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TEXTOS SOBRE CARL SCHMITT

 
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Mar Abr 10, 2007 10:02 pm    TŪtulo del mensaje: TEXTOS SOBRE CARL SCHMITT Responder citando

FRAGMENTO LITERARIO: LECTURA

La 'fiesta sagrada' de don Carlos

El homenaje franquista en 1962 al principal jurista del nazismo, Carl Schmitt

Manuel Rivas 02/04/2006
 


Estamos en el sal√≥n de conferencias del n√ļmero 1 de la plaza de la Marina Espa√Īola, sede central del partido √ļnico denominado Movimiento Nacional. "Numeros√≠sima concurrencia", dir√°n las cr√≥nicas period√≠sticas, con la presencia de dos c√©lebres ex ministros de Franco, Serrano Su√Īer y Fern√°ndez-Cuesta, y numerosas personalidades del r√©gimen, junto con miembros de la judicatura y de la jerarqu√≠a eclesi√°stica. Convoca el Instituto de Estudios Pol√≠ticos. Su director destaca la trascendencia del acto, en el que se va a homenajear a "una de las figuras m√°s ilustres de la ciencia pol√≠tica europea, especialmente vinculada a Espa√Īa". Se trata de Carl Schmitt. Don Carlos, en confianza, para muchos de los presentes, va a ser condecorado e investido como miembro de honor del Instituto, distinci√≥n que se concede por vez primera desde que fue creado en 1939, poco despu√©s de la victoria franquista. Este organismo fue concebido como una f√°brica de ideas de la dictadura, de legitimaci√≥n del caudillismo, inspir√°ndose en el modelo de abastecimiento intelectual del nazismo. Uno de los primeros directores, Francisco J. Conde, era un disc√≠pulo directo de Schmitt. El actual, Manuel Fraga Iribarne, le va a rendir hoy admiraci√≥n y le presentar√° como "venerado maestro". Estamos a 21 de marzo de 1962. La celebraci√≥n tendr√° un broche imprevisto.

