, los que mandan, y por otra, los que obedecen, pues de otro modo, la relaci√≥n de mando y obediencia pierde todo significado", p√°g. 211. Y para los marxistas aqu√≠ va otra perla: "Cualquier doctrina que pretenda aniquilar un d√≠a la pol√≠tica, y desde este punto de vista el marxismo tiene mucha herencia anarquista, se ve inevitablemente arrastrada a juzgar el fen√≥meno pol√≠tico desde el exterior y se niega a comprender por qu√© el hombre posee una actividad pol√≠tica y no puede prescindir de ella." p√°g. 210. Creo que el realismo pol√≠tico tiene una capacidad bastante potente de an√°lisis pol√≠tico. Atentamente, Viva Espa√Īa, Arriba Espa√Īa, Viva la pena de muerte.
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Felipe Giménez Pérez



Registrado: 14 Oct 2003
Mensajes: 1050
Ubicaciůn: Legan√©s (Madrid, Espa√Īa)

MensajePublicado: Dom Mar 18, 2007 10:17 pm    TŪtulo del mensaje: Pacifismo Responder citando

Estimados contertulios: La verdad es que Julien Freund era un genio pol√≠tico. Su ataque al utopismo y al idealismo es razonable. Da en el blanco. "Es quim√©rico creer que basta con ser pacifista y justo para desarmar al enemigo o por lo menos obligarlo a renunciar a sus proyectos. Un enemigo que quisiera ser justo, tendr√≠a primero que dejar de ser enemigo. La verdad es que el pacifista por justicia se hace casi inevitablemente c√≥mplice, voluntario o involuntario, del enemigo de la colectividad". p√°g. 342. Uno no puede dejar de pensar en los pacifistas progresistas de la manifestaci√≥n del 17 de marzo de 2007 en Madrid. Apoyando a Saddam Hussein, a la OLP, a Ham√°s. Siempre est√°n apoyando a los terroristas, a ETA, a todos esos enemigos del orden y de la tranquilidad p√ļblica. Ya lo dije en el a√Īo 2003: Los pacifistas son un factor militar muy importante y deben ser tenidos en cuenta a la hora de sopesar las fuerzas en conflicto. Atentamente, Arriba Espa√Īa, Viva Espa√Īa y Viva la pena de muerte.
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Mie Abr 04, 2007 11:46 am    TŪtulo del mensaje: La enemistad Responder citando

Estimados contertulios: Una de las consecuencias que se extraen de la lectura de Julien Freund es la de la importancia de la enemistad en política. Nuestra época es la época del moralismo burgués progresista decadente y democrático de la negación del enemigo político en política internacional y la idea de una justicia internacional. El enemigo como dice Freund es algo que pertenece a la esencia misma de lo político. Por eso corresponde al Soberano designar quién es el enemigo. "una sociedad sin enemigo, que quisiera hacer reinar la paz por la justicia, es decir, por el derecho y la moral, se transformaría en un reino de jueces y culpables", pág. 637. Es la idea de reducirlo todo a poder judicial y derecho, la ideología del Estado de derecho. "desde el momento en que la moral o la ideología reemplazan a la potencia, el diplomático o el guerrero desaparecen tras el juez." ibídem. Atentamente,
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