As√≠ que no es casual que en el homenaje que los jerarcas franquistas le rinden en marzo de 1962, don Carlos invoque a la providencia y hable de una "fiesta sagrada en el crep√ļsculo de la vida"
Schmitt había ingresado en el partido nazi en 1933 de la mano del filósofo Martin Heidegger, con quien quería ir a la cueva de Platón y apropiarse del proyector de ideas
"Es una coincidencia significativa que el impulso sincero de investigaci√≥n me haya conducido siempre a Espa√Īa", dice don Carlos el 21 de marzo de 1962 ante las √©lites del franquismo
¬ŅQui√©n era aquel "venerado maestro" que merec√≠a tal homenaje en la Espa√Īa de 1962? En la presentaci√≥n se hab√≠a destacado su condici√≥n de profesor catedr√°tico en Colonia y Berl√≠n y su autoridad en Derecho Constitucional. En realidad, as√≠, sin cronolog√≠a hist√≥rica, era una presentaci√≥n cauta. Carl Schmitt hab√≠a sido mucho m√°s que todo eso. Hab√≠a sido conocido como el kronjurist, la corona o el cerebro jurista del III Reich. El principal art√≠fice de la arquitectura jur√≠dica del nazismo. El dise√Īador del permanente "estado del excepci√≥n", para quien la pol√≠tica es sin√≥nimo de guerra, y el adversario o disidente, de enemigo. El te√≥rico del decisionismo, que lleva al l√≠mite perverso la m√°xima de Hobbes: "Autorictas non veritas facit legem" (la autoridad, no la verdad, es la que hace las leyes). Una actualizaci√≥n de esa otra indisoluble unidad marital, la del trono y el altar, en la que el monarca absoluto es ahora un providencial F√ľhrer o Caudillo. En la pr√°ctica, una justificaci√≥n de la tiran√≠a con lenguaje futurista, para la sociedad de masas. A diferencia de otras √©pocas, en las que la marca del tirano era el obsceno desprecio por la ley, la gran operaci√≥n de ilusionismo hist√≥rico de Schmitt es convertir al tirano en "supremo juez", en fuente de derecho, el que con sus pasos va imprimiendo la ley. Tras la ca√≠da del III Reich, Carl Schmitt pas√≥ un breve periodo de internamiento, entre 1945 y 1947, en el campo de Berl√≠n-Lichterfelde-S√ľd y en N√ļremberg, en calidad de testigo-acusado; un proceso del que consigui√≥ zafarse con esa habilidad de escurridizo que caracteriza muchos de sus movimientos hist√≥ricos. Sobre esa experiencia escribi√≥ Ex captivitate salus, donde aparece un √ļnico simulacro de arrepentimiento mediante una frase latina: "Non possum scribere contra eum, qui potest proscribere". No puedo escribir, dice en aparente clave retrospectiva, contra aquellos que pueden proscribirme. Una equ√≠voca exculpaci√≥n en un maestro de la escritura oblicua. Sorprende ese recurso en un admirador de Melville y conocedor de la respuesta del escribiente Buterbly ante el encargo que violenta su conciencia: "Preferir√≠a no hacerlo". Hubo quien tuvo el valor de decir que no. Por ejemplo, en el campo jurista, el valeroso Hans Kelsen, con quien Schmitt hab√≠a polemizado sobre la democracia parlamentaria, y que, proscrito, con el estigma de "enemigo", sigui√≥ defendiendo la libertad en el exilio. Hubo quien ejerci√≥ al menos la resistencia del silencio ante la aplastante maquinaria totalitaria. Schmitt, no. Al contrario. Su aportaci√≥n a la ascensi√≥n del nazismo fue entusiasta y sistem√°tica, y lo fue en el periodo decisivo, entre 1933 y 1936. Con anterioridad hab√≠a contribuido a minar la Rep√ļblica de Weimar, postulando un presidencialismo de excepci√≥n que prefiguraba las formas modernas de dictadura. Ya ocupaba Donoso Cort√©s, y el hechizo del sable, un lugar de honor en su cabeza. Schmitt hab√≠a ingresado en el partido nazi en 1933 de la mano del fil√≥sofo Martin Heidegger, pronto nombrado rector de Friburgo y con quien compart√≠a la voluntad de bajar a la cueva de Plat√≥n y apropiarse del proyector de ideas. "¬°Quien ama la tempestad y el peligro debe escuchar a Heidegger!", se dijo el 30 de noviembre de 1933 en Tubinga. √Čsa era la clase de ret√≥rica que excitaba a Schmitt. Tambi√©n se dijo: "Cuando Heidegger habla desparece la niebla delante de nuestros ojos". Eso quiz√° le importaba menos. Parte del hechizo que ejerci√≥ Schmitt sobre muchos tiene que ver con sus dotes para el enmascaramiento. No obstante, cuando le conven√≠a, con el viento a favor, abandonaba el estilo cr√≠ptico y su prosa avanzaba con peligrosa determinaci√≥n. El 1 de agosto de 1934, el ya catedr√°tico de Berl√≠n escribe en Deutsche Juristen-Zeitung, principal palestra, la m√°s osada formulaci√≥n jur√≠dica de la tiran√≠a en los tiempos modernos: "El F√ľhrer es el √ļnico llamado a distinguir entre amigos y enemigos. El F√ľhrer toma en serio las advertencias de la historia alemana, lo que le da el derecho y la fuerza necesaria para instaurar un nuevo Estado y un nuevo orden. El F√ľhrer defiende el derecho contra los peores abusos cuando, en el momento de peligro, en virtud de las atribuciones de supremo juez que le competen, crea directamente el Derecho". No se trataba s√≥lo de un agasajo te√≥rico para Hitler. El texto serv√≠a para justificar a posteriori las ejecuciones ordenadas por el F√ľhrer el 30 de junio de ese a√Īo (la llamada noche de los cuchillos largos). Entre los eliminados figuraba una antigua amistad de Schmitt, el canciller Schleicher y su esposa. M√°s adelante, igualmente contundentes, sus aportaciones ir√°n tambi√©n orientadas a legitimar la expansi√≥n b√©lica del III Reich. Hay una idea que atraviesa su obra, y es la de la guerra como partera.
"... Y Ca√≠n mat√≥ a Abel. As√≠ comienza la historia de la humanidad". √Čsa es la lapidaria versi√≥n de Schmitt. En una conferencia a los estudiantes de Colonia, en 1940, les alecciona para convertir ideas y conceptos en "armas afiladas". Todo su pensamiento est√° marcado por una impronta belicosa. Incluso la "verdadera" pol√≠tica, que considera inseparable de la dial√©ctica amigo-enemigo. Tampoco sus abundantes im√°genes o met√°foras de inspiraci√≥n religiosa son ajenas a la idea de un teocr√°tico totalitarismo que tanto influir√° en sus amigos espa√Īoles. No por casualidad encontrar√° las mayores afinidades en algunos de aquellos que propugnaban "la santa intransigencia, la santa coacci√≥n y la santa desverg√ľenza". Schmitt se define como "un Epimeteo cristiano". Epimeteo desoye el consejo de su hermano Prometeo y se esposa con Pandora, quien abrir√° la jarra o caja de la que saldr√°n las fuerzas devastadoras. "Yo soy cat√≥lico no s√≥lo de acuerdo con mi religi√≥n", dice en 1948, "sino tambi√©n de acuerdo con mi origen hist√≥rico, y, si se puede decir as√≠, de acuerdo con mi raza". La m√°s acabada construcci√≥n de su identidad es el car√°cter de katechon. Ser un katechon. Un concepto extra√≠do de la apocal√≠ptica cristiana, y en concreto de uno de los textos m√°s enigm√°ticos del Nuevo Testamento, la segunda Carta a los Tesalonicenses, atribuida a san Pablo. Hay un poder o persona (ho katechon) que frena la llegada del "imp√≠o" (ho anomos). Un poder que "mantiene a raya" al diablo. Aquel que se arroga el papel de katechon, y es el caso de Schmitt, estar√≠a cumpliendo una misi√≥n providencial, sagrada. As√≠ que no es casual que en el homenaje que los jerarcas franquistas le rinden en marzo de 1962, don Carlos invoque a la providencia y hable de una "fiesta sagrada en el crep√ļsculo de la vida". ¬ŅQu√© hab√≠a sido de √©l, del kronjurist o crown jurist del nazismo, antes de llegar a la celebraci√≥n del crep√ļsculo en Espa√Īa?
Una falsedad biogr√°fica amable con Carl Schmitt le sit√ļa fuera de juego a finales de 1936 debido a intrigas interiores del nazismo. No obstante, cont√≥ siempre con la protecci√≥n del todopoderoso G√∂ring. Continuar√° siendo profesor en la Universidad de Berl√≠n y consejero prusiano hasta el fin de la guerra. Pero el resto no ser√° en absoluto silencio. Su actividad como propagandista del modelo jur√≠dico nazi ser√° intensa y se extender√° hasta casi el final de la contienda por la Europa dominada o af√≠n. En el homenaje de 1962 hace una velada alusi√≥n a su estancia en Madrid veinte a√Īos antes, es decir, en 1942, el momento de mayor presi√≥n para que Espa√Īa se implique plenamente en la guerra. Hay un rastro que lo sit√ļa entonces como secretario del Instituto Alem√°n de Cultura en Madrid. "En representaci√≥n de este Centro y de la Embajada Alemana" (Arriba, 22 de abril de 1942), asiste a un c√≥nclave que inaugura un capo del derecho fascista italiano, Giuliano Mazzoni. ¬ŅFuera de juego? En realidad, ¬Ņcu√°l es la misi√≥n providencial que lleva a Schmitt a Madrid precisamente en esas fechas?
"Nunca olvido que mis enemigos personales son tambi√©n los enemigos de Espa√Īa", escribir√° a Francisco J. Conde en una carta fechada el 15 de abril de 1950. "Es √©sta una coincidencia que eleva mi situaci√≥n privada a la esfera del esp√≠ritu objetivo". Juan Donoso Cort√©s (1809-1853) es la clave de la temprana relaci√≥n de Carl Schmitt (1888-1985) con Espa√Īa, o mejor ser√≠a decir, con su pensamiento reaccionario. El marqu√©s de Valdegamas hab√≠a sido un alegre liberal extreme√Īo en su juventud. Hasta que, en su propia expresi√≥n, se hizo "un peregrino de lo Absoluto". Un peregrino tan amargado, y que miraba con tanto asco a la pecadora humanidad, que le lleg√≥ a parecer merecedora de los peri√≥dicos sacrificios purificadores de la sangre. Una org√≠a de malhumor reaccionario la de Donoso que escandalizaba al mism√≠simo Men√©ndez Pelayo (reaccionario, s√≠, pero m√°s sobrio), quien se horroriza ante algunas afirmaciones del marqu√©s. Por ejemplo: "Jesucristo no venci√≥ al mundo ni por la santidad de su doctrina ni por los milagros ni profec√≠as, sino a pesar de esas cosas". Delirante, pensaba el ortodoxo Men√©ndez Pelayo. Pero acontecimientos hist√≥ricos posteriores en Espa√Īa, como la bendici√≥n episcopal y papal de la espantosa guerra de 1936 como "Santa Cruzada", llevar√≠an la marca de ese delirio.
Para Carl Schmitt, el sinarquista Joseph de Maistre, el tradicionalista Louis de Bonald y el fundamentalista cat√≥lico Donoso Cort√©s configuran la tr√≠ada doctrinal sobre la que levantar "el nuevo orden" de un totalitarismo de cu√Īo teocr√°tico. La nueva versi√≥n del Sacro Imperio. Donoso Cort√©s hab√≠a sido el autor del √ļnico gran discurso que el integrismo absolutista espa√Īol del siglo XIX consigui√≥ exportar con cierto √©xito al resto de Europa. No es de extra√Īar. El llamado Discurso sobre la dictadura, pronunciado el 4 de enero de 1849 en el Congreso de los Diputados, es una de las intervenciones m√°s espantosas, en el sentido de estremecer, de las que seguramente se pronunciaron nunca en una c√°mara de la representaci√≥n popular. Los bravos y aplausos de la mayor√≠a conservadora forman parte vibrante del discurso. Donoso no duda en asimilar la dictadura a un hecho divino, a una orden de la providencia. Rancio en el contenido, el impacto del discurso, el eco que alcanz√≥ en la Europa conservadora, tiene que ver con el estilo directo y apod√≠ctico y su remate intimidatorio. Es probablemente el primer discurso fascista en el sentido moderno. Ya a principios de los a√Īos veinte hab√≠a encandilado a Carl Schmitt, nacido en Plettenburg, Westfalia, en un ambiente cat√≥lico muy conservador. En 1929, el profesor y jurista alem√°n comparece por vez primera en Madrid para pronunciar una conferencia. ¬ŅDe qu√© habla? Viene a redescubrir Donoso Cort√©s a los espa√Īoles: "Se trata de escoger entre la dictadura que viene de abajo y la dictadura que viene de arriba: yo escojo la que viene de arriba, porque viene de regiones m√°s limpias y serenas; se trata de escoger, por √ļltimo, entre la dictadura del pu√Īal y la dictadura del sable: yo escojo la dictadura del sable, porque es m√°s noble [¬°bravo, bravo!]". El inter√©s por la historia de Espa√Īa tiene otro referente. En uno de los textos en que destila antisemitismo, utiliza como precedente la expulsi√≥n de los jud√≠os en el periodo de los Reyes Cat√≥licos.
He aqu√≠ el curioso c√≠rculo que traza la historia. El demiurgo en el que se inspiran los juristas del franquismo para presentar el ileg√≠timo r√©gimen como una creatio a Deo ("Franco, caudillo de Espa√Īa por la gracia de Dios"), est√° a su vez inspirado en el ideario enloquecido de un reaccionario espa√Īol de la primera mitad del siglo XIX. Adem√°s de la comunidad de ideas, en √©l encontr√≥ Schmitt el rasgo principal que debe caracterizar a un f√ľhrer, duce o caudillo: "la ferocidad del discurso". Liberal en sus a√Īos mozos, la cr√≠tica al liberalismo por Donoso llegar√° a expresarse con una ferocidad extrema, esa que le lleva a asociar la dictadura con la forma de gobierno que corresponde a la ley divina y natural.
Pero hay un trazo del liberalismo pol√≠tico que concentra todo su desprecio, toda su repulsi√≥n. El liberalismo es... fr√≠volo. ¬°Fr√≠volo! ¬°Dios, qu√© repugnancia! He ah√≠ una marca de Donoso en Schmitt y que √©ste subraya muy pronto en su cr√≠tica al sistema liberal y a las democracias parlamentarias. La frivolidad. He ah√≠ el terrible pecado, equivalente al relativismo en religi√≥n, seg√ļn el Syllabus. Un h√≠brido de Donoso y Schmitt, Eugenio Montes, primero mascar√≥n de proa intelectual contra la II Rep√ļblica y luego botafumeiro del dictador, publicar√° en 1934 el Discurso a la catolicidad espa√Īola, tan celebrado por la derecha de la √©poca, en el que deja claro que no cabe concesi√≥n alguna a la forma de gobierno: "Todo relativismo, por el hecho de serlo, ya es anticat√≥lico. Convertir la relatividad en norma ideal o h√°bito de conducta equivale a entregarle el alma al demonio". ¬ŅPor qu√© toda la ira totalitaria se concita en esa idea cascabelera de "frivolidad" hasta convertirla en el peor de los insultos? La "frivolidad" liberal pretende que la pol√≠tica sea un campo neutro, tratando de evitar la confrontaci√≥n. Pero la pol√≠tica "en serio", para los Donoso de ayer y de hoy, es eso precisamente: la confrontaci√≥n con el enemigo. Y si no hay enemigo a la vista, hay que buscarlo. Ya aparecer√°.
"Es una coincidencia significativa que el impulso sincero de investigaci√≥n me haya conducido siempre a Espa√Īa", dice don Carlos el 21 de marzo de 1962 ante las √©lites del franquismo. Y habla, c√≥mo no, de la guerra: "Veo en esta coincidencia casi providencial una prueba m√°s de que la guerra de Liberaci√≥n Nacional de Espa√Īa es una piedra de toque". Los presentes comparten muchos sobreentendidos. En realidad, este reconocimiento no es un hecho excepcional. En 1952, la revista Arbor, dependiente del Consejo de Investigaciones Cient√≠ficas y uno de los medios m√°s relevantes de expresi√≥n de la intelectualidad franquista, publica la ex√©gesis 'Carl Schmitt en Compostela', escrita por el romanista √Ālvaro D'Ors, miembro destacado del Opus Dei y catedr√°tico en la Facultad de Derecho de Santiago. Ser√° tambi√©n aqu√≠, en 1960, donde la editora Porto y C√≠a. publique la versi√≥n espa√Īola de Ex captivitate salus (Experiencias de 1945-47). El libro es recibido y comentado por la prensa de la √©poca con ciertos honores. La obra fue traducida al castellano por su √ļnica hija, √Ānima, casada con un catedr√°tico de Historia del Derecho, Alfonso Otero, a quien hab√≠a conocido en Alemania. Esta edici√≥n espa√Īola incluye como novedad un interesante pr√≥logo que Schmitt escribi√≥ en Casalonga, una casa de campo en las afueras de Santiago, en el verano de 1958. Trece a√Īos despu√©s del hundimiento del III Reich, no hay en ese pr√≥logo ni una nota, ni una gota de arrepentimiento, ni una alusi√≥n a los horrores de la guerra y a la pol√≠tica de exterminaci√≥n racial conocida como Holocausto. El √ļnico campo de concentraci√≥n del que se habla es aquel en el que estuvo internado un breve periodo de tiempo despu√©s de la guerra y el √ļnico lamento es el que denuncia la "criminalizaci√≥n" de la Alemania vencida. A principios de los sesenta, en las veladas compostelanas, Carl Schmitt, tan cr√≠tico siempre con la democracia norteamericana, empieza a mostrar un inusitado inter√©s por un pol√≠tico llamado Barry Goldwater, antiguo soporte de McCarthy y senador por Arizona. ¬ŅQu√© opinan de Goldwater?, pregunta don Carlos a sus amigos espa√Īoles. Este Goldwater ser√° padrino pol√≠tico de Ronald Reagan e inspirador del neoconservadurismo.
Volvamos a Madrid, a la plaza de la Marina, en 1962. Manuel Fraga Iribarne elogia el pensamiento de Carl Schmitt, "hoy m√°s vigente que nunca", y expone una s√≠ntesis perfecta: "La pol√≠tica como decisi√≥n, la vuelta del poder personalizado, la concepci√≥n antiformalista de la Constituci√≥n, la superaci√≥n del concepto de legalidad... son estas cotas ganadas de las que no se puede volver atr√°s". Todo el discurso del director del Instituto y de la ceremonia, √©l mismo investido de la condici√≥n de jurista, es una apolog√≠a del kronjurist. "La ley es algo as√≠ como un ca√Ī√≥n de largo alcance", hab√≠a escrito Manuel Fraga en la Revista General de Legislaci√≥n y Jurisprudencia en 1944. Ahora, el jurista con visi√≥n de artillero, en v√≠speras de ser nombrado ministro de Informaci√≥n de la dictadura, coloca la condecoraci√≥n en la solapa del "venerado maestro" Carl Schmitt. Y subraya emocionado que √©ste es "un momento culminante de su carrera". Tras la salva de aplausos habla don Carlos. El hombre de la sombra se convierte en centro. Tiene 74 a√Īos; se conserva bien, robusto, y sabe que el uso solemne del lenguaje le va a hacer crecer en estatura ante una audiencia entregada. Hacer notar el "poder presencial" que le atribuy√≥ su antiguo amigo y camarada, el escritor Ernst J√ľnger. √Čl s√≠ que parece plenamente consciente de lo que est√° viviendo. El hecho ins√≥lito en el orbe de que se est√© condecorando en 1962 al principal jurista del III Reich. Al fin va a transgredir en p√ļblico la consigna que se marc√≥ despu√©s del hundimiento nazi: refugiarse en la cripta del silencio. En Espa√Īa encuentra su refugio intelectual y, en gran manera, vivo y triunfante, su modelo de Estado. El escenario donde ejemplificar la derrota de la democracia parlamentaria. Incluso puede gozar, como cuando se encuentra con reaccionarios cultos como D'Ors, con la ret√≥rica propia de un reducto imaginario del Sacro Imperio. Al igual que al anfitri√≥n, no se le escuchar√° ni una sola palabra de autocr√≠tica ni un trazo de duda o incertidumbre. Ser√° √©l quien haga su mejor elogio. A diferencia del fogoso predecesor, √©l habla con calma, realza las escogidas palabras para que aflore ese "poder presencial" del que habl√≥ J√ľnger. Habla con adem√°n lit√ļrgico. ¬ŅQu√© ha dicho? "Una fiesta sagrada". Si, Carl Schmitt, don Carlos, proclama que este reencuentro con sus amigos espa√Īoles es "una fiesta sagrada en el crep√ļsculo de la vida". En ese momento, justo en ese momento, y seg√ļn el testimonio extasiado del escritor falangista Jes√ļs Fueyo, "se fue la luz". La prensa de la √©poca destac√≥ el acontecimiento. Se habl√≥ en grandes caracteres del homenaje a Carl Schmitt. Distintos medios reprodujeron una entrevista publicada inicialmente por Arriba "por su gran inter√©s", seguro eufemismo del mecanismo "de obligada inserci√≥n". "Es posible que todos los pa√≠ses europeos tengan que acreditarse ante Espa√Īa", dec√≠a Schmitt. Pero en ning√ļn medio, en ning√ļn peri√≥dico, se inform√≥ del apag√≥n. Nadie cont√≥ entonces que justo cuando el jerarca prend√≠a la insignia en el pecho de don Carlos, el sal√≥n de actos de la sede del Movimiento Nacional se qued√≥ a oscuras. Completamente a oscuras.
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En: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/fiesta/sagrada/don/Carlos/elpdomrpj/20060402elpdmgrep_13/Tes
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Jue Abr 12, 2007 6:18 pm    TŪtulo del mensaje: Carl Schmitt Responder citando

Estimados contertulios: Manuel Rivas es un escritor progresista de la Espa√Īa actual, o mejor dicho, de la antiespa√Īa actual. Creo que la descripci√≥n de los hechos es correcta. Pretende descalificar la doctrina de Carl Schmitt descalificando la persona de Carl Schmitt por su conducta pol√≠tica. Yo podr√≠a descalificar entonces a Manuel Rivas literariamente apoy√°ndome en su progresismo, en su impresentable conducta pol√≠tica como ciudadano de Nunca m√°s y otras lindezas semejantes. Carl Schmitt era un genio. Tambi√©n fue nazi, S√≠. Era amigo de los franquistas y los franquistas eran amigos suyos ¬ŅY Qu√©? Schmitt es uno de los grandes fil√≥sofo del derecho del siglo XX. Manuel Rivas a lo mejor no pasar√° a la historia de la literatura espa√Īola. Atentamente, Arriba Espa√Īa. Viva la pena de muerte.
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Jue Abr 12, 2007 6:47 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

¬°Bravo por ti, Felipe!
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Mar Abr 17, 2007 12:11 pm    TŪtulo del mensaje: El orden del mundo. Responder citando

<.....La prensa de la √©poca destac√≥ el acontecimiento. Se habl√≥ en grandes caracteres del homenaje a Carl Schmitt. Distintos medios reprodujeron una entrevista publicada inicialmente por Arriba "por su gran inter√©s", seguro eufemismo del mecanismo "de obligada inserci√≥n". "Es posible que todos los pa√≠ses europeos tengan que acreditarse ante Espa√Īa", dec√≠a Schmitt. Pero en ning√ļn medio, en ning√ļn peri√≥dico, se inform√≥ del apag√≥n. Nadie cont√≥ entonces que justo cuando el jerarca prend√≠a la insignia en el pecho de don Carlos, el sal√≥n de actos de la sede del Movimiento Nacional se qued√≥ a oscuras. Completamente a oscuras.>

Este acontecimiento (o conferencia de Carl Schmitt) de que habla aqu√≠ arriba este manipulador de Manuel Rivas, est√° recogido en una peque√Īa edici√≥n del Instituto de Estudios Pol√≠ticos de 1962 y que consta de 30 p√°ginas. Lleva por t√≠tulo "El orden del mundo despu√©s de la segunda guerra mundial".

En cuanto pueda lo transcribir√© para que todos ustedes lo gocen. Leer este escrito de Schmitt y luego volver a ojear a este Manuel Rivas es un verdadero revulsivo contra estas gentes antiespa√Īola. Adi√≥s.
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Felipe Giménez Pérez



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MensajePublicado: Mar Abr 17, 2007 3:22 pm    TŪtulo del mensaje: Antiespa√Īa Responder citando

Estimados contertulios: Manuel Rivas es la Antiespa√Īa, un libelista o escritor agitador progresista al servicio de los enemigos de Espa√Īa. Carl Schmitt siempre am√≥ a Espa√Īa y eso le honra. Los herederos de Carl Schmitt son espa√Īoles. Eso hay que considerarlo significativo. Manuel Rivas es uno de esos degenerados agitadores de Nunca Mais, esto es, de nunca m√°s. Pero ¬ŅEn qu√© cabeza cabe que nunca m√°s vaya a haber un accidente? Es como si ma√Īana hici√©ramos una manifestaci√≥n contra el c√°ncer diciendo "Nunca m√°s el c√°ncer". Mero voluntarismo animista que cree que con decir algo, el tal algo tiene lugar y felices parpadean de felicidad. Ahora los progres del MEC acaban de declarar que se podr√° suspender la mitad de las asignaturas de 1¬ļ de Bachillerato y pasar a 2¬ļ de Bachillerato. Esos malditos progres bastardos y analfabetos han destruido la ense√Īanza. Arriba Espa√Īa y viva la pena de muerte.
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José Mª Rodríguez Vega



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MensajePublicado: Jue Jul 05, 2007 9:47 pm    TŪtulo del mensaje: Leo Strauss y Carl Schmitt. Responder citando

<"El fundamento esencial del derecho es el principio de la maldad natural del hombre; dado que el hombre es malvado por naturaleza, por consiguiente necesita un dominio. Pero los dominios solamente pueden establecerse, es decir, los hombres pueden unificarse, tan sólo en una unidad en contra; contra otros hombres. Toda asociación de hombres es necesariamente una separación de otros hombres. La tendencia a separarse (y con esto el agrupamiento de la humanidad en amigos y enemigos) está dada en la naturaleza humana; es en este sentido, destino, y punto".>(Correspondencia de Leo Strauss al "jurista nazi" Carl Schmitt. 4 de septiembre de 1932).

....................

Leo Strauss y Carl Schmitt, el jurista de Hitler

por Barbara Boyd

Aunque los peri√≥dicos de todo el mundo han reproducido la denuncia de Lyndon LaRouche, del hecho de que los neoconservadores que actualmente dominan el Gobierno del presidente estadounidense George W. Bush ‚ÄĒtales como el secretario de Defensa Donald Rumsfeld; el vicepresidente Dick Cheney; el jefe de la "agencia de inteligencia" de los tambi√©n llamados gallinazis, Abram Shulsky; el subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz; el director ejecutivo del proyecto Nuevo Siglo Americano, Gary Schmitt; y el procurador general de los Estados Unidos, John Ashcroft‚ÄĒ son partidarios compulsivos del finado profesor de la Universidad de Chicago, Leo Strauss, muchos de ellos tambi√©n procuran mitigar la reacci√≥n pol√≠tica de horror ante esta denuncia.

Por ejemplo, el New York Times del 4 de mayo presenta una caricatura de Paul Wolfowitz vestido de legionario romano, con un ejemplar de On Tyranny (Sobre la tiran√≠a) en la mano. Ese es el libro que documenta la correspondencia entre Leo Strauss y Alexandre Koj√®ve, el sinarquista satanista con sede en Par√≠s a quien Strauss le enviaba regularmente a sus alumnos estadounidenses. En su art√≠culo sobre los straussianos, el Times menciona una sola vez (y sin explicaci√≥n alguna) a Koj√®ve, a quien LaRouche ha identificado como "la conexi√≥n francesa de Dick Cheney", y omite cualquier referencia al padrino intelectual de Strauss, Carl Schmitt, el jurista nazi de la corona cuyos escritos fascistas ‚ÄĒen gran parte financiados internacionalmente por los straussianos de la Fundaci√≥n Lynde y Harry Bradley (ver recuadro)‚ÄĒ tienen una gran acogida en los EU.

Kojève, un ideólogo del fascismo universal, del satanismo y de la violencia catártica como medios para revitalizar el orden social, también fue una figura destacada entre los poderosos círculos fascistas de la Francia del siglo 20, los sinarquistas. De hecho, el Movimiento Sinarquista del Imperio, fundado a principios de los 1930, era parte de un aparato europeo de empresarios, banqueros y funcionarios de gobierno consagrados a una Europa fascista unificada, con Adolfo Hitler como su instrumento de control.

Los nazis nombraron a Schmitt "jurista de la corona del Tercer Reich" por su papel protag√≥nico en la subversi√≥n de la Constituci√≥n alemana de la Rep√ļblica de Weimar, y porque aport√≥ las torcidas teor√≠as jur√≠dicas que legitimaron al Estado totalitario nazi y su sed de conquista imperial. La Fundaci√≥n Rockefeller le otorg√≥ una beca a Strauss para emigrar de Alemania, gracias a los esfuerzos de su maestro, Carl Schmitt. Las notas de Strauss en las que adula el libro m√°s famoso de Schmitt, The Concept of the Political (El concepto de lo pol√≠tico), que reduce toda relaci√≥n pol√≠tica a la del amigo y el enemigo, a√ļn circula en los EU hoy.

Al igual que el straussiano procurador general de los EU John Ashcroft hoy, Schmitt citaba la "situaci√≥n excepci√≥nal" del incendio del Reichstag ‚ÄĒacto terrorista organizado en realidad por Hermann G√∂ring‚ÄĒ para justificar la suspenci√≥n de las libertades civiles en Alemania. Como parte de sus acciones para convertir a Europa al fascismo, Schmitt se reuni√≥ con Benito Mussolini, a quien promov√≠a y con quien intercambiaba comentarios sobre Friedrich Hegel, y desempe√Ī√≥ un papel destacado en la creaci√≥n de los mitos fascistas de la Espa√Īa de Francisco Franco, al revivir al medievalista cat√≥lico Juan Donoso Cort√©s.

Despu√©s de la guerra, Schmitt sostuvo correspondencia con los sinarquistas y con Koj√®ve, tomando como blanco al Estado nacional estadounidense y su paradigma cultural de progreso cient√≠fico y tecnol√≥gico, para sustituirlo por un sistema feudal fascista de imperios, cuyos s√ļbditos son gobernados mediante mitos y desinformaci√≥n.

La autora corrobor√≥ el renacimiento americano de Schmitt, en un intercambio telef√≥nico con la revista Telos el 14 de mayo. Telos, fundada como la revista te√≥rica de la "nueva izquierda" estadounidense en mayo de 1968, sirve de foro para las ideas de Schmitt y trabaja con proponentes del fascismo universal como Thomas Fleming del grupo Southern Partisan ‚ÄĒa favor de la Confederaci√≥n sure√Īa‚ÄĒ, Alain de Benoist de la nueva derecha francesa, y Norberto Bobbio y el movimiento separatista italiano Lega Nord. Cuando llam√©, les expliqu√© que estaba profundamente intrigada con Carl Schmitt, pero que no hab√≠a llegado m√°s all√° del hecho de que era un nazi. "Estadounidenses est√ļpidos", respondi√≥ el representante de Telos, "ustedes desconocen y nunca han le√≠do los escritos de Schmitt posteriores a la guerra". No obstante, mi interlocutor dej√≥ claro que no afirmaba que Schmitt hab√≠a dejado de ser fascista. "S√≠, s√≠", dijo, "Schmitt fue un criminal terrible y moralmente despreciable, pero qu√© no ves que algunos criminales horrendos seguido tienen las ideas m√°s interesantes".

Intrigada por esa definici√≥n de Schmitt como el Hannibal Lector de la pol√≠tica moderna, presion√© m√°s, y supe que parte de la facinaci√≥n de este grupo con Carl Schmitt viene de su odio violento contra los EU y de su af√°n por promover la Confederaci√≥n sure√Īa como modelo pol√≠tico.

La carrera de Carl Schmitt en la posguerra

Luego de que los estadounidenses lo encarcelaron, interrogaron y liberaron en Nuremburgo, Schmitt se retir√≥ a su hogar en Plettenberg. Como castigo por participar en el ascenso de Hitler al poder, y por no someterse a la desnazificaci√≥n, confiscaron la biblioteca de Schmitt y le prohibieron ense√Īar, bajo el argumento de que sus ense√Īanzas "seduc√≠an" a los j√≥venes estudiantes.

Schmitt viv√≠a del subsidio de los industriales y oligarcas alemanes que hab√≠an apoyado la imposici√≥n de Hitler. Por ejemplo, Schmitt le dijo a Koj√®ve que manten√≠a un contacto continuo con el Ministro de Econom√≠a de Hitler, Hjalmar Schacht, el agente de Montagu Norman, el Banco de Inglaterra y los Harriman que organiz√≥ el financiamiento del proyecto Hitler. Schmitt lamentaba que Schacht no haya podido dar un discurso a su lado, arreglado por Koj√®ve, en el Club Rhein‚ÄďRuhr de D√ľsseldorf, el cual frecuentaban tanto √©l como Schacht y antiguos financieros industriales nazis.

Entre 1949 y principios de los 1970 varios fil√≥sofos nihilistas y existenciaistas estadounidenses se apropiaban libremente de las ideas de Schmitt, por su notoriedad como nazi y fascista universal, sin atribu√≠rlselas p√ļblicamente. Leo Strauss fue quiz√°s el personaje m√°s importante en apropiarse de secciones enteras de las cr√≠ticas de Schmitt al liberalismo, al moralismo y a la modernidad. Pero Herbert Marcuse, Hannah Arendt y otros miembros de la Escuela de Fr√°ncfort, as√≠ como C.J. Friedrich de Harvard, Hans J. Morgenthau, Henry Kissinger y Samuel Huntington, tambi√©n adoptaron parte de su pensamiento.

Cualesquiera que fuesen las diferencias secundarias de quienes se apropiaron de las ideas de Schmitt, todos coincid√≠an, al igual que √©l, en que el hombre es incapaz de conocer la Verdad o a Dios, y que la voluntad de poder de Nietzsche, acompa√Īada de la destrucci√≥n incondicional y la violencia, y de la guerra de unos contra otros de Hobbes, aporta el marco apropiado para evaluar la condici√≥n del hombre y para cambiar las relaciones humanas. En un universo falto de un Dios y una Verdad congnocibles, o con verdadero significado, la desinformaci√≥n y los mitos propalados por una √©lite a una poblaci√≥n inestable y estupidizada, permite la gobernabilidad y contener a la poblaci√≥n. Fuera de la academia, sin embargo, Schmitt sigui√≥ escribiendo y difundiendo obras entre estos c√≠rculos, hasta su muerte en 1985. Estas obras tratan en su mayor parte sobre una teor√≠a fascista de las relaciones internacionales despu√©s de la guerra fr√≠a, y plantean la formaci√≥n de bloques federados o imperios en vez de Estados nacionales soberanos. Cada imperio ser√≠a cultural y racialmente heterog√©neo, y una potencia dominante gobernante tomar√≠a las decisiones sobre qui√©n ser√≠a el enemigo de una regi√≥n federada dada, y como gobernante proteger√≠a a ambas de otros imperios y de grupos terroristas heterog√©neos empe√Īados en una "guerra civil mundial".

Para los 1960, a Schmitt ya lo veneraban en las escuelas "posmodernistas" nihilistas que surgieron de las revueltas sociales de la √©poca. Koj√®ve, por ejemplo, en una ocasi√≥n sali√≥ de un seminario patrocinado por el ultrasionista Jacob Taubes en Alemania, y dijo en p√ļblico que iba a Plettenberg para hablar con Schmitt, el √ļnico hombre "en toda Europa con el que vale la pena conversar". En medio del esc√°ndalo resultante entre la comunidad jud√≠a alemana, el mismo Taubes reconoci√≥ finalmente que √©l tambi√©n hab√≠a viajado en secreto a Plettenberg para reunirse con el infame nazi.

La rehabilitación de Schmitt en los EU

A principios de los 1970 se dieron los primeros pasos para hacer aceptable el fascismo de Schmitt a los estadounidenses, cuando el profesor George Schwab de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, alumno de Hans Morgenthau, tradujo sus obras. Schwab y Morgenthau fundaron el Comit√© Nacional sobre Pol√≠tica Exterior Estadounidense (NCAFP, siglas en ingl√©s) en 1974, como √≥rgano de consultor√≠a avocado a la perspectiva de Morgenthau sobre el "realismo" en la pol√≠tica exterior estadounidense, basado en las relaciones de poder despojadas de nociones "enga√Īosas" de idealismo o moralidad en el trato entre las naciones. √öltimamente al NCAFP lo financiaban las fundaciones Olin y Smith Richardson, las cuales, al igual que la Fundaci√≥n Bradley, destacan por financiar la "revoluci√≥n conservadora". Los funcionarios del NCAFP incluyen al autor de la pol√≠tica de "contenci√≥n" de la guerra fr√≠a, George Kennan, y al ex presidente de la Reserva Federal de los EU Paul Volcker. Entre los miembros del comit√© ejecutivo, directivos y asesores, se encuentran: Kenneth Bialkin, ex presidente de la Liga Antidifamaci√≥n de B'nai B'rith; los ex embajadores estadounidenses Thomas Pickering y Jeane Kirkpatrick; y el ex especialista en asuntos sovi√©ticos del Consejo de Seguridad Nacional, Richard Pipes.

A fines de los 1970 Heinrich Meier, de la Fundaci√≥n Siemens de Alemania, tambi√©n empez√≥ a trabajar en una reformulaci√≥n de Schmitt ad hoc para la naciente revoluci√≥n conservadora. El straussiano Meier era tambi√©n protegido del fascista alem√°n Armin Mohler (autor del libro La revoluci√≥n conservadora en Alemania: 1918‚Äď1932), quien estudi√≥ en la universidad con Schmitt. concentr√°ndose en los diarios de Schmitt de la posguerra, su obra inicial con Leo Strauss y en c√≥mo Schmitt resucit√≥ al fil√≥sofo espa√Īol Juan Donoso Cort√©s para legitimar a Franco, Meier presenta a Schmitt con una nueva cara, como el te√≥rico de la guerra religiosa permanente o de la guerra civil mundial en el nombre del Dios de la religi√≥n revelada, cuya teor√≠a escudri√Īaremos m√°s adelante. El colaborador de toda la vida y albacea literario de Strauss, Joseph Cropsey, de la Universidad de Chicago, le dio acceso a su "amigo" Meier a todos los archivos de Strauss. Esa universidad public√≥ la versi√≥n en ingl√©s de los dos libros de Meier sobre Schmitt, financiados por Fundaci√≥n Bradley y facilitados por Hillel Fradkin. Fradkin, otro straussiano, ense√Īaba en el Comit√© sobre Pensamiento Social en Chicago, fue vicepresidente de la Fundaci√≥n Bradley de 1988 a 1998, y estuvo a cargo de los programas de la Fundaci√≥n Olin; actualmente dirige un grupo de asesor√≠a straussiano en Israel, llamado Centro Shalem. Recientemente sustituy√≥ a Elliott Abrams, del Iran‚ÄďContra, como jefe del Centro de √Čtica y Pol√≠tica P√ļblica (EPPC, siglas en ingl√©s) en Washington. Jeane Kirkpatrick preside al EPPC, al que promueven como un centro que busca "reforzar los lazos de la tradici√≥n moral judeocristiana y el debate p√ļblico sobre temas de pol√≠tica exterior y nacional".

Los otros autores importantes de la renovaci√≥n de Schmitt se concentran en Telos. Por a√Īos un basti√≥n del marxismo y de la Escuela de Fr√°ncfort, en 1987 Telos declar√≥ a la izquierda y al Partido Dem√≥crata en bancarrota pol√≠tica, y emprendi√≥ "una reevaluaci√≥n de la historia intelectual del siglo 20, centr√°ndose principalmente en los autores y las ideas reprimidas, comenzando con Carl Schmitt y el populismo estadounidense". Desde entonces Telos le ha dedicado ediciones completas a los escritos y al pensamiento de Schmitt, as√≠ como a expresiones parecidas de sinarquismo, aportando tambi√©n respaldo te√≥rico a los movimientos ecologistas y populistas antiglobalizaci√≥n de los EU.

Paul Piccone y Gary Ulmen, los dos principales promotores de Schmitt en Telos, apoyan la disolución de los Estados nacionales en favor de unidades regionales autónomas de gobierno. Junto con otros, en Telos están particularmente fascinados con el planteamiento de Schmitt sobre el orden de la posguerra, el cual se compondría de imperios o Grossraume, que reemplazarían al Estado nacional moderno, mismo que, para Schmitt, representa el origen de todos los males. En la teoría de Schmitt, Estados culturalmente homogéneos, controlados por un Estado mayor, reemplazarían a los ingobernables Estados nacionales. También han revivido los violentos ataques de Schmitt contra Alexander Hamilton y la Constitución estadounidense, así como los elogios a John Calhoun y la Cofederación, a nombre de su teoría schmittiana del populismo.

El libro de Ulmen sobre Grossraume lo financió la Fundación Bradley. Hasta hace poco la editorial Telos Press también publicaba los documentos del NCAFP de George Schwab.

Heinrich Meier presenta diversos aspectos de los escritos de Schmitt de la posguerra, para pintar al jurista nazi como un místico católico cuya crítica al liberalismo moderno se basa fundamentalmente en la religión revelada, una perspectiva que provoca una respuesta apasionada entre los fundamentalistas cristianos estadounidenses, y legitima las guerras religiosas libradas para regresar a las estructuras sociales oligárquicas de la Edad Media.

Seg√ļn Schmitt, lo que cuenta para mantener cualquier entidad pol√≠tica es el empuje, la fe, la esperanza y el valor, creando una mitolog√≠a que despertar√° y desarrollara esas fuerzas con la mayor intensidad en sus sujetos. Schmitt cita el discurso de Mussolini de octubre de 1922, donde el Duce dijo: "Hemos creado un mito; el mito es una fe, un entusiasmo noble; no necesita ser real, es un empuje, una esperanza, fe y valor. Nuestro mito es la naci√≥n, la naci√≥n que queremos hacer una realidad concreta".

'O están conmigo o están contra mí'

Meier alega que Schmitt, hacia el final de su vida, opt√≥ por la religi√≥n revelada como el m√©todo m√°s poderoso de control social y, para entonces, hab√≠a escogido a "Prometeo", el tit√°n que exaltaba la raz√≥n humana, como su m√°s ac√©rrimo adversario. Seg√ļn Schmitt, la arrogancia del hombre en creer que la Verdad puede conocerse, y que Dios y los principios del universo pueden descubrirse mediante avances en el conocimiento humano, ha resultado en una era imp√≠a de caos, neutralidad moral, relativismo y esterilidad burocr√°tica, que ha despojado a la vida de todo significado, y a la pol√≠tica de la nobleza, el honor y la religi√≥n.

Schmitt sostiene que sin el pecado original no hay orden social. El hombre no es bueno por naturaleza, sino malo, y depende de Dios para su salvaci√≥n; el hombre perdi√≥ la gracia al asimilar el conocimiento. Si el hombre es bueno y no "malo y peligroso", alega Schmitt, Dios pierde su capacidad de exigir obediencia absoluta, su soberan√≠a. De otro modo, pero en palabras de Strauss, "seg√ļn la Biblia, el principio de la sabidur√≠a es el temor del Se√Īor; seg√ļn los fil√≥sofos griegos, el principio de la sabidur√≠a es la curiosidad". La humanidad debe adoptar una posici√≥n entre estas dos opiniones incompatibles, "Atenas o Jerusal√©n".

Lo terrible del Anticristo, escribe Schmitt, es su devoci√≥n por la ciencia ‚ÄĒ"el siniestro mago recrea el mundo, cambia la faz de la tierra y somete a la naturaleza"‚ÄĒ y la promesa de la "realidad de la paz y la seguridad, que el hombre ya no tiene que distinguir entre el amigo y el enemigo y, por tanto, entre Cristo y el Anticristo.¬†.¬†. Quien quiera obedecer el mandamiento de la acci√≥n hist√≥rica no debe dejarse enajenar ni disuadir por sus enemigos, a quienes la Providencia utiliza y por quienes plantea sus interrogantes".

La revelaci√≥n es "el √ļnico camino permitido hacia Dios", porque "s√≥lo el Dios incomprensible es omnipotente". Dios obliga a hacer algo, no "porque sea bueno, sino porque √Čl lo manda". La Providencia utiliza amistades y enemistades hist√≥ricas para poner el orden mediante lo que Dios permite o no permite. El papel del hombre no es el de entender el mandato de Dios, sino el de obedecerlo incondicionalmente. En opini√≥n de Schmitt, las Cruzadas y las conquistas representan las batallas pol√≠ticas m√°s importantes jamas emprendidas en la historia porque representan el triunfo de los creyentes sobre el "enemigo", los paganos y los jud√≠os.

La Fundación Lynde y Harry Bradley

Hasta el 2003, la Fundaci√≥n Lynde y Harry Bradley ten√≠a m√°s de 500 millones de d√≥lares en activos. Inicialmente, Bradley financiaba a la Sociedad John Birch y a la revista National Review de William Buckley, pero en 1985 tuvo un cambio total, cuando Rockwell International compr√≥ la empresa Allen‚ÄďBradley por 1.651 millones de d√≥lares. Bradley, junto con las fundaciones John Olin y Smith Richardson, entre otras que operan desde la Philanthrophy Roundtable (Mesa Redonda de la Filantrop√≠a) del American Enterprise Institute (AEI), han financiado la imposici√≥n del proyecto neoconservador en los EU, mediante puestos y becas en universidades, peri√≥dicos como el Weekly Standard, y cuerpos de consultor√≠a como el AEI y la Fundaci√≥n Heritate.La Fundaci√≥n Bradley comenz√≥ su significativo y selecto financiamiento tras reclutar a Michael S. Joyce como director. Joyce, que antes presid√≠a la Fundaci√≥n John M. Olin y la Mesa Redonda, inici√≥ su carrera con su camarada straussiano Irving Kristol y el Instituto de Asuntos Educativos en Nueva York. Entre los miembros y ex miembros del consejo de la Fundaci√≥n Bradley se encuentran J. Clayburn La Force, (Rockwell International), William Bennett, George Stigler y Frank Shakespeare.

Esto est√° en: http://www.larouchepub.com/spanish/lhl_articles/2003/EspecialHijosSatanas/StrausSchmitHitler.html
....................

Sobre la Paneuropa tan actual: <"El movimiento sinarquista es uno de car√°cter internacional, nacido despu√©s del Tratado de Versalles, y financiado y dirigido por ciertos grupos financieros pertenecientes a lo m√°s selecto de la comunidad bancaria internacional. Su objetivo consiste esencialmente en derrocar en todo pa√≠s, donde existan, los reg√≠menes parlamentarios, considerados insuficientemente dedicados a los intereses de estos grupos y, por tanto, muy dif√≠ciles de controlar por el n√ļmero de personas requeridas para hacerlo.>

http://www.larouchepub.com/spanish/lhl_articles/2003/EspecialHijosSatanas/OligarquiaCreaSianquis.html

Sobre Lyndon H. LaRouche: http://www.larouchepac.com/Spanish/z_otros_archivos/sobre_lhl/lhl_biografia.htm
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